Tú, mis reglas

reglas

Cuanto más indago en el comportamiento humano y en cómo vivimos las experiencias, más creo que la mayoría de las veces la comunicación es inexistente y la convivencia, un milagro. Milagros que se producen cuando las personas que se unen por azar o porque se buscan, comparten modelo y reglas, o lo más lógico, lo acuerdan y explican. Tú y yo, nuestras reglas.
Casi todos nosotros tenemos claro lo que soportamos o no soportamos de los demás. A veces esto es, lo que nos recuerda a nosotros mismos y no nos gusta, como asegura Jung, y otras veces es que intentamos imponer nuestras reglas para todo, sin ni siquiera tratarlo o negociarlo. Pretendiendo que las otras personas posean poderes de adivinación e interpretación sobre las nuestras, que por supuesto son las obvias, las de todos, las de siempre, las normales. NO son las tuyas!!.
Quién no ha tenido una amistad que se ha deteriorado con el tiempo o directamente se ha roto, por esperar de la otra persona comportamientos que nosotros dábamos por hecho que debían ser de determinada forma y no fueron así. Muchos de nosotros tenemos cánones, reglas o modelos de lo que deben hacer los demás, anejos a determinados roles. Yo mis reglas, tú mis reglas.

El colmo en estos casos es cuando la persona exige las reglas del rol a los demás pero ella no los cumple en la misma situación. No se da por aludida. La versión yo sin reglas, tú mis reglas. Esta insostenible versión necesita una bondad y amor  infinitos  para mantenerse…

Las madres deben escuchar y ayudar, los amigos deben estar para todo, los hermanos son de esta o de la otra forma. Ser hermano, madre o amigo para cada uno significa una cosa, en la mayoría de los casos parecida, pero casi nunca igual. La vida está llena de matices diferenciadores. Por lo tanto es poco probable que las personas se adapten a nuestro modelo y a las expectativas añadidas, si nosotros no lo explicamos.
Si cada uno tenemos nuestro propio perfil genético y hemos sido socializados en diferentes ambientes, con diferentes creencias políticas, religiosas, culturales, sociales, económicas, cómo demonios vamos a tener concepciones iguales sobre todo, sería mágico, telepático.
Hay quien piensa que un amigo debe estar ahí en los momentos malos, para ser un hombro sobre el que llorar, pero hay otras personas que piensan que en esos momentos son menos necesarios que  cuando necesitan impulso y entusiasmo para compartir sueños, proyectos y alegrías. En estos casos tan distintos, si ambas personas son amigos, o expresan sus deseos, o quedan decepcionadas cada una por su lado, sin ni siquiera saber qué pasó, qué hicieron mal o qué ocurrió. La amistad languidece hasta quedar extinta y parecer completos extraños.

Lo mismo podemos observar en otros roles como jefes, compañeros, de los que esperamos unas determinadas habilidades y un trato específico y lejos de trasladárselo, vamos acumulando malestar hasta que el hastío nos hace verles y conectar la furia interior. En estos casos se suma que tampoco conseguimos ser lo suficientemente asertivos como para ir diciendo aquello que no nos gusta y agradecer y manifestar lo que sí. De modo que de la acumulación de emociones sale nuestro yo primitivo cada vez que oímos su nombre, vemos su cara, o hacemos algo que tenemos imprimado.
Cada vez que lo rememoramos y contamos, si nadie nos da otra perspectiva o nos contraviene, vamos reafirmando la historia e incluso manipulándola a nuestro antojo para asumir con creces el papel de víctima. En el que sufrimos con inmensas dosis de bondad los ataques de los demás, sin merecerlos.

Sepan ustedes que la otra persona al otro lado de la relación está pensando exactamente lo mismo que nosotros. Con lo que la relación no tendrá ningún futuro, puesto que el ego hará el resto, impidiendo ser los primeros que nos disculpemos, los primeros que preguntemos cómo hemos llegado hasta aquí y sin embargo dediquemos más tiempo a cuestiones como de quién fue la culpa, comparando situaciones a lo largo de toda la relación para establecer puntuaciones en el marcador y pensando que nuestra defensa está asegurada no dando nuestro brazo a torcer.

Pues malas noticias. Si es una amistad o relación que valoras o que al menos valorabas, no te será tan fácil dejarlo. Tendrás una conversación pendiente, que te asaltará a lo largo de los años.
Siempre podemos elegir. Haya pasado el tiempo que haya pasado. Seguro que nos sentiremos mejor si lo aclaramos, aunque sólo sea para que nuestra mente descanse. El perdón es la base de la felicidad, todo lo demás pertenece al miedo, la culpa y la vergüenza .
Como asegura Jampolsky “en el terreno de las decisiones, la mente ego quiere hacernos creer que a menos que todo sea exactamente como creemos que debe ser, no podemos ser felices”

Si ésta es tu mente y pretendes convivir y relacionarte con tus reglas, al menos explícalas.

Escúchame

escuchar

La mayor parte de nuestra  preocupación cuando nos planteamos una nueva reunión, una cita o una entrevista es, qué vamos a decir. Pensar y repensar en qué fascinante anécdota o qué respuesta tan inteligente daremos a las preguntas que nos hagan.

Nuestro diálogo interno no para, adelante y atrás, nueva pregunta, nuevo argumento, nueva presentación. Casi nunca, a no ser que nuestra naturaleza nos lo imponga, hemos pensado en ir a escuchar. Incluso cuando  esa  es  la actividad exigida,  tampoco desconectamos nuestra conversación interior.

Hoy me gustaría reflexionar sobre  escuchar.

Pocas veces nos lo proponemos, casi siempre estamos enfrascados  en nuestros pensamientos. Culturalmente además  hemos tenido miedos y  complejos,  hemos malentendido lo que implica cambiar de opinión, matizar tus argumentos o querer llevar razón siempre, confundiéndonos e integrando la aversión  a parecer inseguro, débil o no suficientemente convincente si no agotábamos a los demás con nuestro amplio argumentario.

En realidad, daba igual lo que dijese nuestro interlocutor, nosotros ya teníamos el fichero sobre el asunto descargado en nuestra mente y comenzábamos a leer sin importarnos lo más mínimo el receptor.

En el mejor de los casos era un diálogo de besugos cada uno con su tema y posición, pero se me ocurren un montón de ejemplos más en los que el significado de nuestra falta de atención empeora por momentos. Imagínense el caso de los que llegan a una reunión y hablan, hablan y hablan, sin reparar en que los demás están intentado decir algo. Contra esa velocidad, esa cantidad de datos y esa desenvoltura, la mayoría se retira y activa el “stand by” hasta que acaba. Pensando como mínimo, qué pesadez de persona. Si el tema es la persona en sí, la percepción pasa de pesado a maleducado , petulante, arrogante, y a un sentimiento de no querer volver a  departir con él jamás.

Por  la parte emisora, imagínense las excusas, los nervios, hablar para no escuchar a otros, presumir, dejar claro quién manda, entretenerles…

Escuchar implica observar, un buen oyente es quien está pendiente no sólo del contenido del mensaje del interlocutor sino de  todos los elementos del mensaje,  lenguaje corporal, el tono de voz, su intensidad y la velocidad. Para poder hacerse una idea  de la situación mucho más allá de lo que en principio, frívolamente observaríamos.

Escuchando se aprende muchísimo, más que hablando claro, puesto que los argumentos que nosotros esgrimimos son fruto de nuestro conocimiento y por lo tanto no supone adquirir perspectiva o «inputs» diferentes.

Escuchar además conlleva mostrar un completo dominio de nosotros mismos. Conseguir escuchar a una persona, olvidándote de lo que tú quieres decir para entender lo que quiere decir ella, sin suponer, sin interpretar, exige una dedicación total. Llegar a contener ese gatillo que activamos cuando un pensamiento que creemos oportuno, ingenioso o importante llega a nuestra mente, acaba siendo una tarea hercúlea.

Acaso practicamos la escucha activa en alguna de sus manifestaciones ? Alguna  vez habéis intentado recordar una conversación lo más exactamente posible, haciendo un resumen a posteriori, sabríais decir el color de los ojos de vuestro interlocutor, estáis atentos a sus gestos, le prejuzgáis por su apariencia,  respondéis al móvil cuando os están hablando, estáis  pensando en lo que vas a decir, le interrumpís.. .si las respuestas son las  tres primeras  negativas y las cuatro siguientes afirmativas, no escuchas.  Puedes practicar  y cambiar tus respuestas!

Son muchos los obstáculos de la escucha activa. Os contaré, para animaros, una historia que os puede ayudar y serviros como buena práctica.
Un mandatario de un país, al que le  visita  otro, la noche anterior se la pasa estudiando  la pesca y los botes, la pasión del visitante. Cuando la conversación se inicia al día siguiente, tras los saludos de rigor, comienza  hábilmente sobre pesca y botes, el visitante entre sorprendido y emocionado comienza su disertación, horas y horas hablando de su pasión. Tal fue la escucha activa, que de las 12 horas que duró la visita, el anfitrión habló la última hora para concretar los términos de su nuevo acuerdo. Sobre el cuál parecía más que reticente antes de la visita.

Las personas  que hacen que los demás se sientan importantes, pueden cambiarles la vida. Escuchar es la base de esta habilidad. No me digan  que no está al alcance de todos.

Si no tiene algo que les motive a hacer esto  recuerden a Emerson  “Todo hombre es superior a mí  en  algún sentido. En ese sentido aprendo de él.”

De quiénes aprendes tú? Cómo?

Tu profecía Maya

mayas
“A partir de sábado 22 de diciembre del año 2012 todas las relaciones estarán basadas en la tolerancia y la flexibilidad, pues el hombre sentirá a otros como otra parte de sí mismo.
El hombre vivirá la primavera galáctica, el florecimiento de una nueva realidad basada en la integración con el planeta y todos los seres humanos para en ese momento comprender que somos parte integral de un único organismo gigantesco y nos conectaremos con la tierra, los unos con los otros, con nuestro sol y con la galaxia entera; todos los hombres comprenderán que el reino mineral, vegetal, animal y toda materia esparcida por el universo a todas escalas desde el átomo hasta la galaxia, son seres vivos con una conciencia evolutiva” Séptima profecía Maya.
Desde que los mayas entraron en escena, a finales de 2012, en algunos casos interpretados como profetas apocalípticos del mundo, mucho se ha escrito sobre el asunto, hasta que visto el nulo efecto en forma de fenómeno físico de dimensiones mundiales, nadie ha vuelto a reparar en ello. Sin embargo yo puedo afirmar un cambio de rumbo en el mundo que percibo, alejado de medios de masas y cercano a la cotidianidad.
Hasta hace poco la mayoría estábamos atrapados en un fenómeno de la industrialización, trabajar para ganar dinero, para comprar y consumir y con ello alcanzar la felicidad. Nos pusimos el listón muy alto, pero no sólo a nosotros, sino al resto del mundo. De qué modo si no, podíamos seguir consumiendo de todo a esas velocidades y en esas cantidades, mientras al otro lado del mundo el crecimiento era mínimo o inexistente, a costa de los recursos naturales comunes.
Se había instalado entre nosotros, asumir que todos debíamos vivir a costa de otros y que esto era lo normal. Cuando desde la política se lanzaron mensajes como refundar el capitalismo o un cambio de sistema, nadie creyó en que los mismos que ayudaron a crear los problemas, los iban a resolver, por lo tanto estábamos condenados a recesiones y depresiones vinculadas a medio abecedario en V, en L, en W. En fin, a soportar nuestras privaciones como un castigo divino.
Cuando la crisis estaba en su punto álgido, ya las generaciones más jóvenes se preguntaban si vivir para trabajar y para acumular riquezas y dinero, cuyo tiempo para gastar no podían comprar, era lo ideal. Y partiendo de estos planteamientos comenzaron a pensar en trabajos con significado más allá de la remuneración económica, en tareas que implicasen una cooperación con el mundo en el que vivían pensando en que las fronteras y las barreras físicas y mentales, eran cada día más, un injusto invento del hombre con miedo a un mundo global, en el que cada uno debía soportar el azar de nacer en un sitio o en otro, sin más solución que la aceptación y la abnegación.
Que los trabajos tuviesen un significado y una utilidad, más allá de uno mismo, comenzó a ser una exigencia y tras el discurso de Steve Jobs en Standford, las jóvenes generaciones empezaron a buscar su pasión. A desarrollar su potencial humano, trabajando la inteligencia emocional y planteando una estrategia para alcanzar sus sueños.
Es difícil pasar de un mundo en el que lo importante es un trabajo fijo, con un horario y una remuneración concreta, a un trabajo que simula navegar en la incertidumbre y  sin estas condiciones, pero en realidad, dependerá cada día más de nuestras capacidades, habilidades y esfuerzo. Este cambio, como otros muchos producirá vértigo, desconcierto e inadaptados, pero quienes antes lo consideren, como su futuro cierto, mejor posicionados estarán.
Cuando los mayas hablaban de un cambio de energía, es ese cambio que ya se ve en la cooperación, las redes, la tecnología y la colaboración, una solución mejor y más enriquecida a las cuestiones que nos preocupa. Esta energía es la que desarrolla el crowdsourcing, el crowdfunding, los experimentos online, los cursos de las mejores universidades al alcance de tu red….
Todo esto sumado a la falta del estrés laboral que provocaban los trabajos tradicionales, hará que las personas vuelvan a trabajar en cuestiones que les motiven, les hagan creativos y les apasionen, en las que encuentren un significado y una fuente de inspiración importante.
Una energía que nos hará pensar en nuestras habilidades, sean las que sean, enfocarnos en ellas y trabajarlas para ponerlas al servicio de la sociedad, en profesiones nuevas, que inventaremos y que dentro de un cuarto de siglo serán las demandadas.
Cuando conceptos como “sociedad del conocimiento”, todavía chirrían, de eso saben mucho los informáticos, y la gente todavía se pregunta por qué ahora se paga por el conocimiento y no por un esfuerzo físico ya atávico, el mundo se ha movido hacia un panorama mucho más sugerente que el de un trabajo como maldición bíblica.
Si piensas en lo mejor que puedes hacer y te pones a ello, estarás en mejor posición que lamentándote y buscando un culpable.
Descúbrete, desarrollate, y construye.
Profecía o maldición, tú decides.

Solución Arquímedes

arquimedes

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo” esta frase es, con la que Arquímedes presentaba el poder de un fulcro, o punto de apoyo.No sólo tiene aplicación en la física, en nuestra vida, también podemos utilizar una analogía que parte de la psicología positiva que nos demostrará muchas posibilidades.
Si reflexionáis durante unos minutos, sobre cuál es vuestro punto de apoyo diario, muchos de vosotros os daréis cuenta que, o no lo tenéis muy claro, o bien no lo habíais pensado nunca, o quizá el punto de apoyo os lo marcan los acontecimientos, o los demás. En nuestra reflexión de hoy intentaremos encontrar en el trabajo algún punto de apoyo que os ayude a que podáis tener la suficiente potencia para levantar cualquier resistencia que éste os imponga.
Para llevar a cabo el entreno necesitamos una “mentalidad de crecimiento”, esto qué significa. La psicóloga de Standford, Carol Dweck concluyó en sus estudios que existen dos tipos de personas, unas con “mentalidad de crecimiento “ ,quienes creen que pueden cambiar y mejorar con esfuerzo cualquiera de sus habilidades y las de “mentalidad fija” que creen que las habilidades vienen determinadas de serie. Por un momento pensad en alguna habilidad que no teníais y hayáis adquirido con esfuerzo: deportes, programas informáticos, hablar en público, montar en bici…
Si creéis que podéis hacerlo, podréis, pero lo mismo ocurre al contrario, si creéis que no podéis…
En primer lugar, abordaremos el lenguaje con que nos referimos a nuestro trabajo, alguna alusión positiva diaria ? La construcción mental y lingüística que hagamos de nuestras rutinas diarias, definirán nuestra realidad así que, si pensamos que tenemos una bazofia de trabajo, así será y nuestro día será igual.
Qué te parece si en lugar de dejar que los demás nos definan el puesto de trabajo con un título en nuestra tarjeta, o en la Relación o Registro, empezamos a definirlo nosotros, y si le das otra perspectiva pensando en qué ocurriría si nuestro trabajo no existiera, cuál es nuestro propósito final, qué grado de satisfacción proporcionamos a nuestro consumidor o cliente final en lugar de entretenernos con lo negativo,madrugar, llegar, el cansancio….

Estudia qué necesitas para convertir tu trabajo en una vocación. Esto no depende de la tarea, depende de la actitud, del significado que le queramos dar. Puedes pensar en que ser un conserje es recoger la basura de los demás y ser el último de la compañía, o pensar que eres la imagen de la compañía, lo primero que ven y quien se encarga de que todo esté perfecto. Tú eliges.
Os contaré un experimento: el personal de limpieza de  un hotel, dos equipos, al primero un entrenador físico les explica cuántas calorías y cuántos músculos se ejercitan en su trabajo y qué pueden hacer para mejorar el ejercicio en él, al otro equipo, no se les explica nada. Semanas después los que pensaban en el ejercicio como factor motivador, no sólo habían perdido peso, sino que habían bajado incluso su colesterol. Todos habían hecho el mismo trabajo. La única diferencia era cómo habían concebido sus mentes el trabajo que estaban realizando.
Coge papel y boli y escribe todas tus rutinas diarias en una lista, a continuación de cada una escribe una actividad productiva a la que la puedas vincular. Cuando estés realizándola o a punto de empezar, piensa en la productividad, tu escenario, tu actividad y tu vida, cambiarán. Por ejemplo, en lugar de quejarte del recorrido a tu trabajo, estudia idiomas, ejercita tus músculos, escribe… haz algo que te guste o te sea productivo.
Cuando vayas a ir a una tediosa reunión en la que sabes que si no se acuerda algo en los cinco primeros minutos, será una más, introduce tu objetivo dentro de ese que no es tuyo, piensa en cómo harías tú la reunión, fíjate en el lenguaje corporal de tus compañeros, intenta adivinar sus estados de ánimo, observa qué le falta a la presentación, sé creativo con tus objetivos.
La meta final es que en ningún momento tengas la sensación de que estás perdiendo el tiempo y que tu trabajo no es importante. Considera todo desde un punto de vista útil y divertido, propóntelo como un juego.
Al fin y al cabo la empresas punteras en el mundo es lo que hacen , no?
Empieza por ti mismo. No necesitas trabajar en Google para ser más feliz en tu trabajo, todo es proponértelo.
Has cogido papel y boli ya?

Sintonizando

sintonizar

Agradecemos a Alfred  Korzybski la disciplina de la semántica general, en ella este polaco desarrolla una teoría sobre cómo influyen en el ser humano y en su percepción de las cosas, tanto la estructura del sistema nervioso, como la de las lenguas que utilizamos.

Su cita más famosa es la que se refiere a que “el mapa no es el territorio” con ella,  expresa como, a pesar de estar todos  asistiendo a la misma realidad, el hecho de tener diferentes filtros sensoriales, nos hace que percibamos diferente.

La realidad la percibimos a través de nuestros sentidos: oído, vista, sensación táctil , olfativa o sabor. Cuántos más sentidos intervengan en esa percepción más rica será la fotografía que tengamos de ella, pero esto no significa que otra persona, incluso aquella que está a nuestro lado no  pueda tener otra mezcla de estas herramientas y no percibir lo mismo,tener otra experiencia. Por lo tanto, tenemos entre otras muchas, dos opciones para sintonizar con los demás.

La primera es preguntar, no dar nada por hecho, no pensar que la otra persona está advirtiendo lo mismo y que va a responder de la misma forma que nosotros. Tenemos un ejemplo muy claro en los colores, sin tener en cuenta cuestiones de visión como el daltonismo, lo que para nosotros puede ser rojo, para otros puede ser naranja y para otros incluso marrón. Por lo tanto, si vamos a pintar algo para otros, mejor que delimitemos de antemano el color exacto que percibe el receptor del trabajo.

Esto que en este ejemplo parece tan simple, trasládelo al lenguaje, cuando nos expresamos con palabras, dando por hecho que tienen el mismo significado para todos. Llévelo al extremo, con  palabras como felicidad, éxito, amor. Experimente, pregunte sobre su significado a otras dos personas.

Seguramente,  se ha cuestionado pocas  veces  si significan lo mismo para usted que para su interlocutor.Esta es una de la cuestiones principales de la mala comunicación, dar por hecho que se piensa y se percibe lo mismo, imaginar, creer que se poseen  poderes de adivinación y que con pocos datos que le den y nada que pregunte, le tomarán por un cerebro genial. Cuál será  su sorpresa cuando compruebe, tras concluir la tarea asignada, el encargo o la acción, que nada tiene que ver con las expectativas de quien lo delegó. Pregunte, no tiene más implicación que aclarar, sobre todo, para evitar malentendidos, será mejor esto a que alguien piense a posteriori que usted, a pesar de poner esa cara de interesante y no preguntar, no se entera de nada.

Siempre es mejor cuestionar y revisar lo que creemos y hemos entendido, a tener que lamentarlo después.

Nuestros filtros sensoriales, que eliminan, distorsionan y generalizan, descargan al sistema nervioso de la ingente cantidad de información que recibe, haciendo que esta selección sea personal e intransferible. Por lo que, si queremos ponérselo fácil también a los demás, deberemos preguntarles  a su vez, qué han entendido de lo que les hemos contado y explicarnos mejor o con más detalle si confirmamos que difiere.

Otra cuestión a tener en cuenta para sintonizar, es el canal que predomina en  nuestro interlocutor, visual (vista-ver) auditivo (decir-oir) o kinestésico (sentir-hacer) técnicamente se denominan submodalidades, pero lo interesante , es que lo que decimos, los verbos, sustantivos  y expresiones que utilizamos, nos dan mucha información de cómo conectar mejor con la otra persona.

Por ejemplo si la frase reiterada fuese “ no veo nada claro mi futuro” sería visual, ¨todavía oigo su voz como si estuviese aquí”  sería auditivo y “ me siento desilusionada con su comportamiento” sería kinestésico.  Si estamos pendientes de en qué canal “trasmite” nuestro interlocutor y utilizamos el mismo, seguro que sintonizamos antes y mejor. Si no, también podemos utilizar un sistema que aglutine todos : Cómo lo ves, dime qué te parece, cómo te sientes cuando te lo cuento.

Hay un ejemplo muy curioso que seguro que os aclara todo esto, amplía vuestro conocimiento y lo hace más ameno. Se trata del amor y sus fases. En la fase inicial de enamoramiento todos ponemos todo de nuestra parte, hacemos regalos, preparamos cenas, ponemos música, decimos frases  románticas, hacemos  caricias, damos abrazos y besos. Todo, por llevar a cabo muestras de nuestros sentimientos inequívocos para conseguir nuestro objetivo, trasladar que esa persona es importante para nosotros y estamos dispuestos a hacer, decir, y mostrar todo lo que esté en nuestra mano. Con el paso del tiempo, ese sobresfuerzo del principio, lógicamente se desvanece y cada uno vuelve a su canal original. Mientras estábamos en la primera etapa no echábamos de menos nada porque fuese cual fuese nuestro canal estaba satisfecho ampliamente pero ahora, sin saber porqué tenemos la sensación de que ya no nos quieren o nos quieren cada vez menos. Esta percepción puede darse porque si alguien  fuese principalmente auditiva y su pareja kinestésico, ella estaría esperando palabras y frases reconfortantes, mientras él querría abrazos, caricias y besos. Cuando se acercase a ella en busca de estas, le rechazaría al no oír nada de lo que espera y entonces pensaría  que sólo quiere sexo. Él tampoco entendería nada porque estaría esperando estas acciones y llevaría recibiendo todo el rato, “te quieros” y frases románticas, que cuestionaría por su nulo contenido en sensaciones físicas.

Esto que ahora les habrá resultado sencillo entender, ocurre en todos los ámbitos, en el del aprendizaje, en el laboral, exposiciones en público, cada uno usa su canal. Así que busquen el  suyo, el de quien quieran sintonizar y dependiendo del interés y de la relación,  acuerden y recuerden transmitir por los mismos.

Os dejo este link a un test de Robert Dilts para que averigües tu submodalidad. Y un paper por si quieres ampliar información.

Espero que os sea de ayuda 😉

Enfócate en lo bueno

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Salimos por la mañana de casa con la linterna encendida, adónde enfoca, hacia delante, casi siempre hacia abajo, pocas veces hacia arriba y rara vez a izquierda y derecha.
Qué significa?Quién nos dio la linterna? Para qué nos sirve? Siempre enfocamos lo mismo?
Si, si, la linterna es nuestra pero rara vez la utilizamos en el modo manual, casi siempre se encuentra en el automático, enfocamos donde siempre y encontramos lo de siempre.
Desde por la mañana son la radio, los periódicos, la red o la tv quienes nos dirigen la luz hacia donde quieren, principalmente hacia lo negativo. Esta mañana tornados, muertes, políticos corrupción, banqueros, déficit, sueldos más bajos que la UE.

A partir de ahí ya puede pasarnos algo maravilloso, como que hayamos partido de un lugar donde nos quieren, miman, alimentan y cobijan, que todo dará igual e irá a peor .

En este día ya no volveremos a acordarnos de adónde dirigimos nuestro enfoque, estaremos tan embebidos pensando en todo lo negativo que incluso trabajar será más que nunca un castigo divino. Este estrés, generado por estos pensamientos, nos pondrá en una situación en la que las emociones nos bullirán a tales grados por dentro, que arrojaremos bocanadas de ellas hirviendo sobre cualquiera que nos contradiga o moleste lo más mínimo.
Por qué no cambias el foco, qué te parecería ser el dueño de tu linterna. Levantarte por la mañana e iluminarte frente al espejo, decidiendo cómo va a ser tu día, proponiéndote que ese día, vas a enfocar lo que quieres, por ejemplo la bondad de las personas de tu alrededor. Que a pesar de sus gestos, gruñidos y contestaciones, vas a ir a más allá, vas a tratar de llegar a las luchas que esa persona esté librando, a conseguir que al menos, cuando esté junto a ti o cerca, se sienta tranquila.
Piensa en cómo sería si nada más salir de casa alguien te diese los buenos días con una sonrisa de oreja a oreja y te abriese la puerta para salir, te cediese el sitio en el metro o en el autobús, si el conductor te saludase cordialmente. Si en lugar de todas esas entradas negativas en tu sistema, sólo hubiese cosas positivas.
Imagina si en tu trabajo tu jefe o tus compañeros te dijesen, Hola ______ qué gusto volver a verte por aquí esta mañana, me alegra mucho que trabajes en esta empresa, somos lo que somos gracias a ti. Qué, no empezarías el día “enchufado” y con un subidón de autoestima que te haría ser más productivo, más creativo y mejor empleado, jefe, madre….
Quién cree en cada uno de nosotros hoy, si no hacemos más que pasarnos el día arrojando sobre los demás nuestros miedos, y quejas, «gracias a que me pagan porque mi jefe tal o cual», pero» tal y como está el mercado, como está el mundo»,…Cómo está?
El mundo nunca ha estado mejor que ahora.
Sólo con echar un vistazo a la Historia podemos tener una visión clara de todo lo que parecía imposible y  más tarde se ha llevado  a cabo, principalmente porque las leyes de lo posible las ponemos nosotros y son modificables permanentemente.
Me gustaría que echaseis un vistazo a este TED de Rita Pierson, para ver el poder de los demás.Si no se os humedecen los ojos y el corazón os palpita, preparado para conseguir vuestra hazaña, entonces no habréis experimentado el sentimiento de poder que tienen las palabras y las acciones. No las de los demás o las de quienes deben o son  modelos. No, no las nuestras, las de todos.
Piensa en ti mismo de qué te sirven las críticas por sistema de los demás o los «deberías», «tendrías», «cambia esto», «cambia lo otro». No sería genial que alguien te dijese en lo que eres bueno, increíble, único! !!!!!!!!Cientos de veces!!
Levántate mañana, sonriente, enfocando lo positivo, con una sonrisa y haz que alguien a tu alrededor vuelva a creer en él mismo, alienta sus virtudes, con sinceridad, agradeciéndole que puedas disfrutar de su compañía, de sus habilidades , de su corazón. Alucinarás con el efecto creado.
Imagina si todos tuviésemos, al menos, una persona así en nuestra vida, que nos empoderase, que subiese nuestra estima a diario, que no nos comparase, que nos dijese es posible, tú puedes, de qué seríamos capaces. ..
Qué te cuesta probarlo.Alguien tiene que empezar .Te animas?

No networking?

networking
Tener un espíritu emprendedor y fomentarlo, te da alas, lo recomiendo. En cualquier momento del día o de la noche se te ocurre una idea para implementar en tu negocio, cualquier necesidad de los demás se convierte en un reto para ti y te entusiasma tanto que no tardas ni dos minutos en encontrar diligentes oyentes que reciban tu “bombardeo”.
Eureka! En los posts en los que he ido desgranando los cambios que creo se están produciendo en nuestra sociedad y como ir adaptándose, reseñé la importancia de tener tu marca personal y cómo comenzar. Tras trabajarlo después, en varias ocasiones con mis clientes, detecté otra necesidad y es la puesta en marcha de la marca.
La mayoría de nosotros sabemos en qué somos buenos y qué sabemos hacer, incluso hemos desarrollado un Plan de Negocio o un desarrollo personal y profesional, como mínimo para los próximos cincos años. Hasta ahí genial.
A partir de este momento es donde comienzan la mayoría de las inseguridades y titubeos. Ahora qué. Si no hacemos nada, es difícil que alguien llegue a saber en qué consiste nuestra dedicación, si nos quedamos en el siguiente paso, el perfil en las redes sociales, seguimos sin poner toda la carne en el asador. Si en un arrebato de compromiso y disciplina hemos puesto en marcha nuestro blog, podemos sentirnos orgullosos, pero eso no nos acercará a nuestros clientes y empleadores, ellos no están en su mayoría en la red pendientes de nuestras entradas.
Las redes y las webs nos proporcionan información sobre las ofertas para asistir a miles de encuentros de profesionales y hacer networking en muchos lugares. En este momento debemos pensar en cómo abordar la estrategia y para qué. En principio, nos planteamos asistir a cualquiera de estos encuentros plagados de tarjetas con magníficas presentaciones y en el mejor de los casos con un trabajo mini-discurso (elevator pitch) para que al primero que se nos acerque asaetearle con nuestra información.
Trasladar esta información es esencial pero si eres tímido, modesto, te cuesta romper el hielo o crees que hablar de ti y bien es fanfarronear y ser arrogante, estás perdido.
La eliminación de barreras tiempo de trabajo-tiempo de ocio y el crecimiento de los multiprofesionales autónomos harán que todos los lugares donde acudas sean los idóneos para encontrar clientes o contactos que supongan un empujón en tu carrera y en tu negocio definitivo.
Lo mismo ha ocurrido con los contactos, hace tiempo sólo los utilizabas para conocer gente y ligar y desde hace algunos años los estás utilizando para pasar el curriculum o para que intercedan por ti ante personas que conocen.
Has pensado en acordar con alguien intercambiar este papel de relaciones públicas? Piensa en si en lugar de acudir a esas reuniones con multitud de miedos a hablar de ti y de lo tuyo, fueses acompañado por otra persona en tu misma situación y cada uno “vendiese” la idea o la marca del otro. No sería ésta una genial cooperación, que procuraría un servicio de Relaciones Públicas increíble y acorde con tu presupuesto cero.
Comienza tu estrategia a través de Facebook, Linkedin o Twitter, o de las páginas que visitas porque se relacionan con tu sector, haz una lista con los eventos interesantes del mes y busca tu “acompañante”.
Si no tienes amigos-familiares disponibles o con ellos no te sientes seguro, o simplemente prefieres hacerlo “solo”, contrata a una persona externa, a alguien como Coach, además de procesos de coaching y entrenamiento de herramientas de inteligencia emocional y que mejoran tu empleabilidad, entre los servicios que presto, está el de acompañamiento en “networking” que incluye trabajar la motivación dentro y fuera de estos eventos.
Encontrar a alguien a quien le importes tú y tu éxito es muy importante, que además sea extrovertido, tenga facilidad con las relaciones sociales y que después del trabajo conjunto, te conozca y crea en ti, es fundamental.
Si lo piensas, romper el hielo no es una tarea nada fácil y si a eso le sumas que es para introducirte en determinados círculos, cuando no estás muy ducho en ello y encima para hablar de ti, puede ser un obstáculo que a priori te resulte insalvable. Pero en cuanto te pongas en marcha, pasará de ser una tarea que odias a algo que te va a proporcionar tantos beneficios que pensarás, cómo no lo he hecho antes”
Entre contratar una gran empresa de publicidad y quedarte en casa lamentándote, hay infinidad de opciones.Ve subiendo escalones poco a poco y si necesitas ayuda pídela.
Cuándo empiezas?

Pedir ayuda

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Una cuestión no bien vista en Occidente, sinónimo de debilidad, de flaqueza, digna de esconder y avergonzar. Es o no es absurda la creencia?
Desde que somos pequeños necesitamos ayuda para muchas cosas, al principio incluso para sostenernos erguidos, alimentarnos y los cuidados más básicos y en nuestra vejez, los que llegan, acaban teniendo que lidiar con similares necesidades.
Si a temprana edad, son nuestros padres quienes nos proporcionan esta ayuda, alertados por nuestros llantos, poco a poco van desarrollando un sentido de la responsabilidad que les agudiza la previsión de muchos de nuestros gestos y sonidos, para prestos asistirnos con abnegación.
Literalmente acaban leyéndonos la mente, por lo que no aprendemos a pedir ayuda, cosas, está claro que sí, pero sólo eso, y menos a acompañarlo de un por favor o un gracias. De repente creemos que somos lo suficientemente autónomos para no necesitar a nadie, y por lo tanto desdeñamos cualquier tipo de ayuda que venga de frente o haya que agradecer, preferimos que sea tácita y que incluso a posteriori, podamos criticar sin problemas.
Esto nos hace tener una falsa imagen de fortaleza de nosotros mismos, que se desvanece en cuanto hay que salir del cascarón y enfrentarse al mundo real. Todos los que aseguramos que no necesitamos ayuda temblamos ante cualquier desafío e intentamos disimular este temor con cualquier argucia, sólo para no demostrar que no lo sabemos resolver. Si ésta es nuestra táctica, jamás estaremos en condiciones de aprender nada, ni de reflexionar sobre nosotros mismos, ni de cuestionarnos algo.
Pero qué bien se vive haciéndose el “fuerte” cacareando a los cuatro vientos “yo nunca pido ayuda”. Pero lo hacemos porque nos cuesta reconocer que no sabemos o por no tener que devolver el favor, por no agradecerlo, por no desconfigurar nuestra propia imagen de autónomo o simplemente porque todo ese ego concentrado en orgullo y amor propio nos parece tan insalvable que preferimos seguir con el papel.
Son las miles de veces que nuestros padres, y en concreto nuestras madres, nos han ayudado sin tener que pedirlo, quienes nos han hecho pensar eso, que nadie nos ayudaba. Son quienes nos han acostumbrado a que todo el mundo debe imaginar nuestras necesidades y ofrecerse sin más.
Todos los que nos confesamos culpables de intentar adivinar las necesidades de otros y ayudarles sin que lo pidan, les estamos haciendo un flaco favor. En primer lugar nuestra previsión interpreta lo que puede ocurrir, casi siempre negativo, y nos adelantamos para intentar evitárselo a toda costa, sin que lo pida. Cometemos dos errores uno, impedir que se acostumbren a algo tan vital como es soportar las frustraciones, los ataques o cómo se esfuman las expectativas y dos, a desarrollar las herramientas necesarias para enfrentarse a esto. Hundirse con cualquier incidente azaroso o no saber cómo resolver sus propias cuitas harán de las personas unas inadaptadas a las que cada vez les costará más salir adelante.
Además siempre encontrarán en nosotros unos culpables en quienes descargar su ira o su pena difícilmente remontable. Entre ver sufrir desde la barrera y deshacer entuertos por otros que ustedes creen que son más frágiles, atémonos a la silla, observemos como a pesar de la dureza de las circunstancias, la resiliencia va ganando batallas a los miedos y a las supuestas debilidades. Todo el mundo lleva una bellota dentro que se puede convertir en un roble, no hagamos de la bellota de los demás nuestro propio bonsái.
Nuestra ayuda se pide por favor, se argumenta con razones de peso y se reciben las gracias cuando termina. Si quieren colaborar en la construcción de personas fantásticas háganles llevar un diario de gratitud, trabajen y entrenen con ellos la necesidad que tenemos todos de pedir y agradecer ayuda, física, psicológica, emocional y lo importante que es, para mejorar y sentirse bien. No les evite nada. Enseñe a dar gracias por todo lo que tienen y por tener la oportunidad de desarrollar capacidades y habilidades que, de eliminarse, harían de su vida una tortuosa ruta.

¿Quién es tu modelo?

modelizar
Si usted piensa en una persona a la que admira, que ha conseguido muchas de sus metas en la vida o algunas de las que a usted le gustaría conseguir, seguramente habrá tenido la tentación de quitarle mérito y achacarle a la suerte gran parte de ese logro.
Sin embargo, si hiciese labores de investigación más profundas, podría llegar a la conclusión de que oportunidad y preparación colapsaron en el tiempo para lograrlo.
Si otros lo consiguieron, qué cree que le diferencia a usted de ellos y de ellas. Quizá la determinación, el deseo ferviente de conseguir algo, a lo mejor la fe en la posibilidad de conseguirlo o  la perseverancia necesaria para prepararse a fondo y  no retirarse o rendirse antes de tiempo. Entre estos requisitos por supuesto, se integra de manera definitiva, no tenerle miedo al fracaso, ni a aprender, ni a  preguntar cada día.
Conozco a varias personas que hasta hace poco, no utilizaban dispositivos tecnológicos por no preguntar cómo se encienden o pedir ayuda para iniciarse en ellos. Se perdían un mundo lleno de posibilidades por no admitir que no sabían!, yo tampoco y sigo ignorando muchas cosas que no me importa preguntar. Qué es lo peor que me puede pasar…seguir en la ignorancia cuando tengo la información a mi alcance sería una necedad.Saben ustedes qué inyección de autoestima es verse haciendo cosas que no habían pensado ni en sueños.

A muchas de estas personas-modelo  las vemos o escuchamos pequeños espacios de tiempo a través del día o de las semanas y esto nos dificulta tener una idea global de su dedicación y su esfuerzo, a veces no están en nuestro entorno, aunque gracias a las redes sociales, casi siempre a nuestro alcance.
Hace poco leí un artículo, en Inc.com, sobre las grandes posibilidades de éxito que tienen quienes se atreven a ponerse en contacto con las personas a las que admiran o a quienes desean parecerse. Son muy pocas las y los que tienen los veinte segundos de coraje que se necesitan para intentarlo, con una llamada, un correo, un tuit…
El modelado es una estrategia que en base a ajustarse a modelos existentes, las personas podemos desarrollar comportamientos de éxito de cara a nuestras metas y objetivos. Para que esta estrategia diera frutos deberíamos tener de la persona a modelar, las creencias, cómo almacenan sus pensamientos y cuál es su fisiología.
Algunos de estos datos los conocemos a través de las biografías, imprescindibles para esto. La de, por ejemplo, Steven Spielberg que explica como desde muy pequeño se recorría todos los estudios, persiguiendo a directores de cine para ver el trabajo que desarrollaban y cómo lo hacían con un tesón y un entusiasmo admirables. Lebron James, MVP de la NBA en dos ocasiones y alero de los Miami Heats, también lo hizo con Kareem Olajuwon, para mejorar su juego.
No sólo sirve ver su ejemplo, o partes de su biografía, hay que conocer qué piensan, qué creen, cómo lo almacenan, qué se dicen a sí mismos. En el mundo empresarial Peter Drucker hizo lo mismo en el mundo de los negocios, trasladando modelos de gestión de las corporaciones modernas. Hoy en día se le sigue considerando el gran filósofo del managment.
Modelar significa reproducir, así que debemos procurar que se asemeje lo máximo posible a nuestro ideal, esa es nuestra responsabilidad. Dentro de este proceso de cuánta más información tengamos, mejor será nuestra estrategia. En caso de que no poseamos demasiada información, la fisiología de esa persona también nos dará muchos datos.
Existe un proverbio que dice “Si quieres ser fuerte, hazte el fuerte”, por lo tanto si actúas como si ya poseyeras ese rasgo, puede que al principio no te sientas muy cómodo sea incluso artificial pero si continúas practicando y lo vas añadiendo a tu “repertorio” acabarás “siendo así”. Lo puedes comprobar efectiva y rápidamente con tu postura corporal, si dejas de encorvarte y te mantienes erguido, lo mismo ocurre con la respiración, el gesto y los movimientos. Prueba ahora mismo y utilízalo siempre que desees cambiar tu estado de ánimo.
Modela hasta que puedas modelizar, es decir, construir el tuyo propio.

Piensa que tú también puedes ser el modelo de alguien, así que recuerda que siempre el ejemplo valdrá más que las palabras y si no lo crees echa un vistazo a este video.

Te atreves?

Cuestión de perspectiva

perspectiva

Realmente es  tan difícil ponerse en los zapatos de otro?  Son los indios  quienes revelan en sus leyendas que deberás andar muchas leguas en ellos para poder entender y juzgar, tienen toda la razón pero no tenemos tanto tiempo. También cuando Einstein explica que no se pueden arreglar los problemas, con las mismas herramientas que los han creado, facilita la estrategia, pero a pesar de leerlo  en numerosas ocasiones, hace falta verlo en los demás para darse cuenta de en qué consiste.

Casi todas las personas interpretamos, lo hacemos con nuestro entorno, con quienes están a nuestro alrededor, con las emociones, los olores, los sentimientos… con todo. A pesar de que sabemos que los sentidos nos engañan y  que vemos lo que queremos ver , somos capaces de no dudar y afirmar muchas  de nuestras percepciones como si fuesen verdades incuestionables. Cómo si no, podemos asegurar qué quería decir alguien con su gesto, con su mirada o sin decir nada.

Recuerdas la cantidad de veces que has hecho esto y te has visto con poderes como la lectura de mente, la previsibilidad de lo que van a decir los demás, o incluso de lo que dirían en una situación, la suposición de una observación nada  escrupulosa… todo ello para poder achacar a alguien  la intención de trasladarte emociones negativas y todo ello también si preguntar.

Para evitar llevarnos a engaño y hacerlo continuamente, lo mejor es hacerlo, preguntar, constatar si lo que nosotros hemos visto, entendido u oído se confirma con lo que otra persona percibe. Muchos de los malentendidos que utilizan las enredos de las películas, los trucos de magia y los chistes provienen de ahí. De los dobles sentidos, de lo que no se dice, de lo que nos vemos  y se interpreta. Aunque en esas circunstancias puede resultar entretenido  e incluso gracioso, en la mayoría de los casos, producen problemas de comunicación , que se agravan con el tiempo y se reproducen constantemente, porque casi todos intentamos resolverlos haciendo lo mismo que la vez anterior, con las mismas herramientas.

Si podéis pensar en  alguien  que os saca de vuestras casillas y no recordáis muy bien el porqué pensad por un momento en los desencuentros, casi siempre se producen por los mismos motivos y reaccionamos exactamente igual que la vez anterior. Probad algo,  si tenéis la suerte de tener  algún paciente y perspicaz amigo, o decidís contar un Coach, y le contáis vuestra historia, seguramente os ayudarán a buscar otra perspectiva, a encontrar otra versión. Si hasta ahora,  vosotros, en cuanto no os daban  la razón en un porcentaje alto, decíais   básicamente que no podían  llegar a entenderlo porque no estaban en tu misma situación y dejabais de escuchar . Cambiad de estrategia, usad otras herramientas.

Si en lugar de eso, dieseis por un momento una oportunidad a este nuevo razonamiento, planteamiento, historia, podríais tener una vertiente nueva, una nueva perspectiva que os sacase del bucle y os permitiese una visión menos emocional.

Al fin y al cabo en muchas ocasiones el no saber gestionar nuestras emociones nos juega malas pasadas, nos lleva siempre al mismo iracundo lugar, al que muchas veces no sabemos ni cómo hemos llegado, pero el tiempo que nos lleva volver a nuestro estado normal, nos alerta de lo poco saludable que es seguir en él.

La perspectiva lo cambia todo, quieres cambiar la tuya?

Tempus fugit

relojes

¨Lo que importa más, nunca debe estar a merced de lo que importa menos” Goethe

Esta sugerente cita, enmarca  la reflexión, la gestión del tiempo, o como aclara Covey, la gestión de nosotros mismos. Dolores de cabeza, de cervicales, taquicardias, ataques de ansiedad, la sensación de que llevas todo el peso del mundo a tus espadas y de que llegas tarde a todo o te estás perdiendo lo mejor , son algunas de las sensaciones descritas por quienes padecen la falta de planificación de su tiempo y por ende de su vida.

Ser continuamente asaltado por pensamientos que responden a  “tengo que”, seguidos de “no tengo tiempo para “ que se acumulan sin orden ni concierto  en nuestra cabeza, hacen que andemos cabizbajos y pesarosos, que no  disfrutemos de lo que estamos haciendo en ese momento , que lo hagamos en peores condiciones y que el “ ahora” nunca sea un momento entre el ayer y el mañana.

El tiempo no es oro, es lo más preciado que tenemos, ya que, a diferencia del metal,  no se puede comprar, como bien señalaba Sampedro. Mientras el reloj inexorablemente  marca el paso, qué nos hace ser tan descuidados con lo único que merece la pena en nuestra vida cuidar, qué nos impide planificarnos mejor y dedicarle más tiempo a nuestras prioridades, antes que lamentar  no hacerlas.

Caminamos por la vida, sin pararnos a pensar qué otro modo de vivir habría para no permanecer en este bucle. En muchos de los casos que conozco esta necesidad vital  es tan obvia  que, simplemente al  poner la persona, sobre una hoja de papel, sus tareas prioritarias, ya les relaja el cuerpo y distiende la rigidez del cuello. Una vez plasmado en papel ya pueden verificar que  nos es cierto que no dispongan de tiempo, sino que o bien su mente les impedía entre tanto dato aclararse o que tienen ladrones del tiempo, que lejos de aportar nada acortan el día a pasos agigantados. La televisión y las personas tóxicas son algunos de sus principales exponentes. Si quiere pasar a modo “master” utilice una agenda, un soporte portátil que pueda transportar y consultar en cualquier lugar. Revíselo cada mañana. Sáquelo todo de su cabeza ya, descansará.

Para poder llevar a cabo una buena administración del tiempo es fundamental planificarlo y organizarlo, en primer lugar estableciendo prioridades, pero no sólo en el tiempo de trabajo sino en la vida cotidiana, además esta planificación debe ser realista, tiene que contar los desplazamientos, la necesidad de acoplarse a las distintas tareas y la parte de vida social o de interacción que tienen muchas de ellas. Para poder llevar a cabo esta planificación, hace falta establecer metas y objetivos previos y comenzar con una lista de tareas.

Establezca los roles que desempeña en su vida: individuo madre, padre, hermana, empleada, amiga, miembro de asociaciones, gerente… y distribuya a cada rol, metas, objetivos y resultados para  los siguientes 7 días.

En la ejecución de la planificación, se requiere ser responsable y flexible, puesto que en numerosas ocasiones primar la eficiencia puede ser contraproducente, si en su lugar, valoramos las relaciones y los resultados, estos pueden ser mejores aún no habiendo cumplido con todas las tareas. Suele  ocurrir porque muchas de las acciones que ponemos en marcha y las expectativas que depositamos sobre ellas, son terceras personas las que tienen el control y por lo tanto, la rigidez puede llevarnos a desmotivarnos y a claudicar cuando no se llevan a cabo.

La  organización semanal  es la más recomendable, proporciona una mejor visión que la diaria y además la vida de la mayoría  de nuestro entorno también se rige por esta medida.

Pronto se dará cuenta de que dispone de tiempo de sobra e identificará los hábitos que le impiden gestionar mejor su vida. De usted depende que sigan o no en su agenda.

A continuación les mostraré una herramienta útil para su análisis, la matriz de Covey y su explicación:

la foto (1)

En ella, los factores que definen las tareas son urgente e importante, ante lo urgente reaccionamos, cuadrante I, este agota y consume a muchas personas, este cuadrante crece hasta que domina. Las que  son urgentes pero no importantes, son prioridades y/o expectativas de otros, en caso de que nos dediquemos principalmente al cuadrante III o en el IV , la vida que llevaremos será irresponsable.Las personas efectivas, que llevan a cabo tareas que requieren proactividad, es decir, hacen que las cosas ocurran, se sitúan fuera del  III y IV, reducen el I y se sitúan en el II

Parafraseando a Drucker, las personas efectivas no se orientan a los problemas se orientan a las soluciones. Piensan preventivamente.

Steven Covey  también plantea estas dos interesantes preguntas:

– ¿Qué puede hacer usted, que no esté haciendo ahora y que, si lo hiciera regularmente, representaría una tremenda diferencia positiva en su vida personal?

– ¿Qué produciría resultados similares en su vida profesional o en su empresa?

Hágase estas preguntas y tome decisiones. Nunca es tarde para hacerlo bien.

¿Crees que puedes?

proactivo

“ La gran finalidad de la vida no es el conocimiento, sino la acción” Thomas Henry Huxley

Inspiro profundamente…  esta acción, inspirar, me parece tan gráfica de lo que supone leer e interiorizar pensamientos certeros, que cuando leí esta cita pensé,  qué buena idea para una reflexión.

Cada objetivo, cada meta, cada idea que revolotea en nuestra mente, no es más que ruido sino se transforma en acción, lo que nos cuesta… por cada idea que nos emociona y entusiasma, acuden en su compañía miles de pensamientos para obstaculizarla, como una barrera, una protección y  acabamos reaccionando a lo que nos ocurre, es eso lo mismo que acción…

Estos muros, estos pensamientos  que llegan de avanzadilla, como certeros dardos que pinchan nuestros “globos” nos mantienen en, lo que creemos, una fortaleza, en una zona que por conocida, nos da la impresión de que esté bajo nuestro control, a salvo, aunque algo nos dice que no  nos es grato permanecer en ella. En el fondo ,sabemos que lo que queremos está más allá. Fuera de nuestra zona de confort.

Este temor, nace de la falta de confianza, ésta  de no saber de lo que somos capaces y esto de la falta de experiencia. Este círculo se retroalimenta manteniéndonos inmóviles en nuestra rutina. Para aumentar la confianza en nosotros no hay más  que practicar, entrenar, rebasar los límites para poder poco a poco, aumentar nuestra zona de acción.

Os dejo este TED,  de Matt Cutts, por si queréis empezar por un entrenamiento original.

Me interesa especialmente este tema ahora, en un país, en el que existen tantas posibilidades y las personas están tan preparadas, el entorno está influyendo en nosotros decisivamente. El ambiente físico  nos domina y sólo reaccionamos a él, siendo víctimas de quienes nos hablan de falta de oportunidades y de apocalípsis a las que tenemos que asistir como espectadores y no como los verdaderos protagonistas del cambio,  rodeados de agoreros que predicen desdichas  y las esparcen como pólvora por las redes y los medios.

Qué pretenden dirigir  y gobernar con el miedo… yo también soy de las que creen que las estadísticas las hacemos las personas.

Por eso me gusta recordar a Viktor Frankl, del que recomiendo con encarecimiento, su libro “El hombre en busca de sentido” y a Steven Covey, la palabra “proactivo” les debe a ellos su origen y desarrollo, respectivamente, así como su inmersión en el mundo de la empresa principalmente.

El Diccionario de la Real Academia no recoge este término, señala que  la palabra “iniciativa”  o “tener iniciativa”  serían similares. Después de leer a estos autores, a mí me queda claro que “proactivo”-palabra  que a muchos les resulta fútil, o que de tanto uso vacío,  recuerda un poco a la  manida “sinergias”- tiene entidad propia,  relevancia y  una actualidad  asombrosa.

Explica Covey, que las personas nos dividimos en reactivas y proactivas.  Las primeras,  las que reaccionan a lo que les pasa, les afecta el entorno en exceso, si les tratan bien, se sienten bien y si les tratan mal, mal, es decir “ construyen sus vidas emocionales entorno a las conductas de otros” . Sin embargo las proactivas , no es que no les ocurran las mismas cosas, sino que  las acciones que toman, son el fruto de sus propias decisiones, de su elección.

Recuerda mucho a los papeles de víctima (reactiva) y protagonista (proactiva), en cada persona,  creo que más o menos la mezcla inicial es al 50% en cada uno, más tarde la persona en función de sus experiencias, aprendizajes y creencias , inclina la balanza hacia el lado que más le “ interesa”. Quienes lo hacen en el sentido de la víctima, de la persona reactiva, encuentran siempre  a quien culpar, padres, amigos, compañeros, ciudad, trabajo,  incluso  al tiempo  de lo que constantemente les ocurre. Los que además  quieren a estas personas reactivas, ante su queja por no poder coger las riendas de su vida o por repetir constantemente su falta de suerte, hacen que los demás se vuelquen con ella, y asuman el control por ellas, con lo que la víctima, acaba siendo el centro de atención, algo que les proporciona  emociones adictivas.

 Estas personas, las víctimas, se acostumbran a que todos tomen decisiones por ellas, con lo que ese músculo, el de la toma de decisiones, que se entrena con la práctica, deja de funcionar, y  la falta de habilidades y de capacidades se agrava con el tiempo, dejando a la persona en condiciones lamentables.

Este es un aviso para todas aquellas personas que pretenden sufrir, caerse  y frustrarse ellas mismas por sus seres queridos, ayudarles a culpar a los demás o al entorno  por lo que no les  sale bien o como ellos esperaban. Lejos de hacerles bien alguno, les cortan sin piedad las alas, les dejarán sin herramientas,  que les harán enfrentarse al futuro en inferioridad de condiciones. Usted será el responsable de que “se ahogue en un vaso de agua” cuando no esté en su presencia. Piénselo.

Si lee testimonios y biografías de gente interesante, observará  que se modelaron y configuraron la mayoría de ellos, en la adversidad, en el esfuerzo, que nada es fruto de lo que las víctimas denominan suerte. Que se está muy confortable en casa dándose uno palmaditas en la espalda y compadeciéndose de todo lo “malo” que le ha ocurrido. Se ha preguntado en algún momento qué se  ha  aprendido de esa experiencia. Cree usted que todo pasa por algo.

Eche la vista atrás hoy y recuerde alguna de aquellas cosas que le parecían tan horribles, que no le dejaron dormir, que le parecían obstáculos insalvables, cómo le parecen hoy. Sino consigue recordar ninguna de estas experiencias, seguro que conoce a alguna persona  que pasó por una circunstancia de gran sufrimiento , de superación y ha conseguido remontar, hable con ella, pídale ayuda, copie su comportamiento, sus pensamientos para salir de eso, no se le ocurre nadie,  quizás le interese conocer a Nick Vujicic.  A que ya no le parece tan difícil.

Incline la balanza hacia ser “proactivo”, tome la iniciativa de su vida, responsabilícese de ella.

Comience por tomar pequeñas decisiones, por mínimas  y ridículas que le parezcan y llévelas a cabo, qué comer, cuándo levantarse, dejar algo durante unos días… poco a poco fortalecerá su músculo.

Desconecte el piloto automático y tome los mandos, ya no volverá a querer dejar su vida en manos de otros. Sentir el poder de controlar lo que va a ocurrir será una sensación mucho más grata y placentera que seguir como hasta ahora. Si necesita para ello la ayuda de un coach. No lo dude, seguro tendrá usted pocas ocasiones para invertir mejor su dinero.

Eso sí antes tendrá que reunir varios requisitos: tener determinación y entusiasmo, fe en que está en su mano y lo puede conseguir y mucha disciplina para entrenar.

Ford estaba en lo cierto, cuando dijo “Tanto si crees que puedes, como si crees que no, tienes razón”

Foto: M.Ferrer

Trabajar Creencias

creencias

Una creencia es una sensación de certidumbre que parte de una idea, de una opinión  y que toma cuerpo con el añadido de emociones y experiencias con las que las hacemos  incluso convertirse en convicciones, la cuáles, su sólo cuestionamiento nos enoja, llegando a convertirse en  obsesiones.

Muchas de estas creencias nos son decisiones conscientes y sin embargo van a ser la guía de nuestras vidas, algunas de ellas podemos adquirirlas incluso por prueba social «porque todo el mundo lo cree» y suponer un lastre que nos impide seguir creciendo como personas en los diferentes ámbitos de nuestras vidas.

Para poder hacer un buen trabajo sobre ellas os propongo un ejercicio de A. Robbins,

«Así que, ahora mismo, deje todo lo que esté haciendo , y tómese los próximos diez minutos para divertirse un poco. Empiece por buscar frenéticamente todas aquellas creencias que tenga, tanto las que le dan poder como las que se lo quitan, tanto pequeñas creencias que no parezcan importar , como las creencias globales que parecen establecer una gran diferencia.

Asegúrese de cubrir:

Las creencias del tipo «Si…, entonces», como, por ejemplo:

«Si me entrego consistentemente por completo , entonces alcanzaré el éxito», o bien: «Si soy totalmente apasionado con esta persona, entonces me dejará».

Creencias globales, como las que suelen tenerse sobre la gente: «La gente es básicamente buena», o bien: «La gente es un fastidio»; creencias sobre sí mismo, sobre la oportunidad , sobre el tiempo ,sobre la escasez y la abundancia.
Durante los próximos diez minutos, anote todas las creencias que pueda imaginar. Concédase el regalo de hacerlo ahora mismo. Una vez que haya terminado le mostraré cómo puede fortalecer aquellas que le dan poder , y eliminar las que se lo quitan. Hágalo ahora mismo.

¿Se ha tomado el tiempo suficiente como para haber escrito las dos listas, tanto las creencias que dan poder como las que lo quitan? En caso contrario , vuelva atrás y hágalo ahora mismo  ¿Se ha tomado el tiempo suficiente como para haber escrito las dos listas, tanto las creencias que dan poder como las que lo quitan? En caso contrario , vuelva atrás y hágalo ahora mismo.

¿Qué ha aprendido al hacerlo? Tómese ahora un momento para revisar sus creencias. Decida cuáles son las tres que le dan más poder y márquelas con un círculo. ¿En qué sentido le dan más poder? ¿Cómo fortalecen su vida? Piense en los efectos positivos y continuos que tienen sobre usted. Hace años, yo hice una lista así, y me pareció valiosísima porque descubrí que tenía una creencia que estaba infrautilizada.

Pregúntese sobre estas creencias lo siguiente:

l . ¿Cómo es de ridícula o absurda esta creencia?

2. La persona de la que aprendí esta creencia; ¿valdría la pena imitarla en este ámbito en particular?

3. ¿Qué me costará emocionalmente el no desprenderme de esta creencia?

4. ¿Cuál será el coste para mis relaciones si no me desprendo de esta creencia?

5. ¿Cuál será el coste fÍsico si no me desprendo de esta creencia?

6. ¿Cuál será el coste financiero si no me desprendo de esta creencia?

7. ¿Cuál será el coste para mi familia y mis seres queridos si no me desprendo de esta
creencia?»

Mucho ánimo el secreto está en crecer constantemente!!!! 😉

Foto: educacioninteligenteycreativa.com

 

Un infalible networking: Sonríe :-)

la foto (3)

Desde los diez años que me inicié en el Basic, con los discos de 5 1/4 y los 286,  soy una enamorada de las nueva tecnologías, una «casi » nativa digital, pero a la vez una entusiasta de las personas, de compartir, conversar, abrazar y reír en comunidad. Combinar estas dos cuestiones nunca ha sido difícil, aunque reconozco que el Whatsapp está ocupándome más de la cuenta, y todavía hoy me cuestiono si es porque conforma un híbrido de ambas tendencias o estoy incubando una ciberadicción….algún día volveré sobre ésto.

Esta reflexión, tiene su origen en que a estos dos temas asocio, los emoticonos, y hoy quiero hablar de la sonrisa  🙂 ,  símbolo que uso muy a menudo. Para quienes nos gusta la ironía y ponemos mucha emoción en hablar y transmitir, los emoticonos son de gran ayuda, porque quién no ha leído un correo sin ellos y ha pensado «no se puede ser más desagradable» ,» qué seco» o similar  y es que hasta ahora la entonación, y el lenguaje corporal son el 90% del mensaje.

Aunque son muchas las frases célebres que aluden a este gesto:

«La revolución del amor comienza con una sonrisa. Sonríe cinco veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír. Debes hacerlo por la paz. «Madre Teresa De Calcuta

«Es más sencillo obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada.»William Shakespeare

«Una gran sonrisa es un bello rostro de gigante». Charles Baudelaire

¿Habéis reparado alguna vez en los efectos que produce, tanto en nosotros como en los demás?
En un reciente experimento llevado a cabo en Reino Unido se les pidió a algunas personas que indicasen qué pensamientos tenían antes y después de sujetar un lápiz entre los dientes, demostrando que el cerebro asocia la sonrisa con la sensación de placer y los pensamientos, después de unos minutos, eran mucho más agradables en la mayoría de los participantes. Cuando no os sintáis muy bien probad, sujetadlo durante unos minutos y demostrad a vuestro cerebro quien manda y qué pensamientos queremos. Esto confirma la frase de Thich Nhat Hanh«A veces tu alegría causa tu sonrisa, pero también hay veces en las que tu sonrisa puede causarte alegría».
lapixdientes
En cuanto al segundo enfoque, el efecto en los demás,  os propongo una prueba , durante la próxima semana, como aconseja Leonardo Ferrari, mirad a los ojos y sonreíd a todas las personas que encontréis, sean o no conocidas, sin decir nada, sólo sonreíd de forma natural y sincera. Estoy segura de que notaréis los resultados.
De estas forma, deberás preocuparte menos por tus contactos en Linkedin o tus amigos en Facebook, y seguidores en Twitter . Serás testigo del poder de networking de la sonrisa. 🙂

Expresar gratitud

gracias

La gratitud es mucho más que una simple emoción efímera, si tú quieres puede ser también una tendencia que practiques para ver lo bueno que nos trae la vida.

Para estar agradecidos por algo, primero tenemos que darnos cuenta y ser conscientes de que lo tenemos y es importante. Pero a menudo damos por sentado las cosas buenas que tenemos y nos centramos más en las que no tenemos o en las cosas malas que hay en nuestras vidas y lo mucho que deseamos librarnos de ellas.

Expresar gratitud tiene numerosos beneficios, como una mayor felicidad, relaciones más satisfactorias y paz mental. La gratitud se considera una virtud en casi todas las culturas. Tú, ¿ la practicas?

La gratitud tiene también una gran capacidad para producir cambios en las personas, abre el corazón y la mente. Expresar gratitud es un camino hacia una mayor felicidad. Pero las personas no siempre tenemos  tendencia a expresar gratitud. Por tanto, es una virtud que debe ser aprendida y cultivada.

Algunos de sus efectos son:

Aumenta la autoestima y la sensación de valía personal
Incrementa el comportamiento ético
Ayuda a construir vínculos con los demás
Ayuda a afrontar el estrés, trauma y adversidad
Inhibe las comparaciones negativas con los demás
Nos ayuda a adaptarnos a nuevas circunstancias
Ayuda a combatir las emociones negativas

La gratitud puede expresarse de diversas formas. Puedes sentirte agradecido muchas veces a lo largo del día por las pequeñas cosas que te suceden, porque alguien te sonría, te hable con amabilidad, aunque sea por encontrar aparcamiento con facilidad, tener un buen día en el trabajo, que tus hijos pongan la mesa sin pelearse o que florezca una planta en tu balcón.

También puedes expresar gratitud a los demás, está al alcance de cualquiera, no sólo por hacerte algún favor, sino tan sólo por ser parte de tu vida, por entenderte, por disculparte, por escuchar tus problemas o no rechazarte cuando tienes un mal día y estás de mal humor.

Expresar gratitud no tiene nada que ver con la religión o la creencia en dios. Puedes estar agradecido a la vida, al mundo, a tu ser interior, a todo en general o a nada en particular. Es tan solo esa sensación de agradecimiento que no es necesario dirigir hacia nada ni nadie en particular.

¿Cómo aumentar tu gratitud?

Si quieres expresar más sentimientos de gratitud y conocer sus beneficios, estas son algunas de las cosas que Ana Muñoz de about.com  te propone y puedes hacer:

«1. Proponte prestar más atención a cualquier momento de tu vida por el que puedes expresar gratitud.

2. Utiliza un diario de gratitud, donde escribes cada día todas las cosas buenas que te han pasado, por pequeñas que sean. Esto hace que tu atención se centre más en lo positivo de tu día a día y te ayuda a ser consciente de las cosas por las que puedes estar agradecido.

3. Escribe una carta de gratitud a una persona a quien te sientas agradecido por algo. No es necesario que envíes esa carta, aunque enviarla o dársela a esa persona puede aumentar los efectos positivos.

4. Busca una persona con la que practicar la gratitud. Consiste en ponerte de acuerdo con alguien para contaros las cosas buenas que os suceden. Cada uno debe procurar escuchar al otro y sentir su alegría y gratitud, compartiéndola y alegrándose por la otra persona.

5. Expresa gratitud a los demás. Exprésales directamente tu agradecimiento por lo que hacen por ti, sus detalles, su amabilidad, o el efecto que tienen en tu vida.

6. Concéntrate en el sentimiento de gratitud y trata de evocarlo. Piensa en algo por lo que te sientes muy agradecido y cuando aparezca ese sentimiento de gratitud, concéntrate en él, siéntelo plenamente durante un rato, deja que invada todo tu ser y apréndetelo. Acostúmbrate a evocarlo de este modo, para sentirlo con frecuencia durante el día.»

Seguro que en muchas ocasiones te quejas de cuestiones que no salen o no se desarrollan como tú quieres o esperabas pero, y si ahora agradecieses que ocurran y que tienes la oportunidad de disfrutar de multitud de acontecimientos que la vida pone en tu camino por sorpresa.

¿Y si esta semana agradecieses la lluvia?

 Si necesitas más inspiración no dejes de ver este video 😉

Foto: escuelaginer.com

Cerebro y emociones

Antonio_Damasio1Cerebro y emociones

Una interesante entrevista de Punset al Profesor Damasio en la que da algunas de las claves para poder entender la importancia de las emociones sociales en nuestra vida
http://www.eduardpunset.es/419/charlas-con/el-cerebro-teatro-de-las-emociones#undefined.gbpl.gbpl