Al mal tiempo…

lluvia

 

 

¿Cuántas veces no hemos iniciado tareas, ideas, empresas o aventuras pensando en la innumerable lista de cosas que podrían salir mal? Excusándonos en todas esas cuestiones que nos alejan de nuestro objetivo, haciendo nuestro día más tedioso y temeroso.

Has pensado alguna vez en ¿qué es lo peor que podría pasar? Hay quien como Dale Carnegie, advierte de lo interesante que es ver esta faceta, pensar en todo lo que puede salir mal y asumirlo como una consecuencia más de la aventura. Esto nos hace que ya no temamos “lo peor” puesto que contamos con esto desde el principio.

 Cuando escuchas historias o lees biografías de triunfadores, algo que os recomiendo, están trufadas de fracasos, de intentos, de resultados no esperados pero también de valentía, de perseverancia, de empuje y motivación para no rendirse.

 Es  cierto que en España echo de menos este tipo de historias, parece que el fracaso lejos de ser consecuencia de arriesgar y de que cada paso es lo que te acerca a tu objetivo o te enseña como dijo el inventor “otra manera más de cómo no se hace” es una lacra vergonzante que hay que ocultar y suplir con un exceso de ego que al final pasa factura, al menos energética. Incluso de la mayoría de las carreras y empresas que se admiran desconocemos el esfuerzo, el tesón y los fracasos que las precedieron como si todo cayese del cielo.

 Si no cambias tu percepción del fracaso serás un mediocre que no tomará las decisiones necesarias para hacer de tu vida algo extraordinario, así que luego no admires a filántropos, actores, actrices, inventores, empresarios, millonarios… ellos no hicieron lo mismo que tú, mirar desde tu zona de ¿confort? y pensar en cómo sería fracasar sino en cómo va a ser ganar, cueste lo que cueste.

 Yo soy la primera que trataba de inventarse excusas para evitarlo pero he de reconocer que hace tiempo cambié mi percepción sobre el fracaso, entendí que daños colaterales son consecuencias no previstas,  maximizo las posibilidades que están en mi mano a tope, con mis recursos, sé que los resultados no previstos, son sólo esos resultados, y ya el fracaso no me amilana, ni me avergüenza, ni me para, aunque todavía sigo trabajando y entrenando el cambio del ganador: “todo me hace más fuerte y me acerca a  mi objetivo”.

Me reté presentándome a unas elecciones con un partido nuevo pudiendo seguir en uno tradicional, porque creo que el ejemplo es básico; me reté presentándome a una oposición que requería una disciplina inusitada y conseguí adaptarme. Cualquiera podría pensar que fracasé en ambas empresas,  defender mis valores, arriesgar en el proceso y asumir los resultados como posibles e integrables en mi vida me han hecho resiliente, invencible.

 Ser consciente de este pensamiento es fundamental porque te coloca en una óptima posición, en la de CEO de tu vida, tomador de decisiones, abierto al cambio, a la reinvención, a los sucesos inesperados, a ver la vida con cristales rosas, pensando que detrás de cada giro, hay otra oportunidad seguro, y que si te entretienes en lamerte las heridas o mirarte el ombligo, ni las verás, ni podrás aprovecharlas.

A partir de hoy piensa en “si tu percepción de la forma en que reaccionarías al fracaso cambiase, ¿qué tratarías de lograr?

 ¡Atrévete!

¿Estás cómodo?

zona de confort

Si piensas lo bueno que eres en lo que haces y en que cada vez lo tienes más dominado y te requiere menos esfuerzo, te recomiendo  que en lugar de  celebrarlo, comiences a encender tu alerta puesto que cada vez los cambios serán para ti más traumáticos.

Si tu dedicación ya no te presenta un desafío sino aplicar la misma receta una y otra vez, deja de pensar en que es genial que lo bordes sino en que no estás dando tu 100%, en que empiezas o ya vives de las rentas y estás conduciendo con tu piloto automático encendido.

Si imaginas estas escenas o sientes que estás en este punto, no estás creciendo, ni aprendiendo ni arriesgando, esa seguridad de la que parece que disfrutas, te aporta una falsa sensación, cuando realmente necesites más recursos para afrontar situaciones distintas no sabrás actuar de otra forma.

Cuando has estado años y años haciendo lo mismo  sin plantearte crecer o mejorar tu comportamiento o tarea, con lo necesario, un minimovimiento cada día, lo único que has producido en tu cerebro es que las conexiones neuronales siempre iluminen la misma ruta, que se apaguen las demás y que el deambular constantemente por el mismo lugar te haya situado en un surco que te impide ver no sólo más allá sino lo que ocurre a tu alrededor.

Ya esa sensación de lo desconocido te resulta extraña y estresante y cuando vuelva a ocurrir seguramente se multiplique a la enésima potencia para situarte en posiciones de distrés y parálisis por el miedo y quien únicamente te habrá situado ahí, habrá sido la comodidad.

Cuando estás en este estado y tienes que llevar a cabo algún cambio forzado, por ejemplo uno de puesto en el trabajo, en muchas ocasiones lo rechazas en contra de tus propios intereses o lo aceptas a regañadientes sin ver la magnífica oportunidad de crecer que te presenta, simplemente porque tienes que volver a reconocer  que no sabes. Cuando precisamente ese es el primer paso para acelerar este aprendizaje, mostrar con tu ejemplo que este proceso es constante y que es una de las claves para tener éxito, como muy bien explica el genial Ken Robinson en este video.

http://www.wobi.com/wbftv/ken-robinson-power-i-dont-know

Niégate a vivir en la comodidad de la ignorancia, rebélate contra las quejas, excusas  y pegas de los cambios y piensa en ellos como una oportunidad de descubrir tu auténtica personalidad valiente, aventurera, inconformista.

¡¡ Demuéstrate lo que vales!!

Si tu tarea laboral no te ofrece muchas oportunidades de innovar, o es un paso demasiado difícil para ti, practica primero  en el ámbito personal, aprende algo que te dé miedo, con lo que no te atrevas, que no harías nunca porque estás muy cómodo, experimenta, vive con riesgo alguna aventura, algún viaje, deporte…

“La vida siempre te da dos opciones: la cómoda y la difícil. Cuando dudes elige siempre la difícil, porque así siempre estarás seguro de que no ha sido la comodidad la que ha elegido por ti.” (Adolfo Suárez)

¡¡Vuelve a sentir esa sensación de hormigueo en el estómago, de aceleración del corazón y de creer que estás haciendo algo grande que te hará invencible!! WOW!!!!

“Si usted insiste en permanecer en su zona de confort, no irá muy lejos.” Catalina Pulsifer

 ¡¡¡Aprovecha el fin de semana!!!