Venderte, ¿sabes?

vender

Cuando le hablas de ventas o vender, a la mayor parte de la población, el terror salta a sus ojos. No estoy hablando de la “puerta fría”, que sería el top, o de abrir un negocio, o de vender algo tan etéreo como algún servicio, sino de algo tan sencillo como pasar al departamento de ventas de su empresa. A casi nadie le gusta.

Cuanto más alto es el nivel de estudios peor, menos se imaginan en ese ámbito que dejan desdeñosamente en manos de los que creen “menos formados”, o en quienes  piensan que no tienen más futuro dentro de las compañías. No hablo de dirigir departamentos sino de la venta directa, del trato con el cliente, de los que tienen la información para que tu negocio despegue o se estrelle.

¿Has reflexionado alguna vez sobre lo que significa vender?¿qué opinas de esa actividad per se? ¿ qué podrías llegar a vender?, ¿qué necesitas para hacerlo?, ¿qué te asusta de ello?

Has reparado alguna vez en que en realidad todo es venta, aunque sólo en determinados trabajos se denomine tal cual. Todo tiene que ver con la influencia en las demás personas con hacerles ver que esto o lo otro es lo mejor. Lo haces con los coches, con las empresas, con la ropa, restaurantes… ¿qué te hace sentirte mejor y que te sea más fácil recomendar un restaurante que has conocido y por el que no cobras un duro, a hacerlo con uno para el que trabajas o que tienes?¿qué te lleva a, en caso de tener que elegir, entre venderte a ti mismo o hacerlo con otro, que te sea más sencillo esto último?

Esto no es inocuo en tu persona, sobre todo ahora que los empleos por cuenta ajena brillan por su escasez y los que hay requieren un esfuerzo a la enésima potencia para vender algo, no te va a ser fácil sobrevivir  teniendo esa mentalidad sobre las ventas. No existe un “no” como respuesta, ¿lo entiendes?

¿Qué es lo que piensas cuando te hablan de “Marca Personal”, de habilidades, fortalezas?, ¿sabrías decirme cuáles son las tuyas? ¿cómo puedes ser un valor añadido para un negocio en el que quieres entrar o el que quiere montar?¿ sabes venderte?

Creo que en nuestro caso tiene una gran parte cultural y social pensar que la venta es algo no claro, engañoso y que no es muy molón. De ahí que en nuestro país sigamos teniendo pocos millonarios, si os fijáis  el único que conocemos que se ha hecho a sí mismo, se dedica  a eso, a vender y no precisamente productos tecnológicos, hace algo que cualquiera de nosotros puede empezar haciendo. ¿Cuál es la diferencia?, ¿Qué se atrevió?

Todos los demás aspiran a gobernar o dirigir empresas de otros que ya están en marcha con los temidos servicios de venta que dependan de ellos y sólo gestionar la estrategia, algo que parece ser más fácil. Trabajar para otros, someter tu libertad, tus sueños, tu energía…tu vida.

Reminiscencias del pasado, con aristocracias económicas y políticas que han pasado de generación en generación, dirigiendo o parasitando empresas públicas o semi han ahogado “el sueño español” y denostado las ventas hasta el límite. No me extraña que los Padres Fundadores de los Estados Unidos se jactasen de que allí lo que impera es el talento y la virtud a diferencia de Europa. Aquí depende, o lo hacemos depender, de donde naciste.

No podemos hablar de algo que no conocemos, en lo que no creemos y lo que no sentimos. Esto empieza por nosotros mismos. El aforismo griego “Conócete a ti mismo” escrito en el Templo de Apolo en Delfos hace veinticinco siglos, es el mejor consejo para manejar la incertidumbre en la que vivimos: sabiendo venderte.

  • Conócete con la ayuda de un Coach
  • Lee libros sobre ventas, te cambiará la perspectiva. Un clásico: “El  vendedor más grande del mundo” de Og Mandino
  • Ensaya tu discurso personal hasta que suene como a ti te gusta.
  • Habla con mucha gente, a diario.
  • Practica con cualquier motivo.
  • Recuerda : “Todo en la vida son ventas” J.Rohn

“No temas al fracaso, que no te hará más débil sino más fuerte” te lo dice alguien que sabía mucho de eso, Abraham Lincoln

 

Tu marca personal

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El momento en que vivimos, lamento que parezca un lugar común más, pero es literal es un momento de cambio, de paradigmas, de planteamientos, de creencias… revolucionario.

Si hasta hace poco se hablaba de conceptos como  Sociedad del conocimiento, como algo que había cambiado nuestras mecánicas y presenciales sociedades, el impacto de este concepto hoy es una realidad, que  coincidiendo con la crisis económica se ha hecho brutal.

La confusión comienza cuando achacamos a esta hecatombe económica esta transición y esperamos con ansiedad que todo vuelva a su lugar cuando escampe,pero este viaje no tiene retorno. Si ya antes de 2007, la sociedad global e interconectada había hecho su entrada, y todo comenzaba a cambiar con deslocalizaciones por competiciones salariales, esto no ha hecho más que acelerarlo.

Si antes tener un trabajo por cuenta ajena, para toda la vida, en la misma empresa, con subidas salariales anuales y demás complementos, parecía lo común, a partir de ahora serán “rara avis” los que sobrevuelen ese mundo.  Si la jubilación a los 60 y toda una vida por delante de emociones contradictorias hacía su aparición con esperanzas de vida de 80, ahora eso no será la regla.

Esto que parece un relato en el que las columnas del templo se resquebrajan y amenazan con sepultarnos, puede tener otras miles de cuestiones positivas a las que nos podemos aferrar para recuperar la ilusión y el entusiasmo, cuando oímos que el tiempo es oro, y realmente no lo podemos comprar, ahora podremos disponer de más tiempo, no tendremos que trabajar en lo que no nos gusta, ni  tener el jefe que no nos valora, ni el horario que no queremos, ni con los compañeros que detestamos… ¡seremos libres!  Libres para poder  decidir, ya no necesitamos convencer a nadie de lo que no somos, podremos mostrar nuestros intereses, nuestras capacidades y establecer nuestra propia marca.

Esto que a algunos nos potencia y activa  tremendamente a otros les atenaza y  atemoriza, por eso debemos prepararnos y adaptarnos,  lo antes posible.

En las sesiones de coaching, sobre todo las de transición, trabajamos  con el cambio, en algunos casos motivados por despido, por necesidad  de volver a trabajar o por cambios en la vida personal. Reconozco que para mi generación y las anteriores, es todavía más difícil imaginar estos nuevos  escenarios y mientras, nos debatimos  entre cómo se hace el curriculum vitae perfecto, qué decir en las futuras entrevistas de trabajo, que nunca llegan  y desesperarnos  buceando en páginas de internet en las que la oferta que menos inscritos tiene, ronda los 600, se nos evapora la energía. Esta tarea improductiva,en muchos casos y que no se compatibiliza con otras que trabajen la toma de decisiones, la seguridad en uno mismo, la autoestima…etc,  acaban haciendo mella y justo cuando menos te esperas y quieres  desempolvarlas, o están demasiado oxidadas o directamente no están.

En el caso de los altos directivos,  y de las nuevas generaciones,  lo tienen claro, ellos son su propio “recursos  humanos”, son su producto, su desarrollo personal en acción y tiene claro que deben considerarse una marca, que de ellos depende su formación y su carrera, al margen del trabajo que realizan porque éstos los hacen personas.

Esta marca no se crea sola, y si ocurre es porque la han creado los demás, sin tu permiso, sin tu colaboración y definirá tu futuro, lo vas a consentir, no vas a hacer nada, seguirás pensando cuando yo estaba en esta empresa era, mi jefe era, mi oficina era… o te vas a remangar y vas a tomar la iniciativa.

La marca personal  es lo que va a definirte, es  tu producto, lo que quieres ser, lo que quieres vender, lo que quieres que los demás piensen de ti, esto requiere planificación, reflexión, pensar en cómo quieres que esto sea.

Quieres empezar, pues haz una lista de todo lo que creas que te distingue, que hay en tu experiencia  y te gusta, piensa en modelos de personas que han llegado a ser marcas y con los que te sientes identificado, lo que transmiten, cualquier relación sensorial te ayudará con tu marca: olor, sabor, visión, emoción. No requiere apenas inversión económica, te mantendrá enfocado en cuestiones positivas y si quieres continuar con este estudio de mercado, low cost, pregunta a tus amigos, conocidos y familiares, qué les evocas, qué cualidades ven en ti  y piensa dónde quieres estar en el futuro, construye tu marca.

¿Vas a empezar hoy?

Foto: www.il3.ub.edu