¿Eres el capitán de tu alma?

capitan

No sabes definir tu estado, ni cómo te sientes, pero algo no marcha bien. Tienes, un trabajo que, aunque no has elegido, es fijo, no tiene mala remuneración, amigos, familia y un cultivado intelecto que alimentas  con libros permanentemente.

Aún así sientes que vives en una ficticia tranquilidad puesto que estas cuestiones relacionadas con la seguridad, no te hacen que te sientas bien, que seas feliz,

¿Quizá te falta estrategia vital?

Muchas de las decisiones que hemos tomado en la vida son moldeadas desde el exterior. Nuestro entorno, padres, amigos, maestros… la interiorización que hemos hecho de los numerosos acontecimientos que asaltan nuestro días…

Pero nunca hemos trazado nuestra propia hoja de ruta. Un proyecto con objetivos marcados y pasos para alcanzarlos.

La mayoría recordando nuestro pasado sí sabemos de lo que huimos, aunque poco son los elegidos a los que dejos de arrastrar el pasado impulsa la ilusión de un futuro planificado y deseado.

Esperar a estar jubilados y entonces mirar hacia atrás lamentando  no haber sido dueños de nuestro destino y simplemente haber ido dando tumbos donde la vida nos ha llevado sin elección, no es una opción atractiva, ¿no crees?

Todos necesitamos motivaciones para pasar a la acción, unos por inspiración y otros por desesperación, cada vez somos más los que nos ponemos manos a la obra para construir nuestro futuro, sin esperar suertes, circunstancias o simplemente “rogar que nos quedemos como estamos”.

No moverse ya implica una decisión, que el mundo sigue, pasa, cambia y el permanecer inmóvil, cuando  la velocidad es enorme hace que te quedes fuera antes de lo que tenías previsto. “Crecer cada día es ya una obligación”.

Un estudio de dos psicólogos de  la Universidad de Riverside identificó entre las actividades que consideraban más útiles para aumentar la felicidad, la búsqueda de metas y consecución de objetivos.

Puedo dar fe de una persona cercana que, a base de establecerse metas para presenciar acontecimientos familiares de toda índole, va poniéndose metas y objetivos vitales y va ya por los 92 años.¡Funciona!

Está demostrado que el simple hecho de plantearnos un objetivo, mejora nuestro humor, ¿es o no interesante?

Si has decidido tomar las riendas de tu felicidad  y no dejarte  avasallar por los acontecimientos y quieres empezar hoy, te dejo una práctica  de Jim Rohn sobre establecer objetivos:

  • Tome un bloc de notas, un diario o una agenda.
  • Escriba este encabezamiento en su bloc o en una hoja de papel «Objetivos a largo plazo».
  • Responda a la siguiente pregunta:
    • «¿Qué es lo que deseo para los próximos diez años?» El secreto para realizar este ejercicio con eficacia consiste en escribir el máximo de ideas en el mínimo tiempo posible. Tómese diez o quince minutos para este ejercicio e intente escribir unos cincuenta conceptos.

Preguntas orientativas:

1.¿Qué quiero hacer?

2.¿Qué quiero ser?

3.¿Qué quiero ver?

4.¿Qué quiero tener?

5.¿Adónde quiero ir?

6. ¿Qué es lo que deseo compartir?

Seguiremos hablando de objetivos la próxima semana, mientras, os dejo el inspirador  poema «Invictus» del poeta inglés William Ernest Henley

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
agradezco a los dioses si existen,
por mi alma inconquistable

En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he estremecido o lamentado en voz alta.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yace el horror de la sombra,
aún así la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
Soy el amo de mi destino;
Soy el capitán de mi alma.

Buen fin de semana  😉

Todo ocurre por una razón

todocourre

«No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostí­bulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?

De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre habí­a sido portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre.

Durante décadas, el prostí­bulo se pasaba de padres a hijos y la porterí­a se pasaba de padres a hijos.

Un dí­a, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostí­bulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.

Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.

Al portero, le dijo: A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por dí­a. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero…..

Me encantaría satisfacerlo, señor, balbuceo, pero yo… yo no sé leer ni escribir.

Ah! Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto…

Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo…

No lo dejó terminar.

Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Qué tenga suerte.

Y sin más, se dio vuelta y se fue.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca habí­a pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llego a su­ casa, por primera vez desocupado. Qué hacer?

Recordó que a veces en el prostí­bulo, cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, el, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podrí­a ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.

Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, solo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada.

Teni­a que comprar una caja de herramientas completa.

Para eso usaría una parte del dinero recibido.

En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferreterí­a, y que debía viajar dos dí­as en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra.¿Qué más da? pensó, y emprendió la marcha.

A su regreso, traí­a una hermosa y completa caja de herramientas. No habí­a terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.

Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.

Mire, si­, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar… como me quede sin empleo…

Bueno, pero yo se lo devolverí­a mañana bien temprano.

Está bien.

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino toco la puerta.

Mire, yo todaví­a necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?

No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferreterí­a está a dos dí­as de mula. Hagamos un trato, dijo el vecino. Yo le pagaré a usted los dos dí­as de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?.

Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días…

Aceptó. Volvió a montar su mula.

Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

Hola, vecino.¿ Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?

Sí.

Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.

El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.

No todos disponemos de cuatro días para compras, recordaba… Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que el viajara a traer herramientas.

En el siguiente viaje decidió que arriesgarí­a un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que habí­a vendido. De paso, podrí­a ahorrar algún tiempo de viajes. La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.

Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón.

Luego le hizo una entrada más cómoda y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformo en la primera ferretería del pueblo. Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. El era un buen cliente.

Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferí­an comprar en su ferreterí­a y ganar dos dí­as de marcha.

Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podrí­a fabricar para él, las cabezas de los martillos.

Y luego,¿ por qué no? las tenazas… y las pinzas… y los cinceles.

Y luego fueron los clavos y los tornillos…..

Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformo con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas.

El empresario más poderoso de la región. Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela.

Allí se enseñarí­a además de lectura y escritura, las artes y los oficios más prácticos de la época.

El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazo y le dijo:

Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela.

El honor seriía para mí, dijo el hombre. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.

¿Usted?, dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo.

¿Usted no sabe leer ni escribir?, usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir?

Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?

Yo se lo puedo contestar, respondió el hombre con calma.

Si yo hubiera sabido leer y escribir… ¡serí­a portero del prostíbulo!.»

He elegido este genial cuento El portero del prostíbulo de Jorge Bucay para reflexionar hoy, puesto que simboliza muchos de los pensamientos potenciadores que nos son de gran ayuda en nuestra vida.

La importancia de la toma decisiones personal y no esconderse en la zona de confort, como ejemplo  la decisión  para elegir nuestra dedicación. Debe ser nuestra pasión.

Nunca sabemos a qué nos tendremos que enfrentar y por ello, no podemos bajar la guardia, el aprendizaje debe ser algo que nos acompañe durante toda la vida.

Nadie puede volver atrás y empezar de nuevo pero todo el mundo puede empezar hoy y crear un nuevo final”

Haz lo que puedas con lo tengas, donde estés” E. Roosevelt

Arriesgarse tiene su recompensa, sobre todo porque si no hacemos nada no podemos esperar que algo cambie.

Quien da, recibe, sé el primero en hacerlo, tiene su recompensa.

Escuchar a los demás, es una inversión la mayor parte de las veces.

Crecer continuamente personalmente, en los negocios…es el secreto.

Y finalmente “Todo ocurre por una razón”¡¡¡ sólo tienes que buscarla!!!

Por supuesto que esto que he reflejado son los que yo he seleccionado y que las interpretaciones son miles. Por eso estaré encantada de que comentéis vuestras propias reflexiones sobre el post para enriquecerlo.

¡¡Gracias!!

Foto: todoocurrealladodelaluna

¿Qué te pre-ocupa?

preocuparse

En cuanto has puesto los pies en tu casa y en tu trabajo, tras las vacaciones, todas esas cuestiones que habías dejado apartadas, han vuelto de golpe a tu mente.

Preocuparte que había sido una actividad a la que le habías dedicado poco tiempo, ahora te consume gran parte del día.

Volviste a escuchar y a leer noticias sobre economía, enfermedades, sucesos, por tu configuración obviaste todas las que no significan una amenaza para ti y con las que te quedan, imaginas escenarios a cual más aciago.

Preocuparse es una actividad desde cualquier punto de vista absurda pero que en nuestra cultura, si no le dedicas el tiempo suficiente parece que no te ocupas de los demás, o de los temas, que no te importan, que  eres un irresponsable mayúsculo que vive del azar o de las rentas de los demás.

Párate a pensar, en algún momento, ¿ alguna de las cosas que ocurrieron en tu pasado más reciente, se solucionó por preocuparte?

¿Cuánto tiempo le dedicaste a un montón de pensamientos absurdos que te derivaban a la peor de las situaciones para nada?

Aún en el peor de los casos, anticipando todo ese mal augurio, lo único que conseguirás es fastidiarte  días sin motivo.

Parece no muy razonable que pudiendo elegir escenarios mucho más agradables, te pongas siempre negativo y lo que es peor, que esto te incapacite para ver oportunidades u otras soluciones.

En muchos casos en los que la preocupación te inmoviliza estás eludiendo otra cuestión que te es incómoda de llevar a cabo o resolver,  y  utilizas la preocupación como excusa para no hacer nada. Piénsalo, busca que hay detrás de esa constante.

La preocupación también es la excusa perfecta para justificar otros comportamientos que de otra forma, querrías cambiar: fumar, comer…

La preocupación también te afecta físicamente con muchas dolencias añadidas: dolores de cabeza, espalda, úlceras…¿te vas a empezar a cuidar?

Además la preocupación  te impide el cambio.

Algunas estrategias para evitarla que puedes entrenar:

Pregúntate:

  •  ¿De qué me evado al malgastar mi tiempo en preocupaciones?
  • ¿Habrá algo que llegue a cambiar como resultado de mi preocupación?
  • ¿Qué es lo peor que me puede pasar y qué probabilidades hay de que ocurra?

Deja unos minutos al final del día para preocuparte, específicos y utiliza sólo éstos.

Preocúpate por algo por lo que jamás lo harías, algo trivial,  y comprobarás lo absurdo de la actividad.

Párate y dile a alguien : ” Míreme estoy a punto de preocuparme”

Dyer dice que el mejor antídoto contra la preocupación es la acción, así que ¡¡ponte en marcha yaaaaa!!

Complícate 20 segundos

reloj20

¿Ha llegado para ti Septiembre cargado de buenos propósitos? Casi tiene más fama Enero, pero el descanso estival también establece un antes y un después en la rutina de todos.

Sobre esta rutina y  sus cambios es sobre lo que me gustaría  reflexionar hoy.

Hacer ejercicio, aprender algún idioma, dejar de fumar, no ver  tanto la televisión, la lista seguro que sería interminable si incluyese todos nuestros deseos, pero seguro que  podéis hacer una analogía con vuestros propios propósitos.

Si además no es la primera vez que éstos están en vuestra lista, el apuntarlos habrá sido  una mezcla entre precaución, escepticismo y ganas de no volverlos a escribir.

Incluso si repasamos nuestras «listas para hacer» durante las vacaciones para muchos de nosotros también habrá sido interminable al principio y se habrá quedado reducida, después,  a la mínima expresión y es que cuando no tenemos jefe y todo el “tiempo del mundo” por delante, la ley del mínimo esfuerzo se impone.

No estamos acostumbrados a tirar de nuestra energía de activación para echar a andar. Necesitamos órdenes externas o poner nuestra esperanza en la fuerza de voluntad, fuente no inagotable, y por lo tanto habiéndonos resistido a hacer algo desde la mañana, por la noche nos será prácticamente imposible que nos quede algo de fuerza para seguir en nuestro propósito. O si hemos tirado de ella para hacer algo no nos quedará la suficiente para emplearla en una segunda cuestión.

De ahí que después de días haciendo ejercicio lo dejemos durante semanas o que atraquemos el frigorífico después de días de estricta dieta o incluso que vayamos postergando durante días tareas por hacer..

Sin embargo no debe desesperarnos que nuestros automatismos y hábitos se impongan, para algo ¡hemos estado practicando durante años!

 Aunque sí, empezar al menos a dejar los hábitos que no nos gustan o no son saludables para nosotros, sería un buen comienzo.

Como inicio te propongo que el hábito que te propongas eliminar le aumentes en, como mínimo, veinte segundos, el tiempo de acceso. Por ejemplo si es fumar deja el tabaco lejos, donde te dé tiempo a pensar, mientras haces el esfuerzo  para llegar a él. Si es la televisión quita las pilas del mando, si es comer coge poca cantidad de lo que sea para que debas volver…piensa en tu hábito a extinguir y en como complicarlo.

Mientras muchas compañías pagan sumas millonarias por ahorrarte y minimizar este tiempo de acceso para que consumas, compres o utilices sus servicios, tú lo utilizarás por mucho menos en tu favor.

Piensa en cómo poner entre tú y lo que quieres dejar al menos veinte segundos.

La sabiduría  popular cifra en 21 días los necesarios para adoptar un hábito, consigue al menos el mismo tiempo.

¡¡Adelante!!

Volver, volver, volveeeer…

back

Seguro que cuando ha sonado el despertador y has abierto el ojo, los primeros pensamientos que le has dedicado a tu vida y a tu felicidad han sido algo así como : ¡qué horror! de nuevo la rutina, se acabaron las vacaciones…

Cómo crees que este hábito de conexión con tu día a día afecta al resto del tiempo. Seguramente si lo meditas no es inocuo y  hará que el resto de tu lunes sea un pequeño infierno del que querrás que las horas pasen volando para volver a tu letargo y a tus lamentos en solitario en casa.

Las vacaciones son momentos en los que no necesitamos despertadores, horarios, rutinas y damos dispensa al cuerpo y a la mente para que el libre albedrío los dirija. Toda esa energía que acumulamos no es para perderla en dos minutos con esos pensamientos vacuos.

Incluso con la promesa de que se repetirán en unos meses, no conseguimos remontar una primera semana sin amortizar, al menos unos días, esas pilas cargadas.

Recuerda que ese sueño que acumulas es fruto de ese merecido descanso que ha trastocado tus horarios y te ha hecho disfrutar, ahora simplemente te avisa de eso.

Seguro que si trazas esa estrategia  y cada vez que el sueño te arrastra, recuerdas alguno de esos buenos momentos de tus días de asueto, una sonrisa asoma en tu cara.¡ Eso sí que te hará el día mejor!

Te propongo que para que la vuelta sea menos gravosa  y tu energía no se derroche en las primeras horas, hagas un ejercicio de agradecimiento que seguro te proporcionará felicidad: nada más despertar y al acostarte agradece tres momentos concretos de tus vacaciones, no lo hagas  general, busca situaciones concretas y agradécelas conscientemente.

Hazlo durante toda la semana. ¡No te cuesta nada trabajar tu propia felicidad!

¡¡¡¡Bienvenid@s!!!!

imagen: te angry scot blog

El elefante encadenado

elefante encadenado

Hoy os quiero dejar este «Cuento para pensar» de Jorge Bucay, que nos sirve de metáfora para todas esas situaciones  en las que nos decimos a nosotros mismos «NO PUEDO»  relegando nuestros sueños, nuevas experiencias y la posibilidad de descubrirnos en asombrosas facetas por el simple hecho de lo que alguna vez  escuchamos, probamos, creímos…

«Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.

Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra.

Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes.

Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía…

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE.

Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…»

La próxima vez que vayas a decirte que NO PUEDES,  piensa en tus cadenas, en tu estaca y cuestiónatelas.

Total, ¿qué es lo peor que podría pasar?

Obsérvalo en los demás

ojo

Leíste ¿Por qué estoy diciendo esto? ayer.

Veo que sigues igual, que no te has dado por aludido. Continúas haciendo surco en tu mente con tu hábito de protestar y quejarte.

Te vas a dar una oportunidad? ¿de verdad no crees que te afecta?

Escucha  a  Wayne Dyer « Hay dos instancias en las cuales la queja es la peor de tus posibilidades:

1)Cada vez que le dices a alguien que estás cansado, y

2) Cada vez que le dices aalguien que no te sientes bien.

Si estás cansado, puedes hacer distintas cosas para remediarlo, pero quejarte aunque sea a una sola persona, peor aún si esta persona es uno de tus seres queridos, es un abuso de confianza. Y no hará que te sientas menos cansado. Y el mismo tipo de lógica se puede aplicar a tu «no me siento bien».

Aquí tienes otra  de sus prácticas, que te ayudará

«La próxima vez que te encuentres en una reunión social con otras parejas, puedes ensayar el ejercicio siguiente. Anota cuánto tiempo se ha empleado en conversaciones en que se lamentaban de algo. Ya sea de uno mismo, o de los demás, de cosas que pasan, los precios, la meteorología o cualquier otra cosa.
Entonces, al finalizar la reunión, cuando todo el mundo se ha ido a su casa, pregúntate a ti mismo: «¿Qué se logró con la mayoría de las quejas y protestas que se hicieron esta noche?», «¿A quién le importan realmente las cosas de que nos lamentamos esta noche?».

Entonces, la próxima vez que estés a punto de protestar o quejarte de algo,
recuerda la inutilidad de aquella noche.

Merece la pena entrenar!!

¿Por qué estoy contando esto?

quejas

Piensa en un día cualquiera, te levantas y al comenzar tu día, ¿qué haces si está nublado, o si llueve, o hace demasiado calor?.¿ Qué ocurre cuando no sale agua caliente o el ascensor no funciona?. ¿Cuando has olvidado el teléfono o el portátil en casa?

¿Qué es lo  más recurrente en tu rutina,  quejarte o escuchar las quejas de los demás? Estas preguntas seguro que da para  otro post.

Si te paras a pensarlo un rato, qué efecto  producen las quejas. Quizás nunca te hayas detenido a reflexionar sobre ello, pero seguro que si lo haces, podrás comprobar que el efecto que tienen en ti es nefasto. Te amargan un día en el que las oportunidades y las alegrías estarán teñidas desde temprano de un gris preocupante.

Si esto te ocurre muy a menudo es que no te tratas a ti mismo como un ser pleno, te permites el lujo de amargarte con pequeñeces que no está a tu alcance resolver, no tienes el control ni la solución.Si puedes cambiarlo, ¿de qué te quejas?,¡¡ ponte manos a la obra!!

Contar a los demás cosas que no te gustan, sobre las que los demás no pueden hacer nada por ti  o con las que estás insatisfecho, contribuye a aumentar tu sentimiento negativo y a no desenganchar de esas situaciones negativas.

 Además seguro que si alguien le intenta quitar importancia o incluso negarlas, ves una posibilidad de tener la razón por encima de todo y te empeñas en defender tu queja, que no es más que justificarte tú.

Es un acto inútil,¿has comprobado además la imagen que das?      ¿Quiere acaso alguien estar con una persona que protesta, o cerca de ella?  Como mínimo, pensarán de ti que eres  gruñona, negativa, con muchos problemas y desconsiderada para con los demás.

¿Quién te crees para amargar con tus lamentos a los demás?, quizás ellos estén haciendo grandes esfuerzos para cambiar su actitud. Tú no sólo colaboras sino que la empeoras. ¿Te gustaría que te lo hiciesen a ti?

Quejarse con las personas a quienes quieres es un abuso de confianza. Para desahogarte tú, dejas de pensar en cómo se sentirá la persona que te escucha, a quien seguramente dejes, como mínimo, preocupada y preguntándose con ansiedad, cómo te podrá ayudar. Cuando tú contándolo, te has quedado tan relajado.

Quejarte como explica Dyer “impide que vivas tu vida de forma positiva y eficiente. Te impulsa a tener pena de ti mismo e inmoviliza tus esfuerzos para dar y recibir amor. Dsiminuye tus oportunidades de mejorar tus relaciones afectivas y aumentar tus relaciones sociales. Y aunque logres atraer la atención de los demás sobre tu persona, lo lograrás de una manera que sin duda ensombrecerá tu propia felicidad.”

¿Quieres trabajar para cambiar?. Empieza por unas sencillas preguntas  que puedes hacerte para detectar este comportamiento : ¿Por qué estoy contando esto? o ¿Hay algo que puedan hacer por mí para solucionar el problema?

En ambos  casos, tú mismo, verás la inutilidad de la queja, antes de protestar.

¿Participas en la Operación Biquini?

biquini

Qué es lo que ocurre cuando nuestro cuerpo no cumple con los cánones que la sociedad intenta imponernos. ¿Cómo afecta esto a nuestra autoestima? ¿Qué es lo que hace realmente atractiva  a una persona?

En esta época del año, es bastante corriente que la denominada “Operación Biquini” sea un tema recurrente, los miles de anuncios de productos con los que nos bombardean a diario, requieren un amor por uno mismo a prueba de bombas.

Nunca es el peso, la piel, el músculo ideal…y esto nos afecta definitivamente en cuanto toca despojarnos de la ropa, evitar disfrutar de experiencias, lugares, obsesionarnos con nuestros más pequeños detalles. Todo para ocultar que no nos aceptamos.

Da igual que las estadísticas sobre determinadas cuestiones hormonales sean abrumadoras, que  disfrutar de la comida en muchos casos sea incompatible con los cánones publicitados  a no ser que tengas ración doble de ejercicio. Te crees en una situación única.

Si realmente estás tan a disgusto a lo mejor es el momento para no retrasarlo más y empezar a hacer ejercicio con asiduidad o hacer algunos cambios en tu dieta. Lo que es seguro es que no es el momento de amargarse.

Una cuestión fundamental es que «lo que tú piensas de ti mismo es  mucho más importante que lo que piensen los demás”. No les des una oportunidad para hundirte.

La seguridad en ti mismo será tu mejor traje de baño este verano. Te hará divertirte disfrutar y demostrarle a todo el mundo que el crecimiento personal es más importante que cualquier cuestión física. Que poner tu foco de atención en lo estético sólo, puede que no te haga tan  feliz como crees. No busques la aprobación en los demás como una necesidad o acabarás trágicamente confundido y agotado. ¿Por qué seguir al resto?

 Os dejo unas palabras de Wayne Dyer sobre “El amor al cuerpo” que nos ayudarán en la reflexión:

“Todo empieza con tu yo físico. ¿Te gusta tu cuerpo? Si has contestado que no, trata de dividir esta respuesta en diferentes partes. Haz una lista de las cosas que no te gustan. Empezando por arriba: tu cabello, tu frente, tus ojos, párpados, mejillas. ¿Te gustan tus ojos, tu nariz, dientes y cuello? Y ¿qué pasa con tus brazos, dedos, pecho y estómago? Haz una lista larga. Incluye también tus órganos interiores. Tus riñones, el bazo, las arterias y el fémur. Ahora piensa en los oscuros ingredientes que te componen. ¿Qué piensas de tu Cisura de Merlando, de tu zona coclear, de tu úvula, de tus glándulas adrenales y de tu pabellón auditivo externo? Tienes que hacer una lista larga y completa. No es que tengas buen cuerpo; tú eres tu cuerpo; y el que no te guste significa que no te aceptas a ti mismo como ser humano.

Puede que tengas algunos rasgos físicos que te desagraden. Si son partes de tu cuerpo que pueden ser modificadas, haz que cambiarlas sea una de tus metas. Si tu barriga es demasiado grande o tu pelo de un color que no te sienta bien, puedes considerarlos como elecciones hechas en anteriores momentos presentes, y puedes hacer nuevas decisiones apropiadas a este momento presente.

Esas partes que desapruebas y que no pueden ser modificadas (piernas demasiado largas, ojos demasiado estrechos, pechos demasiado pequeños o demasiado grandes) pueden ser vistos bajo una óptica diferente. Nada es demasiado nada y las piernas largas no son ni mejor ni peor que pelo o no pelo.

Lo que tú has hecho es aceptar la definición de la sociedad contemporánea respecto a la belleza. No dejes que los demás te dicten lo que te resulta atractivo a ti. Decide que te agrada tu yo físico y que es valioso y atractivo para tu modo de ver, para ti, rechazando las comparaciones y las opiniones de los demás. Tú puedes decidir lo que es agradable y de tu gusto; y hacer que la falta de aceptación de ti mismo sea una cosa del pasado”.

Contrólate

control

“Sólo tú puedes mejorar tu suerte y hacerte feliz a ti mismo. De ti depende hacerte cargo de controlar tu propia mente, y entonces debes tratar de sentir y actuar de las maneras que elijas”.

Este pensamiento de Wayne Dyer, refleja claramente una reflexión compartida, eres sólo tú quien puede mejorar tu vida, controlando tu mente, tus pensamientos y tus emociones.

Si hablas con personas de tu entorno seguramente podrás comprobar cómo, a algunas personas, las controla el entorno, es decir, son víctimas de sus circunstancias.

No creen que hayan elegido nada en la vida, las excusas del azar o de la culpabilidad de otro se suceden en la mayoría de sus relatos, hasta tal punto, que hay días que incluso la cuestión meteorológica, toma protagonismo en su humor y en su vida  para decidir su día.

Los sucesos creen que forman parte de fenómenos paranormales a los que no se han podido resistir y por lo tanto no son dueñas de su suerte. Algo así como una sumisión total a las eventualidades que provoca que nada en su vida tenga una autoría propia y por lo tanto cualquier hecho les sorprenda.

No ser conscientes de esto y por lo tanto no ser responsables de nuestra mejora y sabedores de nuestras posibilidades no es inocuo, afecta a nuestra felicidad y a nuestro bienestar.

Estar a los mandos de nuestra vida y hacer que las cosas pasen, sin esperar a que ocurran por mera casualidad hace que seamos más exitosos en nuestras vidas personales, sociales y laborales.

Cada vez que entablo conversación con alguien que tiene un sueño, una meta y una deseo concreto, desde hace mucho tiempo. Ha conseguido darle forma hasta poder recordar colores, sonidos y emociones, y le pregunto qué está haciendo para lograrlo, en muchas ocasiones me encuentro con excusas.

Todos tenemos miedo al fracaso, al rechazo, a no ser capaces en algún momento. Lo importante es ponerte ese miedo a la espalda, como motor, no llevarlo siempre delante donde nos mira retador, nos asusta y nos sirve de freno,Haz este ejercicio mentalmente cuando te asalte. Trasládalo y atrévete!!!

En la vida lo único importante es el tiempo, no se puede comprar, fabricar o intercambiar y a lo mejor si te decidieses podrías disfrutar de todas esas cosas que tantas veces has imaginado.

Dominar tu mente y tomar los mandos te hará sentirte tan poderoso que nadie podrá pararte.

Empieza dividiendo todo en pequeñas tareas, no acometas grandes hazañas o correrás el riesgo de caer en la desmotivadora trampa todo o nada. Celebra la consecución de todas las fases y prémiate.

¿Qué es lo peor que podría ocurrir? ¿Fracasar? ¿yyyyy? Ya contarías con más experiencia, arrojo y aplomo que los que nunca lo intentaron.

Recuerda que si pones el control en manos de los demás, tu vida la dominarán ellos y no tú y al final no podrás sentirte orgulloso de todas las batallas que libran las personas que se arriesgan, ni podrás acumular toda la experiencia de las sabias.

¿Te controlas o te controlan?

Fuera de tu control

fuera de control
 
 
Nadie te entiende, tú que te preocupas por ellos, porque mejoren, porque se sientan bien, útiles, porque hagan el mejor papel posible en la vida, con sus amigos,en su trabajo y encima se molestan.
Les has dicho mil veces cómo hacerlo, estás harto, no te hacen caso, tú  sabes que es por llevarte  la contraria, porque saben que no hay otra forma de hacerlo. Piensas que «seguro que envidian mi puesto o mi forma de organizarme o quieren ser yo!»
«Es que no lo ven, lo mejor para ellos es lo que  digo, se lo he dicho un millón de veces». ¿Les has preguntado? Yoooo? Si soy SU madre, jefe, amigo, compañero… yo lo sé.
Te reconoces en alguna de estas situaciones, has copiado el modelo quizá de un padre, un jefe, un amigo o una madre controladora y crees que es lo correcto. Te desesperas, te bloqueas, te enfadas cuando los demás no hacen lo que tú dices y lo que tú quieres.
Nunca has pensado en que quien tiene que cambiar eres tú. Tienes claro que son ellos que te desesperan e incluso has pensado que lo hacen aposta para fastidiarte, aunque sean quienes más te quieren tu madre, tu hermana, tu pareja…
Tú soportarías a alguien así a tu lado, que te diga constantemente lo que debes hacer, lo que es bueno y malo para ti y si no le prestas atención se malhumora, amenaza y pierde los papeles. ¿Te gusta ser así? ¿Te sientes bien?
Qué te hace pensar que lo que tú quieres o lo que significan para ti las cosas es compartido por los que están a tu alrededor.Qué te indica que tus opciones son mejores que las de los demás. Acaso ,¿soportarás las consecuencias tú?
¿Dónde tienes el foco de control fuera o dentro de ti?. Cómo quieres cambiar a los demás si no eres capaz de hacerlo tú mismo, siendo incapaz de reprimir ese hábito de mandar, sugerir e imponer.
Si has decidido cambiar tu actitud y dejar de intentar controlar lo que le ocurre a los demás, la próxima vez que te desesperes, te enfades y vayas a perder los papeles piensa, ¿qué porcentaje de esta situación controlo? Si depende de ti, será el 100% si es algo referente a otra persona el porcentaje irá disminuyendo a medida que tu bloqueo, tu desesperación y tu ansiedad aumentan.
Si depende de ti y lo  quieres, pon todo tu esfuerzo en lograr tu propósito, no te rindas. Si  consiste en empujar a los demás al cambio, en contra de su voluntad o sin su acuerdo o porque se rinden,  será o bien un trabajo frustrante y agotador o una pírrica victoria que tampoco te calmará.
Si quieres ser feliz empéñate en las que superen al menos el 75% de tu control. En las demás, una vez detectada la ansiedad, el temor o el bloqueo, piensa en la situación, ponte en la piel del otro, mira con otros ojos e intenta comprender, pregúntale para saber. Sólo esta detección, te irá ayudando.
Si a esto lo acompañas de un diario en el vayas reflejando estos episodios y reflexionando sobre ellos, cada vez tendrás más autocontrol y más energía para resolver lo que realmente te ocurre a ti y dejarás a los demás que con sus propias herramientas disfruten de sus victorias y aprendan de sus derrotas.
Déjalo fluir, por fin  estarás en paz contigo mismo.
Agótate hasta conseguirlo, merece la pena ser feliz

Tu torre de control

torre de control

Igual que este edificio con forma de torre, controla el tráfico aéreo en la zona del aeropuerto y sus inmediaciones y su labor es compleja, nuestra torre de control también lo es.

No sólo porque realiza un montón de análisis de variables como la aérea, sino  porque hay veces que no controla lo que nos produce felicidad y paz interior, sino que nos complica la vida.

Hay al menos tres tipos de control sobre los que me gustaría reflexionar: el control sobre uno mismo, el control tuyo sobre los demás y  cuando dejamos que ellos nos controlen.

En este primer post me gustaría reflexionar acerca  de cuando dejamos que nos controlen. Respecto de esta variable se pueden deducir otras dos situaciones, la primera que sean personas quienes nos quieran controlar y segunda que sean los propios acontecimientos los que nos gobiernen, me referiré a esta última en el control sobre nosotros mismos.

En el caso de que sean las personas las que nos quieran controlar, podemos detectar a este tipo de personas a nuestro alrededor porque su sola presencia nos estresa, nos violenta, nos sentimos manipuladas  y ni siquiera sabemos decir el porqué.

¿Reconoces la suma de muchos de estos rasgos?: constantes cambios de humor, uso de su “carácter “ con frecuencia, piensan que  siempre saben lo que estás pensando, se hacen una imagen de ti que no cambian, buscan elogios, no aceptan un “no”  o intentan cambiarte cuando actúas por ti mismo, critican a otros para crecerse, carecen de la habilidad de tolerar o aceptar diferencias y nunca es su culpa. Además de que tienes que ir con pies de plomo para no ofenderles o cualquier cosa que haces o dices les hace perder el control.

Muchas de estas cuestiones son el reflejo de problemas de las propias personas y tienen su raíz en cuestiones que “no vienen al coaching.” Lo principal es que una personalidad fuerte no implica que seas controladora.

Sin embargo sí que puede ser un cambio vital importante para ti, ir soltando lastre para poder tener una vida plena y feliz aceptando a cada uno como es. Aunque si  la persona no lo reconoce o no entiende que necesite un cambio comienza a ser insoportable. Si tu malestar persiste a su lado, a lo mejor tú sí necesitas cambiar.

Responsabilizándonos de esto, nuestra actitud es la que podemos modificar antes de que sea demasiado tarde y puedan llegar a frenar tu desarrollo vital.

Las  personas controladoras también sufren su propio estrés por querer controlar la vida de los demás y para ellas tampoco es una cuestión agradable, pero hay veces que sin ayuda externa no pueden salir del patrón.

Las verdaderas relaciones de amistad y de pareja no se crean sobre quienes tienes el control. Se busca un equilibrio entre el dar y recibir.

Si estás cerca de alguien así, primero intentar detectar si está hablando de límites o quiere controlarte.

Segundo, piensa si tras  la detección, podrás seguir siendo tú, a pesar de tus lances y defender las cosas del modo en que tú las ves.

Tercero si continúa ejerciendo de controlador y no tiene planes de cambio, aléjate puede ser que cuando lo pretendas tu autoestima esté bajo mínimos.

¿Qué estás haciendo para ser feliz?

feliz

Te has preguntado esto alguna vez. Te da miedo hacerlo. Crees que es demasiado tarde. Funcionará…

Si a veces has pensado que te va a estallar la cabeza de tanto pensar o que te vas a volver loco, puede que estés en lo cierto. Usas tu cerebro con los pensamientos equivocados y produces efectos indeseados.

Entre dejarte invadir por raudales de pensamientos  obsesivos y negativos y empezar una vida nueva, no hay más una decisión. Una elección. Querer.

Todos los pensamientos que anidan en tu cabeza son tuyos, tú los has creado. Ellos a su vez dan lugar a tus sentimientos y estos a tu estado de ánimo. ¿Cuáles vas a elegir para vivir?

A que seguro que los sentimientos ,sí que los identificas enfado, tristeza, alegría… ¿de dónde crees que provienen?

Crees que es magia, que se fabrican en algún lugar y después son infiltrados en tu cerebro para hacerte la vida imposible.

Eres tú o son los demás los que dirigen tu vida, los que deciden cómo te comportas, lo que haces, lo que piensas. A los que dedicas horas y horas de aflicción. Una opinión ajena y estás abajo o arriba,¿ piensas vivir en esa montaña rusa?

Tanto te importa lo que opinen los demás.  Realmente son ellos los que van a vivir tu vida, los que se responsabilizarán de tus consecuencias, de tus circunstancias.

¡Qué divertido! si son los pensamientos y opiniones de los demás, los que dirigen tu vida, ¿me dejas hacerlo a mí?

No será mucho más importante lo que tú opines de ti mismo, lo que te digas.

No necesitarás toda esa energía para ser quien realmente eres  y no quien los demás quieren o deciden.

Te has vuelto adicto a ese sentimiento de compasión que los demás te dedican, a pensar que no puedes hacer nada, que todo te pasa.

A mí no me das ninguna pena, ni pienso seguirte el juego. Todos, tenemos todos  los ingredientes para ser felices, dentro de nosotros.

Tú decides en qué proporción van a jugar en tu favor.

Ahí fuera hay miles de personas en peores circunstancias que tú y han decidido ser felices. Sé responsable y consciente de esto.

¿Qué les hace diferentes? Sin duda, sus pensamientos.

A partir de ahora cuando te pongas a pensar empieza por:

 ¿ qué estoy haciendo para ser feliz?

Nadie ha dicho que sea fácil 😉

Desde mi corazón gallego

corazón negro

Todo parece fuera de lugar cuando ocurre algo así…

Cualquier pensamiento expresado con  cualquier palabra parece  vacío, formal, ceremonioso, artificial, impostado…

Sólo pensando en el sufrimiento de las familias, todo se empequeñece y parece ridículo.

Si al menos pudiese darles un abrazo, cogerles la mano, mostrarles que estoy ahí… parece poco…

Apenas  puedo llegar a imaginarlo, mi mente se rebela para procesarlo.

No encuentro más que dolor en mi corazón que sufre ante lo horrendo de las consecuencias de algunos fallos humanos. Siendo  la infalibilidad  imposible…

Quiero aferrarme a la esperanza de quienes no han perdido la vida y están luchando para poder seguir persiguiendo sus sueños…

Me siento orgullosa de las cientos de personas que han reaccionado con su rápida ayuda en todo lo que se está necesitando. Esa solidaridad que arrastra corazones, es un tesoro.

Deseo que sean muchas las mentes y manos que ayudemos a que la resiliencia de los que hayan sido impactados por este accidente, pueda devolverles  la fortaleza necesaria para hacer frente a una vida diferente.

El camino no será fácil, para quienes se quedan, implicará mucho esfuerzo aceptar su nueva realidad.

Sólo espero que el paso del tiempo, sus percepciones y pensamientos, les ayuden a sobrellevar el dolor emocional en estos momentos tan difíciles y a vivir, en las mejores condiciones, su futuro.

Podéis contar conmigo…

Un abrazo

La sociedad impredecible

imprecedible

Desde que estalló la crisis económica y se unió a los vaticinios de globalidad y mundialización, el mundo parece  estar constantemente en movimiento y para muchos de nosotros, la incertidumbre es casi una novedad, ¿es esto cierto o es parte de nuestra percepción?

Leyendo  “El cisne negro” de Taleb, te vuelves consciente de la poca predecibilidad de los acontecimientos que transforman el mundo y de las principales causas por las que esto ocurre.

Este matemático y  ensayista  considera un Cisne Negro  un suceso improbable, cuyas consecuencias son importantes y sobre el que las explicaciones posteriores no se buscan en el azar sino en modelos anteriores y perfectos.

Hace un repaso histórico por fenómenos como la expansión del cristianismo y posteriormente del islamismo, como sucesos altamente improbables en su tiempo. Viajando más adelante en él, hace alusión a la irrupción de Google y al 11 de Septiembre americano, la crisis económica de 2007. Nadie había previsto nada…

De muchas de sus afirmaciones se extrae, que el hombre sólo investiga sobre lo que conoce y por lo tanto deja que lo desconocido le sorprenda. Estudia huracanes y seísmos donde se han producido o en zonas cercanas, intentando catalogar las causas para poder explicarlo. Refleja cómo, a pesar de que economistas de diferentes escuelas dieron  distintas soluciones a las depresiones en los ciclos económicos, las causas  de éstas fueron “la  estabilidad y la ausencia de crisis que estimularon la asunción de riesgos, la complacencia y el adormecimiento de la conciencia”, ¿os suenan?

Esto es una de las causas por lo que según Taleb lo hacemos, porque los sucesos a los que encontramos causa nos parecen más creíbles, por muy rara que ésta nos parezca. Lo que hace que nuevamente la impredecibilidad del mundo nos aborde inesperadamente.

Aplicamos lo que denominamos el “sentido común” que no es más que parafraseando a Einstein, el conjunto de prejuicios acumulados a través de los siglos. Que ya de nada nos sirve…

Habiendo avanzado varios capítulos del libro, incluso me atrevería a afirmar que la información que recibimos  por los medios habituales y conforme a la que tomamos decisiones, nos perjudica más que beneficia. Disminuye nuestro conocimiento del mundo. Todo se refiere y documenta en el pasado y sin embargo es lo novedoso, lo que modifica el curso de la Historia, lo que omitimos constantemente.No estamos acostumbrados a jugar con el azar.

No aprendemos reglas, sino hechos. Tampoco ponemos mucho énfasis en lo abstracto. No dedicamos mucho tiempo a pensar y cuando lo hacemos, regresamos de nuevo  al pasado para repasar hechos y atemorizarnos con los mismos miedos. Cuando en muchas ocasiones, la probabilidad de que vuelvan a ocurrir es mucho menor.

Taleb alude a que el mundo se volverá menos predecible a medida que pase el tiempo y aconseja que lo que nos parece extremo, desconocido y muy improbable, será lo que nos domine. Por lo tanto propone la necesidad de que tomemos estos sucesos extremos, como punto de partida.

Vivir en nuestro planeta requerirá grandes dosis de imaginación.  Si seguimos reprimiéndola en los demás, nos haremos un flaco favor. Tú mismo, en qué extrema, desconocida o poco probable situación te has imaginado …

Márqu(di)ez

marc

Disfrutando de un fin de semana  de motociclismo estaba, cuando atónita asistí  a como Márquez conseguía adelantar a Valentino en el Laguna Seca, en la curva con más solera del campeonato, y entonces lo recordé.

En ese momento volví a ver a Márquez en su entrevista antes de la carrera, hablando del circuito, de la dificultad de adelantar y de ese adelantamiento a Stoner, que en 2008 el propio Valentino había llevado a cabo en esa misma curva.

Los ojos y los gestos de Márquez lo decían todo, él también se veía adelantando en esa curva a quien años antes había pedido autógrafos, reconociendo su admiración por él.

En Márquez debo reconocer muchas cosas, algunas que doy por supuestas en deportistas de élite, como sus largas horas de entrenos y trabajo duro,  pero de entre ellas, quiero destacar varias especiales que me enganchan:

Su pasión por el riesgo, consciente de que pasar a la Historia exige dar lo mejor de ti mismo y salir de la zona de confort, no duda en hacerlo en cada carrera.

Su sonrisa, no existe una sola fotografía en que ese optimismo que destila, no se refleje en su cara y en sus gestos.

El dominio de sus pensamientos, en muchas de sus entrevistas podéis leer este verbo “pensar”. Dos declaraciones de este fin de semana “no pensé en Valentino, cuando adelanté, pensaba en Bradl…” y “después de adelantar a Rossi he pensado que tenía que ganar”.

Hacer Historia en MotoGP siendo un novato no es nada fácil pero el caso de Márquez es un reflejo más de que los pensamientos que elijes  te pueden hacer ganar o perder.

Fueron los sociólogos William I. Thomas y  el sociólogo Merton , quienes investigaron sobre el tema, el primero enunció su Teorema  “ si las personas definen situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias”, y el segundo, en su  libro “Teoría social y estructura social” acuñó el término “profecía autocumplida” y es la frase de Henry  Ford “ Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón”  la que mejor condensa este pensamiento.

Ambos tratan de la percepción y de las expectativas y de cómo éstas se pueden hacer realidad para quienes las proyectan. Precisamente porque tu predisposición y tus creencias  influyen en tu estado mental, en tu esfuerzo  y en las consecuencias de poner todo al servicio de una meta.

Cuando alguien es el primero en algo, antes que nadie, no tiene ninguna referencia o modelo que batir o igualar. Luchar contra nuestro diálogo interno  basado  en nuestra reducida experiencia y costumbre o en multitud de tópicos y batirlo fabricando tus propias profecías,  va a hacer que avances,  sobrepasando tus límites y haciéndote cada vez más poderoso. Nada es imposible

Inspírate en Márquez para saber cómo hacerlo y en el genial Valentino para saber encajar lo que no sale como quieres.

En ambos casos dos grandes.

¿Practicas el ABCD? (IV)

abcd

Esta pequeña anécdota con la que comencé la semana y que realmente sucedió, me ha dado pie para reflexionar sobre lo importante que es el estilo con el que explicamos, y «nos explicamos», las cosas que nos ocurren.

En ambos casos, tanto en el de “La mala suerte” como en el de ¨La buena fortuna” ambas historias pertenecían a estilos de explicación de los hechos totalmente distintos.

La historia podía ser una desgraciada incidencia que no le pasó a nadie más que a mí en aquel lugar, o un pequeño incidente que me proporcionase  otras aventuras.Mi entrenamiento me hizo disfrutar de la segunda opción.

Elegir el estilo de explicación optimista hace que no te estreses y por lo tanto, que  tus posibilidades, opciones  y oportunidades crezcan con tu creatividad.

En el caso de que la emoción negativa te secuestre, serás rehén de un estado que te perjudicará tanto física como psíquicamente y tu estilo te explicación pesimista te hará hundirte cada vez más.

Hay profesiones como las que están relacionadas con las ventas cuya  vivencia de conceptos como  esfuerzo y rechazo están desequilibradas en favor  de ésta última y o bien tu estilo es positivo o estás abocado a no poder superar tanta negativa.

La buena noticia es que se puede entrenar. Eso sí, sólo si somos capaces de no dejarnos llevar por el hecho en sí y la interpretación que por defecto hace nuestra mente, llenándonos de miedo y peligro, podremos.

Existe un “Modelo  ABCD”  de interpretación que inició el psicólogo Albert Ellis y que Martin Selligman y Karen Reivich han perfeccionado, que nos puede ayudar.

La “A” se refiere a “Adversity”, Adversidad,  la “B” a “Belief”, Convicción, la “C” “Consequence”, Consecuencia  y la “D” es de “Disputation”, Debate.  Con ánimo de que coincida también en castellano creo que entender bagaje como el conjunto de nuestras certezas, convicciones y creencias también nos servirá para el uso del acrónimo y que el ABCD lo podamos practicar en castellano.

Adversidad, es el hecho que no podemos cambiar, lo que ha ocurrido tal cual.

Bagaje es como reaccionamos al evento, lo que hace que nosotros por nuestra experiencia o creencias pensamos que ha ocurrido y el significado que con estas herramientas lo damos. En esta parte es donde decidimos si lo que nos ha ocurrido va a producir unos efectos a largo plazo, a corto y si nos va a ayudar a crecer o nos va a llevar a estados negativos e inactivos.

Consecuencia, si la anterior fase ha sido positiva, disfrutaremos de la mejor condición para afrontarlo pero si el estado al que nos ha empujado  es de consecuencias negativas.  Rápidamente pasaremos a la “D”

Debate, es esta fase entablamos una conversación con nosotros mismos. Primero, nos aseguramos de que entendemos que todo lo que estamos imaginando que va a ocurrir, es fruto de nuestra pequeña experiencia, de nuestros pensamientos, de como hemos almacenado  lo que nos han contado, hemos leído o visto. Si lo aclaramos en voz alta obtendremos una ayuda más  útil. Como si discutiésemos con otra persona, preguntando y rebatiendo cada argumento. Hasta que desentrañemos todo los «peros» y «porqués» del asunto.

Para preguntarnos finalmente si, ¿es realmente tan malo lo que os ha ocurrido?  o sólo el hecho de poder preguntarnos esto ya es un logro.

El tópico de que “las cosas nunca son tan malas como parecen“se hace realidad en la mayoría de las ocasiones. Entonces, por qué no adaptarse poco a poco…

Cuando abras tu próxima galleta de la fortuna, podrás leerla con dos estilos muy diferentes, tú decides con cuál lo harás.

La buena fortuna (III)

suerte

[…] […] «Tu galleta de la fortuna» […] […]

Emprendíamos nuestra marcha para parar doscientos metros más adelante y ver otra magnífica construcción, cuando alguien amablemente nos advirtió, que nuestra  llanta descansaba en la calzada.

Sin mediar gesto alguno, nos orillamos  donde pudimos parar, chequeamos la rueda de repuesto y al ver que era de las que sólo recorrían 200 kilómetros y que no podríamos llegar con ella a nuestro destino,  llamamos a la asistencia en carretera.  Nos aseguraron que en media hora estarían allí para llevarnos a un taller cercano y ver si era un pinchazo y lo podíamos solucionar allí mismo, o deberíamos cambiar el neumático.

Al saber que disponíamos de media hora, vimos la posibilidad de bajar  andando al lugar que tanto ansiábamos visitar y así lo hicimos. Un maravilloso lugar desde luego, del que no tuvimos que prescindir.

Justo cuando regresábamos al coche, llegó la grúa, y en media hora estábamos en el taller, una de las ruedas se había desgastado  demasiado  por el interior y el bordillo que subimos, la acabó de reventar. Qué hubieses pasado en carretera en caso de haber continuado, esa  hubiese sido otra cuestión a la que estábamos expuestos por lo tanto, nos alegramos del incidente.

Entre las opciones que barajamos,  pasar la noche en aquel pueblo y comprar la rueda al día siguiente en otra ciudad, ya que ellos no disponían de ella o, viajar a Madrid en autobús, elegimos la primera.

Al disponer de la tecnología necesaria para trabajar desde allí, llamamos al seguro que nos proporcionó una noche en un recién remodelado hotel de ese maravilloso pueblo del norte, que gracias a este incidente conocimos. Pudimos disfrutar de un domingo estupendo con paseo, descanso. visitas y cena en una agradable terracita.

A la mañana siguiente, descansados y encantados volvimos a viajar en grúa hasta otra ciudad cambiamos  los neumáticos y con  la oficina ambulante volvimos a Madrid. EN-CAN-TA-DOS

La mala suerte (II)

mala suerte

Continuación de » Tu  galleta de la fortuna «[…]

Al salir del coche nos miramos, una mueca de desagrado fue el desencadenante de un aciago día.

Con todas las personas que había allí y tuvo que pasarnos a nosotros, siempre igual, además quién nos creería. Sólo pensábamos visitarlo unos minutos y volver a Madrid. Estábamos muertos, el sueño y el calor en una peligrosa mixtura amenazaban.

Habíamos  cambiado alguna rueda antes, hacía siglos, ese no era el momento idóneo, queríamos volver a casa, teníamos muchas cosas que hacer. Eso era mala suerte, estábamos tan lejos.

Debíamos avisar de las novedades. Cogí el teléfono para avisar del incidente  a la familia y en el trabajo. Qué pasó que nadie nos creía. No nos había  ocurrido nada grave. Se suscitó mas controversia, entre unos creyendo que intentábamos ocultar algo importante y los que creían que era una excusa, acabamos de arreglarlo.

Comenzamos una discusión sobre quién se encargaba de las revisiones del coche, quién cambiaría la rueda. La cuestión se complicó cuando descubrimos que la rueda de repuesto nos llevaría como mucho 200 kilómetros más cerca.

Aquello era insostenible, los reproches cada vez tenían su origen en hechos más antiguos ya discutíamos sobre la tarde anterior. Ni siquiera habíamos visitado todo lo que nos proponíamos y la cuestión era ahora otra muy diferente.

Cambiamos de mala gana la rueda, a pleno sol y proseguimos nuestro viaje. Teníamos 200 kilómetros para encontrar un taller, las emociones negativas nos asaltaban constantemente. El domingo era un mal día para todo y  los teléfonos acabaron sin cobertura intentando localizar una tienda de repuestos abierta.

La cuestión se complicaba por momentos… más a nivel personal. Hubiese hecho cualquier cosa por salir de aquel coche. Volverme en autobús era una opción cada vez más sólida.

Tu galleta de la fortuna (I)

fortuna

Durante esta semana quiero que compartamos  la valoración que hacemos de los sucesos que nos ocurren en nuestra vida por triviales que nos parezcan.

Este fin de semana hemos vivido una situación  que me ha hecho reflexionar sobre si alguien es afortunado o desafortunado y a qué se debe.

Nuestra historia comienza cuando recorrimos el viernes para pasar el fin de semana más de quinientos kilómetros- La razón, un compromiso profesional cuya parte lúdica se alargó hasta bien entrada la madrugada del sábado. Tras dormir unas horas en un  confortable hotel y degustar un delicioso desayuno, el domingo a mediodía,  emprendimos la marcha, de vuelta a Madrid.

Decidimos parar por el camino para visitar algunos lugares que llevábamos tiempo queriendo disfrutar y que nos llevarían poco tiempo. Cuando volvimos al coche y nos dispusimos a reiniciar la marcha, una persona nos advirtió, que nuestra llanta estaba en el suelo. Nuestro regreso se detuvo de repente…

Teniendo en cuenta que había que cambiar la rueda y que  con la  nuestra  de repuesto sólo podíamos recorrer 200 kms., que era domingo y ningún taller cercano estaba abierto y  que deberíamos estar a la mañana siguiente, hoy  lunes trabajando a 500 km en Madrid

Te parece que, ¿nos sorprendió la mala suerte o la fortuna?