¿Piensas seguir en el sofá?

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Cuántas veces vas en el coche conduciendo, sentado en el autobús, en el metro, estás repantigado en tu sofá y piensas en eso que tantas ganas tienes de hacer y que te va a cambiar la vida.

Piensas en ese viaje, en esa conversación, en esa acción que definitivamente te va a poner en una posición mucho más cercana a tu objetivo. Ideas como hacerlo, dónde ir, con quién , te ves incluso haciéndolo y de repente todo se desvanece y oscurece.

Empiezas a construir un muro alrededor de tu idea  y te ves fuera, cada vez es de mayor envergadura y te excusas con cualquier cuestión que antes ninguneabas.

Ahora definitivamente te importa que puedas fallar, lo que van a pensar los que nunca te han importado, lo que ocurrirá cuando fracases y atenazado por el miedo, renunciarás a cambiar tu vida a cumplir tu sueño, a lograr tu objetivo.

Sabiendo que nadie más puede hacerlo por ti, a veces deseas que los demás te lean la mente, te digan lo maravillosa que es tu idea y te animen sólo con ver tu cara de ensoñación o acaso ven la otra, la de estar atenazado por el miedo y se presa fácil de los “pinchaglobos” del mundo que por no atreverse ellos tampoco, disfrutan haciendo  proselitismo.

Las opiniones y las personas pasamos y nos desvanecemos, incluso alguien vuelve para colgarse la medalla de haber profetizado tu  éxito con las pegas que te puso. Lo que ya no van a volver son todos esos días que has perdido en tu vida para hacer  lo que realmente de va a hacer sentirte orgulloso de ti mismo. No sólo por haber vencido ese miedo y tener en tu haber una gran victoria sino porque entonces, podrás servir de modelo y animar a todos esos que permanecen sentados con el cinturón de seguridad ajustado.

Empieza por no hablar de tus sueños en condicional “yo haría”, “me gustaría” pásalo al presente con lo que estás haciendo  por alcanzarlo o al menos di “yo quiero”.

A continuación, no permanezcas sentado e inmóvil ni un segundo más, haz esa llamada, busca ayuda, pasa a la acción y poco a poco te sentirás cada vez más capaz de conseguir lo que te propongas.

No esperes ni un minuto más sentado.Uno, dos, tres y ¡ACCION!

¿Construyes tu perrera?

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De nuevo una sugerente historia  para reflexionar sobre otro comportamiento que seguro que os suena de algo 😉

PERRERA

“Cuando llega el invierno, el perro siente frío. Se dice entonces: 

 “Necesito absolutamente una perrera. ¡Cuando vuelva el verano, me haré una de piedra, para pasar en ella el invierno!” 

 Pero, cuando llega el verano, nuestro perro recobra vigor y se pone de nuevo grueso. Orgulloso de su nueva fuerza, dice: 

 “¡Ninguna vivienda es suficientemente grande para mí!” 

 Y, ahíto, va a tumbarse perezosamente a la sombra. Por mucho que su corazón le diga: “¡Anda! ¡Construye tu perrera!”, él se dice a sí mismo: “¿Qué perrera sería digna de acogerme?” 

 Cada vez que caes enfermo, tus deseos y tus ambiciones pierden su fuerza y construyes una casa de arrepentimiento. “

 

¿Cuántas veces cuando hemos estado en una situación determinada y  hemos hecho miles de propósitos para que la siguiente vez que tuviésemos que enfrentarnos con esa situación tuviésemos más herramientas?

¿Cuántas veces cuando hemos sufrido una enfermedad, hemos hecho el firme propósito de cuidarnos más, de hacernos más revisiones, de comer  mejor, de hacer más ejercicio, de tomarnos las cosas menos en serio, con mejor humor?

¿Cuántas veces en una situación laboral nueva hemos hecho el firme propósito de formarnos en tal o cual programa, aprender o mejorar el idioma, montar tal o cual negocio, estudiar esto o lo otro, aumentar nuestra formación y nuestra empleabilidad para enfrentar mejor las entrevistas?

¿Cuántas veces hemos prometido portarnos mejor con los demás, agradecer lo que hacen por nosotros, sobre todo cuando nos invaden emociones positivas, cuando estamos de buen humor y acertamos a ver lo bueno en cada uno y lo mucho que ellos nos han aportado y cuanto hemos aprendido?

¿Qué nos ocurre, qué te ocurre, para que cada año prometas construir tu perrera en invierno y llegue el verano  y no lo hagas?

¿Qué ocurrirá cuando te veas en la misma situación otra vez?, ¿habrás aprendido o te sumarás sin más al “tropecé de nuevo con la misma piedra”?

Sabes que la próxima vez que te ocurra además de encontrarte en esa situación también te afectará no haberle puesto remedio y en lugar de estar en el punto cero, estarás en  negativo respecto de tu estado interno, por tu poca fe en ti mismo.

Sabes que empezar con mini acciones pondrá en marcha tu casa y sin apenas esfuerzo cuando llegue el invierno conseguirás varias cosas: tener tu perrera construida,  además estar orgulloso de ti mismo  por haberla hecho tú mismo y con la suficiente confianza como para estar decidido a ponerte objetivos más audaces.

No esperes a estar en tus últimos días de vida para tener tantos “pude haber sido” y “pude haber hecho” convertidos en sólidos barrotes que hagan que lo que has construido te parezca una cárcel de arrepentimientos.

De ti depende que enfermes o  no.

¡¡Buen fin de semana!!

Foto:protectmadera