¿Qué autopistas iluminas tú?

autopistas

 

Si has tenido un insignificante contratiempo, como un resfriado, estas vacaciones, habrás podido comprobar la diferencia que existe entre pasarlo trabajando, en casa cerrado o cuando continúas disfrutando de tu tiempo de ocio. Seguro que no ha sido obstáculo para poder pasarlo bien, minimizando sus efectos y concentrándote en lo bueno. Además  seguro que si haces un resumen de tus vacaciones este pequeño contratiempo no te ocupará nada, mientras  que podrás narrar muchas anécdotas que evocarán agradables recuerdos para ti.

Esto lo que te demuestra es lo relativamente fácil que es entrenar tu mente para que lo positivo sea lo importante, enfocarte en las experiencias que te hacen sentirte bien, las emociones que te sean positivas, es más fácil de lo que todos creemos.

A veces  pretendemos hacer esto, intentar evocar todos estos momentos en situaciones en las que el estrés ha hecho su aparición súbitamente y en gran cantidad. Pero sólo conseguimos quedarnos en eso en el intento, diciéndonos a nosotros mismos que lo de poder cambiar tus pensamientos es una patraña.

Para que nuestra mente pueda acostumbrarse a vivir en positivo, en un remanso de paz, que nos haga relativizar todas nuestras experiencias y concluir algún aprendizaje útil de todas ellas requiere un entrenamiento consciente. Un cambio de nuestro modo automático.

Cada vez que recurrimos a pensamientos negativos, emociones negativas y experiencias de ansiedad, tristeza, miedo se encienden las mismas autopistas sinápticas en tu mente, recorres los mismos caminos y sólo enciendes esas luces, por lo tanto lo más fácil para tu mente será transitar por ellas sin el más mínimo esfuerzo.

Sin embargo si dejamos de ir tan deprisa por la vida, podremos disfrutar de pequeñas experiencias sumamente agradables que encenderán otras luces y abrirán otros caminos en nuestra mente e irán acostumbrándola a que éstas sean las sendas por las que queramos caminar. Esas experiencias que siempre decimos que son las mejores pero que vivimos a toda velocidad sin rememorarlas.

Si deseamos ser personas relajadas y tranquilas, ésas serán las experiencias que querremos vivir más a menudo, disfrutando de cada segundo de ellas y almacenando esa sensación para que cada vez sea más habitual en nuestra mente. Lo mismo  con el agradecimiento, el amor, la diversión… al contrario de lo que hemos hecho hasta ahora con el miedo, la culpa, la vergüenza, la ira…

Son las experiencias en las que nos concentramos las que marcan como funciona nuestra mente y ese modo automático que nos crea malos pensamientos o miedos lo hemos creado nosotros pensando en esos momentos durante tiempo, dándole a estos episodios más protagonismo del que querríamos en nuestro interior.

Por lo tanto está en nuestra mano modificarlo entrenando. Concéntrate en este verano y piensa a qué momentos das más importancia, a los positivos o a los negativos. Si ganan estos últimos quizá quieras construir otra autopista mejor.

Recuerda el adagio anglosajón “Use it or lose it” (o lo usas o lo pierdes)

¿Has perdido tu capacidad para ser feliz?

¿Qué puedo hacer diferente para mejorar esta situación?

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Seguramente  no hace mucho tiempo has dicho esta frase “ el problema es…” y a continuación tú mismo o tu interlocutor habéis añadido otra causa u otra perspectiva de lo mismo “el problema es…”

No conozco a nadie todavía a quien la palabra problema no le recuerde algo negativo, molesto que le estresa o cansa y que influye directamente en su estado de ánimo  y por ende en su felicidad.

Además de la forma de enfrentarse  a ellos, hay quienes los ven como un reto y hay quienes directamente intentan  buscar algún culpable, pero lo que hacemos casi todos es buscar rápidamente una causa plausible para justificar ese efecto.

En esa búsqueda, de lo que no somos conscientes realmente es en la energía que derrochamos haciendo ese análisis en lugar de formular una mejor estrategia para poder aportar algo que nos haga salir de ese atolladero mental.

Nos enfocamos en el problema y rara vez usamos ese enfoque para colocarnos en una mejor posición buscando soluciones.

Si nosotros usamos esa gran  pregunta que Jason Selk aconseja como una de las grandes estrategias para tener fortaleza mental seguro que podemos cambiar la perspectiva y empezar a construir: ¿Qué puedo hacer diferente para mejorar esta situación?

Si realmente nosotros somos conscientes del poder de esta pregunta, seremos capaces de coger las riendas de nuestra vida y no volver a lamentar lo que el azar hace con nosotros.

Cuando creemos en nosotros mismos, nos sentimos protagonistas  y nos responsabilizamos del adecuado porcentaje de  control que tenemos sobre  lo que nos ocurre, nuestra vida cambia.

Si además incrementamos esta sensación con la oportunidad  de entrenar la visión incansable de enfocarnos en la solución y no en el problema, conseguiremos ir sumando habilidades que impactarán definitivamente en nuestra salud, en nuestra felicidad y  en nuestro éxito.

Podremos pasar de la fatiga, la ansiedad y la destrucción  del pensamiento negativo que busca porqués, a la mejora, la construcción, y el regalo del cómo o el para qué.

 

Cada vez que te enfrentes a un “problema” ya sea laboral o familiar,  utiliza los primeros minutos para acercarte a tu solución y no enfrascarte en una tarea fútil que acabará con todas tus opciones y tu energía.

Foto:imablumm

¿Cómo piensas tú?

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“Piensa mal y acertarás”. Este refrán que muchos utilizan como un máxima cierta que excusa  su falta de confianza en el Ser Humano o revela cómo es en realidad su pensamiento, me exaspera.

Además de manifestar lo anterior, pone cuerpo y mente en una constante alarma que llena  el sistema de estrés gratuito hasta agotarnos y malhumorarnos durante todo el día. No es un mensaje de “analiza pros y contras”, sino de “alerta, lo que hace el otro es en tu perjuicio”.

¿Habéis conocido alguna vez a alguien que sea amable, feliz, alegre, divertido que haya dicho ésta u otra frase similar? O es típica de en quienes no se puede confiar y creen que todos son de su misma condición.

Algunas personas no  ven con buenos ojos al que se esfuerza por mejorar y  sobresale del grupo  con valores y comportamientos excelentes, sino que por contra se convierte en objeto de burla, chanza y  crítica, sin concederle más mérito que una hipocresía de escaparate, para que presionándole vuelva a formar parte del homogéneo  grupo.

Pues este acoso y derribo también se lleva contra quienes mantienen su confianza en que las personas actúan de manera que también quieren mostrar ser dignos de confianza para los demás, o acaso ¿podría funcionar nuestra sociedad si no existiese la confianza como norma? Pensad en cualquier negocio, venta, intercambio, respeto por las leyes… todo se basa en una presuposición de la confianza.

Ver fantasmas donde no los hay o no preocuparse por esta vertiente de nuestra personalidad, escondiéndonos en la masa, puede provocar múltiples perjuicios, desde que no nos vean como posibles socios, a relegarnos en ascensos, no fiarse y dudar de cualquier cuestión que llevemos a cabo.

Nos podemos creer muy listos y que hemos engañado a alguien, pero la sensación que dejamos en las personas con nuestro lenguaje corporal, nuestro tono y el modo de actuar enturbian nuestra imagen hasta límites insospechados, difícilmente reversibles.

Una de las cuestiones que no verás jamás hacer a alguien que vive este mantra es dar sin pensar en no recibir, casi siempre sus comportamientos muestran un único interés el suyo.

Además de perderse una de la grandes cuestiones, como la anterior, directamente relacionadas  con  la felicidad, no pedirá nunca ayuda y esperará a que se la ofrezcan para no tener que devolver favores, pocas veces será agradecido y si a esto le sumas el no poder confiar en él, ahí tienes a alguien difícilmente feliz, un auténtico huraño, pesimista y descreído de cualquier acción extraordinaria y altruista que pueda llevar a cabo una persona.

Estás seguro, ¿aciertas pensando mal?

Tu manumisión

esclavo

Las citas de autores célebres han acompañado muchas de mis tribulaciones y reflexiones, arrojándome luz sobre muchas de las cuestiones que había de resolver, incluso cuando abro mis ojos a este mundo cada mañana escojo, con esmero,una que guíe mis pasos durante ese día.

Uno de mis autores favoritos  es Epicteto de Frigia, esto hace que se produzca dentro de mí una sensación agridulce, si pienso que sus pensamientos están en vigor a día de hoy cuando hace más de veinte siglos que vivió, me apena que nos sigan afligiendo los mismos miedos. Sin embargo todos y cada uno de sus pensamientos encierran una gran belleza, en pocas palabras, condensar tantas emociones, pensamientos y acciones, abruma.

Si indagáis en su biografía podréis comprobar como este filósofo estoico  fue esclavo en su  origen, y tras su manumisión fundó una escuela en la que pudo enseñar distintas disciplinas, entre las que sobresale la ética y que como Sócrates, lo que conocemos es a través de sus discípulos. Estos capítulos vitales le colocan en una privilegiada posición para hablar de  asuntos como el miedo y  el Ser Humano.

Una de sus preocupaciones fue que las personas estuviesen atentas a lo que pueden cambiar para poder mejorar y continuar su vida en pos de hacer lo correcto. Haciendo suya una reflexión que, para mí,  es el inicio de toda felicidad: ¿Qué depende de mí?

“¿He de preocuparme por el lugar en que me halle o por los compañeros que tenga o por lo que ellos digan de mí? De ninguna manera” Epicteto

  Si eres consciente de esto, podrás ser libre y feliz, los demás y lo que ellos hagan, en modo alguno dependerá de ti y si cifras en ellos tu felicidad y tu paz interior, apenas llegarás a conseguirla en algún momento.

“La felicidad sólo puede ser hallada en el interior.» Epicteto

Que nos previniese de las consecuencias que pueden tener sobre nosotros los malos pensamientos de nuestro espíritu, ya adelantaba una tesis defendida hoy desde la medicina y es cómo, lo que consideramos problemas en nuestras vidas, lo que no se ajusta a las expectativas que tenemos y nos desvela constantemente, puede causarnos graves trastornos orgánicos.

Si a esto pensamientos les añadimos algunos del psicólogo William James que asegura que “no podemos cambiar instantáneamente nuestras emociones con la decisión de hacerlo pero sí, si cambiamos nuestras acciones podremos lograrlo”.Que continúa explicando “por lo tanto el camino voluntario de valor soberano para llegar a la alegría, si es que las has perdido, es sentarte alegremente y actuar y hablar como si la alegría ya estuviese a tu lado”.Esto significa, una vez más, que dentro de ti, de mí, de nosotros, está la solución a todo lo que buscamos.

Es curioso cómo cuando cuento esto, hay personas que su primera reacción es “claro qué quieres que me engañe, si estoy mal, estoy mal”. Lo primero que me pregunto es cómo están tan seguros de que su opinión o percepción acerca del asunto no es el engaño, o quizá la gran importancia que le dan a algo nimio, o a  lo que ellos creen que ocurrirá…

«Ninguna persona es libre, si no es su propio amo.» Epicteto

Ponte por un momento en que fueses otra persona, pero tu propio amo ¿acaso no te darías la orden de ser feliz?

No te dejes vencer por tu adicción a los pensamientos negativos, no será inocuo, ¿acaso verterías veneno sobre tu organismo a sabiendas de que lo es?

¡Entrena! ¡Libérate! Sonrisa amplia, saca pecho, canta, silba…no se puede estar triste con una felicidad radiante.

“No se llega a campeón sin sudar” Epicteto.