¿Generas confianza?

confianza

 

 

Si eres de los que vas al trabajo o estás en casa, armado imaginariamente hasta los dientes, pensando mal para acertar y constantemente a la defensiva, supongo que ya habrás  comprobado que este nivel de estrés no lo podrás soportar mucho tiempo sin que repercuta en tu salud y en tu rendimiento.

Si piensas por un momento en qué ha podido ocurrir en ti para que llegues a ese extremo, piensa en cuándo es la última vez que recuerdas, te sentiste lo suficientemente relajado para poder crear, inspirar y ser productivo.

Seguro que en esa situación te sentías confiado, pero qué ha ocurrido hasta ahora para que ese estrés reduzca al mínimo todas tus capacidades. Si lo  piensas detenidamente acabarás cayendo en que tu falta de cooperación y tu aislamiento de los demás han acabado pasándote factura.

Generar en tu casa o en tu trabajo un espacio de confianza que no sea un sumidero de energía para nadie, es una cuestión vital si quieres conseguir un  buen ambiente y mejorar la productividad.

 Producirá numerosos efectos, en primer lugar evitar que alguien no proponga algo por  miedo a ser objeto de burla o de  represalias, lo que hace que eliminemos muchas de las propuestas que podrían llevarnos a innovar o a mejorar procesos.

Además  ceñirse al precedente o  a lo que siempre se hace, ya no será una norma infranqueable de seguridad que evite nuevos procederes.

Poder decir que no se sabe algo o que se requiere formación o mentoring en algún aspecto minimizará el tiempo de reacción y evitará que se quemen muchas de las personas que trabajan con nosotros.

Saber que existe una confianza recíproca basada en un fin y un  propósito de desarrollo compartido también  supondrá  que el equipo confiará más en sus posibilidades y verá muchas más oportunidades en su quehacer diario, proporcionado por esa seguridad.

Llegar a entender muchos de los “para qués” por parte de las personas que tienen que llevar tareas a cabo y confiar en quienes se las encomiendan, hacen del trabajo una labor más comprometida  y menos tediosa, además de conseguir que las personas sean más responsable.

Si no somos capaces de confiar en quienes tenemos cerca y trabajar conjuntamente con ellos, da igual lo inteligente que seamos, no podremos con todo y nos desesperaremos viéndonos solos, incomprendidos y aislados.

Es nuestra habilidad para que todos cooperen la que hace que las cosas acaben hechas con los mejores resultados y el mayor ahorro de energía posible. Hacerlo en solitario, no sé si será gratificante para alguien en el efímero momento en el que obtiene el crédito por el trabajo, pero el efecto de desánimo y la  falta de confianza que trasladará, acabará minando el equipo.

Incluso este modo de operar produce otro efecto y es que poco a poco las personas irán saliendo de su equipo con cualquier tipo de excusa, algunos  incluso a falta de ver alguna perspectiva, dejarán su organización, sin que consiga saber el porqué.

Una cultura de confianza en la organización es la palanca de apoyo que moverá ésta hacia un desarrollo más empático y cooperativo y generará un  mayor compromiso por parte de las personas que trabajan en ella.

Empiece por pensar en equipo cómo se puede generar ese espacio de confianza, debata si es mejor fuera o dentro de su oficina, si debe ser en una sala especial, si debe ser una reunión específica o incluso un chat grupal, acuerde las normas de uso para que la confidencialidad total fuera de ese espacio se respete por todos y sea una condición imprescindible del pacto.

Apueste por la confianza y verá florecer talento allí donde hasta ahora  era capaz de ver tierra estéril.

La cobra amable

cobra

 

 

Este cuento indio “La cobra amable” nos traslada una historia cuya metáfora nos puede hacer descubrir algo inesperado sobre nosotros mismos.

“En la India se explica una historia referente a una cobra, animal conocido por su agresividad. Parece ser que esta cobra era muy mala y como vivía cerca de un poblado no pasaba día sin morder a algún habitante del mismo.

Cansados de tantas muertes los sufridos pobladores deciden buscar una solución definitiva al problema. Pero la astuta cobra sabía esconderse y no había manera de matarla. Así que los ancianos del pueblo se reunieron para encontrar otra solución.

Después de barajar varias alternativas, y dado el profundo espíritu religioso de los hindús optan por una muy original: traer al pueblo un santón que habla con los animales y esperar que este convenza a la cobra. Y así lo hacen. Llega el santón y se pone a meditar en la entrada del pueblo allí donde merodea la cobra. Al poco tiempo sale la cobra. Pero el hombre santo la convence con su fuerza interior. La cobra le pide a cambio que el pueblo se comprometa a su vez a no matarla.

Así lo hacen. La cobra no matará a nadie y los habitantes del pueblo no la mataran. Al poco tiempo la cobra decide salir a comprobar si es cierto el compromiso. Y en efecto así es. Poco a poco la cobra se aventura a tener mayor relación con los humanos llegando incluso a entrar en el pueblo y dormir en la casa de alguno de sus habitantes. La cobra y el pueblo se han hecho amigos.

Pasó el tiempo, y la cobra se convirtió en uno más del pueblo. Dicen que incluso cambió de aspecto. Se convirtió en una especie de gusano largo y blanco. Jugaba con los niños en las plazas y era amiga de todo el mundo. Pero poco a poco se fue olvidando el pasado y los niños la insultaban en sus juegos: gusano miedoso y tonto, le decían

La cobra harta de tanto insulto y de contener su agresividad por respeto al compromiso que hizo al santo, decidió volver a verlo y buscar una solución. Así que se presento en la choza donde este vivía y le dijo:
– No sirve de nada ser buena. Fíjate cómo me lo pagan.
Y el anciano santo le contestó:
– Me parece que no acabaste de entenderme: yo te prohibí matar pero no te prohibí silbar.”

Antes de seguir leyendo, reflexiona sobre qué te aporta a ti este cuento y cómo lo puedes trasladar a tu entorno, después si te interesa tener otra perspectiva, adelante.

Cuando me enfrento a una persona cuya actitud se basa principalmente en que los demás le teman, y forma parte de su estrategia tanto el mal humor como las palabras rudas o fuera de tono, sin empatizar y viven en el modo orden, siempre me pregunto qué es lo que le habrá hecho llegar a la conclusión de que esa es la mejor forma de interactuar con los demás, qué lucha estará librando por dentro, qué es lo que le hace confundir respeto con miedo y qué podría ayudarle y sacarle de esa zona.

En bastantes de las personas así, que más tarde he acabado conociendo, empezó siendo una defensa contra los demás, para poner tierra de por medio y evitar que supuestas debilidades se vean de cerca,o que traspasen límites en el trato,  por ejemplo personas que por inseguridad producida por cuestiones como su juventud en puestos directivos o su falta de conocimiento en el desempeño de los mismos o en la comunicación con lo demás. Estas personas lo utilizan como una protección que al final se convierte en un hábito y que es visible ante todos menos ante quien lleva a cabo esta estrategia o los que están en su misma situación.

¿Qué es lo que les lleva allí?, para mí la falta de reflexión al afrontar las nuevas funciones y la falta de una elección consciente de qué tipo de jefe, amigo o persona se quiere ser y segundo un entrenamiento responsable para sentirse bien y cómodo en su nuevo papel.

Una de las cuestiones que puedes trabajar es la asertividad, si no vas construyendo tu persona de acuerdo con tu ser y siendo asertivo, e indicando a los demás lo que te molesta y lo que no, según va ocurriendo, puedes correr el riesgo de acabar con un comportamiento pasivo que será interpretado como dócil y sumiso y aprovechado por algunos, cuando nada tiene que ver contigo, sólo porque no sabes poner los límites o, por el contrario, te situarás en una posición de agresividad que se defiende constantemente de todo y de todos, minando tu energía.

Si eres cobra y estás decidida a vivir entre los hombres, a lo mejor debes aprender a silbarles de vez en cuando.

  ¡Buen fin de semana! 🙂

 

¿Lees la mente?

lectura de mente

Piensa en  la cantidad de veces que has juzgado a una persona por una interpretación inicial errónea. Algún gesto, alguna palabra, algún modo de hablar, ese vocabulario, ese lenguaje corporal que tú tenías vinculados a un montón de cuestiones que sacaban conocidos archivos en tu cabeza, ahora consiguen jugarte malas pasadas y hacerte caer en trampas que tenías superadas. Tú solito desentrañas el ser humano que tienes enfrente interpretando todos sus movimientos y palabras a tu antojo.

Cuántas veces reflexionas, antes de juzgar, sobre las personas que tienes alrededor, qué sabes de ellas, cuáles son sus pasiones, sus filias y sus fobias, sus experiencias vitales, ¿les has escuchado atentamente acaso?. Qué palabras utilizan con más asiduidad o qué movimientos se corresponden con sus diferentes estados relajado, nervioso, triste, alegre…

De repente caes en la cuenta de qué poco prestas atención y observas a los demás y con qué alegría les juzgas e interpretas, a veces hasta te has hecho tal idea mental que comienzas a desplegar tus poderes de adivinación, sin darles si quiera una oportunidad, sabiendo qué es lo que van a decir o cómo van a actuar en cualquier situación dada. ¿Te imaginas que alguien está haciendo eso contigo?,¿ qué oportunidades de cambio, de ser digno de  confianza o de que algo nuevo ocurra tiene esa persona con respecto a ti?

Recuerda que todos manejamos las experiencias con respecto a lo que nos ocurre a  nosotros y lo trasladamos al lenguaje y por medio de éste a  otros de la forma en que nosotros lo hemos interiorizado, es decir, puede que haya ocurrido lo que pensamos o no, y sin embargo pocas veces preguntamos, indagamos o vamos más allá, nos contentamos con lo que hemos podido filtrar con la ley del mínimo esfuerzo y grandes dosis de imaginación, interpretando de nuevo.

Piensa por un momento que muchas de esas personas con las que te sientes incómoda o que crees que no están ahí precisamente para remar a favor, pueden ser víctimas o protagonistas de casos como éste y sin embargo si abrieses  su mente y planteases más perspectivas, más opciones para explicar el comportamiento de los demás quizá obtendrías mejores resultados. ¿Te atreves a darles una oportunidad?

Si crees que tú eres mejor, esta pelota estará en tu tejado, abre tu mente, pasa sobre tópicos, observa, haz con ella algo totalmente diferente, crea espacios de confianza en los que te pueda contar, en los que pueda compartir contigo sus temores para poder crecer, para poder sanar y para sobre todo, deje esa ansiedad que provoca el que no encuentres a alguien que crea en ti y se  ocupe de ti, que te haga sentirte importante.

¡¡Hacer felices a los demás es una fórmula genial para ser tú feliz!!

¿Te pasas al siguiente nivel?

nivel

Has empezado a pensar que estás estancado y que hagas lo que hagas, no puedes salir de esa rutina. Te parece que en el trabajo no tienes más salida, ni proyección, de la que has tenido hasta ahora. y además  esta impotencia la trasladas a tu familia donde te sientes un marciano entre tanto plan y sueño. Te pasas horas taciturno, pensando en qué has hecho mal para merecer esto, si trabajas y trabajas, mientras acompañas estos sentimientos haciendo que dos hechos circunstanciales no deseados de tu día te lo amarguen, llevándolos contigo el resto del día.

No tienes porqué permanecer en esta pantalla, siempre hay una manera de cambiar las cosas, de pasar al siguiente nivel, si eres aficionado de los videojuegos sabrás que la práctica, la atención y aprender de los demás te puede dar muchas claves.

Quizás llevas haciendo lo mismo desde hace tiempo y pretendes que el resultado por sí solo sea distinto, hace años que no has mejorado tus habilidades, que vives de la rentas de alguna vez que lo hiciste todo bien.¿Cuánto hace que no vas a un curso, a un seminario?, ¿cuánto que no lees un libro que te ayude?, ¿cuánto que no hablas con alguien acerca de tu proyección?

¿Crees que  ha llegado el momento de cambiar ? pues escucha al genial  Jim Rohn “la única forma de que las cosas cambien es que usted cambie”.

 

¿Qué te parece empezar por cambiar el foco?, si hasta ahora has tratado de poner toda la carne en el asador en el trabajo, ahora hacerlo en tu propio desarrollo, en ti mismo, piensa, ¿cómo te va hacer sentirte?

La clave puede estar en ser el mejor en lo que haces, hagas lo que hagas, y eso se consigue, no intentando que los demás vean novedades donde no las hay o que reconozcan que llevas años haciendo lo mismo con iguales resultados, sino en crecer personalmente, en adquirir habilidades y comportamientos que no tienes, piensa en hacerte una auditoría empresarial-personal de todos tus departamentos, y ver dónde puedes hacer propuestas de mejora, quién te puede ayudar en ese cambio, un coach, un mentor, un amigo, tú mismo asistiendo a seminarios, cursos o leyendo, o quizá ampliando tu círculo de relaciones. Cualquiera de estas vías o todas a la vez, conseguirán acelerar el proceso, esto  junto a tu  tesón y constancia conseguirán  elevarte en tu posición y cambiar tu entorno y por ello tu vida.

Deja de confiar y apostar todo a obsesionarte con la engañosa satisfacción de obtener más dinero y lo que éste puede conseguirte y apuesta por ti, seguro va a ser mayor recompensa.

“Cada ser viviente parece esforzarse al máximo, excepto los humanos. ¿Qué tal alto crece un árbol? Tan alto como le es posible. Los seres humanos tienen la posibilidad de escoger. Ellos pueden escoger ser todo o ser menos. ¿Por qué no estiran al máximo su medida y son todo lo que pueden ser?” J.Rohn

Y tú, ¿Por qué?

Buen fin de semana!!!!