¿Sueñas en serio?

biblio

Piensa en cuando tienes que llevar a cabo  una cuestión importante en tu vida , seguro que no se queda en una idea que te ronda en la cabeza sino que la pones sobre el papel, le das forma, te preocupas de desarrollarla y de que se entiendan bien todos los pasos para ponerla en marcha.

Esto seguro que lo haces con lo que concierne a tus tareas laborales o a los negocios que quieres poner en marcha, pero qué ocurre cuando hablamos de proyectos personales, de objetivos propios, de metas vitales o de sueños. ¿Dónde están? ¿seguro que no estarían mejor sobre el papel?

Hay veces que cuando la vida nos plantea algunos reveses en poco tiempo, generalizamos la idea de conformismo, de mal menor, como la que debe ser nuestra forma habitual de entender la vida, es decir, dejamos de soñar. Nos rendimos a estas vicisitudes sin contemplar que conforman una pequeña parte de nuestra vida, que podemos considerarlos meros tropiezos comparados con el total, con lo que nos queda por vivir. ¿ has pensado que quizá los mejores años de tu vida pueden estar por llegar?

Pues si lo piensas detenidamente te darás cuenta de que ahorrarías un montón de tiempo e imprimirías un montón de entusiasmo y pasión a tu vida si tuvieses tus » Libros de Sueños».

Si quieres comenzar a confeccionarlos, no esperes a tener un cuaderno adecuado, o un bolígrafo perfecto, coge una hoja de papel y apunta hasta cien sueños que tengas. Sueña en grande.

Haz una lista sin distinciones, no separes, ni priorices: desarrollo personal, aventura, salud, profesionales, familia, aprendizaje, materiales… ponlos todos. Sueña sin límites, no te los pongas tú.

Cuando acabes quizá la lista de parezca imposible pero ahora ya has empezado a soñar en serio. Del “imposible” pasará al “quizá” y acabará seguro en “hecho”. Sólo porque nos sabemos qué va a ocurrir mañana podemos hacerlo.

Ahora es el momento de que inviertas en una cuaderno atractivo con separadores, o quizá varios. Tú decides. ¿Has pensado alguna vez en hacer una lista de sueños con tu pareja, con tus hijos, con tu socio, con tus amigos? Dejar de compartir miedos, recelos, tristezas y soñar. Comparte un cuaderno en el que podáis escribir todo aquello que os mantendrá unidos y enfocados. Hacedlo trabajando en equipo.

Ya con sólo escribirlos a mano, comienzas el proceso creativo, adquieres mayor compromiso con ellos, lo puedes consultar cuando quieras, cambiar, tachar, añadir, dibujar al lado lo que te sugieran. Hacer que tus sueños cada  vez cobren más vida.

Cuando tienes en marcha varios proyectos, seguro que tienes carpetas diferentes para ellos, haz lo mismo con tus sueños, consigue información, recortes, personas que te puedan ayudar a conseguirlos. Ten tu biblioteca de sueños al día.

 

La pasión por los sueños es contagiosa, el entusiasmo y es lo que podemos nosotros inyectar en nuestra vida. Es increíble el efecto que tiene además conocer los sueños de las personas que tienes alrededor, de las que quieres y te importan. De repente te sorprendes queriéndoles ayudar a conseguir los suyos y haciendo equipo. Nada impulsa más que un sueño, te llena de energía y te da una satisfacción difícil de conseguir con otras cuestiones  y a nadie  se agradece más que a quienes te ayudan a conseguirlos.

Si que llamarles sueños te resulta difícil, elige la palabra que te motive, llámalos objetivo, metas, negocios, como quieras, pero siente la magia de escribirlos, compartirlo y poder  hacerlos  realidad.

Foto:menuparabibliografos

La magia del coaching

magia elementos

Creo en la magia de unas cuantas preguntas que atacan tus creencias más limitantes haciendo que seas capaz de empezar a  dudar y de plantearte que quizá no son las ideales para ser feliz y que estás dispuesto a evaluarlas, una a una.

Todos esos “deberías” que te persiguen constriñendo esa auténtica persona que llevas dentro y que está deseando salir a disfrutar y a ser ella misma, pueden ser parte del pasado. Tengas la edad que tengas.

Quizá  has estado sometido a  demasiadas presiones externas que incluso has llegado a integrar como propias y nunca te has cuestionado, ni planteado desechar. Puede ser el momento.

Todas esas generalizaciones que has integrado en tu vida y das por buenas, de lo que tiene que hacer una madre, un padre, un jefe, un empleado, una persona buena…¿De dónde vienen?,¿ son tuyas o heredadas?, ¿te gustan o no?, ¿te hacen feliz?

Alguna vez te has preguntado, ¿cuál sería la alternativa o las alternativas?, ¿qué ocurriría si dejases de hacerlo? Si dejases todos esos “tengo que”, “es necesario”, “no es posible”, “es que yo soy”, “debería”…

Podemos hablar largo y tendido de cuáles pueden ser las causas de que estés en esa posición con todas esas obligaciones y creencias impuestas y cargadas  a tu espalda, impidiéndote dormir, descansar, llenándote de contracturas, dolores de cabeza, pero eso no te interesa. Sólo quieres cambiar para estar mejor, no para buscar causas, culpables, razones…

Los límites de tu modelo del mundo los pones tú, con tus generalizaciones, tus distorsiones y eliminaciones. Por lo tanto puedes tener un increíble potencial sin reconocer o destapar sólo porque crees que “no puedes” o que “es imposible”.

Tu mundo está limitado, falto  de alternativas, de nuevas herramientas. Cuando más trabajas en ti  mismo más encuentras, puedes observar como con pequeños entrenamientos y cambios  tus interacciones con los demás se modifican mágicamente. Simplemente reconocerlo te dará una ventaja competitiva grande porque te hará reducir tu gasto energético y  sabrás colocar cada cosa en su sitio.

Seguro que tus juicios y suposiciones sobre otros desaparecerán, o acaso conoces a alguien con una buena autoestima que hiera a los demás, que parta de sus defectos, que trate con desprecio, que se refocile en lo que ella supone sus debilidades. Ellos también están pasando por similares luchas interiores, en las que tienen que demostrar su fuerza. Compréndeles aunque no compartas los medios.

Quienes creemos en los demás y utilizamos todo a nuestro alcance para buscar y acompañarles en el descubrimiento de su potencial, hacemos todo lo contrario, admitimos que todos, en muchos momentos pasamos por sentimientos que no nos hacen sentirnos los mejores y sin embargo no dejamos que ello nos haga rendirnos o infravalorarnos sino que desarrollamos la suficiente consciencia para poder analizar ese pensamiento desde fuera. Evaluando si es o no bueno para nosotros, la creencia que lo  sustenta, qué nos aporta y para qué nos sirve.

Pero no sólo me  quedo  ahí sino que para mi, ayudar a los demás a conseguir hacer esto es una inmensa y gratificante satisfacción.

Por eso quiero agradecer a todos los y las valientes que son capaces de mirarse, de hacerlo hacia dentro, buscando en ellos la solución,  que hayan decidido ser  parte de ese cambio que quieren ver en el mundo y se hayan puesto en marcha, dejándome participar en el proceso. El placer es mutuo.

¡Muchas gracias!

¿Te puede la información?

info

Desde que tenemos fácil acceso a Internet, la información está a toque  de tecla  y la cuestión se complica con la ingente cantidad a la que nos enfrentamos.

Sin embargo es paradójico la cantidad de información que tenemos sobre cuestiones externas y ajenas a nosotros y la poca que obtenemos y registramos de nosotros  mismos, la baja importancia que le damos y el casi nulo almacenamiento de la misma.

Muchos de nosotros andamos todo el día cargados de dispositivos electrónicos, de calendarios con citas y alarmas, de programas para recoger notas tanto escritas como de voz y aún así  nuestra organización y gestión no mejora.

Cada día cambiamos de aplicación a otra que realmente nos ayudará más, que lo hará mejor, pero no dejamos de darnos cuenta al final del día de las pocas veces que las hemos consultado.

Sólo echar una visual a nuestras pantallas del ordenador nos da una idea de la dificultad de concluir una tarea en un medio en el que la información no descansa. Mientras nosotros dormimos hay otros miles de personas subiendo más datos y análisis en la Red que nos obligará a abrir más de una carpeta o de una pestaña.

Estoy de acuerdo con que la información  es poder pero en la actualidad se está convirtiendo para muchos además, en un gran dolor de cabeza.

A pesar de tener tanto aparato donde descargar nuestros gigas mentales, seguimos sin hacerlo con las cuestiones más importantes, con lo que gestionamos nosotros mismos, es decir, sólo registramos los inputs que leemos o investigamos sin dejar que nuestra mente analice, relacione y archive nuestro propio resultado, nuestros outputs, sin dejar que el proceso de aprendizaje se concrete y finalice en nuestra mente.

Decía Umberto Eco que “ toda información es importante si está conectada a otra”. Imagina el potencial de esta frase para cada uno de nosotros, cuando lo que leemos, lo que experimentamos y cómo lo hacemos es único y original en cada uno de nosotros.

¿No merecerá más la pena, continuar con una idea hasta parir algo, y darle vueltas y reflexionar sobre ella para que sea nuestra, a que sigamos  yendo de link en link, desesperándonos al darnos cuenta que cada vez sabemos menos?

¿Y si en lugar de vivir con esa ansiedad de pensar la cantidad de libros que queremos leer, los cursos que queremos hacer, lo que nos queda por ver, vamos conectando en la misma medida lo que ya nos pertenece?

¿ Si en lugar de guardar en carpetas digitales, abrir pestañas y descargar aplicaciones, vuelcas en una simple hoja en blanco palabras que te ayuden en tu aprendizaje y reflexión sobre el tema y las colocas como crees que conformarán un puzle que puede darte  muchas claves?

¿En qué crees que consiste un artículo o escribir un blog?, ¿en inventar algo, en decir algo que nadie ha dicho o en que tú mismo vayas colocando y relacionando lo que hay en tu mente de forma que construyas tu propio análisis?

No hace falta que sea público, pero estoy segura de que este proceder te dará una nueva forma de ver la vida, ¡la tuya!.

¡Coge papel y boli, por favor!

foto:idmadvisory

Tu tormenta perfecta

tormenta

Puede ser éste el momento idóneo para que pares y pienses qué está haciendo ahora mismo tu mente, cómo está, relajada, trabajando, no para…

Dentro de ese trabajo, observa los pensamientos que baraja y se suceden cómo son positivos, negativos, de dónde proceden.

Muchas de estas preguntas que no te planteas a menudo te hacen confundir lo que piensas con lo que eres y por lo tanto te invalidan para poder ser un mero observador y cambiarlos o simplemente poderlos mirar desde otra posición.

Seguro que haces o al menos ves a tu alrededor la cantidad de personas que lejos de hacer este ejercicio y complementarlo con una meditación diaria que conduzca a la serenidad mental o se valga de alguna ayuda profesional para la reflexión, comienzan a intuir que todo lo que les ocurre es por la falta de algo, en muchas ocasiones es material, más dinero, coches, cenas, viajes, en otras, de hacer, a lo que te dedicas, lo mucho que  cambiaría todo si hubieses estudiado, o hubieses estudiado otra cosa, o tuvieses otro trabajo o en otra compañía. Todos esos anhelos son fruto en muchas ocasiones de la falta de introspección y de conciencia sobre cómo se fraguan nuestros propios pensamientos.

Buscamos fuera, en lo que hacemos, en lo que tenemos, para que nos configure lo que somos. Buscamos fuera, lo que realmente sólo podemos encontrar dentro de nosotros. Algo que aunque en principio dé miedo indagar, cuando conseguimos abordar, como dicen mis “coachees”: “se colocan muchas cosas”. De repente el hilo que mantenía nuestros nervios a flor de piel, nuestro cuerpo contraído, a la defensiva y en guardia de repente se corta. Es tal la fuerza interior que te aporta ver realmente quien eres y de dónde vienen todos esos obstáculos mentales que de pronto empiezas a vivir.

A disfrutar de todas esas pequeñas cosas que ocurren continuamente a tu alrededor y que esos temores que te creas, te impiden.

Da igual cómo seas físicamente, dónde vivas, tu situación económica, a lo que te dediques, lo mucho o poco que tengas. Lo que piensas puede hacerte feliz si eres consciente o totalmente infeliz si te entregas a esas emociones negativas sin pensar.

Mientras decides si quieres paz y tranquilidad o seguir escondiéndote tras un frenético frenesí para no pensar, te dejo una práctica genial de Matthieu Ricard que seguro te ayudará cuando te sientas invadido por emociones negativas:

“Imagina una gran tormenta en el océano con olas tan grandes como edificios de varias plantas. Cada ola es más monstruosa que la anterior. Todas están a punto de engullir tu barco, tu vida pende de los altos muros de agua que levantan frente a ti, desafiantes, atemorizándote.
Ahora imagínate observando esa tormenta desde un avión, a mucha altura. Desde esa perspectiva las olas parecen un delicado mosaico que se extiende a lo largo de una gran superficie en el agua. Desde esa altura, en el silencio del espacio, tus ojos sólo aciertan a divisar esos patrones mudos, mientras tu mente está sumida en ese claro y luminoso cielo.”

Los pensamientos negativos de miedo, ira u obsesión parecen reales pero en realidad son fabricados por tu mente. De repente hacen su aparición y de repente desaparecen.

¿Por qué permanecer en el barco  de la ansiedad pudiendo hacer que tu mente vuele tan alto que considere que esas emociones tienen muchas menos fuerza de la que les atribuyes?

No revivas tu tormenta perfecta. ¡Sobrevuela y cambia de perspectiva!

¡Buen fin de semana!

 

¿Activos o pasivos?

pasivos

En cuántas ocasiones te has planteado si el personal de tu organización es un activo o un pasivo. De esta clasificación dependerá en gran medida el avance de tu compañía y que consigas convertirla en su mejor versión.

La literatura acerca de los distintos medios de conseguirlo es vasta pero que se siga dando vueltas y aplicando lo mismo desde mucho antes de Peter Drucker, hace que a pesar de todos los gurús y sus consejos, no lleguemos a ninguna tierra prometida.

El futuro de tu empresa y el potencial de tus empleados están unidos para lo bueno y para lo malo y tratar a todos con el mismo rasero o con tips de management, sin preguntar, ahondar o investigar es un café para todos que te mantendrá ocupado y a veces te liberará de la carga de no haber hecho nada pero los réditos, distarán mucho de ser los óptimos.

En toda organización, lo importante y lo imprescindible son las personas, que no sólo viven de pan, es decir, cuando sus necesidades económicas están satisfechas, a partir de las manidas y básicas, los incrementos, tienen la eficacia que tienen y en muchas ocasiones incluso llegan a dar la impresión de ser un lenitivo para la explotación horaria a la que se somete a los empleados.

Muchas de las personas en sus lugares de trabajo no se encuentran comprometidas porque tienen la sensación, a veces bastante fundada, de que son consideradas cargas, obligaciones, máquinas que alimentar con dinero o amenazas, que no importan y a las que ni siquiera se escucha con la excusa de la falta de tiempo.

Sólo se pone remedio temporal, en el mejor de los casos, cuando los datos arrojan una tasa de reemplazo tan alta que se refleja en el balance. ¿Por qué las personas abandonan una organización?, ¿habéis preguntado alguna vez esto a vuestro empleados?

La falsa realidad que vivimos fruto del ambiente que ha creado esta crisis económica, hace que las condiciones en las que las personas trabajan en la actualidad, probablemente sean las peores para hacerlo en años. Creyéndose sometidas a un escenario negro en el que fuera de su trabajo no existe nada y por lo tanto cualquier oferta es aceptable. ¿Qué ocurrirá cuando todo mejore?, ¿cómo será la tasa de reemplazo entonces?

Muchas empresas comprometidas, tienen muy perfeccionado el proceso de adquisición de talento pero, ¿y el de mantenimiento? Se pueden permitir que esto ocurra…

Alguien se ocupa de conocer cuáles son los sueños de los empleados, lo que les hace estar motivados, lo que les hace defender y contribuir definitivamente a esa corporación, dedicándole su más preciado bien, su tiempo.

Se molesta alguien en buscar los soñadores de las empresas, a los entusiastas, antes de que se agoten o se marchen, ofrecerles que tengan un coach, potenciarlos y entrenar a los que sí son capaces de trasmitir un fin y un propósito dentro de su trabajo diario para entusiasmar a los demás en sus tareas.

Mostrarles que no son pasivos de esa empresa sino activos, que importan,  que merece la pena invertir en ellos. Que necesitan un mantenimiento y un entrenamiento que les haga tener herramientas para ser su mejor versión ayudar a los demás a serlo también.

Tú decides, si tus empleados, son  o no, una buena inversión. O quizá piensas seguir sin verlo, deshojando la margarita…

foto:estudiodelactivoydelpasivo

¿Te gusta conducir?

conducir

Tanto esa pregunta como el eslogan «No podemos conducir por ti»  te sonarán familiares, y a mi me resultan dos frases idóneas para introducir y reflexionar en este post.

Hoy quiero hablar sobre la responsabilidad y lo importante que es respecto de la construcción de la persona, de su autoestima, a través de sus decisiones y de los objetivos que queremos conseguir.

Algunas veces cuando miramos hacia atrás para coger herramientas y lanzarnos más lejos en el impulso, nos damos cuenta de que muchos de los movimientos que hemos hecho en la vida han sido fruto de miles de cuestiones ajenas a nuestra propia y consciente decisión, a veces ni siquiera podemos encontrar una causa o una motivación para explicar muchos de nuestros movimientos.

Pocas son las personas a las que se acostumbra a tomar decisiones y a sufrir sus consecuencias a temprana edad, que sería lo ideal. Muchos de los que nos rodean en su afán  por protegernos  elijen  lo que creen, es mejor para nosotros, van cortándonos ramitas del árbol de la autoestima y en algunos casos, acabamos siendo altamente dependiente de los demás, necesitando su aquiescencia u opinión  para cualquier cuestión.

Cuando nos empezamos a dar cuenta, la mayoría ya hemos incluso terminado nuestros estudios sin tener muy claro si era lo que queríamos hacer o el devenir de la vida y la fuerza de la herencia, de la inercia  o del propio desconcierto nos han llevado hasta allí.

Con lo cual, al no haber sido una decisión consciente no la valoramos como propia e intentamos colgar nuestra carga en ese inspirador familiar o amigo al que le debemos nuestra detestada dedicación. A partir de ahí, hay veces que entramos en un bucle que supone el inicio de un camino plagado de bandazos de los que tampoco nos responsabilizamos y que nos hacen altamente infelices, a pesar de que algunas veces incluso en esos empleos tengamos una buena remuneración.

Pues buenas noticias, ¡nunca es tarde! si hasta ahora has ido en  el coche, en el asiento de atrás para no ver el camino y te has prestado a ir donde te lleven, sin preguntar o eras el copiloto y de vez en cuando has hablado con el conductor u opinado sobre el  cambio de destino sin ningún éxito, ¡estás de suerte!, hoy mismo puedes empezar tu vida activa y ponerte al volante, decidir dónde vas, cómo vas, cuándo vas a parar, con quién vas a ir, qué GPS vas a seguir y configurarlo tú mismo, con tu propio criterio.

Comenzar una vida activa en la que seas consciente de tus decisiones, tendrá un impacto brutal en tu vida. Ya no pasarás tiempo buscando culpables o excusas, sólo hablarás de resultados, que aunque no sean siempre los esperados, serán tuyos, porque los has buscado, conscientemente, tú  y por ello aprenderás de ellos en cualquier caso.

Piensa qué ocurriría si te hicieses responsable de cada palabra que dices, de tus sentimientos, de  tus acciones en todo momento, de  tu felicidad.

¿Qué va a ocurrir a partir de ahora cuando las cosas no vayan bien en qué te vas a convertir, qué te va a procurar esa nueva imagen tuya?

 

Imagina cómo va a ser esa nueva actividad, qué va a significar en tu salud, en tus relaciones, en tu carácter, en tu desarrollo, en tu bienestar económico, con tus amigos, en tu autoestima.

 

¿Cuánto esfuerzo y perseverancia vas a ser capaz de emplear para coger el volante y lanzarte en tu propia aventura vital?

 

Cada minuto que pasa es una oportunidad para hacerlo.

No dejes que conduzcan por ti 😉

foto:educavialroquetas

El arquero

arquero

EL ARCO

“Un guerrero, armado de la cabeza a los pies, dirigía su caballo hacia el bosque. Al verlo llegar, tan altivo, un cazador se asustó. Tomó una flecha y tensó su arco.

 Al verlo así, dispuesto a disparar, el caballero le gritó:

 «¡Detente! No te fíes de las apariencias. La verdad es que soy muy débil. Cuando llega la hora del combate, estoy más asustado que una vieja.»

 El cazador le dijo entonces:

 «¡Vete! Afortunadamente, me has advertido a tiempo. ¡Si no, habría disparado contra ti!»

 Las armas son, para muchos, la causa de la muerte. Puesto que tú eres miedoso, abandona tus flechas y tu espada.”

Este cuento sufí me sirve como metáfora para la reflexión que quiero hacer hoy sobre las apariencias.

No desde el punto de vista de quienes miran y ven lo que su ojo quiere ver, sino desde la óptica interior de lo que nosotros proyectamos.

Hay en determinadas ocasiones que por lo que pensamos, por con quienes estamos o el entorno en el que nos movemos o queremos hacerlo desempeñamos un papel que dista mucho de nuestro yo verdadero, y esa parte de ego y de vacío o falta de verdadera reflexión la que nos impulsa a comportarnos de una forma determinada que nada tiene que ver con nosotros.

Piensa en esas veces que te has esforzado en parecer más fuerte de lo que eres, en demostrar tu inteligencia, lo ingenioso o gracioso que eres, en que parezca que todo lo sabes, que  algo no te importa o no te ofende.

Piensa en la diferencia que hay con la realidad, toda esa energía que has derrochado en esa puesta en escena, cumplirá su cometido, hará que los demás te traten con ese rasero. Ese nuevo baremo  que tú has creado y con el que los demás se dirigirán a ti,  hará que lo que digas o lo que hagas, tenga que estar en consonancia con tu nuevo personaje y te exija una dosis extra de energía para ser cada vez más ingenioso, más fuerte, más…Trabajo de más que te hará agotarte, algo que sí mostrarás, con pasividad o agresividad, con los que no quieras impresionar.

Para minorar esas consecuencias no deseadas y que para ti no sea un trabajo desagradable y demasiado tedioso, puedes buscar otras opciones más ecológicas para ti. Entre otras, puedes hacer como nuestro guerrero y advertir a los demás sobre los juicios rápidos sobre ti, los que no son  adecuados, antes de que temas decepcionar y te adaptes al personaje que te adjudiquen a pesar de que te resulte una tarea épica  y poco saludable.

Foto:photobucket

¿Te «reseteas»?

reiniciar

¡¡Oh la culpa!! Esa gran compañía que cuando se instala en tu mente te hace merecedor de todas las adversas vicisitudes que te pueda arrojar el azar. Que no te deja dormir, que rememora y magnifica  una y otra vez el momento, lo que hiciste, lo que pudo ser y no fue, lo que tenías que haber dicho, una y otra vez hasta desear encontrar el botón de on y off de tu cerebro para acabar con el tormento. Todo esto tumbado en el sofá o recostado en la silla…sin actividad.

Y,¿ para qué? Para nadaaaaaa. Para conseguir que esa tortura absurda gaste todas tus energías, las que necesitas para levantarte y seguir adelante, viviendo, equivocándote, acertando y   disfrutando. Sin embargo te arrojas en sus brazos, ofreciéndole tu autoestima y hablándote como el peor de tus enemigos.

 

Y en qué basas esos argumentos, en creencias que ni siquiera son tuyas, son de tu familia, de tus amigos, de la televisión, de las revistas, ¿por qué te las aplicas todas?, ni siquiera te das cuenta de que muchas se contradicen.

Piensa que en otro ordenador hay otra persona escribiendo como yo, que opina y sustenta sus argumentos en lo que lee y estudia, pero eso no significa que sepa todo, que conozca todo, que sea lo correcto, que lo interiorice igual, que lo exprese de la misma manera. Ni que crea que te va a afectar de esa forma. Por eso, yo siempre te invito a que pruebes y lo integres si te funciona, sino lo desechas y a otra cosa.

Seguramente es la culpa, ese sentimiento el que te hace menos productivo durante el día por no dejar de reprocharte no ser igual que los demás, o no hacer lo que se supone, que dicen demás, que es lo mejor. Ser diferente, único, es algo maravilloso, no algo que lamentar. Seguramente lo has hecho hasta ahora, porque nunca te lo has cuestionado.

Tú como quien más te quiere, te perdonas, con el propósito de ser y hacer mejor, qué necesidad hay de castigarse el resto del día, si cada segundo  que pasa es otra oportunidad para empezar de nuevo y hacerlo mejor.

Imagina que cualquier jugador de élite que falla una canasta, un  penalti o pierde un juego, no pudiese sobreponerse a ese sentimiento de culpa. Seguramente tendría difícil volver a encestar, a marcar o a ganar otro juego. Sin embargo ellos entrenan pasar página, ir a la siguiente toma. No tienen botón de encendido y apagado pero si  de reinicio.

Tu mente tiene que encontrar el clip que introducido en ese pequeño orificio más de cinco segundos procure que te reinicies y dejes atrás el bloqueo. Que se cargue todo tu software libre de virus y te permita seguir con tus tareas concentrado.

Imagina esa situación y piensa cuál va a ser tu rutina de reinicio, piensa si tendrás un botón en alguna parte de tu cuerpo que podrás apretar o quizá consista en un movimiento determinado, un giro, un salto, una palabra en voz alta. Recuerda que esta rutina sólo servirá para reiniciarte de tus bloqueos por la culpa así que no puede ser algo que hagas para recordar otra cosa.

La  próxima vez que te asalte la culpa, quiérete, desbloquéate, libérate. No lo utilices como excusa para tu inactividad y tus lamentos. Si los demás no te castigan, tampoco lo hagas tú. ¡¡Dale a reiniciar!! 😉

foto:regonline

¿Cierras tu válvula?

valvulas

Piensa en alguna persona que proponga lo que proponga casi siempre parece ser atractivo seguir su plan. No sabes exactamente  el porqué pero te gusta estar con ella, contarle tus cosas, que te transmita su energía.

Seguramente hasta ese momento no habías pensado en hacer cosas como saltar en paracaídas, correr una maratón, ir a ese viaje tan lejos, participar en actividades de voluntariado, políticas o en alguna aventura empresarial y ahora tras su conversación, te lo planteas.

Te has preguntado alguna vez qué es lo que diferencia a esa persona de ti, crees que hace cosas más interesantes, tiene un trabajo mejor, más comodidades, oportunidades, experiencias.

Ahora que ya sabes que no, qué te parece si valoras algo tan importante para enganchar como el entusiasmo. Es quizá esto lo que te atrae. Las ganas de vivir, lo que disfruta con todo y con todos. Cómo lo transmite.

Quieres ser así pues sólo tienes que tomar la decisión y ponerte manos a la obra.

Piensa en esa persona que transmite entusiasmo, seguro que no se lamenta del tiempo, ¿y tú? A que tampoco cuenta lo ocurrido con un tono regular, pesado y monótono. Quizá a sus eventos negativos  o no les da el protagonismo que tú o no los cuenta o les pone el suficiente humor como para relativizarlos y sacarte una sonrisa. A lo mejor, no se queja. Quizá se interesa por los demás más que tú y no se cansa de agradecer todo.

¿En qué os parecéis o en qué os diferenciáis?

Además de esos ejemplos de comportamiento también he comprobado otro, que quiero que valoréis y seáis conscientes: lo que influye por teléfono el estado de ánimo con  el que contestas y hablas, sobre la persona que está al otro lado del teléfono. Si no vas a estar al 100% y a trasmitir entusiasmo, ganas de vivir y buenas noticias, no llames, ni escribas. No te ven ,con lo que lo que trasmites, es lo que perciben y no son adivinos, ni intérpretes.

Muchas personas llaman a sus seres queridos y  no se cuestionan su estado interior para hacerlo, algo que sin embargo si hacen en sus trabajos y eso ¿a qué se debe?, acaso no merecen el doble de tu esfuerzo para no preocuparles o ponerles nerviosos. Si no vas a mejorar su estado por lo menos no lo empeores, no marques.

Si quieres ser una persona entusiasta que trasmita buena onda, vibraciones, rollo, comienza por imprimir energía positiva a tu actividad diaria más trivial. Empezarás a disfrutar de todos tus momentos.

Sonríe con ganas, que tu apretón de manos diga exactamente que te alegras de conocerle, que tu tono demuestre que estás vivo y lo agradeces, que tus “gracias” sean sinceras, de verdad y si tienes algo bueno que decir de alguien no te lo calles, díselo.

Todos estos pequeños cambios tendrán un efecto multiplicador estimulante en tu vida y aumentarán  tu entusiasmo. Construye tu  circuito de retroalimentación para aprovecharlo.

De ti depende empezar a llenarlo o que siga con la válvula abierta siendo  tu propio sumidero de energía.

Llévate la mente

maleta

Hemos vivido, como país, vaivenes en diferentes  épocas, que han producido la salida de personas a trabajar fuera, principalmente debido a la falta de oportunidades laborales, pero también merced a los puestos internacionales que muchas empresas han ofrecido en distintos lugares del planeta y que también favorecían la carrera dentro de éstas.

Cuando este movimiento es involuntario y a veces, posteriormente cuando es voluntario, produce un efecto en las personas que nos vuelve  vulnerables y sensibles en exceso y nos hace estar arrepintiéndonos de la decisión, desde el momento en que pisamos algo que no sea suelo patrio.

Lo que en casa sería una persona maleducada en la ventanilla de un banco que nos pone mil y una pegas para abrirnos una cuenta, en otro país es una afrenta racista de la que tardamos en recuperarnos y que nos refuerza en la idea de que no deberíamos haber ido.

Sé que ser una estudiante de intercambio durante  años, en Estados Unidos, seguro que no se puede comparar a ninguna otra experiencia. Entre otras cosas, porque yo tenía dieciséis años, estaba sola, no tenía más tecnología que las llamadas de teléfono y desde el primero hasta el último contacto lo tuve que hacer yo solita.

Pero sí aprendí una cosa que  puede facilitar la vida a todos aquellos «expatriados», «inmigrados», «desplazados» y demás gente en el extranjero. La única forma de no sentirse un extraño, es no serlo y esto pasa por integrarse en la sociedad del lugar en el que estés y no sólo en tu trabajo.

Puedes quedarte en casa y disfrutar en familia de un ambiente fuera de tu entorno, pero lo único que desearás será volver, y pronto. O puedes decidir interesarte por todo y ahondar profundamente  y con entusiasmo en lo nuevo que puedes aprender, hacer y experimentar. De ti  depende.

La opción aislamiento no sólo influirá en ti sino en los que te rodean que intuirán que, poco o nada, a ti no te gustan ellos, por qué les vas a gustar tú. Además si tienes familia, esa sensación, esos pensamientos de abatimiento y rendición también se los trasladarás, no hace falta que sea verbalmente, aunque seguro que tu lenguaje también te delata, pero con tu lenguaje corporal y tu comportamiento darás constantes muestras de que tú también te quieres ir. Serás su ejemplo, para el resto. Véndelo como un éxito de fortaleza, una aventura, no como una maldición.

Si has conseguido salir de tu zona de confort, no te rindas tan fácilmente, será un importante capítulo de tu vida y tú decides si es un drama o una comedia. Ellos son distintos, pero también son susceptibles de engancharse con tus historias sobre tu país y tus costumbres, por no hablar de lo que unen los deportes y más aún la música. Mézclate con la gente con entusiasmo. Piensa desde el primer día como si fueses un ciudadano de allí. Manifiesta interés. Adáptate.

Esa experiencia te hará trabajar muchísimas fortalezas: flexibilidad, toma de decisiones, resolución de problemas, etc y  en caso de manejar otro idioma, será una gran oportunidad. Ya estás allí, no dejes que la mente que has dejado aquí te castigue y no te deje disfrutar de tu experiencia.

¿Quién me iba a decir a mí que cuando tuviese que volver lo lamentaría tanto? Suerte que ahora, después de varias décadas, con las redes sociales, he vuelto a contactar y sigo teniendo otra familia al otro lado del charco.

Te llevaste tu cuerpo y te dejaste aquí  algo. Recupéralo. Llévate tu mente contigo. La vas a necesitar.

¿Quién dijo miedo? 😉

Por favor, no molestar

nomolestar

He compartido despacho  con  compañeros, he tenido mi propio despacho y he trabajado en casa. Con cuál de las opciones me quedaría si tuviese que decidirme por una o implantarla próximamente en  mi  negocio, de eso va mi reflexión hoy.

Recuerdo el revuelo que creó Marissa Myers cuando llegó a Yahoo  y siendo “tecnóloga” decidió acabar con el teletrabajo con argumentos como “»algunas de las mejores decisiones e ideas surgen de conversaciones entre empleados en la cafetería, de conocer a gente nueva y de reuniones improvisadas de los equipos» y  «la rapidez y la calidad del trabajo se sacrifican a veces cuando se trabaja desde casa».

Estoy de acuerdo con la afirmación de las mejores ideas surgen en las cafeterías, algo que he comprobado y que además sustenta un estudio de la Universidad de British Columbia. “Hace un año investigadores de la Universidad de British Columbia realizaron un estudio y encontraron que el sonido ambiental estaba relacionado con el incremento de la creatividad. La prueba que se hizo a 300 participantes determinó que permanecer en un entorno con ruido moderado de 70 decibelios (más o menos lo que se escucha en una cafetería) nos ayuda a ejecutar procesos creativos de un mejor modo que si permaneciéramos en un espacio silencioso o con mucho ruido.”

También creo que las reuniones de los equipos son imprescindibles pero a lo largo de los años he comprobado que son las informales e improvisadas en espacios relajados las que son productivas  y no las que se establecen previa agenda con un orden del día encorsetado en las que si no hablas o asientes, no eres lo suficientemente importante y se eternizan.

 «Los resultados que se desprenden de una encuesta realizada por Oi2 a más de 1.000 personas entre 18 y 65 años que analiza los aspectos que más influyen a la hora de concentrarse en el trabajo y y aquellos que ayudan a conseguir que la rutina sea llevadera.

El mal ambiente entre compañeros y las constantes interrupciones durante las horas de trabajo (38%) son los elementos considerados más molestos, seguido de las conversaciones (11%), el sonido del teléfono (8%) y del ruido de la impresora y e fax (1%).»

Por lo tanto yo también creo que la calidad del trabajo y la concentración son mejores en casa ya que comparto con Jason Fried, os invito a  ver el video, que las distracciones que se aducen, como ver la televisión, navegar en internet o tumbarse en el sofá, son voluntarias y no las típicas interrupciones de las que se suele ser el blanco en las oficinas, en las que los demás deciden por nosotros cuando vamos a tener un “descanso”. En muchas ocasiones, incluso  con tu propio despacho, cerrar la puerta y  apagar el móvil, no son suficiente para indicar que se necesita un periodo sin interrupciones.

 

Sin embargo, trabajando desde casa, nos ahorramos tiempo en atascos, contaminación, charlas, discusiones, comidas y reuniones de las que seguramente podemos prescindir y que no recuperamos el resto del día.

Con lo cual, la sensación con la que se sale del trabajo es la de haber perdido el tiempo, no haber acabado el trabajo y tener la necesidad de hacerlo fuera de la oficina. Lejos de ser una estrategia elegida, que guste, acaba quemando el tiempo libre y dedicado a cuestiones de ocio, personales y familiares, tan necesarias  como  laborales.

¿Por qué  tenemos que elegir un modelo?, podemos irlos compatibilizando a lo largo de la semana. Estoy segura de que  estableciendo un horario en la organización, podríamos tener un día en silencio, sin interrupciones, para acabar nuestro trabajo concentrados, como podría  ser el jueves y  no tener que dejar trabajo para el fin de semana; un espacio para reuniones informales en el que cada equipo se reuniese en un horario concreto para compartir lo que han pensado y apuntado previamente y un rato de asueto, y días de teletrabajo, con las tecnologías de las que todos disponemos en la actualidad cada vez es más sencillo y es posible hablar “cara a cara” .En lugar de llamar a la puerta, se pueden concertar  previo mensaje, correo  o chat.

«Creatividad es pensar en nuevas ideas. Innovación es hacer cosas nuevas»   Theodore Levitt

Tú, ¿qué haces?

http://www.ted.com/talks/jason_fried_why_work_doesn_t_happen_at_work?utm_medium=on.ted.com-facebook-share&utm_campaign=&utm_source=facebook.com&awesm=on.ted.com_g0D7F&utm_content=awesm-publisher#t-5733

¿Qué hay en tu caja de herramientas?

cajaherramientas

Al principio creí que era por mi falta de conocimientos sobre la  Administración de Empresas, después que se debía a mi inexperiencia en el mundo de los negocios pero cuando indagué sobre tarifas, precios y servicios supe que la cuestión no estaba fuera de mi, en lo prosaico, sino en mi relación con el dinero y tras este descubrimiento comencé a plantearme otras muchas cosas.

Le agradezco la ayuda en especial a una persona que, cuando yo me debatía en estos planteamientos de mis comienzos, con sólo una reflexión me subió hasta el último piso en ascensor: “Tú te dedicas a esto para ganar dinero, ¿no?”. Yo me planteaba otros caminos muy diferentes. Mas tarde me di cuenta que estas cuestiones derivaban  de mis patrones  sobre el dinero y ella me abrió los ojos sobre lo que significa dedicarte profesionalmente a tu pasión. A día de hoy ya he respondido muchas veces a esta pregunta con un sí rotundo cuando me embarco en otro proyecto y lo expongo, sin sonrojo, como uno de mis objetivos.

Lo cierto es que nunca había reparado en ello pero todas mis creencias acerca del trabajo estaban vinculadas al esfuerzo en demasía, tener que hacer un montón de cosas por las que estaba segura de que debía cobrar , madrugar, estar horas y horas en el trabajo, obedecer instrucciones, pero nunca piensas en dedicarte a algo que te apasione tanto que, si no tuvieses que subsistir, lo harías seguramente gratis.

Por otra parte, sí que había comprobado que lo gratis, la mayoría de las personas, no es que no lo valoren por el mero hecho de no costar dinero, pero como no se traduce en una ganancia o pérdida económica en su bolsillo, no tienen ninguna responsabilidad sobre ellas y no las tienen en cuenta entre sus prioridades y  eso hace que no se esfuercen por conseguirlas. Yo he de reconocer por el contrario, que muchas de las  cuestiones que han influido decisivamente en mi vida, no he tenido que pagar por ellas y por eso las valoro, igual o más que si fueran dinero.

Muchas han sido las veces que después de esta experiencia, he ayudado a otras personas a encontrar su valor, tanto económico como personal, a diferenciarlo, a no mezclarlos y a tener una sana y saludable relación con el dinero y el valor de su trabajo.

La mayoría pensamos que el éxito en los negocios depende de nuestras aptitudes o conocimientos empresariales o de la oportunidad que te brinda el mercado, pero si realmente reflexionas sobre lo que para ti supone el dinero, con qué cuestiones lo asocias y creencias tienes sobre él, te darás cuenta de que se hereda algo más que la genética y que influye tanto o más que ésta.

Si tu patrón por ejemplo es de gasto o de ahorro influirá en ti, en tu negocio, en tus socios familiares o empresariales. Si crees que se debe reinvertir, gastar. Si crees que el dinero llega fácilmente o hay que luchar para conseguirlo. Si te estancas en un negocio o en una inversión o saltas de uno a otro.Todos estos pensamientos y otros muchos más te condicionan en tu desarrollo y éxito.

Puedes probar todo lo que quieras, desarrollar más conocimientos técnicos, empezar por un precio bajo y subir, viceversa. Pero sin una buena caja de herramientas interior, nunca podrás abarcar grandes sumas de dinero porque lo que tendrás será miedo. Paradójicamente, si sentías miedo cuando no lo tenías, ahora tendrás más,  porque esa seguridad que buscas, no puede estar en el dinero, trabajarla dentro de ti, será tu mejor inversión.

Obsérvate a ti mismo, sé consciente, observa tus pensamientos, tus miedos, tus creencias, tus hábitos, tus acciones e inacciones y  piensa qué necesitas en tu caja de herramientas.

 

Si no sabes ponerte precio, ¿vas a hacer siempre todo gratis?

foto: agrega.educacion

 

¿Cuál es tu tipo?

tres

Seguro que ya has leído más de un artículo de las características que tiene que tener un emprendedor, te has leído algún  libro que tiene que ver con empezar algo nuevo o le estás dando vueltas a poner en marcha una idea desde hace tiempo,  a protagonizar un cambio en tu vida.

Además de las cuestiones técnicas que tendrás que abordar para pasar a la acción, tendrás que lidiar con un montón de personas que opinarán, incluso sin tú pedírselo, sobre tus posibilidades de triunfo.

Cuando estás en un momento de cambio, las dudas y las preguntas te asaltan constantemente planteando desafiantes escenarios a tus ideas , planes o proyectos y mientras estos se suceden como en una película o se pasan como en las páginas de un libro, estar alerta para elegir de quienes te rodeas, es fundamental.

Seguro que si le cuentas a uno de tus compañeros que te ves dirigiendo esa empresa en la que trabajáis o como dueño de otra similar, probablemente se reirá de ti, y te desgranará la cantidad de cuestiones de las que adolece tu plan y tu persona para ser realidad. Sin embargo si se lo dices a tu jefe, quien ya ha llegado a ese punto que es tu meta, seguro que a él no le parecerá una broma. Las grandes personas no se rien de las grandes ideas, todo lo contrario te animan a ponerlas en marcha, a pasar a la acción.

  » Si a ti mismo no te asusta tu sueño es que no piensas en grande»

Con esto, qué quiero decir, que hay que saber a quién le cuenta uno los planes que tiene para su futuro porque en un estado tan sensible como el principio de la producción o la creatividad, cualquier cuestión bien o mal intencionada puede hacernos mella.

David Schwartz en su libro «La magia de pensar en grande”, lectura que te recomiendo, hace distinción entre tres tipos de persona:

Un primer grupo en el que están los que se rinden por completo, convencidas de que no pueden conseguir lo que  pretenden y que el éxito es para los demás. Buscan siempre una explicación a su estado.

Un segundo grupo, los que se rinden parcialmente. Entran en la vida adulta con esperanza de éxito, trabajan y luchan durante un tiempo pero luego deciden que el éxito no vale el esfuerzo, a través de desarrollar temores como: miedo a fracasar, a la desaprobación social, a la inseguridad, a perder lo que ya tiene. Quienes son “gente talentosa e inteligente que eligió arrastrarse por la vida porque les da miedo levantarse y correr”

Y un tercer grupo que son los que nunca se rinden, este grupo que supone un 2-3% del total, vive y respira éxito. Hallan estímulos, recompensa, miran cada día como nuevas aventuras y una oportunidad de vivir plenamente.

Si con nuestros proyectos queremos estar en este tercer grupo debemos eliminar de nuestro rededor todas esas fuerzas negativas que tratan de acabar con nuestros sueños insuflándonos sus miedos.

“La gente que le diga que no puede ser hecho, son casi siempre seres infortunados, estrictamente en término medio, en el mejor de los casos mediocres en cuanto a realizaciones. Las opiniones de este sector pueden ser veneno.”

 

Si está rodeado de este tipo de personas, utilice sus comentarios como un desafío a sus propios proyectos. Estos saboteadores están al alcance de cualquiera, listos para echar a perder sus ilusiones y a sabotear sus progresos positivos con algún pero.

  

Si estás en esa etapa, sé escrupuloso con quienes compartes tus sueños, hay una enorme diferencia de la energía que te embargará dependiendo de que  circules en grupos donde emprender sea lo normal, o lo raro.

Selecciona a personas con amplias miras a las que les guste vivir en la incertidumbre de esta nueva era, que  prevean escenarios futuros halagüeños y diferentes.

Busca conversaciones que te interesen, que refuercen tu positividad, pensadores grandes que deseen que tú también triunfes. No hay mejor vía de triunfo que ayudando a los demás a que lo hagan.

 

Detente a pensar, ¿qué tipo de persona quiero ser?

 

 

¿Usas champú?

champú

 

Si respondes a la pregunta,¿ quién es la persona más importante en tu vida?,  y no eres tú, es que has pensado en montón de situaciones que, al menos, te serían menos agradables sin esa otra persona. Si de verdad no has reparado en que la persona más importante del mundo para ti, eres tú mismo, imagina dónde más podrías vivir que no fuese dentro de ti. A partir de ahí, ¿eres importante?

Cuando sabes que tú eres lo más importante para ti, no sólo empiezas a cuidar tu exterior tanto a nivel físico como de imagen, sino que comienzas a ser consciente de que todo esto repercute en ti mismo.

Esta cuestión a veces se confunde con vestir o estar en forma para impresionar a los demás pero ese pensamiento te distrae del objetivo, esa no es la cuestión fundamental, sino que cuidando tanto tu interior como tu exterior, tú estás impresionado contigo mismo, por lo que tus avances y tu pensamiento  se trasladan al exterior.

Volvemos al planteamiento básico que te debes grabar “ Soy lo que pienso”. Si tú mismo piensas que tu trabajo no tiene importancia, tú mismo te quitas importancia, y para ir a un trabajo así, necesitas vestirte de una manera determinada, hablar de una manera determinada y sentirte de una manera determinada, “sin importancia”.

Las actitudes que tomamos frente a la vida, no ya frente a lo que nos ocurre, sino para vivirla, las elecciones que tomamos y lo que nos decimos se exhibe a través de nuestros movimientos, lenguaje, vestimenta, etc… Aparece importante, pregúntate, ¿es esto lo que se  dice, piensa, se pregunta una persona importante?

 En muchas reuniones de emprendedores ahora te animan a que hagas y ensayes la pequeña charla de tu producto o servicio, tu elevator pitch, pero muchos, antes necesitamos hacer de nosotros mismos un producto vendible que no se viene abajo tras no pasar la primera prueba con un cliente, para poder después pasar a vender otra cosa.

Si nosotros no tenemos un discurso interiorizado positivo y energizante para contrarrestar toda esa  negatividad y esos vacuos comentarios del exterior que nos hacen daño,  no estaremos preparados para mostrar lo mejor de nosotros mismos tanto a nosotros, como a los demás.

Un niño refleja la conducta de sus padres, unos empleados la de sus jefes, una pareja la de la suya y tú mismo de lo que piensas, así que ten cuidado con quién quieres parecer, puedes ser un triunfador con datos objetivos en la mano y parecer todo lo contrario por  tu pensamiento que te delata en cuestiones como tu postura corporal, tu lenguaje, etc.

Que cómo puedes comenzar esta nueva relación contigo mismo, hoy quiero hacerte una propuesta, que seguramente cuando lo leas te hará reír, porque pensarás “está loca” pero estoy segura de que la probarás y funcionará.

En lugar de darte la consabida paliza mental con tus miedos y agobios y malos augurios, dedícate unos minutos por la mañana al autobombo, al autoelogio, no dejes que este chute de energía y de entusiasmo esté en manos de otros. Y lo de manos de otros lo digo literal.

Piensa que tu champú o  tu gel tiene poderes. Si, si como lo lees, cuando te embadurnes y  te des masajes en la cabeza, piensa que esa loción te  está convirtiendo en una persona importante, con muchas cualidades, especifícalas, no te dejes ninguna, sólo  las que digas en voz alta  las potenciará ese producto. No pares de extender tu champú o gel hasta que no te hayas dado tu charla motivadora. Haz tu propio anuncio con las habilidades y capacidades que te va a potenciar durante todo el día ese champú.

Piensa, busca que hay en ti mismo.

El éxito viene de un pensamiento dirigido y, ¿por qué no éste? Igual que sube la espuma de tu gel, igual subirá el concepto que tienes de ti mismo y la importancia que tienes para ti. Cada vez que oyes sobre un producto en un medio de comunicación, sólo oyes cosas buenas, ¿no? ¿Por qué no haces tú lo mismo contigo?

¡¡Limpia tu cabeza y tu mente a la vez!!

¡¡Enchúfate energía cada día!!

¿Qué te cuesta probar? 😉

 foto: mujerglobal

¿Quién te pone límites?

atrapasueños

“Cuando usted cree, su pensamiento encuentra medios para hacer” Schwartz

Eres de las personas que tiene muchas ideas y después las desecha porque le parecen imposibles, o ni siquiera se puede poner en muchas situaciones. Aceptas todo lo que existe sin cuestionártelo o has pensado cómo sería el mundo de otra forma.

Permite un ejemplo simple, en una conversación reciente sobre Política Penitenciaria Española en contraposición a la Noruega, pude comprobar cómo damos por asumidos muchos modos de proceder, tanto, que nos resulta poco probable imaginarnos o creer en la existencia de otros escenarios posibles. En este caso era sobre el futuro de las cárceles, y cómo podríamos trabajar en ese sentido, lo que más costó no fue recurrir a un montón de propuestas y políticas que se podían mejorar o implementar, sino creer que esas instituciones pudiesen desaparecer. Esto se puede extrapolar a otro muchos temas.

Lo que no imaginamos o no creemos que pueda existir, nos imposibilita para trabajar en esa dirección. No hace falta ser inventor o encontrar algo novedoso, sino abrir nuestra mente a un mundo de posibilidades que de momento no contemplamos.

De alguna u otra forma la mayoría de nosotros por  nuestra propia existencia, flexibilizamos nuestra forma de pensar, vamos abriendo nuestra mente, relativizando planteamientos antiguos y desechando creencias. Esto, lejos de restarnos personalidad, nos enriquece. Si cambiamos de opinión es porque utilizamos nuestra mente, porque somos permeables a valorar  otras circunstancias, matices y aportaciones ajenas.

Hoy es un buen día para reivindicar que mucha de esta apertura de mente se produce a través de los libros. En mi caso, leer ha hecho de largo, mucho más que viajar, sumado a un  interés por comprender cada vez a más personas, sus comportamientos, creer que puedo ayudarles y entenderles, a que valoren, sientan y vean, lo que pueden ser y no simplemente lo que se supone que son. Esto es mi motor.

Creer es uno de los impulsos mayores para derribar barreras y fomentar la creatividad del ser humano. Imaginaos la de personas que han creído que podían y han superado records mundiales, inventado todo tipo de avances que han mejorado nuestra vida, acabado estudios después de años sin hacerlo, superado todo tipo de discapacidades que a otros nos detendrían.

¡¡¡Bravo por tod@s ell@s!!!

Todos porque creyeron en esa máxima de Schwartz: “Su mente creará un medio si usted se lo permite”.

Seguro que tienes una lista de cosas que ibas a hacer y que no has hecho, sólo porque no has podido erradicar de tu vocabulario y de tu pensamiento, la palabra “imposible”. o las dudas infundadas sobre ti » no soy capaz». ¿Acaso lo has intentado?,¿perseverado en ello?

Seguro que si recuerdas esa lista, también la cantidad de argumentos que te diste en contra pero ¿y a favor?Hazla ahora. Nunca es demasiado tarde.

Corren malos tiempos para el pensamiento tradicional, conservador, inmovilista, si tu mente se va congelando con el tiempo, cada vez le costará más abrirse a nuevas ideas. Recuerda que no hay nada imprescindible, ni inmutable. ¡Todo es energía!

Da la bienvenida a tu poder creativo, cuestiona todo, haz experimentos, lee sobre todas las ideas que puedas, no te ciñas a lo de siempre. Eso ya sabes cómo funciona y hasta dónde puede llegar.

¿Quién te pone los límites?

No te preguntes, ¿puedes hacerlo mejor?, pregúntate, ¿cómo lo voy a hacer mejor?

foto:wearegonnabe

¿Qué energía desprendes?

energía

Te encuentras en cualquier reunión, hablando en grupo o acabas de ver de nuevo a una persona y de todas las cosas que le puedes preguntar y sobre las que te puedes interesar acerca de ella o de ellos, te restringes a enfermedades, sucesos desagradables o comentarios molestos.

Hace tiempo que practico  “comparte tus alegrías, no tus penas” aunque a veces el mundo parece confabularse en contra y muchos a mi alrededor practican lo contrario.

No sé si es cultural, hábito o adicción pero la selección de temas cuando entablas una conversación con una persona no tienen nada que ver con lo que yo considero sano y potenciador.

Pero mi sorpresa va más allá cuando manifiesto mi opinión y la respuesta de la mayoría consiste en “si no preguntas por esas cuestiones parece que no te preocupas”, pues bien yo que soy responsable de las emociones que provoco en los demás y de mi propio estado interior me niego a preguntar por todas esas cuestiones que, cuando estás fenomenal, te condenan a  volver a revivir emociones que te entristecen, te afligen, te preocupan y no aportan nada. Yo no tengo esa adicción.

Siento si a alguien le parece descortés pero a mí hacerlo me parece insalubre. Yo creo que quien ha sufrido pérdidas, enfermedades o cualquier eventualidad con  las que la vida nos sorprende a todos, a menudo, son propiedad única e intransferible de sus dueños y sus derechos también por lo tanto si esa persona no quiere hablar espontáneamente de esos temas o no los saca a colación, no seré yo quien lo haga.

Además yo en mi comportamiento voy más lejos y aunque esté preocupada o molesta con «mis temas» no los saco a relucir por deferencia hacia los demás, puesto que nunca sabemos cuándo podrá ocurrirnos algo a cualquiera de nosotros. Valoro tanto el tiempo que pasamos divirtiéndonos, distraídos y sin esos pensamientos que en ningún caso pretendo afligir con mis luchas. Mi supuesto desahogo, conexión y reconexión con mi negatividad, no quiero que sea la carga de los demás. Para ello también trabajo que ni siquiera me delate mi fisiología. «Yo mal, no todo mal».

Tanto es así que he comprobado cómo, no hablando de ello, apenas vuelvo sobre esas emociones negativas, continúo mi día con alegría y no dejo que me visiten a menudo, con lo que he resuelto varias cuestiones, con esa sencilla acción.

Soy la única responsable de la energía que llevo conmigo y en ningún caso quiero que sea negativa.

¡Por favor haz  tú lo mismo!

 responsabilidad energía

Foto:fullwillpower

¿Tienes remordimientos?

aeropuerto

 

Remordimiento en su acepción del Diccionario de la R.A.E. dice: “Inquietud, pesar interno que queda después de ejecutar una mala acción”.

Si reflexionamos sobre esa definición tenemos que encontrar nuestro significado para todas las palabras que la componen:

• ¿Qué es para ti el remordimiento?
• ¿Cómo se manifiesta la inquietud, qué efectos produce en ti?
• ¿Qué supone un pesar interno?, ¿para qué te sirve?
• ¿Cuánto tiempo queda?
• ¿Quién decide qué es una acción y cuáles son malas? ¿son malas para ti o para los demás?
• ¿Qué efecto producen en ti todas estas cuestiones?, ¿te espolean o te bloquean?

Cuando tienes remordimiento, ¿vives en el pasado, en el presente o en el futuro?

Dramatizar y convertir sucesos vitales en grandes obstáculos para avanzar  y vivir el presente, es algo que harás tú solito. Vivir implica un montón de oportunidades para disfrutar de la vida y una serie de capítulos trágicos como enfermedades o pérdidas que pueden trabajar en tu favor o en tu contra. Todo depende de lo que tú quieras hacer con ellos.

“Los problemas del pasado de las personas impactan en una de dos formas: o los hunden en una crisis o los empujan hacia adelante” J.Maxwell

Piensa en el juego de cualquier deportista: tenis, golf, fútbol… Imagina fallar una bola de set, dar un mal golpe o fallar un penalti. Si el remordimiento hiciese su aparición, qué oportunidades tendría esa persona de volver a dar un buen golpe o un buen pase, en definitiva de triunfar. Esa sensación, inquietud, de pesar le acompañaría o mejor dicho, perseguiría por todo el campo o la cancha, o peor aún le arruinaría la carrera. Si ellos lo trabajan y lo superan, tú también puedes.

De ninguna manera quiero minimizar lo que a cualquiera de vosotros os ha podido ocurrir en el pasado, sin embargo si que reflexiono con vosotros sobre la utilidad y el beneficio que supone seguir enganchados a esa emoción, a esos sentimientos, ¿para qué?.

No se trata tampoco de compararse, pero hay múltiples experiencias de personas que han sufrido episodios traumáticos en su vida y lejos de suponer para ellos abatimiento y rendición, los han utilizado como combustible para resurgir como el ave fénix y demostrarse a sí mismos que no se dejan robar la energía fácilmente con cuestiones del pasado.

Esto no lo hacen personas extraordinarias, sino quienes toman las riendas de su vida y deciden que sus lágrimas serán de la alegría que trasladan a su alrededor.

“Cada dificultad mayor que usted enfrenta en la vida es una bifurcación en el camino. Usted decide qué dirección tomar, si avanzar o declararse derrotado” J. Maxwell

Si tenéis la oportunidad de leer “El lado positivo del fracaso” de John Maxwell os encontraréis con muchas razones para considerar los “fracasos” como resultados no esperados, y entre todo, este texto referido a “La ciudad del remordimiento”:

«No había planeado viajar este año, pero sin darme cuenta me encontré preparando el equipaje. Y una vez que salí, me llené de temor. Fue otro viaje de culpa.
Reservé mi tique en la línea aérea El deseo que tuve. No necesité chequear mi equipaje porque en esa aerolínea todo el mundo lo carga teniendo que llevarlo por lo que parecen ser largas millas en el aeropuerto de la ciudad Remordimiento. Había allí gente de todo el mundo, encorvados bajo el peso del equipaje que ellos mismos habían empacado.
Tomé un taxi para que me llevara al Hotel Último Recurso. Durante todo el trayecto, el chofer no dejó de mirar por sobre su hombro. Al llegar, busqué el salón donde tendría lugar mi reunión, el Encuentro Anual de Compasión. Al registrarme, vi que todos mis antiguos colegas estaban en la lista:
Toda la familia Hacer: Haría, Hice e Hiciese Las dos Oportunidades: la Malgastada y la Perdida Todos los Ayer:
Había demasiados como para enumerarlos uno a uno, pero todos tenían historias tristes para contar. Sueños Rotos y Promesas Incumplidas también estaban allí junto con sus amigos No me eches la culpa a mí y No pude hacer nada.
Y, por supuesto, el renombrado cuenta-historias Es su culpa estaba allí para ofrecer horas y horas de entretenimiento.
Mientras me preparaba para pasar una larga noche, me di cuenta que una persona tenía el poder de enviar a toda esa gente a casa y terminar con la fiesta. Y esa persona era yo. ¡Todo lo que tenía que hacer era volver al presente y dar la bienvenida al nuevo día!
Si se ha encontrado embarcándose en un vuelo a la ciudad Remordimiento, reconozca que es un viaje que usted mismo planea y que puede cancelar en cualquier momento, sin multa ni penalidad. Pero la única persona que puede hacerlo es usted.»

Última llamada para los pasajeros del vuelo a “Ciudad del Remordimiento”, ¿te subes?

Os invito estos días a Desconectar, a Descansar y a Disfrutar…Nos vemos 😉

¿Sufres?

compasion

Observo a mi alrededor y veo caras ensimismadas, cada una con un gesto diferente, serio, abatido, preocupado, hace tiempo que trato de ir más allá de ese gesto y adivinar qué está ocurriendo dentro de esa persona, qué tipo de pensamiento o dolor hace que su fisiología sea esa, y de repente descubro otra cosa.

Cuanto más tiempo paso «fuera de mis pensamientos» intentando adivinar qué lucha hay detrás de esas caras, más  me doy cuenta de cómo se minimizan y relativizan mis sufrimientos psíquicos y emocionales. Es como si fuese magia, mostrar mi interés por el mundo y  darle importancia a lo que parecen sufrimientos mayores, disipa mis temores.

Da igual si sus razones son fundadas o no, ya sean inventadas o veraces lo importante es lo que el sufrimiento hace con las personas. A veces los de fuera,  en nuestro interés por mitigarlo, mostramos ejemplos de males mayores o de muchos, y producimos otro efecto,  creen que minimizar sus sufrimientos es restarles protagonismo, no creerles, quitarle importancia, pero no es necesario elegir entre nuestros sufrimientos y los de los demás, ni categorizarlos, ni siquiera, compararlos.

De repente sigo leyendo “Happiness” de Mattieu Ricard, comienzo “El poder de la compasión” y leo con asombro una nítida explicación de todo eso que llevo rumiando tiempo: “Cuando estamos completamente absortos en nosotros mismos y en nuestro sufrimiento, somos vulnerables y proclives a caer en la confusión, la impotencia y la ansiedad. Pero cuando este sentimiento se convierte en empatía con el sufrimiento de otros, nuestra resignación impotente da paso al coraje, la depresión al amor y la mente se abre a todos los que están a nuestro alrededor”.

Salir de nosotros mismos y ocuparnos de los demás nos hace desarrollar una fuerza interior que hace mitigar el dolor físico y emocional. Cuando dejamos de enfocar nuestro dolor, investigar sobre sus síntomas y causas y lo llevamos más allá para relativizarlo, frente al mundo, sumamos.

Comparto con vosotros un ejercicio propuesto por este monje tibetano para intercambiar sufrimiento  y felicidad.

El ejercicio comienza con la sugerencia de pensar en el género humano y desarrollar sobre éste un poderoso sentimiento de amor, calidez y compasión.

A continuación nos invita a pensar en todos aquellos que están sufriendo igual o más que nosotros.

A medida que respiras, visualízate enviando toda tu felicidad, vitalidad, buena fortuna, y salud, sobre todos, como si fuese un fresco y luminoso néctar.

Imagínales bebiendo ese néctar, que suaviza su dolor y colma sus aspiraciones. Imagina  que este elixir les alarga la vida, les cura, les llena de alegría.

Cuando inhales, recuerda sus corazones como esferas luminosas. Imagina que esa nube con tus sufrimientos y los de ellos se eleva frente a ti y desaparece sin dejar rastro. Que transforma tu sufrimiento y el de los demás.

Esto te transformará a ti y a los demás, dejándote una inmensa alegría y una gran felicidad.

Practícalo varias veces al día. Y si tu cura estuviese fuera de ti, ¿qué te hace seguir buscándola dentro en silencio?

¿Tienes opciones?

opciones

Imagina la diferencia entre ver el mundo en blanco y negro o verlo en color. Te das cuenta  de todos los matices, detalles y efectos que nos perderíamos sin esa amplitud de espectro.

Ser capaces de apreciar esas diferencias de tonalidad nos hace disfrutar mucho más del sentido de la vista, de las cosas, de la vida y sin embargo apenas reparamos en ello, lo agradecemos a diario o le damos importancia.

Esta idea es la que, por analogía, me hace reflexionar sobre la cantidad de matices que tiene la vida y sin embargo cuando nos enfrentamos a ella, la mayor parte de las veces la simplificamos con dicotomías, blanco o negro, fácil o difícil, posible o imposible, renunciando a toda una serie intermedia de grises que nos ayudarían sin duda.

Dice Og Mandino que “Todos tenemos un poder especial: la facultad de elegir.” Para que éste se desarrolle en las mejores condiciones son imprescindibles las opciones. Abre tu mente y comienza a practicar.

Puedes comprobar este proceder en todo, incluso  en cuestiones con tanta trascendencia y tan variadas como la política. A la hora de elegir, lo hacemos  entre dos  partidos, entre dos políticas, el dogma del blanco o negro se impone de forma reduccionista.

La cuestión sobre la que quiero reflexionar hoy es cómo afecta esto en nuestra vida.

Únicamente nos molestamos en tener dos opciones para decidir, en un mundo lleno de opciones, oportunidades, con unas mentes creativas o innovadoras seguimos decidiendo entre si queremos más a  papá o a mamá, siendo igual de difícil hacerlo.

Cuando las personas nos planteamos qué podemos hacer frente a algo, nos conformamos con poder elegir ente dos variables sin cuestionarnos más, sin hacer trabajar a nuestro cerebro hacia planteamientos diferentes, sin entrenarle para innovar, creyendo  que simplificar nos ayudará en nuestra disyuntiva, pero no, seguramente provocarás el efecto contrario. ¿Qué te impide hacer un esfuerzo y multiplicar tus opciones de elección?

Ver, sentir y escucharte con esa multiplicidad de vías y caminos te hará estar más seguro de que si no obtienes los resultados deseados siguiendo un camino, siempre podrás parar, reflexionar y dirigirte en otra dirección. Nada es para siempre.

Dos opciones no son opciones, siempre tendremos la sensación de pérdida, es fácil practicarlo, provoca una tormenta de ideas, apúntalas y valóralas, cada una por sí misma. Aunque parezcan absurdas, inclúyelas. No te quedes en lo de siempre o seguirás produciendo los mismos resultados.

Piensa en qué opciones propondrías a otra persona sobre el asunto, en cuáles te propondría tu madre, tu padre, tu mejor amigo, tu jefe…Sube los colores a tu vida y llénala de oportunidades.

 Recuerda a Stephen Covey: “Si alguien me preguntara qué tema o cuestión parece tener más impacto en la gente, qué gran idea ha resonado en el alma con más profundidad que cualquier otra, si se me preguntara qué ideal es el más práctico, más importante, más oportuno con independencia de las circunstancias, respondería enseguida, sin ninguna reserva, con la más profunda convicción, de todo corazón y con toda mi alma, que somos libres de elegir. Después de la vida misma, la facultad de elegir es nuestro mayor don.”

 

¿Te atreves a mejorar tu elección?

¡¡¡Buen fin de semana!!!

¿Cuál es tu filtro?

filtro

Muchos de los malentendidos, equivocaciones, resultados inesperados o indeseados tienen su origen en la falta de buena comunicación que existe entre las personas.

Cuanto más me adentro en los detalles referentes al ser humano, más consciente soy de las múltiples variables que existen y no tenemos en cuenta durante una interacción, incluso cuando en ésta se cambia totalmente el sentido de lo que queremos expresar. Sin embargo, el mensaje acaba  llegando, por lo tanto, al final es más práctico de lo que parece.

A pesar de todo el trabajo  que implica, en el intercambio vamos limando las asperezas de nuestro mensaje y definimos o especificamos lo que queremos decir.

Una de las cuestiones que más útiles me resultan en mi  trabajo, en  los entrenamientos, se refiere a los filtros que cada persona usa mentalmente para adquirir información y trasmitirla, existen de muchos tipos: de cantidad, de tiempo, de persona… y cada uno de nosotros tiene en su comunicación uno que prevalece o domina por encima de los demás.

Un filtro que tiene dos versiones y que me gustaría compartir con vosotros  porque seguro que os será útil consiste en la diferencia entre  personas de visión general y personas de detalle.

Imaginaos unos,  a esa persona que conocéis desde hace tiempo pero que rehuís porque os da miles de detalles sobre todo lo que hace, lo explica paso a paso, escrupulosa en sus descripciones, llegando alguna vez a exasperarte o aburrirte.

Imaginaos otros a esa persona que siempre cuenta las cosas y los proyectos con objetivos generales, visiones filosóficas y pequeñas pinceladas deshilvanadas, que os parece que divaga, que está en las nubes, que no es nada práctica y que nunca aterriza.

Si os habéis identificado con alguna de ella, en el primer caso estamos hablando de una persona de visión pensando en una de detalle, y en el segundo ejemplo, al contrario.

Si llegas a  entender el filtro de la otra y te pones de acuerdo, seréis un equipo invencible pero si no sois conscientes de estas diferencias, os acabaréis evitando mutuamente o  asociándoos, con complicaciones innecesarias.

Sin embargo tiene una enorme ventaja, para una persona de visión, que tenga al lado una de detalle, ésta le puede dar tranquilidad, todo estará revisado al milímetro, y hecho según las directrices. Aunque la persona de visión general tendrá que esforzarse y bajar más de lo acostumbrado a los detalles para poder establecer el modo de proceder.

A su vez la persona de visión proporcionará a la de detalle una estrategia, un contexto, o una perspectiva distinta en la que vea la utilidad y el propósito de su trabajo a su acción, mejorando su  compromiso  con la causa.

Si dentro de la selección de las empresas o dentro de las familias, tuviésemos este filtro en cuenta, las tareas y los proyectos saldrían adelante en menor tiempo, con  menos problemas y con los resultados esperados.

Si eres asiduo de mi blog, te habrás dado cuenta, 😉 por los errores tipográficos, que soy de visión, pero lejos de cansarme o no entenderlo, estoy muy agradecida a mis “supervisores de detalle” que posteriormente me advierten de muchos de ellos y puedo rectificar. Siempre es mejor tener un buen equipo que actuar solo.

Has pensado ya, ¿ cuál es tu versión de este filtro?