¿El vil metal?

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Es curioso como hasta que no empecé mi propia aventura empresarial nunca había reflexionado sobre mi relación con el dinero.

Es cierto que desde pequeña mis aprendizajes dirigidos al ahorro, al esfuerzo en el trabajo, me habían ayudado a no tener problemas de este tipo, pero nunca me había cuestionado ni para qué ahorraba, ni si algún día dejaba de trabajar sujeta a una nómina a final de mes, qué pasaría.

El tiempo que viví en Estados Unidos impregnó muchas de mis creencias y me hizo sobre todo más libre en el pensamiento y la crítica, más consciente de que yo siempre iba a ser la protagonista de mi vida y que si me esforzaba podía  vivir mi propio sueño.

Estoy segura de que esa “programación” me hizo no dar muchas vueltas antes de decidirme a emprender. Lo que no logré extraer, fue ninguno de los presupuestos que muchos de sus autores motivacionales y coaches proclamaban en sus libros y conferencias sobre el dinero, todo lo que se refería a hacerse millonario y similar, me parecía una patraña engañabobos que no merecía mi atención.

He de reconocer  que me costó decidirme a leer “ Los secretos de la mente millonaria” de T. Harv Eker, algo que agradezco a la inspiración de una gran persona que la Red ha puesto a mi alcance.

Mis prejuicios respecto al dinero en exceso, que había interiorizado durante años asociándolo a cuestiones ilícitas o como mínimo turbias, a usos lejos de mis compromisos sociales y a que si le daba importancia perdería mi esencia y mi dedicación a mi desarrollo y a mis principios, me habían afectado sin que yo reparase en ello.

De todo esto puedes darte o cuenta o no, pero si decides poner un negocio cuyo objeto son servicios inmateriales, es decir, que tienes que valorar por  tu conocimiento y dedicación, rápidamente sabrás de lo que hablo, de lo que cuesta este planteamiento y de las reflexiones y tribulaciones que te planteas.

Te has preguntado alguna vez ¿qué oías de pequeño respecto del dinero?, ¿qué modelos veías?, ¿qué experimentaste?. ¿Cuál fue tu primera influencia, la programación verbal?

Todas estas cuestiones te han condicionado más de lo que crees y apenas las has cuestionado para por lo menos colocarlas en el acervo de su legítimo propietario.

Tu patrón del dinero está compuesto por una combinación de tus pensamientos, tus sentimientos y tus acciones entorno a él.

Reflexiona sobre este ejemplo: un niño que pide dinero a su madre y ésta le dice,” pídeselo a tu padre”, el niño puede llegar a interiorizar que las mujeres no tienen dinero y que dependen del de los hombres, ¿a que en principio parecía inocua la escena?

 Poco a poco vamos rellenando los archivos de nuestra mente con información de muchas cuestiones que luego aplicamos sin ser conscientes.

 A lo mejor nunca te has propuesto ser millonario, ahora puedes preguntarte el porqué, y al menos puedes empezar a preguntarte qué piensas acerca del dinero y sanear tu relación con él, seguro que te será útil.

Energía verde

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Con este título podía referirme a cualquier cuestión de sostenibilidad o energética y a nadie le hubiese llamado la atención, en este caso, sobre lo que quiero reflexionar con esta metáfora es, sobre el dinero, que tiene que ver con  ambas características también.

 Investigando sobre los factores motivantes en las personas no es ninguna novedad que  la mayoría y sin la necesidad de  ninguna fuente académica, pondríamos el dinero como un factor decisivo  y valoraríamos su efecto como positivo.

 Al margen de que si fuésemos más allá e indagásemos sobre otras cuestiones, seguramente descubriríamos como el compromiso, el propósito, los valores y otras cuestiones más espirituales tienen en muchos casos más fuerza, me limitaré  en este post al dinero y algunos de sus efectos psicológicos.

 El estudio “Las consecuencias psicológicas del dinero” llevado a cabo por Kathleen D. Vohs, Nicholas L. Mead y Miranda R. Godde y publicado en la revista “Science” es un buen punto de partida para observar los efectos del dinero en el comportamiento humano y sacar nuestras propias conclusiones.

Si pensamos en el dinero, en tenerlo, podemos valorar diversas situaciones, algunas que mejorarían, nuestras propiedades y pertenencias,el  acceso a las mismas y  nuestra independencia, y otros casos en los que el efecto sería una manera de separarnos de la sociedad y rebajar su armonía.

Los autores del estudio testaron cómo, activando en la mente el concepto del dinero, las personas nos comportábamos. La imprimación en una parte de los participantes se hizo de diversas formas mediante el recordatorio de frases sobre el dinero, la muestra de billetes del Monopoly, un salvapantallas con imágenes de billetes… Para el  resto de los participantes se utilizaron imágenes y frases neutras.

A continuación  les propusieron, varios experimentos, como algunos problemas para resolver y se les comunicó que podrían prestarles asistencia para su resolución, si así lo deseaban. La persistencia en no pedir ayuda iba a ser la primera de las medidas. Los que estuvieron “sometidos al dinero” trabajaron durante más tiempo, solos, para resolverlos. Sin embargo el someterles a  diferentes representaciones del dinero, no mostró diferencia. Esto se repitió en  más de siete  experimentos en los que se midió su comportamiento, ocurriendo lo siguiente en el grupo al  que “imprimaron” con el dinero:

  • Al pedirles que colocaran dos sillas para sentarse, los sometidos a la imprimación del dinero las colocaron mucho más lejos la una de la otra.
  • Al tener que ayudar a recoger lápices que se habían caído al suelo,  recogieron menos que sus compañeros.
  • Solicitándoles donaciones para el Instituto que llevaba a cabo el estudio, donaron significativamente menos.
  • Estaban dispuestos a hacer voluntariado durante mucho menos tiempo.
  • Escogieron la mayoría de actividades de ocio individuales.
  • Eligieron trabajar solos, en lugar de buscar compañeros

Si entendemos estas dos caras del dinero y por extensión de su vinculación al significado de independencia, podemos reflexionar sobre por qué lo podemos considerar un bien o un mal, una suerte o una desgracia, un buen siervo y un mal amo...

 El estudio constata que el dinero es una energía verde que mueve el motor de los individuos como tales, aunque también queda experimentalmente claro que a su vez disminuye motivaciones sociales o comunitarias.

 Te has preguntado alguna vez:

¿Cuál es tu relación con el dinero?

¿Cómo crees que te vas a relacionar con los demás cuando tengas más del que necesitas?

Si piensas en el dinero, recuerdas ¿cómo cambia tu comportamiento respecto a algo que, en otro caso, resolverías de otra forma?

¿Cómo adviertes este efecto?

¡A partir de ahora ten más en cuenta sus efectos!,¡ ya eres consciente!