¿Has decidido que quieres crear tu futuro?

bolacristal

A veces cuando imaginamos nuestro futuro lo hacemos con tintes dramáticos, oscuros, poniéndonos en las peores situaciones y con los finales más aterradores.

Es en esas situaciones, cuando nos damos cuenta de la nula diferencia que encuentra nuestra mente entre lo real y lo imaginario cuando nos empeñamos en ello.

Si esto es posible, si esas pesadillas y malos augurios nos producen nerviosismo, ansiedad y todos sus síntomas, ¿qué nos impide utilizar este mecanismo para que juegue a nuestro favor?

Si pensamos en la célebre frase de Drucker: “La mejor forma de predecir el futuro es crearlo” ¿Cómo podemos crear nuestro futuro?

Hace poco leía la historia de un gran orador que nació en un pequeño pueblo, y su gran meta en la vida, desde que era muy joven y acompañaba a su padre al campo, había sido precisamente eso, hablar bien en público.  Pasaba horas enteras ensayando frente a encinas y piedras a modo de interesados espectadores, haciendo que incluso el sonido de las ramas de los árboles se asemejase al aplauso del gran público. Cuando hubo crecido, llevaba tantas horas de vuelo que el objetivo que se había trazado y que entonces, a todas luces era inimaginable, tomaba forma por momentos, colocándole en esa zona en la que los sueños empiezan a tornarse en realidad.

Seguro que en algún momento has pensado ser el protagonista de una historia similar cuando has visto a ese cantante, a ese político, a ese abogado, actor, ingeniero y has pensado en ser él y a pesar de haber disfrutado intensamente esos segundos, no te has atrevido a recrearlos mucho tiempo más.

Si hay algo que realmente te ha producido esos segundos de felicidad, merece la pena mantener esa intención y ponerla en marcha. ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Hace algunos años quizás alguien pudiese pensar que estabas loco, ahora loco es quien piensa que no tiene oportunidades de ser y de hacer muchas cosas que quiere y está determinado a hacer a lo largo de  su trayectoria vital.

Si realmente estás decidido a ser el protagonista de tu futuro y a utilizar sabiamente tu cabeza, prueba estos pasos:

  • Crea la idea en tu mente. Tu mente la grabará y a partir de esa alerta comenzará a construir.
  • Piensa en tu idea muy a menudo. Lo grabarás una y otra vez, así será más fácil actuar.
  • No pares. Imagina resultados. Recaba todas las habilidades y capacidades que tienes y necesitas para llevarlo a cabo.
  • Los obstáculos comienzan a destruirse con la fuerza de tu meta. Tus neuronas trabajan creciendo en la idea.
  • Repítelo una y otra vez. Tus neuronas se conectarán entre sí aumentando las autopistas de tu mente.

Si eres capaz de construir ese ciclo, que se alimenta una y otra vez con la ilusión y el entusiasmo, serás capaz de llevarlo a cabo.

Esa intención es la fuerza de la creación.

A partir de aquí, ¡tú decides!

¿Piensas seguir en el sofá?

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Cuántas veces vas en el coche conduciendo, sentado en el autobús, en el metro, estás repantigado en tu sofá y piensas en eso que tantas ganas tienes de hacer y que te va a cambiar la vida.

Piensas en ese viaje, en esa conversación, en esa acción que definitivamente te va a poner en una posición mucho más cercana a tu objetivo. Ideas como hacerlo, dónde ir, con quién , te ves incluso haciéndolo y de repente todo se desvanece y oscurece.

Empiezas a construir un muro alrededor de tu idea  y te ves fuera, cada vez es de mayor envergadura y te excusas con cualquier cuestión que antes ninguneabas.

Ahora definitivamente te importa que puedas fallar, lo que van a pensar los que nunca te han importado, lo que ocurrirá cuando fracases y atenazado por el miedo, renunciarás a cambiar tu vida a cumplir tu sueño, a lograr tu objetivo.

Sabiendo que nadie más puede hacerlo por ti, a veces deseas que los demás te lean la mente, te digan lo maravillosa que es tu idea y te animen sólo con ver tu cara de ensoñación o acaso ven la otra, la de estar atenazado por el miedo y se presa fácil de los “pinchaglobos” del mundo que por no atreverse ellos tampoco, disfrutan haciendo  proselitismo.

Las opiniones y las personas pasamos y nos desvanecemos, incluso alguien vuelve para colgarse la medalla de haber profetizado tu  éxito con las pegas que te puso. Lo que ya no van a volver son todos esos días que has perdido en tu vida para hacer  lo que realmente de va a hacer sentirte orgulloso de ti mismo. No sólo por haber vencido ese miedo y tener en tu haber una gran victoria sino porque entonces, podrás servir de modelo y animar a todos esos que permanecen sentados con el cinturón de seguridad ajustado.

Empieza por no hablar de tus sueños en condicional “yo haría”, “me gustaría” pásalo al presente con lo que estás haciendo  por alcanzarlo o al menos di “yo quiero”.

A continuación, no permanezcas sentado e inmóvil ni un segundo más, haz esa llamada, busca ayuda, pasa a la acción y poco a poco te sentirás cada vez más capaz de conseguir lo que te propongas.

No esperes ni un minuto más sentado.Uno, dos, tres y ¡ACCION!

La psicología del tiempo

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Últimamente he mantenido conversaciones y he escuchado charlas en las que se tocaba tangencialmente el tema del tiempo. Muchos se sorprendían de la relatividad del mismo, decían, “si miramos al pasado has hecho y han ocurrido tantas cosas pero si miras al futuro, te parece que te quedan tan pocos años y tanto por hacer”.

 Otras discurrían sobre el tiempo en la semana laboral, hay quienes siendo lunes, no le importaría que fuese viernes y engullir los años de 56 en 56, personas que todos los días celebran  que pasen los días de su vida en una carrera loca hacia el fin de semana.

 También hay para quienes las veinticuatro horas del día no les resultan suficientes para trabajar, descansar y disfrutar. No se sabe si consumidos por su falta de decisión, la pereza o por la falta de gestión de su propio tiempo se  beben su presente a grandes tragos, sin pararse a pensar que jamás volverán a vivir ese día y tampoco saben los que les depara el futuro.

 Algunos llorarán  y lamentarán el poco tiempo que han pasado con los que se van por no volver a verlos, cuando arguyen que ha sido éste, el tiempo, o mejor aún la falta de él, lo que les ha impedido disfrutar más de su compañía.

 Unos tienen tiempo para viajar y disfrutar pero no tienen la suficiente energía, ni imaginación, ni valor para aprovechar  su tiempo libre, como lo único que de verdad tiene valor y no se puede comprar.

Otros no tienen tiempo, porque están tan ocupados en trabajar para adquirir todo ese “poder” que les lleve a conseguir viajes y cosas que se les pasa la vida sin que se den cuenta, aguantando sufrimientos creyendo que algo fuera de ellos podrá aliviarlos.

En la conclusión de muchas de estas conversaciones siempre he encontrado frases del tipo “queremos lo que no tenemos”, “no nos conformamos con nada” o “ el hombre y sus contradicciones”. Frases todas ellas que lejos de acercarnos a las temidas preguntas que nunca nos queremos formular, mitigan nuestra ansiedad hasta la próxima vez que mantengamos otra conversación similar.

Recordé entonces este TED sobre “La psicología del tiempo” de Philip Zimbardo que tanto iluminó mi concepto del tiempo cuando lo escuché y lo quiero compartir con vosotros.

Zimbardo alude a que nuestra socialización en cuanto al  tiempo produce  nuestra orientación hacia el mismo, distinguiendo entre, los que están orientados al pasado, los que lo están en el presente y los que lo están al futuro.

Cada orientación, explica, tiene unas connotaciones determinadas, y además cada una  puede ser en su versión  positiva o en negativa, e influyen definitivamente en nuestras vidas, produciendo unos efectos muy  distintos. Cualquiera de las tres, en exceso, nos perjudica.

La fórmula mágica que propone y que yo desde hace tiempo practico y funciona, habiendo estado totalmente orientada al futuro, es la siguiente. Toma buena nota:

  • Alta orientación al pasado en lo positivo: agradecer tus raíces.
  • Moderadamente alta al futuro: te dará alas
  • Moderada orientación en el presente (hedonismo):  te dará energía
  • Baja orientación al pasado negativo y al presente fatalista.

Merece la pena escucharlo

Analiza alguna de tus  últimas decisiones con esta fórmula, a que ya no lo ves tan difícil!!!!

Tu fuerza mental

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Si algo es básico en tu vida y puede hacer de ti una persona de éxito o alguien infinitamente desgraciado, eso es tu mente.

Tus pensamientos son lo más importante que debes cuidar puesto que ese “juez” está permanentemente instalado en tu cabeza, hablándote, analizando y mostrándote muchas cuestiones que incluso, sólo pensándolas, parecen reales.

La importancia de tu fortaleza mental y el entrenamiento que lleves a cabo para incrementarla es primordial. De manera que si comenzamos a ver qué cuestiones son sumamente importantes hay una que a mi me parece definitiva: malgastar el tiempo en darse pena a  uno mismo.

No creo que conozcas a nadie que sea fuerte mentalmente y dedique su energía a sentirse apenado por sus circunstancias. Esto que en principio parece inocuo y se hace mucho, produce unos perniciosos efectos en tu vida.

 A veces nos gusta dar o darnos pena para llamar la atención, para que las personas nos traten con más deferencia y cariño, para no exigirnos, ni que nos exijan demasiado, para justificar nuestra inacción, para llamar la atención sobre la infinidad de obstáculos a los que nos enfrentamos, para mostrar las diferencias que existen entre los demás y nosotros mismos… para un sinfín de cuestiones que parecen dejarnos más tranquilos si las hacemos notar, pero ¿realmente esto nos ayuda?

Las personas que escuchan la queja o el lamento desde fuera puede que te presten atención pero no conseguirás el efecto deseado, en muchos casos pensarán que eres alguien que prefiere ser una víctima a ver todas estas circunstancias como normales o como un reto y superarlas.

Además de esta imagen también les trasladarás que eres una persona pusilánime que hace de cualquier situación un drama y que la pereza de tener que luchar contra los avatares propios de vivir te cansan a la primera de cambio. A quién así contratarías, ayudarías, querrías como amigo, como pareja…

 La responsabilidad también parece brillar por su ausencia en ese discurso, puesto que empezar a tomar decisiones y cambiar el curso de tu vida está en tu mano y sin embargo no lo haces. Todos los días es un nuevo comienzo para todos, incluso durante este mismo día, en cada instante, hay una nueva oportunidad. La vida en muchas ocasiones no es justa pero no sólo para ti, para todos.

 La capacidad para sobreponerte a cualquier evento con un resultado contrario o diferente al que deseabas o esperabas te pondrá en una situación de ventaja con respecto a todos los demás.

 La próxima vez cuando ayudes a alguien a mantener esa situación o te lo permitas, piensa en que todas esas “caricias” y “mimitos” que te haces, pueden salirte muy caros.

Rompe con ese estado.Levántate y actúa, será tu mejor decisión.

¿Qué te pre-ocupa?

preocuparse

En cuanto has puesto los pies en tu casa y en tu trabajo, tras las vacaciones, todas esas cuestiones que habías dejado apartadas, han vuelto de golpe a tu mente.

Preocuparte que había sido una actividad a la que le habías dedicado poco tiempo, ahora te consume gran parte del día.

Volviste a escuchar y a leer noticias sobre economía, enfermedades, sucesos, por tu configuración obviaste todas las que no significan una amenaza para ti y con las que te quedan, imaginas escenarios a cual más aciago.

Preocuparse es una actividad desde cualquier punto de vista absurda pero que en nuestra cultura, si no le dedicas el tiempo suficiente parece que no te ocupas de los demás, o de los temas, que no te importan, que  eres un irresponsable mayúsculo que vive del azar o de las rentas de los demás.

Párate a pensar, en algún momento, ¿ alguna de las cosas que ocurrieron en tu pasado más reciente, se solucionó por preocuparte?

¿Cuánto tiempo le dedicaste a un montón de pensamientos absurdos que te derivaban a la peor de las situaciones para nada?

Aún en el peor de los casos, anticipando todo ese mal augurio, lo único que conseguirás es fastidiarte  días sin motivo.

Parece no muy razonable que pudiendo elegir escenarios mucho más agradables, te pongas siempre negativo y lo que es peor, que esto te incapacite para ver oportunidades u otras soluciones.

En muchos casos en los que la preocupación te inmoviliza estás eludiendo otra cuestión que te es incómoda de llevar a cabo o resolver,  y  utilizas la preocupación como excusa para no hacer nada. Piénsalo, busca que hay detrás de esa constante.

La preocupación también es la excusa perfecta para justificar otros comportamientos que de otra forma, querrías cambiar: fumar, comer…

La preocupación también te afecta físicamente con muchas dolencias añadidas: dolores de cabeza, espalda, úlceras…¿te vas a empezar a cuidar?

Además la preocupación  te impide el cambio.

Algunas estrategias para evitarla que puedes entrenar:

Pregúntate:

  •  ¿De qué me evado al malgastar mi tiempo en preocupaciones?
  • ¿Habrá algo que llegue a cambiar como resultado de mi preocupación?
  • ¿Qué es lo peor que me puede pasar y qué probabilidades hay de que ocurra?

Deja unos minutos al final del día para preocuparte, específicos y utiliza sólo éstos.

Preocúpate por algo por lo que jamás lo harías, algo trivial,  y comprobarás lo absurdo de la actividad.

Párate y dile a alguien : ” Míreme estoy a punto de preocuparme”

Dyer dice que el mejor antídoto contra la preocupación es la acción, así que ¡¡ponte en marcha yaaaaa!!

Tu profecía Maya

mayas
“A partir de sábado 22 de diciembre del año 2012 todas las relaciones estarán basadas en la tolerancia y la flexibilidad, pues el hombre sentirá a otros como otra parte de sí mismo.
El hombre vivirá la primavera galáctica, el florecimiento de una nueva realidad basada en la integración con el planeta y todos los seres humanos para en ese momento comprender que somos parte integral de un único organismo gigantesco y nos conectaremos con la tierra, los unos con los otros, con nuestro sol y con la galaxia entera; todos los hombres comprenderán que el reino mineral, vegetal, animal y toda materia esparcida por el universo a todas escalas desde el átomo hasta la galaxia, son seres vivos con una conciencia evolutiva” Séptima profecía Maya.
Desde que los mayas entraron en escena, a finales de 2012, en algunos casos interpretados como profetas apocalípticos del mundo, mucho se ha escrito sobre el asunto, hasta que visto el nulo efecto en forma de fenómeno físico de dimensiones mundiales, nadie ha vuelto a reparar en ello. Sin embargo yo puedo afirmar un cambio de rumbo en el mundo que percibo, alejado de medios de masas y cercano a la cotidianidad.
Hasta hace poco la mayoría estábamos atrapados en un fenómeno de la industrialización, trabajar para ganar dinero, para comprar y consumir y con ello alcanzar la felicidad. Nos pusimos el listón muy alto, pero no sólo a nosotros, sino al resto del mundo. De qué modo si no, podíamos seguir consumiendo de todo a esas velocidades y en esas cantidades, mientras al otro lado del mundo el crecimiento era mínimo o inexistente, a costa de los recursos naturales comunes.
Se había instalado entre nosotros, asumir que todos debíamos vivir a costa de otros y que esto era lo normal. Cuando desde la política se lanzaron mensajes como refundar el capitalismo o un cambio de sistema, nadie creyó en que los mismos que ayudaron a crear los problemas, los iban a resolver, por lo tanto estábamos condenados a recesiones y depresiones vinculadas a medio abecedario en V, en L, en W. En fin, a soportar nuestras privaciones como un castigo divino.
Cuando la crisis estaba en su punto álgido, ya las generaciones más jóvenes se preguntaban si vivir para trabajar y para acumular riquezas y dinero, cuyo tiempo para gastar no podían comprar, era lo ideal. Y partiendo de estos planteamientos comenzaron a pensar en trabajos con significado más allá de la remuneración económica, en tareas que implicasen una cooperación con el mundo en el que vivían pensando en que las fronteras y las barreras físicas y mentales, eran cada día más, un injusto invento del hombre con miedo a un mundo global, en el que cada uno debía soportar el azar de nacer en un sitio o en otro, sin más solución que la aceptación y la abnegación.
Que los trabajos tuviesen un significado y una utilidad, más allá de uno mismo, comenzó a ser una exigencia y tras el discurso de Steve Jobs en Standford, las jóvenes generaciones empezaron a buscar su pasión. A desarrollar su potencial humano, trabajando la inteligencia emocional y planteando una estrategia para alcanzar sus sueños.
Es difícil pasar de un mundo en el que lo importante es un trabajo fijo, con un horario y una remuneración concreta, a un trabajo que simula navegar en la incertidumbre y  sin estas condiciones, pero en realidad, dependerá cada día más de nuestras capacidades, habilidades y esfuerzo. Este cambio, como otros muchos producirá vértigo, desconcierto e inadaptados, pero quienes antes lo consideren, como su futuro cierto, mejor posicionados estarán.
Cuando los mayas hablaban de un cambio de energía, es ese cambio que ya se ve en la cooperación, las redes, la tecnología y la colaboración, una solución mejor y más enriquecida a las cuestiones que nos preocupa. Esta energía es la que desarrolla el crowdsourcing, el crowdfunding, los experimentos online, los cursos de las mejores universidades al alcance de tu red….
Todo esto sumado a la falta del estrés laboral que provocaban los trabajos tradicionales, hará que las personas vuelvan a trabajar en cuestiones que les motiven, les hagan creativos y les apasionen, en las que encuentren un significado y una fuente de inspiración importante.
Una energía que nos hará pensar en nuestras habilidades, sean las que sean, enfocarnos en ellas y trabajarlas para ponerlas al servicio de la sociedad, en profesiones nuevas, que inventaremos y que dentro de un cuarto de siglo serán las demandadas.
Cuando conceptos como “sociedad del conocimiento”, todavía chirrían, de eso saben mucho los informáticos, y la gente todavía se pregunta por qué ahora se paga por el conocimiento y no por un esfuerzo físico ya atávico, el mundo se ha movido hacia un panorama mucho más sugerente que el de un trabajo como maldición bíblica.
Si piensas en lo mejor que puedes hacer y te pones a ello, estarás en mejor posición que lamentándote y buscando un culpable.
Descúbrete, desarrollate, y construye.
Profecía o maldición, tú decides.

Lo porvenir

futuro

Si  de repente nos sorprendemos pensando en algo, boquiabiertos o cariacontecidos, seguramente tendrá más que ver con el pasado y con el futuro que con nuestro momento actual.

En pocas ocasiones concentramos nuestra energía en lo que hacemos y sin embargo no escatimamos en derrocharla con temores, deseos y  esperanzas que nos alejan de las circunstancias actuales.

Aunque  el pasado merecería  detenerse en algún aspecto, pertenece a la parte de nuestra vida, que no podemos cambiar y que en mayor medida nos producirá desgaste improductivo, el efecto de frenarnos para asaltarnos con arrepentimientos, la añoranza de cambios poco viables o nostalgias de cualquier tiempo pasado. Por lo que recuerdo,  primero, que no volverá y segundo,  que gracias a él soy lo que soy.

Para la reflexión de hoy me quedo con el futuro, aunque no para instalarlo en mi pensamiento y hacer todo tipo de conjeturas que me obliguen a desear no haber tenido nunca neuronas y menos conexiones que las una, sino para advertir sobre  lo que realmente no reparamos, el presente.

Lo  primero que se me ocurre es preguntarme si yo uso la mente o la mente me usa a mí. Cuando hablamos de que pensamos en muchas ocasiones estos pensamientos, los decido yo o  se van sucediendo en nuestra cabeza como por arte de magia. Tengo claro que de la nada no vienen así que soy yo y  casualmente la condición de la mayoría de los que se agolpan incesantemente suelen ser la inutilidad, representan cuestiones futuras que o bien por su  falta de control o por el ejercicio de la imaginación, convertimos en peligros como hidras, incapaces de ser combatidas.

Estos pensamientos alocados, sin dominar, acaban por no sólo gastar todas nuestras energías, sino a veces llegan incluso a fundirnos los plomos. Qué es lo que nos hace darles rienda suelta, como si viniesen del más allá y nosotros no tuviésemos acceso al botón de encendido/apagado. Qué nos hace no poder aclararnos ente tanto “ruido” mental y sólo desear tirar del enchufe.

No es de extrañar que, si éstas son nuestras tesis, el sufrimiento es constante y  el resultado principal es  “preocuparse”. Qué ocurre para que  a quien le empiezas a hacer preguntas, que tengan que ver con buscar una solución entre tanta maraña, acabe parafraseando al Menón de Platón “no haces otra cosa Sócrates que problematizarme y problematizar a los demás” y le asemeje  al pez torpedo.

Creer que no se puede uno desembarazar  de estos pensamientos negativos, nos hace tener la mente condicionada a las experiencias pasadas, basadas en  gran parte, en la poca experiencia que hemos tenido, magnificando la negativa. Identificamos nuestra persona con estos pensamientos, los pensamientos con  las  emociones que trasladamos a nuestro cuerpo  y éste de nuevo con el pensamiento,  retroalimentando  un pernicioso bucle.

 Alguna vez., seguro, has llegado a concentrarte en algo, de forma que el tiempo ha pasado sin que apenas te enteres y el trabajo ha sido tan productivo que te asombra. También lo puedes haber comprobado cuando haces un gran esfuerzo  físico, por ejemplo mientras corres, o cuando te aventuras en  un gran peligro, de ahí la adicción a los deportes de riesgo, o  cuando contemplas o admiras algo de una belleza extraordinaria. Cuando sientes  amor, alegría o paz. En casi todas estas situaciones podrás observar como el apagar ese ruido, además de ser posible, hace que seas  más creativo, que te sientas vivo, invencible.

“Mindfulness” o la capacidad de estar presente, aboga por utilizar la meditación para  mantener la mente en el presente, es un gran desafío para quienes hemos automatizado vivir en el pasado y en el futuro aumentando nuestros miedos  y para quienes no paramos de pensar a lo largo del día. Os dejo este vídeo, de Andy Puddicombe: basta con 10 minutos al día., No consiste en dejar la mente en blanco, ni tiene como objetivo la relajación, sino en observar la realidad tal como es, sin las construcciones que nosotros hacemos alrededor. Como pregunta Andy, cuándo fue la última vez que no hicisteis nada durante 10 minutos.

Carl Jung, hace ya un siglo, decía que lo que resistes acaba por someterte. Aceptarlo  y  después analizarlo acabaría con gran parte  de ese dolor al  que acabamos acostumbrándonos  y del que apenas podemos salir. No salimos cuando nos preguntamos en las distintas situaciones inesperadas por qué a mí, qué he hecho yo para merecerme esto… en lugar de entender que la vida es una sucesión de episodios y que de nosotros depende cómo se almacena.  Que Séneca se plantease que “ lo importante no es lo que  sufres, sino cómo lo sufres”, nos da una idea de los años que las personas llevamos cuestionando esto ,o como  cuando dice Buda “ El dolor es inevitable y el sufrimiento opcional”.

Como otra  prácticas sobre vivir el “ahora”, he encontrado en E. Tolle:

Cada vez que esteis llevando a cabo una tarea  rutinaria, coger el autobús, subir una escalera, hacer la comida, escribir en el ordenador, poned los cinco sentidos y concentraros en la respiración que tenéis para detectar las emociones que os embargan. Preguntaos. Qué está pasando dentro de mí en este momento. Interesaros por el ahora.

Cuando os asalten todos esos pensamientos futuribles que os desasosiegan, pensad quién los crea, escuchad la voz de vuestro interior, sin juzgar nada, observad desde fuera al que piensa, la conciencia que los crea dónde está, se pueden cambiar, si conseguís escuchar varias voces, estáis accediendo a un estadio superior que os ayudará a pode cambiarlos.  Eso es cambiar de actitud cuestiónate quién habla y rebate los argumentos, básate en experiencias pasadas de sufrimientos vanos. Vuelve a la respiración. Concéntrate.

Te imaginas que por no vivir “ ahora” y preocuparte en vano por el  “futuro”, acabaras con tu  ”mañana”.  

Qué  vas a elegir?

 Foto:http://foro-conciencia-ambiental.blogspot.com.es