Lo que uno hace

hacer

Vuelves del trabajo y te encuentras agotado, malhumorado y sin ganas casi de hablar pero sin embargo surge la idea de salir a correr, a bailar, a charlar con los amigos o a disfrutar de una obra de teatro, cine y no te lo piensas dos veces, sales y vuelves como nuevo.

¿Qué tipo de cansancio es ese que te agota hasta el extremo de dejarte casi inerte en el sillón pero que de repente te permite hacer muchas otras cosas?

 Seguro que quien pasa toda la semana trabajando y dedica el fin de semana al senderismo, montañismo, a viajar, etc., y sabe del esfuerzo físico que requieren todas estas actividades no se lo piensa dos veces antes de apuntarse a estos planes, a pesar de que haya sido una semana “agotadora”.

 ¿Has pensando alguna vez que el trabajo mental, realmente no produce agotamiento sino va acompañado de otros sentimientos como la frustración, la preocupación y el resentimiento?

Si reflexionas  sobre esto, toman significado las palabras de Jobs en Standford cuando recomienda que busquemos nuestra pasión y que ya apuntaba Confucio “ Elige un trabajo que ames y no tendrás nunca más que volver a trabajar”.

El aburrimiento, el tedio fagocitan tu energía, tu alegría y  convierten las ocho horas que sueles estar trabajando en un castigo diario, por el que  desesperas  hasta poder, el viernes, en el mejor de los casos, salir de él.

En realidad, puede que estés tan absorto en pensar qué no te gusta tu trabajo, que te mereces algo mejor o que has tenido  mala suerte, que puedes ser incapaz de ir más allá y encontrarle un sentido a  lo que haces.

En muchas ocasiones ni siquiera apreciamos el tener una forma de contribuir de alguna manera al avance de la sociedad entendiendo qué misión tenemos en la vida y cómo podemos desarrollarla a través de nuestra tarea, has pensado  por un momento, ¿cuál es la tuya?

Si esto ya lo has hecho, puede que no hayas ido más lejos y no hayas visualizado que tu actual trabajo puede ser una etapa o un estadio anterior a otro que te llene más, que te motive y por ello puedes establecer una hoja de ruta que te acerque cada día más a tu objetivo. No te pongas límites, ponte retos.

Y finalmente has pensado en actuar como si tu trabajo te gustase, si creas un interés real en él y un objetivo diferente cada día lo harás  cada vez más interesante e incluso puede que esto te ayude en las cuestiones anteriores,  a la vez que disminuyen tu fatiga, tus tensiones y tus preocupaciones.

Si tú no le das importancia y significado a tu tarea, ¿quién esperas que se la dé y la encuentre interesante, provechosa y digna de tener en cuenta?

Piensa en esta frase de Sartre, “Felicidad no es hacer lo que uno quiere, es querer lo que uno hace”.

¿Por dónde vas a empezar?

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