¿Ofreces resistencia?

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Si has tenido la posibilidad de ser agente del cambio en alguna organización,  seguro que has pasado por diferentes etapas que pueden ubicarse más o menos en: la emoción y el entusiasmo inicial del cambio, pensando en cómo va  a tener lugar, la desesperación cuando no todo el mundo se ilusiona con el proyecto, la impotencia cuando el cambio es mucho más lento de lo que pensabas y la melancolía cuando has llegado a tu tope de energía, esfuerzo y esperanza y no has conseguido los mínimos que esperabas.

A pesar de que habrás puesto mucho empeño y bastante de ti mismo, el cambio en muchas ocasiones no lo vemos como  un trabajo fácil aunque lo que realmente hacemos es complicarlo  en exceso, cuando no estamos dispuestos a ver las diferentes perspectivas de los implicados en él. Lo que a ti te puede parecer que es ideal puede no ser visto con el mismo entusiasmo por otros actores, qué,¿ por qué? Piensa en cuando tú estabas al otro lado, ¿lo recuerdas?

Observar y tener en cuenta estas resistencias desde el principio te puede dar muchas pistas, el propio lenguaje corporal de las personas en las reuniones puede alertarte de quienes no sólo no se encuentran cómodos con el cambio, sino que ofrecerán resistencia.

Algunos porque creen que no se enteraron de la forma adecuada o no se les tuvo en cuenta, otros porque creen fruto del miedo que no se adaptarán a las nuevas habilidades requeridas sobre aplicaciones o programas informáticos y otros porque sacarles de las zonas de confort será una ardua tarea, pero en otros casos también puede deberse a que ese cambio ha sido anunciado por muchos gerentes y managers en muchas ocasiones y nunca llevado a cabo por lo tanto el depósito de entusiasmo en el proyecto es directamente proporcional a su confianza en él.

Antes de que te rindas, te enfades o decidas hacerlo solo, piensa que emplear más esfuerzo al inicio te puede proporcionar grandes réditos. Identificar muchas de estas cuestiones y referirlas con soluciones y propuestas para generar confianza será uno de los puntos clave.

Algunos de los pasos que puedes emplear en ese Plan de esfuerzo inicial son:

  • Conversa: una vez que hayas detectado las resistencias más fuertes, investiga sobre ellas. Escúchales, manten conversaciones abiertas en las que puedan expresar todas las susceptibilidades que les proporciona el proceso.
  • Insiste amablemente: trata de entender su situación, empatiza con la persona, comprendiendo sus puntos de vista y desconectando sus creencias negativas.
  • Arráncale un pequeño compromiso: cualquier paso por insignificante que te parezca será estar más cerca del objetivo. Investiga sobre sus motivaciones con la mente abierta, sin dar por hecho o asumir que tiene las mismas que tú.
  • Agradece: tanto la conversación contigo, como la confianza y la participación.
  • Mantente cerca: celebra sus logros y anímale a seguir conquistando sus miedos.
“Las cosas no cambian; cambiamos nosotros” Henry David Thoreau 
Así que ya sabes, ¡si tú cambias, todo cambia!
Fuente: “Overcoming resistance” Mary Jo Asmus

¿Tu organización necesita un cambio?

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Hablar de cambio significa para muchas personas un proceso, para el que su predisposición, en muchas ocasiones, no es la idónea.

La falsa seguridad que proporciona llevar años haciendo lo mismo, nos hace permanecer en una zona de confort, sobre la  que si indagamos y reflexionamos, no parece tan confortable.

Nuestra aversión a lo desconocido contrasta con la dinámica de nuestra sociedad y de los cambios que se producen en el mundo a velocidad de vértigo, así que mejor que nos vayamos adaptando para poder sobrevivir.

A esto también se le añade la poca habilidad que muchos líderes poseen para introducir el cambio, sin prever posibles resistencias y la mejor forma de hacerlo para que nadie lo vea como una amenaza y sí como un reto.

El profesor Bacharach, Director del Instituto Cornell, nos propone cuatro interesantes cuestiones a tener en cuenta si queremos predisponer positivamente a nuestro equipo:

  • Fomentar la competencia entre ellos. Muchas personas cuando consiguen un trabajo con unas habilidades y una formación determinadas, no continuamos aprendiendo y mejorando, nos estancamos confiados en que, saber hacer nuestra tarea es nuestra única responsabilidad. El cambio supone un reto, explicar con detalle las nuevas funciones y dar un periodo de tiempo para poder adaptarse son claves en este punto.

  • Miedo al fracaso. No estar a la altura de las circunstancias, no poder llevarlo a cabo de una manera satisfactoria o poderlo hacer mal, son cuestiones que frenan el cambio y el desarrollo en las organizaciones. Proporcionar un espacio en el que la seguridad de que nada de lo que hagamos o digamos será objeto de chanza o castigo, abrirá nuestras mentes y hará que la tensión y el miedo a fracasar  se relajen.

  • Asegurar el estatus. Otra de las precauciones que tenemos cuando nos enfrentamos a un cambio, es qué va a ocurrir con nuestro puesto, con nuestras funciones. Vemos amenazada la estructura, lo que lleva a que si aseguramos, en principio, el estatus de los más afectados por el cambio, colaboraremos en mejorar su no resistencia

  • Hacer de lo nuevo algo familiar. Hacer del trabajo una rutina nos permite hacerlo de modo automático y estos hábitos se convierten en algo familiar, de modo que los cambios suponen una energía extra en nuestro desempeño. Por lo que introducir los cambios de manera incremental hace que nos vayamos acostumbrando a lo nuevo sin grandes esfuerzos, sin plantearnos que nos pueda causar ansiedad. Apelar a la paciencia de nuestro equipo también ayudará.

La resistencia al cambio encubre la reticencia a aceptar amenazas a nuestra seguridad. Todo tipo de tópicos y refranes alertan de lo desconocido en el cambio, lo que hace que nuestras expectativas sobre él, la mayoría de las veces, sean negativas.

Si realmente lo piensas, te preguntarás lo que George Hebert  ¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?

Foto: pulso social

Fuente: Inc.com