¿En qué equipo juegas tú?

Un equipo de personas, es una selección, a veces natural, a veces elegida, a veces dada, de personas, cuyas fortalezas y debilidades deben ser complementadas para conseguir acercarse lo más posible al objetivo, en el menor tiempo, con menor esfuerzo y aunando el mayor número de perspectivas diferentes

En definitiva, poder aglutinar varios puntos de vista, sin enfocarse en una determinada óptica que, siendo única, siempre pierde prismas.

Entrar en ese equipo puedes creerte que es cuestión de formación, cuestión de experiencia, de demostrar que eres mejor que los demás, de poner de relevancia las debilidades, a tu juicio, de quienes te rodean, cuestión de imponerse, de amenazar, de avasallar, de un montón de tradicionales estrategias que están en desuso.

La influencia es una cuestión mucho más sutil, que tiene más que ver más con la actitud que con otras cuestiones que parecen mucho más objetivas.

Tiene que ver con sumar, con implicar, con hacer a los demás sentirse importantes, con resaltar sus fortalezas y ayudarles a crecer, con darle oportunidades en los ámbitos en los que sabes, porque lo has observado, que van a brillar, con contagiar ánimo, alegría y entusiasmo por lo que haces.

Con no desdeñar o ridiculizar las ideas o propuestas de otros sino alentarlas para que sean un producto magnífico, exhibiendo su autoría y no intentado que las medallas cuelguen solo de tu pechera.

Un equipo lo que de verdad necesita es cuestión de actitud, de conjunto, de sumar, conseguir un clima de confianza en el que todos se sientan libres para poder hablar con franqueza y exponer su punto de vista sin críticas, ni vergüenza, sabiendo que todos tenemos un potencial que desarrollar fruto de experiencias vitales distintas que hacen que la solución aportada entre todos sea la suma de la partes y no la imposición de la mayoría o de quienes más levanten la voz.

Una actitud positiva e inclusiva provoca una cascada de pensamientos, eventos y resultados extraordinarios que son los que conforman el éxito de un equipo en el que todos dan su 100%.  En ti está la decisión de unirte o seguir con tus viejas estrategias blandiendo como injusticia tu verdadera incapacidad para adaptarte.

Dijo William James que “el gran descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede alterar su vida al alterar sus actitudes”. Imagina qué efecto multiplicador tendrá cuando todos trabajemos en esta dirección.

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