¿Piensas seguir en el sofá?

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Cuántas veces vas en el coche conduciendo, sentado en el autobús, en el metro, estás repantigado en tu sofá y piensas en eso que tantas ganas tienes de hacer y que te va a cambiar la vida.

Piensas en ese viaje, en esa conversación, en esa acción que definitivamente te va a poner en una posición mucho más cercana a tu objetivo. Ideas como hacerlo, dónde ir, con quién , te ves incluso haciéndolo y de repente todo se desvanece y oscurece.

Empiezas a construir un muro alrededor de tu idea  y te ves fuera, cada vez es de mayor envergadura y te excusas con cualquier cuestión que antes ninguneabas.

Ahora definitivamente te importa que puedas fallar, lo que van a pensar los que nunca te han importado, lo que ocurrirá cuando fracases y atenazado por el miedo, renunciarás a cambiar tu vida a cumplir tu sueño, a lograr tu objetivo.

Sabiendo que nadie más puede hacerlo por ti, a veces deseas que los demás te lean la mente, te digan lo maravillosa que es tu idea y te animen sólo con ver tu cara de ensoñación o acaso ven la otra, la de estar atenazado por el miedo y se presa fácil de los “pinchaglobos” del mundo que por no atreverse ellos tampoco, disfrutan haciendo  proselitismo.

Las opiniones y las personas pasamos y nos desvanecemos, incluso alguien vuelve para colgarse la medalla de haber profetizado tu  éxito con las pegas que te puso. Lo que ya no van a volver son todos esos días que has perdido en tu vida para hacer  lo que realmente de va a hacer sentirte orgulloso de ti mismo. No sólo por haber vencido ese miedo y tener en tu haber una gran victoria sino porque entonces, podrás servir de modelo y animar a todos esos que permanecen sentados con el cinturón de seguridad ajustado.

Empieza por no hablar de tus sueños en condicional “yo haría”, “me gustaría” pásalo al presente con lo que estás haciendo  por alcanzarlo o al menos di “yo quiero”.

A continuación, no permanezcas sentado e inmóvil ni un segundo más, haz esa llamada, busca ayuda, pasa a la acción y poco a poco te sentirás cada vez más capaz de conseguir lo que te propongas.

No esperes ni un minuto más sentado.Uno, dos, tres y ¡ACCION!

¿Qué hay en tu caja de herramientas?

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Al principio creí que era por mi falta de conocimientos sobre la  Administración de Empresas, después que se debía a mi inexperiencia en el mundo de los negocios pero cuando indagué sobre tarifas, precios y servicios supe que la cuestión no estaba fuera de mi, en lo prosaico, sino en mi relación con el dinero y tras este descubrimiento comencé a plantearme otras muchas cosas.

Le agradezco la ayuda en especial a una persona que, cuando yo me debatía en estos planteamientos de mis comienzos, con sólo una reflexión me subió hasta el último piso en ascensor: “Tú te dedicas a esto para ganar dinero, ¿no?”. Yo me planteaba otros caminos muy diferentes. Mas tarde me di cuenta que estas cuestiones derivaban  de mis patrones  sobre el dinero y ella me abrió los ojos sobre lo que significa dedicarte profesionalmente a tu pasión. A día de hoy ya he respondido muchas veces a esta pregunta con un sí rotundo cuando me embarco en otro proyecto y lo expongo, sin sonrojo, como uno de mis objetivos.

Lo cierto es que nunca había reparado en ello pero todas mis creencias acerca del trabajo estaban vinculadas al esfuerzo en demasía, tener que hacer un montón de cosas por las que estaba segura de que debía cobrar , madrugar, estar horas y horas en el trabajo, obedecer instrucciones, pero nunca piensas en dedicarte a algo que te apasione tanto que, si no tuvieses que subsistir, lo harías seguramente gratis.

Por otra parte, sí que había comprobado que lo gratis, la mayoría de las personas, no es que no lo valoren por el mero hecho de no costar dinero, pero como no se traduce en una ganancia o pérdida económica en su bolsillo, no tienen ninguna responsabilidad sobre ellas y no las tienen en cuenta entre sus prioridades y  eso hace que no se esfuercen por conseguirlas. Yo he de reconocer por el contrario, que muchas de las  cuestiones que han influido decisivamente en mi vida, no he tenido que pagar por ellas y por eso las valoro, igual o más que si fueran dinero.

Muchas han sido las veces que después de esta experiencia, he ayudado a otras personas a encontrar su valor, tanto económico como personal, a diferenciarlo, a no mezclarlos y a tener una sana y saludable relación con el dinero y el valor de su trabajo.

La mayoría pensamos que el éxito en los negocios depende de nuestras aptitudes o conocimientos empresariales o de la oportunidad que te brinda el mercado, pero si realmente reflexionas sobre lo que para ti supone el dinero, con qué cuestiones lo asocias y creencias tienes sobre él, te darás cuenta de que se hereda algo más que la genética y que influye tanto o más que ésta.

Si tu patrón por ejemplo es de gasto o de ahorro influirá en ti, en tu negocio, en tus socios familiares o empresariales. Si crees que se debe reinvertir, gastar. Si crees que el dinero llega fácilmente o hay que luchar para conseguirlo. Si te estancas en un negocio o en una inversión o saltas de uno a otro.Todos estos pensamientos y otros muchos más te condicionan en tu desarrollo y éxito.

Puedes probar todo lo que quieras, desarrollar más conocimientos técnicos, empezar por un precio bajo y subir, viceversa. Pero sin una buena caja de herramientas interior, nunca podrás abarcar grandes sumas de dinero porque lo que tendrás será miedo. Paradójicamente, si sentías miedo cuando no lo tenías, ahora tendrás más,  porque esa seguridad que buscas, no puede estar en el dinero, trabajarla dentro de ti, será tu mejor inversión.

Obsérvate a ti mismo, sé consciente, observa tus pensamientos, tus miedos, tus creencias, tus hábitos, tus acciones e inacciones y  piensa qué necesitas en tu caja de herramientas.

 

Si no sabes ponerte precio, ¿vas a hacer siempre todo gratis?

foto: agrega.educacion

 

¿Cuál es tu tipo?

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Seguro que ya has leído más de un artículo de las características que tiene que tener un emprendedor, te has leído algún  libro que tiene que ver con empezar algo nuevo o le estás dando vueltas a poner en marcha una idea desde hace tiempo,  a protagonizar un cambio en tu vida.

Además de las cuestiones técnicas que tendrás que abordar para pasar a la acción, tendrás que lidiar con un montón de personas que opinarán, incluso sin tú pedírselo, sobre tus posibilidades de triunfo.

Cuando estás en un momento de cambio, las dudas y las preguntas te asaltan constantemente planteando desafiantes escenarios a tus ideas , planes o proyectos y mientras estos se suceden como en una película o se pasan como en las páginas de un libro, estar alerta para elegir de quienes te rodeas, es fundamental.

Seguro que si le cuentas a uno de tus compañeros que te ves dirigiendo esa empresa en la que trabajáis o como dueño de otra similar, probablemente se reirá de ti, y te desgranará la cantidad de cuestiones de las que adolece tu plan y tu persona para ser realidad. Sin embargo si se lo dices a tu jefe, quien ya ha llegado a ese punto que es tu meta, seguro que a él no le parecerá una broma. Las grandes personas no se rien de las grandes ideas, todo lo contrario te animan a ponerlas en marcha, a pasar a la acción.

  ” Si a ti mismo no te asusta tu sueño es que no piensas en grande”

Con esto, qué quiero decir, que hay que saber a quién le cuenta uno los planes que tiene para su futuro porque en un estado tan sensible como el principio de la producción o la creatividad, cualquier cuestión bien o mal intencionada puede hacernos mella.

David Schwartz en su libro “La magia de pensar en grande”, lectura que te recomiendo, hace distinción entre tres tipos de persona:

Un primer grupo en el que están los que se rinden por completo, convencidas de que no pueden conseguir lo que  pretenden y que el éxito es para los demás. Buscan siempre una explicación a su estado.

Un segundo grupo, los que se rinden parcialmente. Entran en la vida adulta con esperanza de éxito, trabajan y luchan durante un tiempo pero luego deciden que el éxito no vale el esfuerzo, a través de desarrollar temores como: miedo a fracasar, a la desaprobación social, a la inseguridad, a perder lo que ya tiene. Quienes son “gente talentosa e inteligente que eligió arrastrarse por la vida porque les da miedo levantarse y correr”

Y un tercer grupo que son los que nunca se rinden, este grupo que supone un 2-3% del total, vive y respira éxito. Hallan estímulos, recompensa, miran cada día como nuevas aventuras y una oportunidad de vivir plenamente.

Si con nuestros proyectos queremos estar en este tercer grupo debemos eliminar de nuestro rededor todas esas fuerzas negativas que tratan de acabar con nuestros sueños insuflándonos sus miedos.

“La gente que le diga que no puede ser hecho, son casi siempre seres infortunados, estrictamente en término medio, en el mejor de los casos mediocres en cuanto a realizaciones. Las opiniones de este sector pueden ser veneno.”

 

Si está rodeado de este tipo de personas, utilice sus comentarios como un desafío a sus propios proyectos. Estos saboteadores están al alcance de cualquiera, listos para echar a perder sus ilusiones y a sabotear sus progresos positivos con algún pero.

  

Si estás en esa etapa, sé escrupuloso con quienes compartes tus sueños, hay una enorme diferencia de la energía que te embargará dependiendo de que  circules en grupos donde emprender sea lo normal, o lo raro.

Selecciona a personas con amplias miras a las que les guste vivir en la incertidumbre de esta nueva era, que  prevean escenarios futuros halagüeños y diferentes.

Busca conversaciones que te interesen, que refuercen tu positividad, pensadores grandes que deseen que tú también triunfes. No hay mejor vía de triunfo que ayudando a los demás a que lo hagan.

 

Detente a pensar, ¿qué tipo de persona quiero ser?

 

 

Venderte, ¿sabes?

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Cuando le hablas de ventas o vender, a la mayor parte de la población, el terror salta a sus ojos. No estoy hablando de la “puerta fría”, que sería el top, o de abrir un negocio, o de vender algo tan etéreo como algún servicio, sino de algo tan sencillo como pasar al departamento de ventas de su empresa. A casi nadie le gusta.

Cuanto más alto es el nivel de estudios peor, menos se imaginan en ese ámbito que dejan desdeñosamente en manos de los que creen “menos formados”, o en quienes  piensan que no tienen más futuro dentro de las compañías. No hablo de dirigir departamentos sino de la venta directa, del trato con el cliente, de los que tienen la información para que tu negocio despegue o se estrelle.

¿Has reflexionado alguna vez sobre lo que significa vender?¿qué opinas de esa actividad per se? ¿ qué podrías llegar a vender?, ¿qué necesitas para hacerlo?, ¿qué te asusta de ello?

Has reparado alguna vez en que en realidad todo es venta, aunque sólo en determinados trabajos se denomine tal cual. Todo tiene que ver con la influencia en las demás personas con hacerles ver que esto o lo otro es lo mejor. Lo haces con los coches, con las empresas, con la ropa, restaurantes… ¿qué te hace sentirte mejor y que te sea más fácil recomendar un restaurante que has conocido y por el que no cobras un duro, a hacerlo con uno para el que trabajas o que tienes?¿qué te lleva a, en caso de tener que elegir, entre venderte a ti mismo o hacerlo con otro, que te sea más sencillo esto último?

Esto no es inocuo en tu persona, sobre todo ahora que los empleos por cuenta ajena brillan por su escasez y los que hay requieren un esfuerzo a la enésima potencia para vender algo, no te va a ser fácil sobrevivir  teniendo esa mentalidad sobre las ventas. No existe un “no” como respuesta, ¿lo entiendes?

¿Qué es lo que piensas cuando te hablan de “Marca Personal”, de habilidades, fortalezas?, ¿sabrías decirme cuáles son las tuyas? ¿cómo puedes ser un valor añadido para un negocio en el que quieres entrar o el que quiere montar?¿ sabes venderte?

Creo que en nuestro caso tiene una gran parte cultural y social pensar que la venta es algo no claro, engañoso y que no es muy molón. De ahí que en nuestro país sigamos teniendo pocos millonarios, si os fijáis  el único que conocemos que se ha hecho a sí mismo, se dedica  a eso, a vender y no precisamente productos tecnológicos, hace algo que cualquiera de nosotros puede empezar haciendo. ¿Cuál es la diferencia?, ¿Qué se atrevió?

Todos los demás aspiran a gobernar o dirigir empresas de otros que ya están en marcha con los temidos servicios de venta que dependan de ellos y sólo gestionar la estrategia, algo que parece ser más fácil. Trabajar para otros, someter tu libertad, tus sueños, tu energía…tu vida.

Reminiscencias del pasado, con aristocracias económicas y políticas que han pasado de generación en generación, dirigiendo o parasitando empresas públicas o semi han ahogado “el sueño español” y denostado las ventas hasta el límite. No me extraña que los Padres Fundadores de los Estados Unidos se jactasen de que allí lo que impera es el talento y la virtud a diferencia de Europa. Aquí depende, o lo hacemos depender, de donde naciste.

No podemos hablar de algo que no conocemos, en lo que no creemos y lo que no sentimos. Esto empieza por nosotros mismos. El aforismo griego “Conócete a ti mismo” escrito en el Templo de Apolo en Delfos hace veinticinco siglos, es el mejor consejo para manejar la incertidumbre en la que vivimos: sabiendo venderte.

  • Conócete con la ayuda de un Coach
  • Lee libros sobre ventas, te cambiará la perspectiva. Un clásico: “El  vendedor más grande del mundo” de Og Mandino
  • Ensaya tu discurso personal hasta que suene como a ti te gusta.
  • Habla con mucha gente, a diario.
  • Practica con cualquier motivo.
  • Recuerda : “Todo en la vida son ventas” J.Rohn

“No temas al fracaso, que no te hará más débil sino más fuerte” te lo dice alguien que sabía mucho de eso, Abraham Lincoln

 

Al mal tiempo…

lluvia

 

 

¿Cuántas veces no hemos iniciado tareas, ideas, empresas o aventuras pensando en la innumerable lista de cosas que podrían salir mal? Excusándonos en todas esas cuestiones que nos alejan de nuestro objetivo, haciendo nuestro día más tedioso y temeroso.

Has pensado alguna vez en ¿qué es lo peor que podría pasar? Hay quien como Dale Carnegie, advierte de lo interesante que es ver esta faceta, pensar en todo lo que puede salir mal y asumirlo como una consecuencia más de la aventura. Esto nos hace que ya no temamos “lo peor” puesto que contamos con esto desde el principio.

 Cuando escuchas historias o lees biografías de triunfadores, algo que os recomiendo, están trufadas de fracasos, de intentos, de resultados no esperados pero también de valentía, de perseverancia, de empuje y motivación para no rendirse.

 Es  cierto que en España echo de menos este tipo de historias, parece que el fracaso lejos de ser consecuencia de arriesgar y de que cada paso es lo que te acerca a tu objetivo o te enseña como dijo el inventor “otra manera más de cómo no se hace” es una lacra vergonzante que hay que ocultar y suplir con un exceso de ego que al final pasa factura, al menos energética. Incluso de la mayoría de las carreras y empresas que se admiran desconocemos el esfuerzo, el tesón y los fracasos que las precedieron como si todo cayese del cielo.

 Si no cambias tu percepción del fracaso serás un mediocre que no tomará las decisiones necesarias para hacer de tu vida algo extraordinario, así que luego no admires a filántropos, actores, actrices, inventores, empresarios, millonarios… ellos no hicieron lo mismo que tú, mirar desde tu zona de ¿confort? y pensar en cómo sería fracasar sino en cómo va a ser ganar, cueste lo que cueste.

 Yo soy la primera que trataba de inventarse excusas para evitarlo pero he de reconocer que hace tiempo cambié mi percepción sobre el fracaso, entendí que daños colaterales son consecuencias no previstas,  maximizo las posibilidades que están en mi mano a tope, con mis recursos, sé que los resultados no previstos, son sólo esos resultados, y ya el fracaso no me amilana, ni me avergüenza, ni me para, aunque todavía sigo trabajando y entrenando el cambio del ganador: “todo me hace más fuerte y me acerca a  mi objetivo”.

Me reté presentándome a unas elecciones con un partido nuevo pudiendo seguir en uno tradicional, porque creo que el ejemplo es básico; me reté presentándome a una oposición que requería una disciplina inusitada y conseguí adaptarme. Cualquiera podría pensar que fracasé en ambas empresas,  defender mis valores, arriesgar en el proceso y asumir los resultados como posibles e integrables en mi vida me han hecho resiliente, invencible.

 Ser consciente de este pensamiento es fundamental porque te coloca en una óptima posición, en la de CEO de tu vida, tomador de decisiones, abierto al cambio, a la reinvención, a los sucesos inesperados, a ver la vida con cristales rosas, pensando que detrás de cada giro, hay otra oportunidad seguro, y que si te entretienes en lamerte las heridas o mirarte el ombligo, ni las verás, ni podrás aprovecharlas.

A partir de hoy piensa en “si tu percepción de la forma en que reaccionarías al fracaso cambiase, ¿qué tratarías de lograr?

 ¡Atrévete!