Lo que nadie se atreve a decirte

jefe

 

Querido, CEO, Director, Presidente,

te has planteado alguna vez qué es lo que hace que las personas dejen tu empresa, tu equipo no rinda o te ignore e incluso no te soporten y estén deseando cualquier oferta o que el panorama económico mejore para volar.

Seguro que en muchas ocasiones has pensado que “que piensen así es algo que los jefes llevan en el sueldo y lo debes asumir, sin más”, que es una cosa típica, o que con el ambientazo que hay, las personas están deprimidas, desmotivadas y  que son ellas las que tienen un problema o deben cambiar y centrarse.

Has pensado en lo que cuesta a tu empresa esa  tasa de reposición o esa falta de productividad, de innovación o de creatividad, que tú te tomas como normal, a la ligera, la formación, el reciclaje, un  nuevo proceso de selección.

Si tras analizar estos puntos de tu compañía todavía te sigues preguntado ¿qué está pasando? o ¿qué se está haciendo mal? quizá  sea el mejor momento para participar en un proceso de coaching y ampliar tu perspectiva, conectar con nuevas formas de proceder y reflexionar sobre otras posibilidades.

A lo mejor llevas tantos años haciendo lo mismo o cerca de los mismos que has acabado mimetizándote con  aquellos que a los que habías prometido, nunca  querrías parecerte, los que aplican la ley del mínimo esfuerzo en cuanto a las personas y la de  trabajos forzados en cuanto a los proyectos.

Que el coaching se aplique a otros mandos, como los managers que pasan de proyectos a dirigir personas, será de una gran ayuda, con estas sesiones conseguirán ver que todo es más fácil de lo que parece con otras herramientas  y podrán comenzar siendo líderes en sus equipos.

 Lo que ya no está tan claro es cómo conjugará esto conque tendrán por encima a personas que no recuerdan  en qué consiste el cambio, que ya no son conscientes de la importancia de valorar nuevos comportamientos y de la necesaria y  posterior, gran recompensa de este esfuerzo.

Con el tiempo se adquieren algunos hábitos que empeoran el ambiente sin casi percibirlos: valoras más tu tiempo que el tu equipo y lo demuestras por ejemplo, con las reuniones cuando tú quieres y de la duración que tú decides, estás más pendiente de tu carrera que de los que te rodean, quieres que todo el mundo deje lo que está haciendo para atenderte, aunque tú no lo haces, no elogias lo que hacen bien, no les escuchas, ni compartes información y contagias tu estrés con tu lenguaje corporal y verbal, haciendo el entorno irrespirable.

Tras un proceso de coaching serás más consciente y responsable de tus hábitos y acabarás automatizando otros más útiles. Demostrarás el interés en quienes trabajan contigo y éstos se empeñarán en la reciprocidad, en ser útiles en sus tareas y en merecer el elogio por parte de  quienes admiran y son su ejemplo y  espejo en que se miran. Debes recuperar  esas ganas de crecer personalmente que te han llevado a tu actual puesto de dirección y que seguro te impulsarán más lejos.

Si no tienes esto en cuenta porque la presión de los números en los balances te puede, acabarás desenfocando tu energía y  conseguirás que muchos de ellos acaben decepcionados,  que vean y sientan que los valores que defiende la compañía no son los que aplica y que seguramente fuera de ahí tendrán un futuro más acorde con sus principios.

La mayor parte de los que dejan su puesto de trabajo o bajan su rendimiento considerablemente se sienten incomprendidos, solos y faltos de motivación, ya incluso el dinero empieza a no ser una prioridad ante tanto hastío. No podemos permitirnos derrochar o exportar talento a otras compañías teniendo herramientas infalibles a nuestro alcance.

Si has probado todo con tu equipo y no funciona, empieza a probarlo todo contigo. Prueba con el coaching.

Foto: spanishpmo

2 comentarios en “Lo que nadie se atreve a decirte

  1. Es increíble el retrato tan exacto de ese tipo de líder que se siente por encima del bien y del mal y al que acaban aborreciendo los empleados, especialmente los más cualificados, los que llegan a sentir el proyecto como suyo hasta que la realidad les abre los ojos y se dan cuenta que todo era una fantasía. Es, como dijo mi apreciado y admirado Javier J. Borrego, si el cielo que veías reflejado en las aguas en calma, pasase a convertirse en el cieno de despojos al removerse las aguas, antes calmadas.
    He pasado por esto y es doloroso y te hace replantearte muchas cosas, como él buscar coaching para uno mismo y empaparse de buenas maneras para conducirse en el futuro y en nuevas aventuras.
    Gracias Aruca, has dado EXACTAMENTE en el centro del clavo. No es que nadie, como muchos en su absurda soledad de líder piensan, mierda la mano que le da de comer (desafortunadísima frase) sino que es la mano que debería estar tendida la que te abofetea o da un golpe de “autoridad” en la mesa para que se sepa “quién manda aquí”, lo que produce su inmediata auto-desautorización y provoca los sentimientos y sensaciones descritos tan bien en tu post.

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