Descubre el Efecto Pigmalión

efecto pigmalion

El poder que tienen nuestros pensamientos y creencias  sobre nosotros, lo comprobamos a diario. Cuando nos decimos que  somos o no  capaces, que el día va a ir mejor o peor, que esto o aquello nos lo merecemos o no.

Todas nuestras creencias se hacen realidad de una u otra forma. Y raro es el día en que desde por la mañana somos conscientes de la importancia de planificar, para que todo este caudal de energía juegue en nuestro favor.

Cambiar el punto de apoyo de nuestra vida hacia lo positivo, es un factor fundamental, ya dimos algunas pautas en el post “Enfócate en lo bueno”, ahora quiero hablar de este efecto en los demás. Cómo nuestras palabras y nuestros pensamientos afectan a quienes nos rodean.

La importancia de creer en las personas y en sus habilidades y capacidades es definitiva para llevar una empresa a buen puerto. Si en algún equipo quien dirige no cree en los demás y se lo traslada por medio de gestos, reparto de tareas o incluso repitiéndole constantemente lo que hace mal, no conseguirá su objetivo, sólo quemarle, desmotivarle y mermar su confianza en sí mismo.

Muchos son los experimentos en los que se demuestra que enfatizar la fe y creencia en las capacidades de las personas, tiene efecto inmediato. Por ejemplo, los que recoge Shawn en su libro. Él ha comprobado que en un  experimento  para resolución de problemas matemáticos, en el que se pasaron dos cuestionarios entre personas de diferentes razas, tras el primero se les indicó que las personas asiáticas tenían  mejores resultados en estas áreas que los demás, en el segundo cuestionario esto se demostró con el aumento en su puntuación.

Son muchos los personajes famosos que tuvieron la suerte de contar con un efecto Pigmalión en casa, sus madres, como fue el caso de Caruso, que consiguió no desanimarle a pesar de las negativas que recibió en su infancia y en el principio de su carrera.

Esto quiere decir que además de cambiar nuestro estado mental también podemos hacerlo con el de los demás. Por lo tanto, aviso para todos esos jefes y padres, que, lejos de confiar y alimentar las capacidades de sus empleados e hijos, se enfocan en los errores y defectos.

Si quieres ser el escultor de Ovidio y conseguir con tu mármol una Galatea ideal, cuando vayas a ir a trabajar y  pienses en tu equipo, pero también cuando sea  en tu  familia  o amigos,  pregúntate:

  • Creo que las habilidades y capacidades de ellos están predeterminadas o en que pueden mejorar con esfuerzo
  • Qué les haría encontrar esa fuerza necesaria para hacer el esfuerzo
  • Cómo puedo yo contribuir con mis palabras, gestos y creencias

epigmalion

Solución Arquímedes

arquimedes

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo” esta frase es, con la que Arquímedes presentaba el poder de un fulcro, o punto de apoyo.No sólo tiene aplicación en la física, en nuestra vida, también podemos utilizar una analogía que parte de la psicología positiva que nos demostrará muchas posibilidades.
Si reflexionáis durante unos minutos, sobre cuál es vuestro punto de apoyo diario, muchos de vosotros os daréis cuenta que, o no lo tenéis muy claro, o bien no lo habíais pensado nunca, o quizá el punto de apoyo os lo marcan los acontecimientos, o los demás. En nuestra reflexión de hoy intentaremos encontrar en el trabajo algún punto de apoyo que os ayude a que podáis tener la suficiente potencia para levantar cualquier resistencia que éste os imponga.
Para llevar a cabo el entreno necesitamos una “mentalidad de crecimiento”, esto qué significa. La psicóloga de Standford, Carol Dweck concluyó en sus estudios que existen dos tipos de personas, unas con “mentalidad de crecimiento “ ,quienes creen que pueden cambiar y mejorar con esfuerzo cualquiera de sus habilidades y las de “mentalidad fija” que creen que las habilidades vienen determinadas de serie. Por un momento pensad en alguna habilidad que no teníais y hayáis adquirido con esfuerzo: deportes, programas informáticos, hablar en público, montar en bici…
Si creéis que podéis hacerlo, podréis, pero lo mismo ocurre al contrario, si creéis que no podéis…
En primer lugar, abordaremos el lenguaje con que nos referimos a nuestro trabajo, alguna alusión positiva diaria ? La construcción mental y lingüística que hagamos de nuestras rutinas diarias, definirán nuestra realidad así que, si pensamos que tenemos una bazofia de trabajo, así será y nuestro día será igual.
Qué te parece si en lugar de dejar que los demás nos definan el puesto de trabajo con un título en nuestra tarjeta, o en la Relación o Registro, empezamos a definirlo nosotros, y si le das otra perspectiva pensando en qué ocurriría si nuestro trabajo no existiera, cuál es nuestro propósito final, qué grado de satisfacción proporcionamos a nuestro consumidor o cliente final en lugar de entretenernos con lo negativo,madrugar, llegar, el cansancio….

Estudia qué necesitas para convertir tu trabajo en una vocación. Esto no depende de la tarea, depende de la actitud, del significado que le queramos dar. Puedes pensar en que ser un conserje es recoger la basura de los demás y ser el último de la compañía, o pensar que eres la imagen de la compañía, lo primero que ven y quien se encarga de que todo esté perfecto. Tú eliges.
Os contaré un experimento: el personal de limpieza de  un hotel, dos equipos, al primero un entrenador físico les explica cuántas calorías y cuántos músculos se ejercitan en su trabajo y qué pueden hacer para mejorar el ejercicio en él, al otro equipo, no se les explica nada. Semanas después los que pensaban en el ejercicio como factor motivador, no sólo habían perdido peso, sino que habían bajado incluso su colesterol. Todos habían hecho el mismo trabajo. La única diferencia era cómo habían concebido sus mentes el trabajo que estaban realizando.
Coge papel y boli y escribe todas tus rutinas diarias en una lista, a continuación de cada una escribe una actividad productiva a la que la puedas vincular. Cuando estés realizándola o a punto de empezar, piensa en la productividad, tu escenario, tu actividad y tu vida, cambiarán. Por ejemplo, en lugar de quejarte del recorrido a tu trabajo, estudia idiomas, ejercita tus músculos, escribe… haz algo que te guste o te sea productivo.
Cuando vayas a ir a una tediosa reunión en la que sabes que si no se acuerda algo en los cinco primeros minutos, será una más, introduce tu objetivo dentro de ese que no es tuyo, piensa en cómo harías tú la reunión, fíjate en el lenguaje corporal de tus compañeros, intenta adivinar sus estados de ánimo, observa qué le falta a la presentación, sé creativo con tus objetivos.
La meta final es que en ningún momento tengas la sensación de que estás perdiendo el tiempo y que tu trabajo no es importante. Considera todo desde un punto de vista útil y divertido, propóntelo como un juego.
Al fin y al cabo la empresas punteras en el mundo es lo que hacen , no?
Empieza por ti mismo. No necesitas trabajar en Google para ser más feliz en tu trabajo, todo es proponértelo.
Has cogido papel y boli ya?