¿Melancólico?

melancolia

Melancólica, cuando así leí describir su estado de ánimo a una gran amiga, pensé en esta palabra. Como soy consciente de que “el mapa no es el territorio” y puede significar  cuestiones muy diferentes para cada uno, me propuse investigar y reflexionar sobre ello.

Comencé por recursos propios, la primera frase que automáticamente mi mente relaciona con este concepto es una frase de Ortega y Gasset que dice “el trabajo improductivo conduce a la melancolía”.

Intenté relacionar estas dos situaciones y mientras la primera de mi amiga me suscitaba añoranza sobre determinados capítulos vitales que habían existido en el pasado y que el tiempo adornaba con toda clase de virtudes, la segunda me hacía recapacitar sobre cuándo un trabajo es improductivo, si al final incluso no obteniendo los resultados esperados de todo se puede aprender y acumular experiencias y sobre la importancia de cómo lo califiques puede ser definitiva en tus sentimientos.

Seguía sin obtener un denominador común que me hiciese poder arrojar un poco de luz sobre aquello. Si imagino un lenguaje corporal para la melancolía, veo a alguien con la mirada perdida, eso sí en dirección al suelo, con gesto serio, apoyada con desgana en su mano y suspiro va, suspiro viene, consumiéndose lentamente, siendo asaltada de vez en cuando por un “cualquier tiempo pasado fue mejor” o “lo que pudo ser y no fue”. De repente caigo, ¿para quién? ¿para mi?

¿Qué espero con esta actitud? Seguro que alguien venga en mi auxilio, compadeciéndome por mi estado, del que yo  hago gala, ¿qué quiero?

En cuanto alguien acude en mi auxilio, incluso antes de indagar en mis motivaciones para estar así, tengo algún reproche que hacer “claro como tú no…”, “es que tú no lo entiendes” ¿acaso es mío en exclusiva ese estado? ¿he pensado si puede alguien más sentirse  así y qué puedo hacer yo por él?

Es más, muchas veces  prefiero seguir en ese estado para que el protagonismo recaiga sobre mí, ¿será una llamada de atención?

Recuerdo una frase de Shaw “un egocentrista es un paquetillo de dolencias y agravios que se lamenta de que el mundo no se dedique a hacerlo feliz” ¿seré yo eso?

Recuerdo a Alfred Adler que dijo :” El individuo que no se interesa por sus semejantes es quien tiene las mayores dificultades en la vida y causa las mayores heridas a los demás. De esos individuos surgen todos los fracasos humanos” me hace despertar.  A los pacientes que sufrían de melancolía les decía: “usted puede curarse en catorce días si sigue esta prescripción, procure pensar cada día de qué manera usted puede complacer a alguien”.

¡Gracias por la clave! : Pensar sólo en mí y por ello, crearme problemas donde no los hay, hacerme la víctima para conseguir atención, al margen de que con ello amargue la vida a los que me quieren, poner trabas a todo lo que me aconsejen o me digan…estar melancólica.

¿Qué puedo concluir de esto? Que dejar de pensar en mí y hacerlo en los demás, interesándome por ellos y cómo ayudarles, como señala Dyer es ¡una felicidad mucho mayor! Una satisfacción de la que sentirme orgullosa de mi misma. El “egoísmo ilustrado” de Aristóteles.

A partir de ahora cuando me empiece a poner melancólica, pensaré en las infinitas veces que quiero cambiar el mundo, mejorarlo, lo tengo al alcance de la mano y malgasto mi energía en lamentarme, en lamerme las heridas, en magnificar simples cuestiones para darme pena…

A partir de ahora, ya no soy una víctima de este sentimiento, pensaré en Zoroastro “Hacer bien a los demás no es un deber. Es una alegría, porque aumenta tu propia salud y tu propia felicidad” o en Benjamín Franklin “cuando eres bueno para los demás, eres mejor para ti mismo”.

 

¿Tú prefieres seguir melancólico?

Tu anillo

anillo

La necesidad de reconocimiento, el valor que damos a la opinión de los demás, sentirnos importantes, queridos… ¿de quién o de qué lo  hacemos depender?

Quiero compartir con vosotros este maravilloso cuento de Jorge Bucay “ El verdadero valor del anillo” para reflexionar sobre estos pensamientos.

“Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada.

Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo: Cuánto lo siento, muchacho. No puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mi propio problema. Quizá después….. Y, haciendo una pausa, agregó: Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

E… encantado, maestro – titubeó el joven, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien – continuó el maestro. Se quito un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda y, dándoselo al muchacho, añadió-: Toma el caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él.

Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros giraban a cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener una moneda de oro para entregársela al maestro y liberarlo de su preocupación, para poder recibir al fin su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

Maestro – dijo -, lo siento. No es posible conseguir lo que me pides. Quizás hubiera conseguido dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

Eso que has dicho es muy importante, joven amigo- contestó sonriente el maestro- Debemos conocer primero el verdadero valor del anillo. Vuele a montar tu caballo y ve a ver al joyero. ¿Quién mejor que él puede saberlo?. Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca: no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo al chico:

Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo. ¿Cincuenta y ocho monedas?- exclamó el joven. Si-replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

– Siéntate – dijo el maestro después de escucharlo – . Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda”

 

  • ¿Qué es para ti el reconocimiento?, ¿qué porcentaje controlas tú de este valor?
  • ¿Dónde está el límite en lo que puedes hacer para sentirte valorado?
  • ¿Cuántos tienen que reconocerlo y valorarte?, ¿quiénes?
  • ¿Qué es para ti la opinión de lo demás?
  • ¿Qué eras antes de todo lo que los demás dicen de ti que eres?
  • ¿Qué quieres ser a partir de ahora?
  • ¿Quién debe evaluarte?,¿quién decide si debes mejorar?
  • ¿En manos de quién pones tu felicidad?

Estas son algunas de las preguntas que me sugiere el texto, ¿quieres enriquecerlas?. ¿tiene otro significado para ti? Compártelo.

Ayudémonos a seguir creciendo y a colocar cada valor en su lugar.

 

foto:fondoelseñordelosanillos

«Como si»

comosi

 

 

Cuando nos enfrenamos a la consecución de un objetivo o de una meta que sabemos que va a hacer la diferencia entre los que somos y lo que queremos ser o dónde estamos y dónde queremos estar, hay determinados obstáculos que se interponen en nuestro camino contra los que luchar.

 En nuestro proceso nuestra motivación para el cambio es definitiva y es lo que va a ser el motor de éste por lo tanto debemos evaluar este sistema para analizar si tenemos las creencias idóneas para llevar nuestro barco a buen puerto.

Enseguida aparecen creencias limitantes, de capacidad “yo no puedo”, de posibilidad “no es posible para mi” o de merecimiento “no me merezco”.

Robert Dilts propone cinco elementos, cinco creencias para analizarlas ya que las considera significativas en nuestro camino hacia el éxito de nuestro cambio:

  • Lo deseable del resultado. Debemos plantearnos si nuestro objetivo es deseable y merece la pena

  • Seguridad en que el objetivo es alcanzable. Saber que el objetivo es alcanzable.

  • Evaluación de los comportamientos que son necesarios para el resultado deseado. Si lo que hay que hacer es apropiado y ecológico para nosotros.

  • Creencia en la propia capacidad para llevarlos a cabo. Saber que tienes las capacidades necesarias.

  • Sentimiento de la propia valía y permiso para realizar los comportamientos que se requieren y llegar al lugar deseado. Tener la responsabilidad y saber que te lo mereces

Una vez tengas estas creencias evaluadas cada una de ellas del 1 al 5, te puedes plantear tu hoja de ruta para alcanzarlas.

Analizando tus propios recursos para afrontarlos o  buscando la ayuda de una coach para fortalecer el éxito en la consecución de tu meta, ya sea este objetivo referente a tu estado psíquico, físico, laboral, personal, etc.

Si quieres comenzar a ver más posibilidades ampliando tu marco de referencia en ese cambio, utiliza “como si”, te ayudará a crear contraejemplos y alternativas.

Dentro de este marco Milton Erickson repite que “puedes imaginar y dominar lo que quieras”.

Ensaya mentalmente estos pasos:

  • Actúa “como si” eso fueras capaz de hacerlo, ¿cómo sería?
  • Actúa “como si” ya hubieses tratado con esa objeción o interferencia ¿cómo responderías de forma diferente?

 

Sólo sé…

idontknow

 

…que no sé nada. Qué crees que pretendía Sócrates que aprendiésemos con esta cita. Cuando reflexionas sobre saber, ¿qué elementos valoras como indispensables?, ¿en quién recae la responsabilidad de llevarlo a cabo?, ¿qué crees que debes saber o qué no?, incluso cuando eres tú quien busca información en libros, en la Red, en revistas, ¿estás realmente aprendiendo solo?

Aunque querer aprender depende en un 100% de uno mismo, el aprendizaje realmente depende en un porcentaje alto (60%-70%)  de un tercero, de otra perspectiva, de otros matices, de mejorar la información que hemos obtenido, de almacenarla, reflexionar e imprimirle nuestra impronta.

¿Qué ocurre cuando ponemos en nosotros demasiada presión e intentamos saberlo todo, no pedir ayuda y disimular nuestra vulnerabilidad? Estresamos nuestros cuerpos y mentes, intentando encontrar alguna estrategia que nos dé la oportunidad de buscarlo, de no admitir nuestra carencia, de salvar el momento. ¿Merece la pena todo este lío?

¿Qué es lo peor que podría ocurrir si dijésemos” no lo sé” a nuestros jefes, a nuestros compañeros, familiares, amigos? ¿Crees realmente que, no saberlo todo, es un fracaso?

Recuerda la máxima de un genio como Einstein “Todos somos ignorantes aunque todos no ignoramos lo mismo”. Entonces, ¿vas a entrar en una espiral de comparaciones? ¿cuál será el límite?

Reflexiona un momento sobre las bondades de decir que “no lo sabes”:

  • Pedir ayuda es un ejemplo para los demás, prueba a decir no lo sé y seguidamente ¿tú qué opinas?
  • La única forma de aprender y la más fácil y útil es preguntando y después haciendo. Si tú lo haces a tu alrededor lo valorarán y lo harán contigo.
  • Inspira compromiso, puesto que admitir esto, implica la idea de seguir aprendiendo continuamente, lo fomenta e impulsa. Muchas personas saben que en estos ambientes donde admitir que no lo sabes, es normal , son los adecuados para crecer sin estrés ni ansiedad. y son más divertidos.
  • Sólo diciendo que no lo sabes sales de tu zona de control y admites que debes seguir  aprendiendo. Además en la única forma de crear nuevas posibilidades, de introducir nuevos datos y  de poder indagar y reflexionar sobre algo.

Cuenta Ken Robinson en su charla acerca de “ El poder del No lo sé” cómo el Dalai Lama al ser preguntado en una de sus conferencias sobre un tema que desconocía, respondió esto mismo, después de haber pensado unos minutos.Si él lo hace, ¿qué te lo impide a ti?

Esta semana te propongo que hagas algo diferente, abusa del “no lo sé”. Sólo si piensas que lo sabes todo estarás obligado a responder otra cosa.

Yo ya sé, que no sé nada…

 

imagen:sandwalkblog

Una imprescindible misiva

carta

Cuando pensamos en qué consiste la confianza en uno mismo, podemos caer en el error de pensar que hay quien viene de serie con ella, quien la lleva en su denominación de origen y en otro caso no la puede conseguir y si no está de entrada en nuestro ADN, somos un caso perdido, ¡¡pues no!!

Se puede construir, adquirir, entrenar y está a nuestro  alcance, si todavía no te atreves a decir ” soy capaz de cualquier cosa” es porque te has pasado la vida en el entrenamiento contrario, diciéndote a ti mismo que no puedes, que no eres capaz, hablándote en negativo, rodeado de personas que no han creído en que tú fueses capaz y te lo han transmitido, principalmente porque ellos no se veían capaces de muchas cosas, además has estado escuchando continuamente lo que hacías mal y en pocas ocasiones te han felicitado por lo que has hecho bien o por lo que haces mejor o en lo que eres bueno y tú tampoco te lo has dicho.

 No te has atrevido a intentarlo por miedo al fracaso, cuando éste, el proceso de prueba y error, es el fundamento de la práctica y de la consecución de las metas que te propones en la vida, Qué, ¿te has rendido? ¿Ya ni siquiera te propones metas?¿por no decepcionar? ¿por no decepcionarte?

 Tú que te has sobrepuesto a miles de eventos no deseados en tu vida, que has sacado fuerzas de donde ni siquiera sabías que las tenías para afrontarlos, a pesar de que a tu alrededor nadie lo creía. Seguro que si repasas tu vida hay miles de capítulos de los que sentirte orgullos@ y los dejas a un lado para regodearte en tu pensamiento interno negativo.

 Dar relevancia a estas cuestiones, no para aprender, sino para castigar tu autoestima y la confianza en ti mismo harán que cada vez sea más difícil levantarte y seguir y tú no quieres eso, ¿verdad?

 No dejes pasar otro día más para empezar a construirte, de nuevo, con personas a tu alrededor que crean en ti y te impulsen y animen, partiendo de lo bueno. Que sean capaces de decirte a diario qué haces bien y lo mucho que progresas, ahí empezarás  a convertir tu “bellota” en “roble”.

 Mientras buscas un mejor ecosistema para desarrollarte, te dejo una genial charla y práctica del Dr Ivan Joseph en su TED “The skill of confidence

 Aprovecha este fin de semana y escríbete una carta a ti mism@, desgrana con detalle  las múltiples cualidades, momentos y  decisiones de las que estás orgulloso en tu vida, de cómo tú mismo llegaste a ellas y conseguiste remontar, cambiar, decidir… que sea prolija en todo tipo de halagos sinceros, como si algo muy importante dependiese de lo que allí ponga y guárdala.

Siempre que tus pensamientos vayan a ponerse tozudamente negativos, saca la carta y léetela.

Encontrarás un montón de razones para erguir tu cuerpo, levantar tu cabeza y salir a ¡¡¡¡¡¡comerte el mundo!!!!!!.

De ti depende. ¡¡¡¡Nadie va a creer en ti, si tú no lo haces!!!!

Energía verde

energiaverde

Con este título podía referirme a cualquier cuestión de sostenibilidad o energética y a nadie le hubiese llamado la atención, en este caso, sobre lo que quiero reflexionar con esta metáfora es, sobre el dinero, que tiene que ver con  ambas características también.

 Investigando sobre los factores motivantes en las personas no es ninguna novedad que  la mayoría y sin la necesidad de  ninguna fuente académica, pondríamos el dinero como un factor decisivo  y valoraríamos su efecto como positivo.

 Al margen de que si fuésemos más allá e indagásemos sobre otras cuestiones, seguramente descubriríamos como el compromiso, el propósito, los valores y otras cuestiones más espirituales tienen en muchos casos más fuerza, me limitaré  en este post al dinero y algunos de sus efectos psicológicos.

 El estudio “Las consecuencias psicológicas del dinero” llevado a cabo por Kathleen D. Vohs, Nicholas L. Mead y Miranda R. Godde y publicado en la revista “Science” es un buen punto de partida para observar los efectos del dinero en el comportamiento humano y sacar nuestras propias conclusiones.

Si pensamos en el dinero, en tenerlo, podemos valorar diversas situaciones, algunas que mejorarían, nuestras propiedades y pertenencias,el  acceso a las mismas y  nuestra independencia, y otros casos en los que el efecto sería una manera de separarnos de la sociedad y rebajar su armonía.

Los autores del estudio testaron cómo, activando en la mente el concepto del dinero, las personas nos comportábamos. La imprimación en una parte de los participantes se hizo de diversas formas mediante el recordatorio de frases sobre el dinero, la muestra de billetes del Monopoly, un salvapantallas con imágenes de billetes… Para el  resto de los participantes se utilizaron imágenes y frases neutras.

A continuación  les propusieron, varios experimentos, como algunos problemas para resolver y se les comunicó que podrían prestarles asistencia para su resolución, si así lo deseaban. La persistencia en no pedir ayuda iba a ser la primera de las medidas. Los que estuvieron “sometidos al dinero” trabajaron durante más tiempo, solos, para resolverlos. Sin embargo el someterles a  diferentes representaciones del dinero, no mostró diferencia. Esto se repitió en  más de siete  experimentos en los que se midió su comportamiento, ocurriendo lo siguiente en el grupo al  que “imprimaron” con el dinero:

  • Al pedirles que colocaran dos sillas para sentarse, los sometidos a la imprimación del dinero las colocaron mucho más lejos la una de la otra.
  • Al tener que ayudar a recoger lápices que se habían caído al suelo,  recogieron menos que sus compañeros.
  • Solicitándoles donaciones para el Instituto que llevaba a cabo el estudio, donaron significativamente menos.
  • Estaban dispuestos a hacer voluntariado durante mucho menos tiempo.
  • Escogieron la mayoría de actividades de ocio individuales.
  • Eligieron trabajar solos, en lugar de buscar compañeros

Si entendemos estas dos caras del dinero y por extensión de su vinculación al significado de independencia, podemos reflexionar sobre por qué lo podemos considerar un bien o un mal, una suerte o una desgracia, un buen siervo y un mal amo...

 El estudio constata que el dinero es una energía verde que mueve el motor de los individuos como tales, aunque también queda experimentalmente claro que a su vez disminuye motivaciones sociales o comunitarias.

 Te has preguntado alguna vez:

¿Cuál es tu relación con el dinero?

¿Cómo crees que te vas a relacionar con los demás cuando tengas más del que necesitas?

Si piensas en el dinero, recuerdas ¿cómo cambia tu comportamiento respecto a algo que, en otro caso, resolverías de otra forma?

¿Cómo adviertes este efecto?

¡A partir de ahora ten más en cuenta sus efectos!,¡ ya eres consciente!

¿Por arte de magia?

magia

El efecto de la imprimación me ha hecho relacionar una serie de cuestiones en el último mes que han despertado mi interés.

Todo comenzó una tarde, navegando en Internet, a través de una web de documentales, puede asistir atónita al espectáculo del mago Dynamo. Aún siendo consciente de que la magia es un engaño, sus trucos son asombrosos  y bastante originales.

Tras este descubrimiento, y relacionándolo con mi interés por la neurociencia, investigué sobre la visual, que se ocupa de estas percepciones y de  desvelar las bases neuronales de la consciencia.

Relacionado con la magia encontré el libro “Los engaños de la mente “ de los neurocientíficos  Macknik y Martínez- Conde y me hice con él, lo tenía en la cola de lectura, otros hechos ha procedido a subirle varias posiciones en la lista, hasta comenzarlo hoy y del que, seguro, volveré a hablar.

 Estos hechos han sido, mi lectura de los “Cuentos didácticos” del gran psiquiatra e hipnotista Milton Erickson, y de la parte que dedica a “La magia, lo sobrenatural y la percepción extrasensorial”, en los que desvela varios trucos de de prestidigitación, videncia y adivinación. Un juego de magia que entusiasma a mis sobrinos, y nuestro intento por conseguir entretener las reuniones familiares con ingeniosos toques de varita, las películas que he visto últimamente relacionadas, “Luces rojas” y “Ahora me ves”, recordar “El Ilusionista” o “El gran truco” han  hecho que crezca en mí ,el interés por la PERCEPCIÓN EXTRASENSORIAL, la MAGIA y lo  SOBRENATURAL.

¿Qué puede compartir con vosotros una lega en la materia, que casi acaba de iniciarse en  el tema?

Pues una reflexión muy clara que he encontrado  dentro del Juramento de los Magos:

“Como mago, prometo no revelar jamás el secreto de ningún truco a alguien que no sea mago, a menos que esa persona también se comprometa a respetar el juramento de los magos. Prometo asimismo no realizar en público ningún truco sin haberlo practicado lo suficiente para llevarlo a cabo lo bastante bien como para mantener la ilusión de la magia

Y que comparte Erickson: “los fenómenos sobrenaturales y experiencias sensoriales se basan en poderes de observación sumamente desarrollados o bien en ilusiones o engaños”.

 El denominador común es el esfuerzo en la práctica y la perseverancia que los magos trabajan para poder llevar a cabo sus trucos e ilusionar al público. Dice Erickson acerca del tema y es el colofón de mi reflexión de hoy que lo que ocurre es que “Es verdaderamente sorprendente lo que la gente puede hacer. Sólo que no sabe que lo puede hacer”

Te has preguntado alguna vez:

¿Qué es magia para ti?

¿Para qué quieres utilizar la magia?

¿Qué sabes hacer bien y te apasiona, que trabajándolo puedes llegar a ser un virtuoso?

¿Cuánto tiempo estás dispuesto a emplear en ello?

¿Cuándo piensas empezar?

Si empiezas hoy, en un año estarás más cerca de tu objetivo, como por arte de magia

foto: imaginateframa

Strike 3

Strike

Cómo respondemos a los diferentes estímulos de los que somos objeto durante el día, hacen que éste pueda ser uno  de los mejores de nuestra vida o podemos amargarnos todos a go gó.

Seguramente habréis oído o leído una máxima que alude a que todo nos influye por cómo somos  y cómo encajamos lo que nos ocurre, más que por lo que puede haber ocurrido.Estas percepciones son las que nos hacen pasar por diferentes estados, alerta, relajados, según vivamos el evento.

Hoy quiero reflexionar sobre “ponernos a la defensiva”. En muchas ocasiones nos descubrimos a nosotros mismos y asustamos a nuestro interlocutor, cuando tras un comentario sobre algo, nos convertimos en Mr. Hyde, sin apenas haber tenido tiempo para controlar esa emoción.

Que sea un tema reiterado, con el que no nos sintamos muy seguros o que nosotros mismos hayamos pensado que tenemos que cambiar o trabajar, que nos sintamos desafiados, nos pone en guardia en segundos, como una descarga en nuestra propia columna vertebral que nos recorre fugazmente hasta que nuestra defensa, contraataque o furia se estrella contra el  otro. Este tipo de reacciones las solemos tener con las  personas con las que más interactuamos, ya sea en el trabajo o en casa.

Cuando este proceso empieza, producimos el mismo efecto en la otra persona y la espiral que se forma difícilmente llega a  tener un momento de control. Nos bloquea crecer personalmente y nos amarga la vida. Si quieres empezar a confiar en ti mismo, ¡hoy es un buen día!

El psiquiatra Mark Goulston en su blog de Harvard Business Review nos aporta  un buen consejo para hacer frente a cuando nos aficionamos a ponernos en esta situación, él lo denomina  “Three strikes and you are in” , haciendo un símil con los golpes del béisbol.

Explica cómo tras sentir  lo que alguien te dice como un ataque e instintivamente arquees la espalda y te dispongas a responder, pienses en esta fórmula :

Strike 1.- Piensa en la primera cosa que quieras decir o hacer y no lo hagas. En su lugar respira profundo. Esto es porque la primera cosa que quieres hacer es defenderte de lo que percibes que es un ataque o una ofensa.

Strike 2.– Piensa en la segunda cosa que quieres decir o hacer y no la hagas tampoco. Respira profundamente por segunda  vez. Esto es porque la segunda cosa que quieres después de ser atacado es contraatacar. Esto sólo empeorará las cosas.

Strike 3.- Piensa en la tercera cosa que quieres decir o hacer y hazlo. Una vez que has pasado de defenderte y de contraatacar, tienes más posibilidades de buscar una solución.

¡Coge el bate por el mango! 😉

Efecto Lady Macbeth

macbeth

Leyendo sobre los efectos que la imprimación tiene sobre la mente, he descubierto uno que ha relacionado varios conceptos en mi mundo, me plantea alguna reflexión  y me parece interesante compartirlo, es el Efecto Lady Macbeth.

Si habéis leído la tragedia de Shakespeare, “Macbeth” y conocéis el personaje de Lady Macbeth, sabréis a qué personaje me refiero, si no, poneos en situación pensando en una mujer que impulsa a su marido para matar al Rey y convertirse en tal, a partir de ahí tiene constantes alucinaciones de  sangre en sus manos e intenta lavarlas constantemente para desprenderse de ella “un poco de agua limpiara esta acción”.

Es increíble como Shakespeare, y  para mí también mi admirado Dostoievski, plasman en sus obras  de una manera genial la psique  humana, sus sombras, temores y tormentos.

El efecto Macbeth se basa en la necesidad de limpieza física que busca el Ser Humano cuando ve amenazada su  moral y la pureza de su cuerpo, cuando se siente culpable. Si pensáis en este efecto es curioso cómo en las religiones es constante la alusión que se  hace a este tipo de prácticas,  las abluciones, el bautismo en el Cristianismo, las abluciones anteriores a la oración en el Islam, en el Hinduismo, poder purificante del agua y en el  Judaismo el Mikvé o baño ritual…

También la cultura popular asocia la limpieza, tanto con lo físico como con lo emocional y espiritual, el lavarse la boca cuando las palabras que se han dicho reflejan una mentira, lavarse las manos, emulando a Poncio Pilatos, cuando alguien quiere desentenderse de las consecuencias culpables de un acto o cuando se ha realizado una acción, que no está de acuerdo con nuestras valores morales, es instintivo lavarse.

Este estudio que llevaron a cabo CHen- Bo Zhong y Katie Liljenquist,  señala como después de que alguna de estas cuestiones ocurran  en nuestra vida y  que amenacen nuestra moral, en una elección de palabras en este formato _A_ON, seremos más susceptibles de asociar estas letras con JABON , antes que con JAMON, tratando de “lavar nuestros pecados” algo que consigue mitigar y reducir la condena moral que nosotros mismos nos planteamos.

Ese mismo estudio refleja como si nos hacen recordar alguna situación de este tipo y luego nos hacen elegir entre un lápiz o una toallita, elegiremos mayoritariamente ésta última.

Este efecto también se puede observar en algo mucho más cotidiano, en los videojuegos. Cuando alguien juega durante algún tiempo a participar en matanzas virtuales y se tienen objeciones morales sobre ello, otro estudio de la Universidad de Luxemburgo revela que los jugadores también se sienten “sucios” y necesitan limpiarse o al menos hacerlo con el  joystick.

Otros dos académicos ofrecieron tras largas jornadas de  este tipo de juego entre varios regalos por participar, la mitad de los productos elegidos eran productos de limpieza.

Tras leer sobre este efecto y plantearme qué impacto tiene en mi entorno, además de observar con más detenimiento estas prácticas a mi alrededor, os planteo la misma pregunta que dejan en el aire los autores del estudio: ¿adherirse a un régimen riguroso de limpieza facilitará un comportamiento más ético o irónicamente permitirá todo lo contrario?

 

¿Te lavas las manos? 😉

Sinceridad y humor

microfono

Ha pensado mil veces qué es lo que va a decir, con qué palabras, quién es su interlocutor o su auditorio, cómo definirá mejor el efecto que quiere provocar. Elabora sus discursos, intervenciones, peticiones con esmero y sin embargo no produce el efecto buscado.

Winston Churchill decía: «Si tengo que pronunciar un discurso de dos horas, empleo diez minutos en su preparación. Si se trata de un discurso de diez minutos, entonces tardo unas dos horas en prepararlo».

Todo ese trabajo es la semilla de una buena comunicación, puesto que preparar el tema, repasar, darle vueltas y confeccionar un esquema o una explicación ordenada y coherente es el principio de un gran éxito.

Recuerde además que cuando “no comunica”, también lo hace ,ya que su silencio también  será interpretado a los sentidos de los demás. Puede dejar usted que imaginen o trasladar realmente lo que quiere.

Mi experiencia en la confección de discursos y en su puesta en escena, me hace referir esta máxima: “La comunicación efectiva es un 20% lo que se dice y un 80% cómo se siente acerca de lo que dice”, no sólo tendrá que tener  cuidado de elegir las palabras adecuadas, su lenguaje corporal, su tono y su fuerza hablarán por usted, sin que lo haya previsto, trasladando lo que realmente usted cree sobre lo que dice. ¿Había pensado en esto?

 Por ello mis ingredientes básicos de un buen discurso y de una buena comunicación, son sinceridad y humor

Sinceridad.- si algo puede dar al traste con su comunicación es que no sea sincera, se nota enseguida incluso si duda de parte de lo que dice, trasmitirá esto a los demás.

Muchas veces repetimos frases que hemos oído, que creemos suenan bien pero no las hacemos nuestras pensando en su significado.

 En otras ocasiones los términos que empleamos o los argumentos que defendemos no son nuestros, provienen de nuestra organización, de su misión, de su visión y de sus valores. Para muchos, esta supuesta “imposición”, el  no crear estas ideas “originalmente” en sus mentes les plantea un problema. A veces, ni siquiera se han cuestionado en qué consisten estas ideas, a qué responden estos valores, si en sus vidas tienen significados análogos o están verdaderamente alineados con ellos, produciendo una sensación artificial e incómoda que influye en su comunicación.

Busque un significado  en el que creas, que dé fuerza a tu discurso.

Tagore decía “las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón”.

Humor.– No hay ningún tema por importante  que sea que se resista a la ironía y al humor inteligente. Saber reírse de las cosas, ayuda a acercarlas, a encontrar más soluciones, tener otras perspectivas, a descargar el drama, por qué no, a poderte liberar de aquella cosas ridículas que siempre has deseado decir y nunca casaban con el adusto ambiente.

Ten en cuenta esta frase de Lorenz: “El humor y la sabiduría son las grandes esperanzas de nuestra cultura”.

Introduce estos dos elementos en tu comunicación, combínalos a tu antojo, ¡prueba a ver qué pasa!

 

 foto:planetabeta

El otro

el otro

Alguien con quien trabajáis, o de vuestra familia, pareja, hijo, pandilla…cuando pensáis en él o en ella, pensáis en conflicto, en que siempre dice algo inoportuno, se comporta de manera que te molesta, le culpabilizas de la mayor parte de tu desasosiego, es más, estás pensando en alejarte de todo lo que quieres porque ya no aguantas más.

Quizá siempre has utilizado las mimas técnicas y tácticas  con esta persona, muchas veces has escrutado su comportamiento en busca de señales que confirmen tu teoría de que vive por y para fastidiarte, que se crece en ese conflicto y que tú no puedes hacer nada más.

Si recuerdas a Einstein que decía que no se puede resolver el mismo problema con el mismo nivel de pensamiento, podrás comprobar que tu estrategia no conseguirás más que hacer un surco en esa relación y ya simplemente con recordar su nombre o ver su cara, los archivos que te irritan saldrán uno tras otro de las estanterías de tu mente.

 Leyendo sobre Talleres para la resolución de conflictos he encontrado un texto de Edward Kauffman sobre “Diplomacia ciudadana” que nos puede ayudar.Es una práctica para valientes puesto que tienes que proponérselo a la otra persona en conflicto para poder avanzar.

Se trata de llevar a cabo un ejercicio sobre “la imagen del Otro”, cada uno :

  • Escribe una descripción de sí mismo y de su relación con la otra persona (5 ó 10 puntos)
  • Hace otra lista con cómo percibes a la otra persona y su comportamiento
  • Cuando tengáis estas listas compartidlas, si puede oírlo una tercera persona, algún familiar, compañero o amigo que os pueda ayudar, mejor, la simple comparación y escucharlo os dará dos ideas que os harán más consciente de la situación: es más fácil juzgar a los demás y su comportamiento que observar el nuestro y la comparación os habrá mostrado diferencias trascendentes y te planteará nuevos interrogantes.
  • Autodiagnóstico: preguntaos  cómo os ven los demás y escribid por qué puede ser así, compartidlo con otra persona con la que tengas confianza y dejadles que os pregunten. Intercambiar opiniones sobre esto, os abrirá vuestra perspectiva y os enseñará cómo vuestro comportamiento también puede ser interpretado de una manera muy diferente por la otra persona.

Si lo habéis propuesto, comenzado y utilizado bolígrafo y papel tenéis la actitud ideal para enfrentaros a este reto, si sin embargo lo has leído pensando que quien tiene que cambiar es él o ella, no albergues muchas esperanzas de éxito.

Resolver los problemas que surgen de las percepciones y modificar sus puntos negativos es el objetivo, si no te esfuerzas, no lo conseguirás, tu actitud hacia todo, es definitiva.

Si hacéis el ejercicio y no encontráis algo diferente que hacer y tus puntos negativos sobrepasan con creces los positivos, al menos tendrás una visión más crítica de tus percepciones y de tus posibilidades en ese conflicto. Si no lo ves como un reto, te habrás rendido y serás víctima de tu propia elección.

Tú decides

¿Contradices?

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Quiero empezar la semana compartiendo  una interesante reflexión sobre  este Cuento Zen de Mariano Merino:

» Maestro, tenemos la tendencia a contradecir. Oímos hablar a alguien y antes de valorar lo que dice ya estamos elaborando la respuesta.

Nos es difícil aceptar plenamente que alguien tiene razón y algo agregamos a su argumento. ¿ por qué es eso? por miedo hijo, por miedo. Como no estamos seguros de nosotros mismos, no podemos estarlo de los demás. Identifica tu miedo y aprenderás a escucharlo profundo.»

De nuevo un comportamiento automático que influye definitivamente en nuestro día. Que seguro en muchos casos nos causa ansiedad, nerviosismo, tener que responder a nuestro ego, dando una respuesta o haciendo una aportación única y que por contra puede dar una imagen de nosotros de impaciencia, suficiencia y molestia que ni siquiera nos es propia, sino que nos la autoimponemos.

Y si cambias…

¿Qué es para ti escuchar?

¿Cómo entrenas la escucha activa?

¿Qué te hace pensar que tienes que añadir rebatir, aportar, que simplemente no puedes dar la razón tal cual?

¿Qué va a ocurrir simplemente cuando manifiestes tu acuerdo o cuando preguntes para tener más información, para mostrar interés por la otra persona?

¿Qué piensas de quien actúa así? ¿qué impresión crees que vas a dar?

Has valorado alguna vez que las personas que más y mejor escuchan son las mejor valoradas por los demás.

Qué te impide hacerlo y relajarte, prestando más atención a los demás que a tu propio diálogo interior y a tu ego.

Apártalos y disfruta más de la vida. ¿Te animas?

No te tomes «tu mente» tan en serio

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En numerosas ocasiones te sorprendes cuando los pensamientos negativos parecen que se abalanzan sobre ti, tenebrosos, desafiantes, haciéndote pequeñito, augurándote malos presagios, incluso inmovilizándote.

 Los pensamientos no vienen de fuera, los creas tú mismo con los miedos y los automatismos de reacción y asociación que te vas creando con el tiempo, a veces sólo el verbo pensar te atormenta vinculado a este pesar.

El no prestar atención al “ahora” y vivir en el pasado o el futuro, provoca estos patrones en tu mente. No liberarte de lo que no puedes cambiar  y elucubrar con todo lo malo que crees que puede llegar, te impide disfrutar de tu propia alegría.

Tú que has configurado tu mente de esa forma, eres la única persona que siendo consciente de esto la puedes cambiar, hacer que trabaje en tu favor y no en tu contra.

 Para practicar esto te recomiendo “Observar al pensador “de Eckhart Tolle  que funciona  para liberarte de tu mente.

Empieza por escuchar la voz que habla dentro de tu cabeza, hazlo tan a menudo como puedas. Seguro que en tu forma de pensar existe un patrón de pensamientos que han estado dando vueltas en tu cabeza desde hace tiempo.

Cuando escuches esa voz no juzgues, no te metas en la historia y opines o juzgues. “Que la voz esté allí y tu observándola”, esto te mostrará como ese pensamiento no eres tú, y comenzarás a tener otra dimensión de tu conciencia. Lo escuchas y además te ves a ti mismo.

 Con la práctica irás teniendo cada vez periodo más largos de quietud y paz mental cuando el pensamiento se acalla.

Otra propuesta del mismo autor es dirigir el foco de atención al ahora. Retirar tu conciencia de tu actividad mental y dedicarla a observar con detalle lo que estás haciendo en ese momento, a tu respiración, a como bajas o subes las escaleras, los músculos que trabajas, los ruidos que oyes…

 Mantenerte presente evitará que desperdicies tanta energía en cuestiones que o bien ya han sucedido y no puedes cambiar o a amargarte con otras que puede que nunca ocurran.

No te tomes tu mente tan en serio, algún día te reirás de esa voz que antes no te dejaba vivir.

Tu lista de negociar

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Negociar, si consideramos nuestra acepción  la que afirma “tratar asuntos públicos y privados procurando su mejor logro”. Has pensado en la cantidad de veces que debes  hacerlo en los distintos ámbitos que componen tu vida, en cómo lo haces, y en si llegas a estar satisfecho y conseguir tu objetivo.

Quizá lo hayas estado intentando sin seguir una estrategia que te dé unos réditos mejores. A lo mejor no acabas de caer en qué hiciste aquella vez que te fue tan bien. Hoy te propongo que tengas en cuenta algunas cuestiones que seguro te ayudarán.

En muchas ocasiones cuando vamos a una negociación nos obsesionamos tanto con nuestros resultados óptimos o con lo que queremos, que acabamos no prestando atención a algunos detalles que harán de ella un éxito o un fracaso. Si quieres no perder detalle lleva una lista.

Incluye:

Todos tus sentidos deben estar perfectamente alertas para no perderte detalle, todo lo que ves, oyes y sientes forma parte de la negociación.Apúntalo. Al final te ayudarán con tu intuición.

Lo que sabes de tu interlocutor, gustos, formación, situación personal, ten muy en cuenta que no prestarle atención significará un mal punto de partida. Si algo es inherente a la mayoría de los mortales es el gusto porque alguien nos haga sentirnos importantes, con lo cual, si no prestas atención y no haces de tu interlocutor el protagonista, no sabrás cuál es su  punto de vista, cuáles son sus líneas rojas en la negociación y cómo puedes adaptar tu producto, servicio o petición a sus necesidades.

Plantéate un resultado positivo que quieras alcanzar en la reunión, manifiéstalo afirmativamente. Enfócate en lo que quieres y no te distraigas con lo que no quieres, desperdiciarás energía y te alejarás de tu objetivo.

Lleva tus cinco puntos clave escritos y revísalos cada poco tiempo para no perderte en otras cuestiones. Durante la reunión haz otra lista con los de tu interlocutor, lo que queremos lo decimos varias veces cuando hablamos y suele ser en los primeros minutos, estate atento.

Puede que tu interlocutor sea más de detalles y tu de visión general adáptate o no serás capaz de interesarle. Desgrana alguno de los procesos.

Finalmente lo que será definitivo es tu estado de ánimo, éste puede jugarte malas pasadas, hacer que tu interlocutor interprete lo que no es o ponerte en una embarazosa situación al no poder gestionar tus emociones.

Si tienes alguna situación anterior en que te recuerdas en un estado potenciador, eufórico y en la que todo te fue bien, recuerda ese mismo momento, si tienes un sitio favorito de relax, piensa en él cuando lo necesites, cualquier lugar con todos los detalles que seas capaz para volver a ese estado, si no lo encuentras, pregúntate  antes de entrar ¿ por qué  soy feliz?

Recuerda. “La negociación sugiere un compromiso, una posición ubicada en algún lugar entre dos posiciones existentes”.

Tu manumisión

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Las citas de autores célebres han acompañado muchas de mis tribulaciones y reflexiones, arrojándome luz sobre muchas de las cuestiones que había de resolver, incluso cuando abro mis ojos a este mundo cada mañana escojo, con esmero,una que guíe mis pasos durante ese día.

Uno de mis autores favoritos  es Epicteto de Frigia, esto hace que se produzca dentro de mí una sensación agridulce, si pienso que sus pensamientos están en vigor a día de hoy cuando hace más de veinte siglos que vivió, me apena que nos sigan afligiendo los mismos miedos. Sin embargo todos y cada uno de sus pensamientos encierran una gran belleza, en pocas palabras, condensar tantas emociones, pensamientos y acciones, abruma.

Si indagáis en su biografía podréis comprobar como este filósofo estoico  fue esclavo en su  origen, y tras su manumisión fundó una escuela en la que pudo enseñar distintas disciplinas, entre las que sobresale la ética y que como Sócrates, lo que conocemos es a través de sus discípulos. Estos capítulos vitales le colocan en una privilegiada posición para hablar de  asuntos como el miedo y  el Ser Humano.

Una de sus preocupaciones fue que las personas estuviesen atentas a lo que pueden cambiar para poder mejorar y continuar su vida en pos de hacer lo correcto. Haciendo suya una reflexión que, para mí,  es el inicio de toda felicidad: ¿Qué depende de mí?

“¿He de preocuparme por el lugar en que me halle o por los compañeros que tenga o por lo que ellos digan de mí? De ninguna manera” Epicteto

  Si eres consciente de esto, podrás ser libre y feliz, los demás y lo que ellos hagan, en modo alguno dependerá de ti y si cifras en ellos tu felicidad y tu paz interior, apenas llegarás a conseguirla en algún momento.

“La felicidad sólo puede ser hallada en el interior.» Epicteto

Que nos previniese de las consecuencias que pueden tener sobre nosotros los malos pensamientos de nuestro espíritu, ya adelantaba una tesis defendida hoy desde la medicina y es cómo, lo que consideramos problemas en nuestras vidas, lo que no se ajusta a las expectativas que tenemos y nos desvela constantemente, puede causarnos graves trastornos orgánicos.

Si a esto pensamientos les añadimos algunos del psicólogo William James que asegura que “no podemos cambiar instantáneamente nuestras emociones con la decisión de hacerlo pero sí, si cambiamos nuestras acciones podremos lograrlo”.Que continúa explicando “por lo tanto el camino voluntario de valor soberano para llegar a la alegría, si es que las has perdido, es sentarte alegremente y actuar y hablar como si la alegría ya estuviese a tu lado”.Esto significa, una vez más, que dentro de ti, de mí, de nosotros, está la solución a todo lo que buscamos.

Es curioso cómo cuando cuento esto, hay personas que su primera reacción es “claro qué quieres que me engañe, si estoy mal, estoy mal”. Lo primero que me pregunto es cómo están tan seguros de que su opinión o percepción acerca del asunto no es el engaño, o quizá la gran importancia que le dan a algo nimio, o a  lo que ellos creen que ocurrirá…

«Ninguna persona es libre, si no es su propio amo.» Epicteto

Ponte por un momento en que fueses otra persona, pero tu propio amo ¿acaso no te darías la orden de ser feliz?

No te dejes vencer por tu adicción a los pensamientos negativos, no será inocuo, ¿acaso verterías veneno sobre tu organismo a sabiendas de que lo es?

¡Entrena! ¡Libérate! Sonrisa amplia, saca pecho, canta, silba…no se puede estar triste con una felicidad radiante.

“No se llega a campeón sin sudar” Epicteto.

Sé diferente, lee

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Leyendo el libro de Josh Kaufman “MBA personal”, encuentro que lo que plantea es muy interesante. Su cuestionamiento de lo que un MBA puede hacer por ti, me lleva a mi reflexión de hoy.

Mi privilegiada visión de una parte importante de la sociedad ocupada en mejorarse continuamente y dispuesta a arriesgar en la búsqueda de su felicidad  y de su pasión, hace que crezca en mi una visión optimista que nada tiene que ver con los que desde su sofá ven con pesimismo como se suceden las noticias y  las agoreras previsiones en  prensa y  televisión.

Muchas de ellas están iniciando sus aventuras vitales con sus primeros años en el mercado laboral, con lo que mi motivación para acompañarles y hacerles cuestionarse todo, se duplica.

Lo que  quiero transmitir de estas jóvenes promesas, es una reflexión sobre la preocupación que tienen la mayoría de ellos por el conocimiento, el aprendizaje y todo lo que les sitúe en una mejor posición de cara a dedicarse a lo que quieren, convencidos de que el discurso de Jobs en Standford puede ser una realidad en sus vidas.

Os sorprenderían sus trayectorias, sus idiomas, estudios y experiencia y aún así barajan todos los días, continuar con máster,  formaciones, de cursos con altos importes económicos, en su preocupación por aprender.

A veces esta preocupación por la falta de “formación específica” les hace verse incapaces de cambiar su corta carrera profesional, de lo que unos años más tardes cuando hayan comprobado de qué va el mercado laboral llamarán “reinventarse”. Cuando cualquiera que tuviese en cuenta sus cualidades y la necesidad que tienen por aprender, ser útiles y dedicarse a su pasión, les abriría todo tipo de puertas, y eso , ¿por qué?

Porque el “statu quo” te impide no encasillarte, te obliga a tener que  dedicarte a tu primera opción aunque no sea la que te gusta, porque los años de experiencia sirven para eso para seguir haciendo lo mismo hasta que no tengas que pensar o preocuparte de cómo hacerlo.

Ellos sin embargo tienen claro que eso es lo que no quieren, aburrirse, perder el entusiasmo, no tener un propósito y un compromiso en su vida laboral, se ven presos en la tela de araña que otros tejen desde hace años…

No hace falta que gasten grandes cantidades de dinero en sus sueños, para muchos, su futuro pasa por dedicarse a su propio negocio y han interiorizado, un mantra social,  “sin un MBA nunca serán exitosos”, pues ahí van tres  geniales consejos del libro:

1)  Andy Walter, Director de Procter and Gamble “Si dedica la misma cantidad de tiempo y energía que pasaría estudiando un MBA a trabajar a conciencia y mejorar su  técnica, saldrá igual de bien parado”.

2)   Seth Godin, especialista en marketing, “Me cuesta mucho entender por qué se considera que sacarse un MBA es el mejor modo de emplear el tiempo y el dinero en lugar de pensar que es mucho mejor la experiencia combinada con la lectura de unos 30 ó 40 libros”

3)  Bertrand Russell, filósofo,“En todos los asuntos es muy saludable poner, de vez en cuando, un signo de interrogación en aquello que siempre hemos dado por sentado”

 

No des por sentado que para llevar a cabo tus sueños, te falta algo, busca dentro de ti.

Os dejo este link por si queréis empezar a leer una buena lista

http://personalmba.com/best-business-books/