Lo que no te mata…

loquenotemata

La vida no siempre es un camino de rosas pero sí existe la opción de elegir cómo transitar por las experiencias.

Cómo puede la propia vida  establecernos su hoja de ruta llevándonos a empujones hasta lugares donde no hubiésemos querido llegar. Cómo ocurre esto. Por qué en muchas ocasiones un hecho traumático, un incidente en nuestra vida nos supera y nos relega a meros espectadores de una película en la que estamos a merced de un guionista sobre el que nos encontramos sin ascendiente.

Para cualquier cosa en esta vida necesitamos un Plan. Hasta para pasar por estos tragos y si no, un buen acompañante que nos ayude, no dejándonos lamernos nuestras heridas, sino inspirándonos para hacernos dueños de nuestro destino.

Son muchas las personas que  a pesar  de haber pasado por estos hechos, principalmente enfermedades y accidentes, han conseguido que estos acontecimientos les ayudasen a crecer. Los especialistas lo llaman Crecimiento Postraumático.

A veces estas personas reconocen que fue  necesario que la vida les pusiera ante estas situaciones para que realmente valorasen lo que tenían, creyesen en ellos mismos, en su fuerza interior, en que lo podían superar, sintiesen el calor de los demás y priorizasen  sobre lo que les ocupaba y preocupaba.

Ninguno estamos exentos de enfermar o de tener un accidente, son cuestiones tan naturales como otra cualquiera. En realidad tampoco prestamos tanta  atención  a nuestras acciones o  cuidados físicos y psicológicos, como para creernos inmunes. Entonces qué nos hace pensar el porqué de ocurrirnos a nosotros. Qué nos hace rebelarnos contras cuestiones de esta índole. Acaso no despertamos cada mañana agradeciendo todo lo que nos ocurre, si no diésemos muchas cosas por hecho…

Cuanto más leo sobre el cerebro y  sus efectos, más relación veo entre casi todo lo que nos ocurre y lo que pensamos, y nunca he visto a nadie preocupado por esto. Es más, nuestro instinto de supervivencia, el  que nos hace estar alerta de los peligros es el sistema que dejamos en modo automático continuamente, sin trabajar otra opción.

Cuánto puede aguantar cualquier cuerpo en un modo alarma continuo. Muchos de estos pensamientos pueden estar basados en criterios más o menos objetivos, pero muchos de los peligros que nos atenazan son imaginados y tiene que ver más con el futuro que con lo que nos ocurre en ese instante. Como si el futuro estuviese asegurado, invertimos en él esfuerzo y energía a raudales.

Muchos eventos vitales no ocurren necesariamente para mejor, pero hay muchas personas que son capaces de hacer, de lo que les pasa, lo mejor. Este es un entrenamiento al que cualquiera de nosotros se puede someter y que nuestra mente  nos agradecerá.

Si podemos elegir entre ver el lado útil de las cosas, para qué dejar a nuestros patrones automáticos decidir por nosotros.

El profesor Dispenza después de estudiar miles de casos de lo que podrían denominarse “sanaciones  milagrosas” que la ciencia no puede explicar, estableció unas características comunes a todos los casos:

La primera de ellas es que estas personas aceptaban que existía algo por encima de ellos, en un aspecto espiritual que podía ayudarles.

La segunda es que tenían clara su responsabilidad en su enfermedad, teniendo en cuenta sus pensamientos y su actitud, ser víctimas y pasarse la vida en permanente estado de enfado, entre otras, habían sido causas de su estado y por lo tanto ellos mismos podían revertirlas.

Y la última es que establecieron un Plan, en el que creyeron desde el principio y no se apartaron de su ejecución. Asumiendo la responsabilidad de reinventarse  en personas que ellos mismos admirasen y no en las personas que habían sido hasta ahora.

Es cierto que podrás seguir preguntándote porqué a mí pero seguro que si pasas al siguiente nivel, el de la responsabilidad y la creencia de que puedes hacer algo, todo cambiará.

Tiene o no tiene que ver con lo que piensas…

¿En “justa” reciprocidad?

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La reciprocidad es una cuestión que curiosamente en todas las sociedades del mundo se respeta, si alguien hace algo por ti, te encuentras conque el hacer algo por ella se convierte en una necesidad vital.

Has reparado en que a veces puede ser usada contra ti hábilmente.

Este sentimiento que guía en muchos casos nuestras acciones sin nosotros pretenderlo, usado de manera consciente supone una modificación de la conducta de  las personas.

Seguramente recordáis alguien que sin vosotros pedirlo os ha traído algo , os ha regalado algo u os ha hecho un favor recientemente. A partir de ese momento te sientes en deuda, independientemente de la persona acreedora, un duendecillo anda por tu mente intentando desembarazarse de esa cuestión. Y cómo, normalmente saldándola cuanto antes.

En muchos casos simplemente contestamos: “gracias, ya sabes que si necesitas algo” pues ese algo de ese momento, estás expuesto a que esa persona “se lo cobre”. Un cheque en blanco te hará, prácticamente,  hacer lo que te pida.Será la única forma de acabar con ese sentimiento de débito.

Tras indagar sobre esta cuestión, por ejemplo he observado la actividad los “me gusta” y “compartir” en Facebook. Se refleja claramente este comportamiento humano. Si alguien cliquea en un post tuyo, rápidamente buscamos alguno  de la otra persona para hacer lo mismo. Si no, hacemos como que ni siquiera lo vemos, a pesar de que toda la información pase descaradamente por nuestros muros e incluso nos guste. Acaba siendo una cuestión de ignorar o de no mostrar  bien  que estamos conectados la mayor parte del día o  bien nuestro interés por esa persona.

El porqué de este comportamiento daría para otro post, hoy me ciño a la reciprocidad. De cualquier forma empieza a pensar , cómo actúas tú en las redes

Otros ejemplos claros de la utilización de la reciprocidad son las muestras gratuitas que las marcas nos ofrecen y regalan, las degustaciones gratuitas, no son inocuas. Tampoco  las contribuciones a las Campañas Electorales, como estamos comprobando e incluso si alguien que nos disgusta nos hace un favor, sólo por no deberle nada, corremos raudos a pagarlo.

Ese entrenamiento desde pequeños, que hemos llevado a cabo para no saltarnos la regla, hace que nos resulte desagradable el sentimiento y que tenga un alto valor psicológico.

En cualquier caso este aviso en para que ese sentimiento lo puedas detectar y no te suponga ser víctima de una manipulación o por lo menos  que  reconozcas su influencia. Siempre, quien intenta hacerlo con otra intención,  toma la iniciativa. De ti depende que exista o no esa deuda.

Dar sin esperar nada a cambio, es una de las formas más gratificantes de vivir. Convicción a la que solemos llegar cuando ya hemos gastado demasiado tiempo y energía en acumular, sin ver resultados. Quien así se comporta nunca está en deuda con nadie, porque no tiene apego a nada.

Conseguiremos ese desapego algún día…

“Quítate el impasse”

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Si tras estudiar una cuestión o pensar en ideas o proyectos nuevos, tienes la sensación de estar estancado y de no poder avanzar, en neurociencia este bloqueo se denomina impasse.

En la sociedad actual la mayor parte de los trabajadores hacemos tareas que están relacionadas con la creatividad. La innovación en este tipo de cuestiones, es un bien precioso  para la gran mayoría de las empresas.

Para relegar el proceso de pensamiento reproductivo y  acceder a un proceso de pensamiento productivo, es decir, generar nuevas ideas, debemos conocer algunas de las tácticas  y estrategias que la ciencia pone a nuestra disposición.

Si en algo están de acuerdo todas las fuentes consultadas es que el estrés, los juicios anticipados y las críticas son enemigos de este planteamiento. Nuestra costumbre de esperar a que alguien proponga o escriba negro sobre blanco para cuestionarle absolutamente todo, tiene toda la pinta de ser una práctica del pasado y de trabajadores obsoletos.

La tendencia se dirige a separar completamente las fases en la creatividad, cuando nos dedicamos a idear o a producir para salir de estos bloqueos, las ideas deben fluir sin restricciones de ningún tipo. Os diré que en las empresas más punteras el ratio que alcanzan es de 100 ideas a la hora.

La novedad es vanguardia y ésta a su vez ganancia y valor añadido.

Un impasse es un obstáculo que nos encontramos en este proceso de producción, que lejos de ser insalvable requiere de conocer algunos trucos para salir de él. Incluso cuando tu trabajo es altamente rutinario, hay días que necesitas tu creatividad  para hacer frente a esta perspectiva nueva que se te plantea.

Uno de los procesos que funcionan es el famoso llevado a cabo por Edison que preguntado por el agotamiento que podían producirle sus fracasos en la búsqueda de su invento, él insistía en que había descubierto numerosas formas de que no funcionase. Por lo tanto probar una solución tras otra hasta obtener la deseada es una opción.

Si haces una posible lista con las soluciones también te ayudará.

Otra opción aportada por el profesor Bachrach es no focalizarte  cada vez más fuerte y más tiempo sino hacer algo completamente diferente en los siguientes minutos, algo   que te interese y que sea divertido.

Si relacionas estos consejos con empresas creativas e innovadoras conocidas, te darás cuetna que la neurociencia las gobierna. Todo está dispuesto para que el proceso de creatividad sea el idóneo.

Y finalmente te dejo un ejercicio propuesto por Bachrach para cuando experimentes un bloqueo mental:

Imagina que lo que te está bloqueando se representa de una manera física en algo de lo que te puedas desprender y que puedes llevar puesto: jersey, anillo, gorra, zapato…

Cuando lo tengas visualizado y asociado con tu bloqueo, quítatelo.

Seguro que te sentirás más libre y relajado.

Qué puedes aprender de Homeland

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Seguramente para muchos de vosotros el Sargento Brody no es un personaje desconocido, en el caso de que así lo fuera, os invito a leer una sinopsis de la serie Homeland.

El personaje del Sargento se desarrolla a través de flashbacks de su captura, encarcelamiento y tortura en Irak. Tras ocho años de cautiverio, en una operación de las Delta Force, es rescatado y vuelve a los Estados Unidos como un héroe de guerra, más tarde acaba destapándose como un aliado de Al-Qaeda.

Tras seguir la serie en televisión y leer sobre estrategias de la guerra de Corea  y de persuasión , he querido reflexionar sobre cómo alguien tan vinculado y comprometido con la defensa de un país, como para alistarse en un ejército que continuamente participa en conflictos bélicos, puede acabar cambiándose de bando y trabajar para el enemigo y qué podemos aprender.

Ser congruente con lo que uno piensa y  hace es una cuestión bastante importante para el ser humano, por eso cuando se quiere investigar sobre personas, es más importante observar el comportamiento que el discurso.

El caso de esta serie parece extraño pero si nos atenemos a las muchas ocasiones en que somos manipulados por pequeñas peticiones sin que nosotros lo notemos, no será tan raro que entendamos cómo  pueden  acabar  cambiando  nuestros sentimientos, las de más impacto. Por ejemplo, la simple firma en una petición, nos hace que a partir de ese momento, nuestros sentimientos cambien y estemos mucho más sensibilizados con la causa. Siguiendo la filosofía “ comienza pequeño y construye”.

Para que nosotros lleguemos a la situación del Sargento Brody, Cialdini, apunta que el compromiso con la causa es la llave y para analizar cómo debe ser éste, estaremos atentos a cinco cuestiones.

La primera de ellas es que sea activo, es decir, que Brody al comenzar a enseñar la lengua inglesa al hijo del dirigente de Al-Qaeda, Abu Nazir, estaba llevando a cabo una acción que poco a poco modificaba su mente con respecto a los yihadistas y a la vez introducía en sus conceptos y dogmas. Un niño que podía comparar con sus hijos y que era querido por su padre, a pesar de que era un terrorista, hacía que su compromiso fuera más fuerte. Cuando en un ataque norteamericano matan al niño, la empatía con su cruzada se acrecienta.

La segunda que fuera público, al hacer su compromiso público delante del resto de terroristas y enlaces, del compañero convertido al Islam y pensando en las personas que verían la grabación de su video confesando que  iba a llevar a cabo un atentado, fue definitivo. Además, al grabar ese video, su único deseo es ser congruente consigo mismo y su mensaje, por lo tanto, no se vuelve a cuestionar su misión hasta que su hija interviene para quitarle la idea.  Como explican los psicólogos Jones& Harris, lo que piensan que es cierto los que están a nuestro alrededor, determina enormemente lo que nosotros pensamos que es verdad.

Los compromisos públicos son muchos más duraderos.

En tercer lugar debe costar mucho esfuerzo el compromiso, a Brody le cuesta años de torturas en los que se utilizan ritos similares a los que él mismo entrenó en los Marine y de los que también participan tribus como los Thonga y algunas macabras iniciaciones de las fraternidades norteamericanas que tienen que ver con morir casi de sed, de hambre,ser golpeado, morir de calor o frío, castigos y amenazas de muerte, comidas sin sabor y todo tipo de castigos imaginables…

La última de las cuestiones referentes a cómo hacer del compromiso la clave, pasa porque sea escogido libremente, es decir, que no haya atisbo de recompensa inmediata en hacerlo, sino que aceptemos una responsabilidad interior sin presión externa. Una vez que el Sargento es liberado y devuelto a los Estados Unidos la única presión que tiene para llevar a cabo el atentado es su propio convencimiento de que la misión es legítima.

Ahora imaginaos estos cinco puntos vinculados a una meta u objetivo que queráis llevar a cabo, ¿podrían ser efectivas herramientas para ponerlo en marcha?.

Inténtalo y dinos si entiendes a Brody o no.

¡¡No se me enojen!!

enojo

No sé, si siendo tan reciente la última vez que el enfado intentó capturarme está bien que escriba acerca de ello.

Aunque vista la duración, que en otro momento me hubiese fastidiado varios días, y en esta ocasión se condensó en un atisbo, no sólo creo que debo escribir sino compartir todos los trucos  con los que  entreno. Una vez funcionan unos, otras veces otros y a veces necesito todos a la vez.

En mi caso cuento con una ventaja y es que no tengo mal humor y además  mejoro mi paciencia a pasos agigantados. Lo que me hace gracia es, que mientras yo hago denodados esfuerzos por gestionar mi enojo, hay personas que presumen de mal carácter como si fuese algo de lo que estar orgulloso.

Habréis oído, en varias ocasiones que las cosas con fulanito funcionan bien o que todo el mundo le respeta  porque tiene carácter, personalidad, todos eufemismos para decir que tiene mal humor y la gente le teme.

Hay a quienes les precede su reputación y muchos son los personajes célebres reconocidos por su mal humor, tanto es así, que recuerdan los logros en su profesión o dedicación menos, que sus actos fuera de control.

Hablar cuando uno está enfadado no suele ser buena idea, la ofuscación te impide pensar con claridad, recuerdas otros episodios similares que te incrementan la emocionalidad y el resultado es algo que debes mantener y alimentar, porque de otro modo sólo cabría pedir disculpas y reconocer la desmesura.

Intentar justificar tu irascibilidad, te hará incompatible con el cambio. Y todo a tu alrededor sea un ficticio remanso de paz, puesto que para no alterar el entorno  nadie hablará contigo más que de cosas triviales y aún así, acabarás tratando de imponer tu voluntad.

De tus enfados, sólo hay un responsable tú. Existe una leyenda budista cuya enseñanza casa bien con nuestro refrán que dice “las barcas en el mismo puerto se rozan” y es que el enfado muchas veces es, sí chocar contra otra barca pero en la mayoría de las ocasiones, ésta  iba a la deriva,  no la dirigía nadie y por lo tanto demuestra  que cuando nos enfadamos, no hay nadie en el otro bote.

No es fallo del otro porque para ti, siempre hay otra opción.

Algunos de los trucos que uso :

  • El típico contar hasta 10, distrae la mente y evita el primer impulso
  • Cerrar la boca y ahora añado no escribir mensajes
  • Ponerle algo de humor
  • Darle otra perspectiva  y ponerme en su lugar, buscando una justificación.
  • Pensar en el hecho como si hubiese ocurrido hace tiempo

Y mi favorita escuchar tu música preferida a tope pensando en tu lugar preferido, imposible que no mejores!!!

Nunca digas, nunca jamás

never

Esta cultura nuestra,en la que nos socializamos, si algo nos graba a fuego es  ver dificultades, carencias o defectos en todo aquello sobre lo que ponemos el foco de atención.

Nos acostumbramos a aplicar tan sólo nuestra experiencia y lo que pensamos, como si fuera un remedio para todo, a cualquier aflicción, sin darnos cuenta de que estamos mediatizados por lo poco que vemos, leemos, escribimos y por cómo lo contamos.Sólo hacer esto nos mantiene siempre dentro de los mismos límites y nos impide crecer, innovar, ir más allá

Si a cualquiera de nosotros, nos invitan a pensar tres minutos para definir los rasgos fundamentales de la cultura de nuestra empresa, organización o familia. Aunque tengamos más y mejores cosas que decir, no desaprovechamos el momento para dar unas grandes pinceladas de lo que, a nuestro entender, debemos corregir, en la mayoría, lo que no tenemos, será lo fundamental. No sólo eso, incluso  si tuviésemos que partir de algo para mejorar, sería de esa lista de faltas.

Parece como si algún tipo de maldición se pudiese cerner  sobre nosotros si descarnadamente afirmamos que coincide con nuestros valores, que comparte nuestra misión, que nos gusta. Al segundo siguiente añadiríamos coletillas como “de momento” o “hasta ahora”. Qué  nos ocurre cuando hay que  apreciar  lo que uno tiene…

Qué conseguimos añadiendo a todas las frases “siempre” cuando de lo que vamos a hablar es algo que queremos corregir o “nunca” cuando queremos que sea el hábito. Reflexiona sobre estas palabras, es cierto, que siempre o que nunca. Piensa, cuántas veces, muchas, pocas. Cuantifica, quizá sean sólo una o dos.Que posibilidad de cambio hay en  un comportamiento  que se lleva a cabo siempre, y  nunca…

Qué nos hace ver un” problema” en cada cuestión. Sobre todo el lenguaje. No ser consciente de que almacenamos las cosas con las palabras que nos dirigimos. Por lo tanto, sólo comenzar a detectar qué palabras son nuestras habituales será un paso decidido en la buena dirección.

Si nuestro lenguaje no  nos faculta para buscar más soluciones, para utilizar nuestra imaginación de la mejor manera y lo usamos para torturarnos y decirnos “no irás a pensar  bien  y si luego todo va mal» o «siempre sale mal”. Nos boicoteamos a nosotros mismos constantemente.

Si  al menos,  almacenas la experiencia  apreciando lo bueno,  durante el lapso de tiempo que resta hasta el evento, estarás bien, eso significará que lo podrás encarar mejor, que no habrás minado tu autoestima y tus nervios con todo tipo de elucubraciones.

Es cierto, que para nuestras entrenadas mentes es más fácil recurrir a agoreros pensamientos que a otros más útiles.  Pero no puedes hacer que tu sistema de alarma se mantenga en el nivel  DEF CON 1, no llegarás a diferenciar una simple eventualidad de una catástrofe. Utilizarás la misma energía en ambos casos y todo se convertirá en un «problema» que alertará tu sistema.

Te propongo que esta semana analices los efectos de “siempre” y “nunca” en tus frases. La mayoría de las veces hacen daño. Desterrémoslas.

Generalizar  es «siempre» un error. Entrenas y te atreves a no hacerlo.

¡¡¡Vilma, ábreme la puerta!!!

vilma

Adivino que, como yo, has empleado mucha de tu energía en el “cambio” de otros. Has insistido hasta la saciedad, primero por, lo que tú creías que eran, “las buenas” y  harto de no obtener  resultados, “por las malas”.

Dime que con algunos lo has intentado miles de veces…y no cambian. Les has dado oportunidades, se lo has dicho de todas formas… Estás tan cansado, que  todo lo que te propongan, ya lo has probado.

Has conseguido incluso, que la otra persona, con su sola presencia te soliviante. Es verle y dolerte el estómago, cambiarte el gesto, tensarse tu cuerpo. No quieres reconocer que te has rendido, que no le soportas y  no piensas dedicarle un minuto más.

Bienvenido al, por defecto, modo habitual de cambio.

Seguro, que si piensas en ti mismo, comprobarás  que la puerta del cambio, sólo  se abre desde dentro, con lo cual, por mucho que llamen y  empujen desde fuera, el esfuerzo será en balde. Algo tendrá que moverse dentro de ti para que lo hagas.

Quiere eso decir que el cambio no es posible. No. Sólo quiere decir que las personas no van a ser como nosotros queramos si no ven en ese cambio el cumplimiento de algún deseo, sueño u objetivo. Y que nosotros con nuestro empecinamiento, consejitos y reprimendas, no conseguiremos nada, a no ser, que nuestro discurso sea el idóneo.

Piensa por un momento en alguna ocasión en la que alguien te haya influido para cambiar. Quizá  te mostró una nueva opción, matiz, una nueva perspectiva, algún elemento que te amplió tu visión. Quizá te descubrió recursos  que existían, en los que no habías reparado o te resaltó habilidades que tú nunca hubieses visto. Quizá confió en ti para que hicieses cosas que tú no te hubieses atrevido solo.

Te invito a que hagas una lista de esas personas, mínimo tres, quienes más han influido en tu vida, en este sentido. Recuerda y apunta al lado, los momentos decisivos en que te ayudaron, qué te dijeron.
No continúes leyendo  hasta que no la hayas terminado.

Seguramente esa lista te haya recordado las claves a las que todos asociamos estos momentos, cuando nos sentimos invencibles, orgullosos de nosotros mismos, agradecidos.

Estas emociones que te embargan son las que producen los Potenciadores de Estados Positivos. Estos no parten de lo negativo, esto ya lo recuerda nuestra mente por defecto, como ayuda a la supervivencia. Son las palabras que alguien nos dedica reseñando lo mejor de nosotros.

Mi “yo ideal” parte de mis fortalezas  porque de otra manera, con todo perdido, no me importará quedarme en la casilla de salida, sin hacer nada, pensando en la futilidad de  ese esfuerzo.

Si tenéis cerca a alguien que creéis que necesita un  cambio, no luchéis contra él, cambiad de actitud, mostradle el camino  fácil.Comenzar a apreciar lo que hace bien por mínimo  que sea y habréis prendido, en él, la llama de la superación. También conseguiréis, si lo hacéis bien, estar en su lista.

Será un proceso que requerirá constancia y tendrá momentos de alarma, retroceso y vuelta a empezar, pero si alguien cree en ti, potencia tus fortalezas y te abre un gran abanico de posibilidades, seguro que tienes más posibilidades de no rendirte y quien empujaba la puerta, agradecido, reservará su energía.

Quieres estar en alguna lista?

Desconecta el zoom

zoom

Este cuento tradicional, que recoge Doria en su libro, nos hace reflexionar sobre cómo interiorizamos lo que nos ocurre y cómo podemos ayudarnos a que la próxima vez nuestra perspectiva, con la que nos acerquemos a otras cuestiones, sea mucho más beneficiosa para nosotros.

PUEDE SER, PUEDE SER
En el lejano Reino de Kariel, vive Long Ching, un anciano de frágil cuerpecillo y larga barba blanca. Sus modales serenos y su palabra siempre cuidadosa y amable, hacen de él un hombre respetado en toda la comarca.
Las gentes afirman que Long Ching, en su juventud, fue iniciado en los misterios de la antigua sabiduría. Y en realidad, tanto sus vecinos como su único hijo que con él vive, admiran su gran lucidez y templanza.
Aquel día, los vecinos de Kariel se encontraban muy apenados. Durante la pasada tormenta, las yeguas de Long Ching había salido de sus corrales y escapado a las montañas, dejando al pobre anciano sin los medios habituales de subsistencia. Ante tal hecho, el pueblo sentía una gran consternación por lo que sus habitantes no dejaban de desfilar por su honorable casa:¡”Qué desgracia”! ¡”Pobre Long Ching”! le decían sus vecinos, ¡”Maldita tormenta cayó sobre tu casa”! ¡”Qué mala suerte ha pasado por tu vida”! ¡”Tu casa y tu hacienda está perdida…”!Long Ching, amable, sereno y atento, tan sólo decía una y otra vez: Puede ser, puede ser…
Al poco, el invierno comenzó a asomar sus primeros vientos trayendo un fuerte frío a la región, y ¡Oh sorpresa! Sucedió que las yeguas de Long Ching retornaron al calor de sus antiguos establos, pero en esta ocasión, lo hicieron preñadas y acompañadas de caballos salvajes encontrados en las montañas.
Con esta llegada, el ganado de Long Ching se vio incrementado de manera inesperada.
El pueblo, al enterarse de tal acontecimiento, sintió un gran regocijo por la buena suerte del anciano, de tal forma que, uno a uno, fueron desfilando por su casa, para felicitarlo por tal bonanza.
¡”Qué buena suerte tienes anciano”! ¡”Benditas sean las yeguas que escaparon y más tarde aumentaron tu manada”! ¡”La vida es generosa contigo Long Ching…”!
A lo que el sabio anciano tan sólo contestaba una y otra vez: Puede ser, puede ser.
Pasado un corto tiempo, los nuevos caballos fueron domesticados por el hijo de Long Ching que, desde el amanecer hasta la puesta del sol, no dejaba de preparar a sus animales para las nuevas faenas. Podría decirse que la prosperidad y la alegría reinaban en aquella casa.
Una mañana como cualquier otra, sucedió que uno de los caballos derribó al joven hijo de Long Ching con tan mala fortuna que sus piernas y brazos  e incluso algunas costillas, se fracturaron en la tremenda caída. Como consecuencia, el único hijo del anciano quedaba impedido durante un largo tiempo para la faena diaria.
El pueblo quedó consternado por esta triste noticia por lo que todos los vecinos fueron pasando por su casa, mientras decían al anciano:¡”Qué desgraciado debes sentirte Long Ching”! le decían apesadumbrados.¡”Qué mala suerte, tu único hijo”! ¡”Malditos caballos que han traído la desgracia a tu casa”!
El anciano escuchaba sereno y tan sólo respondía una y otra vez: Puede ser, puede ser…
Con el tiempo, el verano caluroso fue pasando y cuando se divisaban las primeras brisas del otoño, una fuerte tensión política con el país vecino estalló en un conflicto armado. La guerra había sido declarada en la nación y todos los jóvenes disponibles eran enrolados en aquella negra aventura.
Al poco de conocerse la noticia, se presentó en el poblado de Kariel un grupo de emisarios gubernamentales con la misión de alistar para la batalla a todos los jóvenes disponibles de la comarca. Al llegar a la casa de Long Ching y comprobar la lesión de su hijo, siguieron su camino y se olvidaron del muchacho que tenía todos los síntomas de tardar en recuperarse durante una larga temporada.
Los vecinos de Kariel sintieron una gran alegría cuando supieron de la permanencia en el poblado del joven hijo de Long Ching. Así que, de nuevo, uno a uno fueron visitando al anciano para expresar la gran suerte que de nuevo al anciano con su Ala tocaba.
¡”Gran ventura ha llegado a tu vida Long Ching”! le decían ¡”Bendita caída  aquella que conserva la vida de tu hijo y lo mantiene a tu lado durante la incertidumbre y la angustia de la guerra”! ¡”Gran destino el tuyo que cuidade tu persona y de tu hacienda manteniendo al hijo en casa”! ¡”La buena suerte bendice tu morada”!.El anciano mirando con una lucecilla traviesa en sus pupilas tan sólo
contestaba: Puede ser, puede ser

Seguramente te hayas enfrentado a acontecimientos en tu vida que parecen trastocar todos los planes y que si no los pones en perspectiva, dirías seguro algo como «qué mala suerte tengo siempre» o «siempre me pasa lo mismo». Pero también es cierto que estos «golpes de mala suerte» nos han llevado por caminos, que de otro modo no habríamos escrutado y en muchas ocasiones, nos han proporcionado grandes momentos, nos han hecho conseguir encontrar el significado de nuestra vida y nos han puesto más  cerca de nuestros éxitos personales.

Si algo quiero transmitiros en este post es un pensamiento que se le atribuye al Dalai Lama y que se condensa en la siguiente cita «Recuerda que no conseguir lo que quieres, a veces significa un maravilloso golpe de suerte».

Personalmente, es una idea que ha calado hondo en mi vida, constituyendo un aprendizaje diario. Me obliga a quitar el zoom de la vivencia en concreto y a incluirla en un escenario más amplio. Hacer esto te ayuda a  que desenganches de sentimientos perjudiciales  como la vergüenza, la  culpa y la tristeza, haciendo que  buscar la parte positiva y diferente del acontecimiento, entrene tu cerebro para ver nuevas oportunidades.

Si recuerdas algo que en el pasado viviste como un obstáculo insalvable que parecía que había acabado con tus sueños y  tus planes, la interesante perspectiva del tiempo te habrá hecho ver, incluso, que  «todo ocurre por algo».

Si vas a pasar el resto de la semana pensando en lo que te ha sucedido, al menos dale una nueva vuelta, más útil. El pasado es eso,  pasado,  nada puedes cambiar, refocilarte en cada escena de tu película, sólo hará que te quedes estancado en esa pesadilla y te sientas cada vez peor.

Desconecta el zoom y  mira otra vez la situación con una perspectiva más amplia. Piensa qué has aprendido de tu experiencia, con qué merece la pena quedarse.

No te fustigues y lo revivas, no te servirá de nada. Estarás tan ocupado, lamiéndote las heridas o planeando la venganza, que te impedirá ver las infinitas oportunidades que surgen a tu alrededor.

Las cosas no son buenas o malas, son diferentes puntos de vista.

Pueden ser como tu quieras!!!!!

¿Vigilas tu playa?

vigilantes

Si hablamos de influencia y de los impactos a lo que estamos sometidos diariamente, no podemos excluir el del principio de contraste del que, en numerosas ocasiones, somos víctimas.

La sofisticación de su actuación  sobre nosotros es explotada en numerosas ocasiones por avispadas personas o geniales comerciantes  que, sin darnos cuenta, nos “colocan” sus productos como si de nosotros mismos hubiese nacido la idea.

Si prestáis atención, cuando entráis a cualquier comercio y os atiende un buen comercial, siempre os llevará y os ofrecerá  los productos más caros que hay en la tienda. Si no están a vuestro alcance, o no os convence, ya estaréis listos para que os ofrezcan cualquier otro producto, será muy difícil que no acabéis comparando y comprando productos que, sin el del  precio inicial, no os hubiesen parecido un chollo.

En el caso de que  hayáis comprado el primero, o uno caro, ya será más fácil hablar de complementos  de precio inferior. Lo mismo ocurre por ejemplo en la compra de un automóvil, cuando el modelo está seguro, atacamos con los paquetes extras, por comparación, todos te parecen mucho más baratos, que el propio coche.

En el caso de las personas, también ocurre esto, si  estás con una persona hablando y te parece muy interesante, atractiva o inteligente, la siguiente persona que veas, que no responde a tu modelo inicial quedará por este efecto eclipsada por la primera. De ahí el impacto de la publicidad estática y en TV, cualquier cosa sobre la que después fijes tus expectativas, acabará defraudándote.

Los experimentos en los que  basa Cialdini este principio, parten de las diferencias de temperatura en tres vasos de agua: uno  frío, otro templado y el último, caliente. Quienes introducen la mano primero, en el caliente,  el templado les parece frío y los que lo hacen en el frío, es el templado el que califican como caliente. También demuestra cómo quienes ven series en TV como “Los Angeles de Charlie” o “Los Vigilantes de la Playa” y empapelan sus habitaciones con fotos de sus atractivos personajes, encuentran sus citas muchos menos atrayentes que quienes no, o quienes ven un programa diferente.

Esto que os parece tan obvio al leerlo, y que seguro os ha recordado numerosos ejemplos, es casi indetectable en la práctica, y los que son conscientes de este efecto, lo utilizan ejerciendo una gran influencia sobre nosotros.

La práctica de hoy es un “arma de doble filo” puesto que puedes ser la parte activa y utilizar este truco en tu favor, o jugar a detectar si es cierto que a tu alrededor se suceden estas situaciones  fuera de tu control. Tú eliges.

¿Un Tetris?

tetris

Un estudio del departamento de psiquiatría de la Harvard Medical School  investigó el efecto de este juego en alrededor de unas treinta personas. Recordáis en qué consiste, hay que ir colocando cuatro piezas con formas distintas  para que vayan encajando en los huecos libres y rellenen una fila, cuando está completa, se elimina, si no las colocas bien, se van amontonando hasta que llenan la pantalla y pierdes la partida.

Pues bien, estas treinta personas, jugaron durante bastantes horas al día, durante tres días seguidos. El resultado fue, que cuatro días después del experimento, algunos no podían dejar de soñar con las piezas del juego cayendo del cielo, otros las veían en cualquier lugar, incluso hubo alguno que describió sus visitas al supermercado como una partida del juego, en la  que intentaba rellenar los  huecos entre las cajas de cereales y demás productos.
¿Qué es lo que había ocurrido? Pues que ellos mismos habían instalado ese software y esos patrones en su cabeza tras tantas horas de juego.

Esto es lo que muchos de nosotros hacemos cuando no desconectamos de los comportamientos que tenemos en nuestros trabajos, en los que  consumimos tantas horas al día. Existen muchas personas que son incapaces de romper el patrón del comportamiento y la función que desempeñan en sus trabajos. Os pondré tres ejemplos de dedicación en las que se da,  en un grado considerable y  con los que rápidamente podéis encontrar analogías con vuestra profesión. Uno de ellos son los maestros, quienes se pasan el día corrigiendo a sus alumnos comportamientos y déficit de conocimientos, que  tienen dificultad para  compartimentalizar espacios y  siguen  haciendo lo mismo en su vida con sus familias, otro pueden ser los auditores, personas que se pasan el día buscando en grandes cantidades de información el error y por lo tanto lo continúan haciendo en el ámbito privado y personal y finalmente, el de los deportistas profesionales que trasladan la competición fuera de sus deportes.

Ninguno trata de ser descortés, pesado o desagradable pero el patrón de comportamiento que tanto han entrenado y que tan buenos resultados le da en su trabajo, se manifiesta en ámbitos donde no es tan bien recibido, pudiendo llegar a causar problemas de inadaptación. Pero la gran noticia es, que esta cuestión de enfoque se puede trabajar y conseguir circunscribirla a su ámbito correspondiente. Esto demuestra que el patrón que tú entrenas en tu cerebro, éste lo traslada a otras facetas de tu vida.Por lo tanto,  aunque el relatado sea un efecto indeseado,  podéis imaginaros otras habilidades beneficiosas como: ser más alegres y optimistas.

La práctica de hoy es  una cuestión de escaneo. Pensemos en un escáner, una máquina que tenemos que poner en marcha, cuidar su mantenimiento, configurarla y  que nos sirve para explorar y reconocer, ya sea en medicina, en electrónica o en informática.

Nuestro propio escáner, un dispostivo que  podemos configurar y  que pretende  que escaneemos para explorar y reconocer lo positivo que nos ha ocurrido en el día, para que entrenar este  patrón, nos sea cada vez más familiar y automático.Está científicamente comprobado que ser optimista multiplica las oportunidades y posibilidades en tu trabajo y en tu vida.

Ponlo en marcha, piensa en todas las cosas positivas que te han ocurrido hoy, mínimo tres. Sólo hacer este escaneo ya te proporcionará bienestar y te dará una idea de lo relativamente fácil que es la solución.

Empieza a usar tu mente como un filtro antispam, o te vas a dejar  invadir por cualquier cosa.

¡¡¡Fenomenal!!!

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Son alimento para la mente y arrojan luz sobre el entendimiento y el conocimiento, las palabras, según Jim Roth.

A veces creemos que lo importante  de lo que decimos es lo que queremos decir pero, es realmente lo que decimos. Parece  un trabalenguas y es una realidad, el significado de las palabras, acaso es el mismo para todos.

Qué tiempo empleamos en especificar el término que mejor se adapta a lo que queremos  expresar. Usamos tanta jerga y términos genéricos que a veces somos incapaces de aportar algo más allá  de definiciones de situaciones como  “marrón”, “bueno” o “malo”.

Definir y concretar,  lo alejamos de nuestras posibilidades hasta con las emociones más básicas, ya no sabemos si mal , es triste, enfadado, asustado o enfermo. Damos tan pocos datos a nuestros interlocutores que estos podrán apenas entendernos y menos empatizar con nosotros. Lo hacemos tanto con lo bueno, como con lo malo, pero especialmente con lo primero.

Ponemos poco empeño en trasladar la realidad como la vemos y a veces es esa misma ansiedad, la de no saber cómo expresarlo, la que nos hace sentirnos impotentes para resolverlo. Incluso advertimos menos  soluciones a lo que nos aflige.

Paulo Coelho afirma que no hay arma más poderosa que las palabras y no puedo estar más de acuerdo. Quién si no, nos despierta todas las mañanas. Las palabras se agolpan en nuestra mente nada más abrir el ojo, y a algunos todavía les resuenan las de sus sueños. Qué nos decimos, cómo nos hablamos. Son palabras potenciadoras, positivas, que describen un fantástico día por delante, o todo lo contrario.

Las palabras, los pensamientos, las emociones, las fabricamos nosotros y de nosotros depende primero, que seamos conscientes de esto, segundo, que sepamos que  podemos elegir estas u otras y tercero que somos responsables de lo que de ellas se derive en nuestro día y en nuestra vida .

Esto también se traslada a nuestra relación con los demás, tanto en lo que nosotros decimos como en lo que nos dicen, o no te das cuenta cómo te afecta lo que escuchas.

Si queremos que las personas tengan la deferencia de hablarnos de modo que nos sintamos bien, cómo podemos ser nosotros quienes tomemos la iniciativa. El lenguaje es muy importante en tu experiencia diaria. las palabras que asociamos con la propia vivencia, se convierten en la experiencia misma.Te propongo un truco.

Cada vez que alguien te pregunte cómo estás, responde: “¡Fenomenal!,  Si, si sé que todo no es perfecto, pero piensa en todo lo que tienes y quieres agradecer, no tengas miedo a decirlo, suena ¡Fenomenal!

Te sentirás mejor, al recordar que es un supuesto truco, esbozarás una sonrisa, todos los mensajes que le enviarás a tu cerebro serán de bienestar y positivos. Si sigues practicando, tu humor mejorará, tus relaciones con los demás también  y acabarás disfrutando de todas las pequeñas y grandes cosas que tienes que agradecer en tu vida.

Que no se quede en ti, haz que sea un truco colectivo, compártelo  y que todos, como mínimo el verano de 2013 estemos ¡Fenomenal! . Contágiate.

Recuerda que si no, todo podría  desaparecer…

¿Realmente importa?

importancia

Mientras los hechos se suceden a velocidades de vértigo en nuestra vida. Nuestro cerebro no descansa a pesar de hacer una selección  y filtro constante  para no conseguir gripar nuestros motores, pero aún así, hay quienes se empeñan en dar a muchos de estos acontecimientos el mismo valor y someter a varias atmósferas sus neuronas constantemente.

Ocuparse y preocuparse  por hechos sobre los que no se tiene control, hace que nuestra  imaginación en un uso perjudicial nos sirva para provocar más miedos y ansiedad, en lugar de ayudarnos con las soluciones. Es lo que provoca el estrés, una merma importante en  nuestras capacidades, sobre todo en  la creatividad. Nos acostumbramos a vivir en un estado de alarma constante, siendo difícil que podamos, en este estado, trabajar para buscar soluciones.

Otro de los esfuerzos que acometemos  para aumentar nuestro nivel de estrés es darle a las cuestiones que vivimos en las relaciones con otros, más importancia de la que realmente tienen, magnificando los rasgos negativos y yendo más allá de los hechos. Añadiéndoles creencias, suposiciones y experiencias anteriores. La mayor parte de las veces no ocurre lo que imaginamos. Aunque en muchas ocasiones lo complicamos nosotros hablando de más sobre la cuestión y poniendo a nuestro interlocutor alerta, al dar argumentos y excusar comportamientos que ni siquiera había detectado, por no tener que ver con lo estrictamente ocurrido.

Muchas personas lo llaman “no tener la conciencia tranquila”, pero en muchas ocasiones también responde a circunstancias que por las  analogías de recuerdos que suscitan en nuestra mente, creemos que se repiten en su integridad y por lo tanto, nos enfrentamos a ellas, de nuevo, con las mismas armas. Si una vez no funcionaron y te trajeron complicaciones, qué te hace pensar que ahora sí lo harán.

“La manera en que vemos el problema es el problema” dice Steven Covey. Si respondemos a las creencias que los demás tienen de nosotros disculpándonos y contando una película que nada tiene que ver con los hechos, no trasladaremos  lo que queremos manifestar en realidad, ni conseguiremos nuestro objetivo.

La mejor forma de no ser presa de estos momentos es la reflexión, no actuar ni por impulsos, ni por consejo externo.  Los demás también tienen sus experiencias, creencias e intereses, que aunque no sean trasladados con abyecta  intención, pueden complicar en lugar de resolver, ellos casi nunca tendrán que soportar las consecuencias. Nosotros tenemos todos los datos, resolvamos.

Para tu diálogo mental, escribe en un papel los hechos tal y como ocurrieron, pregúntate qué importancia tienen para ti y qué importancia crees que  tendrán para la otra persona. Qué quieres hacer, cuál es tu objetivo, cómo te sentirías mejor y si con esto que vas a hacer, vas a estar más cerca de tu meta. Guárdalo, léelo en tres días y si sigues pensando lo mismo, hazlo. Si no, habrás comprobado que en un secuestro emocional es mejor no tomar decisiones.

Recuerda el proverbio chino “Si tienes un problema que no tiene solución, para qué te preocupas, y si tiene solución para qué te preocupas.”

Deja fluir el “qi”

Descubre el Efecto Pigmalión

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El poder que tienen nuestros pensamientos y creencias  sobre nosotros, lo comprobamos a diario. Cuando nos decimos que  somos o no  capaces, que el día va a ir mejor o peor, que esto o aquello nos lo merecemos o no.

Todas nuestras creencias se hacen realidad de una u otra forma. Y raro es el día en que desde por la mañana somos conscientes de la importancia de planificar, para que todo este caudal de energía juegue en nuestro favor.

Cambiar el punto de apoyo de nuestra vida hacia lo positivo, es un factor fundamental, ya dimos algunas pautas en el post “Enfócate en lo bueno”, ahora quiero hablar de este efecto en los demás. Cómo nuestras palabras y nuestros pensamientos afectan a quienes nos rodean.

La importancia de creer en las personas y en sus habilidades y capacidades es definitiva para llevar una empresa a buen puerto. Si en algún equipo quien dirige no cree en los demás y se lo traslada por medio de gestos, reparto de tareas o incluso repitiéndole constantemente lo que hace mal, no conseguirá su objetivo, sólo quemarle, desmotivarle y mermar su confianza en sí mismo.

Muchos son los experimentos en los que se demuestra que enfatizar la fe y creencia en las capacidades de las personas, tiene efecto inmediato. Por ejemplo, los que recoge Shawn en su libro. Él ha comprobado que en un  experimento  para resolución de problemas matemáticos, en el que se pasaron dos cuestionarios entre personas de diferentes razas, tras el primero se les indicó que las personas asiáticas tenían  mejores resultados en estas áreas que los demás, en el segundo cuestionario esto se demostró con el aumento en su puntuación.

Son muchos los personajes famosos que tuvieron la suerte de contar con un efecto Pigmalión en casa, sus madres, como fue el caso de Caruso, que consiguió no desanimarle a pesar de las negativas que recibió en su infancia y en el principio de su carrera.

Esto quiere decir que además de cambiar nuestro estado mental también podemos hacerlo con el de los demás. Por lo tanto, aviso para todos esos jefes y padres, que, lejos de confiar y alimentar las capacidades de sus empleados e hijos, se enfocan en los errores y defectos.

Si quieres ser el escultor de Ovidio y conseguir con tu mármol una Galatea ideal, cuando vayas a ir a trabajar y  pienses en tu equipo, pero también cuando sea  en tu  familia  o amigos,  pregúntate:

  • Creo que las habilidades y capacidades de ellos están predeterminadas o en que pueden mejorar con esfuerzo
  • Qué les haría encontrar esa fuerza necesaria para hacer el esfuerzo
  • Cómo puedo yo contribuir con mis palabras, gestos y creencias

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Negociación o adhesión

negociacion

Puede  ser que sólo sean de tu agrado y conectes con las personas que te dan la razón. Seguro que conoces a alguna persona que no te ha dado la razón y sin embargo te cae bien. Quizás entiendes su comportamiento porque los argumentos que esgrime para no coincidir, son los mismos que has dado tu alguna vez o que comprendes que son aceptables. Has pensado en cómo influye esto en ti.

Cuánta importancia tiene que te den la razón en todo y de inicio, para que exista la posibilidad de llegar a un acuerdo en una negociación.
Qué es cooperar, dar opiniones sentando cátedra, sobre el trabajo o la idea de otros, atacándolas y malogrando el prestigio de su portavoz, sin añadir nada nuevo.
Qué te hace pensar que tú eres mejor, si sólo tienes tu perspectiva y tu experiencia.
Qué te impulsa a desdeñar las ideas de otro, sólo porque no son las tuyas. Quizá podrían ayudarte a matizar o mejorar.
Cuando cooperas, trabajas en equipo, colaboras, hacéis juntos, dónde te posicionas, dónde te imaginas tú: en el grupo, al frente del grupo o por encima de él.

Antes de ir a una negociación, tienes claro el objetivo, lo que estás dispuesto a ceder, de qué se va a hablar en la reunión y quién lo va a hacer. La preparación es lo más importante o vas cómo si tu idea se defendiese sola. Trabajas sobre los argumentos de “acusación” y “defensa” para ver todos los prismas.

Has valorado que captar con simpatía los distintos puntos de vista de los que negocian con antelación, poniéndote en su lugar y reflexionando sobre las distintas creencias que pueden tener, les puede hacer más proclives a llegar a un acuerdo contigo.

Estás tan pendiente de ti, de lo que vas a decir y de lo que te van a responder, que no escuchas y no prestas atención a sus gestos y movimientos.

Juzgas a las personas por su primera impresión, pero, controlas la que tú das. Tu tono de voz, lo que dices, tus gestos y tu imagen.

Te condiciona lo que los demás te han contado sobre los negociadores, tanto que a veces sólo vas a confirmar que tienen razón o crees que esa parcialidad es fruto de su propia experiencia e indagas sobre todo sin prejuicios.

Qué prefieres en el fondo, que la idea se lleve a cabo o que quede claro que el que mandas y de quién fue la idea, eres tú.

Si quieres jugar el papel de negociador y quieres mejorar, qué de lo anterior vas a tener en cuenta.

Recuerda que un “no” es un obstáculo muy difícil de salvar.

Quieres entrenar acciones útiles:
1) Empieza por defender la postura del contrario, resalta todos sus puntos de vista y pon énfasis en lo común.
2) Discutir no da beneficios, ni resuelve nada. No caigas en hablar sobre anécdotas, ni en reproches de ningún tipo.
3) Sugiere, no opines.

Si al principio no lo consigues, sólo empezar a detectar tus tics, es un buen comienzo. ¡No te desanimes!

¿Quieres ser mi líder?

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La literatura acerca del liderazgo es prolija. Sobre todo en lo que concierne a cualidades, competencias y demás. Siempre que leo alguno de esos documentos, me pregunto, a quién se dirigen esos artículos y estudios.

Son consejos para principiantes, para jefes, para personas que están catalogadas como de alto potencial o para  que todos y cada uno de nosotros, dándonos por aludidos los pongamos en práctica en nuestro entorno.Apuesto por esta última opción.

Si pienso en quienes lideran en la actualidad empresas, organizaciones, partidos políticos, en muchos de los casos, no encuentro similitudes. Para mí, muchos menos casos de los que me gustaría ,se asemejan a  lo que yo entiendo por líder.  He de reconocer que en empresas pioneras y vanguardistas, he encontrado a través del coaching ejecutivo, hombres y mujeres líderes que constituyen la excepción. Personas muy preocupadas por conocerse mejor y desarrollarse para poder ser excelentes en sus desempeños. Y que por ende ahora  son excelentes personas que, al conocerlas, se distinguen de lejos.

Escuchando una conferencia de Peter Senge sobre si el líder nace o se hace, convengo con él  que a pesar de que puedan  tener unas determinadas características de inicio, el trabajo y su desarrollo personal lo pueden “hacer”. Además de tener en  cuenta que  el puesto que desempeñen también debe tener condiciones que lo impulsen.

Muchas de las competencias y habilidades que sé que debe tener un líder, las echo de menos y me va a gustar que la sociedad  futura las valore por encima de otras muchas que permite en los  actuales, ser temido, intransigente, arrogante, egoísta, no ético…

Comparto con John Whitmore, que todas las personas llevamos una bellota dentro que se puede convertir en un fuerte y robusto roble. La cuestión es, quién más lo cree a nuestro alrededor. A veces incluso, en ellos nos trasladan más dudas e incertidumbres de las que ya por si nos generamos nosotros mismos.

Alguien debería decirnos de vez en cuando “yo creo en ti”, “sé que tienes potencial para lo que te propongas” o como apuntaba Walt Disney “si puedes soñarlo puedes hacerlo”.

Esa es la primera característica que  tiene mi líder que empodera, apoya y anima a todos lo que están a su alrededor, les inspira para que saquen lo mejor de ellos mismos. Que todo el mundo quiere estar a su alrededor y compartir la energía positiva que desprende, es lo que  hace patente la importancia del contagio que provoca  ver el lado optimista de las cosas y su preocupación por los demás. Les trata, como quiere que le traten a él.

Esta preocupación se manifiesta en que escucha más que habla, y eso demuestra que también está  dispuesto a aprender de todos.

La siguiente característica de mi líder  es su compromiso, va más allá de su simple bienestar, del de su organización, de las cuestiones básicas y mundanas que ocupan a los demás, poder,  dinero, prestigio, éxito. Le importa  hacer bien su papel, dejar huella.

Mi líder inspira confianza y lo hace de tal modo, que todo lo que lleva a cabo se acompaña de una explicación contundente y convincente en la que su propio ejemplo  es la lección más  clara de su discurso. Es auténtico, argumenta, razona, no regala el oído, ni miente, ni vende humo.

Es proactivo, no espera a que los problemas ocurran, ni espera a que se resuelvan escondidos en un cajón, es capaz de tomar decisiones meditadas y arriesgadas. No es dogmático. Le importa que todos ganen. Aprende del fracaso, no culpabiliza al entorno económico, político o social. Es responsable.

Estas son las características del líder con o para el que no me importaría trabajar durante años, que me gustaría que me gobernase y que quiero que prolifere.

Sé que podrías ser tú. Quieres ser mi líder?

Marca tu diferencia.

¡No haga, deje de hacer!

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Cuando pensamos en nuevos  propósitos y cambios, uno de los pensamientos más recurrentes es hacer con ellos una lista. Nuestras listas de hacer (to-do-list) o de cuestiones pendientes, a veces es tan larga y tiene tanta actividad que nos desanima nada más verla.

Si siguiésemos todos los saludables consejos que leemos en periódicos y revistas, tendríamos la sensación de que las veinticuatro horas del día no nos permitirían  seguramente hacerlo todo. Diez minutos, para meditar, dos veces al día, una hora de ejercicio, comer cinco veces al día, los alimentos recomendados, estirar  cada cierto tiempo, ir de un lado a otro andando, aprender algo nuevo…

Todo esto en la cabeza, nos puede parecer imposible, en una lista escrita, poco abarcable, aunque si lo ponemos por escrito en un calendario semanal, al ver los huecos libres, conseguimos quitarnos esa ansiedad que nos produce no  llegar a todo.

Pero hoy quiero hablar de dejar de hacer, sólo de  parar, no llevar a cabo las acciones de siempre para cambiar nuestro comportamiento.

No analizar nuestro comportamiento en positivo o negativo sino dirigir nuestra inacción hacia un objetivo. Parece rebuscado, no? En el fondo es más sencillo de lo que parece.Un lista de cosas que dejar de hacer.

Por ejemplo, no quiere ser negativo, es decir, que su objetivo es   ser positivo, entonces póngase manos a la obra. Se levanta por las mañanas y lejos de decirle a todo el mundo que odia madrugar, simplemente lo omite. Cuando ocurre algo a su alrededor, no lo ponga calificativo, de manera que si alguien hace un comentario que no le gusta, no le califica, ni lo dice. Para poder ser optimista, sólo debe dejar de ser pesimista.

El entrenamiento consiste en dejar de hacer algo mal. Acabar con un mal hábito que llevamos cabo y que queremos cambiar. Otro ejemplo puede  ser, quiero estar más saludable. Hacer ejercicio o comer más sano, serían acciones positivas que implicarían movimiento, sin embargo si sólo dejamos de comer comida basura, de fumar o de estar sentado continuamente. Cuál va a ser su  efecto en nuestra meta?

Inténtelo, quiere ser más agradable y que a todo el mundo le guste estar con usted. Deje de comportarse como un perfecto idiota y deje de decirle a todo el mundo lo que no quiere oír. Nadie le pide que elogie o sonría sin ganas, simplemente deje de hacer lo contrario.

Acostúmbrese a celebrar las decisiones que no ha tomado, las inversiones que no ha hecho y después se ha alegrado de no llevar a cabo. Las circunstancias que le hicieron que no tomar esa decisión, le mantuvieron fuera del error.  Apreciélas como si le hubiesen proporcionado pingües beneficios, al fin y al cabo eso han hecho. Cuéntelas como triunfos, empezará a ver la vida de otra manera, no todo requiere grandes y costosas acciones, no tomarlas o no hacer, también es una decisión en su mano.

Dejar de hacer, puede ser el principio de una útil herramienta para usted.

Foto: lospotisdelunaria

Los medallistas

Medallas

Decía Gandhi que hay dos grupos de personas, las que hacen y las que se cuelgan las medallas y aconsejaba estar en el primer grupo porque el segundo estaba repleto, “overbooking”.

Quienes hacen con la intención de crear, construir, dejar huella, cambiar las cosas, innovar, no pueden dedicar su energía, en muchos casos a venderse, piensan que las autorías y demás cuestiones son tan obvias, que hablan por sí solas. Son personas humildes, apasionadas de su dedicación y bastante seguras de sí mismas pero en muchas ocasiones, acaban desmotivadas y colocadas a codazos en la tercera fila, antes de que puedan reaccionar, no se lo pueden creer.

Sin embargo los medallistas, suelen ser personas que con la misma desfachatez se apuntan una idea suya, que del vecino, se arrogan todo tipo de paternidades y se creen imprescindibles, en muchos casos para medrar, aprovechándose del buen talante de los demás. Sólo su equipo y quienes les rodean, se dan cuenta de ello y a no ser que se establezca una evaluación en la que se pueda medir estos comportamientos, pasan su vida profesional navegando tanto en aguas tranquilas como procelosas.

Pero me gustaría compartir con vosotros una nueva perspectiva de los medallistas. En algunos casos, son personas tan acostumbradas al éxito y a que por diversas cuestiones- competencias técnicas, habilidades, confianza y seguridad en sí mismos, -les vaya increíblemente bien, que realmente creen que cualquier “toque” que den a una idea, que deje su impronta en ella, por pequeña que sea la contribución, es lo que la ha lanzado al éxito.
Atribuirse el mérito forma parte de lo que ellos entienden como uno de los componentes que les ha hecho exitosos. Tienen una alta visión de sí mismos y de sus competencias profesionales y por supuesto sobre los errores ,o son ignorados, o de ellos no participan en ninguna medida.
Su percepción es que ese comportamiento es el que les ha llevado hasta ahí y que por lo tanto les propulsará e impulsará su carrera, viéndose en poco tiempo protagonistas de un ascenso aún más meteórico.
El pasado es su máximo aliado y puede que en parte tengan razón, pero en el caso de que deban adaptarse o tengan problemas con su equipo, siempre pensarán que son los demás, y no ellos mismos, quienes deben hacer el cambio. Ellos son personas de éxito.

La cuestión que puede truncar estas fulgurantes carreras, puede ser que su jefe o sus compañeros no piensen lo mismo, se sientan afectados por sus atribuciones extemporáneas y por el desdén con el que tratan sus ideas. Todo puede volverse en contra.
En la antigua Roma, el Emperador Marco Aurelio, se hacía acompañar por un esclavo que tras los vítores y alabanzas del pueblo insistía en “ Recuerda, sólo eres un hombre”.
La mayoría de los que creen que son el éxito personificado, deberían dejar de pensar que es la otra parte -los demás- la que yerra , deforma y critica, haciendo gala de defectos capitales y pensar en si quizá esos pequeños cambios, en caso de no hacerse, podrían ser su Talón de Aquiles.

Peter Drucker reconocía que se dedicaba demasiado tiempo a decirle a los líderes qué hacer, pero no qué dejar de hacer.

Colgarse las medallas de un equipo, de un conjunto es minusvalorarle, desmotivarle y perder inspiración y carisma frente a ellos.

Todavía recuerdo al genial Nadal, hace unos días, cuando recién ganado su octavo Roland Garros,preguntado por las razones de su éxito, dijo “hemos venido jugando muy bien”.
Eso es un líder, con o sin medallas.

Tú en qué grupo estás?

Efecto Madonna

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Reinventarse, seguro que no es la primera vez que escuchas este término. A lo mejor, sí es la primera vez que reparas en su significado. Sin embargo, si estás en un atolladero laboral, será un concepto al que estarás más que acostumbrado. Todo el mundo lo aconseja pero, realmente has reflexionado sobre ello, sabes qué puede significar, cómo te puede ayudar.

Hace ya tiempo que tu diálogo interior es: “Supondrá esto que todos los años de estudio y experiencia en “mi campo” los tendré que tirar por la borda y empezar desde cero. Desde cero… uff hace frío ahí. Como no tengo conocimientos de nada más, tendré que volver a estudiar, hacer una carrera u otra más, un máster. Más dinero, más gasto, me servirá de algo. A qué otra cosa me puedo dedicar. Conseguiré ganarme la vida. Competiré con quienes ya llevan años en esa materia. Será imposible. Debo confiar en mí. Ya, pero, hasta ahora lo he hecho y mira donde estoy. Tengo tiempo, al menos dos años, uff este tiempo se pasa volando, y qué haré…qué van a pensar de mi en mi casa… no puedo o sí puedo o no”.

Días y días en que un buen razonamiento cargado de argumentos y reflexiones en la buena dirección, irá seguido de una batería de excusas en contra.

Excusas que te permitirán ganar tiempo frente a ti mismo, perdonarte que te levantes más tarde, que durante un tiempo no busques trabajo, o no te cambies, que juegues el papel de víctima para ser protagonista en tu entorno. Excusas que poco a poco te irán minando la autoestima y la seguridad en ti mismo.

Todos tenemos limitaciones físicas, no somos superhéores, pero si no nos ponemos en marcha, nunca sabremos de lo que somos capaces.

Cuando pienso en «reinventarse», para mí significa, que tras producirse un hecho en la vida que cambia las circunstancias o, cambian las circunstancias y entonces necesitas una acción para reubicarte, miras hacia atrás y compruebas, que el uso de las herramientas que tienes no es suficiente para seguir y que debes repensarlas, cambiarlas o mejorarlas para poderte adaptar. Analizar qué es lo que sabes, en lo que eres bueno, lo que te gusta y cómo lo puedes aplicar de manera diferente para que te sea útil.

En muchas ocasiones, creemos que algo no es posible, hasta que lo hacemos, si no, recuerda con cuántas cosas te ha ocurrido. Recuerda por ejemplo tus fases del aprendizaje al conducir o con el inglés. Desde que te parecía imposible hacerlo hasta que ahora te permites el lujo, de que de manera inconsciente, es habitual hablar y aparcar a la vez. Cambiar de marcha, cantando o pensando en tus próximos proyectos.

Todo se basa en un aprendizaje, quizá necesites un coach que te eche una mano y te preste su caja de herramientas y otra perspectiva de las cosas. Quizás necesitas liberarte de ese estrés que te impide ser creativo y proyectar tus capacidades hacia el futuro.

Lo que es seguro es que no se puede probar que eres incapaz de hacer algo, a diferencia de que lo contrario sí.
La mayoría de las personas hablamos de lo que no podemos hacer. Día y noche. Por el contrario, de lo que hacemos y hacemos bien, parece arrogante y presuntuoso hablar. Entonces dónde comienza nuestra fe en nosotros mismos y nuestro entrenamiento para ser mejores.
Te imaginas cualquier anuncio de un producto que dijese solo lo que no puede hacer. Te parece poco modesto que se alaben sus virtudes.

Comienza a hacerlo contigo mismo. Di con naturalidad en lo que eres bueno no con afán de competir, ni de aplastar o avergonzar al contrario. Practícalo con tus amigos. Decíroslo entre vosotros, sin pudor, hacedlo cotidiano. “A ti se te da bien esto, lo otro”. Olvidad lo que no, no os lamentéis, no os servirá de nada, qué más da, se trata de fortaleceros y empoderaros. Qué más y qué menos podéis hacer unos por otros.

Cuando entrenes para tener más seguridad y confianza en ti mismo, analices tus capacidades y fortalezas y las mezcles con las tendencias del futuro, seguro que dentro de ti se producirá un clic, momento en el que entenderás de golpe lo que significa reinventarse.

Recuerda quien quiere hacerlo encuentra razones, quien no, excusas.
¡¡¡En marcha!!!

La rueda del hámster

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Cuando resumo y cuento mi trayectoria vital en estos últimos tres años, la cantidad de cambios que ha sufrido y como me he ido adaptando, confirmo más mi pasión por el cambio. A medida que he ido saliendo de rutinas y estereotipos, rompiendo creencias y “comodidades”, me he sentido más libre y la creatividad y la alegría son ahora, fieles compañeras.

Nunca había sido tan consciente del símil de la “Rueda del Hámster” en la que estamos inmersos, nunca tanto como ahora. Los quebraderos de cabeza, miedos y críticas que supone el hecho de ser diferente, de no caer en la trampa de “tener que”.

Entre nuestra familia, amigos, colegio, trabajo, estructuramos nuestra mente como si estudiar, “colocarse” en un trabajo fijo en lo que sea, casarse, tener hijos y jubilarse, fuese el sumun de la vida. Cuando la mayor analogía la encuentro en el gusano que hecho capullo con la promesa de convertirse en mariposa, se enreda y enreda en su hilo, y finalmente cuando piensa y quiere salir,ya es demasiado tarde.

Ahora incluso el mantra imperante es estudiar lo que demanda el mercado, como si uno pudiese pasarse más de doce horas trabajando y encima en algo que no es su pasión, por el “mercado”. No sólo eso también tenemos que aceptar sus condiciones y si no, nos amenaza con dejarnos tirados cuando más lo necesitemos.

No os cansáis de ser amenazados con el miedo, a ser mayores, a no tener trabajo fijo, a no tener jubilación, a no tener sanidad. A diferencia de ser ilusionados con la posibilidad de encontrar un sistema mejor, ser mejor personas y tener un objetivo común. Yo no tengo miedo.

La última es el estrés formativo en quienes están sin trabajo, la sensación que tienen muchos es que necesitan más formación. Por favor, tendrían que ver sus currículum. Imposible condensar tanto máster en tan poco espacio, y aún así, la escasez de oportunidades esparcida por el ambiente les hace dudar de sus capacidades. Siempre les falta algo, cuándo será suficiente para ese supuesto puestazo fijo que imaginamos, o ya ni eso, algún trabajo “decente” en el que él, quién menos cobra y más trabaja, sea el más formado.

Tengo, tenemos posibilidades, todos, podemos seguir viviendo atenazados por la escasez y el temor o podemos poner esas energías al servicio del cambio que queremos ver, empezando por nosotros mismos. Si cambiamos por dentro, todo cambiará.

Yo lo he hecho, a través del coaching, acompaño a las personas en sus cambios, si son buenas, quieren ser mejores, si ya son los mejores, quieren ser excelentes.
Son conscientes de que su vida depende de ellos, de sus decisiones, de su actitud, de sus creencias, muchas de las cuales son limitantes y les perjudican.
Empiezan animados por un amigo que lo hizo, con el pensamiento de “yo no necesito eso” y “ yo en esto, no creo” y acaban los procesos sintiéndose responsables de su propio destino y con el necesario conocimiento de ellos mismos y de sus actitudes, como para tener la vida que desean y sentirse poderosos. Pero éste ya es otro nivel de desarrollo. No todo el mundo puede ser cliente de coaching.

Personalmente, siempre me ha interesado el cambio en todas sus vertientes. Que todos los días, además de serlo, parezcan diferentes. Esto en mí, ha sido casi una obsesión, escenificarlo un entrenamiento para mantener la perspectiva de un día nuevo en que sale “otro sol”. Otro día de oportunidades que se inicia ante mis ojos. Cambio de comida, da igual lo que sea, pero diferente, de ropa, me da igual quién sea su propietario o su procedencia, de ruta con el coche, corriendo, de libro, de peinado, de saludo, de todo lo que puedo.

Así consigo varios objetivos: diferenciar los días y renovar las ilusiones, estar atenta a las nuevas oportunidades, trabajo la imaginación, buscando las alternativas, aprendo algo nuevo y hago que mi cerebro no se acostumbre a ninguna rutina, obligándole a entrenar, haciendo conexiones nuevas continuamente.
Me he acostumbrado con estos pequeños hábitos a vivir con algo de incertidumbre, en el ahora, concentrándome en lo que estoy haciendo y en no crearme ansiedad innecesaria pensando en el futuro, ni generando nostalgia endulzando el pasado.

Cada vez que mi charleta mental, toma la iniciativa y me tienta con este tipo de pensamientos negativos adictivos, me hago consciente de dónde estoy y cómo. Me centro primero en mi respiración y la acompaso con el pensamiento, después analizo qué estoy haciendo y para qué y si puedo hacerlo mejor, cómo.

Me he descubierto en numerosas ocasiones acelerada por la película que estaba viendo, encantada con una música determinada, disfrutando de la conducción, conectada en mis sesiones… Ahora soy capaz de prever cómo reaccionar y me da menos miedo todo.

Yo, he conseguido bajarme de la rueda.

De ti depende que lo hagas tú. Al menos, cuestionas la lógica imperante…

Foto: Hamster Wiki

¿(Im)Prescindible?

Delegar
Exactamente qué fue antes lo que aprendimos, el trabajo en equipo o la delegación. En cualquiera de los dos conceptos, un entrenamiento temprano no estaría de más, para los que hemos aprendido sólo de la práctica, una reflexión merece la pena.

Minimizamos el efecto que tiene la delegación en la familia,nuestra primera socialización. En las tareas domésticas, si no las hacemos o las hacemos mal, nos acostumbramos a escuchar impávidos la típica perorata,al fin y al cabo, siempre ganamos y a pesar de no cumplir con nuestra responsabilidad, seguimos teniendo comida y cama a punto y ropa limpia y planchada.

Respecto de los deberes, teniendo en cuenta que todos los niños y niñas tienen los conocimientos y el tiempo necesario, aunque no la disciplina ni la motivación, no se explica que acaben siendo ayudados, si no “suplantados” por sus padres al hacerlos, en aras de la paz familiar. Esto que parece inocuo, acaba siendo altamente pernicioso, porque si uno no es capaz de asumir y exigir responsabilidades a esa edad, más tarde el mal hábito estará instaurado y costará el doble cambiarlo por otro.

Colaborar para que alguien crezca de esta forma es hacerle un flaco favor, ya que por qué va a creer que esto sólo ocurre en casa. Puede pensar que la vida es un constante “escaqueo” en el que unos trabajan y otros viven la “dolce vita”. Esto también implicará que se está cultivando su reactividad y no su proactividad.

En nuestra vida académica, continuamos aprendiendo en este ámbito con los trabajos en equipo de clase, que aunque se denominen así, debían representarse como los títulos de crédito, en los que el tamaño y el lugar, de los verdaderos autores, importan. Todos hemos consentido o sido “gorrones” en algún momento, parasitando a un compañero o compañera que sobresale, trabaja y tiene iniciativa. En ningún caso se nos ha ocurrido exigir responsabilidades o excluirles del trabajo. Pero qué consecuencias tiene esto después.

La primera es que el concepto no es neutro, cuando decimos trabajo en equipo cada uno piensa en su eterna posición. El que trabaja suspira y resopla, el gorrón se ha puesto a elegir ya su mejor camuflaje y los demás piensan a ver quién me va a dirigir ahora o mejor dirijo yo antes de que me den órdenes.

Otra de ellas es que si no se emplea tiempo en acordar unas reglas comunes que todo el equipo deba respetar, cada uno funcionará con las suyas. Los regidos por el hemisferio cerebral izquierdo pretenderán tener un plan previsto, reuniones tasadas, puntos a tratar, fechas de entrega y los regidos por el derecho llegarán tarde, practicarán una constante lluvia de ideas y buscarán innovar o relacionar con cuestiones ajenas, para desesperación de los primeros. Estarán en otros detalles y la conclusión del trabajo será que todo el mundo creerá que él o ella, ha sido el alma mater y que los demás le deben prácticamente la vida.

Una tercera consecuencia es que el más proactivo del equipo, se erigirá en líder sin consenso, querrá plasmar y plantear su idea a falta de alguna otra que considere como mínimo igual y ante el asombro de los demás, que asentirán impertérritos, se pondrá en marcha con sus reglas y su impronta, debiendo todos rendirle pleitesía sin cuestionar lo más mínimo del trabajo. Esto claro, lo podrá hacer a costa de toneladas de estrés, adicción al control, sin apoyo del equipo y no durante mucho tiempo. Además su resumen será “no hicieron nada”, “tuve que hacerlo todo yo solo”.

En las organizaciones como existe un líder predeterminado, está claro quién dirige y delega, lo que no es tan evidente es cómo. Puede entender que perder el control total supone no participar del proyecto, o creerse imprescindible para que salga o llegue a buen puerto. Esto generará malestar en el equipo, la falta de comunicación y sensación de desconfianza les desmotivará y además esta tarea impedirá al líder ver más allá de las labores rutinarias que deberá supervisar para ejercer su férreo concepto de control. Con lo que pasará a ser un ser totalmente prescindible en la organización al no tener visión a largo plazo.

Según Steven Covey “la delegación efectiva representa tal vez el mejor indicador de la administración efectiva, simplemente porque es fundamental para el crecimiento personal y organizacional”
Así que si le interesa comience a delegar:
• Identifique la actividad por escrito y comprométase a realizarla.
• Calcule el tiempo que le va a llevar
• Haga una lista de responsabilidades que podría delegar y de las personas que lo podrían hacer o a las que podría enseñar, y que sean sus propios jefes.
• Establezca unas reglas de ejecución y evaluación: con personas maduras menos directrices, éstas serán más necesarias en inmaduras, las que tendrán también más frecuentes rendiciones de cuentas.
• Organice el plan de la próxima semana, divídalo en pequeñas metas y al final de la semana evalúelo.
• Organícelo cada semana.

Y si esto que al principio puede costar, le facilitase el resto de la vida…
Qué cuesta probar?