¡¡¡Vilma, ábreme la puerta!!!

vilma

Adivino que, como yo, has empleado mucha de tu energía en el “cambio” de otros. Has insistido hasta la saciedad, primero por, lo que tú creías que eran, “las buenas” y  harto de no obtener  resultados, “por las malas”.

Dime que con algunos lo has intentado miles de veces…y no cambian. Les has dado oportunidades, se lo has dicho de todas formas… Estás tan cansado, que  todo lo que te propongan, ya lo has probado.

Has conseguido incluso, que la otra persona, con su sola presencia te soliviante. Es verle y dolerte el estómago, cambiarte el gesto, tensarse tu cuerpo. No quieres reconocer que te has rendido, que no le soportas y  no piensas dedicarle un minuto más.

Bienvenido al, por defecto, modo habitual de cambio.

Seguro, que si piensas en ti mismo, comprobarás  que la puerta del cambio, sólo  se abre desde dentro, con lo cual, por mucho que llamen y  empujen desde fuera, el esfuerzo será en balde. Algo tendrá que moverse dentro de ti para que lo hagas.

Quiere eso decir que el cambio no es posible. No. Sólo quiere decir que las personas no van a ser como nosotros queramos si no ven en ese cambio el cumplimiento de algún deseo, sueño u objetivo. Y que nosotros con nuestro empecinamiento, consejitos y reprimendas, no conseguiremos nada, a no ser, que nuestro discurso sea el idóneo.

Piensa por un momento en alguna ocasión en la que alguien te haya influido para cambiar. Quizá  te mostró una nueva opción, matiz, una nueva perspectiva, algún elemento que te amplió tu visión. Quizá te descubrió recursos  que existían, en los que no habías reparado o te resaltó habilidades que tú nunca hubieses visto. Quizá confió en ti para que hicieses cosas que tú no te hubieses atrevido solo.

Te invito a que hagas una lista de esas personas, mínimo tres, quienes más han influido en tu vida, en este sentido. Recuerda y apunta al lado, los momentos decisivos en que te ayudaron, qué te dijeron.
No continúes leyendo  hasta que no la hayas terminado.

Seguramente esa lista te haya recordado las claves a las que todos asociamos estos momentos, cuando nos sentimos invencibles, orgullosos de nosotros mismos, agradecidos.

Estas emociones que te embargan son las que producen los Potenciadores de Estados Positivos. Estos no parten de lo negativo, esto ya lo recuerda nuestra mente por defecto, como ayuda a la supervivencia. Son las palabras que alguien nos dedica reseñando lo mejor de nosotros.

Mi “yo ideal” parte de mis fortalezas  porque de otra manera, con todo perdido, no me importará quedarme en la casilla de salida, sin hacer nada, pensando en la futilidad de  ese esfuerzo.

Si tenéis cerca a alguien que creéis que necesita un  cambio, no luchéis contra él, cambiad de actitud, mostradle el camino  fácil.Comenzar a apreciar lo que hace bien por mínimo  que sea y habréis prendido, en él, la llama de la superación. También conseguiréis, si lo hacéis bien, estar en su lista.

Será un proceso que requerirá constancia y tendrá momentos de alarma, retroceso y vuelta a empezar, pero si alguien cree en ti, potencia tus fortalezas y te abre un gran abanico de posibilidades, seguro que tienes más posibilidades de no rendirte y quien empujaba la puerta, agradecido, reservará su energía.

Quieres estar en alguna lista?

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