Strike 3

Strike

Cómo respondemos a los diferentes estímulos de los que somos objeto durante el día, hacen que éste pueda ser uno  de los mejores de nuestra vida o podemos amargarnos todos a go gó.

Seguramente habréis oído o leído una máxima que alude a que todo nos influye por cómo somos  y cómo encajamos lo que nos ocurre, más que por lo que puede haber ocurrido.Estas percepciones son las que nos hacen pasar por diferentes estados, alerta, relajados, según vivamos el evento.

Hoy quiero reflexionar sobre “ponernos a la defensiva”. En muchas ocasiones nos descubrimos a nosotros mismos y asustamos a nuestro interlocutor, cuando tras un comentario sobre algo, nos convertimos en Mr. Hyde, sin apenas haber tenido tiempo para controlar esa emoción.

Que sea un tema reiterado, con el que no nos sintamos muy seguros o que nosotros mismos hayamos pensado que tenemos que cambiar o trabajar, que nos sintamos desafiados, nos pone en guardia en segundos, como una descarga en nuestra propia columna vertebral que nos recorre fugazmente hasta que nuestra defensa, contraataque o furia se estrella contra el  otro. Este tipo de reacciones las solemos tener con las  personas con las que más interactuamos, ya sea en el trabajo o en casa.

Cuando este proceso empieza, producimos el mismo efecto en la otra persona y la espiral que se forma difícilmente llega a  tener un momento de control. Nos bloquea crecer personalmente y nos amarga la vida. Si quieres empezar a confiar en ti mismo, ¡hoy es un buen día!

El psiquiatra Mark Goulston en su blog de Harvard Business Review nos aporta  un buen consejo para hacer frente a cuando nos aficionamos a ponernos en esta situación, él lo denomina  “Three strikes and you are in” , haciendo un símil con los golpes del béisbol.

Explica cómo tras sentir  lo que alguien te dice como un ataque e instintivamente arquees la espalda y te dispongas a responder, pienses en esta fórmula :

Strike 1.- Piensa en la primera cosa que quieras decir o hacer y no lo hagas. En su lugar respira profundo. Esto es porque la primera cosa que quieres hacer es defenderte de lo que percibes que es un ataque o una ofensa.

Strike 2.– Piensa en la segunda cosa que quieres decir o hacer y no la hagas tampoco. Respira profundamente por segunda  vez. Esto es porque la segunda cosa que quieres después de ser atacado es contraatacar. Esto sólo empeorará las cosas.

Strike 3.- Piensa en la tercera cosa que quieres decir o hacer y hazlo. Una vez que has pasado de defenderte y de contraatacar, tienes más posibilidades de buscar una solución.

¡Coge el bate por el mango! 😉

Sinceridad y humor

microfono

Ha pensado mil veces qué es lo que va a decir, con qué palabras, quién es su interlocutor o su auditorio, cómo definirá mejor el efecto que quiere provocar. Elabora sus discursos, intervenciones, peticiones con esmero y sin embargo no produce el efecto buscado.

Winston Churchill decía: «Si tengo que pronunciar un discurso de dos horas, empleo diez minutos en su preparación. Si se trata de un discurso de diez minutos, entonces tardo unas dos horas en prepararlo».

Todo ese trabajo es la semilla de una buena comunicación, puesto que preparar el tema, repasar, darle vueltas y confeccionar un esquema o una explicación ordenada y coherente es el principio de un gran éxito.

Recuerde además que cuando “no comunica”, también lo hace ,ya que su silencio también  será interpretado a los sentidos de los demás. Puede dejar usted que imaginen o trasladar realmente lo que quiere.

Mi experiencia en la confección de discursos y en su puesta en escena, me hace referir esta máxima: “La comunicación efectiva es un 20% lo que se dice y un 80% cómo se siente acerca de lo que dice”, no sólo tendrá que tener  cuidado de elegir las palabras adecuadas, su lenguaje corporal, su tono y su fuerza hablarán por usted, sin que lo haya previsto, trasladando lo que realmente usted cree sobre lo que dice. ¿Había pensado en esto?

 Por ello mis ingredientes básicos de un buen discurso y de una buena comunicación, son sinceridad y humor

Sinceridad.- si algo puede dar al traste con su comunicación es que no sea sincera, se nota enseguida incluso si duda de parte de lo que dice, trasmitirá esto a los demás.

Muchas veces repetimos frases que hemos oído, que creemos suenan bien pero no las hacemos nuestras pensando en su significado.

 En otras ocasiones los términos que empleamos o los argumentos que defendemos no son nuestros, provienen de nuestra organización, de su misión, de su visión y de sus valores. Para muchos, esta supuesta “imposición”, el  no crear estas ideas “originalmente” en sus mentes les plantea un problema. A veces, ni siquiera se han cuestionado en qué consisten estas ideas, a qué responden estos valores, si en sus vidas tienen significados análogos o están verdaderamente alineados con ellos, produciendo una sensación artificial e incómoda que influye en su comunicación.

Busque un significado  en el que creas, que dé fuerza a tu discurso.

Tagore decía “las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón”.

Humor.– No hay ningún tema por importante  que sea que se resista a la ironía y al humor inteligente. Saber reírse de las cosas, ayuda a acercarlas, a encontrar más soluciones, tener otras perspectivas, a descargar el drama, por qué no, a poderte liberar de aquella cosas ridículas que siempre has deseado decir y nunca casaban con el adusto ambiente.

Ten en cuenta esta frase de Lorenz: “El humor y la sabiduría son las grandes esperanzas de nuestra cultura”.

Introduce estos dos elementos en tu comunicación, combínalos a tu antojo, ¡prueba a ver qué pasa!

 

 foto:planetabeta

El otro

el otro

Alguien con quien trabajáis, o de vuestra familia, pareja, hijo, pandilla…cuando pensáis en él o en ella, pensáis en conflicto, en que siempre dice algo inoportuno, se comporta de manera que te molesta, le culpabilizas de la mayor parte de tu desasosiego, es más, estás pensando en alejarte de todo lo que quieres porque ya no aguantas más.

Quizá siempre has utilizado las mimas técnicas y tácticas  con esta persona, muchas veces has escrutado su comportamiento en busca de señales que confirmen tu teoría de que vive por y para fastidiarte, que se crece en ese conflicto y que tú no puedes hacer nada más.

Si recuerdas a Einstein que decía que no se puede resolver el mismo problema con el mismo nivel de pensamiento, podrás comprobar que tu estrategia no conseguirás más que hacer un surco en esa relación y ya simplemente con recordar su nombre o ver su cara, los archivos que te irritan saldrán uno tras otro de las estanterías de tu mente.

 Leyendo sobre Talleres para la resolución de conflictos he encontrado un texto de Edward Kauffman sobre “Diplomacia ciudadana” que nos puede ayudar.Es una práctica para valientes puesto que tienes que proponérselo a la otra persona en conflicto para poder avanzar.

Se trata de llevar a cabo un ejercicio sobre “la imagen del Otro”, cada uno :

  • Escribe una descripción de sí mismo y de su relación con la otra persona (5 ó 10 puntos)
  • Hace otra lista con cómo percibes a la otra persona y su comportamiento
  • Cuando tengáis estas listas compartidlas, si puede oírlo una tercera persona, algún familiar, compañero o amigo que os pueda ayudar, mejor, la simple comparación y escucharlo os dará dos ideas que os harán más consciente de la situación: es más fácil juzgar a los demás y su comportamiento que observar el nuestro y la comparación os habrá mostrado diferencias trascendentes y te planteará nuevos interrogantes.
  • Autodiagnóstico: preguntaos  cómo os ven los demás y escribid por qué puede ser así, compartidlo con otra persona con la que tengas confianza y dejadles que os pregunten. Intercambiar opiniones sobre esto, os abrirá vuestra perspectiva y os enseñará cómo vuestro comportamiento también puede ser interpretado de una manera muy diferente por la otra persona.

Si lo habéis propuesto, comenzado y utilizado bolígrafo y papel tenéis la actitud ideal para enfrentaros a este reto, si sin embargo lo has leído pensando que quien tiene que cambiar es él o ella, no albergues muchas esperanzas de éxito.

Resolver los problemas que surgen de las percepciones y modificar sus puntos negativos es el objetivo, si no te esfuerzas, no lo conseguirás, tu actitud hacia todo, es definitiva.

Si hacéis el ejercicio y no encontráis algo diferente que hacer y tus puntos negativos sobrepasan con creces los positivos, al menos tendrás una visión más crítica de tus percepciones y de tus posibilidades en ese conflicto. Si no lo ves como un reto, te habrás rendido y serás víctima de tu propia elección.

Tú decides

¿Contradices?

image

Quiero empezar la semana compartiendo  una interesante reflexión sobre  este Cuento Zen de Mariano Merino:

» Maestro, tenemos la tendencia a contradecir. Oímos hablar a alguien y antes de valorar lo que dice ya estamos elaborando la respuesta.

Nos es difícil aceptar plenamente que alguien tiene razón y algo agregamos a su argumento. ¿ por qué es eso? por miedo hijo, por miedo. Como no estamos seguros de nosotros mismos, no podemos estarlo de los demás. Identifica tu miedo y aprenderás a escucharlo profundo.»

De nuevo un comportamiento automático que influye definitivamente en nuestro día. Que seguro en muchos casos nos causa ansiedad, nerviosismo, tener que responder a nuestro ego, dando una respuesta o haciendo una aportación única y que por contra puede dar una imagen de nosotros de impaciencia, suficiencia y molestia que ni siquiera nos es propia, sino que nos la autoimponemos.

Y si cambias…

¿Qué es para ti escuchar?

¿Cómo entrenas la escucha activa?

¿Qué te hace pensar que tienes que añadir rebatir, aportar, que simplemente no puedes dar la razón tal cual?

¿Qué va a ocurrir simplemente cuando manifiestes tu acuerdo o cuando preguntes para tener más información, para mostrar interés por la otra persona?

¿Qué piensas de quien actúa así? ¿qué impresión crees que vas a dar?

Has valorado alguna vez que las personas que más y mejor escuchan son las mejor valoradas por los demás.

Qué te impide hacerlo y relajarte, prestando más atención a los demás que a tu propio diálogo interior y a tu ego.

Apártalos y disfruta más de la vida. ¿Te animas?

No te tomes «tu mente» tan en serio

mente simpson

En numerosas ocasiones te sorprendes cuando los pensamientos negativos parecen que se abalanzan sobre ti, tenebrosos, desafiantes, haciéndote pequeñito, augurándote malos presagios, incluso inmovilizándote.

 Los pensamientos no vienen de fuera, los creas tú mismo con los miedos y los automatismos de reacción y asociación que te vas creando con el tiempo, a veces sólo el verbo pensar te atormenta vinculado a este pesar.

El no prestar atención al “ahora” y vivir en el pasado o el futuro, provoca estos patrones en tu mente. No liberarte de lo que no puedes cambiar  y elucubrar con todo lo malo que crees que puede llegar, te impide disfrutar de tu propia alegría.

Tú que has configurado tu mente de esa forma, eres la única persona que siendo consciente de esto la puedes cambiar, hacer que trabaje en tu favor y no en tu contra.

 Para practicar esto te recomiendo “Observar al pensador “de Eckhart Tolle  que funciona  para liberarte de tu mente.

Empieza por escuchar la voz que habla dentro de tu cabeza, hazlo tan a menudo como puedas. Seguro que en tu forma de pensar existe un patrón de pensamientos que han estado dando vueltas en tu cabeza desde hace tiempo.

Cuando escuches esa voz no juzgues, no te metas en la historia y opines o juzgues. “Que la voz esté allí y tu observándola”, esto te mostrará como ese pensamiento no eres tú, y comenzarás a tener otra dimensión de tu conciencia. Lo escuchas y además te ves a ti mismo.

 Con la práctica irás teniendo cada vez periodo más largos de quietud y paz mental cuando el pensamiento se acalla.

Otra propuesta del mismo autor es dirigir el foco de atención al ahora. Retirar tu conciencia de tu actividad mental y dedicarla a observar con detalle lo que estás haciendo en ese momento, a tu respiración, a como bajas o subes las escaleras, los músculos que trabajas, los ruidos que oyes…

 Mantenerte presente evitará que desperdicies tanta energía en cuestiones que o bien ya han sucedido y no puedes cambiar o a amargarte con otras que puede que nunca ocurran.

No te tomes tu mente tan en serio, algún día te reirás de esa voz que antes no te dejaba vivir.

Sé diferente, lee

253638_437076153044727_1387788235_n (1)

Leyendo el libro de Josh Kaufman “MBA personal”, encuentro que lo que plantea es muy interesante. Su cuestionamiento de lo que un MBA puede hacer por ti, me lleva a mi reflexión de hoy.

Mi privilegiada visión de una parte importante de la sociedad ocupada en mejorarse continuamente y dispuesta a arriesgar en la búsqueda de su felicidad  y de su pasión, hace que crezca en mi una visión optimista que nada tiene que ver con los que desde su sofá ven con pesimismo como se suceden las noticias y  las agoreras previsiones en  prensa y  televisión.

Muchas de ellas están iniciando sus aventuras vitales con sus primeros años en el mercado laboral, con lo que mi motivación para acompañarles y hacerles cuestionarse todo, se duplica.

Lo que  quiero transmitir de estas jóvenes promesas, es una reflexión sobre la preocupación que tienen la mayoría de ellos por el conocimiento, el aprendizaje y todo lo que les sitúe en una mejor posición de cara a dedicarse a lo que quieren, convencidos de que el discurso de Jobs en Standford puede ser una realidad en sus vidas.

Os sorprenderían sus trayectorias, sus idiomas, estudios y experiencia y aún así barajan todos los días, continuar con máster,  formaciones, de cursos con altos importes económicos, en su preocupación por aprender.

A veces esta preocupación por la falta de “formación específica” les hace verse incapaces de cambiar su corta carrera profesional, de lo que unos años más tardes cuando hayan comprobado de qué va el mercado laboral llamarán “reinventarse”. Cuando cualquiera que tuviese en cuenta sus cualidades y la necesidad que tienen por aprender, ser útiles y dedicarse a su pasión, les abriría todo tipo de puertas, y eso , ¿por qué?

Porque el “statu quo” te impide no encasillarte, te obliga a tener que  dedicarte a tu primera opción aunque no sea la que te gusta, porque los años de experiencia sirven para eso para seguir haciendo lo mismo hasta que no tengas que pensar o preocuparte de cómo hacerlo.

Ellos sin embargo tienen claro que eso es lo que no quieren, aburrirse, perder el entusiasmo, no tener un propósito y un compromiso en su vida laboral, se ven presos en la tela de araña que otros tejen desde hace años…

No hace falta que gasten grandes cantidades de dinero en sus sueños, para muchos, su futuro pasa por dedicarse a su propio negocio y han interiorizado, un mantra social,  “sin un MBA nunca serán exitosos”, pues ahí van tres  geniales consejos del libro:

1)  Andy Walter, Director de Procter and Gamble “Si dedica la misma cantidad de tiempo y energía que pasaría estudiando un MBA a trabajar a conciencia y mejorar su  técnica, saldrá igual de bien parado”.

2)   Seth Godin, especialista en marketing, “Me cuesta mucho entender por qué se considera que sacarse un MBA es el mejor modo de emplear el tiempo y el dinero en lugar de pensar que es mucho mejor la experiencia combinada con la lectura de unos 30 ó 40 libros”

3)  Bertrand Russell, filósofo,“En todos los asuntos es muy saludable poner, de vez en cuando, un signo de interrogación en aquello que siempre hemos dado por sentado”

 

No des por sentado que para llevar a cabo tus sueños, te falta algo, busca dentro de ti.

Os dejo este link por si queréis empezar a leer una buena lista

http://personalmba.com/best-business-books/

¿Obstáculos?

obstáculos

Quiero dejaros para el fin de semana un cuento, «Obstáculos» de mi admirado Jorge Bucay, la selección que hago de lo que leo y que me gusta compartir con vosotros, es lo que más me inspira.

Espero que a vosotros también os ayude en vuestro camino…

Cada vez estoy más convencida que a través de las historias y las metáforas interiorizamos mejor lo aprendido y podemos buscar soluciones a cuestiones que, como analogías, podemos resolver en nuestro desarrollo y nuestra vida..

Leed el cuento una primera vez sin deteneros, buscando la enseñanza principal, lo que os evoca, pero no os perdáis una segunda lectura, de cada frase, deleitaros en sus posibilidades.

Cada frase de este cuento encierra una enseñanza, una interpretación, que seguro nos  hace avanzar un poco dentro de nosotros…

OBSTÁCULOS

Voy andando por un sendero.

Dejo que mis pies me lleven.

Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien.

Siento que la ciudad me atrae.

Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.

Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.

Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo… dudo.

Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto… Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.

Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos…

Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo… y resisto.

Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado… descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños…

Me siento abatido… Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca… No dejaré que el muro impida mi paso.

Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire… De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.

Me recuerda a mí mismo… cuando era niño. Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?

El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?

Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras… os obstáculos

los trajiste tú.

Os dejo una pequeña muestra  de  preguntas sobre las que podéis indagar:

Tú, ¿andas o esperas sentado a que las cosas pasen?

¿Observas lo que hay a tu alrededor?, ¿disfrutas del paisaje, de las pequeñas cosas?

¿Sabes dónde quieres ir?, ¿qué necesitas para hacerlo?

¿Qué obstáculos ves, sientes, oyes, te imaginas?, ¿te los has puesto tú?, ¿qué te motiva a superarlos?

¿Cuándo eras pequeño, los recuerdas? ¿De dónde salieron? ¿Qué te impide creer en ti? 

¿Qué te  hace renunciar, enfadarte, sentirte abatido, rendirte? ¿Es un objetivo suficientemente poderoso?

¿Cuándo vas a cambiar obstáculos por retos y a salir de tu zona de confort?

Si tenéis la suficiente fortaleza para  plantearos alguna de estas cuestiones y empezáis a conoceros mejor, os enganchará tanto que seguro, será un viaje vital apasionante.

¡¡¡¡¡¡Buen y reflexivo fin de semana!!!!!!

 

 

foto:formulaenlosnegocios.com

¿Cómo?

como

A solas o abstraídos en nuestro mundo en cualquier lugar, qué es lo que nos hace tener pensamientos autodestructivos, ser esclavos de las emociones que fabricamos en nuestra mente, seguir produciendo que nuestra conducta en lugar de jugar en nuestro favor lo haga en nuestra contra.

Todas estas redes rutinarias que hemos instalado en nuestro cerebro con el tiempo  y que en realidad son las que menos nos cuesta conectar, ¿nos hacen felices?, o lo seríamos más si encendiésemos nuestro lóbulo central y empezásemos a dirigir nuestros días y nuestras vidas.

Si consiguiésemos dejar nuestra pizarra en blanco de vez en cuando, acallar la crítica interior, los fracasos pasados.

Por ejemplo, usted es o se considera observador pero ¿se observa a sí mismo?¿es consciente de que lo que piensa y siente lo genera usted mismo?¿tiene la paciencia y el valor necesario para ralentizar su ritmo de vida y analizar su personalidad?

Consigue bajar el volumen de tu ruido interior, trabaja la capacidad de concentración y observa críticamente su comportamiento. Es capaz de verse desde fuera en todas esas situaciones en las que se preocupa en exceso o le asalta el miedo.

Quizá nuestra propensión a estar enfocado hacia fuera y a dejarnos influir por su entorno nos haga esclavos de estas sensaciones autodestructivas.

Quizá tengamos el compromiso de cambiar, la autodeterminación y la fuerza y energía necesarias para hacerlo. Para dejar atrás todas esas adicciones emocionales que buscamos continuamente para mantenernos en ese estado en el que los dolores de espalda, los resfriados y el estrés son cotidianos.

Para llevarlo a cabo necesitará esfuerzo, voluntad y compromiso.

Si empezamos a dedicar tiempo a las respuestas a estas cuestiones más allá de nuestra estricta supervivencia

  • ¿Cómo puedo mejorar?
  • ¿Cómo puedo modificar mi conducta?
  • ¿Cómo puedo reinventarme?
  • ¿Cómo puedo ser distinto de cómo soy?
  • ¿cómo sería mi vida si______________?
  • ¿Cuál es el ideal superior de mí mismo que puedo imaginar?
  • ¿Qué quiero en verdad?

Si eres capaz de trabajar esto cada día, hasta que las respuestas te satisfagan, estás preparado para tu ensayo mental.

“Una nueva mente crea un nuevo cerebro”J.Dispenza

Foto:enredenlared

Herir susceptibilidades

asertividad

Cuando pienso en esta frase un montón de imágenes y situaciones se agolpan en mi mente.

¿Cuántas veces no decimos esto o aquello o no hacemos lo que realmente queremos por no herir a alguien?¿Qué queremos decir? ¿escondemos algún tipo de miedo? ¿al fracaso? ¿ a no gustar? ¿al frío que creemos se siente en soledad?

En muchas ocasiones partimos de querer gustar a todo el mundo, de no encajar bien que cada uno tiene su opinión, conforme a sus creencias y de que no podemos  contentar a todos. En los trabajos procuramos “llevarnos bien con todo el mundo” y lo relacionamos con darles a ellos más importancia que a nuestros propios sentimientos y emociones o que a nuestras responsabilidades.

Lo que no acertamos a pensar mucho antes es, ¿qué es la susceptibilidad?, ¿en qué grado es respetable?, ¿cuándo nuestra manifestación pasa de ser una opinión a una falta de respeto o a un comentario insolente?

En algunas ocasiones pasamos directamente de una actitud pasiva, lo soportamos todo y relativizamos nuestras discrepancias y opiniones en aras de la paz social, de nuestro “confort momentáneo”  y de repente nos tornamos en seres con una actitud agresiva impropia de una persona que nunca polemiza pero que está harta de callar.

Muchas veces aunque sea una estrategia que mantiene tu paz interior durante algún tiempo, no decir lo que quieres por pensar en lo que los demás van a pensar de ti, acabará por influirte incluso en tu posición física haciendo que tu caída de hombros y cabeza te ponga en una posición más que sencilla para que “todo el mundo te pase por encima”.

Si has conseguido dejar tu ego atrás y que esto no te produzca la más mínima afrenta, ¡Enhorabuena! Te encuentras en un estado de desarrollo superior encomiable, si no es así tu paz interior dependerá de eso que no has dicho o no has hecho o por el contrario has dicho o has hecho en contra de tu voluntad y para agradar a los demás.

Si quieres darle la vuelta a esta cuestión prueba con estas estrategias:

  • Inicia la conversación con elementos racionales y no emocionales. Ejemplo: “Si continúas viniendo a mi mesa, mientras trabajo no podré acabar mi tarea a tiempo” en lugar de “eres muy pesado” “me estás cansando…”
  • Pide con respeto lo que quieres que la otra persona haga. Ejemplo: “ te ruego que no me interrumpas continuamente”
  • Explicar el beneficio que te produce el cambio. Ejemplo: “ Si no me interrumpes continuamente puedo acabar mi tarea y después, si puedo, te ayudo con la tuya”

¿Confías en lo que ves?

loquevemos

Contar y escuchar historias es una gran ayuda para reflexionar  sobre nuestro  comportamiento, para vernos en un espejo y poder llegar a disociarnos del hecho y tener una visión más clara del asunto.

La mente humana puede contener según la  cifra estimada recientemente por el periodista británico Mike Holderness en la revista New Scientist10 elevado a 80.000.000.000.000 ideas, una cifra que supera el número de átomos que hay en el universo.

Conociendo este dato, todos podemos influir en los demás, contar historias, tenemos esa capacidad y si pensamos en el pasado y lo que ha perdurado durante siglos podemos afirmar que cuentos, leyendas, parábolas, historias en general son las que permanecen  e influyen en las mentes de todos nosotros.

Has pensado alguna vez, si tú ¿cuentas historias?, ¿qué necesitas para que éstas sean interesantes? A esto le dedicaré otro post.

Hoy os lo quiero demostrar con este cuento de Lie Zi, “LA SOSPECHA”  es que  a través de él, podemos inferir, cómo vemos a los demás, cómo interpretamos las cosas a nuestro antojo y casi siempre buscamos afirmar  nuestro pensamiento, en lugar de dudar  y que nuestra primera mirada y análisis sea para cuestionar lo que vemos, lo que entendemos y lo que pensamos.

La mayoría  de las entradas  a través de nuestros sentidos, las filtramos para poder abarcar algo esta ingente información  y ahí es donde hacen su entrada entre otras muchas cuestiones nuestros propios filtros y creencias, que rara vez cuestionamos. Leed y ved su efecto:

“Un hombre perdió su hacha; y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho – exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven – idéntica a la de un ladrón. Observó su forma de hablar – igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto.

Pero más tarde, encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes a los de un ladrón.”

La próxima vez, al menos, te sorprenderás pensando que piensas esto y te preguntarás a ti mismo de dónde lo he obtenido  y cómo he llegado a esta conclusión.

Ser conscientes, es el principio…

Esa es la cuestión

problema

Problema, en cuanto oímos esta palabra, ¿qué archivos  sacamos de nuestra mente? Para empezar, buscamos en las emociones negativas, después, consideramos la búsqueda de un culpable, que no sólo acarree  la responsabilidad sino que admita que inherente a esta culpa, ha de ser el primero que debe restituir la situación a la inmediatamente anterior.

En lugar de pensar en colaborar, en buscar una solución, conseguimos tener a todos los interlocutores  a la defensiva, y a nadie buscando opciones.

Y si en lugar de denominarlo así y sacar esos archivos, buscásemos otro nombre como referencia,  que volcase otros ficheros más deseables: asunto, cuestión a resolver, reto, desafío, tarea mejorable, incidente…usemos la riqueza de la lengua castellana, seguro que se nos ocurren múltiples ideas. ¿A qué suena diferente?

No sólo eso, parafraseando a Steven Covey, la mayoría de las veces “el problema está en el modo en que vemos el problema”. Podemos estar insistiendo en los mismos procesos durante meses y no encontrar solución, sin cambiar de enfoque.

Cuando valoramos una situación que requiere nuestra atención, lo que solemos hacer es ir directamente  al contenido, a los hechos, circunstancias y personas que están implicadas, hacia fuera. Sin embargo no valoramos la percepción interior  que nosotros tenemos del mismo, todos los “a priori» con los que nos enfrentamos a la solución y que influyen tanto en el proceso como en las posibilidades de éxito.

Sobre nuestros familiares, empleados, compañeros, jefes, tenemos una serie de creencias y de etiquetas puestas desde hace años, que nos influyen y les influyen, cercenándonos las opciones, reproduciendo tópicos  limitantes que nos derivan a desenlaces ya conocidos.

Se atribuye  a Einstein la cita referente a que si quieres resultados distintos no  puedes seguir haciendo lo mismo, se refería al mismo nivel de pensamiento. Ayuda para ampliar la perspectiva te impulsará, introducir elementos nuevos en el análisis  que produzcan un cambio en tu interior, en tu mirada.

Cuando te enfrentes  a una situación por resolver, comienza por:

  • Denominarlo de una manera sugerente,  como reto
  • Utiliza la primera persona del plural, no busques culpables
  • Consigue un ambiente en el que la mayoría se encuentre cómoda para opinar
  • Empieza desde cero, “sin a priori» sobre el tema o las personas.
  • Concéntrate en las virtudes de los que te rodean y parte de ellas, olvida sus defectos.
  • Entrena hasta conseguir  comprender e integrar esto en tu vida

Si crees en las personas se nota, lo notan y su predisposición hacia ti y hacia la cuestión cambian.

No existe remedio más mágico que tu cambio de actitud. Si tú cambias, las cosas cambian.

A qué Shakespeare no escribió  “Ser o no ser, ese es el problema” 😉

Foto:optimismodigital

Elogios sinceros

elogio

Si fuésemos realmente conscientes del poder de las palabras y de lo mucho que podemos conseguir con las personas, escogiéndolas cuidadosamente, no sólo la vida sería más agradable, sino que nuestras capacidades y habilidades rebasarían con mucho, los límites que nos autoimponemos y marcamos en los demás.

Si pensamos en decirle a alguien algo para corregir o señalar  un defecto o algún comportamiento no muy bueno, encontramos cantidad ingente de personas dispuestas a hacerlo y que por el contrario piensan que decir lo que está o se hace bien no merece la pena, porque es lo normal.

Ahora que lo has leído qué piensas. ¿Crees que partiendo exclusivamente de lo negativo es la mejor forma de  inspirar y motivar a alguien a hacer algo mejor?

Muchas personas también piensan que decir lo bueno es ser pelota, adular, pero entre un elogio sincero y motivador y unas palabras artificiales, genéricas y sin otra intención que dorar la píldora, hay un largo trecho.

Piensa en ti mismo, imagina que un día has trabajado mucho algo, una tarea, un discurso, una idea y llega alguien y te dice “esta idea está muy currada” o “es muy innovadora” ¿es o no una inyección motivadora? Imagina lo mismo con una comida, una jugada en un deporte, un estilismo o una intervención en una reunión…

¿Qué es lo que nos hace pensar que unas palabras agradables de recompensa no son naturales?¿ Quizá las pocas veces que las decimos? ¿Quizá las pocas veces que las recibimos? ¿Cómo podemos tener el propósito de ser felices y hacer felices a los demás sin tener esta importante cuestión en cuenta? ¿Cómo puede saber alguien si está haciendo las cosas bien o no?

William James dijo “el principio más profundo del carácter humano es ser apreciado”. ¡Aprecia!

Un importante hombre de negocios hablando sobre el éxito de su empresa dijo: “Considero que el mayor bien que poseo es mi capacidad para despertar entusiasmo entre los hombres, y que la mejor forma de desarrollar lo mejor que hay en el hombre es por medio del pareció y del aliento”,“no hay nada que mate tanto las ambiciones de una personas como la crítica de sus superiores. Yo jamás critico a nadie. Creo que se debe dar a una persona incentivo para que trabaje. Por eso siempre estoy deseoso de ensalzar, pero soy remiso para encontrar defectos. Si algo me gusta soy caluroso en mi aprobación y generoso en mis elogios.” (D.Carnegie)

Las personas comunes, que no son líderes, hacen precisamente lo contrario, vociferan y airean los defectos de las personas y si les gusta algo, simplemente no dicen nada.  Y lo que es peor, además de sufrir esto en sus carnes, ni siquiera dudan en cambiarlo y copian el modelo sin más.

Si nunca lo has hecho al principio te costará. Busca elogios sinceros que hacer y empieza a hacerlos a menudo. Pronto se convertirá en algo habitual que no sólo agradecerán los demás, a ti también te cambiará la vida.

Recuerda que decir cosas negativas es muy fácil y tiene demasiada competencia.¡No es tu negocio! 😉

Foto:pagina22

Sé tú el cambio

gandhi

Respecto del desarrollo personal  y las habilidades sociales, la empatía, asertividad, inteligencia emocional, dos personas que vivan o trabajen juntas, pueden estar situadas en las antípodas y mientras una no ceja narrando las bondades de éstas, a la otra persona o le suenan a chino, les chirrían con sus procederes, o directamente le tachan de sensiblero, soñador, inmaduro o  que le falta un hervor.

 La distancia marcada por dos posiciones tan antitéticas puede dar lugar a una incomunicación, falta de entendimiento, sospechas, recelos y tópicos no faltos de atrezzo interpretativo que pueden hacer de la improductividad el marchamo de su relación.

De este modo quienes comienzan a entrenar para estar en un nivel superior con respecto a estas habilidades, buscan compromiso y propósito en su trabajo y personas con este desarrollo, y pocas posibilidades tienen,sin abrir su perspectiva a otras situaciones, de entender a quienes han conocido un panorama muy distinto, ya sea por el entorno en el que han vivido, trabajado, por quienes les rodeaban, o porque hasta ahora nadie le ha despertado el interés o mostrado los beneficios de esta «magia social”.

 La velocidad para ir de una posición a otra, el espacio y el tiempo dependen de varios factores, del interés que se despierte en la persona, del modelo y ejemplo que quien está en un nivel más avanzado dé, de la pericia para mostrar los beneficios que tenga, en fin de poner en marcha todas las cualidades que se presuponen cuando “te has trabajado” durante tiempo.

Algunas personas   se rinden enseguida, les dan dos oportunidades y a continuación se pliegan a tacharla como una persona imposible. Seguramente no han pensado en los años que han tardado en automatizar sus reacciones a sentimientos de recelo, desconfianza, temor a fracasar, a mostrar inseguridades, a decir “no sé”. Quizá necesite más tiempo y tú te has rendido.

Hay una frase que se le atribuye a Gandhi que plasma perfectamente el modo de uso para provocar el cambio “Sé el cambio que quieras ver en el mundo”.

 A partir de ahora cuando quieras que algo cambie, que alguien cambie, no sigas empujando, no critiques, no gastes tu energía en enfocarle o enfocarlo. Simplemente dirige el foco hacia ti y piensa:

  • ¿Qué no he hecho hasta ahora?
  • ¿ Qué puedo hacer diferente?
  • Piensa en esa persona en su situación personal , laboral en sus aprendizajes.
  • Adáptate a su lenguaje, a sus tiempos, indaga en lo que cree.
  • Acércate en  pequeños pasos que no perturben su desarrollo, ni desequilibren de golpe su vida

Seguramente encontrarás  muchas más pistas de esta forma, para acompañarle a su siguiente nivel.

No todo el mundo ha tenido la suerte que tú de ser consciente de que el poder reside en uno mismo y en sus habilidades para interactuar con los demás.

Plantéatelo como un reto, hoy esa persona se llama de una determinada forma y ocupa un determinado puesto pero mañana puede ser otra y dentro de unos meses otra y si no has conseguido tu propósito, empujando desde fuera y frontalmente su cambio, tu vida será melancólica e improductiva.

Seguro que prefieres ser un líder-coach. ¡Entrena!

Recuerda de nuevo a Gandhi » Perder la paciencia es perder la batalla»

Decláralo

compromiso

“Los pensamientos llevan a sentimientos, los sentimientos llevan a acciones, las acciones llevan a resultados”

Esta máxima de T. Harv Eker, guía mi reflexión de hoy.

Hoy quiero compartir con vosotros una estrategia que a mi me ha funcionado bastante bien durante años y después de leer bastante sobre el tema tiene su base científica: las declaraciones.

 Para la mayoría de los humanos, el hacer una afirmación sobre algo, o responder positivamente  a una petición por nimia que sea, no es inocuo. El compromiso que se adquiere con verbalizarlo es más poderoso de lo que a simple vista parece.

Con dar “nuestra palabra” manifestamos nuestro más férreo compromiso  con la causa o la cuestión que se esté dirimiendo.

Pero qué hace que sea diferente, que este sistema lo utilicemos con los demás y no con nosotros mismos, todo lo habitualmente que podemos.

Al fin y al cabo la energía que desprende una declaración funciona igual en lo externo que en lo interno. Si a esto le añadimos que es un elemento seguro  de éxito. ¿Qué nos da tanto miedo?

Cuando pronuncias una declaración en voz alta- aunque el compromiso no sea público, lo que lo subiría unos cuantos peldaños en la escalera de la acción- como asegura Elker, hace que tu cuerpo vibre y todas las células de tu cuerpo respondan a esta frecuencia. Esto envía un poderoso mensaje a tu subconsciente.

Una declaración se dirige al futuro, oficializa lo que antes sólo era un deseo y lo convierte en algo realizable para lo que nos hemos puesto en marcha. A pesar de que otra vocecita dentro de nosotros nos advierta  de lo ridículo del asunto ¡funciona!

Pruébalo no necesita más que intimidad y  decisión, piensa que “tu mundo interior crea tu mundo exterior” que el ensayo mental, Joe Dispenza entre otros, han demostrado que funciona y que Cialdini y sus leyes de influencia también refrendan que el compromiso y la congruencia son las mayores fuerzas impulsoras.

 Una declaración, la asociamos con algo serio, que respetamos. ¡Aprovechémoslo! ¡Qué juegue a nuestro favor!

Comienza a hacerlo, ponte delante del espejo y di en voz alta en qué consiste tu compromiso, qué quieres ser, qué quieres hacer, hazlo varias veces al día, al menos mañana y noche. Piensa una frase positiva y dila con entusiasmo y energía.

Si es negativa, no funcionará, tu subconsciente no entiende de “noes”.

Hacer esto, te llevará a pensar que estás cada día más cerca de tu objetivo, qué lo puedes lograr y te remitirá sin duda alguna a valorar y estudiar  todas los pasos que tienes que poner en marcha para hacerlo. Te impulsará a la acción, puesto que te recordará día y noche tu compromiso.

Yo lo hice, hace diez años y dejé de fumar, sin más, por respeto a mi palabra, a mi compromiso. Valora tus pensamientos en su fundamental medida. Seguro que tú también puedes hacerlo.

 ¡Ánimo! 😉

Foto:andresvegas

¡Qué nadie te pare!

no pares

Desempleado, parado, sin trabajo, además de los lunes, el resto de la semana al sol… qué vemos y qué no vemos detrás de unos números que avanzan, parece que sin freno…

Seguramente alguno  de vosotros, también ha pasado por esta experiencia, os encontráis en ella o conocéis a alguien que lo está viviendo.

Hoy me gustaría hacer una reflexión sobre el efecto que produce en nuestra mente este hecho y lo que funciona.

Cuando alguien se queda sin empleo, lo primero que sufre es su autoestima. En lugar de hacerte cualquier otra pregunta que te impulsa y te motiva, lo recurrente es ¿por qué a mí? ¿qué he hecho yo? ¿ qué va a pensar ..? Estas preguntas lejos de ser inocuas, comienzan a abrir grietas en nuestro barco recién encallado.

A esto le sigue un periodo de edulcorar esos tiempos pasados, y aunque te hubieses movido años en una zona de confort, nada “confortable”, te parece ahora un lugar idílico.

Cuando acabas esta parte estás listo para  comenzar a dudar de tus capacidades, primero piensas en tu edad, en tu formación, en el mercado, en el ambiente, en que ya nada volverá a ser como antes. Todo se magnifica y cuanto más tiempo pase más insalvable. Has pensado en  ¿por qué va a ser peor?

Cuánto dura esta fase, pues todo lo que quieras porque ahora desde que te levantas hasta que te acuestas ya no tienes otra cosa en la que pensar, más que en flagelarle, darte pena o por qué no, ponerte en marcha..

Según pasan los días los miedos se van haciendo más grandes en proporción directa a tu tiempo libre y la soledad en casa, cuando” todos los demás trabajan”, comienza a hacer estragos en tus habilidades, ya no sabes ni cómo se hace un CV actual, ni  dónde se busca trabajo, ni a quién contárselo cuando aún tú no lo has asumido y por si fuera poco, acompañas tu día a día de corruptelas televisadas y noticias negativas.

Qué es lo que puedes hacer desde el primer día, ACCIÓN, tomar papel y boli y escribir ¿cuál es el problema?, no es nada absurdo, escribir los hechos hace que nos aclaremos mucho las  ideas.

A partir de ahí  ¿qué puedo hacer?

Una lista con todas las ideas que se me ocurran para encontrar trabajo, no te quedes en internet, hacer el seguimiento sólo de estas opciones te consumirá por el estrés y la ansiedad. Sal, visita y busca, queda con quienes creas que te pueden ayudar. Mantener y ampliar tu red social es indispensable para encontrar empleo y para mantener y mejorar tus habilidades sociales.

Divide tu lista en semana y las acciones de la semana en días, por pequeñas que sean las acciones que lleves a cabo, al menos que sea una al día para acostarte con sensación de satisfacción.

Recuerda estas palabras de Tennyson: “ Debo perderme en la acción si no quiero marchitarme en la desesperación”. No te sientes a lamerte las heridas y a rumiar lo que pudo haber sido y no fue.

Ocúpate, el trabajo aunque no sea remunerado te mantendrá activo, ahora puedes ayudar a tus padres, hermanos, asociaciones, amigos a hacer lo que ellos no pueden y tú sí por disponer de lo más preciado, el tiempo.

Muchas prestigiosas universidades han puesto a tu alcance a través de internet cursos gratuitos. Apúntate:

http://www.openuped.eu/

https://www.coursera.org/

Practica idiomas, al menos inglés, escucha las interesantes charlas de TED duran unos veinte minutos, muchas están subtituladas: http://www.ted.com/

Mantente actualizado, lee algún artículo interesante: http://www.almendron.com/tribuna/

Incluye una actividad física en tu rutina diaria y ponte metas.

Recuerda  también que “eres lo que comes” así que quizás ahora no sea el mejor momento para alimentarte de lo que te quita energía. ¡La necesitas toda!

Sobre todo no te consumas con ”los diablillos “, que destruyen nuestra fuerza de voluntad y nuestro poder de acción. El estrés te hará ver  menos opciones y oportunidades.

 “El secreto de ser desdichado estriba en tener ocio para pensar si se es feliz o no”     

                    George Bernard Show

¡No dejes que el ocio te pare y acabe con tus nervios!

¿Quién quieres ser?

quien

Quiero comenzar la semana con una reflexión sobre  este cuento de Jorge Bucay “Como crecer”.

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.


El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid.

Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.

La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.

Entonces encontró una planta, una Fresia, floreciendo y más fresca que nunca.

El rey preguntó:

¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?

No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías Fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: «Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda».

Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a vos mismo.
No hay posibilidad de que seas otra persona.
Podes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o podes marchitarte en tu propia condena…

 

¿Con qué árbol, arbusto o flor del cuento te identificas?

¿Qué te hace definirte así?

¿Con quién te comparas tú?

¿Qué te hace compararte?

¿Quién quieres ser? ¿quieres ser otro  o no quieres ser tú?

De lo que eres ¿no te gusta nada..?

¿Qué es lo que no te gusta?

¿Qué  puedes cambiar, que no te hace feliz?

¿Qué has hecho hasta ahora  para cambiarlo?

Imagina que eres tú, quién quieres ser, sin ser la copia de nadie, ¿cómo te ves?, ¿cómo te sientes? ¿cómo te suena?

¿Cuándo vas a contribuir con tu fragancia?

 

 

 

 

Foto:shosan

«Sobrepensar»

overthinking

Hace tiempo cuando me refería a  pensar, asumía que todo el mundo partía del mismo significado  y le daba la misma y beneficiosa importancia. Sin embargo desde que entiendo que “el mapa no es el territorio” he ido indagando sobre el tema hasta comprobar y leer cuestiones sorprendentes sobre las que quiero reflexionar.

Las sesiones de coaching se desarrollan a través de preguntas basadas en la «mayéutica socrática», por medio de las cuales el coachee busca, dentro de sí mismo, sus propias respuestas. Este proceso me ha mostrado lo poco familiarizados que estamos, la mayoría, con que nos pregunten otra cosa que no sean datos o conocimientos.

En principio hay a quienes les resultan incluso molestas, ya que el indagar en nuestras emociones, sentimientos y pensamientos, no es fácil, aunque cuando comprobamos que desentrañar la maraña nos lleva a encontrar respuestas y a resolver orígenes y derribar barreras, nos parece incluso magia.

Esto que me parecía tan extraño, después de leer el genial libro de Augusto Cury  “Padres brillantes, maestros fascinantes” me ha dejado la opción de pensar, “ como algo infernal”, meridianamente clara.

Leyendo el influjo que tienen tanto  la «televisión con su extensa cantidad de estímulos visuales y auditivos, como el exceso de información al que estamos sometidos  y la paranoia del consumismo y la estética que dificultan la internalización,» veo causas que proporcionan y  revelan mucho más sobre la cuestión.

Cury explica como “la televisión  muestra más de 70 personajes por hora con diferentes características personales”, imagine la amplia variedad, apuntando que, a partir de ahí, éstos compiten en las memorias de los hijos, con los registros  de sus padres y maestros. Esto significa que,estos últimos, pierden la capacidad de influir emocionalmente en ellos.

Además cita como consecuencia, la generación del Síndrome del Pensamientos Acelerado (SPA): Incremento de la velocidad sustancial en la producción de los pensamientos que aumenta considerablemente la ansiedad  y disminuye la concentración. ¿Les suena?

Consecuentemente esta ansiedad genera nuevos estímulos para aliviarla y el proceso se convierte en una adicción en toda regla.

Dice el propo Cury algo que hoy es fácilmente comprobable que  “ pensar es excelente; pensar demasiado es terrible”. Lean algunos de los síntomas : sueño insuficiente, irritabilidad, sufrimiento anticipado, aversión a la rutina, olvidos, dolor muscular, gastritis, taquicardia…

Quienes piensan demasiado “ le roban energía vital a la corteza cerebral y sienten una fatiga excesiva sin haber hecho ejercicio físico”.

Incluso se produce un proceso de disminución de memoria, “ el cerebro que es más listo que nosotros se bloquea para que pensemos menos y gastemos menos energía”

Entre las consecuencias se cita “ pérdida del placer en las pequeñas cosas de la vida cotidiana” se reconoce intentando hacer cosas extraordinarias constantemente,  experiencias arriesgadas, compras compulsivas…

Ahora entiendo como “ la gran amenaza para la calidad de vida del hombre moderno no es su trabajo, la competencia, las excesivas horas de trabajo, no la presión social, sino el exceso de pensamiento […] que rumia el pasado, desarrolla sentimientos de culpa, genera preocupaciones  acerca de problemas existenciales y sufrimiento anticipado”.

Ha pensado en aprender a meditar… aunque no será fácil, quizá sea una de las soluciones… sobre las que volveré.

Espejo, espejito

espejos

En muchas ocasiones pensando en cómo resolver problemas con nuestros equipos tanto en familia como laborales, establecemos una desesperante dinámica,  pensar todo el tiempo con las mismas herramientas  y percepciones. Este surco que hacemos insistiendo, va incrementando nuestra ansiedad a la vez que reduce los escenarios y se convierte en un lugar del que es difícil salir.

Como tantas otras veces esta falta de  perspectiva nos hace que pongamos el foco en los demás  y no en nosotros mismos, intentando que cambien “a las bravas”, imponiendo y ordenando o rendirnos excusándonos porque no tiene remedio, es así.

Ser flexibles y tener la habilidad de ver muchas perspectivas es sinónimo de éxito en nuestra vida. Si cada vez que nos ocurre algo similar, pensásemos en  que nuestra experiencia y conocimientos  son tan pequeños que sin cuestionarlos y trabajarlos no podremos entender nada, partiríamos de una mejor posición.

Ponte en esta situación, piensa en una personas con la que tu relación no sea la mejor del mundo, seguro que estás pensando en que todo lo que ha ocurrido es culpa suya, que además  casi puedes asegurar que lo hace adrede para hacerte la vida imposible y que lo has intentado alguna vez pero como no tuviste éxito, pasas.

Ese “paso” no es más que, te has rendido, lejos de plantearte distintos escenarios, has seguido pensando en ti, sin salir de tu círculo y de tu habitual forma de pensar. Imagina si no eres muy optimista cómo ha sido la elaboración.

Si quiere comenzar a trabajar ser más flexible, más poderoso en tu análisis de las relaciones con las personas y quieres tener más éxito: comienza a ampliar tu  perspectiva, te dejo un ejercicio de Robert Dilts para que entrenes.

  • Elige una relación sobre la que quieres trabajar
  • Qué sabes de esa persona: gustos, situación laboral, personal, edad, formación… piensa en tener un perfil de él o ella lo más amplio posible.
  •  Ahora trabaja distintas posiciones perspectivas:
    • 1ª posición: tu punto de vista
    • 2ª  posición: desde la posición de la persona que has observado,  ponte en  sus zapatos, ¿cómo lo ves?
    • 3ª posición: observador independiente: como si estuvieses fuera de la relación y describieses lo que está pasando.
    • 4ª  Observador externo todavía más alejado.
    • Ve reflexionando sobre la situación, tomando las distintas posiciones y preguntándote cómo lo ves. Es importante que hagas algo distinto para pasar de una situación a otra, levántate, da una vuelta… que se note el cambio.
    • Después de ir de la 1 a la 4 , reflexiona sobre cómo ves las otras posiciones ahora, pasa a la 3ª a la 2ª piensa en cómo ha cambiado la situación.

Es interesante que alguien te guie y acompañe en ese ejercicio aunque estoy segura de que si  entrenas y tomándotlo en serio, en cualquier caso, este espejo te abrirá los ojos.

 

Foto: starvingneuron

 

 

¿Eres un Samurái impasible?

samurai

Hoy quiero compartir con vosotros este cuento zen samurái, llamado “El Samurái Impasible”.

» Cerca de la ciudad de Edo vivía un anciano samurai que, retirado del servicio del emperador, había montado una escuela en la que enseñaba tanto los principios de la espada como los principios del budismo zen. Su fama era grande y sus alumnos, admirados por la elegancia de su maestro, afirmaban que este seguía en forma pese a su edad y que nadie podía vencerle.

 Sus desmedidos comentarios llegaron a oídos de un joven samurai que, ávido de fama, se presentó en la escuela para retar al anciano. El joven guerrero, un ser vil y taimado, jamás había perdido un duelo ya que antes de que iniciar la pugna insultaba a sus rivales para descentrarlos. Cuando así lo hacía estos se apresuraban a desenvainar su espada perdiendo la concentración debida y dejándolo el hueco en la guardia que precisaba para darles muertes.

La poco elegante táctica jamás le había fallado y por eso cuando el anciano samurai aceptó el reto y ambos salieron al patio rodeados por los aprendices de este empezó a insultarlo. Cientos de improperios salían de su sucia boca pero el anciano permaneció calmado e inmóvil sin darle réplica y sin desenvainar su katana para no darle la ventaja que buscaba. Irritado porque su táctica no daba fruto y temeroso de ser el primero en echar mano de la espada siguió con sus insulto durante horas e incluso llegó a tirar varias piedras al anciano.

 Al caer la tarde y sintiéndose tan exhausto como humillado, el impetuoso guerrero se retiró y fue entonces cuando sus alumnos, indignados con el modo de actuar de su maestro, lo rodearon y lo acosaron a preguntas. «¿Cómo ha podido soportar tanta ignominia?, ¿Por qué no desenvainó la espada?, ¿Acaso no era mejor morir que quedar como un cobarde ante sus alumnos?

 El Samurai le dejó hablar y cuando por fin se callaron alzó su mano preguntó: «Si alguien viene a ti con un regalo, y no lo aceptas, ¿A quién pertenece el regalo? Tras mirarse extrañados unos a otros uno de respondió «A aquel que vino a entregarlo». Sonriendo el Samurái concluyó «Bien has respondido, y esa misma respuesta sirve para le envidia, la rabia y para los insultos, ya que si no los aceptáis seguirán perteneciendo a quien cargaba con ellos».

 Has pensado alguna vez,¿ cuánto vale tu paz interior?, ¿qué tiene que ocurrir para salgas de tu equilibrio y te batas en refriegas dialécticas o físicas por caer en la provocación de otra persona?

Qué te ha hecho caer en esa trampa, ¿tu ego?, ¿lo que opinasen los demás? ¿el impulso de la masa? ¿la presión social del grupo? ¿tu supuesta  prevalencia física? ¿intelectual?

Quizás piensas que no  responder  se puede interpretar como un signo de cobardía, ¿les vas a dar a ellos el poder de conectar y desconectar tu ira, tu enfado, de abrir la canalización de todas las sustancias tóxicas que esto implica, teniendo un solo cuerpo para toda la vida? ¿qué te va a hacer diferente a los demás?

¿Qué es lo inteligente, lo ecológico para ti? Quedarte después pensando en todo lo que podías haber dicho, no dijiste y le volverás a decir no sé cuándo y hasta entonces sin desengancharte del episodio, o quizá en  lo que hiciste, no hiciste, harás…

Convierte el automatismo de la respuesta que te justifica, en la no acción contra los ataques.

 Al principio será un esfuerzo titánico  que acabará convirtiéndose en “no aceptar el regalo envenenado”, o quizá quieres cargar con ello…

Training day

correr

Llevas demasiado tiempo haciendo lo que los demás esperan de ti. Te miras en el espejo y lo que ves no te gusta, a  pesar de que tu vida a los ojos de cualquier otro sería una vida perfecta.

Nunca has tenido el valor de preguntarte: ¿qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida?

Has renunciado a los sueños que tenías, a llevar a cabo con pasión todo lo que realmente deseas para adaptarte a un mundo que no te gusta. Has pensado en cambiarlo y sin salir de tu mente, te has rendido.

Quieres  tomar el poder, empezar a trabajar en lo que realmente te apasiona, quizá te parezca una locura, ahora mismo los límites se multiplican en tu cabeza y quizá una sensación de vértigo te atenaza y acelera la respiración.

No has podido encontrar a personas que están en el siguiente nivel, que  han conseguido pasar por encima de  todos esos miedos y obstáculos que juegan en tu contra justo cuando tus planes se magnifican y  se convierten en tu motor.

¡Hacer algo fabuloso con la vida es una cuestión que está al alcance de todos!, aunque no cualquiera consigue que esta misión sea una obsesión y no deje de avanzar hacia ella.

Para conseguir estos objetivos se necesita, como mínimo, ser perseverante y para esto tener disciplina.

Si estás decidió a ser quien buscas en el espejo y quieres empezar a trabajar en ello, te dejo una interesante práctica de Robin Sharma: “The daily five, the nightly three”.

 Cuando te despiertes por la mañana piensa en cinco cosas que vayas a hacer durante el día, que hagan de éste, un día diferente, valioso y que te acerquen a tu objetivo. No intentes que sean metas inabarcables o muy costosas que te hagan renunciar a llevarlas a cabo. Divide tu objetivo en pequeñas tareas y hazte el firme propósito de ponerlas en marcha.

Piensa en que te van a convertir en un hombre o una mujer de acción, que te van a llevar  a un nivel diferente en el que ya no van a ser deseos o intenciones sino que son actividades específicas y medibles encaminadas a un objetivo mayor.

Por la noche antes de acostarte, aunque tu día haya sido duro, encuentra tres cosas que hayas llevado a cabo y puedas celebrar, apúntalas en tu diario de a bordo, libera dopamina y ¡siéntete fuerte!

Imagina, al cabo de un mes, y de ¡un año! cuántos días valiosos habrás vivido y en la recompensa que significará haber realizado y agradecido todas esas  acciones que te han puesto en tu camino hacia el objetivo.

¡Es tu vida!, no querrás mirar hacia atrás dentro de muchos años y ver que te rendiste antes de empezar, ¿no?

 Foto:foroatletismo