Tu marca personal

branding

El momento en que vivimos, lamento que parezca un lugar común más, pero es literal es un momento de cambio, de paradigmas, de planteamientos, de creencias… revolucionario.

Si hasta hace poco se hablaba de conceptos como  Sociedad del conocimiento, como algo que había cambiado nuestras mecánicas y presenciales sociedades, el impacto de este concepto hoy es una realidad, que  coincidiendo con la crisis económica se ha hecho brutal.

La confusión comienza cuando achacamos a esta hecatombe económica esta transición y esperamos con ansiedad que todo vuelva a su lugar cuando escampe,pero este viaje no tiene retorno. Si ya antes de 2007, la sociedad global e interconectada había hecho su entrada, y todo comenzaba a cambiar con deslocalizaciones por competiciones salariales, esto no ha hecho más que acelerarlo.

Si antes tener un trabajo por cuenta ajena, para toda la vida, en la misma empresa, con subidas salariales anuales y demás complementos, parecía lo común, a partir de ahora serán “rara avis” los que sobrevuelen ese mundo.  Si la jubilación a los 60 y toda una vida por delante de emociones contradictorias hacía su aparición con esperanzas de vida de 80, ahora eso no será la regla.

Esto que parece un relato en el que las columnas del templo se resquebrajan y amenazan con sepultarnos, puede tener otras miles de cuestiones positivas a las que nos podemos aferrar para recuperar la ilusión y el entusiasmo, cuando oímos que el tiempo es oro, y realmente no lo podemos comprar, ahora podremos disponer de más tiempo, no tendremos que trabajar en lo que no nos gusta, ni  tener el jefe que no nos valora, ni el horario que no queremos, ni con los compañeros que detestamos… ¡seremos libres!  Libres para poder  decidir, ya no necesitamos convencer a nadie de lo que no somos, podremos mostrar nuestros intereses, nuestras capacidades y establecer nuestra propia marca.

Esto que a algunos nos potencia y activa  tremendamente a otros les atenaza y  atemoriza, por eso debemos prepararnos y adaptarnos,  lo antes posible.

En las sesiones de coaching, sobre todo las de transición, trabajamos  con el cambio, en algunos casos motivados por despido, por necesidad  de volver a trabajar o por cambios en la vida personal. Reconozco que para mi generación y las anteriores, es todavía más difícil imaginar estos nuevos  escenarios y mientras, nos debatimos  entre cómo se hace el curriculum vitae perfecto, qué decir en las futuras entrevistas de trabajo, que nunca llegan  y desesperarnos  buceando en páginas de internet en las que la oferta que menos inscritos tiene, ronda los 600, se nos evapora la energía. Esta tarea improductiva,en muchos casos y que no se compatibiliza con otras que trabajen la toma de decisiones, la seguridad en uno mismo, la autoestima…etc,  acaban haciendo mella y justo cuando menos te esperas y quieres  desempolvarlas, o están demasiado oxidadas o directamente no están.

En el caso de los altos directivos,  y de las nuevas generaciones,  lo tienen claro, ellos son su propio “recursos  humanos”, son su producto, su desarrollo personal en acción y tiene claro que deben considerarse una marca, que de ellos depende su formación y su carrera, al margen del trabajo que realizan porque éstos los hacen personas.

Esta marca no se crea sola, y si ocurre es porque la han creado los demás, sin tu permiso, sin tu colaboración y definirá tu futuro, lo vas a consentir, no vas a hacer nada, seguirás pensando cuando yo estaba en esta empresa era, mi jefe era, mi oficina era… o te vas a remangar y vas a tomar la iniciativa.

La marca personal  es lo que va a definirte, es  tu producto, lo que quieres ser, lo que quieres vender, lo que quieres que los demás piensen de ti, esto requiere planificación, reflexión, pensar en cómo quieres que esto sea.

Quieres empezar, pues haz una lista de todo lo que creas que te distingue, que hay en tu experiencia  y te gusta, piensa en modelos de personas que han llegado a ser marcas y con los que te sientes identificado, lo que transmiten, cualquier relación sensorial te ayudará con tu marca: olor, sabor, visión, emoción. No requiere apenas inversión económica, te mantendrá enfocado en cuestiones positivas y si quieres continuar con este estudio de mercado, low cost, pregunta a tus amigos, conocidos y familiares, qué les evocas, qué cualidades ven en ti  y piensa dónde quieres estar en el futuro, construye tu marca.

¿Vas a empezar hoy?

Foto: www.il3.ub.edu

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