SEPARACIÓN DE PODERES Y SERVIDUMBRES

Entiendo que todo el esfuerzo informativo esté puesto en la figura acusada del expresidente, aunque, vista la cultura política patria y cómo está el mundo, yo lo que celebro de verdad es que la separación de poderes funcione y que haya una investigación en la que, por supuesto, tenga derecho de defensa y presunción de inocencia.

Pero hay algo que sí me preocupa, y mucho. Y puede ser el inicio de algo todavía más grave que el propio caso. Que, por no seguir una línea editorial, eufemismo cómodo para no molestar al que dirige o al que paga, apenas quede una valiente en todo el territorio mediático nacional.

Lo digo con conocimiento y sufrimiento de llamadas, presiones y advertencias a las que muchos acceden en ese cuarto poder que ya no ejercen como individuos libres, sino como fieles servidores y súbditos. Escamotear la verdad, mirar para otro lado, no contar lo que no deben contar y aguantar porque de algo hay que comer no es, desde luego, lo que yo entiendo por estar al servicio de los ciudadanos.

Mercenarios de parte es la profesión que hoy se paga. La del investigador de oficio, la del periodista que incomoda, contrasta y se juega algo por contar, está claramente en declive.

Aunque sean ya pocos sus seguidores, siguen siendo suficientes. Y, además, tienen la suficiente edad como para seguir componiendo una parte importante del electorado. Lo bastante importante como para que siga mereciendo la pena polarizarlo, tensarlo y alimentarlo hasta que el medio aguante.

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