Últimamente, encuentro la política no muy útil, principalmente porque el mundo de la interpretación y el histrionismo no me ha llamado por ese camino. La vida de los demás me parece un tema muy serio. Por lo tanto y hasta nueva orden, me enfocaré en algo más productivo.
Esto no significa que dejaré de proponer y opinar sobre política. Sin embargo, mientras espero que mi próxima aventura en este ámbito cobre forma, encuentro que el mundo del emprendimiento que es donde me he visualizado durante años y es seguro donde mejor encajo.
Es cierto que entrar en el mundo empresarial sin tener antecedentes cercanos, más allá del propio autoempleo, puede resultar intimidante. No obstante, prefiero vivir creando, construyendo, en equipo, sin jefe y con el control sobre dónde invierto mi tiempo y tomando mis propias decisiones.
Además, sé que mi incursión en este ámbito tendrá una repercusión más significativa en mi compromiso con el mundo apostando por los temas sociales que me preocupan, en comparación con el terreno político actual, que considero más superficial e inútil.
No solo planeo quedarme en el papel de acompañar y ayudar a los demás a alcanzar su mejor versión, con el coaching como en otras ocasiones. Teniendo recursos y ganas lo justo es asumir riesgos. Por eso mi objetivo es más ambicioso: quiero seguir cambiando el mundo, compatibilizar proyectos con mis valores, trabajar en equipo con personas que compartan mis motivaciones y seguir inspirándome a mí mismo y a los demás. Con ayuda de personas que afortunadamente me llevo de mi aventura política.
Quiero canalizar toda mi energía y entusiasmo en algo que realmente me apasione y motive, tal como lo hacía hace unos años con la política, y recuperar esa fuerza para volver con renovadas ganas. Encantada de seguir compartiendo mi camino con vosotros. Gracias, como siempre, por estar ahí.





















