OBJETIVO 2017

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En cuanto empieza el nuevo año, en todas las revistas, periódicos y posts puedes leer sobre cómo prepararte para cumplir los objetivos que te has propuesto como inicio. Algunos de estos son tan comunes que tienen los pasos añadidos al propio artículo y están dentro de éstos, seguro: hacer ejercicio, perder peso, aprender un idioma, dejar de fumar…

Si reflexionáis un poco sobre ellos, tienen varias cosas en común:

• Crees que tienes el 100% del control sobre ellos, puesto que dependen casi siempre de ti, por lo que no conseguirlos, en muchos casos, te hace sentirte, una vez más, fracasado.
• Este fracaso hace que tu percepción de ti mismo sea cada vez peor, te veas y sientas más limitado y tu autoestima y confianza en ti mismo te sitúen en un nivel del que sea difícil salir para conseguir cualquier otra cuestión.
• Condicionan tu felicidad porque no dejas de pensar una y otra vez, a pesar de verlo casi imposible, que tu vida sería maravillosa cuando lo consiguieses, por lo que mientras tanto no serás capaz de disfrutar del proceso y se convertirá en un sueño inalcanzable que no potenciará que quieras conseguirlo.
• Sólo lo relacionas contigo, en ningún momento ninguno de estos objetivos pasa por considerar el entorno, salvo para evitarlo en el caso de que no sea favorable. Como si fuese tan fácil permanecer al margen de todo y tan satisfactorio centrarse en uno mismo.

Lo que casi nunca incluyen estos objetivos, es esto último, la preocupación por los demás, por el entorno, por colaborar, ayudar o compartir algo que no sólo mejore tu vida sino que sea un gratificante empujón en la de los demás.

Puedes decirme que cualquiera de los objetivos anteriores tiene que ver con tu entorno pero, ¿realmente lo tienes en cuenta cuando lo piensas?, ¿es ese tu motor?

El difícil propósito de darle a tu vida sentido es mucho más gravoso si lo circunscribes a ser el único beneficiario de tus objetivos. Somos seres sociales y el sentido de pertenencia o de utilidad tiene su máxima expresión en las relaciones humanas, que a veces dejamos en segundo plano, incluso pensamos que cuando nuestros objetivos-condiciones se cumplan todo será maravilloso. Mientras, todos los que están a nuestro alrededor y que permanecen como figurantes en nuestra vida difícilmente podrán creernos cuando esto ocurra.

No pierdas de vista a los demás en tus objetivos de 2017 y seguramente esta novedad supondrá una victoria gratificante sobre ti mismo que además podrás celebrar acompañado.

¿Qué pierdes por innovar en tus propósitos anuales?

¡A por el 2017 con ganas y juntos!

¡Hazte el imprescindible!

hombre orquesta

 

 

 

Comienzas diciendo “prefiero hacerlo yo” y acabas lamentando que no puedan hacer nada si ti.

A veces ese comienzo es fruto de la necesidad de hacerte imprescindible, de demostrar que tú  lo haces mejor que nadie o que tus ideas son las mejores, que lideras el proyecto y acabas cargando con un montón de trabajos y tareas fruto de tu propia y equivocada estrategia.

A veces es querer colgarse todas las medallas y recibir todos los agradecimientos y reconocimientos lo que te lleva a actuar así  y acabas comprobando que, a pesar de merecerlos, no está asegurado que los recibas.

Si queremos avanzar y expandir el desarrollo y las habilidades de las personas en nuestro entorno, y no frustrarlas, tendremos que tener la suficiente seguridad en nosotros mismos para no necesitar ser el constante centro de atención  y la enorme paciencia para que el aprendizaje de los demás llegue a ser efectivo.

Quienes están seguros de sí mismos, no tienen  problemas en delegar, enseñar, pedir ayuda, compartir ideas, información y reconocer que no saben muchas cosas. Entendiendo que esto último, es el primer  paso imprescindible para comenzar a saber. Saber que no sabes.

Seguro que en tu casa, en tu trabajo, con tus amigos puedes excusarte  con distintas cuestiones como “si yo no lo hago, nadie lo hace”, “lo hace sin ganas”, “lo hace mal a propósito”, “dudo que  sea capaz de hacerlo, “y si lo hace mejor que yo”. Un montón de razones para no empezar a delegar.

Aunque parezca que no hacerlo te va a encumbrar, lo que acabará haciendo es sepultarte bajo un montón de tareas que habrás asumido y anunciado que eres el único en quien se puede confiar para hacerlo.

Si nada puede funcionar sin ti, quiere decir que tendrás que estar siempre en funcionamiento para que se lleve a cabo y no sólo eso, sino que habrás enseñado a los demás a no ser proactivos y a no tener iniciativa, más que a seguir las órdenes que dictas con sus consiguientes instrucciones.

Si de verdad apuestas por quienes tienes alrededor, delegar hará no sólo que tengan que trabajar su potencial, sino que incrementen la confianza en ellos mismos y se sientan capaces de ir más allá de sus límites.

Delegar es expandir. Confiar en una relación ya sea personal, de trabajo o familiar.

Tres cuestiones fundamentales en la delegación son la transparencia, que la relación se base en la verdad. La capacidad que se adquiere reconociendo las necesidades de conocimientos para aumentar la competencia y la química que se establece cuando a la otra persona le queda claro tu interés por ella y su desarrollo.

Recuerda a Stamateas cuando dice: “Delegar es señal de buena estima, saber pedir ayuda fortalece. Es una señal de crecimiento: yo hago una tarea que mañana ya no llevaré a cabo. Y es una señal de que tenemos la capacidad de desatar el potencial en otro.”

Busca la tarea, a la persona capacitada, no delegues la responsabilidad y revisa cada cierto tiempo los avances.

Da igual si consiste en estudiar solos, hacer tareas domésticas, proyectos laborales, empieza a delegar y evita llegar a ese nivel de saturación que trabajará en contra de tu desarrollo y de la ecología de tu entorno.

Delegar es imprescindible para tu éxito.

 

foto:tupropiojefe.com