Ratas a la carrera

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Lo genial de leer varios libros a la vez es poder relacionar las ideas de autores dispares, sobre diferentes temas y mezclarlos a tu antojo, incluso añadir algún toque cinematográfico representativo, para producir tu propio pensamiento.

 El capítulo de “Política y economía del bienestar” del libro de Seligman “La vida que florece”, el artículo de Jeffrey Sachs “Tras la economía de la felicidad” y el concepto de “la carrera de la rata “del libro de Robert Kiyosaki “Padre rico, padre pobre” y de fondo el argumento de «Ratas a la Carrera» de Jerry Zucker, son los ingredientes  de mi reflexión de hoy

Mientras leía en Seligman sobre “la paradoja de Easterlin” , concepto empleado en la economía de la felicidad, que pone en cuestión la teoría tradicional económica que afirma que cuanto mayor sea el nivel de ingresos de un individuo, mayor será su nivel de felicidad, revisaba sus críticos y leía la nueva argumentación, basada en múltiples datos, paper que os dejo aquí, recordé a Kiyosaki.

Robert Kiyosaki con su concepto de “la Carrera de la rata”, habla de cómo la clase media se encuentra en constantes dificultades financieras, siempre buscando como conseguir más dinero a través de su empleo, o como mejorar en cuanto a salario, precisamente porque a media que éste aumenta, también lo hacen sus gastos. Muchas veces esto es consecuencia de seguir a la multitud y de tratar de mantener el paso de los demás con casas e hipotecas  cada vez más grandes, que en lugar de ser activos se convierten en pasivos y lastre de la mayoría de las familias. Esto hace a su vez que la necesidad de dinero les controle y el poder del dinero sea utilizado en su contra.

Sachs en su artículo también explica como “la búsqueda implacable de un mayor ingreso está conduciendo a una desigualdad y a una ansiedad sin precedentes y no a una mayor felicidad y satisfacción en la vida. El progreso económico es importante y puede mejorar la calidad de vida, pero sólo si es un objetivo que se persigue junto a otros”.

El reino de Bután en el Himalaya, hace tiempo que se ocupa de estas cuestiones y fruto de la persecución de otro índice “Felicidad Nacional Bruta” reunió a numerosos expertos cuyas conclusiones son más que interesantes, se da por descontado que sobre lo que aquí reflexiono, da por hecho que el desarrollo económico que alivia la pobreza es un paso vital para fomentar la felicidad.: Alimentos, agua potable, atención médica, educación y un empleo digno. Algo que incluso hoy en nuestra sociedad no tenemos tan claro.

Pero es interesante como, entre otras cuestiones, se alude a que la felicidad se logra a través de una estrategia equilibrada frente a la vida. Sin reemplazar nuestra dedicación a nuestras familias, amigos, comunidad e equilibrio interno en la intensificación de la búsqueda de ingresos que nos mantengan en “la carrera de la rata” y es cierto lo que apunta Kiyosaki, la educación que recibimos nos hace que seamos “buenos empleados” y no empleadores y nos prepara para no cuestionarnos esa carrera sino que participemos en ella a pesar de nuestra salud.

Otra de las cuestiones que además plantea, desde mi punto de vista, con gran acierto, es ¿qué es en nuestras vidas una casa, un activo o un pasivo? y a raíz de eso cuestionarnos muchos planteamientos que damos por hecho. Poniendo en evidencia la necesidad de una educación financiera desde el colegio.

Todo lo que tenemos es tiempo,¿ qué hacemos entonces dedicándolo a cuestiones que no nos hacen felices? Quizá como apunta Kiyosaki, debamos utilizar el «poder japonés del espejo», que simboliza el conocimiento de uno  mismo y nos preguntemos a nosotros mismos, ¿tiene todo esto sentido? puesto que “simplemente levantarse y trabajar más duro” sin preguntarnos para qué, puede hacer que algo como el dinero nos controle.

A lo mejor tu solución está en ser diferente y no seguir a la multitud. Recuerda a Wilde “Sé tú mismo. Todos los demás puestos están ocupados”  

 

¿Tienes tu dis-POSITIVO?

 

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Si estamos dispuestos a romper con nuestros hábitos negativos: hablarnos mal, hacerlo sobre los demás, sobre problemas, recordar cosas tristes, enfadarnos, compararnos, etc, vamos a necesitar hacer acopio de grandes dosis de energía para impactar definitivamente en el 65%  de agua que es aproximadamente nuestro cuerpo y cambiar las vibraciones.

Por cierto, si quieres observar la belleza de este impacto de manera gráfica te invito a que pinches en este link y veas el documental de Masaru Emoto sobre “ Los secretos ocultos del agua” no te dejará indiferente.

La psicóloga Bárbara Fredrickson, asegura que para alcanzar la felicidad, la clave es aprovechar las emociones positivas y considerarlas “impulsoras de recursos”.

Las 10 emociones que Friedckson desarrolla en su libro “Positividad” son, como resume en su blog Happynewcomer: Alegría, gratitud, serenidad, interés, esperanza, orgullos, diversión, asombro y amor.

A raíz de esta relación y teniendo en cuenta los planteamientos de Seligman, lo que he aprendido en Programación Neurolingúística y mi pasión por la tecnología, os propongo que hagáis de  vuestro smartphone, tablet u ordenador un DIS- POSITIVO.

Todos esos Gigas de almacenamiento que rápidamente llenamos, hagamos que trabajen en nuestro favor, almacenemos felicidad, nuestras emociones positivas impulsoras. Guardar  estos momentos positivos te puede ayudar a optimizar tu vida, no los subestimes. Recurrir a ellos en el futuro será de gran ayuda.

Elige la aplicación que prefieras para almacenar imágenes, música y  notas y abre diferentes carpetas o temas para cada emoción positiva de las propuestas. Piensa en cada una de ellas y relaciónala con un momento de tu vida, una persona, música, una imagen o un pensamiento, sé lo más descriptivo posible, lo que ves, todo, colores, formas, lo que oyes, lo que sientes, grábalo. A partir de ahora recuerde hacerlo con lo que te ocurra y le produzca estas emociones, moléstate en guardarlas, merece la pena.

 «Alegría – Piense en la experiencia más positiva y memorable que ha tenido. Una vez que se sintió seguro, feliz y cómodo. Esto fue probablemente un momento en el que experimentó la alegría. Alegría viene de experiencias agradables y eleva nuestro bienestar en el que sentimos la luz y es vibrante.

Gratitud – Esto implica una emoción o actitud de agradecimiento en el que reconocemos algunos beneficios que hemos recibido. La gratitud puede girar en torno a cualquier cosa con la que te sientes agradecido por algo o alguien que haya estado o dado  en su vida.

Serenidad – Esta emoción llega cuando las cosas van bien. Puede experimentar un estado de paz y tranquilidad. Su mente no está inundada de preocupación, y es capaz de sentarse y relajarse. Serenidad proviene de esos momentos de quietud y calma en la que sólo puede “ ser”.

Interés – Es estar con ganas de aprender más y descubrir nuevas cosas fascinantes. Interés viene de ser curioso o participando en algo. Es un estado de intriga y asombro, donde usted quiere saber más y se lanza hacia un objeto de interés. Cuando se sienta interesado, y  abierto a nuevas experiencias y tener un deseo de explorar el mundo que te rodea.

Esperanza – Se trata de una creencia y sensación de que las cosas salgan mejor. Es saber que nuestros problemas actuales no son permanentes y que el futuro sigue siendo prometedor a pesar de las circunstancias difíciles. Una persona esperanzada cree que obtendrá las cosas, y no importa lo terrible de las circunstancias mantiene fe en que las cosas van a cambiar.

Orgullo – Esto viene de sentirse digno e importante en lo que uno hace o logra. No se trata de tener una abrumadora sensación de satisfacción, pero es tener algo terminado que es socialmente valorado y por lo que se siente orgulloso. Puede venir de un propósito del sentido que le damos y el significado de nuestros logros, esto ofrece un aumento de la confianza para expandir la fe en nuestro potencial para hacer grandes cosas.

Diversión – Cada vez que experimentamos situaciones divertidas, humor, con los demás nos sentimos divertidos. Podemos obtener entretenimiento  por reír con los demás con una broma divertida, viendo un cachorro o jugando un juego o una actividad divertida . La diversión nos ayuda a construir relaciones con los demás.

Inspiración – Esto viene de vivir una experiencia muy conmovedora y edificante, tales como los momentos en la vida cuando vemos la verdadera bondad o cuando alguien pasa por encima y más allá de lo ordinario. Hazañas asombrosas del intelecto, fuerza, agilidad y puede conducir a la inspiración. Un instante de excelencia puede ser un momento de inspiración.

Asombro – La noción de ser impresionado viene de sentir reverencia hacia algo muy poderoso y que cause admiración. Fredrickson señala que esto puede venir de experimentar fenómenos naturales, como el Gran Cañón, una hermosa puesta de sol, o el romper de las olas del mar. También puede provenir de maravillosas  creaciones de arte o desarrollos muy impresionantes. Estos son los momentos en los que nos damos cuenta de lo pequeño y ordinario que realmente son comparados con la inmensidad del mundo que nos rodea.

Amor – El amor es la recopilación de todas las emociones anteriores. En general, el amor tiene que ver con un sentimiento de afecto y el apego personal, es cuando tenemos un sentimiento muy positivo de conexión hacia otra persona. Esta sensación puede ser mejorada al ver que alguien realiza una hazaña increíble, riendo y divirtiéndose juntos. El amor es una amalgama de todos los estados emocionales que se reúnen a lo largo de nuestra vida.»

Cuando ya tengas hecha esta tarea, podrás recurrir a esta base de datos, siempre que necesites cambiar tu estado interior, si te abaten las emociones negativas, el miedo, la tristeza, la ira… siempre te podrás beneficiar de tu almacenamiento de emociones positivas, volviendo a ellas y rememorandolas, con los cinco sentidos, las veces y el tiempo que requieras para modificar tus sentimientos.

Esto no sólo repercutirá en ti sino que «cuanto más feliz y satisfecho estés con tu vida, más podrás dar a los demás», palabra de Martin Seligman.

¡¡No desaproveches tu dispositivo!!

¡¡¡Buen fin de semana!!!

Reacción en cadena

en cadena

La mayoría de las veces somos conscientes de cómo nos responden las personas con las que interactuamos en nuestro entorno pero en pocas ocasiones somos capaces de observar qué decimos o cómo nos dirigimos a ellas antes.

Pensar en cómo ocurre esto, seguro que su reacción hace que les califiquemos y, o estemos encantados de seguir a su lado o huyamos despavoridos en cuanto les vemos.

Seguro que recordáis a alguna persona a la que le cuentas algo emocionado y la respuesta te coloca en una desagradable posición con una crítica o una contestación no demasiado apropiada.

Del tipo: “He conseguido entradas para tal concierto”, “he comprado este libro que buscaba hace tiempo”, “se me ha ocurrido una idea de cómo mejorar el proyecto” con respuestas como: “seguro que te han salido más caras que a mí y además no has contado con tal o cual”, “el libro lo tengo hace tiempo y no merece la pena”, “emplear tanto tiempo en el proyecto no te va a servir de nada”.

¿Qué nos impide celebrar como se merece lo que los demás consideran un éxito? Quienes suelen compartir  sus éxitos depositan en nosotros la confianza suficiente para que sepamos acompañarles en su alegría.

De tu reacción dependerá lo que esa persona interiorice de ti. Si piensas en cómo sueles reaccionar a estos acontecimientos y en cómo los celebras recordarás cómo entablas distintos tipos de relaciones con las personas.

Si tras un aumento de sueldo, tu reacción sin contacto visual  con un tono plano, se basa en  que “seguro que tendrás que trabajar más y por lo tanto no tendrá tiempo para gastarlo”, es una reacción negativa, crítica, que no aporta nada más que una imagen de quien lo dice en el mismo sentido, pasiva y destructiva.

 No importa si el tema es trivial o trascendental, aprender a reaccionar de forma constructiva  y activa, no sólo mejorará tus relaciones sino que enfocarte en lo positivo y conseguir alegrarte de los éxitos ajenos redundará en tu felicidad.

Permitidme que empiece la semana con un entrenamiento que propone Martin P. Seligman en su Psicología Positiva, seguro que no os resultará fácil, requiere un esfuerzo grande pero merece la pena.

“Escucha con atención cada vez que una persona que te importe te cuente algo bueno que le haya sucedido. Desviese de su camino habitual  para reaccionar de forma activa y constructiva. Pida a la persona que lo reviva con usted; cuanto más tiempo se pase reviviéndolo mejor. Dedique mucho tiempo a reaccionar activamente, no sea lacónico. Busque también sucesos en su propia vida y deje constancia de cómo debe reaccionar para valorar más positivamente el hecho”.

Si crees que no se te da bien, entrena hasta que se convierta en un hábito.

Cuando se empieza a poner en práctica, caes mejor a los demás, pasan más tiempo contigo y confían más en ti. Te sientes mejor y todo ello refuerza tu capacidad de reaccionar activa y constructivamente.

Si alguien consiguió el objeto de sus sueños, qué te hace pregunta por la utilidad, recordarle que tiene miles  o dar tu opinión sobre él. ¡¡Sólo disfruta de su éxito!! 

Foto: caotero