“Friendly Agreement Space”

pacto

Cuando uno entra en su casa por primera vez puede actuar de muchas formas dependiendo de lo que imagine, piense o tenga en mente hacer en ella o de ella.

En cualquier caso para cada uno su casa puede significar una cosa distinta, libertad, independencia, refugio y cada uno trasladará en  ella su forma de pensar o parte de su personalidad. Hay quien puede vivir años con un casquillo de bombilla como lámpara y quien por el contrario tiene que tener hasta el más mínimo detalle para encontrarse a gusto. Hay quien atesta de muebles y adornos la casa, la pinta y rápido le pone cortinas  porque le da calidez y a quienes les sobra todo y con lo mínimo se sienten inspirados porque facilita su deambular, su claridad en el pensamiento y su organización. Algo que en comunidad habrá que negociar.

A pesar de todo esto, sobre todo cuando se va a convivir, se olvidan, en aras de la amistad o el amor, las bondades de establecer unas reglas mínimas y sin embargo se van dando bandazos a base de discusiones y malos humos, hasta que se  establecen a la fuerza,  con el tiempo o directamente, cesa la convivencia.

Me pregunto yo, ¿no será más importante acordar una estrategia desde el principio?

Para poner en marcha una idea, qué mínimo que establecer un plan de negocio. Eso que parece tan obvio a nivel laboral y empresarial y que requiere expertos de todo tipo, en nuestro entorno personal, lo dejamos al albur de la compatibilidad de caracteres o a que éstos, en el mejor de los casos, los lime y armonice el tiempo.

Pues mi propuesta de hoy, si estás dispuesto a tener un plan estratégico con tus “socias” o  “socios” es establecer un lugar en la casa que sea  “Espacio de los acuerdos amistosos” (EAA) o si queréis darle un carácter más business J  un  “Friendly Agreement Space” (FAS) en el que lo que se diga, será siempre pensando en el otro, sólo se dirá lo que se piensa, que sirva para algo y sea verdad que, para alguna de las partes, necesita tratamiento y un acuerdo

Si es así, proceder con esta estrategia:

  • Seleccionar un espacio en la casa especificando una posición, que no sea habitual para que la podáis utilizar sólo en este caso, aclarad si es sentado, de pie, apoyado, cómo,  para que sea el lugar que denominaréis como vuestra zona de consenso, ahora y en el futuro. El primero que se proponga será por pragmatismo el elegido en caso de que no exista acuerdo, aunque si os lo habéis tomado en serio, seguro que esto no ocurre. Colocaos en ese espacio y en esa posición.
  • Recordad cada uno algún momento en el que habéis llegado a un acuerdo que os satisficiera. Recuperar el estado en el que lo tomasteis, la respiración, las sensaciones, las imágenes, los sonidos, todo lo que recordéis de aquella ocasión. No tiene por qué ser la misma situación para todos. Si os ayuda cerrad los ojos.
  • Haced un rápido inventario de todo: imágenes, sonidos, sensaciones… asociadas a ese estado.
  • Seleccionad algún color, símbolo o cualquier otro indicador,  palabra o sensación interna que sirva para recordarlo, para anclar ese estado.
  • Sal del espacio elegido y despréndete del estado que has generado con el recuerdo. Ahora comprobad que funciona volviendo a la posición, entrando y saliendo del estado.
  • Repetid los pasos hasta que tengáis  un acceso fácil a esa grata sensación de consenso en cuanto estéis  en ese espacio.

No os parece útil tener un lugar donde siempre se establezca consenso en casa, sin tener que callarte cosas y  discutir luego por ellas. Usad vuestra Zona Libre de Interferencias.

¿Qué os cuesta probar?

¡¡Feliz fin de semana!!

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