Antivirus: ¿está tu sistema protegido?

virus

¿Alguna vez te ha ocurrido un evento en tu vida, cuyo resultado no ha sido el esperado y tras hundirte en el abatimiento y la impotencia, lo has generalizado inoculándolo en tu mente como una generalización?

Te pondré un ejemplo, ¿recuerdas a cuántas entrevistas de trabajo te has presentado en tu vida, en cuántas conseguiste el resultado esperado, cómo archivaste ese acontecimiento y lo que eso ahora te hace pensar sobre quedarte sin trabajo o conseguir uno nuevo?

Imagina cuando empezaste a buscar  trabajo, cuando no tenías más experiencia que la de estudiar, acudir a clase y pasar los exámenes. De repente te enfrentabas a buscar trabajo sin ninguna experiencia previa en estas lides, pero con un ambiente propicio para el éxito en la búsqueda, pongamos por ejemplo, en el ciclo expansivo económico que vivió  España.

Todo jugaba en tu favor, las ofertas llovían, los salarios eran altos, los trabajos no exigían demasiado y casi todo, “se vendía solo”.

Casi  a la primera conseguiste el trabajo y te pusiste manos a la obra en lo que en principio creías que podía ser el trabajo de tu vida. Sin darte casi ni cuenta te adaptaste tanto que te creíste ser tu padre, viéndote jubilarte en esa empresa y disfrutando de esos beneficios el resto de tu vida. ¿Para quiénes crees que funcionaría la globalización?

Si durante el tiempo de la “crisis financiera y económica”  has perdido tu empleo, y has intentado conseguir otro, has ido a varias entrevistas que no han fructificado, o has conseguido uno con el que no estás muy emocionado, tus condiciones y experiencias no habrán sido muy positivas, sientes y oyes como en tu entorno, todo, se confabula para pintarte un oscuro panorama que sólo inocula virus como “no se puede encontrar un buen trabajo”, “las empresas no contratan”, “los sueldos son bajísimos”, “me va a costar el doble conseguirlo”, “ sin esto o sin  lo otro no conseguiré empleo”, “mejor estoy aquí calladito aunque esté mal”. Casi todo y todos parecen haberse conchabado contra ti y contra tu afán de salir adelante.

 Pero qué crees que hacen todos esos mensajes que se empeñan en repetir hasta la saciedad, la cantidad de miseria y de despropósitos que se gestan día a día, y te radian, televisan y cuchichean, crees que estar atento e informado de este tipo de cuestiones, ¿te potencia o por el contrario te anula?

Un virus mental es, según Robert Dilts una “clase particular de creencias limitadoras susceptibles de interferir seriamente con los esfuerzos propios y ajenos para sanar y mejorar”.

 Si para tu ordenador compras antivirus y también te proteges y vacunas contra los biológicos, qué te ocurre con los virus mentales, qué te hace que te entregues a ellos, los insertes en tu disco duro y sean tus drivers.

Para luchar contra un virus debes reconocer que lo tienes, neutralizarlo y filtrarlo para que tenga la importancia que debe en tu día a día.

 Para poder inmunizarte contra él necesitas clarificarte, ver y sentir qué creencias son tuyas y con cuáles del ambiente te has mimetizado, ser congruente con las que son tuyas y son potenciadoras, te ayudará, sobre todo si consigues alinearlas con  tus valores personales.

 En este caso, por unas cuantas entrevistas y comentarios inespecíficos y  sin base, no puedes generalizar tu creencia limitante.

Si tienes un virus busca un médico, un informático o un coach pero no dejes que acabe contigo sin luchar.

 

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