¿Cuestionas tu modelo mental?

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Cuando nos ocurre algo en nuestra vida ya sea familiar, laboral o  personal, casi siempre tenemos la tentación de buscar la relación  causa- efecto entre este hecho y algo que ocurrió en el pasado.

 Pocas veces pensamos que la causa y el efecto pueden ser inmediatos o incluso que  es el efecto de algo a lo que encontraremos la causa en el futuro. Ese afán de simplificar para entender, nos induce en numerosas ocasiones a errar en el análisis y a complicar más la cuestión al poner remedio con esa explicación.

 En numerosas ocasiones rápidamente nos hacemos o hacemos reo de los errores a las personas y si embargo de los éxitos a los sistemas por el simple hecho de que en nuestro modelo mental sólo buscamos culpables en lugar de ir más allá en los criterios y múltiples elementos que gestionan los responsables y encontrar una mejora.

Decía Einstein que no se pueden resolver problemas con el mismo nivel de pensamiento con el que se crearon y sin embargo nosotros seguimos sacando conclusiones con los mismos modelos mentales de siempre creyendo que en ese refuerzo se encuentra nuestra fortaleza, cuando es todo lo contrario, ya que cuando volvemos a comprobar que con esa causa no se llega a ese efecto entonces es, cuando barajamos otra opción sin ver que el contexto, en  el primer momento, no lo tuvimos en cuenta.

 Los modelos mentales como los define O´Connor son :” las ideas y creencias que guían nuestros actos. Nos sirven para explicar las cadenas de causa y efecto  y para dar significado a nuestras experiencias”.

 Estas ideas a veces en lugar de ayudarnos a comprender el mundo desde varios prismas, lo que producen es un efecto por el cual a priori tenemos nuestra explicación del posible hecho y más tarde lo que hacemos es deformarlo para que quepa en ella como una profecía autocumplida que nos refuerce.

 También difiere en muchas ocasiones la responsabilidad que tengamos sobre el tema, puesto que si es mucha, procuraremos multiplicar los elementos y la influencia del control externo y si es al revés, incidiremos en que el  responsable, en mayor medida, es quien debe responder por el total.

 Con estos modelos mentales que apenas cuestionamos conseguimos análisis erróneos al faltar muchos elementos en el sistema, teniendo una visión sesgada del hecho en cuestión.

 Nuestros modelos mentales en función de lo que entendemos o comprendemos : eliminan filtrando, construyen sobre lo que no existe, distorsionan con las interpretaciones y generalizan dando prioridad sólo a un tipo de experiencias.

  O´Connor nos propone la posibilidad de  detectar los modelos mentales limitadores:

  • Enumerando las dificultades de una situación dada y cuestionando, si están en el exterior o en nuestro pensamiento.
  • Prestando atención a determinadas frases: juicios operadores modales y universales.
  • Preguntándonos:
    • ¿Cuáles son mis presuposiciones al respecto?
    • ¿De qué otro modo se puede plantear?
    • ¿Qué más puede significar?
    • ¿Para qué más cosas podría servir esta explicación?

Conocer nuestro modelo mental es el mejor inicio para poder producir cualquier cambio que nos haga crecer y mejorar.

 

¿Te animas? 😉

Ser buena persona

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Construimos nuestro modelo de ver el mundo con una correlación de causas y efectos que convertimos en presupuestos verdaderos y que acaban dirigiendo nuestra mente.

En pocas ocasiones revisamos estos planteamientos aunque si supiésemos la trascendental importancia que tendrán en nosotros lo haríamos más a menudo.

A casi todo le buscamos la causa, es cierto que no es del todo difícil, señalamos un hecho, buscamos alrededor de él algo que para nosotros haya sido significativo y con estas presuposiciones avanzamos, archivándolo como si hubiese sido una hipótesis altamente analizada.

Este mecanismo hace que nosotros pongamos todo nuestro esfuerzo en esa causa que hemos detectado, por lo tanto imaginaos la importancia de la relación que hemos establecido.

Seguro que como yo habéis oído a vuestro alrededor un montón de frases que relacionan causa y efecto a las que habéis dado poca importancia pero que revelan mucho de las personas.

Una frase que a mí me llama la atención significativamente es “todo  me pasa por ser buena persona”. Si analizamos la frase, seguramente podemos encontrar a alguien que no ha obtenido el resultado esperado de una relación o interacción con otra u otras  personas, eso le lleva a pensar en que su esfuerzo para con ellas, ha supuesto un extra de energía o algo especial que relaciona con “ser bueno o buena”.

Lo que a partir de ahora interioriza es una relación causa-efecto en la que todo lo que asocia a ser buena persona no trae buenas consecuencias y por lo tanto juzguen ustedes mismos si volverá a hacerlo.

Además de esa reflexión, esa relación servirá también de excusa para continuar teniendo actitudes egoístas, no prestar atención a los demás y encerrarte en tu mundo, ya que a todos los demás les relacionas con un esfuerzo espurio.

 Si lo pensamos, ser buena persona puede significar muchas otras cosas “dar sin recibir”, “ayudar a los demás sin esperar contraprestación”, “no dejar que la actitud de otros interfiera en tu buen comportamiento”, “ hacer el bien independientemente de a quién”…etc y sin embargo de un plumazo, con una creencia, en una frase, la reduces a ti misma, a tus sentimientos y emociones.

 Si auditases el valor de ser buena persona seguramente tendrías otra perspectiva de ello y lo que almacenas o resumes puede cambiar.

 Te mostraré como comenzar a auditar tu creencia con un práctica de Robert Dilts, requiere lápiz, papel e interés 😉

  • Comienza por preguntarte si tu valor, en este caso “ser buena persona”, responder a estas preguntas, según Aristóteles es descubrir las causas subyacentes relacionadas con el valor.
    • ¿es importante y deseable? ¿por qué es importante y deseable?
    • ¿es posible conseguirlo? ¿por qué es posible cosegurilo?
    • ¿cuál es el camino que debe seguirse para conseguirlo? ¿Por qué ese es el camino adecuado?
    • ¿soy capaz de completar eses camino? ¿ por qué?
    • ¿merezco completar ese camino y conseguir lo que quiero? ¿por qué lo merezco?

Si contestas con sinceridad a estas preguntas podrás descubrir, qué hay detrás de este valor para ti, a lo mejor tienes que cambiarle el nombre, quizá tengas que reflexionar sobre si ser buena persona está dentro de ti o depende de tu relación con los demás, de quiénes sean,  preguntarte si el esfuerzo que implica cambiar tus automatismos para serlo  te merece la pena, si eres capaz…

Continúa la práctica y termina las siguientes afirmaciones con lo que tú piensas:

Ser buena persona es importante y deseable porque yo___________________

Ser buena persona es importante y deseable por consiguiente yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable siempre que yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable de modo que yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable, si yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable aunque yo __________________________________

Ser buena persona es importante y deseable del mismo modo que yo___________________________

Ahora lee cada una de ella suprimiendo la palabra en negrita ( “aunque” no está en negrita).

Repasa este conjunto coherente de afirmaciones y valora tu compromiso y tu creencia sobre el valor de “ser buena persona”. Adelante,¡¡ descúbrete!!