La ciudad de los pozos

pozo

He visto compartida en redes sociales,en muchas ocasiones, una frase  que  dice algo así como “Dedicamos mucho tiempo a  comprar cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos, tratando de impresionar a personas que incluso, no nos gustan.”

Si a esto le sumo unos cuantos artículos sobre la Navidad, las compras, el consumo y el materialismo que he leído últimamente, uno  hoy en The Guardian , que  os dejo, todo me lleva a pensar en  este cuento de Jorge Bucay titulado “La ciudad de los pozos». Me parece una inmejorable reflexión para indagar en el porqué de muchas cuestiones relacionadas con estos temas.

«Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta.

Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes …pero pozos al fin.

Los pozos se diferenciaban entre sí, no solo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.

La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado.

Un día llegó a la ciudad una «moda» que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.

Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de cosas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas , pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.

Pasó el tiempo.

La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más.

Los pozos no eran todos iguales así que , si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior…

Alguno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose.

No paso mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior.

Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera , pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad… Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho.

Pronto se dio cuenta que todo lo que tenia dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido…

Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho…

Un día, sorpresivamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: adentro, muy adentro , y muy en el fondo encontró agua!!!.

Nunca antes otro pozo había encontrado agua… «

Entiendo que hacerse preguntas sobre esto puede tener influencia de los propios prejuicios acerca de la imagen, el exterior o lo que ven los demás. Sin embargo a mí que me gusta la armonía, que la imagen sea agradable a los demás y una expresión de mi personalidad, dentro de mis posibilidades y gustos, reconozco que a menudo me planteo preguntas…

Sucumbir a los deseos instantáneos de poseer algo, ¿cuándo es  con la intención de llenar vacíos interiores?, ¿puede que alguna vez nos lleve  a que consumir sea una cuestión que no parezca tener fin?.  Incluso a que alguna vez ni siquiera nos han dejado ver si  nos hemos  planteado  su necesidad, su oportunidad, o si ya lo hemos convertido en un hábito.

Después de leer este cuento yo me planteo al menos unas cuantas  preguntas que comparto contigo

¿Cómo es tu pozo?

¿Se parece a los que tienes alrededor? ¿lo has elegido o lo copias? ¿lo comparas?

¿Quieres tener el de otros constantemente? ¿para qué?

¿Lo has ensanchado o profundizado?

¿Qué metes en él?, ¿para qué? ¿qué es lo importante para ti?

¿Qué te gusta y satisface de tu pozo?

¿Estás dispuesto a profundizar?

¿Qué estás dispuesto a sacar para  hacerlo? ¿Qué vas a invertir? 

¿Qué sensación te produce?

¿Qué va a a ocurrir cuando encuentres tu propio agua?

Has pensado alguna vez,¿ cuántas de estas cosas te impiden comunicarte naturalmente con los demás?

Agradar a todos

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Al llegar por primera vez a un trabajo, a una pandilla, a cualquier organización o reunión social, una de nuestras preocupaciones puede ser conectar con todo el mundo y dejar que la mayoría tengan una buena sensación sobre nosotros.

Hacer esto en un corto espacio de tiempo y con un montón de objetivos móviles alrededor posiblemente sea más fácil que agradar y hacerse popular en nuestro entorno habitual  más cercano.

Un truco flash que pocas veces falla es ”interesarse por los demás en lugar de avasallarles con nuestros intereses y no dejar de hablar de nosotros”

Tratar desesperadamente de caer bien a todo el mundo, en todo momento es casi imposible pero sobre todo, en nuestros entornos laborales y de amistades puede tener efectos nada deseados para nosotros.

Puede producir una sensación de tensión y de estrés que apena nos deja ser nosotros mismos puesto que ponemos todo nuestro empeño y foco en los demás, en evitar sus críticas y ser objeto de sus halagos y reconocimiento,  lejos de sentirnos seguros, estaremos desempeñando una sucesión de papeles sin tener muy claro, si después de todo, va a funcionar. Por lo que saldremos de nuestro trabajo o nuestra reunión perdidos, derrotados y con una sensación artificial difícil de desprenderse de ella.

En el momento en que alguien nos dedique alguna opinión o crítica que no hayamos barajado o que para más inri hayamos trabajado para evitar, a nuestra sensación artificial se unirá la de un estrepitoso fracaso, que aumentará nuestro tiempo de recuperación.

Imaginaos si en vuestro círculo tenéis que hacer frente a unas cuantas personas, si ascendéis o ampliáis vuestros contactos, cómo se multiplicará el trabajo y como se dividirá vuestra fuerza mental y vuestra confianza en vosotros mismos.

Tampoco reparamos muchas veces en que las reacciones de los demás pueden parecer referirse a nuestro comportamiento o dirigirse a nosotros y sin embargo pueden proceder de una mala gestión de emociones de la propia persona, que trae consigo de otras cuestiones o experiencias y nos las lanza para, de alguna manera, sentirse aliviada.

¿Qué os parece ahora ir por la vida recogiendo las emociones negativas  de otros, responsabilizarnos de ellas, asumir culpas y encima querer agradar? ¿Cuánta energía diaria podemos dedicarle a todo esto y restársela a nuestros hobbies, pasiones y objetivos?

Quizá os suene o tengáis una  historia parecida a la que narra Dale Carnegie en uno de sus libros:

“Cuando el extinto Matthew C. Brush era presidente de la American International Corporation le pregunté si era sensible a las críticas. Me contestó así: «Sí, era muy sensible en otros tiempos. Tenía afán de que todos los empleados de la organización pensaran que era perfecto. Si no lo pensaban, me preocupaba. Trataba en primer lugar de agradar a la persona que me había atacado, pero el mismo hecho de entenderme con ella ponía a otros fuera de sí. Después, cuando trataba de arreglar cuentas con esa misma persona, me creaba otro par de moscardones. Finalmente, llegué a la conclusión de que cuanto más trataba de pacificar los espíritus más enemigos me creaba. Entonces me dije: ‘ Si consigues ser más que los demás, serás criticado. Acostúmbrate, pues, a la idea. Esto me ayudó enormemente. Desde entonces me fijé la norma de obrar como mejor sabia y podía y, a continuación, abrir el viejo paraguas y dejar que la lluvia de críticas cayera sobre él y no sobre mí».

 Entre ser desagradable con la mayoría de las personas para reforzarte y querer agradar a todo el mundo, hay una infinidad de posibilidades.

Una persona mentalmente fuerte, trata a todo el mundo de forma apropiada  y justa, con amabilidad y tampoco se asusta si tiene que defender algo o dar su opinión contraria.

Pensar que las críticas no son más que las opiniones de otros, basadas en su experiencia o en sus vivencias y que no son tu realidad, te hace ser consciente de que “la llave de tu felicidad, no la puedes poner en el bolsillo de cualquiera”.

Tu fuerza mental

caricia

Si algo es básico en tu vida y puede hacer de ti una persona de éxito o alguien infinitamente desgraciado, eso es tu mente.

Tus pensamientos son lo más importante que debes cuidar puesto que ese “juez” está permanentemente instalado en tu cabeza, hablándote, analizando y mostrándote muchas cuestiones que incluso, sólo pensándolas, parecen reales.

La importancia de tu fortaleza mental y el entrenamiento que lleves a cabo para incrementarla es primordial. De manera que si comenzamos a ver qué cuestiones son sumamente importantes hay una que a mi me parece definitiva: malgastar el tiempo en darse pena a  uno mismo.

No creo que conozcas a nadie que sea fuerte mentalmente y dedique su energía a sentirse apenado por sus circunstancias. Esto que en principio parece inocuo y se hace mucho, produce unos perniciosos efectos en tu vida.

 A veces nos gusta dar o darnos pena para llamar la atención, para que las personas nos traten con más deferencia y cariño, para no exigirnos, ni que nos exijan demasiado, para justificar nuestra inacción, para llamar la atención sobre la infinidad de obstáculos a los que nos enfrentamos, para mostrar las diferencias que existen entre los demás y nosotros mismos… para un sinfín de cuestiones que parecen dejarnos más tranquilos si las hacemos notar, pero ¿realmente esto nos ayuda?

Las personas que escuchan la queja o el lamento desde fuera puede que te presten atención pero no conseguirás el efecto deseado, en muchos casos pensarán que eres alguien que prefiere ser una víctima a ver todas estas circunstancias como normales o como un reto y superarlas.

Además de esta imagen también les trasladarás que eres una persona pusilánime que hace de cualquier situación un drama y que la pereza de tener que luchar contra los avatares propios de vivir te cansan a la primera de cambio. A quién así contratarías, ayudarías, querrías como amigo, como pareja…

 La responsabilidad también parece brillar por su ausencia en ese discurso, puesto que empezar a tomar decisiones y cambiar el curso de tu vida está en tu mano y sin embargo no lo haces. Todos los días es un nuevo comienzo para todos, incluso durante este mismo día, en cada instante, hay una nueva oportunidad. La vida en muchas ocasiones no es justa pero no sólo para ti, para todos.

 La capacidad para sobreponerte a cualquier evento con un resultado contrario o diferente al que deseabas o esperabas te pondrá en una situación de ventaja con respecto a todos los demás.

 La próxima vez cuando ayudes a alguien a mantener esa situación o te lo permitas, piensa en que todas esas «caricias» y «mimitos» que te haces, pueden salirte muy caros.

Rompe con ese estado.Levántate y actúa, será tu mejor decisión.

¡¡Muchas gracias!!

agradecer

Llevo años leyendo e investigando sobre la felicidad, índices, ingredientes, entrenamientos, informes, libros, videos… y de todos ellos he extraído una idea común e indispensable, que he puesto en práctica  “mostrar gratitud”.

 Podemos ser o estar agradecidos por lo que somos, por lo que tenemos, por las oportunidades que se nos presentan, por quienes nos rodean, por nuestro estado físico, psíquico, espiritual, por todo lo que nos ocurre en la vida, de lo que aprendemos, por lo que no, por lo que disfrutamos, por la familia, los amigos, los conocidos, los que nos inspiran, por las cosas sencillas y al mismo tiempo increíbles, respirar, movernos, ver, sentir, disfrutar, divertirnos… tenemos tantas cosas que agradecer y por las que sentirnos felices que hacer hincapié en lo que no nos gusta o en lo que no tenemos, no deja de ser un paradoja.

Desde hace tiempo creo firmemente en que la felicidad se entrena, al contrario que algunas personas que la esperan como inspiración y desesperan, la dividen en momentos dulces o la atribuyen a causas externas, yo sé que la felicidad necesita un entrenamiento diario para automatizar acciones nuevas y pensamientos positivos y que al tiempo, da sus frutos.

 Dentro de este ejercicio el agradecimiento forma parte de toda caja de herramientas para ser feliz y habiéndolo constatado en numerosos documentos me propuse hacer algo, en ese sentido, diferente.

Siempre he considerado que como dice una amiga mía que peina canas “educación y buenos modales, abren puertas principales” por lo tanto “gracias” y “por favor” forman parte de mi vocabulario habitual, pero no se trataba de eso, mi propósito consistía en hacer algo diferente que además incluyera salir de mi zona de confort.

 Llegó mi inspiración y me decidí a escribir una carta de agradecimiento a los seis miembros de mi familia, a los más cercanos, a los que forman parte de mi vida y que adoro.

 En  esa carta pensé en detallar todo lo que específicamente le agradezco a cada uno, que no deja de ser una parte de ellos que he incorporado en mi persona desde hace tiempo. Tras pensar detenidamente en cada uno de ellos, descubrí que me reconozco en todos y he aglutinado y trabajado  a lo largo de estos años las  habilidades y capacidades que en ellos admiro.

Agradecerles todo lo que he aprendido de ellos y me han aportado, ha significado una antes y una después en mi vida, no porque no se lo hubiese dicho antes en numerosas ocasiones sino porque el condensarlo todo en una carta personal produjo en mí, increíbles emociones.

 Confieso que no lloro casi nada, algo que en cualquier caso no me produce ni orgullo, ni preocupación, aunque reconozco que la impotencia antes las injusticias me sobrepasa ya sea real o figurada, pero lo que no recuerdo que me hubiese ocurrido nunca había sido llorar de alegría,  mal compañero de viaje el afán de control, pero con sólo pensar lo que asociaba  a  cada uno, una extraña sensación de alegría, acompañada de un montón de lágrimas brotaron de mi interior.

Decidí que el mejor regalo que les podía hacer el día de mi cumpleaños era entregarles la carta, y así lo hice, ayer, celebrando que pudimos estar todos juntos les entregué mi misiva, que curiosamente produjo en ellos el mismo efecto.

 Ahora puedo afirmar “ser agradecido, mostrar gratitud,  conduce a la felicidad”.

Os dejo algún dato más del Happiness Institute  que avala  que, sin duda, merece la pena serlo:

  • La personas agradecidas son más generosas con su ayuda a los demás, de media aportan un 20% más de tiempo y de dinero.
  • Las personas agradecidas tienen lazos más fuertes con sus comunidades.
  • Son un 13% menos proclives a las peleas y un 20% más susceptibles de concluir la  enseñanza básica.
  • Los adolescentes agradecidos son menos proclives a empezar a fumar
  • La gratitud se relaciona con la edad: por cada 10 años se incrementa en un 5%
  • Se tienen mejores relaciones con los otros y somos mejor aceptados.
  • Se tiene un 10% menos de estrés, se está en mejor forma física y la presión sanguínea es más baja en un 12%.
  • Paradójicamente el país que muestra más la gratitud es África

Y sobre todo lo más positivo que esta acción, mostrar gratitud, puede hacer por ti es darte 7 años más de vida.

¡¡¡ Muchas Gracias!!! Feliz «finde»!!!!

¿El vil metal?

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Es curioso como hasta que no empecé mi propia aventura empresarial nunca había reflexionado sobre mi relación con el dinero.

Es cierto que desde pequeña mis aprendizajes dirigidos al ahorro, al esfuerzo en el trabajo, me habían ayudado a no tener problemas de este tipo, pero nunca me había cuestionado ni para qué ahorraba, ni si algún día dejaba de trabajar sujeta a una nómina a final de mes, qué pasaría.

El tiempo que viví en Estados Unidos impregnó muchas de mis creencias y me hizo sobre todo más libre en el pensamiento y la crítica, más consciente de que yo siempre iba a ser la protagonista de mi vida y que si me esforzaba podía  vivir mi propio sueño.

Estoy segura de que esa “programación” me hizo no dar muchas vueltas antes de decidirme a emprender. Lo que no logré extraer, fue ninguno de los presupuestos que muchos de sus autores motivacionales y coaches proclamaban en sus libros y conferencias sobre el dinero, todo lo que se refería a hacerse millonario y similar, me parecía una patraña engañabobos que no merecía mi atención.

He de reconocer  que me costó decidirme a leer “ Los secretos de la mente millonaria” de T. Harv Eker, algo que agradezco a la inspiración de una gran persona que la Red ha puesto a mi alcance.

Mis prejuicios respecto al dinero en exceso, que había interiorizado durante años asociándolo a cuestiones ilícitas o como mínimo turbias, a usos lejos de mis compromisos sociales y a que si le daba importancia perdería mi esencia y mi dedicación a mi desarrollo y a mis principios, me habían afectado sin que yo reparase en ello.

De todo esto puedes darte o cuenta o no, pero si decides poner un negocio cuyo objeto son servicios inmateriales, es decir, que tienes que valorar por  tu conocimiento y dedicación, rápidamente sabrás de lo que hablo, de lo que cuesta este planteamiento y de las reflexiones y tribulaciones que te planteas.

Te has preguntado alguna vez ¿qué oías de pequeño respecto del dinero?, ¿qué modelos veías?, ¿qué experimentaste?. ¿Cuál fue tu primera influencia, la programación verbal?

Todas estas cuestiones te han condicionado más de lo que crees y apenas las has cuestionado para por lo menos colocarlas en el acervo de su legítimo propietario.

Tu patrón del dinero está compuesto por una combinación de tus pensamientos, tus sentimientos y tus acciones entorno a él.

Reflexiona sobre este ejemplo: un niño que pide dinero a su madre y ésta le dice,” pídeselo a tu padre”, el niño puede llegar a interiorizar que las mujeres no tienen dinero y que dependen del de los hombres, ¿a que en principio parecía inocua la escena?

 Poco a poco vamos rellenando los archivos de nuestra mente con información de muchas cuestiones que luego aplicamos sin ser conscientes.

 A lo mejor nunca te has propuesto ser millonario, ahora puedes preguntarte el porqué, y al menos puedes empezar a preguntarte qué piensas acerca del dinero y sanear tu relación con él, seguro que te será útil.

Ser buena persona

serbuena persona

Construimos nuestro modelo de ver el mundo con una correlación de causas y efectos que convertimos en presupuestos verdaderos y que acaban dirigiendo nuestra mente.

En pocas ocasiones revisamos estos planteamientos aunque si supiésemos la trascendental importancia que tendrán en nosotros lo haríamos más a menudo.

A casi todo le buscamos la causa, es cierto que no es del todo difícil, señalamos un hecho, buscamos alrededor de él algo que para nosotros haya sido significativo y con estas presuposiciones avanzamos, archivándolo como si hubiese sido una hipótesis altamente analizada.

Este mecanismo hace que nosotros pongamos todo nuestro esfuerzo en esa causa que hemos detectado, por lo tanto imaginaos la importancia de la relación que hemos establecido.

Seguro que como yo habéis oído a vuestro alrededor un montón de frases que relacionan causa y efecto a las que habéis dado poca importancia pero que revelan mucho de las personas.

Una frase que a mí me llama la atención significativamente es “todo  me pasa por ser buena persona”. Si analizamos la frase, seguramente podemos encontrar a alguien que no ha obtenido el resultado esperado de una relación o interacción con otra u otras  personas, eso le lleva a pensar en que su esfuerzo para con ellas, ha supuesto un extra de energía o algo especial que relaciona con “ser bueno o buena”.

Lo que a partir de ahora interioriza es una relación causa-efecto en la que todo lo que asocia a ser buena persona no trae buenas consecuencias y por lo tanto juzguen ustedes mismos si volverá a hacerlo.

Además de esa reflexión, esa relación servirá también de excusa para continuar teniendo actitudes egoístas, no prestar atención a los demás y encerrarte en tu mundo, ya que a todos los demás les relacionas con un esfuerzo espurio.

 Si lo pensamos, ser buena persona puede significar muchas otras cosas “dar sin recibir”, “ayudar a los demás sin esperar contraprestación”, “no dejar que la actitud de otros interfiera en tu buen comportamiento”, “ hacer el bien independientemente de a quién”…etc y sin embargo de un plumazo, con una creencia, en una frase, la reduces a ti misma, a tus sentimientos y emociones.

 Si auditases el valor de ser buena persona seguramente tendrías otra perspectiva de ello y lo que almacenas o resumes puede cambiar.

 Te mostraré como comenzar a auditar tu creencia con un práctica de Robert Dilts, requiere lápiz, papel e interés 😉

  • Comienza por preguntarte si tu valor, en este caso “ser buena persona”, responder a estas preguntas, según Aristóteles es descubrir las causas subyacentes relacionadas con el valor.
    • ¿es importante y deseable? ¿por qué es importante y deseable?
    • ¿es posible conseguirlo? ¿por qué es posible cosegurilo?
    • ¿cuál es el camino que debe seguirse para conseguirlo? ¿Por qué ese es el camino adecuado?
    • ¿soy capaz de completar eses camino? ¿ por qué?
    • ¿merezco completar ese camino y conseguir lo que quiero? ¿por qué lo merezco?

Si contestas con sinceridad a estas preguntas podrás descubrir, qué hay detrás de este valor para ti, a lo mejor tienes que cambiarle el nombre, quizá tengas que reflexionar sobre si ser buena persona está dentro de ti o depende de tu relación con los demás, de quiénes sean,  preguntarte si el esfuerzo que implica cambiar tus automatismos para serlo  te merece la pena, si eres capaz…

Continúa la práctica y termina las siguientes afirmaciones con lo que tú piensas:

Ser buena persona es importante y deseable porque yo___________________

Ser buena persona es importante y deseable por consiguiente yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable siempre que yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable de modo que yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable, si yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable aunque yo __________________________________

Ser buena persona es importante y deseable del mismo modo que yo___________________________

Ahora lee cada una de ella suprimiendo la palabra en negrita ( «aunque» no está en negrita).

Repasa este conjunto coherente de afirmaciones y valora tu compromiso y tu creencia sobre el valor de “ser buena persona». Adelante,¡¡ descúbrete!!

¿Melancólico?

melancolia

Melancólica, cuando así leí describir su estado de ánimo a una gran amiga, pensé en esta palabra. Como soy consciente de que “el mapa no es el territorio” y puede significar  cuestiones muy diferentes para cada uno, me propuse investigar y reflexionar sobre ello.

Comencé por recursos propios, la primera frase que automáticamente mi mente relaciona con este concepto es una frase de Ortega y Gasset que dice “el trabajo improductivo conduce a la melancolía”.

Intenté relacionar estas dos situaciones y mientras la primera de mi amiga me suscitaba añoranza sobre determinados capítulos vitales que habían existido en el pasado y que el tiempo adornaba con toda clase de virtudes, la segunda me hacía recapacitar sobre cuándo un trabajo es improductivo, si al final incluso no obteniendo los resultados esperados de todo se puede aprender y acumular experiencias y sobre la importancia de cómo lo califiques puede ser definitiva en tus sentimientos.

Seguía sin obtener un denominador común que me hiciese poder arrojar un poco de luz sobre aquello. Si imagino un lenguaje corporal para la melancolía, veo a alguien con la mirada perdida, eso sí en dirección al suelo, con gesto serio, apoyada con desgana en su mano y suspiro va, suspiro viene, consumiéndose lentamente, siendo asaltada de vez en cuando por un “cualquier tiempo pasado fue mejor” o “lo que pudo ser y no fue”. De repente caigo, ¿para quién? ¿para mi?

¿Qué espero con esta actitud? Seguro que alguien venga en mi auxilio, compadeciéndome por mi estado, del que yo  hago gala, ¿qué quiero?

En cuanto alguien acude en mi auxilio, incluso antes de indagar en mis motivaciones para estar así, tengo algún reproche que hacer “claro como tú no…”, “es que tú no lo entiendes” ¿acaso es mío en exclusiva ese estado? ¿he pensado si puede alguien más sentirse  así y qué puedo hacer yo por él?

Es más, muchas veces  prefiero seguir en ese estado para que el protagonismo recaiga sobre mí, ¿será una llamada de atención?

Recuerdo una frase de Shaw “un egocentrista es un paquetillo de dolencias y agravios que se lamenta de que el mundo no se dedique a hacerlo feliz” ¿seré yo eso?

Recuerdo a Alfred Adler que dijo :” El individuo que no se interesa por sus semejantes es quien tiene las mayores dificultades en la vida y causa las mayores heridas a los demás. De esos individuos surgen todos los fracasos humanos” me hace despertar.  A los pacientes que sufrían de melancolía les decía: “usted puede curarse en catorce días si sigue esta prescripción, procure pensar cada día de qué manera usted puede complacer a alguien”.

¡Gracias por la clave! : Pensar sólo en mí y por ello, crearme problemas donde no los hay, hacerme la víctima para conseguir atención, al margen de que con ello amargue la vida a los que me quieren, poner trabas a todo lo que me aconsejen o me digan…estar melancólica.

¿Qué puedo concluir de esto? Que dejar de pensar en mí y hacerlo en los demás, interesándome por ellos y cómo ayudarles, como señala Dyer es ¡una felicidad mucho mayor! Una satisfacción de la que sentirme orgullosa de mi misma. El “egoísmo ilustrado” de Aristóteles.

A partir de ahora cuando me empiece a poner melancólica, pensaré en las infinitas veces que quiero cambiar el mundo, mejorarlo, lo tengo al alcance de la mano y malgasto mi energía en lamentarme, en lamerme las heridas, en magnificar simples cuestiones para darme pena…

A partir de ahora, ya no soy una víctima de este sentimiento, pensaré en Zoroastro “Hacer bien a los demás no es un deber. Es una alegría, porque aumenta tu propia salud y tu propia felicidad” o en Benjamín Franklin “cuando eres bueno para los demás, eres mejor para ti mismo”.

 

¿Tú prefieres seguir melancólico?

Tu anillo

anillo

La necesidad de reconocimiento, el valor que damos a la opinión de los demás, sentirnos importantes, queridos… ¿de quién o de qué lo  hacemos depender?

Quiero compartir con vosotros este maravilloso cuento de Jorge Bucay “ El verdadero valor del anillo” para reflexionar sobre estos pensamientos.

“Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada.

Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo: Cuánto lo siento, muchacho. No puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mi propio problema. Quizá después….. Y, haciendo una pausa, agregó: Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

E… encantado, maestro – titubeó el joven, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien – continuó el maestro. Se quito un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda y, dándoselo al muchacho, añadió-: Toma el caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él.

Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros giraban a cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener una moneda de oro para entregársela al maestro y liberarlo de su preocupación, para poder recibir al fin su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

Maestro – dijo -, lo siento. No es posible conseguir lo que me pides. Quizás hubiera conseguido dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

Eso que has dicho es muy importante, joven amigo- contestó sonriente el maestro- Debemos conocer primero el verdadero valor del anillo. Vuele a montar tu caballo y ve a ver al joyero. ¿Quién mejor que él puede saberlo?. Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca: no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo al chico:

Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo. ¿Cincuenta y ocho monedas?- exclamó el joven. Si-replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

– Siéntate – dijo el maestro después de escucharlo – . Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda”

 

  • ¿Qué es para ti el reconocimiento?, ¿qué porcentaje controlas tú de este valor?
  • ¿Dónde está el límite en lo que puedes hacer para sentirte valorado?
  • ¿Cuántos tienen que reconocerlo y valorarte?, ¿quiénes?
  • ¿Qué es para ti la opinión de lo demás?
  • ¿Qué eras antes de todo lo que los demás dicen de ti que eres?
  • ¿Qué quieres ser a partir de ahora?
  • ¿Quién debe evaluarte?,¿quién decide si debes mejorar?
  • ¿En manos de quién pones tu felicidad?

Estas son algunas de las preguntas que me sugiere el texto, ¿quieres enriquecerlas?. ¿tiene otro significado para ti? Compártelo.

Ayudémonos a seguir creciendo y a colocar cada valor en su lugar.

 

foto:fondoelseñordelosanillos

«Como si»

comosi

 

 

Cuando nos enfrenamos a la consecución de un objetivo o de una meta que sabemos que va a hacer la diferencia entre los que somos y lo que queremos ser o dónde estamos y dónde queremos estar, hay determinados obstáculos que se interponen en nuestro camino contra los que luchar.

 En nuestro proceso nuestra motivación para el cambio es definitiva y es lo que va a ser el motor de éste por lo tanto debemos evaluar este sistema para analizar si tenemos las creencias idóneas para llevar nuestro barco a buen puerto.

Enseguida aparecen creencias limitantes, de capacidad “yo no puedo”, de posibilidad “no es posible para mi” o de merecimiento “no me merezco”.

Robert Dilts propone cinco elementos, cinco creencias para analizarlas ya que las considera significativas en nuestro camino hacia el éxito de nuestro cambio:

  • Lo deseable del resultado. Debemos plantearnos si nuestro objetivo es deseable y merece la pena

  • Seguridad en que el objetivo es alcanzable. Saber que el objetivo es alcanzable.

  • Evaluación de los comportamientos que son necesarios para el resultado deseado. Si lo que hay que hacer es apropiado y ecológico para nosotros.

  • Creencia en la propia capacidad para llevarlos a cabo. Saber que tienes las capacidades necesarias.

  • Sentimiento de la propia valía y permiso para realizar los comportamientos que se requieren y llegar al lugar deseado. Tener la responsabilidad y saber que te lo mereces

Una vez tengas estas creencias evaluadas cada una de ellas del 1 al 5, te puedes plantear tu hoja de ruta para alcanzarlas.

Analizando tus propios recursos para afrontarlos o  buscando la ayuda de una coach para fortalecer el éxito en la consecución de tu meta, ya sea este objetivo referente a tu estado psíquico, físico, laboral, personal, etc.

Si quieres comenzar a ver más posibilidades ampliando tu marco de referencia en ese cambio, utiliza “como si”, te ayudará a crear contraejemplos y alternativas.

Dentro de este marco Milton Erickson repite que “puedes imaginar y dominar lo que quieras”.

Ensaya mentalmente estos pasos:

  • Actúa “como si” eso fueras capaz de hacerlo, ¿cómo sería?
  • Actúa “como si” ya hubieses tratado con esa objeción o interferencia ¿cómo responderías de forma diferente?

 

Sólo sé…

idontknow

 

…que no sé nada. Qué crees que pretendía Sócrates que aprendiésemos con esta cita. Cuando reflexionas sobre saber, ¿qué elementos valoras como indispensables?, ¿en quién recae la responsabilidad de llevarlo a cabo?, ¿qué crees que debes saber o qué no?, incluso cuando eres tú quien busca información en libros, en la Red, en revistas, ¿estás realmente aprendiendo solo?

Aunque querer aprender depende en un 100% de uno mismo, el aprendizaje realmente depende en un porcentaje alto (60%-70%)  de un tercero, de otra perspectiva, de otros matices, de mejorar la información que hemos obtenido, de almacenarla, reflexionar e imprimirle nuestra impronta.

¿Qué ocurre cuando ponemos en nosotros demasiada presión e intentamos saberlo todo, no pedir ayuda y disimular nuestra vulnerabilidad? Estresamos nuestros cuerpos y mentes, intentando encontrar alguna estrategia que nos dé la oportunidad de buscarlo, de no admitir nuestra carencia, de salvar el momento. ¿Merece la pena todo este lío?

¿Qué es lo peor que podría ocurrir si dijésemos” no lo sé” a nuestros jefes, a nuestros compañeros, familiares, amigos? ¿Crees realmente que, no saberlo todo, es un fracaso?

Recuerda la máxima de un genio como Einstein “Todos somos ignorantes aunque todos no ignoramos lo mismo”. Entonces, ¿vas a entrar en una espiral de comparaciones? ¿cuál será el límite?

Reflexiona un momento sobre las bondades de decir que “no lo sabes”:

  • Pedir ayuda es un ejemplo para los demás, prueba a decir no lo sé y seguidamente ¿tú qué opinas?
  • La única forma de aprender y la más fácil y útil es preguntando y después haciendo. Si tú lo haces a tu alrededor lo valorarán y lo harán contigo.
  • Inspira compromiso, puesto que admitir esto, implica la idea de seguir aprendiendo continuamente, lo fomenta e impulsa. Muchas personas saben que en estos ambientes donde admitir que no lo sabes, es normal , son los adecuados para crecer sin estrés ni ansiedad. y son más divertidos.
  • Sólo diciendo que no lo sabes sales de tu zona de control y admites que debes seguir  aprendiendo. Además en la única forma de crear nuevas posibilidades, de introducir nuevos datos y  de poder indagar y reflexionar sobre algo.

Cuenta Ken Robinson en su charla acerca de “ El poder del No lo sé” cómo el Dalai Lama al ser preguntado en una de sus conferencias sobre un tema que desconocía, respondió esto mismo, después de haber pensado unos minutos.Si él lo hace, ¿qué te lo impide a ti?

Esta semana te propongo que hagas algo diferente, abusa del “no lo sé”. Sólo si piensas que lo sabes todo estarás obligado a responder otra cosa.

Yo ya sé, que no sé nada…

 

imagen:sandwalkblog

Una imprescindible misiva

carta

Cuando pensamos en qué consiste la confianza en uno mismo, podemos caer en el error de pensar que hay quien viene de serie con ella, quien la lleva en su denominación de origen y en otro caso no la puede conseguir y si no está de entrada en nuestro ADN, somos un caso perdido, ¡¡pues no!!

Se puede construir, adquirir, entrenar y está a nuestro  alcance, si todavía no te atreves a decir ” soy capaz de cualquier cosa” es porque te has pasado la vida en el entrenamiento contrario, diciéndote a ti mismo que no puedes, que no eres capaz, hablándote en negativo, rodeado de personas que no han creído en que tú fueses capaz y te lo han transmitido, principalmente porque ellos no se veían capaces de muchas cosas, además has estado escuchando continuamente lo que hacías mal y en pocas ocasiones te han felicitado por lo que has hecho bien o por lo que haces mejor o en lo que eres bueno y tú tampoco te lo has dicho.

 No te has atrevido a intentarlo por miedo al fracaso, cuando éste, el proceso de prueba y error, es el fundamento de la práctica y de la consecución de las metas que te propones en la vida, Qué, ¿te has rendido? ¿Ya ni siquiera te propones metas?¿por no decepcionar? ¿por no decepcionarte?

 Tú que te has sobrepuesto a miles de eventos no deseados en tu vida, que has sacado fuerzas de donde ni siquiera sabías que las tenías para afrontarlos, a pesar de que a tu alrededor nadie lo creía. Seguro que si repasas tu vida hay miles de capítulos de los que sentirte orgullos@ y los dejas a un lado para regodearte en tu pensamiento interno negativo.

 Dar relevancia a estas cuestiones, no para aprender, sino para castigar tu autoestima y la confianza en ti mismo harán que cada vez sea más difícil levantarte y seguir y tú no quieres eso, ¿verdad?

 No dejes pasar otro día más para empezar a construirte, de nuevo, con personas a tu alrededor que crean en ti y te impulsen y animen, partiendo de lo bueno. Que sean capaces de decirte a diario qué haces bien y lo mucho que progresas, ahí empezarás  a convertir tu “bellota” en “roble”.

 Mientras buscas un mejor ecosistema para desarrollarte, te dejo una genial charla y práctica del Dr Ivan Joseph en su TED “The skill of confidence

 Aprovecha este fin de semana y escríbete una carta a ti mism@, desgrana con detalle  las múltiples cualidades, momentos y  decisiones de las que estás orgulloso en tu vida, de cómo tú mismo llegaste a ellas y conseguiste remontar, cambiar, decidir… que sea prolija en todo tipo de halagos sinceros, como si algo muy importante dependiese de lo que allí ponga y guárdala.

Siempre que tus pensamientos vayan a ponerse tozudamente negativos, saca la carta y léetela.

Encontrarás un montón de razones para erguir tu cuerpo, levantar tu cabeza y salir a ¡¡¡¡¡¡comerte el mundo!!!!!!.

De ti depende. ¡¡¡¡Nadie va a creer en ti, si tú no lo haces!!!!

Energía verde

energiaverde

Con este título podía referirme a cualquier cuestión de sostenibilidad o energética y a nadie le hubiese llamado la atención, en este caso, sobre lo que quiero reflexionar con esta metáfora es, sobre el dinero, que tiene que ver con  ambas características también.

 Investigando sobre los factores motivantes en las personas no es ninguna novedad que  la mayoría y sin la necesidad de  ninguna fuente académica, pondríamos el dinero como un factor decisivo  y valoraríamos su efecto como positivo.

 Al margen de que si fuésemos más allá e indagásemos sobre otras cuestiones, seguramente descubriríamos como el compromiso, el propósito, los valores y otras cuestiones más espirituales tienen en muchos casos más fuerza, me limitaré  en este post al dinero y algunos de sus efectos psicológicos.

 El estudio “Las consecuencias psicológicas del dinero” llevado a cabo por Kathleen D. Vohs, Nicholas L. Mead y Miranda R. Godde y publicado en la revista “Science” es un buen punto de partida para observar los efectos del dinero en el comportamiento humano y sacar nuestras propias conclusiones.

Si pensamos en el dinero, en tenerlo, podemos valorar diversas situaciones, algunas que mejorarían, nuestras propiedades y pertenencias,el  acceso a las mismas y  nuestra independencia, y otros casos en los que el efecto sería una manera de separarnos de la sociedad y rebajar su armonía.

Los autores del estudio testaron cómo, activando en la mente el concepto del dinero, las personas nos comportábamos. La imprimación en una parte de los participantes se hizo de diversas formas mediante el recordatorio de frases sobre el dinero, la muestra de billetes del Monopoly, un salvapantallas con imágenes de billetes… Para el  resto de los participantes se utilizaron imágenes y frases neutras.

A continuación  les propusieron, varios experimentos, como algunos problemas para resolver y se les comunicó que podrían prestarles asistencia para su resolución, si así lo deseaban. La persistencia en no pedir ayuda iba a ser la primera de las medidas. Los que estuvieron “sometidos al dinero” trabajaron durante más tiempo, solos, para resolverlos. Sin embargo el someterles a  diferentes representaciones del dinero, no mostró diferencia. Esto se repitió en  más de siete  experimentos en los que se midió su comportamiento, ocurriendo lo siguiente en el grupo al  que “imprimaron” con el dinero:

  • Al pedirles que colocaran dos sillas para sentarse, los sometidos a la imprimación del dinero las colocaron mucho más lejos la una de la otra.
  • Al tener que ayudar a recoger lápices que se habían caído al suelo,  recogieron menos que sus compañeros.
  • Solicitándoles donaciones para el Instituto que llevaba a cabo el estudio, donaron significativamente menos.
  • Estaban dispuestos a hacer voluntariado durante mucho menos tiempo.
  • Escogieron la mayoría de actividades de ocio individuales.
  • Eligieron trabajar solos, en lugar de buscar compañeros

Si entendemos estas dos caras del dinero y por extensión de su vinculación al significado de independencia, podemos reflexionar sobre por qué lo podemos considerar un bien o un mal, una suerte o una desgracia, un buen siervo y un mal amo...

 El estudio constata que el dinero es una energía verde que mueve el motor de los individuos como tales, aunque también queda experimentalmente claro que a su vez disminuye motivaciones sociales o comunitarias.

 Te has preguntado alguna vez:

¿Cuál es tu relación con el dinero?

¿Cómo crees que te vas a relacionar con los demás cuando tengas más del que necesitas?

Si piensas en el dinero, recuerdas ¿cómo cambia tu comportamiento respecto a algo que, en otro caso, resolverías de otra forma?

¿Cómo adviertes este efecto?

¡A partir de ahora ten más en cuenta sus efectos!,¡ ya eres consciente!

¿Por arte de magia?

magia

El efecto de la imprimación me ha hecho relacionar una serie de cuestiones en el último mes que han despertado mi interés.

Todo comenzó una tarde, navegando en Internet, a través de una web de documentales, puede asistir atónita al espectáculo del mago Dynamo. Aún siendo consciente de que la magia es un engaño, sus trucos son asombrosos  y bastante originales.

Tras este descubrimiento, y relacionándolo con mi interés por la neurociencia, investigué sobre la visual, que se ocupa de estas percepciones y de  desvelar las bases neuronales de la consciencia.

Relacionado con la magia encontré el libro “Los engaños de la mente “ de los neurocientíficos  Macknik y Martínez- Conde y me hice con él, lo tenía en la cola de lectura, otros hechos ha procedido a subirle varias posiciones en la lista, hasta comenzarlo hoy y del que, seguro, volveré a hablar.

 Estos hechos han sido, mi lectura de los “Cuentos didácticos” del gran psiquiatra e hipnotista Milton Erickson, y de la parte que dedica a “La magia, lo sobrenatural y la percepción extrasensorial”, en los que desvela varios trucos de de prestidigitación, videncia y adivinación. Un juego de magia que entusiasma a mis sobrinos, y nuestro intento por conseguir entretener las reuniones familiares con ingeniosos toques de varita, las películas que he visto últimamente relacionadas, “Luces rojas” y “Ahora me ves”, recordar “El Ilusionista” o “El gran truco” han  hecho que crezca en mí ,el interés por la PERCEPCIÓN EXTRASENSORIAL, la MAGIA y lo  SOBRENATURAL.

¿Qué puede compartir con vosotros una lega en la materia, que casi acaba de iniciarse en  el tema?

Pues una reflexión muy clara que he encontrado  dentro del Juramento de los Magos:

“Como mago, prometo no revelar jamás el secreto de ningún truco a alguien que no sea mago, a menos que esa persona también se comprometa a respetar el juramento de los magos. Prometo asimismo no realizar en público ningún truco sin haberlo practicado lo suficiente para llevarlo a cabo lo bastante bien como para mantener la ilusión de la magia

Y que comparte Erickson: “los fenómenos sobrenaturales y experiencias sensoriales se basan en poderes de observación sumamente desarrollados o bien en ilusiones o engaños”.

 El denominador común es el esfuerzo en la práctica y la perseverancia que los magos trabajan para poder llevar a cabo sus trucos e ilusionar al público. Dice Erickson acerca del tema y es el colofón de mi reflexión de hoy que lo que ocurre es que “Es verdaderamente sorprendente lo que la gente puede hacer. Sólo que no sabe que lo puede hacer”

Te has preguntado alguna vez:

¿Qué es magia para ti?

¿Para qué quieres utilizar la magia?

¿Qué sabes hacer bien y te apasiona, que trabajándolo puedes llegar a ser un virtuoso?

¿Cuánto tiempo estás dispuesto a emplear en ello?

¿Cuándo piensas empezar?

Si empiezas hoy, en un año estarás más cerca de tu objetivo, como por arte de magia

foto: imaginateframa

Strike 3

Strike

Cómo respondemos a los diferentes estímulos de los que somos objeto durante el día, hacen que éste pueda ser uno  de los mejores de nuestra vida o podemos amargarnos todos a go gó.

Seguramente habréis oído o leído una máxima que alude a que todo nos influye por cómo somos  y cómo encajamos lo que nos ocurre, más que por lo que puede haber ocurrido.Estas percepciones son las que nos hacen pasar por diferentes estados, alerta, relajados, según vivamos el evento.

Hoy quiero reflexionar sobre “ponernos a la defensiva”. En muchas ocasiones nos descubrimos a nosotros mismos y asustamos a nuestro interlocutor, cuando tras un comentario sobre algo, nos convertimos en Mr. Hyde, sin apenas haber tenido tiempo para controlar esa emoción.

Que sea un tema reiterado, con el que no nos sintamos muy seguros o que nosotros mismos hayamos pensado que tenemos que cambiar o trabajar, que nos sintamos desafiados, nos pone en guardia en segundos, como una descarga en nuestra propia columna vertebral que nos recorre fugazmente hasta que nuestra defensa, contraataque o furia se estrella contra el  otro. Este tipo de reacciones las solemos tener con las  personas con las que más interactuamos, ya sea en el trabajo o en casa.

Cuando este proceso empieza, producimos el mismo efecto en la otra persona y la espiral que se forma difícilmente llega a  tener un momento de control. Nos bloquea crecer personalmente y nos amarga la vida. Si quieres empezar a confiar en ti mismo, ¡hoy es un buen día!

El psiquiatra Mark Goulston en su blog de Harvard Business Review nos aporta  un buen consejo para hacer frente a cuando nos aficionamos a ponernos en esta situación, él lo denomina  “Three strikes and you are in” , haciendo un símil con los golpes del béisbol.

Explica cómo tras sentir  lo que alguien te dice como un ataque e instintivamente arquees la espalda y te dispongas a responder, pienses en esta fórmula :

Strike 1.- Piensa en la primera cosa que quieras decir o hacer y no lo hagas. En su lugar respira profundo. Esto es porque la primera cosa que quieres hacer es defenderte de lo que percibes que es un ataque o una ofensa.

Strike 2.– Piensa en la segunda cosa que quieres decir o hacer y no la hagas tampoco. Respira profundamente por segunda  vez. Esto es porque la segunda cosa que quieres después de ser atacado es contraatacar. Esto sólo empeorará las cosas.

Strike 3.- Piensa en la tercera cosa que quieres decir o hacer y hazlo. Una vez que has pasado de defenderte y de contraatacar, tienes más posibilidades de buscar una solución.

¡Coge el bate por el mango! 😉

Efecto Lady Macbeth

macbeth

Leyendo sobre los efectos que la imprimación tiene sobre la mente, he descubierto uno que ha relacionado varios conceptos en mi mundo, me plantea alguna reflexión  y me parece interesante compartirlo, es el Efecto Lady Macbeth.

Si habéis leído la tragedia de Shakespeare, “Macbeth” y conocéis el personaje de Lady Macbeth, sabréis a qué personaje me refiero, si no, poneos en situación pensando en una mujer que impulsa a su marido para matar al Rey y convertirse en tal, a partir de ahí tiene constantes alucinaciones de  sangre en sus manos e intenta lavarlas constantemente para desprenderse de ella “un poco de agua limpiara esta acción”.

Es increíble como Shakespeare, y  para mí también mi admirado Dostoievski, plasman en sus obras  de una manera genial la psique  humana, sus sombras, temores y tormentos.

El efecto Macbeth se basa en la necesidad de limpieza física que busca el Ser Humano cuando ve amenazada su  moral y la pureza de su cuerpo, cuando se siente culpable. Si pensáis en este efecto es curioso cómo en las religiones es constante la alusión que se  hace a este tipo de prácticas,  las abluciones, el bautismo en el Cristianismo, las abluciones anteriores a la oración en el Islam, en el Hinduismo, poder purificante del agua y en el  Judaismo el Mikvé o baño ritual…

También la cultura popular asocia la limpieza, tanto con lo físico como con lo emocional y espiritual, el lavarse la boca cuando las palabras que se han dicho reflejan una mentira, lavarse las manos, emulando a Poncio Pilatos, cuando alguien quiere desentenderse de las consecuencias culpables de un acto o cuando se ha realizado una acción, que no está de acuerdo con nuestras valores morales, es instintivo lavarse.

Este estudio que llevaron a cabo CHen- Bo Zhong y Katie Liljenquist,  señala como después de que alguna de estas cuestiones ocurran  en nuestra vida y  que amenacen nuestra moral, en una elección de palabras en este formato _A_ON, seremos más susceptibles de asociar estas letras con JABON , antes que con JAMON, tratando de “lavar nuestros pecados” algo que consigue mitigar y reducir la condena moral que nosotros mismos nos planteamos.

Ese mismo estudio refleja como si nos hacen recordar alguna situación de este tipo y luego nos hacen elegir entre un lápiz o una toallita, elegiremos mayoritariamente ésta última.

Este efecto también se puede observar en algo mucho más cotidiano, en los videojuegos. Cuando alguien juega durante algún tiempo a participar en matanzas virtuales y se tienen objeciones morales sobre ello, otro estudio de la Universidad de Luxemburgo revela que los jugadores también se sienten “sucios” y necesitan limpiarse o al menos hacerlo con el  joystick.

Otros dos académicos ofrecieron tras largas jornadas de  este tipo de juego entre varios regalos por participar, la mitad de los productos elegidos eran productos de limpieza.

Tras leer sobre este efecto y plantearme qué impacto tiene en mi entorno, además de observar con más detenimiento estas prácticas a mi alrededor, os planteo la misma pregunta que dejan en el aire los autores del estudio: ¿adherirse a un régimen riguroso de limpieza facilitará un comportamiento más ético o irónicamente permitirá todo lo contrario?

 

¿Te lavas las manos? 😉

Sinceridad y humor

microfono

Ha pensado mil veces qué es lo que va a decir, con qué palabras, quién es su interlocutor o su auditorio, cómo definirá mejor el efecto que quiere provocar. Elabora sus discursos, intervenciones, peticiones con esmero y sin embargo no produce el efecto buscado.

Winston Churchill decía: «Si tengo que pronunciar un discurso de dos horas, empleo diez minutos en su preparación. Si se trata de un discurso de diez minutos, entonces tardo unas dos horas en prepararlo».

Todo ese trabajo es la semilla de una buena comunicación, puesto que preparar el tema, repasar, darle vueltas y confeccionar un esquema o una explicación ordenada y coherente es el principio de un gran éxito.

Recuerde además que cuando “no comunica”, también lo hace ,ya que su silencio también  será interpretado a los sentidos de los demás. Puede dejar usted que imaginen o trasladar realmente lo que quiere.

Mi experiencia en la confección de discursos y en su puesta en escena, me hace referir esta máxima: “La comunicación efectiva es un 20% lo que se dice y un 80% cómo se siente acerca de lo que dice”, no sólo tendrá que tener  cuidado de elegir las palabras adecuadas, su lenguaje corporal, su tono y su fuerza hablarán por usted, sin que lo haya previsto, trasladando lo que realmente usted cree sobre lo que dice. ¿Había pensado en esto?

 Por ello mis ingredientes básicos de un buen discurso y de una buena comunicación, son sinceridad y humor

Sinceridad.- si algo puede dar al traste con su comunicación es que no sea sincera, se nota enseguida incluso si duda de parte de lo que dice, trasmitirá esto a los demás.

Muchas veces repetimos frases que hemos oído, que creemos suenan bien pero no las hacemos nuestras pensando en su significado.

 En otras ocasiones los términos que empleamos o los argumentos que defendemos no son nuestros, provienen de nuestra organización, de su misión, de su visión y de sus valores. Para muchos, esta supuesta “imposición”, el  no crear estas ideas “originalmente” en sus mentes les plantea un problema. A veces, ni siquiera se han cuestionado en qué consisten estas ideas, a qué responden estos valores, si en sus vidas tienen significados análogos o están verdaderamente alineados con ellos, produciendo una sensación artificial e incómoda que influye en su comunicación.

Busque un significado  en el que creas, que dé fuerza a tu discurso.

Tagore decía “las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón”.

Humor.– No hay ningún tema por importante  que sea que se resista a la ironía y al humor inteligente. Saber reírse de las cosas, ayuda a acercarlas, a encontrar más soluciones, tener otras perspectivas, a descargar el drama, por qué no, a poderte liberar de aquella cosas ridículas que siempre has deseado decir y nunca casaban con el adusto ambiente.

Ten en cuenta esta frase de Lorenz: “El humor y la sabiduría son las grandes esperanzas de nuestra cultura”.

Introduce estos dos elementos en tu comunicación, combínalos a tu antojo, ¡prueba a ver qué pasa!

 

 foto:planetabeta

El otro

el otro

Alguien con quien trabajáis, o de vuestra familia, pareja, hijo, pandilla…cuando pensáis en él o en ella, pensáis en conflicto, en que siempre dice algo inoportuno, se comporta de manera que te molesta, le culpabilizas de la mayor parte de tu desasosiego, es más, estás pensando en alejarte de todo lo que quieres porque ya no aguantas más.

Quizá siempre has utilizado las mimas técnicas y tácticas  con esta persona, muchas veces has escrutado su comportamiento en busca de señales que confirmen tu teoría de que vive por y para fastidiarte, que se crece en ese conflicto y que tú no puedes hacer nada más.

Si recuerdas a Einstein que decía que no se puede resolver el mismo problema con el mismo nivel de pensamiento, podrás comprobar que tu estrategia no conseguirás más que hacer un surco en esa relación y ya simplemente con recordar su nombre o ver su cara, los archivos que te irritan saldrán uno tras otro de las estanterías de tu mente.

 Leyendo sobre Talleres para la resolución de conflictos he encontrado un texto de Edward Kauffman sobre “Diplomacia ciudadana” que nos puede ayudar.Es una práctica para valientes puesto que tienes que proponérselo a la otra persona en conflicto para poder avanzar.

Se trata de llevar a cabo un ejercicio sobre “la imagen del Otro”, cada uno :

  • Escribe una descripción de sí mismo y de su relación con la otra persona (5 ó 10 puntos)
  • Hace otra lista con cómo percibes a la otra persona y su comportamiento
  • Cuando tengáis estas listas compartidlas, si puede oírlo una tercera persona, algún familiar, compañero o amigo que os pueda ayudar, mejor, la simple comparación y escucharlo os dará dos ideas que os harán más consciente de la situación: es más fácil juzgar a los demás y su comportamiento que observar el nuestro y la comparación os habrá mostrado diferencias trascendentes y te planteará nuevos interrogantes.
  • Autodiagnóstico: preguntaos  cómo os ven los demás y escribid por qué puede ser así, compartidlo con otra persona con la que tengas confianza y dejadles que os pregunten. Intercambiar opiniones sobre esto, os abrirá vuestra perspectiva y os enseñará cómo vuestro comportamiento también puede ser interpretado de una manera muy diferente por la otra persona.

Si lo habéis propuesto, comenzado y utilizado bolígrafo y papel tenéis la actitud ideal para enfrentaros a este reto, si sin embargo lo has leído pensando que quien tiene que cambiar es él o ella, no albergues muchas esperanzas de éxito.

Resolver los problemas que surgen de las percepciones y modificar sus puntos negativos es el objetivo, si no te esfuerzas, no lo conseguirás, tu actitud hacia todo, es definitiva.

Si hacéis el ejercicio y no encontráis algo diferente que hacer y tus puntos negativos sobrepasan con creces los positivos, al menos tendrás una visión más crítica de tus percepciones y de tus posibilidades en ese conflicto. Si no lo ves como un reto, te habrás rendido y serás víctima de tu propia elección.

Tú decides

¿Contradices?

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Quiero empezar la semana compartiendo  una interesante reflexión sobre  este Cuento Zen de Mariano Merino:

» Maestro, tenemos la tendencia a contradecir. Oímos hablar a alguien y antes de valorar lo que dice ya estamos elaborando la respuesta.

Nos es difícil aceptar plenamente que alguien tiene razón y algo agregamos a su argumento. ¿ por qué es eso? por miedo hijo, por miedo. Como no estamos seguros de nosotros mismos, no podemos estarlo de los demás. Identifica tu miedo y aprenderás a escucharlo profundo.»

De nuevo un comportamiento automático que influye definitivamente en nuestro día. Que seguro en muchos casos nos causa ansiedad, nerviosismo, tener que responder a nuestro ego, dando una respuesta o haciendo una aportación única y que por contra puede dar una imagen de nosotros de impaciencia, suficiencia y molestia que ni siquiera nos es propia, sino que nos la autoimponemos.

Y si cambias…

¿Qué es para ti escuchar?

¿Cómo entrenas la escucha activa?

¿Qué te hace pensar que tienes que añadir rebatir, aportar, que simplemente no puedes dar la razón tal cual?

¿Qué va a ocurrir simplemente cuando manifiestes tu acuerdo o cuando preguntes para tener más información, para mostrar interés por la otra persona?

¿Qué piensas de quien actúa así? ¿qué impresión crees que vas a dar?

Has valorado alguna vez que las personas que más y mejor escuchan son las mejor valoradas por los demás.

Qué te impide hacerlo y relajarte, prestando más atención a los demás que a tu propio diálogo interior y a tu ego.

Apártalos y disfruta más de la vida. ¿Te animas?

No te tomes «tu mente» tan en serio

mente simpson

En numerosas ocasiones te sorprendes cuando los pensamientos negativos parecen que se abalanzan sobre ti, tenebrosos, desafiantes, haciéndote pequeñito, augurándote malos presagios, incluso inmovilizándote.

 Los pensamientos no vienen de fuera, los creas tú mismo con los miedos y los automatismos de reacción y asociación que te vas creando con el tiempo, a veces sólo el verbo pensar te atormenta vinculado a este pesar.

El no prestar atención al “ahora” y vivir en el pasado o el futuro, provoca estos patrones en tu mente. No liberarte de lo que no puedes cambiar  y elucubrar con todo lo malo que crees que puede llegar, te impide disfrutar de tu propia alegría.

Tú que has configurado tu mente de esa forma, eres la única persona que siendo consciente de esto la puedes cambiar, hacer que trabaje en tu favor y no en tu contra.

 Para practicar esto te recomiendo “Observar al pensador “de Eckhart Tolle  que funciona  para liberarte de tu mente.

Empieza por escuchar la voz que habla dentro de tu cabeza, hazlo tan a menudo como puedas. Seguro que en tu forma de pensar existe un patrón de pensamientos que han estado dando vueltas en tu cabeza desde hace tiempo.

Cuando escuches esa voz no juzgues, no te metas en la historia y opines o juzgues. “Que la voz esté allí y tu observándola”, esto te mostrará como ese pensamiento no eres tú, y comenzarás a tener otra dimensión de tu conciencia. Lo escuchas y además te ves a ti mismo.

 Con la práctica irás teniendo cada vez periodo más largos de quietud y paz mental cuando el pensamiento se acalla.

Otra propuesta del mismo autor es dirigir el foco de atención al ahora. Retirar tu conciencia de tu actividad mental y dedicarla a observar con detalle lo que estás haciendo en ese momento, a tu respiración, a como bajas o subes las escaleras, los músculos que trabajas, los ruidos que oyes…

 Mantenerte presente evitará que desperdicies tanta energía en cuestiones que o bien ya han sucedido y no puedes cambiar o a amargarte con otras que puede que nunca ocurran.

No te tomes tu mente tan en serio, algún día te reirás de esa voz que antes no te dejaba vivir.

Tu lista de negociar

negociar

Negociar, si consideramos nuestra acepción  la que afirma “tratar asuntos públicos y privados procurando su mejor logro”. Has pensado en la cantidad de veces que debes  hacerlo en los distintos ámbitos que componen tu vida, en cómo lo haces, y en si llegas a estar satisfecho y conseguir tu objetivo.

Quizá lo hayas estado intentando sin seguir una estrategia que te dé unos réditos mejores. A lo mejor no acabas de caer en qué hiciste aquella vez que te fue tan bien. Hoy te propongo que tengas en cuenta algunas cuestiones que seguro te ayudarán.

En muchas ocasiones cuando vamos a una negociación nos obsesionamos tanto con nuestros resultados óptimos o con lo que queremos, que acabamos no prestando atención a algunos detalles que harán de ella un éxito o un fracaso. Si quieres no perder detalle lleva una lista.

Incluye:

Todos tus sentidos deben estar perfectamente alertas para no perderte detalle, todo lo que ves, oyes y sientes forma parte de la negociación.Apúntalo. Al final te ayudarán con tu intuición.

Lo que sabes de tu interlocutor, gustos, formación, situación personal, ten muy en cuenta que no prestarle atención significará un mal punto de partida. Si algo es inherente a la mayoría de los mortales es el gusto porque alguien nos haga sentirnos importantes, con lo cual, si no prestas atención y no haces de tu interlocutor el protagonista, no sabrás cuál es su  punto de vista, cuáles son sus líneas rojas en la negociación y cómo puedes adaptar tu producto, servicio o petición a sus necesidades.

Plantéate un resultado positivo que quieras alcanzar en la reunión, manifiéstalo afirmativamente. Enfócate en lo que quieres y no te distraigas con lo que no quieres, desperdiciarás energía y te alejarás de tu objetivo.

Lleva tus cinco puntos clave escritos y revísalos cada poco tiempo para no perderte en otras cuestiones. Durante la reunión haz otra lista con los de tu interlocutor, lo que queremos lo decimos varias veces cuando hablamos y suele ser en los primeros minutos, estate atento.

Puede que tu interlocutor sea más de detalles y tu de visión general adáptate o no serás capaz de interesarle. Desgrana alguno de los procesos.

Finalmente lo que será definitivo es tu estado de ánimo, éste puede jugarte malas pasadas, hacer que tu interlocutor interprete lo que no es o ponerte en una embarazosa situación al no poder gestionar tus emociones.

Si tienes alguna situación anterior en que te recuerdas en un estado potenciador, eufórico y en la que todo te fue bien, recuerda ese mismo momento, si tienes un sitio favorito de relax, piensa en él cuando lo necesites, cualquier lugar con todos los detalles que seas capaz para volver a ese estado, si no lo encuentras, pregúntate  antes de entrar ¿ por qué  soy feliz?

Recuerda. “La negociación sugiere un compromiso, una posición ubicada en algún lugar entre dos posiciones existentes”.