Los tres hermanos

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LOS TRES HERMANOS

Tres hermanos se internaban todas las mañanas en el bosque a cortar leña. Cada día se turnaban para que uno de ellos se quedara en la cabaña y preparara la comida.

Un día, mientras el hermano mayor estaba solo en la cabaña, apareció un enano y le preguntó si podía comerse los restos del desayuno. El muchacho dijo que sí y el enano empezó a comer. De pronto dejó caer el pan y le pidió al joven que lo recogiera. Cuando este se inclinó, el enano lo golpeó con un palo en la cabeza.

A la mañana siguiente, el segundo hermano se quedó solo en la cabaña, y el enano volvió a aparecer. Le preguntó si podía comer los restos del desayuno y dejó caer el pan. Pidió al muchacho que lo levantara y, cuando este se agachó, lo golpeó con un palo.

Al otro día se quedó en la cabaña el hermano menor. El enano le preguntó si podía comer los restos del desayuno, y el joven le contestó: «Sí, sobre la mesa hay pan. Sírvete». Cuando el enano dejó caer el pan y le pidió al joven que lo recogiera, este le respondió: «Si no puedes arreglártelas con tu propio pan, no sobrevivirás. Recógelo tú». El enano le dio las gracias y le preguntó si le gustaría saber dónde encontrar a la princesa y el tesoro.

Robert Vil

¿Eres rígido o flexible? “Circular en las rotondas”

rotonda

“Hacía poco tiempo que me había decidido a conducir de nuevo. Siempre había sido una buena conductora pero aquel accidente, me impactó en demasía. Fuí incapaz de aplacar el sudor frío de mis manos, la aceleración de mi corazón y mi sofocada respiración. Creí que no iba a superarlo nunca. Lo hice, lo conseguí, quince años después, una vida de otros quince, espoleó mi miedo y me hizo ponerme al volante de nuevo. ¿Qué descubrí? Que eso también había cambiado…”

Un mundo en el que lo único constante es el cambio y lo que eran ayer certezas inmutables son cuestionadas hoy y descartadas mañana. Un mundo en el que la incertidumbre es una de las carecterísticas fundamentales. A ese mundo es, al que muchos nos tenemos que adaptar, aún cuando la mayoría de las creencias que tenemos proceden de nuestros padres y abuelos y nos conducimos por la vida con licencias obtenidas cuando las rotondas no eran ni siquiera una opción para distribuir el tráfico.

Si algo que ocurre, literalmente, al otro lado del mundo, acaba impactando en nuestras vidas a través de nuestras inversiones, en el precio de los carburantes, en movimientos migratorios, en el excedente o déficit de algún producto en pocas horas. Cómo podemos seguir con creencias anticuadas que nos impiden adaptarnos a cualquier situación que surja a la velocidad que este mundo requiere.

Antiguamente la rigidez en los planteamientos, en las ideas, en las opiniones era considerado sinónimo de seguridad en uno mismo, de liderazgo, de algo envidiado por quien dudaba. Ahora quienes no están dispuestos a cambiar o al menos a valorar o integrar otros pensamientos y a analizar las diferentes cuestiones con nuevas perspectivas, siendo flexible, su tranquilidad, tienen los días contados.

Ser rígido, hoy en día, significa romperse cada vez que hay que cambiar o modificar un pensamiento o creencia. Sufrir pensando en que este cambio es renunciar a uno mismo, a esa seguridad que tanto ha costado construir y que tanta energía exige para defender.

En esa rigidez apenas cabe la empatía, principalmente porque ponerse en la piel de los demás exige que dejemos todos los a prioris que tenemos heredados y grabados en nuestro interior para entender, otra vida, con otra experiencia, otras creeencias y que comprender, no es compatible con alguien que no cede un ápice en sus planteamientos y se niega a albergar la posibilidad de estar equivocado y mejorar.

Mejorar implica cambiar, es una constante revisión de todas esas cuestiones que creemos con fervor y que con el tiempo quedan obsoletas y nos hacen sufrir, esos pensamientos que nos dicen como era una madre ideal en los 70 o un jefe seguro y firme en esos mismos años y que ya no tienen cabida en el nuevo milenio, al menos como lo hemos conocido.

Es como si la ciencia se empeñase tozudamente en seguir aplicando recetas y certezas del siglo pasado para resolver enfermedades de nuestra época. Como si se negase a avanzar para no perder autenticidad. Sin saber que lo auténtico es lo que tiene unos principios firmes pero modifica las creencias y las soluciones con lo que aprende. Su finalidad sigue siendo curarnos y prevenir pero no de la misma forma. Mejora, avanza, cambia…

“La extrema rigidez es buena en las piedras pero no en los seres humanos”

¿Piensas seguir siendo una o convertirte en un ser humano de tu tiempo?

 

 

“Haz lo que puedas, con lo que tengas, estés donde estés”. Theodor Roosevelt

mundo

Cuando hacemos referencia al poder de los pensamientos y a cómo nuestra mente nos ayuda en nuestra vida diaria, muchos de nosotros no sabemos cómo hacer el análisis para saber el funcionamiento de nuestro principal mecanismo, la mente.

Saber si nuestra mente es feliz o no, puede ser un arduo trabajo o un trabajo de campo que podemos hacer relativamente fácil estando atentos y que nos puede arrojar muchos datos sobre lo qué realmente sucede allí dentro y como mejorarlo.

Los mensajes que a diario obtenemos de nuestro entorno, de los demás, de distintos medios de comunicación, mezclados con nuestros recuerdos y experiencias, nos provocan demasiados conflictos para poder desentrañar preguntas como si somos felices, nosotros solos.

A veces nos sentimos culpables por poseer o disfrutar de muchas más cosas que otras personas a nuestro alrededor, de estar alegres cuando otros lo están pasando francamente mal y de otras muchas cuestiones que nos impiden o excusan para pensar en acciones mucho más cercanas y sencillas que contribuyen a hacer de este mundo un lugar mejor.

Cuántas veces has dicho una palabra amable a algún desconocido,o algún compañero de trabajo al que nunca has hablado, a cuántos extraños has sonreído sin motivo, has cambiado el humor de alguien, ayudado a alguien, incluso que no conocías, escuchado, regalado algo, invitado, agradecido, elogiado, alegrado el día…

A veces cuando veo como muchas personas intentan arreglar el mundo a golpe de agresividad, de crítica feroz, de ira, insulto, para ridiculizar o menospreciar, de querer tener la razón , pensar que sólo existe su solución, avergonzar y juzgar a los demás, pienso, en a qué mundo están pensando llevarnos cuando utilizan esos métodos que  tratan así a sus semejantes, a los próximos y a sus iguales…por nuestro bien…

Las sociedades que se asientan en la vergüenza y en la culpa no son sociedades sanas, ni dignas de modelaje o defensa. No quiero que la mía sea así. 

Sociedades que escriben solidarias cartas a personas a cientos de kilómetros mientras son incapaces de compatibilizarlo haciéndolo con quienes están sufriendo a su lado, o simplemente siendo amables con quienes les rodean y no piensan como ellos.

La felicidad para mí se construye desde dentro, desde tus pensamientos y acciones. Desde lo simple y sencillo que parece ser lo que más cuesta. Siendo consciente de que nuestro entorno cambia principalmente cambiando lo que más trabajo implica, nuestra actitud. Estamos dispuestos a influir en esto…

Construyendo, animando, alentando, apoyando, entusiasmando a nuestros padres, madres, amigos, compañeros, vecinos. Haciéndoles partícipes de lo importante que es nuestra labor en nuestro entorno, con los demás. Con nuestra palabra, nuestra acción.

Comprométete contigo mismo, toma la determinación de que vas a formar parte de ese cambio, seguro de que tus acciones son lo más importante que puedes poner en marcha para hacerlo y que tu entorno más próximo, es tu reto.

Cada vez que pienses en un conflicto internacional, en una situación injusta, escuches alguna noticia que te impacte y sobre la que te sientas impotente. Idea algo para hacer inmediatamente donde estés. Recuerda las palabras de Theodor Roosevelt.

No intentes excusarte con la necesidad de la ejecución de grandes hazañas, que obtengan un gran reconocimiento. Recuerda que cada acción que lleves a cabo a tu alrededor será parte de esa aventura interior que te llevará a ser más feliz y a compartir esta felicidad con quienes te rodean, modificando tu mundo.

Algunas ideas para empezar… sé generoso y comparte con nosotros las tuyas

  • Deja tu cambio en la máquina del café. Imagina quien lo encuentre que afortunado se sentirá.
  • Ve sonriendo por la calle y saludando a todos.
  • Ayuda a alguien que veas cargado o agotado.
  • Pregunta a alguien cómo está, muestra interés por él.
  • Llama a alguien para agradecerle algo.
  • Elogia sinceramente a alguien.

fotografía:moviespix.com

La sandalia

sandalia

La Sandalia

“Cuentan que un occidental viajaba por la India en tren en un vagón abarrotado. Un hindú
charlaba amigablemente con otros con los pies apoyados en la ventana abierta. En una
curva le cae una de las sandalias y de repente coge la otra que le quedaba y la lanza por
la ventana.

El occidental le dice:
– Pero qué haces hombre, por que tiras la sandalia que te quedaba.
Y el hindú sin alterarse responde:
– Qué haré yo con una sandalia. Al menos el que encuentre la primera que tenga
próxima la segunda.”

Tú, ¿qué hubieses hecho?

¿Qué crees que puedes extraer de esta metáfora hindú?

¿Qué cosas dejas ir? ¿A qué cosas te aferras? ¿Te son útiles?

¿Cómo afrontas los cambios? ¿ Te gustan? ¿Te asustan?

¿Cómo reaccionas ante los imprevistos? ¿Positivamente?¿Te enfadas? ¿Te bloqueas?

¿Qué eres capaz de aprender de lo que te ocurre sin haberlo planificado?, ¿eres activo o reactivo?

Merece la pena una reflexión para conocerse un poquito mejor. Buena suerte.

La psicología del tiempo

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Últimamente he mantenido conversaciones y he escuchado charlas en las que se tocaba tangencialmente el tema del tiempo. Muchos se sorprendían de la relatividad del mismo, decían, “si miramos al pasado has hecho y han ocurrido tantas cosas pero si miras al futuro, te parece que te quedan tan pocos años y tanto por hacer”.

 Otras discurrían sobre el tiempo en la semana laboral, hay quienes siendo lunes, no le importaría que fuese viernes y engullir los años de 56 en 56, personas que todos los días celebran  que pasen los días de su vida en una carrera loca hacia el fin de semana.

 También hay para quienes las veinticuatro horas del día no les resultan suficientes para trabajar, descansar y disfrutar. No se sabe si consumidos por su falta de decisión, la pereza o por la falta de gestión de su propio tiempo se  beben su presente a grandes tragos, sin pararse a pensar que jamás volverán a vivir ese día y tampoco saben los que les depara el futuro.

 Algunos llorarán  y lamentarán el poco tiempo que han pasado con los que se van por no volver a verlos, cuando arguyen que ha sido éste, el tiempo, o mejor aún la falta de él, lo que les ha impedido disfrutar más de su compañía.

 Unos tienen tiempo para viajar y disfrutar pero no tienen la suficiente energía, ni imaginación, ni valor para aprovechar  su tiempo libre, como lo único que de verdad tiene valor y no se puede comprar.

Otros no tienen tiempo, porque están tan ocupados en trabajar para adquirir todo ese “poder” que les lleve a conseguir viajes y cosas que se les pasa la vida sin que se den cuenta, aguantando sufrimientos creyendo que algo fuera de ellos podrá aliviarlos.

En la conclusión de muchas de estas conversaciones siempre he encontrado frases del tipo “queremos lo que no tenemos”, “no nos conformamos con nada” o “ el hombre y sus contradicciones”. Frases todas ellas que lejos de acercarnos a las temidas preguntas que nunca nos queremos formular, mitigan nuestra ansiedad hasta la próxima vez que mantengamos otra conversación similar.

Recordé entonces este TED sobre “La psicología del tiempo” de Philip Zimbardo que tanto iluminó mi concepto del tiempo cuando lo escuché y lo quiero compartir con vosotros.

Zimbardo alude a que nuestra socialización en cuanto al  tiempo produce  nuestra orientación hacia el mismo, distinguiendo entre, los que están orientados al pasado, los que lo están en el presente y los que lo están al futuro.

Cada orientación, explica, tiene unas connotaciones determinadas, y además cada una  puede ser en su versión  positiva o en negativa, e influyen definitivamente en nuestras vidas, produciendo unos efectos muy  distintos. Cualquiera de las tres, en exceso, nos perjudica.

La fórmula mágica que propone y que yo desde hace tiempo practico y funciona, habiendo estado totalmente orientada al futuro, es la siguiente. Toma buena nota:

  • Alta orientación al pasado en lo positivo: agradecer tus raíces.
  • Moderadamente alta al futuro: te dará alas
  • Moderada orientación en el presente (hedonismo):  te dará energía
  • Baja orientación al pasado negativo y al presente fatalista.

Merece la pena escucharlo

Analiza alguna de tus  últimas decisiones con esta fórmula, a que ya no lo ves tan difícil!!!!

Decisiones difíciles

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Muchas de las personas que se acercan al Coaching personal buscan encontrar una solución a un bloqueo que poseen o arreglar algo que no funciona y que tienen la intuición de que una reflexión guiada y las preguntas pertinentes, les ayudarán.

  Hacer esto es casi heroico principalmente porque vivimos en una sociedad en la que pedir ayuda, en lugar de reconocer en ello coraje y superación, lo consideramos una debilidad, a pesar de que no hacerlo nos causa dolor  y molestia. La apariencia de normalidad es nuestra absurda obsesión. Me vale el tópico de “así nos va”

 Una gran parte de estas personas lo que acaban deduciendo en sus primeras sesiones, buscando objetivo, es que lo más importante en sus  vidas es tomar decisiones y es en esta labor en la que no encuentran la estrategia a seguir puesto que no han entrenado lo suficiente o tienen creencias negativas acerca de cómo hacerlo o de su propia capacidad.

 Quienes no están acostumbrados a tomar decisiones, dudan y retrasan todas las que tienen que tomar o simplemente acaban siendo espectadores donde la vida les lleva, haciendo que su único recurso sea quejarse y lamentarse de su suerte.

 Otras no saben exactamente qué es lo que les bloquea o si lo saben no ven la forma de avanzar hacia su objetivo, puesto que imaginarlo en esas dimensiones y tan ambicioso les amendrenta  y les  hace retrasar las mismas hasta caer en la estrategia anterior.

 Quienes se atreven a exteriorizar sus inquietudes, en su entorno más cercano,  más allá de ser escuchados y ayudados a reflexionar, en muchos casos, acaban con uno o varios consejos, “tendrías”, “deberías” , que a pesar de su buena intención, o son tópicos y creencias de los demás, no siempre potenciadoras o incluso añaden más ansiedad y leña al fuego de la dificultad en la toma decisiones.

En raras ocasiones ese alguien te ayuda a reflexionar, a buscar dentro de ti,  a encontrar tu propia decisión, con tus planteamientos y toda esa información que no  tiene nadie más que tú.

 Sé que a veces son difíciles decisiones pero tomarlas tú, sin creencias de los demás, sin presiones, es lo que te hace sentarte a los mandos de tu vida y sentirte orgulloso de ti mismo, solamente por hacerlo, y como en ningún caso son mesurables, y además  no podrás comprobar qué hubiese ocurrido en otro caso, te causarán satisfacción.

Es difícil que te puedas decidir, o puedas no arrepentirte  si no  tienes  en cuenta tus valores personales, las cuestiones a las que más prioridad das en tu vida y que son los motores de tu motivación.

A partir de ahora cuando quieras tomar una decisión, busca a alguien de confianza  o ayuda profesional, por ejemplo un coach, si crees que el primero no va a ser imparcial.

Necesitarás una persona que te ayude a reflexionar, que te pregunte, te rete, te ayude a conocerte mejor para que seas tú mismo y no otros, quien seas  el dueño de tus propias decisiones.

O acaso persigues lo contrario para tener un tercero a quien culpar.

Os dejo un fantástico TED de la filósofa Ruth Chang: “How to make hard choices” además de encontrar los subtítulos en castellano también podéis obtener la transcripción tanto en inglés con en castellano.

¿Quién eres realmente?

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A la diferencia entre lo que somos en realidad y lo que queremos ser, hay quien lo llama “Vacío identitario” como  el Dr. Dispenza.

Hay quien reconoce que es una superposición de capas  de estados emocionales adictivos como la ira, el miedo, la ansiedad, los juicios, la inseguridad, la depresión, el engreimiento, el odio, la culpabilidad, la vergüenza que no reconocemos, ni trabajamos, que desde nuestro interior nos hace vulnerables y no estamos acostumbrados a lidiar con esa extraña sensación.

Vivir en esa dualidad no es inocuo y es muy común, quién no hace esfuerzos denodados por aparentar lo que no es, sólo para no decepcionar a su público y seguir el canon de su puesto de trabajo, de su supuesto rol en la sociedad, de lo que se espera de él.

Creerse ese tipo de superhéroe que puede con todo y no debe reconocer ninguna vulnerabilidad nos convierte en autómatas, no empáticos, que intentan distanciare de todo lo que nos puede producir una fisura en nuestra capa, cuando la brecha que estamos intentando tapar nos acabará engullendo con crisis familiares, nerviosas y toma de decisiones violentas que más tarde tendremos que lamentar.

Nunca había sido tan consciente de que la felicidad viene del interior y que para reparar en esto, hace falta pararse y reflexionar sobre lo que nos empuja a seguir en este gran teatro, representando un personaje que no nos hemos cuestionado.

Leyendo “El vendedor de sueños” de Augusto Cury recordé a qué presión están sometidas muchas personas que por el hecho de no reconocerlo y pedir ayuda, someten sus mentes a infinitas atmósferas.

Ahora los trabajos requieren una gran intensidad intelectual y  los CEOS, gerentes, managers, profesionales liberales  representan estar muy lejos del marxismo que poseía las fuerzas de producción. Mientras los empleados trabajan por un salario y su trabajo concluye con su jornada laboral, y practican como castigo  estar sometidos al consumismo que se proporcionan ellos mismos.

Sin embargo, nadie repara en la soledad de los líderes que no pueden reconocer sentirse asfixiados, nerviosos, sobrepasados con las preocupaciones. Ellos son quienes  lo trasladan a su vida personal e  impregnan todo su mundo de una dedicación que les convierte, sin poder reconocerlo en una casta de explotados, que maneja como puede esta situación. No hay ningún desdoro en pedir ayuda, a un Coach por ejemplo.

Su constante papel de parecer semidioses que pueden con todo, están en todo y no necesitan ningún tipo de ayuda, los que ni siquiera pueden tener más sueños que pensar en su siguiente escalada laboral, ¿les hace distintos?… ¿Es o no su brecha mayor?

Para saber quiénes somos recurrimos a experiencias pasadas y a las distintas emociones que nosotros hemos hecho que formen parte de nuestra identidad, para bien o para mal y no nos permitimos salirnos del guión.

Nuestra personalidad depende totalmente del entorno, como si a alguien más que a nosotros mismos le importase qué va a ser de nuestra felicidad. Creamos programas automáticos que relatamos sin pausa y no contentos con eso, incluso los vendemos como remedios a males ajenos.” Tú lo que tienes que hacer es..” Todo sin pensar.

Eso que parece envolvernos en una seguridad a prueba de bombas es, lo que a solas, te hace sufrir, querer pertenecer a un grupo, intentar que te etiqueten de una determinada manera, es un gasto de energía inútil que puedes emplear en ser feliz, en disfrutar de las pequeñas cosas, reconociendo que como cualquier otro Ser Humano eres vulnerable.

Lo que realmente cuenta es lo que eres de verdad. Búscalo, no lo dejes en lo que haces o en lo que tienes, la clave está en tu interior. No dejes de empezar a meditar o si lo haces ya, sé regular. La habilidad que debes desarrollar para cerrar este vacío es la autoconciencia, autoobservación, para reconocer qué está impactando en tu vida y qué motiva esos pensamientos y esas conductas.

De lo de fuera, con tu brecha sin resolver, siempre necesitarás más, nunca será suficiente reconocimiento, dinero, poder, belleza…

No te dejes poseer por nada exterior o siempre serás un esclavo de algo o de alguien.

Te dejo un interesante video que te hará reflexionar ¡seguro!

 

The price of invulnerability: Brené Brown at TEDxKC

“Como si”

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Cuando nos enfrenamos a la consecución de un objetivo o de una meta que sabemos que va a hacer la diferencia entre los que somos y lo que queremos ser o dónde estamos y dónde queremos estar, hay determinados obstáculos que se interponen en nuestro camino contra los que luchar.

 En nuestro proceso nuestra motivación para el cambio es definitiva y es lo que va a ser el motor de éste por lo tanto debemos evaluar este sistema para analizar si tenemos las creencias idóneas para llevar nuestro barco a buen puerto.

Enseguida aparecen creencias limitantes, de capacidad “yo no puedo”, de posibilidad “no es posible para mi” o de merecimiento “no me merezco”.

Robert Dilts propone cinco elementos, cinco creencias para analizarlas ya que las considera significativas en nuestro camino hacia el éxito de nuestro cambio:

  • Lo deseable del resultado. Debemos plantearnos si nuestro objetivo es deseable y merece la pena

  • Seguridad en que el objetivo es alcanzable. Saber que el objetivo es alcanzable.

  • Evaluación de los comportamientos que son necesarios para el resultado deseado. Si lo que hay que hacer es apropiado y ecológico para nosotros.

  • Creencia en la propia capacidad para llevarlos a cabo. Saber que tienes las capacidades necesarias.

  • Sentimiento de la propia valía y permiso para realizar los comportamientos que se requieren y llegar al lugar deseado. Tener la responsabilidad y saber que te lo mereces

Una vez tengas estas creencias evaluadas cada una de ellas del 1 al 5, te puedes plantear tu hoja de ruta para alcanzarlas.

Analizando tus propios recursos para afrontarlos o  buscando la ayuda de una coach para fortalecer el éxito en la consecución de tu meta, ya sea este objetivo referente a tu estado psíquico, físico, laboral, personal, etc.

Si quieres comenzar a ver más posibilidades ampliando tu marco de referencia en ese cambio, utiliza “como si”, te ayudará a crear contraejemplos y alternativas.

Dentro de este marco Milton Erickson repite que “puedes imaginar y dominar lo que quieras”.

Ensaya mentalmente estos pasos:

  • Actúa “como si” eso fueras capaz de hacerlo, ¿cómo sería?
  • Actúa “como si” ya hubieses tratado con esa objeción o interferencia ¿cómo responderías de forma diferente?

 

Efecto Lady Macbeth

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Leyendo sobre los efectos que la imprimación tiene sobre la mente, he descubierto uno que ha relacionado varios conceptos en mi mundo, me plantea alguna reflexión  y me parece interesante compartirlo, es el Efecto Lady Macbeth.

Si habéis leído la tragedia de Shakespeare, “Macbeth” y conocéis el personaje de Lady Macbeth, sabréis a qué personaje me refiero, si no, poneos en situación pensando en una mujer que impulsa a su marido para matar al Rey y convertirse en tal, a partir de ahí tiene constantes alucinaciones de  sangre en sus manos e intenta lavarlas constantemente para desprenderse de ella “un poco de agua limpiara esta acción”.

Es increíble como Shakespeare, y  para mí también mi admirado Dostoievski, plasman en sus obras  de una manera genial la psique  humana, sus sombras, temores y tormentos.

El efecto Macbeth se basa en la necesidad de limpieza física que busca el Ser Humano cuando ve amenazada su  moral y la pureza de su cuerpo, cuando se siente culpable. Si pensáis en este efecto es curioso cómo en las religiones es constante la alusión que se  hace a este tipo de prácticas,  las abluciones, el bautismo en el Cristianismo, las abluciones anteriores a la oración en el Islam, en el Hinduismo, poder purificante del agua y en el  Judaismo el Mikvé o baño ritual…

También la cultura popular asocia la limpieza, tanto con lo físico como con lo emocional y espiritual, el lavarse la boca cuando las palabras que se han dicho reflejan una mentira, lavarse las manos, emulando a Poncio Pilatos, cuando alguien quiere desentenderse de las consecuencias culpables de un acto o cuando se ha realizado una acción, que no está de acuerdo con nuestras valores morales, es instintivo lavarse.

Este estudio que llevaron a cabo CHen- Bo Zhong y Katie Liljenquist,  señala como después de que alguna de estas cuestiones ocurran  en nuestra vida y  que amenacen nuestra moral, en una elección de palabras en este formato _A_ON, seremos más susceptibles de asociar estas letras con JABON , antes que con JAMON, tratando de “lavar nuestros pecados” algo que consigue mitigar y reducir la condena moral que nosotros mismos nos planteamos.

Ese mismo estudio refleja como si nos hacen recordar alguna situación de este tipo y luego nos hacen elegir entre un lápiz o una toallita, elegiremos mayoritariamente ésta última.

Este efecto también se puede observar en algo mucho más cotidiano, en los videojuegos. Cuando alguien juega durante algún tiempo a participar en matanzas virtuales y se tienen objeciones morales sobre ello, otro estudio de la Universidad de Luxemburgo revela que los jugadores también se sienten “sucios” y necesitan limpiarse o al menos hacerlo con el  joystick.

Otros dos académicos ofrecieron tras largas jornadas de  este tipo de juego entre varios regalos por participar, la mitad de los productos elegidos eran productos de limpieza.

Tras leer sobre este efecto y plantearme qué impacto tiene en mi entorno, además de observar con más detenimiento estas prácticas a mi alrededor, os planteo la misma pregunta que dejan en el aire los autores del estudio: ¿adherirse a un régimen riguroso de limpieza facilitará un comportamiento más ético o irónicamente permitirá todo lo contrario?

 

¿Te lavas las manos? 😉

Tu lista de negociar

negociar

Negociar, si consideramos nuestra acepción  la que afirma “tratar asuntos públicos y privados procurando su mejor logro”. Has pensado en la cantidad de veces que debes  hacerlo en los distintos ámbitos que componen tu vida, en cómo lo haces, y en si llegas a estar satisfecho y conseguir tu objetivo.

Quizá lo hayas estado intentando sin seguir una estrategia que te dé unos réditos mejores. A lo mejor no acabas de caer en qué hiciste aquella vez que te fue tan bien. Hoy te propongo que tengas en cuenta algunas cuestiones que seguro te ayudarán.

En muchas ocasiones cuando vamos a una negociación nos obsesionamos tanto con nuestros resultados óptimos o con lo que queremos, que acabamos no prestando atención a algunos detalles que harán de ella un éxito o un fracaso. Si quieres no perder detalle lleva una lista.

Incluye:

Todos tus sentidos deben estar perfectamente alertas para no perderte detalle, todo lo que ves, oyes y sientes forma parte de la negociación.Apúntalo. Al final te ayudarán con tu intuición.

Lo que sabes de tu interlocutor, gustos, formación, situación personal, ten muy en cuenta que no prestarle atención significará un mal punto de partida. Si algo es inherente a la mayoría de los mortales es el gusto porque alguien nos haga sentirnos importantes, con lo cual, si no prestas atención y no haces de tu interlocutor el protagonista, no sabrás cuál es su  punto de vista, cuáles son sus líneas rojas en la negociación y cómo puedes adaptar tu producto, servicio o petición a sus necesidades.

Plantéate un resultado positivo que quieras alcanzar en la reunión, manifiéstalo afirmativamente. Enfócate en lo que quieres y no te distraigas con lo que no quieres, desperdiciarás energía y te alejarás de tu objetivo.

Lleva tus cinco puntos clave escritos y revísalos cada poco tiempo para no perderte en otras cuestiones. Durante la reunión haz otra lista con los de tu interlocutor, lo que queremos lo decimos varias veces cuando hablamos y suele ser en los primeros minutos, estate atento.

Puede que tu interlocutor sea más de detalles y tu de visión general adáptate o no serás capaz de interesarle. Desgrana alguno de los procesos.

Finalmente lo que será definitivo es tu estado de ánimo, éste puede jugarte malas pasadas, hacer que tu interlocutor interprete lo que no es o ponerte en una embarazosa situación al no poder gestionar tus emociones.

Si tienes alguna situación anterior en que te recuerdas en un estado potenciador, eufórico y en la que todo te fue bien, recuerda ese mismo momento, si tienes un sitio favorito de relax, piensa en él cuando lo necesites, cualquier lugar con todos los detalles que seas capaz para volver a ese estado, si no lo encuentras, pregúntate  antes de entrar ¿ por qué  soy feliz?

Recuerda. “La negociación sugiere un compromiso, una posición ubicada en algún lugar entre dos posiciones existentes”.

Tu manumisión

esclavo

Las citas de autores célebres han acompañado muchas de mis tribulaciones y reflexiones, arrojándome luz sobre muchas de las cuestiones que había de resolver, incluso cuando abro mis ojos a este mundo cada mañana escojo, con esmero,una que guíe mis pasos durante ese día.

Uno de mis autores favoritos  es Epicteto de Frigia, esto hace que se produzca dentro de mí una sensación agridulce, si pienso que sus pensamientos están en vigor a día de hoy cuando hace más de veinte siglos que vivió, me apena que nos sigan afligiendo los mismos miedos. Sin embargo todos y cada uno de sus pensamientos encierran una gran belleza, en pocas palabras, condensar tantas emociones, pensamientos y acciones, abruma.

Si indagáis en su biografía podréis comprobar como este filósofo estoico  fue esclavo en su  origen, y tras su manumisión fundó una escuela en la que pudo enseñar distintas disciplinas, entre las que sobresale la ética y que como Sócrates, lo que conocemos es a través de sus discípulos. Estos capítulos vitales le colocan en una privilegiada posición para hablar de  asuntos como el miedo y  el Ser Humano.

Una de sus preocupaciones fue que las personas estuviesen atentas a lo que pueden cambiar para poder mejorar y continuar su vida en pos de hacer lo correcto. Haciendo suya una reflexión que, para mí,  es el inicio de toda felicidad: ¿Qué depende de mí?

“¿He de preocuparme por el lugar en que me halle o por los compañeros que tenga o por lo que ellos digan de mí? De ninguna manera” Epicteto

  Si eres consciente de esto, podrás ser libre y feliz, los demás y lo que ellos hagan, en modo alguno dependerá de ti y si cifras en ellos tu felicidad y tu paz interior, apenas llegarás a conseguirla en algún momento.

“La felicidad sólo puede ser hallada en el interior.» Epicteto

Que nos previniese de las consecuencias que pueden tener sobre nosotros los malos pensamientos de nuestro espíritu, ya adelantaba una tesis defendida hoy desde la medicina y es cómo, lo que consideramos problemas en nuestras vidas, lo que no se ajusta a las expectativas que tenemos y nos desvela constantemente, puede causarnos graves trastornos orgánicos.

Si a esto pensamientos les añadimos algunos del psicólogo William James que asegura que “no podemos cambiar instantáneamente nuestras emociones con la decisión de hacerlo pero sí, si cambiamos nuestras acciones podremos lograrlo”.Que continúa explicando “por lo tanto el camino voluntario de valor soberano para llegar a la alegría, si es que las has perdido, es sentarte alegremente y actuar y hablar como si la alegría ya estuviese a tu lado”.Esto significa, una vez más, que dentro de ti, de mí, de nosotros, está la solución a todo lo que buscamos.

Es curioso cómo cuando cuento esto, hay personas que su primera reacción es “claro qué quieres que me engañe, si estoy mal, estoy mal”. Lo primero que me pregunto es cómo están tan seguros de que su opinión o percepción acerca del asunto no es el engaño, o quizá la gran importancia que le dan a algo nimio, o a  lo que ellos creen que ocurrirá…

«Ninguna persona es libre, si no es su propio amo.» Epicteto

Ponte por un momento en que fueses otra persona, pero tu propio amo ¿acaso no te darías la orden de ser feliz?

No te dejes vencer por tu adicción a los pensamientos negativos, no será inocuo, ¿acaso verterías veneno sobre tu organismo a sabiendas de que lo es?

¡Entrena! ¡Libérate! Sonrisa amplia, saca pecho, canta, silba…no se puede estar triste con una felicidad radiante.

“No se llega a campeón sin sudar” Epicteto.