UN INTERESANTE DESACUERDO

Comparto con Popper que la existencia del desacuerdo es parte indispensable del conocimiento y que es fundamental en el seno de las organizaciones para crecer.

Si no existe debate interno en cuanto al fondo y a la forma de las cuestiones que interesan a sus componentes, las personas no se involucran y su desafección acaba siendo un reclamo para quienes desde fuera pretenden dinamitarlas.

Por eso encuentro francamente definitivo que los cauces tecnológicos y físicos para este intercambio de opiniones y pareceres sea una realidad accesible para llegar a conclusiones que se compartan, respeten y lleven a cabo.

No es lo mismo que existan distintas posiciones en liza y que se escuche a todos, a que te tengan que dar la razón o a qué se haga y diga lo que una persona o varias sin ser argumentadas, ni estén alineadas, ni sean mayoritarias. El acuerdo debe ser un equilibrio compartido por las partes con el compromiso de aportar y crecer.

La inmadurez que resulta de quien sigue insistiendo en sus planteamientos estáticos personales creyéndose poseedor de la razón, a pesar de dañar su propia organización, no tiene cabida en tiempos en los que el dinamismo y el cambio son continuos y siempre existe información que nos puede mejorar la posición .

Incluso cuando alguien es experto en el caso, escuchar y enriquecer su propuesta con las ideas y propuestas de los demás puede llevarnos a que la innovación y el avance sea más productivo y útil.

Decía Lippmann que donde todos piensan igual, nadie piensa. Que este pensamiento sea la base para avanzar y no para dinamitar, depende de todos.