¿Te gusta conducir?

conducir

Tanto esa pregunta como el eslogan «No podemos conducir por ti»  te sonarán familiares, y a mi me resultan dos frases idóneas para introducir y reflexionar en este post.

Hoy quiero hablar sobre la responsabilidad y lo importante que es respecto de la construcción de la persona, de su autoestima, a través de sus decisiones y de los objetivos que queremos conseguir.

Algunas veces cuando miramos hacia atrás para coger herramientas y lanzarnos más lejos en el impulso, nos damos cuenta de que muchos de los movimientos que hemos hecho en la vida han sido fruto de miles de cuestiones ajenas a nuestra propia y consciente decisión, a veces ni siquiera podemos encontrar una causa o una motivación para explicar muchos de nuestros movimientos.

Pocas son las personas a las que se acostumbra a tomar decisiones y a sufrir sus consecuencias a temprana edad, que sería lo ideal. Muchos de los que nos rodean en su afán  por protegernos  elijen  lo que creen, es mejor para nosotros, van cortándonos ramitas del árbol de la autoestima y en algunos casos, acabamos siendo altamente dependiente de los demás, necesitando su aquiescencia u opinión  para cualquier cuestión.

Cuando nos empezamos a dar cuenta, la mayoría ya hemos incluso terminado nuestros estudios sin tener muy claro si era lo que queríamos hacer o el devenir de la vida y la fuerza de la herencia, de la inercia  o del propio desconcierto nos han llevado hasta allí.

Con lo cual, al no haber sido una decisión consciente no la valoramos como propia e intentamos colgar nuestra carga en ese inspirador familiar o amigo al que le debemos nuestra detestada dedicación. A partir de ahí, hay veces que entramos en un bucle que supone el inicio de un camino plagado de bandazos de los que tampoco nos responsabilizamos y que nos hacen altamente infelices, a pesar de que algunas veces incluso en esos empleos tengamos una buena remuneración.

Pues buenas noticias, ¡nunca es tarde! si hasta ahora has ido en  el coche, en el asiento de atrás para no ver el camino y te has prestado a ir donde te lleven, sin preguntar o eras el copiloto y de vez en cuando has hablado con el conductor u opinado sobre el  cambio de destino sin ningún éxito, ¡estás de suerte!, hoy mismo puedes empezar tu vida activa y ponerte al volante, decidir dónde vas, cómo vas, cuándo vas a parar, con quién vas a ir, qué GPS vas a seguir y configurarlo tú mismo, con tu propio criterio.

Comenzar una vida activa en la que seas consciente de tus decisiones, tendrá un impacto brutal en tu vida. Ya no pasarás tiempo buscando culpables o excusas, sólo hablarás de resultados, que aunque no sean siempre los esperados, serán tuyos, porque los has buscado, conscientemente, tú  y por ello aprenderás de ellos en cualquier caso.

Piensa qué ocurriría si te hicieses responsable de cada palabra que dices, de tus sentimientos, de  tus acciones en todo momento, de  tu felicidad.

¿Qué va a ocurrir a partir de ahora cuando las cosas no vayan bien en qué te vas a convertir, qué te va a procurar esa nueva imagen tuya?

 

Imagina cómo va a ser esa nueva actividad, qué va a significar en tu salud, en tus relaciones, en tu carácter, en tu desarrollo, en tu bienestar económico, con tus amigos, en tu autoestima.

 

¿Cuánto esfuerzo y perseverancia vas a ser capaz de emplear para coger el volante y lanzarte en tu propia aventura vital?

 

Cada minuto que pasa es una oportunidad para hacerlo.

No dejes que conduzcan por ti 😉

foto:educavialroquetas

¿Te «reseteas»?

reiniciar

¡¡Oh la culpa!! Esa gran compañía que cuando se instala en tu mente te hace merecedor de todas las adversas vicisitudes que te pueda arrojar el azar. Que no te deja dormir, que rememora y magnifica  una y otra vez el momento, lo que hiciste, lo que pudo ser y no fue, lo que tenías que haber dicho, una y otra vez hasta desear encontrar el botón de on y off de tu cerebro para acabar con el tormento. Todo esto tumbado en el sofá o recostado en la silla…sin actividad.

Y,¿ para qué? Para nadaaaaaa. Para conseguir que esa tortura absurda gaste todas tus energías, las que necesitas para levantarte y seguir adelante, viviendo, equivocándote, acertando y   disfrutando. Sin embargo te arrojas en sus brazos, ofreciéndole tu autoestima y hablándote como el peor de tus enemigos.

 

Y en qué basas esos argumentos, en creencias que ni siquiera son tuyas, son de tu familia, de tus amigos, de la televisión, de las revistas, ¿por qué te las aplicas todas?, ni siquiera te das cuenta de que muchas se contradicen.

Piensa que en otro ordenador hay otra persona escribiendo como yo, que opina y sustenta sus argumentos en lo que lee y estudia, pero eso no significa que sepa todo, que conozca todo, que sea lo correcto, que lo interiorice igual, que lo exprese de la misma manera. Ni que crea que te va a afectar de esa forma. Por eso, yo siempre te invito a que pruebes y lo integres si te funciona, sino lo desechas y a otra cosa.

Seguramente es la culpa, ese sentimiento el que te hace menos productivo durante el día por no dejar de reprocharte no ser igual que los demás, o no hacer lo que se supone, que dicen demás, que es lo mejor. Ser diferente, único, es algo maravilloso, no algo que lamentar. Seguramente lo has hecho hasta ahora, porque nunca te lo has cuestionado.

Tú como quien más te quiere, te perdonas, con el propósito de ser y hacer mejor, qué necesidad hay de castigarse el resto del día, si cada segundo  que pasa es otra oportunidad para empezar de nuevo y hacerlo mejor.

Imagina que cualquier jugador de élite que falla una canasta, un  penalti o pierde un juego, no pudiese sobreponerse a ese sentimiento de culpa. Seguramente tendría difícil volver a encestar, a marcar o a ganar otro juego. Sin embargo ellos entrenan pasar página, ir a la siguiente toma. No tienen botón de encendido y apagado pero si  de reinicio.

Tu mente tiene que encontrar el clip que introducido en ese pequeño orificio más de cinco segundos procure que te reinicies y dejes atrás el bloqueo. Que se cargue todo tu software libre de virus y te permita seguir con tus tareas concentrado.

Imagina esa situación y piensa cuál va a ser tu rutina de reinicio, piensa si tendrás un botón en alguna parte de tu cuerpo que podrás apretar o quizá consista en un movimiento determinado, un giro, un salto, una palabra en voz alta. Recuerda que esta rutina sólo servirá para reiniciarte de tus bloqueos por la culpa así que no puede ser algo que hagas para recordar otra cosa.

La  próxima vez que te asalte la culpa, quiérete, desbloquéate, libérate. No lo utilices como excusa para tu inactividad y tus lamentos. Si los demás no te castigan, tampoco lo hagas tú. ¡¡Dale a reiniciar!! 😉

foto:regonline

¿Qué hay en tu caja de herramientas?

cajaherramientas

Al principio creí que era por mi falta de conocimientos sobre la  Administración de Empresas, después que se debía a mi inexperiencia en el mundo de los negocios pero cuando indagué sobre tarifas, precios y servicios supe que la cuestión no estaba fuera de mi, en lo prosaico, sino en mi relación con el dinero y tras este descubrimiento comencé a plantearme otras muchas cosas.

Le agradezco la ayuda en especial a una persona que, cuando yo me debatía en estos planteamientos de mis comienzos, con sólo una reflexión me subió hasta el último piso en ascensor: “Tú te dedicas a esto para ganar dinero, ¿no?”. Yo me planteaba otros caminos muy diferentes. Mas tarde me di cuenta que estas cuestiones derivaban  de mis patrones  sobre el dinero y ella me abrió los ojos sobre lo que significa dedicarte profesionalmente a tu pasión. A día de hoy ya he respondido muchas veces a esta pregunta con un sí rotundo cuando me embarco en otro proyecto y lo expongo, sin sonrojo, como uno de mis objetivos.

Lo cierto es que nunca había reparado en ello pero todas mis creencias acerca del trabajo estaban vinculadas al esfuerzo en demasía, tener que hacer un montón de cosas por las que estaba segura de que debía cobrar , madrugar, estar horas y horas en el trabajo, obedecer instrucciones, pero nunca piensas en dedicarte a algo que te apasione tanto que, si no tuvieses que subsistir, lo harías seguramente gratis.

Por otra parte, sí que había comprobado que lo gratis, la mayoría de las personas, no es que no lo valoren por el mero hecho de no costar dinero, pero como no se traduce en una ganancia o pérdida económica en su bolsillo, no tienen ninguna responsabilidad sobre ellas y no las tienen en cuenta entre sus prioridades y  eso hace que no se esfuercen por conseguirlas. Yo he de reconocer por el contrario, que muchas de las  cuestiones que han influido decisivamente en mi vida, no he tenido que pagar por ellas y por eso las valoro, igual o más que si fueran dinero.

Muchas han sido las veces que después de esta experiencia, he ayudado a otras personas a encontrar su valor, tanto económico como personal, a diferenciarlo, a no mezclarlos y a tener una sana y saludable relación con el dinero y el valor de su trabajo.

La mayoría pensamos que el éxito en los negocios depende de nuestras aptitudes o conocimientos empresariales o de la oportunidad que te brinda el mercado, pero si realmente reflexionas sobre lo que para ti supone el dinero, con qué cuestiones lo asocias y creencias tienes sobre él, te darás cuenta de que se hereda algo más que la genética y que influye tanto o más que ésta.

Si tu patrón por ejemplo es de gasto o de ahorro influirá en ti, en tu negocio, en tus socios familiares o empresariales. Si crees que se debe reinvertir, gastar. Si crees que el dinero llega fácilmente o hay que luchar para conseguirlo. Si te estancas en un negocio o en una inversión o saltas de uno a otro.Todos estos pensamientos y otros muchos más te condicionan en tu desarrollo y éxito.

Puedes probar todo lo que quieras, desarrollar más conocimientos técnicos, empezar por un precio bajo y subir, viceversa. Pero sin una buena caja de herramientas interior, nunca podrás abarcar grandes sumas de dinero porque lo que tendrás será miedo. Paradójicamente, si sentías miedo cuando no lo tenías, ahora tendrás más,  porque esa seguridad que buscas, no puede estar en el dinero, trabajarla dentro de ti, será tu mejor inversión.

Obsérvate a ti mismo, sé consciente, observa tus pensamientos, tus miedos, tus creencias, tus hábitos, tus acciones e inacciones y  piensa qué necesitas en tu caja de herramientas.

 

Si no sabes ponerte precio, ¿vas a hacer siempre todo gratis?

foto: agrega.educacion

 

¿Usas champú?

champú

 

Si respondes a la pregunta,¿ quién es la persona más importante en tu vida?,  y no eres tú, es que has pensado en montón de situaciones que, al menos, te serían menos agradables sin esa otra persona. Si de verdad no has reparado en que la persona más importante del mundo para ti, eres tú mismo, imagina dónde más podrías vivir que no fuese dentro de ti. A partir de ahí, ¿eres importante?

Cuando sabes que tú eres lo más importante para ti, no sólo empiezas a cuidar tu exterior tanto a nivel físico como de imagen, sino que comienzas a ser consciente de que todo esto repercute en ti mismo.

Esta cuestión a veces se confunde con vestir o estar en forma para impresionar a los demás pero ese pensamiento te distrae del objetivo, esa no es la cuestión fundamental, sino que cuidando tanto tu interior como tu exterior, tú estás impresionado contigo mismo, por lo que tus avances y tu pensamiento  se trasladan al exterior.

Volvemos al planteamiento básico que te debes grabar “ Soy lo que pienso”. Si tú mismo piensas que tu trabajo no tiene importancia, tú mismo te quitas importancia, y para ir a un trabajo así, necesitas vestirte de una manera determinada, hablar de una manera determinada y sentirte de una manera determinada, “sin importancia”.

Las actitudes que tomamos frente a la vida, no ya frente a lo que nos ocurre, sino para vivirla, las elecciones que tomamos y lo que nos decimos se exhibe a través de nuestros movimientos, lenguaje, vestimenta, etc… Aparece importante, pregúntate, ¿es esto lo que se  dice, piensa, se pregunta una persona importante?

 En muchas reuniones de emprendedores ahora te animan a que hagas y ensayes la pequeña charla de tu producto o servicio, tu elevator pitch, pero muchos, antes necesitamos hacer de nosotros mismos un producto vendible que no se viene abajo tras no pasar la primera prueba con un cliente, para poder después pasar a vender otra cosa.

Si nosotros no tenemos un discurso interiorizado positivo y energizante para contrarrestar toda esa  negatividad y esos vacuos comentarios del exterior que nos hacen daño,  no estaremos preparados para mostrar lo mejor de nosotros mismos tanto a nosotros, como a los demás.

Un niño refleja la conducta de sus padres, unos empleados la de sus jefes, una pareja la de la suya y tú mismo de lo que piensas, así que ten cuidado con quién quieres parecer, puedes ser un triunfador con datos objetivos en la mano y parecer todo lo contrario por  tu pensamiento que te delata en cuestiones como tu postura corporal, tu lenguaje, etc.

Que cómo puedes comenzar esta nueva relación contigo mismo, hoy quiero hacerte una propuesta, que seguramente cuando lo leas te hará reír, porque pensarás “está loca” pero estoy segura de que la probarás y funcionará.

En lugar de darte la consabida paliza mental con tus miedos y agobios y malos augurios, dedícate unos minutos por la mañana al autobombo, al autoelogio, no dejes que este chute de energía y de entusiasmo esté en manos de otros. Y lo de manos de otros lo digo literal.

Piensa que tu champú o  tu gel tiene poderes. Si, si como lo lees, cuando te embadurnes y  te des masajes en la cabeza, piensa que esa loción te  está convirtiendo en una persona importante, con muchas cualidades, especifícalas, no te dejes ninguna, sólo  las que digas en voz alta  las potenciará ese producto. No pares de extender tu champú o gel hasta que no te hayas dado tu charla motivadora. Haz tu propio anuncio con las habilidades y capacidades que te va a potenciar durante todo el día ese champú.

Piensa, busca que hay en ti mismo.

El éxito viene de un pensamiento dirigido y, ¿por qué no éste? Igual que sube la espuma de tu gel, igual subirá el concepto que tienes de ti mismo y la importancia que tienes para ti. Cada vez que oyes sobre un producto en un medio de comunicación, sólo oyes cosas buenas, ¿no? ¿Por qué no haces tú lo mismo contigo?

¡¡Limpia tu cabeza y tu mente a la vez!!

¡¡Enchúfate energía cada día!!

¿Qué te cuesta probar? 😉

 foto: mujerglobal

¿Tú bien, todo bien?

 

ok

 

Imagina que partieses de la nada y tuvieses que construir tu vida. Piensa en  que todo lo que vas a necesitar tiene que estar en  una lista. Una lista,  con todos y todo lo indispensable para que puedas llegar al punto en el que estás. Todo es todo, desde lo más básico y necesario.

 

Una vez la hayas confeccionado, establece dentro de ella  prioridades, pon en el primer lugar lo más importante en tu vida. Por favor, haz esto antes de seguir leyendo.

 

Mira tu lista. Repásala para que nada, ni nadie se te olvide. Haz otro ejercicio de visualización y piensa en  que lo que no incluyas, en ella, desaparecerá en los siguientes cinco minutos.

 

¿Qué hay en tu lista en primer lugar?

 

Si no estás tú, tienes algo sobre lo que reflexionar.

 

Si recuerdas el libro del Dr. Thomas A. Hardy “ I´m ok, you´re ok”, ( yo bien, tú bien) el simple título te dará muchas pistas. A pesar de que es un libro antiguo, en él explica cuatro posiciones ante la vida que nos pueden ser útiles para analizar y situarnos:

  1. Yo no estoy bien, Tú estás bien (I’m Not OK, You’re OK )
  2. Yo no estoy bien, Tú no estás bien (I’m Not OK, You’re Not OK)
  3. Yo estoy bien, Tú no estás bien ( I’m OK, You’re Not OK)
  4. Yo estoy bien, Tú estás bien (I’m OK, You’re OK)

 

Si eso no te da pista alguna piensa en ¿te quieres?, ¿te respetas?

Si no es así, pregúntate ¿cuál es la razón de anteponer a ti, a todos y todo lo demás?

¿Qué diferencias hay entre ser egoísta y  cuidarse y quererse  uno mismo?

¿Cómo puedes empezar a establecer las prioridades que te potencien?

¿Qué razones te han hecho posponer todo lo tuyo: tu cuidado, tu salud, tu bienestar?

¿Acaso, si no estás tú bien, puede ayudar a los demás a que estén bien?

Entre yo gano- tú pierdes, yo pierdo-tú ganas, los dos perdemos  y yo gano- tú ganas, ¿cuál es tu estrategia?, ¿te hace sentirte bien?

¿Cómo te vas a sentir en el momento en que decidas la estrategia que es mejor para ti y la pongas en marcha?

¿Has trazado un plan para pasar de tu actitud pasiva a una más asertiva, sin ser agresivo?

 

Echa un vistazo a los Valores que Elia Roca recoge de  Albert Ellis, seguro que te dan alguna pista:

»  Autoaceptación incondicional: cambiar exigencias por preferencias

 Tener un buen nivel de tolerancia ante las frustraciones: cambiar exigencias por preferencias con respecto a las cosas que no nos gustan de la vida y de las otras personas.

Visión del yo como potencial: tener claro que podemos aprender, desarrollar habilidades y mejorar

en muchas cuestiones.

Interés en uno mismo en primer lugar, combinado con interés por los demás.

Autorresponsabilizarnos de nuestros pensamientos, emociones y conductas.

Dirigir nuestra propia vida, sin pedir demasiado a los demás y sin dejamos manipular por ellos.

Ser tolerantes: reconocer el derecho a equivocarse, en uno mismo y en los demás.

Atrevemos a intentar lo que deseamos, sin quedar paralizados por el riesgo de “fracasar” o por el hedonismo inmediato (hacer sólo lo que nos apetece en el momento).

Comprometernos con actividades creativas o humanitarias, que nos ilusionen y que absorban una parte importante de nuestro tiempo y energía.

Procurar mantener una actitud racional, pensando en forma realista, científica, clara y flexible.

No tener reglas rígidas, estar abierto al cambio y aceptar la incertidumbre como una característica

de la realidad.

Reconocer que estamos determinados en parte, pero que también tenemos libertad para elegir.

 

 Como señalan McKay y Fanning los valores sanos son aquellos que: son flexibles (es decir, permiten excepciones y pueden cuestionarse y ponerse a prueba); son realistas (es decir, están basados en los hechos), y fomentan la felicidad y la autorrealización, a corto y largo plazo.»

 

¿Si tú bien, todo bien?

¡¡Buen fin de semana!!

¡¡Gracias por leer!!

 

 

¡Míreme a los ojos!

ojos

A lo mejor no lo ha pensado nunca, o no lo ha dado importancia, o piensa que no impacta en usted o no le merece la pena hacer el esfuerzo, pero establecer contacto visual con la otra persona, es definitivo en sus relaciones.

Imagínese por un momento, con lo deprisa que vamos por la vida, tiene usted pocos segundos o minutos para causar una impresión en otro y de ese tiempo, muchas veces depende un negocio, un trabajo, una relación… tiene usted muchas cuestiones que tener en cuenta a la vez pero una que será capital, lo que usted haga con sus ojos.

Además esta acción trabaja en dos direcciones, una afecta mucho a la confianza que usted tenga en sí mismo, puesto que no poder hacerlo tiene la causa en esa falta de entrenamiento y dos, la impresión que da a la otra persona puede interpretarse de muchas maneras, puede intuir que usted no es nada claro, que oculta algo, que se siente inferior, que no tiene seguridad en usted mismo, que se siente culpable, que desea que alguna cosa no se sepa de usted.

Lejos de interpretarse, como algunos creen, que es una forma de respeto, de no invadir el espacio ajeno y de no intimidar, la mayoría de los estudios que existen sobre esto advierten sobre lo contrario.

Incluso las universidades de Stirling y Aberdeen en Escocia han concluido que es más probable que una persona nos parezca más atractiva cuando nos mira a los ojos. El estudio partió de dos caras idénticas cuya única diferencia estribaba en la mirada y las preferencias de quienes miraban las fotos. De ese mismo estudio, aviso para navegantes también se extrae que las caras sonrientes nos atraen más.

Conquiste ese miedo entrenándolo, mire a la otra persona a los ojos, si lo hace a menudo acabará dominándolo. Si al principio le cuesta, enfoque a las cejas justo encima del ojo, apenas se notará la diferencia, pero recuerde que su objetivo está en el contacto visual. Conseguirlo le dará una herramienta definitiva.

Haga que sus ojos trabajen para usted, muestre confianza y haga crecer la suya.

¿Cómo quién?

2vasijas_Fotograma

 

Hoy me gustaría plantearte una reflexión con este cuento «Las dos vasijas» de Jorge Bucay, en primer lugar me gustaría que lo leyeses con atención y sacases tus propias conclusiones sobre qué te sugiere el texto, para más tarde adentrarte en mi perspectiva y poder valorar si es la misma, si es diferente, si te añade algo nuevo.

Además de esta propuesta, quiero que seas consciente de que mi reflexión se basa en cómo yo he interiorizado experiencias y en cómo las relaciono con mis recursos, para que la próxima vez que oigas a alguien, hablar sobre algo, sobre lo que ya tienes una opinión, abras tu mente a los matices que pueden enriquecer tu pensamiento y evalúes de nuevo tu creencia. Utiliza tu mente para pensar.

«Un aguador de la India tenia sólo dos grandes vasijas que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los hombros. Una tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final del camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido.Esto sucedía diariamente.

La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros pues se sabía idónea para los fines que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido.

Así que al cabo de dos años le dijo: Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo

El aguador le contestó: » Cuando regresemos a casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino «Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de la vereda; pero siguió sintiéndose apenada porque al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio.

El aguador le dijo entonces: » ¿ Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino ? » Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas.

Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza. Todos somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.»

Te invito a que dediques unos minutos a escribir lo que te sugiere…

Me interesan, los efectos y el proceso de la comparación. Cada uno tenemos unas habilidades y capacidades, innatas y  entrenadas, diferentes y sin embargo, nos amargamos comparándonos, pero no en todo, puesto que la mayoría de las veces nos falta mucha información y sólo nos podemos basar en lo que percibimos sensorialmente,  que es un alterado pequeño porcentaje. Pero aún así acabamos poniendo el foco, en lo que se suponen nuestras «debilidades», en lugar de partir de nuestras fortalezas, para darle una oportuna vuelta  a esa perjudicial perspectiva. 

Dudar de nosotros mismos nos hace que baje nuestra autoestima y que cada vez tengamos menos fe en nuestras posibilidades. A veces se produce de manera tan simple como escuchando hablar a alguien que no tiene miedo a destacar  sus puntos fuertes y nosotros, en lugar de llevar la conversación a nuestro terreno, caemos en sus garras, hablando de sus fortalezas y en su análisis, sin recordar en lo que nosotros somos buenos, destrozando así en minutos, todo lo construido en años.

Algunos tienen la suerte de encontrar en el camino a aquellos que ven y apuestan por su potencial, personas que no necesitan sobresalir por encima de otros para brillar, sino que sacan lo mejor de nosotros mismos y refuerzan nuestra confianza haciéndonos capaces de obviar  todas las limitaciones que nos hemos impuesto. Si no lo has encontrado todavía, sigue buscando, conoce gente nueva «que tire de ti, no que te tire a ti».

Empezar a tener una visión positiva de ti mismo, de tu belleza, comienza con un diálogo interior sincero, con cariño, al margen de las exigencias, referencias y cuestionamientos externos.

Tú también eres capaz de hacer cosas extraordinarias, solo necesitas volver a creer en ti.

Fotograma: jamesonnotodofilmfest

¿Ordenas o enseñas?

leongato

Desde que entramos en contacto con el mundo, apenas recibimos otra cosa que órdenes.

Tu relación con tus padres cuando eras pequeño, se debatía entre “haz esto” y “no hagas lo otro”. Más tarde cuando fuiste al colegio este sistema continuó, entonces eran tus maestros los que te ordenaban, hasta que más tarde llegaste a tu trabajo y ya fuese en el ejército, en una oficina o en cualquier otro lugar ,las órdenes eran las frases que más has escuchado durante años.

Seguramente cuando tengas hijos, seas maestro, jefe u ocupes una posición que relaciones con la autoridad tu automatismo será éste y no otro, las órdenes.

Ahora quiero que pienses en los día más agradables de tu vida pasados en estos ambientes, en los que más aprendiste, en los que de verdad te impactaron, seguramente fueron experimentos, descubrimientos que hjiciste por tu cuenta y no fruto de estás órdenes, los que más te cautivaron.

Las órdenes guardan en sí mismas una paradoja, son relativamente fáciles de dar, se pueden especificar tanto que se puede dejar a la persona sin iniciativa y con poca variabilidad en el comportamiento y así creer controlar el resultado al máximo, pero seguramente en la siguiente ocasión requerirá una orden de las mismas características para poder llegar al mismo objetivo, no hay avance.

¿Quiere esto decir que no se aprende nada? No exactamente, pero hay muchas cuestiones que se pierden el proceso, una de ellas es la responsabilidad y la iniciativa durante el mismo, que la orden sea tan detallada deja escaso espacio a la innovación, a la propuesta y a sentir que se confía en alguien y además como ya arrojó el viejo estudio de IBM las mejores bazas del aprendizaje para recordar,  consisten, no sólo en decirlo sino en mostrarlo y experimentarlo, es decir, que cuanto más pensamiento propio lleve la acción, mejor se recordará y más se aprenderá.

Es cierto que para poder cambiar esta forma de dirigir, se necesita tiempo y esto es un lujo en muchos trabajos, pero si los managers siempre se dedican a lo urgente y no creen que invertir en la autonomía del trabajador es importante, habrá poco que hacer.

Acostumbrarse a mandar puede tener alguna que otra  intención  positiva para el manager, la falsa sensación de control, que las cosas se hagan más rápido, que se hagan según su conocimiento y que su figura se vuelva imprescindible en la organización aunque éstas tengan su parte negativa y es que nadie moverá un dedo sin su aquiescencia, ni planteará una solución o una respuesta. El resentimiento y la baja productividad serán los  seguros resultados de un comportamiento así, con lo que la siguiente queja del manager será hacia la poca iniciativa, responsabilidad y ambición de sus empleados, pero ¿quién patrocina esto?

Siempre se pueden cambiar estos tics y producir el efecto deseado, pero exige el entrenamiento de las cualidades más altas del gerente respecto de la empatía, el interés en los demás y una disposición a cambiar el enfoque con el que trabaja con el personal.

El  único obstáculo interno y universal, como  asegura John Witmore, descrito con diferentes términos es el miedo al fracaso, la falta de confianza, la duda sobre uno mismo y la creencia de autoestima.

Ninguno hemos nacido con el conocimiento ni técnico, ni sobre las personas para  dirigir compañías, grupos y organizaciones. Si nuestros estudios avalan los conocimientos técnicos, ¿cómo podemos hacer lo mismo con las personas? Podemos seguir la fórmula de la prueba-error y el camino difícil o podemos optar por trabajar y entrenar  todas estas cuestiones en nosotros mismos, puesto que tenemos los recursos y luego ponerlos en marcha en nuestros puestos. El fortalecimiento de la autoestima de nuestro empleados, el hacerles creer en ellos mismos y en que su esfuerzo tendrá una recompensa, pueden obrar la magia en tu lugar de trabajo.

Quienes se hayan sometido como CEOs , gerentes, managers o jefes a un proceso de coaching y reconozcan su éxito sabrán de lo que estoy hablando, quienes todavía no hayan oído hablar de ello, les ruego que se informen y quienes lo estén pensando decídanse ya, usted y sus empleados se lo merecen.

¿Participas en la Operación Biquini?

biquini

Qué es lo que ocurre cuando nuestro cuerpo no cumple con los cánones que la sociedad intenta imponernos. ¿Cómo afecta esto a nuestra autoestima? ¿Qué es lo que hace realmente atractiva  a una persona?

En esta época del año, es bastante corriente que la denominada “Operación Biquini” sea un tema recurrente, los miles de anuncios de productos con los que nos bombardean a diario, requieren un amor por uno mismo a prueba de bombas.

Nunca es el peso, la piel, el músculo ideal…y esto nos afecta definitivamente en cuanto toca despojarnos de la ropa, evitar disfrutar de experiencias, lugares, obsesionarnos con nuestros más pequeños detalles. Todo para ocultar que no nos aceptamos.

Da igual que las estadísticas sobre determinadas cuestiones hormonales sean abrumadoras, que  disfrutar de la comida en muchos casos sea incompatible con los cánones publicitados  a no ser que tengas ración doble de ejercicio. Te crees en una situación única.

Si realmente estás tan a disgusto a lo mejor es el momento para no retrasarlo más y empezar a hacer ejercicio con asiduidad o hacer algunos cambios en tu dieta. Lo que es seguro es que no es el momento de amargarse.

Una cuestión fundamental es que «lo que tú piensas de ti mismo es  mucho más importante que lo que piensen los demás”. No les des una oportunidad para hundirte.

La seguridad en ti mismo será tu mejor traje de baño este verano. Te hará divertirte disfrutar y demostrarle a todo el mundo que el crecimiento personal es más importante que cualquier cuestión física. Que poner tu foco de atención en lo estético sólo, puede que no te haga tan  feliz como crees. No busques la aprobación en los demás como una necesidad o acabarás trágicamente confundido y agotado. ¿Por qué seguir al resto?

 Os dejo unas palabras de Wayne Dyer sobre “El amor al cuerpo” que nos ayudarán en la reflexión:

“Todo empieza con tu yo físico. ¿Te gusta tu cuerpo? Si has contestado que no, trata de dividir esta respuesta en diferentes partes. Haz una lista de las cosas que no te gustan. Empezando por arriba: tu cabello, tu frente, tus ojos, párpados, mejillas. ¿Te gustan tus ojos, tu nariz, dientes y cuello? Y ¿qué pasa con tus brazos, dedos, pecho y estómago? Haz una lista larga. Incluye también tus órganos interiores. Tus riñones, el bazo, las arterias y el fémur. Ahora piensa en los oscuros ingredientes que te componen. ¿Qué piensas de tu Cisura de Merlando, de tu zona coclear, de tu úvula, de tus glándulas adrenales y de tu pabellón auditivo externo? Tienes que hacer una lista larga y completa. No es que tengas buen cuerpo; tú eres tu cuerpo; y el que no te guste significa que no te aceptas a ti mismo como ser humano.

Puede que tengas algunos rasgos físicos que te desagraden. Si son partes de tu cuerpo que pueden ser modificadas, haz que cambiarlas sea una de tus metas. Si tu barriga es demasiado grande o tu pelo de un color que no te sienta bien, puedes considerarlos como elecciones hechas en anteriores momentos presentes, y puedes hacer nuevas decisiones apropiadas a este momento presente.

Esas partes que desapruebas y que no pueden ser modificadas (piernas demasiado largas, ojos demasiado estrechos, pechos demasiado pequeños o demasiado grandes) pueden ser vistos bajo una óptica diferente. Nada es demasiado nada y las piernas largas no son ni mejor ni peor que pelo o no pelo.

Lo que tú has hecho es aceptar la definición de la sociedad contemporánea respecto a la belleza. No dejes que los demás te dicten lo que te resulta atractivo a ti. Decide que te agrada tu yo físico y que es valioso y atractivo para tu modo de ver, para ti, rechazando las comparaciones y las opiniones de los demás. Tú puedes decidir lo que es agradable y de tu gusto; y hacer que la falta de aceptación de ti mismo sea una cosa del pasado”.

¿Quién es tu modelo?

modelizar
Si usted piensa en una persona a la que admira, que ha conseguido muchas de sus metas en la vida o algunas de las que a usted le gustaría conseguir, seguramente habrá tenido la tentación de quitarle mérito y achacarle a la suerte gran parte de ese logro.
Sin embargo, si hiciese labores de investigación más profundas, podría llegar a la conclusión de que oportunidad y preparación colapsaron en el tiempo para lograrlo.
Si otros lo consiguieron, qué cree que le diferencia a usted de ellos y de ellas. Quizá la determinación, el deseo ferviente de conseguir algo, a lo mejor la fe en la posibilidad de conseguirlo o  la perseverancia necesaria para prepararse a fondo y  no retirarse o rendirse antes de tiempo. Entre estos requisitos por supuesto, se integra de manera definitiva, no tenerle miedo al fracaso, ni a aprender, ni a  preguntar cada día.
Conozco a varias personas que hasta hace poco, no utilizaban dispositivos tecnológicos por no preguntar cómo se encienden o pedir ayuda para iniciarse en ellos. Se perdían un mundo lleno de posibilidades por no admitir que no sabían!, yo tampoco y sigo ignorando muchas cosas que no me importa preguntar. Qué es lo peor que me puede pasar…seguir en la ignorancia cuando tengo la información a mi alcance sería una necedad.Saben ustedes qué inyección de autoestima es verse haciendo cosas que no habían pensado ni en sueños.

A muchas de estas personas-modelo  las vemos o escuchamos pequeños espacios de tiempo a través del día o de las semanas y esto nos dificulta tener una idea global de su dedicación y su esfuerzo, a veces no están en nuestro entorno, aunque gracias a las redes sociales, casi siempre a nuestro alcance.
Hace poco leí un artículo, en Inc.com, sobre las grandes posibilidades de éxito que tienen quienes se atreven a ponerse en contacto con las personas a las que admiran o a quienes desean parecerse. Son muy pocas las y los que tienen los veinte segundos de coraje que se necesitan para intentarlo, con una llamada, un correo, un tuit…
El modelado es una estrategia que en base a ajustarse a modelos existentes, las personas podemos desarrollar comportamientos de éxito de cara a nuestras metas y objetivos. Para que esta estrategia diera frutos deberíamos tener de la persona a modelar, las creencias, cómo almacenan sus pensamientos y cuál es su fisiología.
Algunos de estos datos los conocemos a través de las biografías, imprescindibles para esto. La de, por ejemplo, Steven Spielberg que explica como desde muy pequeño se recorría todos los estudios, persiguiendo a directores de cine para ver el trabajo que desarrollaban y cómo lo hacían con un tesón y un entusiasmo admirables. Lebron James, MVP de la NBA en dos ocasiones y alero de los Miami Heats, también lo hizo con Kareem Olajuwon, para mejorar su juego.
No sólo sirve ver su ejemplo, o partes de su biografía, hay que conocer qué piensan, qué creen, cómo lo almacenan, qué se dicen a sí mismos. En el mundo empresarial Peter Drucker hizo lo mismo en el mundo de los negocios, trasladando modelos de gestión de las corporaciones modernas. Hoy en día se le sigue considerando el gran filósofo del managment.
Modelar significa reproducir, así que debemos procurar que se asemeje lo máximo posible a nuestro ideal, esa es nuestra responsabilidad. Dentro de este proceso de cuánta más información tengamos, mejor será nuestra estrategia. En caso de que no poseamos demasiada información, la fisiología de esa persona también nos dará muchos datos.
Existe un proverbio que dice “Si quieres ser fuerte, hazte el fuerte”, por lo tanto si actúas como si ya poseyeras ese rasgo, puede que al principio no te sientas muy cómodo sea incluso artificial pero si continúas practicando y lo vas añadiendo a tu “repertorio” acabarás “siendo así”. Lo puedes comprobar efectiva y rápidamente con tu postura corporal, si dejas de encorvarte y te mantienes erguido, lo mismo ocurre con la respiración, el gesto y los movimientos. Prueba ahora mismo y utilízalo siempre que desees cambiar tu estado de ánimo.
Modela hasta que puedas modelizar, es decir, construir el tuyo propio.

Piensa que tú también puedes ser el modelo de alguien, así que recuerda que siempre el ejemplo valdrá más que las palabras y si no lo crees echa un vistazo a este video.

Te atreves?