HOY

hoy

Cuántas veces hemos oído “vivir el momento”, y cuántas veces hemos reflexionado sobre esto. En mi caso en numerosas ocasiones he pensado en “el momento”, no como el siguiente minuto o la próxima hora, sino en una foto más amplia en la que pensaba en el momento vital, en un lapso de tiempo que ahora veo demasiado largo.

 En esos pensamientos cabían todos los tiempos verbales, pasado, perfectos y no tan perfectos, y por supuesto futuros condicionados, acrecentados y modelados.

 Además, cada vez el tiempo iba más deprisa en  mi reloj, en mi calendario. Programando, planificando se solapaban unas estaciones con otras hasta hacer del tiempo una cuestión irrespirable. Hasta que un día pensé que había una palabra que todavía no había tomado la importancia necesaria en mi vida: HOY

 Pensé si me levanto cada mañana y cojo la mochila de ayer, seguramente pueda incluir lo bueno, pero tendré que entrenar si no quiero que lo pendiente, lo que no me gusta, lo que no quiero repetir o recordar, venga en ella. Levantarse con un peso a la espalda es ya un handicap de entrada.

 Sobre el pasado no puedo cambiar nada, todo puedo hacerlo desde hoy pero no desde ayer con lamentos y arrepentimientos que significarán una estaca con cadena a un día que ya no viviré de nuevo.Y sin embargo, me impedía pensar en HOY.

 Si en cuanto abro el ojo, entre las sábanas, pienso en el futuro, además de que las circunstancias de falta de luz y estar en horizontal avivarán mi hemisferio derecho  e imaginar y elucubrar será más fácil, qué consigo pensando en una cantidad de escenarios futuros que nadie me asegura poder vivir y llegar a decir como Montaigne “Mi vida está llena de desdichas, la mayoría nunca ocurrieron”. De nuevo me pierdo HOY.

Para qué ver lo que está tan lejos, en ambas direcciones, cuando tengo a mano ver HOY y vivir HOY.

Unos de los consejos más certeros  de Carnegie que leí acerca de esto, fue “vivir los días en compartimentos estancos”. Cerrar todos los días las compuertas al pasado y al futuro, hacerlo escuchando caer esas mamparas, viendo como se interponen entre esas coordenadas  para poder sentir y vivir ese día y disfrutar de todo lo que tiene, sin comparaciones con recuerdos de memoria o de imaginación.

Fuera despilfarro de energía, la necesito toda para disfrutar de este día, nunca más lo voy a vivir y sin embargo lo dilapidaba sin hacerlo ni caso.

La mejor forma de prepararse para mañana es hacer genial el trabajo de HOY.

Os recuerdo unos versos del poeta indio Kalidasa a los que podéis darles un lugar preferencial en vuestro escritorio y vuestra vida todas las mañanas:

Salutación al alba

¡Mira este día!

Es vida, y vida de tu misma vida.

En su transcurso breve,

Cuánta verdad y realidad contiene

Tu existencia, se hallan contenidas:

La fruición del propio crecimiento,

La gloria de la acción.

 

Un sueño nada más es el ayer

Y una imagen tan sólo es el mañana.

Mas hoy, si como cumple lo vivieres,

Hará sueño de dichas de ayer

Y visión de esperanzas el mañana.

¡Atento mira, pues hacia este día!

Tal la salutación al alba sea.

 

Foto. tuyaeresfeliz

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