Los tres hermanos

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LOS TRES HERMANOS

Tres hermanos se internaban todas las mañanas en el bosque a cortar leña. Cada día se turnaban para que uno de ellos se quedara en la cabaña y preparara la comida.

Un día, mientras el hermano mayor estaba solo en la cabaña, apareció un enano y le preguntó si podía comerse los restos del desayuno. El muchacho dijo que sí y el enano empezó a comer. De pronto dejó caer el pan y le pidió al joven que lo recogiera. Cuando este se inclinó, el enano lo golpeó con un palo en la cabeza.

A la mañana siguiente, el segundo hermano se quedó solo en la cabaña, y el enano volvió a aparecer. Le preguntó si podía comer los restos del desayuno y dejó caer el pan. Pidió al muchacho que lo levantara y, cuando este se agachó, lo golpeó con un palo.

Al otro día se quedó en la cabaña el hermano menor. El enano le preguntó si podía comer los restos del desayuno, y el joven le contestó: «Sí, sobre la mesa hay pan. Sírvete». Cuando el enano dejó caer el pan y le pidió al joven que lo recogiera, este le respondió: «Si no puedes arreglártelas con tu propio pan, no sobrevivirás. Recógelo tú». El enano le dio las gracias y le preguntó si le gustaría saber dónde encontrar a la princesa y el tesoro.

Robert Vil

¿QUÉ ES LO QUE TE ENFADA Y TE ENTUSIASMA?

OK

 

Ésta es una de las preguntas que más me ha ayudado a conocerme a mí misma. Si realmente llegas a ser consciente en los momentos en los que estás enfadado , tienes miedo , estás entusiasmado o te pierde la ambición, de las razones por las que lo haces, puedes llegar a saber mucho de tí y por lo tanto a empezar a pulir todas esas cuestiones que te empujan en tu desarrollo como persona.

En mi análisis y reflexión de esta cuestión he podido comprobar cómo tus propias creencias escuchadas en los labios de otros pueden hacer que pierdas el autocontrol y no soportes a la otra persona, sólo porque en realidad, esa cuestión, tú, te la has dicho miles de veces antes y con igual o peor intención.

A veces estas cuestiones están dirigidas desde fuera, es decir , que tu mente sin apenas ser consciente hace que las creencias de otras personas se conviertan en las tuyas y así decidas vivir. Siendo otra persona, viviendo en otro cuerpo y otra mente que no son realmente tuyos.Con el propósito de otro.

Todos tenemos una esencia que aportar a este mundo, única, que en muchas ocasiones no merece la pena que pase el filtro de aceptación de las personas que tenemos alrededor, porque entonces ya no serás tú, tus emociones, tus miedos, tus reacciones, siempre acabarán siendo mediatizadas por lo que los demás opinan.

Puede que entonces, cargues tu ira contra ellos y los rechaces puesto que no has encontrado en tí mismo la paz necesaria para entender que cuando el otro te habla, te habla casi siempre desde sus creencias, desde lo que él piensa que es lo bueno y lo malo para él, desde su experiencia vital, desde lo que a él le han enseñado o ha aprendido a base de conectar causas-efectos por doquier.¿Eso realmente qué tiene que ver contigo?

Tú, lejos de ser reflexivo y poder advertir esto, haces tuyo ese pensamiento, te conviertes en ese personaje y libras una absurda batalla contra él en tu interior, porque ese no eres tú. Sin poder salir de ese círculo vicioso, dudando de tí. Creyendo que la otra persona descubrió tu debilidad y te machaca con ello. Cuando eres sólo tú quien lo haces.

Si consigues sólo o con ayuda ver cuál es el camino, en esta vida, que te va a revelar tu verdadero viaje y a desarrollar tu principal misión, todas estas cuestiones acabarán formando parte de un paisaje que verás como observador cuando sigas tu camino.

En el siguiente TED de Adam Liepzig te enfrenta a cinco preguntas que puedes hacerte para iniciar este viaje:

  1. ¿Quién eres?
  2. ¿Qué haces?, ¿qué te encanta hacer?
  3. ¿Por quién o quiénes lo haces?
  4. ¿Qué quieren o necesitan ellos?
  5. ¿Qué consigues con ello?

El 20% de las personas más felices, relacionan las tres últimas de la misma forma, con los demás.

Espero que esto te sirva para reflexionar. 😉

Tus grandes éxitos

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Un sábado por la mañana cualquiera, pones pie a tierra. En realidad no recuerdas qué fue lo primero que pensaste pero ya es tarde. Te pesa el cuerpo y no te apetece hacer nada. Dando tumbos vas de la cama al sofá, sin saber por qué lo único que quieres es seguir aletargado y no pensar en nada. Como si eso fuese posible. Haces una rápida pasada sobre lo que te espera ese fin de semana. Cumpleaños, cine, ruta de senderismo. La lista está repleta y aún así, lo único que te pide el cuerpo es descansar.

Imagina que entras en una tienda de discos, de vinilos y que estás decidido a llevarte uno para probar ese gran dispositivo láser que te regalaron tus amigos. Por cierto, qué grandes sabiendo que es tu mejor colección, hicieron un esfuerzo y con la mayor de las ilusiones te regalaron ese caprichito. Deambulas por la tienda, echas un vistazo a todos esos increibles éxitos que son parte de tu vida. La primera canción que cantaste en inglés, la última que ponían en tu garito especial, aquella con la que recuerdas tu fiesta de fin de curso, aquel viaje fantástico, cuando conseguiste acabar esa carrera, tu canción poderosa que te llena de energía en el gimnasio, la que te relaja, la que te recuerda a tu madre, a tus hermanos, a aquella persona, la que bailaste sin parar por enésima vez o la que cantas a grito pelado en el coche cuando vas solo.

Todos esos grandes éxitos que te hacen vibrar, que te devuelven a la vida en momentos que ésta parece haberse disipado, todas esas notas que alguien escribió para que tú las dieses contenido, las llenases con tus grandes éxitos, todas esas veces que te has sentido invencible después de tener una pequeña victoria sobre ti. Te das cuenta de qué pocas veces los escuchas, qué hace que no tengas estos discos a mano para poder ponerlos una y otra vez rememorando esos buenos tiempos.

Sigues dando vueltas por la tienda y de repente te topas con ese disco que hace tiempo guardaste en el más recóndito armario de tu casa. Ese que te recuerda cuando aquella persona desapareció de tu vida, cuando los pasaste mal en aquel momento, cuando más echabas de menos a los tuyos, cuando tu seguridad faltaba, vivías esa injusticia o te preocupaba en exceso un mañana incierto. Ese viejo disco ahora estaba allí, podías coger cualquier disco que te inspirase buenos recuerdos de esas cajas de cristal y  sin embargo aquel, captaba toda tu atención.

Era imposible dejar aquella posición, que se iba inclinando sobre la portada, hombros caídos, gesto serio, todo pesaba entonces. Sin darle más vueltas cogiste ese disco y lo llevaste al tocadiscos que la tienda ponía a tu disposición para escucharlo, fue posar la aguja sobre él y comenzar a rememorar todo aquellos que habías conseguido superar, y sin embargo eras incapaz de quitar el disco. De repente era una y otra vez el mismo sonido, el disco rayado, que habías escuchado miles de veces. Ese torturador sonido que hacía que mi vida fuese un infierno y lo había sacado de su funda y puesto yo mismo. De nuevo.

¿Qué esperaba escuchando esto de nuevo?

¿Qué discos pinchas tú en tu mente? ¿tus grandes éxitos o tu tortura?

De tí depende que tu vida sea una lista de tus grandes éxitos. Si no sabes cómo pincharlos busca ayuda y deja de escuchar el ruido de siempre.

¿Y si empiezas por hacer una lista de todos esos éxitos?

Los pensamientos que alimentan tu mente, te harán infinitamente feliz o infeliz, tú decides.

¿Pintas tu mente para ser feliz?

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La clave para ser feliz, es tener una mente feliz y para tener una mente feliz, nuestros pensamientos tienen que ser los adecuados para este fin.

¿Quiere eso decir que no podemos enfadarnos, estar tristes, pensar mal? No, no  sólo podemos sino que mientras entrenamos nos descubriremos pensando  esto muy a menudo. Nuestros pensamientos automáticos son el producto de muchos años de práctica por lo que un poco nos costará deshacernos de ellos o encontrar la forma de que jueguen a nuestro favor.

A veces es nuestra cultura, nuestros amigos, padres, entorno, lo que hace que nuestros pensamientos sean muy semejantes a los suyos y por eso es tan importante ser conscientes de que podemos pensar lo que queramos, no estamos atados a nuestras creencias de siempre si éstas no nos dejan crecer.

Hoy os propongo un ejercicio para esta semana, con el que podremos observar claramente de qué color es nuestra mente y cómo ésta pinta nuestro día a día.

Imagina que tienes tres colores: uno que pinta los pensamientos positivos, por ejemplo en mi caso sería el naranja, pero seguro que tú también tienes el color que le da alegría a tu vida; otro que pinta los pensamientos  neutros, como por ejemplo el gris para mí y otro para los pensamientos negativos, el negro en mi caso.

Cada vez que te sorprendas pensando algo, pinta en tu agenda un círculo del color que corresponda a tu pensamiento en ese momento.

Al final del día te darás cuenta de cómo tu mente, hace tu día y al final de tu semana podrás tener una primera impresión de cómo y cuánto ayuda tu mente a tu felicidad.

Si lo consigues hacer durante un mes, poco a poco irás comprobando cómo lo que piensas es lo importante para animarte o bloquearte, para seguir o rendirte, para actuar o preferir permanecer inmóvil.

Cuando seas consciente de esto, algo que lleva su tiempo, podrás ir más allá  ver cómo te afecta tu entorno, pintando las conversaciones con las personas con las que más tiempo pasas. Podrás ir viendo si son positivas o negativas, si son creencias potenciadoras, que te hagan crecer y creer en los demás y en ti mismo  o por lo contrario son demoledoras, te desaniman, abaten y sólo hacen que cada vez te veas menos capaz de hacer  y lo pintes todo negro.

Si estás decidido a trabajar para que tu vida sea cada día mejor y crees que mereces poner en marcha, los avances de la neurociencia, en ti, no eches en saco roto esta práctica.

Todo lo que piensas, se ha almacenado en algún momento en tu cabeza, ahora incluso no sabrás ni cómo, ni a quién pertenece pero poco a poco irás dándote cuenta de lo importante que es para tu felicidad, lo que escuchas, lo que lees  y lo que ves.

Si quieres seguir igual siempre puedes pensar que todo esto es una chorrada. ¡Tú decides!

¿Cómo empiezas tu día?

 

amanecer

 

Suena el despertador abres el ojo y cuando te das cuentas de que estás en tu cama y es lunes, deseas meterte en la máquina del tiempo hasta el viernes, da igual si desaparecen días de tu vida. No te gusta tu trabajo, no te gustan tus compañeros, tienes un largo camino hasta el trabajo con tráfico, o apretado en un transporte que aborreces. Todo el trayecto lo haces mirando al suelo, absorta en tus pensamientos negativos. Todo es susceptible de ir a peor. Efectivamente levantas la persiana y está lloviendo… más atasco, más tristeza, más melancolía, peor humor. Cambio de atuendo…no puedes desayunar, no llegas, me voy.

Suena el despertador con tu canción favorita y ensayando ese paso tan divertido de este verano, te levantas pensando en que tu día va a estar lleno de oportunidades. Quizá conozcas a alguien en el tren o el autobús, a lo mejor este contacto te lleva a una buena e interesante conexión personal o laboral, voy a ir sonriendo,  erguida, pisando fuerte para aumentar mi  seguridad, seguro que consigues que se dirijan  a ti o quizá empezarás ese libro tan interesante o escucharás esas clases de inglés en el coche. Siempre aprovechando el tiempo. Vas a poner en marcha una nueva estrategia con ese compañero que no conectas, lo verás como un reto, eres proactiva y no esperas a que los demás, tomándote la delantera, dirijan tu vida. Desayunas fuerte para vivir un día lleno de oportunidades y sorpresas que no vas a volver a vivir y piensas exprimirlo desde el primer minuto. Agradeces  este día.

No tienes para qué levantarte no tienes empleo, te sientes tan raro y diferente que te gustaría despertarte el día que vuelvas a tener que levantarte para trabajar, aunque no te guste el trabajo, o tus compañeros o esté lejos, otra vez perderías días de tu vida para pasar de esta situación.

Está lloviendo, lo que le faltaba a tu ánimo unas melancólicas gotas de agua cayendo a través de la ventana, ni siquiera habrá gente por la calle, te vuelves a la cama. No volverás a encontrar trabajo, mira cómo está todo. Vas a poner las noticias que siempre refuerzan tus tesis. Todo está mal.

Suena el despertador y no tienes que ir a ese trabajo que tanto detestabas, por fin tienes el tiempo y la energía suficiente para buscar lo que quieres. En realidad te han hecho un favor, obligándote a salir de tu zona de confort, tú sola no lo hubiese hecho nunca y ahora te das cuenta de todas las habilidades que estabas perdiendo. Tendrás que restringir tus gastos pero tienes demasiadas cosas y es para ti un reto vivir con menos, además tu aventura merece la pena.

Llueve, genial, estás a cubierto calentita, todo estará más verde y colorido este año, y eso te permitirá que disfrute más de la naturaleza y pensarás en toda las personas a las que el agua hace felices y que contribuyen a la mía, como los agricultores. Gracias por este agua que además amortigua la polución. Además hoy no contaminas con tu coche. Desde casa empezarás tu estrategia para conseguir el trabajo que quieres. Te pones a ello.

 

Tus pensamientos hacen tu vida. Ésta puede ser un infierno o una gran aventura. De ti depende si todo es amenaza o reto.

Tu tormenta perfecta

tormenta

Puede ser éste el momento idóneo para que pares y pienses qué está haciendo ahora mismo tu mente, cómo está, relajada, trabajando, no para…

Dentro de ese trabajo, observa los pensamientos que baraja y se suceden cómo son positivos, negativos, de dónde proceden.

Muchas de estas preguntas que no te planteas a menudo te hacen confundir lo que piensas con lo que eres y por lo tanto te invalidan para poder ser un mero observador y cambiarlos o simplemente poderlos mirar desde otra posición.

Seguro que haces o al menos ves a tu alrededor la cantidad de personas que lejos de hacer este ejercicio y complementarlo con una meditación diaria que conduzca a la serenidad mental o se valga de alguna ayuda profesional para la reflexión, comienzan a intuir que todo lo que les ocurre es por la falta de algo, en muchas ocasiones es material, más dinero, coches, cenas, viajes, en otras, de hacer, a lo que te dedicas, lo mucho que  cambiaría todo si hubieses estudiado, o hubieses estudiado otra cosa, o tuvieses otro trabajo o en otra compañía. Todos esos anhelos son fruto en muchas ocasiones de la falta de introspección y de conciencia sobre cómo se fraguan nuestros propios pensamientos.

Buscamos fuera, en lo que hacemos, en lo que tenemos, para que nos configure lo que somos. Buscamos fuera, lo que realmente sólo podemos encontrar dentro de nosotros. Algo que aunque en principio dé miedo indagar, cuando conseguimos abordar, como dicen mis “coachees”: “se colocan muchas cosas”. De repente el hilo que mantenía nuestros nervios a flor de piel, nuestro cuerpo contraído, a la defensiva y en guardia de repente se corta. Es tal la fuerza interior que te aporta ver realmente quien eres y de dónde vienen todos esos obstáculos mentales que de pronto empiezas a vivir.

A disfrutar de todas esas pequeñas cosas que ocurren continuamente a tu alrededor y que esos temores que te creas, te impiden.

Da igual cómo seas físicamente, dónde vivas, tu situación económica, a lo que te dediques, lo mucho o poco que tengas. Lo que piensas puede hacerte feliz si eres consciente o totalmente infeliz si te entregas a esas emociones negativas sin pensar.

Mientras decides si quieres paz y tranquilidad o seguir escondiéndote tras un frenético frenesí para no pensar, te dejo una práctica genial de Matthieu Ricard que seguro te ayudará cuando te sientas invadido por emociones negativas:

“Imagina una gran tormenta en el océano con olas tan grandes como edificios de varias plantas. Cada ola es más monstruosa que la anterior. Todas están a punto de engullir tu barco, tu vida pende de los altos muros de agua que levantan frente a ti, desafiantes, atemorizándote.
Ahora imagínate observando esa tormenta desde un avión, a mucha altura. Desde esa perspectiva las olas parecen un delicado mosaico que se extiende a lo largo de una gran superficie en el agua. Desde esa altura, en el silencio del espacio, tus ojos sólo aciertan a divisar esos patrones mudos, mientras tu mente está sumida en ese claro y luminoso cielo.”

Los pensamientos negativos de miedo, ira u obsesión parecen reales pero en realidad son fabricados por tu mente. De repente hacen su aparición y de repente desaparecen.

¿Por qué permanecer en el barco  de la ansiedad pudiendo hacer que tu mente vuele tan alto que considere que esas emociones tienen muchas menos fuerza de la que les atribuyes?

No revivas tu tormenta perfecta. ¡Sobrevuela y cambia de perspectiva!

¡Buen fin de semana!

 

¿Las paces con la báscula?

bascula

Mi innata curiosidad y mi interés por ser cada vez más útil, me hacen  ir de un libro a otro sin descanso, esto que alterno con todo tipo de revistas y con una actividad informativa frenética, me hace llegar a conclusiones cada día más parecidas y simples que se basan en algo que, a día de hoy, todavía me cuesta darle una dimensión universal, y pensar en su función primordial, EL AMOR.

Lo último que ha caído en mis manos son dos libros, uno sobre la Felicidad del monje budista  Matthieu Ricard y otro sobre Ho´Oponopono del Dr. Hew Len, un sistema hawaiano para desarrollar nuestra mente, que unidos al bombardeo de mensajes que recibimos por doquier, me han hecho reflexionar sobre algo básico, el  cuerpo humano.

A pesar de que el sol brilla por su ausencia en nuestra recién estrenada primavera, todo lo demás sigue su curso. El comercio y la industria inician sus campañas para que nos vayamos preparando la piel, el cuerpo, la maleta, las vacaciones, y que todo se dirija a llevarnos al verano en las “mejores condiciones”.

Esto alerta de  que  habrá que deshacerse de la ropa en breve y para eso, nos debemos preparar, lo que no advierte ninguna de estas propagandas, es que los milagros existen sí, pero siempre y cuando hayan sido precedidos del suficiente tiempo para obrarlos, ahora sólo quedan las intervenciones de urgencia y los lamentos.

Hasta el esfuerzo, la constancia y el tiempo, hubiese llegado hasta hace poco pero después de leer parte de estos libros, mi visión ha cambiado. Uno de los primeros temas sobre los que habla el Dr. Chen y que  refiere en  sus múltiples consultas, es sobre la pérdida de peso.  A este tema él  responde con una práctica que hoy me gustaría compartir con todos los que estáis en esta misión:

“Hable con su cuerpo humano. Dígale “Te amo exactamente como eres. Gracias por estar conmigo. Si te has sentido maltratado por mí de cualquier modo, por favor perdóname”. Deténgase varias veces durante el curso del día y visite a su cuerpo humano. Que sea una visita de amor y agradecimiento. “Gracias por llevarme a todos los lados. Gracias por respirar, por los latidos de nuestro corazón”.

Tome a su cuerpo como a un socio, no como a un sirviente. Hable con su cuerpo como si fuese un niño pequeño. Sea su amigo. Le gustan las grandes cantidades, montones de agua para funcionar mejor con él mismo. Usted puede considerar que él está hambriento, pero tal vez él pueda decirle que está sediento”.

 Seguramente nunca habías pensado desde esta perspectiva, ni hablado así a tu cuerpo, seguro que tus conversaciones frente al espejo eran todo lo contrario. Haz las paces con él y que todo empiece desde dentro en lugar de insistir desde fuera con espejos y básculas.

Si está dispuesto a ver estas cuestiones desde otra óptica y a trabajar con otras herramientas asumiendo tu responsabilidad sobre todo en un 100%, también te dejo un video de la neurocientífica  Sandra Aamodt, sobre nuestro hábito de comer y cómo mejorarlo.

http://www.ted.com/talks/sandra_aamodt_why_dieting_doesn_t_usually_work#t-51793

¿Qué es lo peor que podría pasarte por probar?

¿Confías en lo que ves?

loquevemos

Contar y escuchar historias es una gran ayuda para reflexionar  sobre nuestro  comportamiento, para vernos en un espejo y poder llegar a disociarnos del hecho y tener una visión más clara del asunto.

La mente humana puede contener según la  cifra estimada recientemente por el periodista británico Mike Holderness en la revista New Scientist10 elevado a 80.000.000.000.000 ideas, una cifra que supera el número de átomos que hay en el universo.

Conociendo este dato, todos podemos influir en los demás, contar historias, tenemos esa capacidad y si pensamos en el pasado y lo que ha perdurado durante siglos podemos afirmar que cuentos, leyendas, parábolas, historias en general son las que permanecen  e influyen en las mentes de todos nosotros.

Has pensado alguna vez, si tú ¿cuentas historias?, ¿qué necesitas para que éstas sean interesantes? A esto le dedicaré otro post.

Hoy os lo quiero demostrar con este cuento de Lie Zi, “LA SOSPECHA”  es que  a través de él, podemos inferir, cómo vemos a los demás, cómo interpretamos las cosas a nuestro antojo y casi siempre buscamos afirmar  nuestro pensamiento, en lugar de dudar  y que nuestra primera mirada y análisis sea para cuestionar lo que vemos, lo que entendemos y lo que pensamos.

La mayoría  de las entradas  a través de nuestros sentidos, las filtramos para poder abarcar algo esta ingente información  y ahí es donde hacen su entrada entre otras muchas cuestiones nuestros propios filtros y creencias, que rara vez cuestionamos. Leed y ved su efecto:

“Un hombre perdió su hacha; y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho – exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven – idéntica a la de un ladrón. Observó su forma de hablar – igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto.

Pero más tarde, encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes a los de un ladrón.”

La próxima vez, al menos, te sorprenderás pensando que piensas esto y te preguntarás a ti mismo de dónde lo he obtenido  y cómo he llegado a esta conclusión.

Ser conscientes, es el principio…

¿Qué estás haciendo para ser feliz?

feliz

Te has preguntado esto alguna vez. Te da miedo hacerlo. Crees que es demasiado tarde. Funcionará…

Si a veces has pensado que te va a estallar la cabeza de tanto pensar o que te vas a volver loco, puede que estés en lo cierto. Usas tu cerebro con los pensamientos equivocados y produces efectos indeseados.

Entre dejarte invadir por raudales de pensamientos  obsesivos y negativos y empezar una vida nueva, no hay más una decisión. Una elección. Querer.

Todos los pensamientos que anidan en tu cabeza son tuyos, tú los has creado. Ellos a su vez dan lugar a tus sentimientos y estos a tu estado de ánimo. ¿Cuáles vas a elegir para vivir?

A que seguro que los sentimientos ,sí que los identificas enfado, tristeza, alegría… ¿de dónde crees que provienen?

Crees que es magia, que se fabrican en algún lugar y después son infiltrados en tu cerebro para hacerte la vida imposible.

Eres tú o son los demás los que dirigen tu vida, los que deciden cómo te comportas, lo que haces, lo que piensas. A los que dedicas horas y horas de aflicción. Una opinión ajena y estás abajo o arriba,¿ piensas vivir en esa montaña rusa?

Tanto te importa lo que opinen los demás.  Realmente son ellos los que van a vivir tu vida, los que se responsabilizarán de tus consecuencias, de tus circunstancias.

¡Qué divertido! si son los pensamientos y opiniones de los demás, los que dirigen tu vida, ¿me dejas hacerlo a mí?

No será mucho más importante lo que tú opines de ti mismo, lo que te digas.

No necesitarás toda esa energía para ser quien realmente eres  y no quien los demás quieren o deciden.

Te has vuelto adicto a ese sentimiento de compasión que los demás te dedican, a pensar que no puedes hacer nada, que todo te pasa.

A mí no me das ninguna pena, ni pienso seguirte el juego. Todos, tenemos todos  los ingredientes para ser felices, dentro de nosotros.

Tú decides en qué proporción van a jugar en tu favor.

Ahí fuera hay miles de personas en peores circunstancias que tú y han decidido ser felices. Sé responsable y consciente de esto.

¿Qué les hace diferentes? Sin duda, sus pensamientos.

A partir de ahora cuando te pongas a pensar empieza por:

 ¿ qué estoy haciendo para ser feliz?

Nadie ha dicho que sea fácil 😉

Márqu(di)ez

marc

Disfrutando de un fin de semana  de motociclismo estaba, cuando atónita asistí  a como Márquez conseguía adelantar a Valentino en el Laguna Seca, en la curva con más solera del campeonato, y entonces lo recordé.

En ese momento volví a ver a Márquez en su entrevista antes de la carrera, hablando del circuito, de la dificultad de adelantar y de ese adelantamiento a Stoner, que en 2008 el propio Valentino había llevado a cabo en esa misma curva.

Los ojos y los gestos de Márquez lo decían todo, él también se veía adelantando en esa curva a quien años antes había pedido autógrafos, reconociendo su admiración por él.

En Márquez debo reconocer muchas cosas, algunas que doy por supuestas en deportistas de élite, como sus largas horas de entrenos y trabajo duro,  pero de entre ellas, quiero destacar varias especiales que me enganchan:

Su pasión por el riesgo, consciente de que pasar a la Historia exige dar lo mejor de ti mismo y salir de la zona de confort, no duda en hacerlo en cada carrera.

Su sonrisa, no existe una sola fotografía en que ese optimismo que destila, no se refleje en su cara y en sus gestos.

El dominio de sus pensamientos, en muchas de sus entrevistas podéis leer este verbo “pensar”. Dos declaraciones de este fin de semana “no pensé en Valentino, cuando adelanté, pensaba en Bradl…” y “después de adelantar a Rossi he pensado que tenía que ganar”.

Hacer Historia en MotoGP siendo un novato no es nada fácil pero el caso de Márquez es un reflejo más de que los pensamientos que elijes  te pueden hacer ganar o perder.

Fueron los sociólogos William I. Thomas y  el sociólogo Merton , quienes investigaron sobre el tema, el primero enunció su Teorema  “ si las personas definen situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias”, y el segundo, en su  libro “Teoría social y estructura social” acuñó el término “profecía autocumplida” y es la frase de Henry  Ford “ Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón”  la que mejor condensa este pensamiento.

Ambos tratan de la percepción y de las expectativas y de cómo éstas se pueden hacer realidad para quienes las proyectan. Precisamente porque tu predisposición y tus creencias  influyen en tu estado mental, en tu esfuerzo  y en las consecuencias de poner todo al servicio de una meta.

Cuando alguien es el primero en algo, antes que nadie, no tiene ninguna referencia o modelo que batir o igualar. Luchar contra nuestro diálogo interno  basado  en nuestra reducida experiencia y costumbre o en multitud de tópicos y batirlo fabricando tus propias profecías,  va a hacer que avances,  sobrepasando tus límites y haciéndote cada vez más poderoso. Nada es imposible

Inspírate en Márquez para saber cómo hacerlo y en el genial Valentino para saber encajar lo que no sale como quieres.

En ambos casos dos grandes.

Escúchame

escuchar

La mayor parte de nuestra  preocupación cuando nos planteamos una nueva reunión, una cita o una entrevista es, qué vamos a decir. Pensar y repensar en qué fascinante anécdota o qué respuesta tan inteligente daremos a las preguntas que nos hagan.

Nuestro diálogo interno no para, adelante y atrás, nueva pregunta, nuevo argumento, nueva presentación. Casi nunca, a no ser que nuestra naturaleza nos lo imponga, hemos pensado en ir a escuchar. Incluso cuando  esa  es  la actividad exigida,  tampoco desconectamos nuestra conversación interior.

Hoy me gustaría reflexionar sobre  escuchar.

Pocas veces nos lo proponemos, casi siempre estamos enfrascados  en nuestros pensamientos. Culturalmente además  hemos tenido miedos y  complejos,  hemos malentendido lo que implica cambiar de opinión, matizar tus argumentos o querer llevar razón siempre, confundiéndonos e integrando la aversión  a parecer inseguro, débil o no suficientemente convincente si no agotábamos a los demás con nuestro amplio argumentario.

En realidad, daba igual lo que dijese nuestro interlocutor, nosotros ya teníamos el fichero sobre el asunto descargado en nuestra mente y comenzábamos a leer sin importarnos lo más mínimo el receptor.

En el mejor de los casos era un diálogo de besugos cada uno con su tema y posición, pero se me ocurren un montón de ejemplos más en los que el significado de nuestra falta de atención empeora por momentos. Imagínense el caso de los que llegan a una reunión y hablan, hablan y hablan, sin reparar en que los demás están intentado decir algo. Contra esa velocidad, esa cantidad de datos y esa desenvoltura, la mayoría se retira y activa el “stand by” hasta que acaba. Pensando como mínimo, qué pesadez de persona. Si el tema es la persona en sí, la percepción pasa de pesado a maleducado , petulante, arrogante, y a un sentimiento de no querer volver a  departir con él jamás.

Por  la parte emisora, imagínense las excusas, los nervios, hablar para no escuchar a otros, presumir, dejar claro quién manda, entretenerles…

Escuchar implica observar, un buen oyente es quien está pendiente no sólo del contenido del mensaje del interlocutor sino de  todos los elementos del mensaje,  lenguaje corporal, el tono de voz, su intensidad y la velocidad. Para poder hacerse una idea  de la situación mucho más allá de lo que en principio, frívolamente observaríamos.

Escuchando se aprende muchísimo, más que hablando claro, puesto que los argumentos que nosotros esgrimimos son fruto de nuestro conocimiento y por lo tanto no supone adquirir perspectiva o “inputs” diferentes.

Escuchar además conlleva mostrar un completo dominio de nosotros mismos. Conseguir escuchar a una persona, olvidándote de lo que tú quieres decir para entender lo que quiere decir ella, sin suponer, sin interpretar, exige una dedicación total. Llegar a contener ese gatillo que activamos cuando un pensamiento que creemos oportuno, ingenioso o importante llega a nuestra mente, acaba siendo una tarea hercúlea.

Acaso practicamos la escucha activa en alguna de sus manifestaciones ? Alguna  vez habéis intentado recordar una conversación lo más exactamente posible, haciendo un resumen a posteriori, sabríais decir el color de los ojos de vuestro interlocutor, estáis atentos a sus gestos, le prejuzgáis por su apariencia,  respondéis al móvil cuando os están hablando, estáis  pensando en lo que vas a decir, le interrumpís.. .si las respuestas son las  tres primeras  negativas y las cuatro siguientes afirmativas, no escuchas.  Puedes practicar  y cambiar tus respuestas!

Son muchos los obstáculos de la escucha activa. Os contaré, para animaros, una historia que os puede ayudar y serviros como buena práctica.
Un mandatario de un país, al que le  visita  otro, la noche anterior se la pasa estudiando  la pesca y los botes, la pasión del visitante. Cuando la conversación se inicia al día siguiente, tras los saludos de rigor, comienza  hábilmente sobre pesca y botes, el visitante entre sorprendido y emocionado comienza su disertación, horas y horas hablando de su pasión. Tal fue la escucha activa, que de las 12 horas que duró la visita, el anfitrión habló la última hora para concretar los términos de su nuevo acuerdo. Sobre el cuál parecía más que reticente antes de la visita.

Las personas  que hacen que los demás se sientan importantes, pueden cambiarles la vida. Escuchar es la base de esta habilidad. No me digan  que no está al alcance de todos.

Si no tiene algo que les motive a hacer esto  recuerden a Emerson  “Todo hombre es superior a mí  en  algún sentido. En ese sentido aprendo de él.”

De quiénes aprendes tú? Cómo?

Lo porvenir

futuro

Si  de repente nos sorprendemos pensando en algo, boquiabiertos o cariacontecidos, seguramente tendrá más que ver con el pasado y con el futuro que con nuestro momento actual.

En pocas ocasiones concentramos nuestra energía en lo que hacemos y sin embargo no escatimamos en derrocharla con temores, deseos y  esperanzas que nos alejan de las circunstancias actuales.

Aunque  el pasado merecería  detenerse en algún aspecto, pertenece a la parte de nuestra vida, que no podemos cambiar y que en mayor medida nos producirá desgaste improductivo, el efecto de frenarnos para asaltarnos con arrepentimientos, la añoranza de cambios poco viables o nostalgias de cualquier tiempo pasado. Por lo que recuerdo,  primero, que no volverá y segundo,  que gracias a él soy lo que soy.

Para la reflexión de hoy me quedo con el futuro, aunque no para instalarlo en mi pensamiento y hacer todo tipo de conjeturas que me obliguen a desear no haber tenido nunca neuronas y menos conexiones que las una, sino para advertir sobre  lo que realmente no reparamos, el presente.

Lo  primero que se me ocurre es preguntarme si yo uso la mente o la mente me usa a mí. Cuando hablamos de que pensamos en muchas ocasiones estos pensamientos, los decido yo o  se van sucediendo en nuestra cabeza como por arte de magia. Tengo claro que de la nada no vienen así que soy yo y  casualmente la condición de la mayoría de los que se agolpan incesantemente suelen ser la inutilidad, representan cuestiones futuras que o bien por su  falta de control o por el ejercicio de la imaginación, convertimos en peligros como hidras, incapaces de ser combatidas.

Estos pensamientos alocados, sin dominar, acaban por no sólo gastar todas nuestras energías, sino a veces llegan incluso a fundirnos los plomos. Qué es lo que nos hace darles rienda suelta, como si viniesen del más allá y nosotros no tuviésemos acceso al botón de encendido/apagado. Qué nos hace no poder aclararnos ente tanto “ruido” mental y sólo desear tirar del enchufe.

No es de extrañar que, si éstas son nuestras tesis, el sufrimiento es constante y  el resultado principal es  “preocuparse”. Qué ocurre para que  a quien le empiezas a hacer preguntas, que tengan que ver con buscar una solución entre tanta maraña, acabe parafraseando al Menón de Platón “no haces otra cosa Sócrates que problematizarme y problematizar a los demás” y le asemeje  al pez torpedo.

Creer que no se puede uno desembarazar  de estos pensamientos negativos, nos hace tener la mente condicionada a las experiencias pasadas, basadas en  gran parte, en la poca experiencia que hemos tenido, magnificando la negativa. Identificamos nuestra persona con estos pensamientos, los pensamientos con  las  emociones que trasladamos a nuestro cuerpo  y éste de nuevo con el pensamiento,  retroalimentando  un pernicioso bucle.

 Alguna vez., seguro, has llegado a concentrarte en algo, de forma que el tiempo ha pasado sin que apenas te enteres y el trabajo ha sido tan productivo que te asombra. También lo puedes haber comprobado cuando haces un gran esfuerzo  físico, por ejemplo mientras corres, o cuando te aventuras en  un gran peligro, de ahí la adicción a los deportes de riesgo, o  cuando contemplas o admiras algo de una belleza extraordinaria. Cuando sientes  amor, alegría o paz. En casi todas estas situaciones podrás observar como el apagar ese ruido, además de ser posible, hace que seas  más creativo, que te sientas vivo, invencible.

“Mindfulness” o la capacidad de estar presente, aboga por utilizar la meditación para  mantener la mente en el presente, es un gran desafío para quienes hemos automatizado vivir en el pasado y en el futuro aumentando nuestros miedos  y para quienes no paramos de pensar a lo largo del día. Os dejo este vídeo, de Andy Puddicombe: basta con 10 minutos al día., No consiste en dejar la mente en blanco, ni tiene como objetivo la relajación, sino en observar la realidad tal como es, sin las construcciones que nosotros hacemos alrededor. Como pregunta Andy, cuándo fue la última vez que no hicisteis nada durante 10 minutos.

Carl Jung, hace ya un siglo, decía que lo que resistes acaba por someterte. Aceptarlo  y  después analizarlo acabaría con gran parte  de ese dolor al  que acabamos acostumbrándonos  y del que apenas podemos salir. No salimos cuando nos preguntamos en las distintas situaciones inesperadas por qué a mí, qué he hecho yo para merecerme esto… en lugar de entender que la vida es una sucesión de episodios y que de nosotros depende cómo se almacena.  Que Séneca se plantease que “ lo importante no es lo que  sufres, sino cómo lo sufres”, nos da una idea de los años que las personas llevamos cuestionando esto ,o como  cuando dice Buda “ El dolor es inevitable y el sufrimiento opcional”.

Como otra  prácticas sobre vivir el “ahora”, he encontrado en E. Tolle:

Cada vez que esteis llevando a cabo una tarea  rutinaria, coger el autobús, subir una escalera, hacer la comida, escribir en el ordenador, poned los cinco sentidos y concentraros en la respiración que tenéis para detectar las emociones que os embargan. Preguntaos. Qué está pasando dentro de mí en este momento. Interesaros por el ahora.

Cuando os asalten todos esos pensamientos futuribles que os desasosiegan, pensad quién los crea, escuchad la voz de vuestro interior, sin juzgar nada, observad desde fuera al que piensa, la conciencia que los crea dónde está, se pueden cambiar, si conseguís escuchar varias voces, estáis accediendo a un estadio superior que os ayudará a pode cambiarlos.  Eso es cambiar de actitud cuestiónate quién habla y rebate los argumentos, básate en experiencias pasadas de sufrimientos vanos. Vuelve a la respiración. Concéntrate.

Te imaginas que por no vivir “ ahora” y preocuparte en vano por el  “futuro”, acabaras con tu  ”mañana”.  

Qué  vas a elegir?

 Foto:http://foro-conciencia-ambiental.blogspot.com.es