Los tres hermanos

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LOS TRES HERMANOS

Tres hermanos se internaban todas las mañanas en el bosque a cortar leña. Cada día se turnaban para que uno de ellos se quedara en la cabaña y preparara la comida.

Un día, mientras el hermano mayor estaba solo en la cabaña, apareció un enano y le preguntó si podía comerse los restos del desayuno. El muchacho dijo que sí y el enano empezó a comer. De pronto dejó caer el pan y le pidió al joven que lo recogiera. Cuando este se inclinó, el enano lo golpeó con un palo en la cabeza.

A la mañana siguiente, el segundo hermano se quedó solo en la cabaña, y el enano volvió a aparecer. Le preguntó si podía comer los restos del desayuno y dejó caer el pan. Pidió al muchacho que lo levantara y, cuando este se agachó, lo golpeó con un palo.

Al otro día se quedó en la cabaña el hermano menor. El enano le preguntó si podía comer los restos del desayuno, y el joven le contestó: «Sí, sobre la mesa hay pan. Sírvete». Cuando el enano dejó caer el pan y le pidió al joven que lo recogiera, este le respondió: «Si no puedes arreglártelas con tu propio pan, no sobrevivirás. Recógelo tú». El enano le dio las gracias y le preguntó si le gustaría saber dónde encontrar a la princesa y el tesoro.

Robert Vil

¿QUÉ ES LO QUE TE ENFADA Y TE ENTUSIASMA?

OK

 

Ésta es una de las preguntas que más me ha ayudado a conocerme a mí misma. Si realmente llegas a ser consciente en los momentos en los que estás enfadado , tienes miedo , estás entusiasmado o te pierde la ambición, de las razones por las que lo haces, puedes llegar a saber mucho de tí y por lo tanto a empezar a pulir todas esas cuestiones que te empujan en tu desarrollo como persona.

En mi análisis y reflexión de esta cuestión he podido comprobar cómo tus propias creencias escuchadas en los labios de otros pueden hacer que pierdas el autocontrol y no soportes a la otra persona, sólo porque en realidad, esa cuestión, tú, te la has dicho miles de veces antes y con igual o peor intención.

A veces estas cuestiones están dirigidas desde fuera, es decir , que tu mente sin apenas ser consciente hace que las creencias de otras personas se conviertan en las tuyas y así decidas vivir. Siendo otra persona, viviendo en otro cuerpo y otra mente que no son realmente tuyos.Con el propósito de otro.

Todos tenemos una esencia que aportar a este mundo, única, que en muchas ocasiones no merece la pena que pase el filtro de aceptación de las personas que tenemos alrededor, porque entonces ya no serás tú, tus emociones, tus miedos, tus reacciones, siempre acabarán siendo mediatizadas por lo que los demás opinan.

Puede que entonces, cargues tu ira contra ellos y los rechaces puesto que no has encontrado en tí mismo la paz necesaria para entender que cuando el otro te habla, te habla casi siempre desde sus creencias, desde lo que él piensa que es lo bueno y lo malo para él, desde su experiencia vital, desde lo que a él le han enseñado o ha aprendido a base de conectar causas-efectos por doquier.¿Eso realmente qué tiene que ver contigo?

Tú, lejos de ser reflexivo y poder advertir esto, haces tuyo ese pensamiento, te conviertes en ese personaje y libras una absurda batalla contra él en tu interior, porque ese no eres tú. Sin poder salir de ese círculo vicioso, dudando de tí. Creyendo que la otra persona descubrió tu debilidad y te machaca con ello. Cuando eres sólo tú quien lo haces.

Si consigues sólo o con ayuda ver cuál es el camino, en esta vida, que te va a revelar tu verdadero viaje y a desarrollar tu principal misión, todas estas cuestiones acabarán formando parte de un paisaje que verás como observador cuando sigas tu camino.

En el siguiente TED de Adam Liepzig te enfrenta a cinco preguntas que puedes hacerte para iniciar este viaje:

  1. ¿Quién eres?
  2. ¿Qué haces?, ¿qué te encanta hacer?
  3. ¿Por quién o quiénes lo haces?
  4. ¿Qué quieren o necesitan ellos?
  5. ¿Qué consigues con ello?

El 20% de las personas más felices, relacionan las tres últimas de la misma forma, con los demás.

Espero que esto te sirva para reflexionar. 😉

Tus grandes éxitos

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Un sábado por la mañana cualquiera, pones pie a tierra. En realidad no recuerdas qué fue lo primero que pensaste pero ya es tarde. Te pesa el cuerpo y no te apetece hacer nada. Dando tumbos vas de la cama al sofá, sin saber por qué lo único que quieres es seguir aletargado y no pensar en nada. Como si eso fuese posible. Haces una rápida pasada sobre lo que te espera ese fin de semana. Cumpleaños, cine, ruta de senderismo. La lista está repleta y aún así, lo único que te pide el cuerpo es descansar.

Imagina que entras en una tienda de discos, de vinilos y que estás decidido a llevarte uno para probar ese gran dispositivo láser que te regalaron tus amigos. Por cierto, qué grandes sabiendo que es tu mejor colección, hicieron un esfuerzo y con la mayor de las ilusiones te regalaron ese caprichito. Deambulas por la tienda, echas un vistazo a todos esos increibles éxitos que son parte de tu vida. La primera canción que cantaste en inglés, la última que ponían en tu garito especial, aquella con la que recuerdas tu fiesta de fin de curso, aquel viaje fantástico, cuando conseguiste acabar esa carrera, tu canción poderosa que te llena de energía en el gimnasio, la que te relaja, la que te recuerda a tu madre, a tus hermanos, a aquella persona, la que bailaste sin parar por enésima vez o la que cantas a grito pelado en el coche cuando vas solo.

Todos esos grandes éxitos que te hacen vibrar, que te devuelven a la vida en momentos que ésta parece haberse disipado, todas esas notas que alguien escribió para que tú las dieses contenido, las llenases con tus grandes éxitos, todas esas veces que te has sentido invencible después de tener una pequeña victoria sobre ti. Te das cuenta de qué pocas veces los escuchas, qué hace que no tengas estos discos a mano para poder ponerlos una y otra vez rememorando esos buenos tiempos.

Sigues dando vueltas por la tienda y de repente te topas con ese disco que hace tiempo guardaste en el más recóndito armario de tu casa. Ese que te recuerda cuando aquella persona desapareció de tu vida, cuando los pasaste mal en aquel momento, cuando más echabas de menos a los tuyos, cuando tu seguridad faltaba, vivías esa injusticia o te preocupaba en exceso un mañana incierto. Ese viejo disco ahora estaba allí, podías coger cualquier disco que te inspirase buenos recuerdos de esas cajas de cristal y  sin embargo aquel, captaba toda tu atención.

Era imposible dejar aquella posición, que se iba inclinando sobre la portada, hombros caídos, gesto serio, todo pesaba entonces. Sin darle más vueltas cogiste ese disco y lo llevaste al tocadiscos que la tienda ponía a tu disposición para escucharlo, fue posar la aguja sobre él y comenzar a rememorar todo aquellos que habías conseguido superar, y sin embargo eras incapaz de quitar el disco. De repente era una y otra vez el mismo sonido, el disco rayado, que habías escuchado miles de veces. Ese torturador sonido que hacía que mi vida fuese un infierno y lo había sacado de su funda y puesto yo mismo. De nuevo.

¿Qué esperaba escuchando esto de nuevo?

¿Qué discos pinchas tú en tu mente? ¿tus grandes éxitos o tu tortura?

De tí depende que tu vida sea una lista de tus grandes éxitos. Si no sabes cómo pincharlos busca ayuda y deja de escuchar el ruido de siempre.

¿Y si empiezas por hacer una lista de todos esos éxitos?

Los pensamientos que alimentan tu mente, te harán infinitamente feliz o infeliz, tú decides.

¿Pintas tu mente para ser feliz?

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La clave para ser feliz, es tener una mente feliz y para tener una mente feliz, nuestros pensamientos tienen que ser los adecuados para este fin.

¿Quiere eso decir que no podemos enfadarnos, estar tristes, pensar mal? No, no  sólo podemos sino que mientras entrenamos nos descubriremos pensando  esto muy a menudo. Nuestros pensamientos automáticos son el producto de muchos años de práctica por lo que un poco nos costará deshacernos de ellos o encontrar la forma de que jueguen a nuestro favor.

A veces es nuestra cultura, nuestros amigos, padres, entorno, lo que hace que nuestros pensamientos sean muy semejantes a los suyos y por eso es tan importante ser conscientes de que podemos pensar lo que queramos, no estamos atados a nuestras creencias de siempre si éstas no nos dejan crecer.

Hoy os propongo un ejercicio para esta semana, con el que podremos observar claramente de qué color es nuestra mente y cómo ésta pinta nuestro día a día.

Imagina que tienes tres colores: uno que pinta los pensamientos positivos, por ejemplo en mi caso sería el naranja, pero seguro que tú también tienes el color que le da alegría a tu vida; otro que pinta los pensamientos  neutros, como por ejemplo el gris para mí y otro para los pensamientos negativos, el negro en mi caso.

Cada vez que te sorprendas pensando algo, pinta en tu agenda un círculo del color que corresponda a tu pensamiento en ese momento.

Al final del día te darás cuenta de cómo tu mente, hace tu día y al final de tu semana podrás tener una primera impresión de cómo y cuánto ayuda tu mente a tu felicidad.

Si lo consigues hacer durante un mes, poco a poco irás comprobando cómo lo que piensas es lo importante para animarte o bloquearte, para seguir o rendirte, para actuar o preferir permanecer inmóvil.

Cuando seas consciente de esto, algo que lleva su tiempo, podrás ir más allá  ver cómo te afecta tu entorno, pintando las conversaciones con las personas con las que más tiempo pasas. Podrás ir viendo si son positivas o negativas, si son creencias potenciadoras, que te hagan crecer y creer en los demás y en ti mismo  o por lo contrario son demoledoras, te desaniman, abaten y sólo hacen que cada vez te veas menos capaz de hacer  y lo pintes todo negro.

Si estás decidido a trabajar para que tu vida sea cada día mejor y crees que mereces poner en marcha, los avances de la neurociencia, en ti, no eches en saco roto esta práctica.

Todo lo que piensas, se ha almacenado en algún momento en tu cabeza, ahora incluso no sabrás ni cómo, ni a quién pertenece pero poco a poco irás dándote cuenta de lo importante que es para tu felicidad, lo que escuchas, lo que lees  y lo que ves.

Si quieres seguir igual siempre puedes pensar que todo esto es una chorrada. ¡Tú decides!

¿Cómo empiezas tu día?

 

amanecer

 

Suena el despertador abres el ojo y cuando te das cuentas de que estás en tu cama y es lunes, deseas meterte en la máquina del tiempo hasta el viernes, da igual si desaparecen días de tu vida. No te gusta tu trabajo, no te gustan tus compañeros, tienes un largo camino hasta el trabajo con tráfico, o apretado en un transporte que aborreces. Todo el trayecto lo haces mirando al suelo, absorta en tus pensamientos negativos. Todo es susceptible de ir a peor. Efectivamente levantas la persiana y está lloviendo… más atasco, más tristeza, más melancolía, peor humor. Cambio de atuendo…no puedes desayunar, no llegas, me voy.

Suena el despertador con tu canción favorita y ensayando ese paso tan divertido de este verano, te levantas pensando en que tu día va a estar lleno de oportunidades. Quizá conozcas a alguien en el tren o el autobús, a lo mejor este contacto te lleva a una buena e interesante conexión personal o laboral, voy a ir sonriendo,  erguida, pisando fuerte para aumentar mi  seguridad, seguro que consigues que se dirijan  a ti o quizá empezarás ese libro tan interesante o escucharás esas clases de inglés en el coche. Siempre aprovechando el tiempo. Vas a poner en marcha una nueva estrategia con ese compañero que no conectas, lo verás como un reto, eres proactiva y no esperas a que los demás, tomándote la delantera, dirijan tu vida. Desayunas fuerte para vivir un día lleno de oportunidades y sorpresas que no vas a volver a vivir y piensas exprimirlo desde el primer minuto. Agradeces  este día.

No tienes para qué levantarte no tienes empleo, te sientes tan raro y diferente que te gustaría despertarte el día que vuelvas a tener que levantarte para trabajar, aunque no te guste el trabajo, o tus compañeros o esté lejos, otra vez perderías días de tu vida para pasar de esta situación.

Está lloviendo, lo que le faltaba a tu ánimo unas melancólicas gotas de agua cayendo a través de la ventana, ni siquiera habrá gente por la calle, te vuelves a la cama. No volverás a encontrar trabajo, mira cómo está todo. Vas a poner las noticias que siempre refuerzan tus tesis. Todo está mal.

Suena el despertador y no tienes que ir a ese trabajo que tanto detestabas, por fin tienes el tiempo y la energía suficiente para buscar lo que quieres. En realidad te han hecho un favor, obligándote a salir de tu zona de confort, tú sola no lo hubiese hecho nunca y ahora te das cuenta de todas las habilidades que estabas perdiendo. Tendrás que restringir tus gastos pero tienes demasiadas cosas y es para ti un reto vivir con menos, además tu aventura merece la pena.

Llueve, genial, estás a cubierto calentita, todo estará más verde y colorido este año, y eso te permitirá que disfrute más de la naturaleza y pensarás en toda las personas a las que el agua hace felices y que contribuyen a la mía, como los agricultores. Gracias por este agua que además amortigua la polución. Además hoy no contaminas con tu coche. Desde casa empezarás tu estrategia para conseguir el trabajo que quieres. Te pones a ello.

 

Tus pensamientos hacen tu vida. Ésta puede ser un infierno o una gran aventura. De ti depende si todo es amenaza o reto.

Tu tormenta perfecta

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Puede ser éste el momento idóneo para que pares y pienses qué está haciendo ahora mismo tu mente, cómo está, relajada, trabajando, no para…

Dentro de ese trabajo, observa los pensamientos que baraja y se suceden cómo son positivos, negativos, de dónde proceden.

Muchas de estas preguntas que no te planteas a menudo te hacen confundir lo que piensas con lo que eres y por lo tanto te invalidan para poder ser un mero observador y cambiarlos o simplemente poderlos mirar desde otra posición.

Seguro que haces o al menos ves a tu alrededor la cantidad de personas que lejos de hacer este ejercicio y complementarlo con una meditación diaria que conduzca a la serenidad mental o se valga de alguna ayuda profesional para la reflexión, comienzan a intuir que todo lo que les ocurre es por la falta de algo, en muchas ocasiones es material, más dinero, coches, cenas, viajes, en otras, de hacer, a lo que te dedicas, lo mucho que  cambiaría todo si hubieses estudiado, o hubieses estudiado otra cosa, o tuvieses otro trabajo o en otra compañía. Todos esos anhelos son fruto en muchas ocasiones de la falta de introspección y de conciencia sobre cómo se fraguan nuestros propios pensamientos.

Buscamos fuera, en lo que hacemos, en lo que tenemos, para que nos configure lo que somos. Buscamos fuera, lo que realmente sólo podemos encontrar dentro de nosotros. Algo que aunque en principio dé miedo indagar, cuando conseguimos abordar, como dicen mis “coachees”: “se colocan muchas cosas”. De repente el hilo que mantenía nuestros nervios a flor de piel, nuestro cuerpo contraído, a la defensiva y en guardia de repente se corta. Es tal la fuerza interior que te aporta ver realmente quien eres y de dónde vienen todos esos obstáculos mentales que de pronto empiezas a vivir.

A disfrutar de todas esas pequeñas cosas que ocurren continuamente a tu alrededor y que esos temores que te creas, te impiden.

Da igual cómo seas físicamente, dónde vivas, tu situación económica, a lo que te dediques, lo mucho o poco que tengas. Lo que piensas puede hacerte feliz si eres consciente o totalmente infeliz si te entregas a esas emociones negativas sin pensar.

Mientras decides si quieres paz y tranquilidad o seguir escondiéndote tras un frenético frenesí para no pensar, te dejo una práctica genial de Matthieu Ricard que seguro te ayudará cuando te sientas invadido por emociones negativas:

“Imagina una gran tormenta en el océano con olas tan grandes como edificios de varias plantas. Cada ola es más monstruosa que la anterior. Todas están a punto de engullir tu barco, tu vida pende de los altos muros de agua que levantan frente a ti, desafiantes, atemorizándote.
Ahora imagínate observando esa tormenta desde un avión, a mucha altura. Desde esa perspectiva las olas parecen un delicado mosaico que se extiende a lo largo de una gran superficie en el agua. Desde esa altura, en el silencio del espacio, tus ojos sólo aciertan a divisar esos patrones mudos, mientras tu mente está sumida en ese claro y luminoso cielo.”

Los pensamientos negativos de miedo, ira u obsesión parecen reales pero en realidad son fabricados por tu mente. De repente hacen su aparición y de repente desaparecen.

¿Por qué permanecer en el barco  de la ansiedad pudiendo hacer que tu mente vuele tan alto que considere que esas emociones tienen muchas menos fuerza de la que les atribuyes?

No revivas tu tormenta perfecta. ¡Sobrevuela y cambia de perspectiva!

¡Buen fin de semana!

 

¿Las paces con la báscula?

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Mi innata curiosidad y mi interés por ser cada vez más útil, me hacen  ir de un libro a otro sin descanso, esto que alterno con todo tipo de revistas y con una actividad informativa frenética, me hace llegar a conclusiones cada día más parecidas y simples que se basan en algo que, a día de hoy, todavía me cuesta darle una dimensión universal, y pensar en su función primordial, EL AMOR.

Lo último que ha caído en mis manos son dos libros, uno sobre la Felicidad del monje budista  Matthieu Ricard y otro sobre Ho´Oponopono del Dr. Hew Len, un sistema hawaiano para desarrollar nuestra mente, que unidos al bombardeo de mensajes que recibimos por doquier, me han hecho reflexionar sobre algo básico, el  cuerpo humano.

A pesar de que el sol brilla por su ausencia en nuestra recién estrenada primavera, todo lo demás sigue su curso. El comercio y la industria inician sus campañas para que nos vayamos preparando la piel, el cuerpo, la maleta, las vacaciones, y que todo se dirija a llevarnos al verano en las “mejores condiciones”.

Esto alerta de  que  habrá que deshacerse de la ropa en breve y para eso, nos debemos preparar, lo que no advierte ninguna de estas propagandas, es que los milagros existen sí, pero siempre y cuando hayan sido precedidos del suficiente tiempo para obrarlos, ahora sólo quedan las intervenciones de urgencia y los lamentos.

Hasta el esfuerzo, la constancia y el tiempo, hubiese llegado hasta hace poco pero después de leer parte de estos libros, mi visión ha cambiado. Uno de los primeros temas sobre los que habla el Dr. Chen y que  refiere en  sus múltiples consultas, es sobre la pérdida de peso.  A este tema él  responde con una práctica que hoy me gustaría compartir con todos los que estáis en esta misión:

“Hable con su cuerpo humano. Dígale “Te amo exactamente como eres. Gracias por estar conmigo. Si te has sentido maltratado por mí de cualquier modo, por favor perdóname”. Deténgase varias veces durante el curso del día y visite a su cuerpo humano. Que sea una visita de amor y agradecimiento. “Gracias por llevarme a todos los lados. Gracias por respirar, por los latidos de nuestro corazón”.

Tome a su cuerpo como a un socio, no como a un sirviente. Hable con su cuerpo como si fuese un niño pequeño. Sea su amigo. Le gustan las grandes cantidades, montones de agua para funcionar mejor con él mismo. Usted puede considerar que él está hambriento, pero tal vez él pueda decirle que está sediento”.

 Seguramente nunca habías pensado desde esta perspectiva, ni hablado así a tu cuerpo, seguro que tus conversaciones frente al espejo eran todo lo contrario. Haz las paces con él y que todo empiece desde dentro en lugar de insistir desde fuera con espejos y básculas.

Si está dispuesto a ver estas cuestiones desde otra óptica y a trabajar con otras herramientas asumiendo tu responsabilidad sobre todo en un 100%, también te dejo un video de la neurocientífica  Sandra Aamodt, sobre nuestro hábito de comer y cómo mejorarlo.

http://www.ted.com/talks/sandra_aamodt_why_dieting_doesn_t_usually_work#t-51793

¿Qué es lo peor que podría pasarte por probar?