LAS ESPERADAS UVAS DEL FUTURO

En España, hemos perfeccionado el arte de la polarización. Todo es un campo de batalla: política, fútbol, la tortilla con o sin cebolla… hasta los programas de Nochevieja. Cada año, los bandos se forman: que si “Pedroche sí”, que si “Pedroche no”, que si las uvas con Brocano y Lalachus son lo más o lo peor, que si echamos de menos el clasicismo de Ramón García y su capa.

Pero, ¡queridos!, se avecina un futuro glorioso gracias a la inteligencia artificial. ¿Os imagináis? En lugar de pelear por quién presenta las uvas, que cada uno tenga las suyas propias, personalizadas. ¿Quieres a Risto Mejide con su sarcasmo ácido? Adelante. ¿Prefieres un holograma de Camilo José Cela soltando reflexiones épicas mientras masticas la quinta uva? También es posible que seas tú alguno de tus familiares que elijas el tono, las palabras, el look. Incluso que puedas programar que las uvas lleguen sin campanadas, porque “la tradición está sobrevalorada”.

Y si la IA da para tanto, ¿por qué limitarnos a las uvas? ¿Tu programa favorito con una tertulia de políticos que siempre están de acuerdo? Hecho. ¿Un “First Dates” en el que solo ligan los que votan igual? También. Al final, quizá nos hagamos tanto caso a nosotros mismos que dejemos de pelearnos con el vecino y empecemos a hacerlo con el espejo.

Eso sí, cuando todos tengamos nuestra realidad personalizada, el único problema será encontrar a alguien dispuesto a escucharte hablar de lo maravillosa que es. O quizá la IA también nos programe eso: “Querido usuario, aquí tienes un fan para que le cuentes lo mucho que disfrutas tus uvas.”

Este futuro puede pinta raro, pero al menos será entretenido comprobar cuánto tiempo podremos vivir en esa ensimismada burbuja.
Ojalá 2025 nos ayude la pincharla pronto y empecemos a tomarnos con deportividad y humor nuestras maravillosas diferencias.

¡Feliz Año Nuevo a todos! A por 2025! Con ganas!

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