Si puedes soñarlo…

ensayo mental

 

“Si puedes soñarlo, puedes lograrlo” esta frase atribuida al genial Walt Disney que pone de manifiesto  los resultados positivos de la ensoñación, no deja de tener su vertiente sustentada  por la neurociencia, que se resume en el “ensayo mental”.

 Es cierto que cada vez escuchamos más a menudo palabras como “visualización” ya sea en tono sarcástico o como método de trabajo, el caso es que esta  técnica está calando hondo.

 Si recordamos a Aristóteles con su frase “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia no es una acción sino un hábito” podemos tener otra pista más.

 Teniendo en cuenta que la práctica mental de instrumentos, como el piano, ha demostrado una mejora en la ejecución por las personas que la han llevado a cabo, podemos estar más cerca de creer que el ensayo mental realmente puede ayudarnos.

“Cuentan que la atleta olímpica estadounidense Laura Wilkinson, estaba entrenándose para las Olimpiadas del 2000, y  sufrió un accidente, se fracturó tres dedos de los pies. Wilkinson siguió adelante con su entrenamiento, sentándose durante horas en el trampolín a visualizar cuidadosamente cada uno de sus saltos. Tras una reñida competición logró la medalla de oro en la modalidad de salto desde la plataforma de diez metros en los Juegos Olímpicos del 2000.

Muchos atletas se sirven del ensayo mental para visualizar el éxito. Es una de las estrategias de entrenamiento más poderosas. Es una excelente estrategia de autocontrol que utilizan muchos atletas para reducir la ansiedad o aumentar la concentración.

Muchos líderes utilizan el ensayo mental para visualizar con claridad la actuación ideal y mantener la atención en esa imagen. Es una de las estrategias de entrenamiento más poderosas para conseguir un mayor control de la mente y las emociones, así como para efectuar cambios deseables en la conducta. La práctica del ensayo mental también llamada “programación de la imagen positiva o visualización”, revierte la ansiedad y consigue focalizar la atención, la confianza y la creatividad.”

Para poder llevar a cabo esta experiencia, depositar la mente en un solo pensamiento es básico, por lo tanto la atención y la focalización completas será lo importante que tengamos que trabajar.

 También necesitamos tiempo para ensayar y permanecer en silencio sentados con nosotros mismos.

El comienzo pasa por explorar territorios nuevos y por elegir y mapear nuestro cambio. Lo que queremos ser y por lo que estamos dispuestos a esforzarnos.

 Como asegura el Dr. Dispenza “ensayar un nuevo estado de confianza en nosotros mismos puede abrirnos puertas en nuestro empleo y en todos los ámbitos de nuestra vida. La mayoría de las personas cree que las emociones son reales. Las emociones y los sentimientos son el producto final, el resultado de nuestras experiencias. Si no hay experiencias nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la actualización de sentimientos pasados. Se trata del mismo proceso químico vez tras vez. Una pregunta que ayudaría a cambiarnos es: ¿qué sentimiento tengo cada día que me sirve de excusa  para no cambiar? Si las personas empiezan a decirse: yo puedo eliminar la culpa, la vergüenza, las sensaciones de no merecer, de no valer….; si podemos eliminar esos estados emocionales destructivos, empezamos a liberarnos, porque son estos estados emocionales los que nos impulsan a comportarnos como animales con grandes almacenes de recuerdos. ¿Cuál es el mayor ideal de mí mismo? ¿Qué puedo cambiar de mí mismo para ser mejor persona? ¿A quién en la historia admiro y qué quiero emular?

Además ¿qué podemos perder en algo que no nos va a costar “mover un dedo”?

 Si estás decidido a cambiar, vas a tomártelo en serio y dedicarle tiempo, trabajar para dominar la habilidad de la observación y  bajar tu volumen interior. Comienza por

  • Recordar el cambio o la práctica  que quieres llevar a cabo
  • Experimentar cómo es la acción
  • Crear un ideal de lo que se quiere ser o hacer
  • Pensar en la persona en la que nos queremos convertir
  • Hacerlo concentrado durante mínimo diez minutos al día, todos los días.

Por ejemplo si queremos ser más pacientes:

Pensar en la paciencia, ¿qué pasaría si fuésemos más pacientes? en la persona en la que nos queremos convertir, en qué haría en las distintas situaciones a las que se enfrenta. Comparar los datos antiguos con los nuevos, bloqueando eso sí a nuestro crítico interior, al que nos dice que no seremos capaces o que no lo conseguiremos.

La ciencia está de nuestra parte” una nueva mente crea un nuevo cerebro”.

¡Visualízate!, ¡Comienza tu ensayo!

 fuentes: blog direccionhabilidosa/ entrevista DR. Joe Dispenza

¿Cómo?

como

A solas o abstraídos en nuestro mundo en cualquier lugar, qué es lo que nos hace tener pensamientos autodestructivos, ser esclavos de las emociones que fabricamos en nuestra mente, seguir produciendo que nuestra conducta en lugar de jugar en nuestro favor lo haga en nuestra contra.

Todas estas redes rutinarias que hemos instalado en nuestro cerebro con el tiempo  y que en realidad son las que menos nos cuesta conectar, ¿nos hacen felices?, o lo seríamos más si encendiésemos nuestro lóbulo central y empezásemos a dirigir nuestros días y nuestras vidas.

Si consiguiésemos dejar nuestra pizarra en blanco de vez en cuando, acallar la crítica interior, los fracasos pasados.

Por ejemplo, usted es o se considera observador pero ¿se observa a sí mismo?¿es consciente de que lo que piensa y siente lo genera usted mismo?¿tiene la paciencia y el valor necesario para ralentizar su ritmo de vida y analizar su personalidad?

Consigue bajar el volumen de tu ruido interior, trabaja la capacidad de concentración y observa críticamente su comportamiento. Es capaz de verse desde fuera en todas esas situaciones en las que se preocupa en exceso o le asalta el miedo.

Quizá nuestra propensión a estar enfocado hacia fuera y a dejarnos influir por su entorno nos haga esclavos de estas sensaciones autodestructivas.

Quizá tengamos el compromiso de cambiar, la autodeterminación y la fuerza y energía necesarias para hacerlo. Para dejar atrás todas esas adicciones emocionales que buscamos continuamente para mantenernos en ese estado en el que los dolores de espalda, los resfriados y el estrés son cotidianos.

Para llevarlo a cabo necesitará esfuerzo, voluntad y compromiso.

Si empezamos a dedicar tiempo a las respuestas a estas cuestiones más allá de nuestra estricta supervivencia

  • ¿Cómo puedo mejorar?
  • ¿Cómo puedo modificar mi conducta?
  • ¿Cómo puedo reinventarme?
  • ¿Cómo puedo ser distinto de cómo soy?
  • ¿cómo sería mi vida si______________?
  • ¿Cuál es el ideal superior de mí mismo que puedo imaginar?
  • ¿Qué quiero en verdad?

Si eres capaz de trabajar esto cada día, hasta que las respuestas te satisfagan, estás preparado para tu ensayo mental.

“Una nueva mente crea un nuevo cerebro”J.Dispenza

Foto:enredenlared