«Como si»

comosi

 

 

Cuando nos enfrenamos a la consecución de un objetivo o de una meta que sabemos que va a hacer la diferencia entre los que somos y lo que queremos ser o dónde estamos y dónde queremos estar, hay determinados obstáculos que se interponen en nuestro camino contra los que luchar.

 En nuestro proceso nuestra motivación para el cambio es definitiva y es lo que va a ser el motor de éste por lo tanto debemos evaluar este sistema para analizar si tenemos las creencias idóneas para llevar nuestro barco a buen puerto.

Enseguida aparecen creencias limitantes, de capacidad “yo no puedo”, de posibilidad “no es posible para mi” o de merecimiento “no me merezco”.

Robert Dilts propone cinco elementos, cinco creencias para analizarlas ya que las considera significativas en nuestro camino hacia el éxito de nuestro cambio:

  • Lo deseable del resultado. Debemos plantearnos si nuestro objetivo es deseable y merece la pena

  • Seguridad en que el objetivo es alcanzable. Saber que el objetivo es alcanzable.

  • Evaluación de los comportamientos que son necesarios para el resultado deseado. Si lo que hay que hacer es apropiado y ecológico para nosotros.

  • Creencia en la propia capacidad para llevarlos a cabo. Saber que tienes las capacidades necesarias.

  • Sentimiento de la propia valía y permiso para realizar los comportamientos que se requieren y llegar al lugar deseado. Tener la responsabilidad y saber que te lo mereces

Una vez tengas estas creencias evaluadas cada una de ellas del 1 al 5, te puedes plantear tu hoja de ruta para alcanzarlas.

Analizando tus propios recursos para afrontarlos o  buscando la ayuda de una coach para fortalecer el éxito en la consecución de tu meta, ya sea este objetivo referente a tu estado psíquico, físico, laboral, personal, etc.

Si quieres comenzar a ver más posibilidades ampliando tu marco de referencia en ese cambio, utiliza “como si”, te ayudará a crear contraejemplos y alternativas.

Dentro de este marco Milton Erickson repite que “puedes imaginar y dominar lo que quieras”.

Ensaya mentalmente estos pasos:

  • Actúa “como si” eso fueras capaz de hacerlo, ¿cómo sería?
  • Actúa “como si” ya hubieses tratado con esa objeción o interferencia ¿cómo responderías de forma diferente?

 

Una imprescindible misiva

carta

Cuando pensamos en qué consiste la confianza en uno mismo, podemos caer en el error de pensar que hay quien viene de serie con ella, quien la lleva en su denominación de origen y en otro caso no la puede conseguir y si no está de entrada en nuestro ADN, somos un caso perdido, ¡¡pues no!!

Se puede construir, adquirir, entrenar y está a nuestro  alcance, si todavía no te atreves a decir ” soy capaz de cualquier cosa” es porque te has pasado la vida en el entrenamiento contrario, diciéndote a ti mismo que no puedes, que no eres capaz, hablándote en negativo, rodeado de personas que no han creído en que tú fueses capaz y te lo han transmitido, principalmente porque ellos no se veían capaces de muchas cosas, además has estado escuchando continuamente lo que hacías mal y en pocas ocasiones te han felicitado por lo que has hecho bien o por lo que haces mejor o en lo que eres bueno y tú tampoco te lo has dicho.

 No te has atrevido a intentarlo por miedo al fracaso, cuando éste, el proceso de prueba y error, es el fundamento de la práctica y de la consecución de las metas que te propones en la vida, Qué, ¿te has rendido? ¿Ya ni siquiera te propones metas?¿por no decepcionar? ¿por no decepcionarte?

 Tú que te has sobrepuesto a miles de eventos no deseados en tu vida, que has sacado fuerzas de donde ni siquiera sabías que las tenías para afrontarlos, a pesar de que a tu alrededor nadie lo creía. Seguro que si repasas tu vida hay miles de capítulos de los que sentirte orgullos@ y los dejas a un lado para regodearte en tu pensamiento interno negativo.

 Dar relevancia a estas cuestiones, no para aprender, sino para castigar tu autoestima y la confianza en ti mismo harán que cada vez sea más difícil levantarte y seguir y tú no quieres eso, ¿verdad?

 No dejes pasar otro día más para empezar a construirte, de nuevo, con personas a tu alrededor que crean en ti y te impulsen y animen, partiendo de lo bueno. Que sean capaces de decirte a diario qué haces bien y lo mucho que progresas, ahí empezarás  a convertir tu “bellota” en “roble”.

 Mientras buscas un mejor ecosistema para desarrollarte, te dejo una genial charla y práctica del Dr Ivan Joseph en su TED “The skill of confidence

 Aprovecha este fin de semana y escríbete una carta a ti mism@, desgrana con detalle  las múltiples cualidades, momentos y  decisiones de las que estás orgulloso en tu vida, de cómo tú mismo llegaste a ellas y conseguiste remontar, cambiar, decidir… que sea prolija en todo tipo de halagos sinceros, como si algo muy importante dependiese de lo que allí ponga y guárdala.

Siempre que tus pensamientos vayan a ponerse tozudamente negativos, saca la carta y léetela.

Encontrarás un montón de razones para erguir tu cuerpo, levantar tu cabeza y salir a ¡¡¡¡¡¡comerte el mundo!!!!!!.

De ti depende. ¡¡¡¡Nadie va a creer en ti, si tú no lo haces!!!!

Energía verde

energiaverde

Con este título podía referirme a cualquier cuestión de sostenibilidad o energética y a nadie le hubiese llamado la atención, en este caso, sobre lo que quiero reflexionar con esta metáfora es, sobre el dinero, que tiene que ver con  ambas características también.

 Investigando sobre los factores motivantes en las personas no es ninguna novedad que  la mayoría y sin la necesidad de  ninguna fuente académica, pondríamos el dinero como un factor decisivo  y valoraríamos su efecto como positivo.

 Al margen de que si fuésemos más allá e indagásemos sobre otras cuestiones, seguramente descubriríamos como el compromiso, el propósito, los valores y otras cuestiones más espirituales tienen en muchos casos más fuerza, me limitaré  en este post al dinero y algunos de sus efectos psicológicos.

 El estudio “Las consecuencias psicológicas del dinero” llevado a cabo por Kathleen D. Vohs, Nicholas L. Mead y Miranda R. Godde y publicado en la revista “Science” es un buen punto de partida para observar los efectos del dinero en el comportamiento humano y sacar nuestras propias conclusiones.

Si pensamos en el dinero, en tenerlo, podemos valorar diversas situaciones, algunas que mejorarían, nuestras propiedades y pertenencias,el  acceso a las mismas y  nuestra independencia, y otros casos en los que el efecto sería una manera de separarnos de la sociedad y rebajar su armonía.

Los autores del estudio testaron cómo, activando en la mente el concepto del dinero, las personas nos comportábamos. La imprimación en una parte de los participantes se hizo de diversas formas mediante el recordatorio de frases sobre el dinero, la muestra de billetes del Monopoly, un salvapantallas con imágenes de billetes… Para el  resto de los participantes se utilizaron imágenes y frases neutras.

A continuación  les propusieron, varios experimentos, como algunos problemas para resolver y se les comunicó que podrían prestarles asistencia para su resolución, si así lo deseaban. La persistencia en no pedir ayuda iba a ser la primera de las medidas. Los que estuvieron “sometidos al dinero” trabajaron durante más tiempo, solos, para resolverlos. Sin embargo el someterles a  diferentes representaciones del dinero, no mostró diferencia. Esto se repitió en  más de siete  experimentos en los que se midió su comportamiento, ocurriendo lo siguiente en el grupo al  que “imprimaron” con el dinero:

  • Al pedirles que colocaran dos sillas para sentarse, los sometidos a la imprimación del dinero las colocaron mucho más lejos la una de la otra.
  • Al tener que ayudar a recoger lápices que se habían caído al suelo,  recogieron menos que sus compañeros.
  • Solicitándoles donaciones para el Instituto que llevaba a cabo el estudio, donaron significativamente menos.
  • Estaban dispuestos a hacer voluntariado durante mucho menos tiempo.
  • Escogieron la mayoría de actividades de ocio individuales.
  • Eligieron trabajar solos, en lugar de buscar compañeros

Si entendemos estas dos caras del dinero y por extensión de su vinculación al significado de independencia, podemos reflexionar sobre por qué lo podemos considerar un bien o un mal, una suerte o una desgracia, un buen siervo y un mal amo...

 El estudio constata que el dinero es una energía verde que mueve el motor de los individuos como tales, aunque también queda experimentalmente claro que a su vez disminuye motivaciones sociales o comunitarias.

 Te has preguntado alguna vez:

¿Cuál es tu relación con el dinero?

¿Cómo crees que te vas a relacionar con los demás cuando tengas más del que necesitas?

Si piensas en el dinero, recuerdas ¿cómo cambia tu comportamiento respecto a algo que, en otro caso, resolverías de otra forma?

¿Cómo adviertes este efecto?

¡A partir de ahora ten más en cuenta sus efectos!,¡ ya eres consciente!

Strike 3

Strike

Cómo respondemos a los diferentes estímulos de los que somos objeto durante el día, hacen que éste pueda ser uno  de los mejores de nuestra vida o podemos amargarnos todos a go gó.

Seguramente habréis oído o leído una máxima que alude a que todo nos influye por cómo somos  y cómo encajamos lo que nos ocurre, más que por lo que puede haber ocurrido.Estas percepciones son las que nos hacen pasar por diferentes estados, alerta, relajados, según vivamos el evento.

Hoy quiero reflexionar sobre “ponernos a la defensiva”. En muchas ocasiones nos descubrimos a nosotros mismos y asustamos a nuestro interlocutor, cuando tras un comentario sobre algo, nos convertimos en Mr. Hyde, sin apenas haber tenido tiempo para controlar esa emoción.

Que sea un tema reiterado, con el que no nos sintamos muy seguros o que nosotros mismos hayamos pensado que tenemos que cambiar o trabajar, que nos sintamos desafiados, nos pone en guardia en segundos, como una descarga en nuestra propia columna vertebral que nos recorre fugazmente hasta que nuestra defensa, contraataque o furia se estrella contra el  otro. Este tipo de reacciones las solemos tener con las  personas con las que más interactuamos, ya sea en el trabajo o en casa.

Cuando este proceso empieza, producimos el mismo efecto en la otra persona y la espiral que se forma difícilmente llega a  tener un momento de control. Nos bloquea crecer personalmente y nos amarga la vida. Si quieres empezar a confiar en ti mismo, ¡hoy es un buen día!

El psiquiatra Mark Goulston en su blog de Harvard Business Review nos aporta  un buen consejo para hacer frente a cuando nos aficionamos a ponernos en esta situación, él lo denomina  “Three strikes and you are in” , haciendo un símil con los golpes del béisbol.

Explica cómo tras sentir  lo que alguien te dice como un ataque e instintivamente arquees la espalda y te dispongas a responder, pienses en esta fórmula :

Strike 1.- Piensa en la primera cosa que quieras decir o hacer y no lo hagas. En su lugar respira profundo. Esto es porque la primera cosa que quieres hacer es defenderte de lo que percibes que es un ataque o una ofensa.

Strike 2.– Piensa en la segunda cosa que quieres decir o hacer y no la hagas tampoco. Respira profundamente por segunda  vez. Esto es porque la segunda cosa que quieres después de ser atacado es contraatacar. Esto sólo empeorará las cosas.

Strike 3.- Piensa en la tercera cosa que quieres decir o hacer y hazlo. Una vez que has pasado de defenderte y de contraatacar, tienes más posibilidades de buscar una solución.

¡Coge el bate por el mango! 😉

Sinceridad y humor

microfono

Ha pensado mil veces qué es lo que va a decir, con qué palabras, quién es su interlocutor o su auditorio, cómo definirá mejor el efecto que quiere provocar. Elabora sus discursos, intervenciones, peticiones con esmero y sin embargo no produce el efecto buscado.

Winston Churchill decía: «Si tengo que pronunciar un discurso de dos horas, empleo diez minutos en su preparación. Si se trata de un discurso de diez minutos, entonces tardo unas dos horas en prepararlo».

Todo ese trabajo es la semilla de una buena comunicación, puesto que preparar el tema, repasar, darle vueltas y confeccionar un esquema o una explicación ordenada y coherente es el principio de un gran éxito.

Recuerde además que cuando “no comunica”, también lo hace ,ya que su silencio también  será interpretado a los sentidos de los demás. Puede dejar usted que imaginen o trasladar realmente lo que quiere.

Mi experiencia en la confección de discursos y en su puesta en escena, me hace referir esta máxima: “La comunicación efectiva es un 20% lo que se dice y un 80% cómo se siente acerca de lo que dice”, no sólo tendrá que tener  cuidado de elegir las palabras adecuadas, su lenguaje corporal, su tono y su fuerza hablarán por usted, sin que lo haya previsto, trasladando lo que realmente usted cree sobre lo que dice. ¿Había pensado en esto?

 Por ello mis ingredientes básicos de un buen discurso y de una buena comunicación, son sinceridad y humor

Sinceridad.- si algo puede dar al traste con su comunicación es que no sea sincera, se nota enseguida incluso si duda de parte de lo que dice, trasmitirá esto a los demás.

Muchas veces repetimos frases que hemos oído, que creemos suenan bien pero no las hacemos nuestras pensando en su significado.

 En otras ocasiones los términos que empleamos o los argumentos que defendemos no son nuestros, provienen de nuestra organización, de su misión, de su visión y de sus valores. Para muchos, esta supuesta “imposición”, el  no crear estas ideas “originalmente” en sus mentes les plantea un problema. A veces, ni siquiera se han cuestionado en qué consisten estas ideas, a qué responden estos valores, si en sus vidas tienen significados análogos o están verdaderamente alineados con ellos, produciendo una sensación artificial e incómoda que influye en su comunicación.

Busque un significado  en el que creas, que dé fuerza a tu discurso.

Tagore decía “las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón”.

Humor.– No hay ningún tema por importante  que sea que se resista a la ironía y al humor inteligente. Saber reírse de las cosas, ayuda a acercarlas, a encontrar más soluciones, tener otras perspectivas, a descargar el drama, por qué no, a poderte liberar de aquella cosas ridículas que siempre has deseado decir y nunca casaban con el adusto ambiente.

Ten en cuenta esta frase de Lorenz: “El humor y la sabiduría son las grandes esperanzas de nuestra cultura”.

Introduce estos dos elementos en tu comunicación, combínalos a tu antojo, ¡prueba a ver qué pasa!

 

 foto:planetabeta

El otro

el otro

Alguien con quien trabajáis, o de vuestra familia, pareja, hijo, pandilla…cuando pensáis en él o en ella, pensáis en conflicto, en que siempre dice algo inoportuno, se comporta de manera que te molesta, le culpabilizas de la mayor parte de tu desasosiego, es más, estás pensando en alejarte de todo lo que quieres porque ya no aguantas más.

Quizá siempre has utilizado las mimas técnicas y tácticas  con esta persona, muchas veces has escrutado su comportamiento en busca de señales que confirmen tu teoría de que vive por y para fastidiarte, que se crece en ese conflicto y que tú no puedes hacer nada más.

Si recuerdas a Einstein que decía que no se puede resolver el mismo problema con el mismo nivel de pensamiento, podrás comprobar que tu estrategia no conseguirás más que hacer un surco en esa relación y ya simplemente con recordar su nombre o ver su cara, los archivos que te irritan saldrán uno tras otro de las estanterías de tu mente.

 Leyendo sobre Talleres para la resolución de conflictos he encontrado un texto de Edward Kauffman sobre “Diplomacia ciudadana” que nos puede ayudar.Es una práctica para valientes puesto que tienes que proponérselo a la otra persona en conflicto para poder avanzar.

Se trata de llevar a cabo un ejercicio sobre “la imagen del Otro”, cada uno :

  • Escribe una descripción de sí mismo y de su relación con la otra persona (5 ó 10 puntos)
  • Hace otra lista con cómo percibes a la otra persona y su comportamiento
  • Cuando tengáis estas listas compartidlas, si puede oírlo una tercera persona, algún familiar, compañero o amigo que os pueda ayudar, mejor, la simple comparación y escucharlo os dará dos ideas que os harán más consciente de la situación: es más fácil juzgar a los demás y su comportamiento que observar el nuestro y la comparación os habrá mostrado diferencias trascendentes y te planteará nuevos interrogantes.
  • Autodiagnóstico: preguntaos  cómo os ven los demás y escribid por qué puede ser así, compartidlo con otra persona con la que tengas confianza y dejadles que os pregunten. Intercambiar opiniones sobre esto, os abrirá vuestra perspectiva y os enseñará cómo vuestro comportamiento también puede ser interpretado de una manera muy diferente por la otra persona.

Si lo habéis propuesto, comenzado y utilizado bolígrafo y papel tenéis la actitud ideal para enfrentaros a este reto, si sin embargo lo has leído pensando que quien tiene que cambiar es él o ella, no albergues muchas esperanzas de éxito.

Resolver los problemas que surgen de las percepciones y modificar sus puntos negativos es el objetivo, si no te esfuerzas, no lo conseguirás, tu actitud hacia todo, es definitiva.

Si hacéis el ejercicio y no encontráis algo diferente que hacer y tus puntos negativos sobrepasan con creces los positivos, al menos tendrás una visión más crítica de tus percepciones y de tus posibilidades en ese conflicto. Si no lo ves como un reto, te habrás rendido y serás víctima de tu propia elección.

Tú decides

¿Contradices?

image

Quiero empezar la semana compartiendo  una interesante reflexión sobre  este Cuento Zen de Mariano Merino:

» Maestro, tenemos la tendencia a contradecir. Oímos hablar a alguien y antes de valorar lo que dice ya estamos elaborando la respuesta.

Nos es difícil aceptar plenamente que alguien tiene razón y algo agregamos a su argumento. ¿ por qué es eso? por miedo hijo, por miedo. Como no estamos seguros de nosotros mismos, no podemos estarlo de los demás. Identifica tu miedo y aprenderás a escucharlo profundo.»

De nuevo un comportamiento automático que influye definitivamente en nuestro día. Que seguro en muchos casos nos causa ansiedad, nerviosismo, tener que responder a nuestro ego, dando una respuesta o haciendo una aportación única y que por contra puede dar una imagen de nosotros de impaciencia, suficiencia y molestia que ni siquiera nos es propia, sino que nos la autoimponemos.

Y si cambias…

¿Qué es para ti escuchar?

¿Cómo entrenas la escucha activa?

¿Qué te hace pensar que tienes que añadir rebatir, aportar, que simplemente no puedes dar la razón tal cual?

¿Qué va a ocurrir simplemente cuando manifiestes tu acuerdo o cuando preguntes para tener más información, para mostrar interés por la otra persona?

¿Qué piensas de quien actúa así? ¿qué impresión crees que vas a dar?

Has valorado alguna vez que las personas que más y mejor escuchan son las mejor valoradas por los demás.

Qué te impide hacerlo y relajarte, prestando más atención a los demás que a tu propio diálogo interior y a tu ego.

Apártalos y disfruta más de la vida. ¿Te animas?

No te tomes «tu mente» tan en serio

mente simpson

En numerosas ocasiones te sorprendes cuando los pensamientos negativos parecen que se abalanzan sobre ti, tenebrosos, desafiantes, haciéndote pequeñito, augurándote malos presagios, incluso inmovilizándote.

 Los pensamientos no vienen de fuera, los creas tú mismo con los miedos y los automatismos de reacción y asociación que te vas creando con el tiempo, a veces sólo el verbo pensar te atormenta vinculado a este pesar.

El no prestar atención al “ahora” y vivir en el pasado o el futuro, provoca estos patrones en tu mente. No liberarte de lo que no puedes cambiar  y elucubrar con todo lo malo que crees que puede llegar, te impide disfrutar de tu propia alegría.

Tú que has configurado tu mente de esa forma, eres la única persona que siendo consciente de esto la puedes cambiar, hacer que trabaje en tu favor y no en tu contra.

 Para practicar esto te recomiendo “Observar al pensador “de Eckhart Tolle  que funciona  para liberarte de tu mente.

Empieza por escuchar la voz que habla dentro de tu cabeza, hazlo tan a menudo como puedas. Seguro que en tu forma de pensar existe un patrón de pensamientos que han estado dando vueltas en tu cabeza desde hace tiempo.

Cuando escuches esa voz no juzgues, no te metas en la historia y opines o juzgues. “Que la voz esté allí y tu observándola”, esto te mostrará como ese pensamiento no eres tú, y comenzarás a tener otra dimensión de tu conciencia. Lo escuchas y además te ves a ti mismo.

 Con la práctica irás teniendo cada vez periodo más largos de quietud y paz mental cuando el pensamiento se acalla.

Otra propuesta del mismo autor es dirigir el foco de atención al ahora. Retirar tu conciencia de tu actividad mental y dedicarla a observar con detalle lo que estás haciendo en ese momento, a tu respiración, a como bajas o subes las escaleras, los músculos que trabajas, los ruidos que oyes…

 Mantenerte presente evitará que desperdicies tanta energía en cuestiones que o bien ya han sucedido y no puedes cambiar o a amargarte con otras que puede que nunca ocurran.

No te tomes tu mente tan en serio, algún día te reirás de esa voz que antes no te dejaba vivir.

Tu lista de negociar

negociar

Negociar, si consideramos nuestra acepción  la que afirma “tratar asuntos públicos y privados procurando su mejor logro”. Has pensado en la cantidad de veces que debes  hacerlo en los distintos ámbitos que componen tu vida, en cómo lo haces, y en si llegas a estar satisfecho y conseguir tu objetivo.

Quizá lo hayas estado intentando sin seguir una estrategia que te dé unos réditos mejores. A lo mejor no acabas de caer en qué hiciste aquella vez que te fue tan bien. Hoy te propongo que tengas en cuenta algunas cuestiones que seguro te ayudarán.

En muchas ocasiones cuando vamos a una negociación nos obsesionamos tanto con nuestros resultados óptimos o con lo que queremos, que acabamos no prestando atención a algunos detalles que harán de ella un éxito o un fracaso. Si quieres no perder detalle lleva una lista.

Incluye:

Todos tus sentidos deben estar perfectamente alertas para no perderte detalle, todo lo que ves, oyes y sientes forma parte de la negociación.Apúntalo. Al final te ayudarán con tu intuición.

Lo que sabes de tu interlocutor, gustos, formación, situación personal, ten muy en cuenta que no prestarle atención significará un mal punto de partida. Si algo es inherente a la mayoría de los mortales es el gusto porque alguien nos haga sentirnos importantes, con lo cual, si no prestas atención y no haces de tu interlocutor el protagonista, no sabrás cuál es su  punto de vista, cuáles son sus líneas rojas en la negociación y cómo puedes adaptar tu producto, servicio o petición a sus necesidades.

Plantéate un resultado positivo que quieras alcanzar en la reunión, manifiéstalo afirmativamente. Enfócate en lo que quieres y no te distraigas con lo que no quieres, desperdiciarás energía y te alejarás de tu objetivo.

Lleva tus cinco puntos clave escritos y revísalos cada poco tiempo para no perderte en otras cuestiones. Durante la reunión haz otra lista con los de tu interlocutor, lo que queremos lo decimos varias veces cuando hablamos y suele ser en los primeros minutos, estate atento.

Puede que tu interlocutor sea más de detalles y tu de visión general adáptate o no serás capaz de interesarle. Desgrana alguno de los procesos.

Finalmente lo que será definitivo es tu estado de ánimo, éste puede jugarte malas pasadas, hacer que tu interlocutor interprete lo que no es o ponerte en una embarazosa situación al no poder gestionar tus emociones.

Si tienes alguna situación anterior en que te recuerdas en un estado potenciador, eufórico y en la que todo te fue bien, recuerda ese mismo momento, si tienes un sitio favorito de relax, piensa en él cuando lo necesites, cualquier lugar con todos los detalles que seas capaz para volver a ese estado, si no lo encuentras, pregúntate  antes de entrar ¿ por qué  soy feliz?

Recuerda. “La negociación sugiere un compromiso, una posición ubicada en algún lugar entre dos posiciones existentes”.

Tu manumisión

esclavo

Las citas de autores célebres han acompañado muchas de mis tribulaciones y reflexiones, arrojándome luz sobre muchas de las cuestiones que había de resolver, incluso cuando abro mis ojos a este mundo cada mañana escojo, con esmero,una que guíe mis pasos durante ese día.

Uno de mis autores favoritos  es Epicteto de Frigia, esto hace que se produzca dentro de mí una sensación agridulce, si pienso que sus pensamientos están en vigor a día de hoy cuando hace más de veinte siglos que vivió, me apena que nos sigan afligiendo los mismos miedos. Sin embargo todos y cada uno de sus pensamientos encierran una gran belleza, en pocas palabras, condensar tantas emociones, pensamientos y acciones, abruma.

Si indagáis en su biografía podréis comprobar como este filósofo estoico  fue esclavo en su  origen, y tras su manumisión fundó una escuela en la que pudo enseñar distintas disciplinas, entre las que sobresale la ética y que como Sócrates, lo que conocemos es a través de sus discípulos. Estos capítulos vitales le colocan en una privilegiada posición para hablar de  asuntos como el miedo y  el Ser Humano.

Una de sus preocupaciones fue que las personas estuviesen atentas a lo que pueden cambiar para poder mejorar y continuar su vida en pos de hacer lo correcto. Haciendo suya una reflexión que, para mí,  es el inicio de toda felicidad: ¿Qué depende de mí?

“¿He de preocuparme por el lugar en que me halle o por los compañeros que tenga o por lo que ellos digan de mí? De ninguna manera” Epicteto

  Si eres consciente de esto, podrás ser libre y feliz, los demás y lo que ellos hagan, en modo alguno dependerá de ti y si cifras en ellos tu felicidad y tu paz interior, apenas llegarás a conseguirla en algún momento.

“La felicidad sólo puede ser hallada en el interior.» Epicteto

Que nos previniese de las consecuencias que pueden tener sobre nosotros los malos pensamientos de nuestro espíritu, ya adelantaba una tesis defendida hoy desde la medicina y es cómo, lo que consideramos problemas en nuestras vidas, lo que no se ajusta a las expectativas que tenemos y nos desvela constantemente, puede causarnos graves trastornos orgánicos.

Si a esto pensamientos les añadimos algunos del psicólogo William James que asegura que “no podemos cambiar instantáneamente nuestras emociones con la decisión de hacerlo pero sí, si cambiamos nuestras acciones podremos lograrlo”.Que continúa explicando “por lo tanto el camino voluntario de valor soberano para llegar a la alegría, si es que las has perdido, es sentarte alegremente y actuar y hablar como si la alegría ya estuviese a tu lado”.Esto significa, una vez más, que dentro de ti, de mí, de nosotros, está la solución a todo lo que buscamos.

Es curioso cómo cuando cuento esto, hay personas que su primera reacción es “claro qué quieres que me engañe, si estoy mal, estoy mal”. Lo primero que me pregunto es cómo están tan seguros de que su opinión o percepción acerca del asunto no es el engaño, o quizá la gran importancia que le dan a algo nimio, o a  lo que ellos creen que ocurrirá…

«Ninguna persona es libre, si no es su propio amo.» Epicteto

Ponte por un momento en que fueses otra persona, pero tu propio amo ¿acaso no te darías la orden de ser feliz?

No te dejes vencer por tu adicción a los pensamientos negativos, no será inocuo, ¿acaso verterías veneno sobre tu organismo a sabiendas de que lo es?

¡Entrena! ¡Libérate! Sonrisa amplia, saca pecho, canta, silba…no se puede estar triste con una felicidad radiante.

“No se llega a campeón sin sudar” Epicteto.

Sé diferente, lee

253638_437076153044727_1387788235_n (1)

Leyendo el libro de Josh Kaufman “MBA personal”, encuentro que lo que plantea es muy interesante. Su cuestionamiento de lo que un MBA puede hacer por ti, me lleva a mi reflexión de hoy.

Mi privilegiada visión de una parte importante de la sociedad ocupada en mejorarse continuamente y dispuesta a arriesgar en la búsqueda de su felicidad  y de su pasión, hace que crezca en mi una visión optimista que nada tiene que ver con los que desde su sofá ven con pesimismo como se suceden las noticias y  las agoreras previsiones en  prensa y  televisión.

Muchas de ellas están iniciando sus aventuras vitales con sus primeros años en el mercado laboral, con lo que mi motivación para acompañarles y hacerles cuestionarse todo, se duplica.

Lo que  quiero transmitir de estas jóvenes promesas, es una reflexión sobre la preocupación que tienen la mayoría de ellos por el conocimiento, el aprendizaje y todo lo que les sitúe en una mejor posición de cara a dedicarse a lo que quieren, convencidos de que el discurso de Jobs en Standford puede ser una realidad en sus vidas.

Os sorprenderían sus trayectorias, sus idiomas, estudios y experiencia y aún así barajan todos los días, continuar con máster,  formaciones, de cursos con altos importes económicos, en su preocupación por aprender.

A veces esta preocupación por la falta de “formación específica” les hace verse incapaces de cambiar su corta carrera profesional, de lo que unos años más tardes cuando hayan comprobado de qué va el mercado laboral llamarán “reinventarse”. Cuando cualquiera que tuviese en cuenta sus cualidades y la necesidad que tienen por aprender, ser útiles y dedicarse a su pasión, les abriría todo tipo de puertas, y eso , ¿por qué?

Porque el “statu quo” te impide no encasillarte, te obliga a tener que  dedicarte a tu primera opción aunque no sea la que te gusta, porque los años de experiencia sirven para eso para seguir haciendo lo mismo hasta que no tengas que pensar o preocuparte de cómo hacerlo.

Ellos sin embargo tienen claro que eso es lo que no quieren, aburrirse, perder el entusiasmo, no tener un propósito y un compromiso en su vida laboral, se ven presos en la tela de araña que otros tejen desde hace años…

No hace falta que gasten grandes cantidades de dinero en sus sueños, para muchos, su futuro pasa por dedicarse a su propio negocio y han interiorizado, un mantra social,  “sin un MBA nunca serán exitosos”, pues ahí van tres  geniales consejos del libro:

1)  Andy Walter, Director de Procter and Gamble “Si dedica la misma cantidad de tiempo y energía que pasaría estudiando un MBA a trabajar a conciencia y mejorar su  técnica, saldrá igual de bien parado”.

2)   Seth Godin, especialista en marketing, “Me cuesta mucho entender por qué se considera que sacarse un MBA es el mejor modo de emplear el tiempo y el dinero en lugar de pensar que es mucho mejor la experiencia combinada con la lectura de unos 30 ó 40 libros”

3)  Bertrand Russell, filósofo,“En todos los asuntos es muy saludable poner, de vez en cuando, un signo de interrogación en aquello que siempre hemos dado por sentado”

 

No des por sentado que para llevar a cabo tus sueños, te falta algo, busca dentro de ti.

Os dejo este link por si queréis empezar a leer una buena lista

http://personalmba.com/best-business-books/

¿Obstáculos?

obstáculos

Quiero dejaros para el fin de semana un cuento, «Obstáculos» de mi admirado Jorge Bucay, la selección que hago de lo que leo y que me gusta compartir con vosotros, es lo que más me inspira.

Espero que a vosotros también os ayude en vuestro camino…

Cada vez estoy más convencida que a través de las historias y las metáforas interiorizamos mejor lo aprendido y podemos buscar soluciones a cuestiones que, como analogías, podemos resolver en nuestro desarrollo y nuestra vida..

Leed el cuento una primera vez sin deteneros, buscando la enseñanza principal, lo que os evoca, pero no os perdáis una segunda lectura, de cada frase, deleitaros en sus posibilidades.

Cada frase de este cuento encierra una enseñanza, una interpretación, que seguro nos  hace avanzar un poco dentro de nosotros…

OBSTÁCULOS

Voy andando por un sendero.

Dejo que mis pies me lleven.

Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien.

Siento que la ciudad me atrae.

Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.

Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.

Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo… dudo.

Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto… Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.

Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos…

Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo… y resisto.

Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado… descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños…

Me siento abatido… Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca… No dejaré que el muro impida mi paso.

Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire… De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.

Me recuerda a mí mismo… cuando era niño. Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?

El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?

Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras… os obstáculos

los trajiste tú.

Os dejo una pequeña muestra  de  preguntas sobre las que podéis indagar:

Tú, ¿andas o esperas sentado a que las cosas pasen?

¿Observas lo que hay a tu alrededor?, ¿disfrutas del paisaje, de las pequeñas cosas?

¿Sabes dónde quieres ir?, ¿qué necesitas para hacerlo?

¿Qué obstáculos ves, sientes, oyes, te imaginas?, ¿te los has puesto tú?, ¿qué te motiva a superarlos?

¿Cuándo eras pequeño, los recuerdas? ¿De dónde salieron? ¿Qué te impide creer en ti? 

¿Qué te  hace renunciar, enfadarte, sentirte abatido, rendirte? ¿Es un objetivo suficientemente poderoso?

¿Cuándo vas a cambiar obstáculos por retos y a salir de tu zona de confort?

Si tenéis la suficiente fortaleza para  plantearos alguna de estas cuestiones y empezáis a conoceros mejor, os enganchará tanto que seguro, será un viaje vital apasionante.

¡¡¡¡¡¡Buen y reflexivo fin de semana!!!!!!

 

 

foto:formulaenlosnegocios.com

¿Cómo?

como

A solas o abstraídos en nuestro mundo en cualquier lugar, qué es lo que nos hace tener pensamientos autodestructivos, ser esclavos de las emociones que fabricamos en nuestra mente, seguir produciendo que nuestra conducta en lugar de jugar en nuestro favor lo haga en nuestra contra.

Todas estas redes rutinarias que hemos instalado en nuestro cerebro con el tiempo  y que en realidad son las que menos nos cuesta conectar, ¿nos hacen felices?, o lo seríamos más si encendiésemos nuestro lóbulo central y empezásemos a dirigir nuestros días y nuestras vidas.

Si consiguiésemos dejar nuestra pizarra en blanco de vez en cuando, acallar la crítica interior, los fracasos pasados.

Por ejemplo, usted es o se considera observador pero ¿se observa a sí mismo?¿es consciente de que lo que piensa y siente lo genera usted mismo?¿tiene la paciencia y el valor necesario para ralentizar su ritmo de vida y analizar su personalidad?

Consigue bajar el volumen de tu ruido interior, trabaja la capacidad de concentración y observa críticamente su comportamiento. Es capaz de verse desde fuera en todas esas situaciones en las que se preocupa en exceso o le asalta el miedo.

Quizá nuestra propensión a estar enfocado hacia fuera y a dejarnos influir por su entorno nos haga esclavos de estas sensaciones autodestructivas.

Quizá tengamos el compromiso de cambiar, la autodeterminación y la fuerza y energía necesarias para hacerlo. Para dejar atrás todas esas adicciones emocionales que buscamos continuamente para mantenernos en ese estado en el que los dolores de espalda, los resfriados y el estrés son cotidianos.

Para llevarlo a cabo necesitará esfuerzo, voluntad y compromiso.

Si empezamos a dedicar tiempo a las respuestas a estas cuestiones más allá de nuestra estricta supervivencia

  • ¿Cómo puedo mejorar?
  • ¿Cómo puedo modificar mi conducta?
  • ¿Cómo puedo reinventarme?
  • ¿Cómo puedo ser distinto de cómo soy?
  • ¿cómo sería mi vida si______________?
  • ¿Cuál es el ideal superior de mí mismo que puedo imaginar?
  • ¿Qué quiero en verdad?

Si eres capaz de trabajar esto cada día, hasta que las respuestas te satisfagan, estás preparado para tu ensayo mental.

“Una nueva mente crea un nuevo cerebro”J.Dispenza

Foto:enredenlared

Herir susceptibilidades

asertividad

Cuando pienso en esta frase un montón de imágenes y situaciones se agolpan en mi mente.

¿Cuántas veces no decimos esto o aquello o no hacemos lo que realmente queremos por no herir a alguien?¿Qué queremos decir? ¿escondemos algún tipo de miedo? ¿al fracaso? ¿ a no gustar? ¿al frío que creemos se siente en soledad?

En muchas ocasiones partimos de querer gustar a todo el mundo, de no encajar bien que cada uno tiene su opinión, conforme a sus creencias y de que no podemos  contentar a todos. En los trabajos procuramos “llevarnos bien con todo el mundo” y lo relacionamos con darles a ellos más importancia que a nuestros propios sentimientos y emociones o que a nuestras responsabilidades.

Lo que no acertamos a pensar mucho antes es, ¿qué es la susceptibilidad?, ¿en qué grado es respetable?, ¿cuándo nuestra manifestación pasa de ser una opinión a una falta de respeto o a un comentario insolente?

En algunas ocasiones pasamos directamente de una actitud pasiva, lo soportamos todo y relativizamos nuestras discrepancias y opiniones en aras de la paz social, de nuestro “confort momentáneo”  y de repente nos tornamos en seres con una actitud agresiva impropia de una persona que nunca polemiza pero que está harta de callar.

Muchas veces aunque sea una estrategia que mantiene tu paz interior durante algún tiempo, no decir lo que quieres por pensar en lo que los demás van a pensar de ti, acabará por influirte incluso en tu posición física haciendo que tu caída de hombros y cabeza te ponga en una posición más que sencilla para que “todo el mundo te pase por encima”.

Si has conseguido dejar tu ego atrás y que esto no te produzca la más mínima afrenta, ¡Enhorabuena! Te encuentras en un estado de desarrollo superior encomiable, si no es así tu paz interior dependerá de eso que no has dicho o no has hecho o por el contrario has dicho o has hecho en contra de tu voluntad y para agradar a los demás.

Si quieres darle la vuelta a esta cuestión prueba con estas estrategias:

  • Inicia la conversación con elementos racionales y no emocionales. Ejemplo: “Si continúas viniendo a mi mesa, mientras trabajo no podré acabar mi tarea a tiempo” en lugar de “eres muy pesado” “me estás cansando…”
  • Pide con respeto lo que quieres que la otra persona haga. Ejemplo: “ te ruego que no me interrumpas continuamente”
  • Explicar el beneficio que te produce el cambio. Ejemplo: “ Si no me interrumpes continuamente puedo acabar mi tarea y después, si puedo, te ayudo con la tuya”

¿Tu organización necesita un cambio?

cambioorganizacion

 

Hablar de cambio significa para muchas personas un proceso, para el que su predisposición, en muchas ocasiones, no es la idónea.

La falsa seguridad que proporciona llevar años haciendo lo mismo, nos hace permanecer en una zona de confort, sobre la  que si indagamos y reflexionamos, no parece tan confortable.

Nuestra aversión a lo desconocido contrasta con la dinámica de nuestra sociedad y de los cambios que se producen en el mundo a velocidad de vértigo, así que mejor que nos vayamos adaptando para poder sobrevivir.

A esto también se le añade la poca habilidad que muchos líderes poseen para introducir el cambio, sin prever posibles resistencias y la mejor forma de hacerlo para que nadie lo vea como una amenaza y sí como un reto.

El profesor Bacharach, Director del Instituto Cornell, nos propone cuatro interesantes cuestiones a tener en cuenta si queremos predisponer positivamente a nuestro equipo:

  • Fomentar la competencia entre ellos. Muchas personas cuando consiguen un trabajo con unas habilidades y una formación determinadas, no continuamos aprendiendo y mejorando, nos estancamos confiados en que, saber hacer nuestra tarea es nuestra única responsabilidad. El cambio supone un reto, explicar con detalle las nuevas funciones y dar un periodo de tiempo para poder adaptarse son claves en este punto.

  • Miedo al fracaso. No estar a la altura de las circunstancias, no poder llevarlo a cabo de una manera satisfactoria o poderlo hacer mal, son cuestiones que frenan el cambio y el desarrollo en las organizaciones. Proporcionar un espacio en el que la seguridad de que nada de lo que hagamos o digamos será objeto de chanza o castigo, abrirá nuestras mentes y hará que la tensión y el miedo a fracasar  se relajen.

  • Asegurar el estatus. Otra de las precauciones que tenemos cuando nos enfrentamos a un cambio, es qué va a ocurrir con nuestro puesto, con nuestras funciones. Vemos amenazada la estructura, lo que lleva a que si aseguramos, en principio, el estatus de los más afectados por el cambio, colaboraremos en mejorar su no resistencia

  • Hacer de lo nuevo algo familiar. Hacer del trabajo una rutina nos permite hacerlo de modo automático y estos hábitos se convierten en algo familiar, de modo que los cambios suponen una energía extra en nuestro desempeño. Por lo que introducir los cambios de manera incremental hace que nos vayamos acostumbrando a lo nuevo sin grandes esfuerzos, sin plantearnos que nos pueda causar ansiedad. Apelar a la paciencia de nuestro equipo también ayudará.

La resistencia al cambio encubre la reticencia a aceptar amenazas a nuestra seguridad. Todo tipo de tópicos y refranes alertan de lo desconocido en el cambio, lo que hace que nuestras expectativas sobre él, la mayoría de las veces, sean negativas.

Si realmente lo piensas, te preguntarás lo que George Hebert  ¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?

Foto: pulso social

Fuente: Inc.com

¿Confías en lo que ves?

loquevemos

Contar y escuchar historias es una gran ayuda para reflexionar  sobre nuestro  comportamiento, para vernos en un espejo y poder llegar a disociarnos del hecho y tener una visión más clara del asunto.

La mente humana puede contener según la  cifra estimada recientemente por el periodista británico Mike Holderness en la revista New Scientist10 elevado a 80.000.000.000.000 ideas, una cifra que supera el número de átomos que hay en el universo.

Conociendo este dato, todos podemos influir en los demás, contar historias, tenemos esa capacidad y si pensamos en el pasado y lo que ha perdurado durante siglos podemos afirmar que cuentos, leyendas, parábolas, historias en general son las que permanecen  e influyen en las mentes de todos nosotros.

Has pensado alguna vez, si tú ¿cuentas historias?, ¿qué necesitas para que éstas sean interesantes? A esto le dedicaré otro post.

Hoy os lo quiero demostrar con este cuento de Lie Zi, “LA SOSPECHA”  es que  a través de él, podemos inferir, cómo vemos a los demás, cómo interpretamos las cosas a nuestro antojo y casi siempre buscamos afirmar  nuestro pensamiento, en lugar de dudar  y que nuestra primera mirada y análisis sea para cuestionar lo que vemos, lo que entendemos y lo que pensamos.

La mayoría  de las entradas  a través de nuestros sentidos, las filtramos para poder abarcar algo esta ingente información  y ahí es donde hacen su entrada entre otras muchas cuestiones nuestros propios filtros y creencias, que rara vez cuestionamos. Leed y ved su efecto:

“Un hombre perdió su hacha; y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho – exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven – idéntica a la de un ladrón. Observó su forma de hablar – igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto.

Pero más tarde, encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes a los de un ladrón.”

La próxima vez, al menos, te sorprenderás pensando que piensas esto y te preguntarás a ti mismo de dónde lo he obtenido  y cómo he llegado a esta conclusión.

Ser conscientes, es el principio…

Esa es la cuestión

problema

Problema, en cuanto oímos esta palabra, ¿qué archivos  sacamos de nuestra mente? Para empezar, buscamos en las emociones negativas, después, consideramos la búsqueda de un culpable, que no sólo acarree  la responsabilidad sino que admita que inherente a esta culpa, ha de ser el primero que debe restituir la situación a la inmediatamente anterior.

En lugar de pensar en colaborar, en buscar una solución, conseguimos tener a todos los interlocutores  a la defensiva, y a nadie buscando opciones.

Y si en lugar de denominarlo así y sacar esos archivos, buscásemos otro nombre como referencia,  que volcase otros ficheros más deseables: asunto, cuestión a resolver, reto, desafío, tarea mejorable, incidente…usemos la riqueza de la lengua castellana, seguro que se nos ocurren múltiples ideas. ¿A qué suena diferente?

No sólo eso, parafraseando a Steven Covey, la mayoría de las veces “el problema está en el modo en que vemos el problema”. Podemos estar insistiendo en los mismos procesos durante meses y no encontrar solución, sin cambiar de enfoque.

Cuando valoramos una situación que requiere nuestra atención, lo que solemos hacer es ir directamente  al contenido, a los hechos, circunstancias y personas que están implicadas, hacia fuera. Sin embargo no valoramos la percepción interior  que nosotros tenemos del mismo, todos los “a priori» con los que nos enfrentamos a la solución y que influyen tanto en el proceso como en las posibilidades de éxito.

Sobre nuestros familiares, empleados, compañeros, jefes, tenemos una serie de creencias y de etiquetas puestas desde hace años, que nos influyen y les influyen, cercenándonos las opciones, reproduciendo tópicos  limitantes que nos derivan a desenlaces ya conocidos.

Se atribuye  a Einstein la cita referente a que si quieres resultados distintos no  puedes seguir haciendo lo mismo, se refería al mismo nivel de pensamiento. Ayuda para ampliar la perspectiva te impulsará, introducir elementos nuevos en el análisis  que produzcan un cambio en tu interior, en tu mirada.

Cuando te enfrentes  a una situación por resolver, comienza por:

  • Denominarlo de una manera sugerente,  como reto
  • Utiliza la primera persona del plural, no busques culpables
  • Consigue un ambiente en el que la mayoría se encuentre cómoda para opinar
  • Empieza desde cero, “sin a priori» sobre el tema o las personas.
  • Concéntrate en las virtudes de los que te rodean y parte de ellas, olvida sus defectos.
  • Entrena hasta conseguir  comprender e integrar esto en tu vida

Si crees en las personas se nota, lo notan y su predisposición hacia ti y hacia la cuestión cambian.

No existe remedio más mágico que tu cambio de actitud. Si tú cambias, las cosas cambian.

A qué Shakespeare no escribió  “Ser o no ser, ese es el problema” 😉

Foto:optimismodigital

¿Quién debería?

debería

Nuestra socialización, es decir, todos los años que llevamos absorbiendo y reproduciendo todo lo que ocurre  y cómo lo hace en nuestro entorno, es la responsable del grado de asimilación de nuestra cultura y por ende de los “debes” y “deberías” que nos imponemos con facilidad.

Muchas de las actitudes y comportamientos que hemos copiado y que tanto nos cuesta reproducir, en realidad  no son los que nos hacen más felices o los que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos, a veces son grandes cargas que o aprendemos a analizar continuamente o se convierten en increíbles obstáculos para  nuestra  felicidad.

El tener estos comportamientos predeterminados con software obsoleto nos hace sufrir y evita que tomemos nuestras propias decisiones, haciendo que incluso cuando más claro lo tenemos, pensemos “no sé si debería”.

Imagina el efecto de seguir reproduciendo los roles masculinos y femeninos de hace siglos, porque es lo que determinada gente espera de ti. ¿Crees que juegan a tu favor o en tu contra? ¿te sientes culpable si haces lo que quieres y no lo que se supone que “deberías hacer”?

Otro ejemplo como reproducir comportamientos medievales en función de la “estatus social” y responder a los de los  demás, ¿te limita o te potencia?

Buscar a la persona adecuada en tu vida con los parámetros de otros, ¿a quién queremos hacer feliz?

Pensar que cada cosa tienen su sitio o su manera de hacerse única, ¿cómo ayuda esto a innovar, a que te sientas creativo, a que atrevas a arriesgar?

¿Qué va a ocurrir si necesitas constantemente la aprobación de los demás o seguir una reglas con las que no sólo no estás de acuerdo, sino que te hacen daño? ¿La vida de quién estás viviendo? ¿Cuántas crees que hay para no querer disfrutarla?

Tus “deberías” evitan tu desarrollo personal, tu crecimiento, la confianza en ti mismo. Mientras tu foco de aprobación este en los demás, ellos gobernarán tu vida.

El comienzo para acabar con este comportamiento es revisar si tú lo piensas: ¿Cuántos “deberías” tienes? Antes, esta palabra pesaba en tu día a día, pero no acertabas a saber el porqué. Ahora que ya sabes el efecto ¡¡¡¡ CUESTIÓNALOS!!!!

Comienza a complacerte a ti mismo en lugar de estar pendiente de normas externas. Seguramente si lo piensas, caerás en que los demás pueden hablar de ti de cualquier manera, hagas lo que hagas, pero mientras tú, puedes haber escogido ser feliz.

No lo pongas en manos de otros.

Elogios sinceros

elogio

Si fuésemos realmente conscientes del poder de las palabras y de lo mucho que podemos conseguir con las personas, escogiéndolas cuidadosamente, no sólo la vida sería más agradable, sino que nuestras capacidades y habilidades rebasarían con mucho, los límites que nos autoimponemos y marcamos en los demás.

Si pensamos en decirle a alguien algo para corregir o señalar  un defecto o algún comportamiento no muy bueno, encontramos cantidad ingente de personas dispuestas a hacerlo y que por el contrario piensan que decir lo que está o se hace bien no merece la pena, porque es lo normal.

Ahora que lo has leído qué piensas. ¿Crees que partiendo exclusivamente de lo negativo es la mejor forma de  inspirar y motivar a alguien a hacer algo mejor?

Muchas personas también piensan que decir lo bueno es ser pelota, adular, pero entre un elogio sincero y motivador y unas palabras artificiales, genéricas y sin otra intención que dorar la píldora, hay un largo trecho.

Piensa en ti mismo, imagina que un día has trabajado mucho algo, una tarea, un discurso, una idea y llega alguien y te dice “esta idea está muy currada” o “es muy innovadora” ¿es o no una inyección motivadora? Imagina lo mismo con una comida, una jugada en un deporte, un estilismo o una intervención en una reunión…

¿Qué es lo que nos hace pensar que unas palabras agradables de recompensa no son naturales?¿ Quizá las pocas veces que las decimos? ¿Quizá las pocas veces que las recibimos? ¿Cómo podemos tener el propósito de ser felices y hacer felices a los demás sin tener esta importante cuestión en cuenta? ¿Cómo puede saber alguien si está haciendo las cosas bien o no?

William James dijo “el principio más profundo del carácter humano es ser apreciado”. ¡Aprecia!

Un importante hombre de negocios hablando sobre el éxito de su empresa dijo: “Considero que el mayor bien que poseo es mi capacidad para despertar entusiasmo entre los hombres, y que la mejor forma de desarrollar lo mejor que hay en el hombre es por medio del pareció y del aliento”,“no hay nada que mate tanto las ambiciones de una personas como la crítica de sus superiores. Yo jamás critico a nadie. Creo que se debe dar a una persona incentivo para que trabaje. Por eso siempre estoy deseoso de ensalzar, pero soy remiso para encontrar defectos. Si algo me gusta soy caluroso en mi aprobación y generoso en mis elogios.” (D.Carnegie)

Las personas comunes, que no son líderes, hacen precisamente lo contrario, vociferan y airean los defectos de las personas y si les gusta algo, simplemente no dicen nada.  Y lo que es peor, además de sufrir esto en sus carnes, ni siquiera dudan en cambiarlo y copian el modelo sin más.

Si nunca lo has hecho al principio te costará. Busca elogios sinceros que hacer y empieza a hacerlos a menudo. Pronto se convertirá en algo habitual que no sólo agradecerán los demás, a ti también te cambiará la vida.

Recuerda que decir cosas negativas es muy fácil y tiene demasiada competencia.¡No es tu negocio! 😉

Foto:pagina22

Sé tú el cambio

gandhi

Respecto del desarrollo personal  y las habilidades sociales, la empatía, asertividad, inteligencia emocional, dos personas que vivan o trabajen juntas, pueden estar situadas en las antípodas y mientras una no ceja narrando las bondades de éstas, a la otra persona o le suenan a chino, les chirrían con sus procederes, o directamente le tachan de sensiblero, soñador, inmaduro o  que le falta un hervor.

 La distancia marcada por dos posiciones tan antitéticas puede dar lugar a una incomunicación, falta de entendimiento, sospechas, recelos y tópicos no faltos de atrezzo interpretativo que pueden hacer de la improductividad el marchamo de su relación.

De este modo quienes comienzan a entrenar para estar en un nivel superior con respecto a estas habilidades, buscan compromiso y propósito en su trabajo y personas con este desarrollo, y pocas posibilidades tienen,sin abrir su perspectiva a otras situaciones, de entender a quienes han conocido un panorama muy distinto, ya sea por el entorno en el que han vivido, trabajado, por quienes les rodeaban, o porque hasta ahora nadie le ha despertado el interés o mostrado los beneficios de esta «magia social”.

 La velocidad para ir de una posición a otra, el espacio y el tiempo dependen de varios factores, del interés que se despierte en la persona, del modelo y ejemplo que quien está en un nivel más avanzado dé, de la pericia para mostrar los beneficios que tenga, en fin de poner en marcha todas las cualidades que se presuponen cuando “te has trabajado” durante tiempo.

Algunas personas   se rinden enseguida, les dan dos oportunidades y a continuación se pliegan a tacharla como una persona imposible. Seguramente no han pensado en los años que han tardado en automatizar sus reacciones a sentimientos de recelo, desconfianza, temor a fracasar, a mostrar inseguridades, a decir “no sé”. Quizá necesite más tiempo y tú te has rendido.

Hay una frase que se le atribuye a Gandhi que plasma perfectamente el modo de uso para provocar el cambio “Sé el cambio que quieras ver en el mundo”.

 A partir de ahora cuando quieras que algo cambie, que alguien cambie, no sigas empujando, no critiques, no gastes tu energía en enfocarle o enfocarlo. Simplemente dirige el foco hacia ti y piensa:

  • ¿Qué no he hecho hasta ahora?
  • ¿ Qué puedo hacer diferente?
  • Piensa en esa persona en su situación personal , laboral en sus aprendizajes.
  • Adáptate a su lenguaje, a sus tiempos, indaga en lo que cree.
  • Acércate en  pequeños pasos que no perturben su desarrollo, ni desequilibren de golpe su vida

Seguramente encontrarás  muchas más pistas de esta forma, para acompañarle a su siguiente nivel.

No todo el mundo ha tenido la suerte que tú de ser consciente de que el poder reside en uno mismo y en sus habilidades para interactuar con los demás.

Plantéatelo como un reto, hoy esa persona se llama de una determinada forma y ocupa un determinado puesto pero mañana puede ser otra y dentro de unos meses otra y si no has conseguido tu propósito, empujando desde fuera y frontalmente su cambio, tu vida será melancólica e improductiva.

Seguro que prefieres ser un líder-coach. ¡Entrena!

Recuerda de nuevo a Gandhi » Perder la paciencia es perder la batalla»