¿Cuál es tu tipo?

tres

Seguro que ya has leído más de un artículo de las características que tiene que tener un emprendedor, te has leído algún  libro que tiene que ver con empezar algo nuevo o le estás dando vueltas a poner en marcha una idea desde hace tiempo,  a protagonizar un cambio en tu vida.

Además de las cuestiones técnicas que tendrás que abordar para pasar a la acción, tendrás que lidiar con un montón de personas que opinarán, incluso sin tú pedírselo, sobre tus posibilidades de triunfo.

Cuando estás en un momento de cambio, las dudas y las preguntas te asaltan constantemente planteando desafiantes escenarios a tus ideas , planes o proyectos y mientras estos se suceden como en una película o se pasan como en las páginas de un libro, estar alerta para elegir de quienes te rodeas, es fundamental.

Seguro que si le cuentas a uno de tus compañeros que te ves dirigiendo esa empresa en la que trabajáis o como dueño de otra similar, probablemente se reirá de ti, y te desgranará la cantidad de cuestiones de las que adolece tu plan y tu persona para ser realidad. Sin embargo si se lo dices a tu jefe, quien ya ha llegado a ese punto que es tu meta, seguro que a él no le parecerá una broma. Las grandes personas no se rien de las grandes ideas, todo lo contrario te animan a ponerlas en marcha, a pasar a la acción.

  » Si a ti mismo no te asusta tu sueño es que no piensas en grande»

Con esto, qué quiero decir, que hay que saber a quién le cuenta uno los planes que tiene para su futuro porque en un estado tan sensible como el principio de la producción o la creatividad, cualquier cuestión bien o mal intencionada puede hacernos mella.

David Schwartz en su libro «La magia de pensar en grande”, lectura que te recomiendo, hace distinción entre tres tipos de persona:

Un primer grupo en el que están los que se rinden por completo, convencidas de que no pueden conseguir lo que  pretenden y que el éxito es para los demás. Buscan siempre una explicación a su estado.

Un segundo grupo, los que se rinden parcialmente. Entran en la vida adulta con esperanza de éxito, trabajan y luchan durante un tiempo pero luego deciden que el éxito no vale el esfuerzo, a través de desarrollar temores como: miedo a fracasar, a la desaprobación social, a la inseguridad, a perder lo que ya tiene. Quienes son “gente talentosa e inteligente que eligió arrastrarse por la vida porque les da miedo levantarse y correr”

Y un tercer grupo que son los que nunca se rinden, este grupo que supone un 2-3% del total, vive y respira éxito. Hallan estímulos, recompensa, miran cada día como nuevas aventuras y una oportunidad de vivir plenamente.

Si con nuestros proyectos queremos estar en este tercer grupo debemos eliminar de nuestro rededor todas esas fuerzas negativas que tratan de acabar con nuestros sueños insuflándonos sus miedos.

“La gente que le diga que no puede ser hecho, son casi siempre seres infortunados, estrictamente en término medio, en el mejor de los casos mediocres en cuanto a realizaciones. Las opiniones de este sector pueden ser veneno.”

 

Si está rodeado de este tipo de personas, utilice sus comentarios como un desafío a sus propios proyectos. Estos saboteadores están al alcance de cualquiera, listos para echar a perder sus ilusiones y a sabotear sus progresos positivos con algún pero.

  

Si estás en esa etapa, sé escrupuloso con quienes compartes tus sueños, hay una enorme diferencia de la energía que te embargará dependiendo de que  circules en grupos donde emprender sea lo normal, o lo raro.

Selecciona a personas con amplias miras a las que les guste vivir en la incertidumbre de esta nueva era, que  prevean escenarios futuros halagüeños y diferentes.

Busca conversaciones que te interesen, que refuercen tu positividad, pensadores grandes que deseen que tú también triunfes. No hay mejor vía de triunfo que ayudando a los demás a que lo hagan.

 

Detente a pensar, ¿qué tipo de persona quiero ser?

 

 

¿Usas champú?

champú

 

Si respondes a la pregunta,¿ quién es la persona más importante en tu vida?,  y no eres tú, es que has pensado en montón de situaciones que, al menos, te serían menos agradables sin esa otra persona. Si de verdad no has reparado en que la persona más importante del mundo para ti, eres tú mismo, imagina dónde más podrías vivir que no fuese dentro de ti. A partir de ahí, ¿eres importante?

Cuando sabes que tú eres lo más importante para ti, no sólo empiezas a cuidar tu exterior tanto a nivel físico como de imagen, sino que comienzas a ser consciente de que todo esto repercute en ti mismo.

Esta cuestión a veces se confunde con vestir o estar en forma para impresionar a los demás pero ese pensamiento te distrae del objetivo, esa no es la cuestión fundamental, sino que cuidando tanto tu interior como tu exterior, tú estás impresionado contigo mismo, por lo que tus avances y tu pensamiento  se trasladan al exterior.

Volvemos al planteamiento básico que te debes grabar “ Soy lo que pienso”. Si tú mismo piensas que tu trabajo no tiene importancia, tú mismo te quitas importancia, y para ir a un trabajo así, necesitas vestirte de una manera determinada, hablar de una manera determinada y sentirte de una manera determinada, “sin importancia”.

Las actitudes que tomamos frente a la vida, no ya frente a lo que nos ocurre, sino para vivirla, las elecciones que tomamos y lo que nos decimos se exhibe a través de nuestros movimientos, lenguaje, vestimenta, etc… Aparece importante, pregúntate, ¿es esto lo que se  dice, piensa, se pregunta una persona importante?

 En muchas reuniones de emprendedores ahora te animan a que hagas y ensayes la pequeña charla de tu producto o servicio, tu elevator pitch, pero muchos, antes necesitamos hacer de nosotros mismos un producto vendible que no se viene abajo tras no pasar la primera prueba con un cliente, para poder después pasar a vender otra cosa.

Si nosotros no tenemos un discurso interiorizado positivo y energizante para contrarrestar toda esa  negatividad y esos vacuos comentarios del exterior que nos hacen daño,  no estaremos preparados para mostrar lo mejor de nosotros mismos tanto a nosotros, como a los demás.

Un niño refleja la conducta de sus padres, unos empleados la de sus jefes, una pareja la de la suya y tú mismo de lo que piensas, así que ten cuidado con quién quieres parecer, puedes ser un triunfador con datos objetivos en la mano y parecer todo lo contrario por  tu pensamiento que te delata en cuestiones como tu postura corporal, tu lenguaje, etc.

Que cómo puedes comenzar esta nueva relación contigo mismo, hoy quiero hacerte una propuesta, que seguramente cuando lo leas te hará reír, porque pensarás “está loca” pero estoy segura de que la probarás y funcionará.

En lugar de darte la consabida paliza mental con tus miedos y agobios y malos augurios, dedícate unos minutos por la mañana al autobombo, al autoelogio, no dejes que este chute de energía y de entusiasmo esté en manos de otros. Y lo de manos de otros lo digo literal.

Piensa que tu champú o  tu gel tiene poderes. Si, si como lo lees, cuando te embadurnes y  te des masajes en la cabeza, piensa que esa loción te  está convirtiendo en una persona importante, con muchas cualidades, especifícalas, no te dejes ninguna, sólo  las que digas en voz alta  las potenciará ese producto. No pares de extender tu champú o gel hasta que no te hayas dado tu charla motivadora. Haz tu propio anuncio con las habilidades y capacidades que te va a potenciar durante todo el día ese champú.

Piensa, busca que hay en ti mismo.

El éxito viene de un pensamiento dirigido y, ¿por qué no éste? Igual que sube la espuma de tu gel, igual subirá el concepto que tienes de ti mismo y la importancia que tienes para ti. Cada vez que oyes sobre un producto en un medio de comunicación, sólo oyes cosas buenas, ¿no? ¿Por qué no haces tú lo mismo contigo?

¡¡Limpia tu cabeza y tu mente a la vez!!

¡¡Enchúfate energía cada día!!

¿Qué te cuesta probar? 😉

 foto: mujerglobal

¿Quién te pone límites?

atrapasueños

“Cuando usted cree, su pensamiento encuentra medios para hacer” Schwartz

Eres de las personas que tiene muchas ideas y después las desecha porque le parecen imposibles, o ni siquiera se puede poner en muchas situaciones. Aceptas todo lo que existe sin cuestionártelo o has pensado cómo sería el mundo de otra forma.

Permite un ejemplo simple, en una conversación reciente sobre Política Penitenciaria Española en contraposición a la Noruega, pude comprobar cómo damos por asumidos muchos modos de proceder, tanto, que nos resulta poco probable imaginarnos o creer en la existencia de otros escenarios posibles. En este caso era sobre el futuro de las cárceles, y cómo podríamos trabajar en ese sentido, lo que más costó no fue recurrir a un montón de propuestas y políticas que se podían mejorar o implementar, sino creer que esas instituciones pudiesen desaparecer. Esto se puede extrapolar a otro muchos temas.

Lo que no imaginamos o no creemos que pueda existir, nos imposibilita para trabajar en esa dirección. No hace falta ser inventor o encontrar algo novedoso, sino abrir nuestra mente a un mundo de posibilidades que de momento no contemplamos.

De alguna u otra forma la mayoría de nosotros por  nuestra propia existencia, flexibilizamos nuestra forma de pensar, vamos abriendo nuestra mente, relativizando planteamientos antiguos y desechando creencias. Esto, lejos de restarnos personalidad, nos enriquece. Si cambiamos de opinión es porque utilizamos nuestra mente, porque somos permeables a valorar  otras circunstancias, matices y aportaciones ajenas.

Hoy es un buen día para reivindicar que mucha de esta apertura de mente se produce a través de los libros. En mi caso, leer ha hecho de largo, mucho más que viajar, sumado a un  interés por comprender cada vez a más personas, sus comportamientos, creer que puedo ayudarles y entenderles, a que valoren, sientan y vean, lo que pueden ser y no simplemente lo que se supone que son. Esto es mi motor.

Creer es uno de los impulsos mayores para derribar barreras y fomentar la creatividad del ser humano. Imaginaos la de personas que han creído que podían y han superado records mundiales, inventado todo tipo de avances que han mejorado nuestra vida, acabado estudios después de años sin hacerlo, superado todo tipo de discapacidades que a otros nos detendrían.

¡¡¡Bravo por tod@s ell@s!!!

Todos porque creyeron en esa máxima de Schwartz: “Su mente creará un medio si usted se lo permite”.

Seguro que tienes una lista de cosas que ibas a hacer y que no has hecho, sólo porque no has podido erradicar de tu vocabulario y de tu pensamiento, la palabra “imposible”. o las dudas infundadas sobre ti » no soy capaz». ¿Acaso lo has intentado?,¿perseverado en ello?

Seguro que si recuerdas esa lista, también la cantidad de argumentos que te diste en contra pero ¿y a favor?Hazla ahora. Nunca es demasiado tarde.

Corren malos tiempos para el pensamiento tradicional, conservador, inmovilista, si tu mente se va congelando con el tiempo, cada vez le costará más abrirse a nuevas ideas. Recuerda que no hay nada imprescindible, ni inmutable. ¡Todo es energía!

Da la bienvenida a tu poder creativo, cuestiona todo, haz experimentos, lee sobre todas las ideas que puedas, no te ciñas a lo de siempre. Eso ya sabes cómo funciona y hasta dónde puede llegar.

¿Quién te pone los límites?

No te preguntes, ¿puedes hacerlo mejor?, pregúntate, ¿cómo lo voy a hacer mejor?

foto:wearegonnabe

¿Qué energía desprendes?

energía

Te encuentras en cualquier reunión, hablando en grupo o acabas de ver de nuevo a una persona y de todas las cosas que le puedes preguntar y sobre las que te puedes interesar acerca de ella o de ellos, te restringes a enfermedades, sucesos desagradables o comentarios molestos.

Hace tiempo que practico  “comparte tus alegrías, no tus penas” aunque a veces el mundo parece confabularse en contra y muchos a mi alrededor practican lo contrario.

No sé si es cultural, hábito o adicción pero la selección de temas cuando entablas una conversación con una persona no tienen nada que ver con lo que yo considero sano y potenciador.

Pero mi sorpresa va más allá cuando manifiesto mi opinión y la respuesta de la mayoría consiste en “si no preguntas por esas cuestiones parece que no te preocupas”, pues bien yo que soy responsable de las emociones que provoco en los demás y de mi propio estado interior me niego a preguntar por todas esas cuestiones que, cuando estás fenomenal, te condenan a  volver a revivir emociones que te entristecen, te afligen, te preocupan y no aportan nada. Yo no tengo esa adicción.

Siento si a alguien le parece descortés pero a mí hacerlo me parece insalubre. Yo creo que quien ha sufrido pérdidas, enfermedades o cualquier eventualidad con  las que la vida nos sorprende a todos, a menudo, son propiedad única e intransferible de sus dueños y sus derechos también por lo tanto si esa persona no quiere hablar espontáneamente de esos temas o no los saca a colación, no seré yo quien lo haga.

Además yo en mi comportamiento voy más lejos y aunque esté preocupada o molesta con «mis temas» no los saco a relucir por deferencia hacia los demás, puesto que nunca sabemos cuándo podrá ocurrirnos algo a cualquiera de nosotros. Valoro tanto el tiempo que pasamos divirtiéndonos, distraídos y sin esos pensamientos que en ningún caso pretendo afligir con mis luchas. Mi supuesto desahogo, conexión y reconexión con mi negatividad, no quiero que sea la carga de los demás. Para ello también trabajo que ni siquiera me delate mi fisiología. «Yo mal, no todo mal».

Tanto es así que he comprobado cómo, no hablando de ello, apenas vuelvo sobre esas emociones negativas, continúo mi día con alegría y no dejo que me visiten a menudo, con lo que he resuelto varias cuestiones, con esa sencilla acción.

Soy la única responsable de la energía que llevo conmigo y en ningún caso quiero que sea negativa.

¡Por favor haz  tú lo mismo!

 responsabilidad energía

Foto:fullwillpower

¿Tienes remordimientos?

aeropuerto

 

Remordimiento en su acepción del Diccionario de la R.A.E. dice: “Inquietud, pesar interno que queda después de ejecutar una mala acción”.

Si reflexionamos sobre esa definición tenemos que encontrar nuestro significado para todas las palabras que la componen:

• ¿Qué es para ti el remordimiento?
• ¿Cómo se manifiesta la inquietud, qué efectos produce en ti?
• ¿Qué supone un pesar interno?, ¿para qué te sirve?
• ¿Cuánto tiempo queda?
• ¿Quién decide qué es una acción y cuáles son malas? ¿son malas para ti o para los demás?
• ¿Qué efecto producen en ti todas estas cuestiones?, ¿te espolean o te bloquean?

Cuando tienes remordimiento, ¿vives en el pasado, en el presente o en el futuro?

Dramatizar y convertir sucesos vitales en grandes obstáculos para avanzar  y vivir el presente, es algo que harás tú solito. Vivir implica un montón de oportunidades para disfrutar de la vida y una serie de capítulos trágicos como enfermedades o pérdidas que pueden trabajar en tu favor o en tu contra. Todo depende de lo que tú quieras hacer con ellos.

“Los problemas del pasado de las personas impactan en una de dos formas: o los hunden en una crisis o los empujan hacia adelante” J.Maxwell

Piensa en el juego de cualquier deportista: tenis, golf, fútbol… Imagina fallar una bola de set, dar un mal golpe o fallar un penalti. Si el remordimiento hiciese su aparición, qué oportunidades tendría esa persona de volver a dar un buen golpe o un buen pase, en definitiva de triunfar. Esa sensación, inquietud, de pesar le acompañaría o mejor dicho, perseguiría por todo el campo o la cancha, o peor aún le arruinaría la carrera. Si ellos lo trabajan y lo superan, tú también puedes.

De ninguna manera quiero minimizar lo que a cualquiera de vosotros os ha podido ocurrir en el pasado, sin embargo si que reflexiono con vosotros sobre la utilidad y el beneficio que supone seguir enganchados a esa emoción, a esos sentimientos, ¿para qué?.

No se trata tampoco de compararse, pero hay múltiples experiencias de personas que han sufrido episodios traumáticos en su vida y lejos de suponer para ellos abatimiento y rendición, los han utilizado como combustible para resurgir como el ave fénix y demostrarse a sí mismos que no se dejan robar la energía fácilmente con cuestiones del pasado.

Esto no lo hacen personas extraordinarias, sino quienes toman las riendas de su vida y deciden que sus lágrimas serán de la alegría que trasladan a su alrededor.

“Cada dificultad mayor que usted enfrenta en la vida es una bifurcación en el camino. Usted decide qué dirección tomar, si avanzar o declararse derrotado” J. Maxwell

Si tenéis la oportunidad de leer “El lado positivo del fracaso” de John Maxwell os encontraréis con muchas razones para considerar los “fracasos” como resultados no esperados, y entre todo, este texto referido a “La ciudad del remordimiento”:

«No había planeado viajar este año, pero sin darme cuenta me encontré preparando el equipaje. Y una vez que salí, me llené de temor. Fue otro viaje de culpa.
Reservé mi tique en la línea aérea El deseo que tuve. No necesité chequear mi equipaje porque en esa aerolínea todo el mundo lo carga teniendo que llevarlo por lo que parecen ser largas millas en el aeropuerto de la ciudad Remordimiento. Había allí gente de todo el mundo, encorvados bajo el peso del equipaje que ellos mismos habían empacado.
Tomé un taxi para que me llevara al Hotel Último Recurso. Durante todo el trayecto, el chofer no dejó de mirar por sobre su hombro. Al llegar, busqué el salón donde tendría lugar mi reunión, el Encuentro Anual de Compasión. Al registrarme, vi que todos mis antiguos colegas estaban en la lista:
Toda la familia Hacer: Haría, Hice e Hiciese Las dos Oportunidades: la Malgastada y la Perdida Todos los Ayer:
Había demasiados como para enumerarlos uno a uno, pero todos tenían historias tristes para contar. Sueños Rotos y Promesas Incumplidas también estaban allí junto con sus amigos No me eches la culpa a mí y No pude hacer nada.
Y, por supuesto, el renombrado cuenta-historias Es su culpa estaba allí para ofrecer horas y horas de entretenimiento.
Mientras me preparaba para pasar una larga noche, me di cuenta que una persona tenía el poder de enviar a toda esa gente a casa y terminar con la fiesta. Y esa persona era yo. ¡Todo lo que tenía que hacer era volver al presente y dar la bienvenida al nuevo día!
Si se ha encontrado embarcándose en un vuelo a la ciudad Remordimiento, reconozca que es un viaje que usted mismo planea y que puede cancelar en cualquier momento, sin multa ni penalidad. Pero la única persona que puede hacerlo es usted.»

Última llamada para los pasajeros del vuelo a “Ciudad del Remordimiento”, ¿te subes?

Os invito estos días a Desconectar, a Descansar y a Disfrutar…Nos vemos 😉

¿Sufres?

compasion

Observo a mi alrededor y veo caras ensimismadas, cada una con un gesto diferente, serio, abatido, preocupado, hace tiempo que trato de ir más allá de ese gesto y adivinar qué está ocurriendo dentro de esa persona, qué tipo de pensamiento o dolor hace que su fisiología sea esa, y de repente descubro otra cosa.

Cuanto más tiempo paso «fuera de mis pensamientos» intentando adivinar qué lucha hay detrás de esas caras, más  me doy cuenta de cómo se minimizan y relativizan mis sufrimientos psíquicos y emocionales. Es como si fuese magia, mostrar mi interés por el mundo y  darle importancia a lo que parecen sufrimientos mayores, disipa mis temores.

Da igual si sus razones son fundadas o no, ya sean inventadas o veraces lo importante es lo que el sufrimiento hace con las personas. A veces los de fuera,  en nuestro interés por mitigarlo, mostramos ejemplos de males mayores o de muchos, y producimos otro efecto,  creen que minimizar sus sufrimientos es restarles protagonismo, no creerles, quitarle importancia, pero no es necesario elegir entre nuestros sufrimientos y los de los demás, ni categorizarlos, ni siquiera, compararlos.

De repente sigo leyendo “Happiness” de Mattieu Ricard, comienzo “El poder de la compasión” y leo con asombro una nítida explicación de todo eso que llevo rumiando tiempo: “Cuando estamos completamente absortos en nosotros mismos y en nuestro sufrimiento, somos vulnerables y proclives a caer en la confusión, la impotencia y la ansiedad. Pero cuando este sentimiento se convierte en empatía con el sufrimiento de otros, nuestra resignación impotente da paso al coraje, la depresión al amor y la mente se abre a todos los que están a nuestro alrededor”.

Salir de nosotros mismos y ocuparnos de los demás nos hace desarrollar una fuerza interior que hace mitigar el dolor físico y emocional. Cuando dejamos de enfocar nuestro dolor, investigar sobre sus síntomas y causas y lo llevamos más allá para relativizarlo, frente al mundo, sumamos.

Comparto con vosotros un ejercicio propuesto por este monje tibetano para intercambiar sufrimiento  y felicidad.

El ejercicio comienza con la sugerencia de pensar en el género humano y desarrollar sobre éste un poderoso sentimiento de amor, calidez y compasión.

A continuación nos invita a pensar en todos aquellos que están sufriendo igual o más que nosotros.

A medida que respiras, visualízate enviando toda tu felicidad, vitalidad, buena fortuna, y salud, sobre todos, como si fuese un fresco y luminoso néctar.

Imagínales bebiendo ese néctar, que suaviza su dolor y colma sus aspiraciones. Imagina  que este elixir les alarga la vida, les cura, les llena de alegría.

Cuando inhales, recuerda sus corazones como esferas luminosas. Imagina que esa nube con tus sufrimientos y los de ellos se eleva frente a ti y desaparece sin dejar rastro. Que transforma tu sufrimiento y el de los demás.

Esto te transformará a ti y a los demás, dejándote una inmensa alegría y una gran felicidad.

Practícalo varias veces al día. Y si tu cura estuviese fuera de ti, ¿qué te hace seguir buscándola dentro en silencio?

¿Tienes opciones?

opciones

Imagina la diferencia entre ver el mundo en blanco y negro o verlo en color. Te das cuenta  de todos los matices, detalles y efectos que nos perderíamos sin esa amplitud de espectro.

Ser capaces de apreciar esas diferencias de tonalidad nos hace disfrutar mucho más del sentido de la vista, de las cosas, de la vida y sin embargo apenas reparamos en ello, lo agradecemos a diario o le damos importancia.

Esta idea es la que, por analogía, me hace reflexionar sobre la cantidad de matices que tiene la vida y sin embargo cuando nos enfrentamos a ella, la mayor parte de las veces la simplificamos con dicotomías, blanco o negro, fácil o difícil, posible o imposible, renunciando a toda una serie intermedia de grises que nos ayudarían sin duda.

Dice Og Mandino que “Todos tenemos un poder especial: la facultad de elegir.” Para que éste se desarrolle en las mejores condiciones son imprescindibles las opciones. Abre tu mente y comienza a practicar.

Puedes comprobar este proceder en todo, incluso  en cuestiones con tanta trascendencia y tan variadas como la política. A la hora de elegir, lo hacemos  entre dos  partidos, entre dos políticas, el dogma del blanco o negro se impone de forma reduccionista.

La cuestión sobre la que quiero reflexionar hoy es cómo afecta esto en nuestra vida.

Únicamente nos molestamos en tener dos opciones para decidir, en un mundo lleno de opciones, oportunidades, con unas mentes creativas o innovadoras seguimos decidiendo entre si queremos más a  papá o a mamá, siendo igual de difícil hacerlo.

Cuando las personas nos planteamos qué podemos hacer frente a algo, nos conformamos con poder elegir ente dos variables sin cuestionarnos más, sin hacer trabajar a nuestro cerebro hacia planteamientos diferentes, sin entrenarle para innovar, creyendo  que simplificar nos ayudará en nuestra disyuntiva, pero no, seguramente provocarás el efecto contrario. ¿Qué te impide hacer un esfuerzo y multiplicar tus opciones de elección?

Ver, sentir y escucharte con esa multiplicidad de vías y caminos te hará estar más seguro de que si no obtienes los resultados deseados siguiendo un camino, siempre podrás parar, reflexionar y dirigirte en otra dirección. Nada es para siempre.

Dos opciones no son opciones, siempre tendremos la sensación de pérdida, es fácil practicarlo, provoca una tormenta de ideas, apúntalas y valóralas, cada una por sí misma. Aunque parezcan absurdas, inclúyelas. No te quedes en lo de siempre o seguirás produciendo los mismos resultados.

Piensa en qué opciones propondrías a otra persona sobre el asunto, en cuáles te propondría tu madre, tu padre, tu mejor amigo, tu jefe…Sube los colores a tu vida y llénala de oportunidades.

 Recuerda a Stephen Covey: “Si alguien me preguntara qué tema o cuestión parece tener más impacto en la gente, qué gran idea ha resonado en el alma con más profundidad que cualquier otra, si se me preguntara qué ideal es el más práctico, más importante, más oportuno con independencia de las circunstancias, respondería enseguida, sin ninguna reserva, con la más profunda convicción, de todo corazón y con toda mi alma, que somos libres de elegir. Después de la vida misma, la facultad de elegir es nuestro mayor don.”

 

¿Te atreves a mejorar tu elección?

¡¡¡Buen fin de semana!!!

¿Cuál es tu filtro?

filtro

Muchos de los malentendidos, equivocaciones, resultados inesperados o indeseados tienen su origen en la falta de buena comunicación que existe entre las personas.

Cuanto más me adentro en los detalles referentes al ser humano, más consciente soy de las múltiples variables que existen y no tenemos en cuenta durante una interacción, incluso cuando en ésta se cambia totalmente el sentido de lo que queremos expresar. Sin embargo, el mensaje acaba  llegando, por lo tanto, al final es más práctico de lo que parece.

A pesar de todo el trabajo  que implica, en el intercambio vamos limando las asperezas de nuestro mensaje y definimos o especificamos lo que queremos decir.

Una de las cuestiones que más útiles me resultan en mi  trabajo, en  los entrenamientos, se refiere a los filtros que cada persona usa mentalmente para adquirir información y trasmitirla, existen de muchos tipos: de cantidad, de tiempo, de persona… y cada uno de nosotros tiene en su comunicación uno que prevalece o domina por encima de los demás.

Un filtro que tiene dos versiones y que me gustaría compartir con vosotros  porque seguro que os será útil consiste en la diferencia entre  personas de visión general y personas de detalle.

Imaginaos unos,  a esa persona que conocéis desde hace tiempo pero que rehuís porque os da miles de detalles sobre todo lo que hace, lo explica paso a paso, escrupulosa en sus descripciones, llegando alguna vez a exasperarte o aburrirte.

Imaginaos otros a esa persona que siempre cuenta las cosas y los proyectos con objetivos generales, visiones filosóficas y pequeñas pinceladas deshilvanadas, que os parece que divaga, que está en las nubes, que no es nada práctica y que nunca aterriza.

Si os habéis identificado con alguna de ella, en el primer caso estamos hablando de una persona de visión pensando en una de detalle, y en el segundo ejemplo, al contrario.

Si llegas a  entender el filtro de la otra y te pones de acuerdo, seréis un equipo invencible pero si no sois conscientes de estas diferencias, os acabaréis evitando mutuamente o  asociándoos, con complicaciones innecesarias.

Sin embargo tiene una enorme ventaja, para una persona de visión, que tenga al lado una de detalle, ésta le puede dar tranquilidad, todo estará revisado al milímetro, y hecho según las directrices. Aunque la persona de visión general tendrá que esforzarse y bajar más de lo acostumbrado a los detalles para poder establecer el modo de proceder.

A su vez la persona de visión proporcionará a la de detalle una estrategia, un contexto, o una perspectiva distinta en la que vea la utilidad y el propósito de su trabajo a su acción, mejorando su  compromiso  con la causa.

Si dentro de la selección de las empresas o dentro de las familias, tuviésemos este filtro en cuenta, las tareas y los proyectos saldrían adelante en menor tiempo, con  menos problemas y con los resultados esperados.

Si eres asiduo de mi blog, te habrás dado cuenta, 😉 por los errores tipográficos, que soy de visión, pero lejos de cansarme o no entenderlo, estoy muy agradecida a mis “supervisores de detalle” que posteriormente me advierten de muchos de ellos y puedo rectificar. Siempre es mejor tener un buen equipo que actuar solo.

Has pensado ya, ¿ cuál es tu versión de este filtro?

¿Te faltan conocimientos?

conocimiento

Muchos de nosotros buscamos excusas para no ponernos en marcha con el plan de nuestra vida o nuestro sueño, precisamente porque cuestiones como el miedo al éxito o  al fracaso nos bloquean y  hacen que ese vértigo nos impida seguir.

Da igual a lo que te dediques, tanto si es la pintura, como la informática, la publicidad o el cine, siempre podrás partir de alguna cuestión de la que careces para retrasar la acción.

Una de las excusas que más oigo últimamente es la falta de conocimientos, aunque después de darle bastantes vueltas, en la mayoría de los casos, puedo concluir que se traduce en  la falta de títulos, en la creencia de su necesidad para acceder a un trabajo por cuenta ajena y en una excusa para no empezar, en la propia.

En algunos casos en los que es flagrante que la formación es la excusa, ser  consciente de ello, es un gran paso para poder anticipar que posiblemente la consecución de algún máster o de algún curso, no dará con las claves para mejorar lo que puede ser otro tipo de inseguridad, pereza o de miedo. Sin embargo si servirá para mantenernos atenazados durante algún tiempo, sin desarrollar nuestro potencial.

El conocimiento general no se agota nunca, siempre hay algún curso, máster, experto que nos quede por hacer. Cada vez que acabamos uno, vemos con desesperación socrática que cada vez sabemos menos.

 “Sabemos muy poco, y sin embargo es sorprendente que sepamos tanto, y es todavía más sorprendente que tan poco conocimiento nos dé tanto poder.” Bertrand Russell

La cuestión es si en algún momento nos hemos trazado un plan de ruta, en el que el conocimiento sea una constante que trabaje en nuestro favor, que complemente nuestro camino haciéndonos éste menos tedioso.

“El conocimiento es la mejor inversión que se puede hacer.” Abraham Lincoln

 Cuando escuchas desarrollo personal, conocerse a uno mismo, tener objetivos, saber dónde vas, ¿a qué te suena?

 Acaso has indagado en tu interior o recurrido a tu imaginación para ver  dónde quieres estar en unos años y ponerte en marcha. Quizá llevas meses o años con la idea clara de lo que quieres hacer y estás poniéndote excusas para no empezar.

Todos somos capaces de volver a estudiar, continuar nuestro aprendizaje durante toda la vida, montar un negocio, ser mejores, si tomamos la determinación y nos ponemos manos a la obra.

“Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos”. Thomas Carlyle

La formación es un deleite del intelecto que te da herramientas para avanzar y crecer pero no puede ser una excusa para empezar. A lo mejor antes que cualquier conocimiento específico, es interesante conocerte a ti mismo y descubrir ese potencial que te hará invencible.

Foto: plataformaproyecta

¿Te imaginas estar allí?

playa

Pensar es un verbo que suelo utilizar muy a menudo y que recomiendo encarecidamente. Sin embargo desde que me dedico al desarrollo personal y tengo claro que “el mapa no es el territorio” he podido indagar en este concepto hasta poder llegar a la conclusión de que mi pensar y el de muchos otros, no consiste en lo mismo.

He descubierto que para muchas personas pensar, implica dejarse caer por rocosas laderas de pensamientos nada gratos que lastiman y desgastan, casi siempre tiene connotaciones negativas y pocas veces constituye una herramienta de análisis exenta de juicios personales del pasado.

A veces, para algunos,  incluso es mejor no pensar nada  a que la imaginación vuele siempre a los oscuros parajes que visita. Estoy segura de  que puedes trabajarlo, ya que la imaginación bien utilizada, es una herramienta que nos puede proporcionar increíbles momentos de disfrute, de paz y de tranquilidad.

Si no cejo en mi campaña para que medites y empieces a disfrutar de la concentración y del cese del diálogo interior, es para trabajar en esta dirección. Hoy os propongo ir más allá y utilizar nuestra mente y nuestros poderes creativos para que jueguen en nuestro favor.

Seguro que casi todo tenéis un lugar favorito en vuestra vida que asociáis con vuestro descanso, vuestro refugio, donde os cuesta poco recargar la batería y disfrutar.

 Pensad por unos minutos en ese lugar, con todo tipo de detalles, colores, olores, sonidos, si tenéis una fotografía cerca echadle un vistazo y memorizarla. Asocia esa imagen con todas las emociones positivas que os recuerde, para convertirla en una imagen potenciadora.

Practica la visualización durante una semana para que la mente haga bien el almacenamiento.

A partir de entonces cuando necesites esa sensación, porque te invadan poderosos sentimientos agresivos, de orgullo, de deseo o envidia, cierra los ojos y vuelve a ese momento, siéntate en ese lugar, sereno con la mente abierta, experimenta esa calma. Abstráete de lo que ocurre a tu alrededor.

Haz ese viaje siempre que lo necesites, no requiere mucho equipaje, ¿verdad?

Utiliza la imaginación para mejorar tu estado, para modificar el sufrimiento, no para incrementarlo con agoreras profecías.

“La imaginación es más importante que el conocimiento” A. Einstein

¿Tú bien, todo bien?

 

ok

 

Imagina que partieses de la nada y tuvieses que construir tu vida. Piensa en  que todo lo que vas a necesitar tiene que estar en  una lista. Una lista,  con todos y todo lo indispensable para que puedas llegar al punto en el que estás. Todo es todo, desde lo más básico y necesario.

 

Una vez la hayas confeccionado, establece dentro de ella  prioridades, pon en el primer lugar lo más importante en tu vida. Por favor, haz esto antes de seguir leyendo.

 

Mira tu lista. Repásala para que nada, ni nadie se te olvide. Haz otro ejercicio de visualización y piensa en  que lo que no incluyas, en ella, desaparecerá en los siguientes cinco minutos.

 

¿Qué hay en tu lista en primer lugar?

 

Si no estás tú, tienes algo sobre lo que reflexionar.

 

Si recuerdas el libro del Dr. Thomas A. Hardy “ I´m ok, you´re ok”, ( yo bien, tú bien) el simple título te dará muchas pistas. A pesar de que es un libro antiguo, en él explica cuatro posiciones ante la vida que nos pueden ser útiles para analizar y situarnos:

  1. Yo no estoy bien, Tú estás bien (I’m Not OK, You’re OK )
  2. Yo no estoy bien, Tú no estás bien (I’m Not OK, You’re Not OK)
  3. Yo estoy bien, Tú no estás bien ( I’m OK, You’re Not OK)
  4. Yo estoy bien, Tú estás bien (I’m OK, You’re OK)

 

Si eso no te da pista alguna piensa en ¿te quieres?, ¿te respetas?

Si no es así, pregúntate ¿cuál es la razón de anteponer a ti, a todos y todo lo demás?

¿Qué diferencias hay entre ser egoísta y  cuidarse y quererse  uno mismo?

¿Cómo puedes empezar a establecer las prioridades que te potencien?

¿Qué razones te han hecho posponer todo lo tuyo: tu cuidado, tu salud, tu bienestar?

¿Acaso, si no estás tú bien, puede ayudar a los demás a que estén bien?

Entre yo gano- tú pierdes, yo pierdo-tú ganas, los dos perdemos  y yo gano- tú ganas, ¿cuál es tu estrategia?, ¿te hace sentirte bien?

¿Cómo te vas a sentir en el momento en que decidas la estrategia que es mejor para ti y la pongas en marcha?

¿Has trazado un plan para pasar de tu actitud pasiva a una más asertiva, sin ser agresivo?

 

Echa un vistazo a los Valores que Elia Roca recoge de  Albert Ellis, seguro que te dan alguna pista:

»  Autoaceptación incondicional: cambiar exigencias por preferencias

 Tener un buen nivel de tolerancia ante las frustraciones: cambiar exigencias por preferencias con respecto a las cosas que no nos gustan de la vida y de las otras personas.

Visión del yo como potencial: tener claro que podemos aprender, desarrollar habilidades y mejorar

en muchas cuestiones.

Interés en uno mismo en primer lugar, combinado con interés por los demás.

Autorresponsabilizarnos de nuestros pensamientos, emociones y conductas.

Dirigir nuestra propia vida, sin pedir demasiado a los demás y sin dejamos manipular por ellos.

Ser tolerantes: reconocer el derecho a equivocarse, en uno mismo y en los demás.

Atrevemos a intentar lo que deseamos, sin quedar paralizados por el riesgo de “fracasar” o por el hedonismo inmediato (hacer sólo lo que nos apetece en el momento).

Comprometernos con actividades creativas o humanitarias, que nos ilusionen y que absorban una parte importante de nuestro tiempo y energía.

Procurar mantener una actitud racional, pensando en forma realista, científica, clara y flexible.

No tener reglas rígidas, estar abierto al cambio y aceptar la incertidumbre como una característica

de la realidad.

Reconocer que estamos determinados en parte, pero que también tenemos libertad para elegir.

 

 Como señalan McKay y Fanning los valores sanos son aquellos que: son flexibles (es decir, permiten excepciones y pueden cuestionarse y ponerse a prueba); son realistas (es decir, están basados en los hechos), y fomentan la felicidad y la autorrealización, a corto y largo plazo.»

 

¿Si tú bien, todo bien?

¡¡Buen fin de semana!!

¡¡Gracias por leer!!

 

 

¿Quién contamina paga?

contaminar

Creo que ha llegado el momento de subir la apuesta y poner a prueba mi entrenamiento. Hasta ahora he dependido de mi consciencia y mi responsabilidad para estar atenta a todos los comentarios tóxicos que podía hacer y evitarlos. A partir de ahora, pagaré 1 euro, por cada uno que haga.

Pienso ofrecer este pago a toda aquella persona que me sorprenda haciendo algún comentario de este tipo, es decir, que no tenga otra finalidad que menospreciar, ningunear, herir o reivindicar superioridad. Comentarios que no producen más que sufrimiento y son gratuitos.

He comprobado el efecto que cualquier tipo de comentario de estos, que a ti te parece inocuo, o lo haces sin darte cuenta, o te parece una graciosa ironía, o una ingeniosa broma, puede tener efectos devastadores e indeseados en los demás y en la confianza que das y recibes.

La pregunta que me hago ya no es, si es cierto o no lo que digo, es si merece la pena, y definitivamente, no.

Hace unos minutos podía tener alguna razón para pensar en que “no soy responsable de lo que tú entiendes sino de lo que yo digo” pero a partir de ahora puedo prometer y prometo que no volveré a hacer absolutamente ningún comentario destructivo, ni delante, ni detrás de persona alguna. Llevo tiempo entrenando pero como quiero depurarlo con el concurso de los demás, aquí va mi compromiso.

Seguro que como yo, habréis leído que la franqueza se utiliza como una herramienta de managment pero realmente lo que acababa siendo es un arma de destrucción masiva ( y también de autodestrucción).

Lo que es «la verdad» que yo creo, también puede herir a otras muchas personas y yo no tener esa intención, puedo querer espolear sus prejuicios, sacarles de su zona de confort, abrirles la mente pero seguro que cualquiera de estas funciones no la tienen los comentarios tóxicos, por mucho que lo parezcan.

Lo mismo funciona para la familia que para tus compañeros de trabajo o tu equipo. ¿A qué si tu puesto de trabajo o tu supervivencia dependiese de no hacer estos comentarios estarías más atento?

Yo estoy decidida a eliminarlos. Por eso, a partir de ahora me voy a preguntar:

  • ¿Este comentario ayuda a la persona con la que estoy hablando?
  • ¿Este comentario ayuda a la persona de la que estoy hablando?

 

Si mi análisis no pasa este filtro, no lo diré, o estaré contaminando y el que contamina paga.

Uff qué responsabilidad…en fin, allá voy!!

Inspiración: «What got you here won´t get you there» Marshall Goldsmith

Foto:dejadecontaminar

¿Empiezas por el espejo?

espejo

En nuestro camino encontramos algunas veces personas que, tras nuestro primer contacto con ellas, no parece que tenga mucho futuro esa amistad o incluso ese encuentro. Un mal gesto, una mala contestación y todo lo que podría ser un agradable intercambio se transforma en una agria situación de la que sólo obtenemos malestar.

Hace algunos años yo misma hubiese huido de estas situaciones, incluso habría albergado esa desagradable sensación de haber sido herida durante algún tiempo, o esa otra obsesión de lo que le podía haber dicho y no dije, desde que trabajo mi interior, todo eso ha cambiado.

Entiendo que mientras yo voy por la vida libre de cargas y he tenido que luchar sólo contra mis propios miedos y fantasmas, otras personas llevan mucho más tiempo luchando esas y otras batalla peores que ignoro. Muchas de ellas no saben o todavía no poseen herramientas para encontrar una salida mejor que expulsar esos “demonios”  contra otros.

No haber recibido todo el afecto y el amor en nuestros primeros años puede haber abierto heridas que necesitamos cerrar. A veces lo hacemos en falso  y henchidos de rabia, aumentamos nuestra autoestima como refuerzo, como defensa, pero nuestra relación con los demás no acabará de sanar.

En otros casos esa superación pasa por trabajar en nosotros la resiliencia, que nos hace menos vulnerable a las situaciones difíciles y nos ayuda a hacernos fuertes en nuestra vida. Pero nuestras heridas, nos continuarán acompañando.

Para reconocer estas situaciones en nosotros mismos y en los demás, se requiere un arduo trabajo de desarrollo personal y una apuesta definitiva por querer ser  feliz.

Estas heridas hacen que confiemos menos en los demás, que seamos más posesivos y celosos y que utilicemos nuestra imaginación para magnificar muchas de estas situaciones y nos hagan sufrir. Harán  que prefiramos permanecer al margen de relaciones y sentimientos de otras personas para alejarse del riesgo de sufrir.

La reflexión de este post no es buscar culpables fuera de nosotros, sobre estilos de familia, de padres, de relaciones, lo importante es cómo podemos ayudar a los demás a que esas heridas tarden menos en cerrarse.

Seguramente habrás presenciado miles de situaciones en que el comportamiento de la persona es inexplicable, rudo, ególatra, desagradable y tantas veces también ha ido seguido de un comportamiento de la persona con la que interactúa similar, de huída, o de crítica. Con esa reacción, sólo refuerzas el comportamiento anterior y no ayudas en la lucha interior que está librando. No hagas de espejo, mientra esa persona lo hace contigo.

Recuerda que las personas que son felices no tienen necesidad de demostrar nada, ni de sentirse heridas, ni de herir o desatar su peor parte frente a estas personas.

Son quienes conscientes de la responsabilidad al 100% de su propia mente, deciden tomarla y hacer que esa interactuación sirva de ayuda más que de lucha, sabiendo que no hay mejor medicina que la que a esa persona le ha sido negada, el amor y la comprensión. Hazlo de manera que la confianza y la paz puedan crecer en su corazón.

Quédate, interésate por esa persona y ofrécele lo que no tiene. Consigue que su sentimiento cuando te vayas, sea mejor que cuando llegaste. De ti depende tener éxito.

Para comportarse igual que la mayoría, ya hay muchos, si quieres empezar un cambio en el mundo, empieza por quién ves en el espejo, por  ti, recuerda esta canción:

“Si quieres hacer del mundo un lugar mejor, mírate a ti mismo y entonces, haz un cambio”

Man in a mirror, Michael Jackson

 

Inspiración: “Happiness” Matthieu Ricard

¿Las paces con la báscula?

bascula

Mi innata curiosidad y mi interés por ser cada vez más útil, me hacen  ir de un libro a otro sin descanso, esto que alterno con todo tipo de revistas y con una actividad informativa frenética, me hace llegar a conclusiones cada día más parecidas y simples que se basan en algo que, a día de hoy, todavía me cuesta darle una dimensión universal, y pensar en su función primordial, EL AMOR.

Lo último que ha caído en mis manos son dos libros, uno sobre la Felicidad del monje budista  Matthieu Ricard y otro sobre Ho´Oponopono del Dr. Hew Len, un sistema hawaiano para desarrollar nuestra mente, que unidos al bombardeo de mensajes que recibimos por doquier, me han hecho reflexionar sobre algo básico, el  cuerpo humano.

A pesar de que el sol brilla por su ausencia en nuestra recién estrenada primavera, todo lo demás sigue su curso. El comercio y la industria inician sus campañas para que nos vayamos preparando la piel, el cuerpo, la maleta, las vacaciones, y que todo se dirija a llevarnos al verano en las “mejores condiciones”.

Esto alerta de  que  habrá que deshacerse de la ropa en breve y para eso, nos debemos preparar, lo que no advierte ninguna de estas propagandas, es que los milagros existen sí, pero siempre y cuando hayan sido precedidos del suficiente tiempo para obrarlos, ahora sólo quedan las intervenciones de urgencia y los lamentos.

Hasta el esfuerzo, la constancia y el tiempo, hubiese llegado hasta hace poco pero después de leer parte de estos libros, mi visión ha cambiado. Uno de los primeros temas sobre los que habla el Dr. Chen y que  refiere en  sus múltiples consultas, es sobre la pérdida de peso.  A este tema él  responde con una práctica que hoy me gustaría compartir con todos los que estáis en esta misión:

“Hable con su cuerpo humano. Dígale “Te amo exactamente como eres. Gracias por estar conmigo. Si te has sentido maltratado por mí de cualquier modo, por favor perdóname”. Deténgase varias veces durante el curso del día y visite a su cuerpo humano. Que sea una visita de amor y agradecimiento. “Gracias por llevarme a todos los lados. Gracias por respirar, por los latidos de nuestro corazón».

Tome a su cuerpo como a un socio, no como a un sirviente. Hable con su cuerpo como si fuese un niño pequeño. Sea su amigo. Le gustan las grandes cantidades, montones de agua para funcionar mejor con él mismo. Usted puede considerar que él está hambriento, pero tal vez él pueda decirle que está sediento”.

 Seguramente nunca habías pensado desde esta perspectiva, ni hablado así a tu cuerpo, seguro que tus conversaciones frente al espejo eran todo lo contrario. Haz las paces con él y que todo empiece desde dentro en lugar de insistir desde fuera con espejos y básculas.

Si está dispuesto a ver estas cuestiones desde otra óptica y a trabajar con otras herramientas asumiendo tu responsabilidad sobre todo en un 100%, también te dejo un video de la neurocientífica  Sandra Aamodt, sobre nuestro hábito de comer y cómo mejorarlo.

http://www.ted.com/talks/sandra_aamodt_why_dieting_doesn_t_usually_work#t-51793

¿Qué es lo peor que podría pasarte por probar?

¿ Qué excesos te afectan?

 

brujula

 

No puedo dejar pasar esta semana sin recomendaros el libro de  Augusto Cury , “El vendedor de sueños.” Hace tiempo que leí su “Padres brillantes, maestros fascinantes” y me  enamoré de la literatura de este psiquiatra brasileño, por cierto si tienes niños cerca o te interesa saber más sobre cómo acercarte a su mundo y ser su inspiración, léelo.

Hoy quiero compartir con vosotros algo que yo misma he notado en mi vida desde hace relativamente poco y que quiero transmitir a través de este pasaje del libro:

 “—Físicamente, vivimos más tiempo que en el pasado, pero la percepción del tiempo es mucho más rápida. Los meses corren, los años vuelan. Algunos están en la cumbre de su juventud psíquica, pero se miran y descubren que tienen setenta u ochenta años. Actualmente, tener ochenta años es como tener veinte. ¿A ustedes, qué excesos los han afectado? —preguntó a los oyentes.

Desconcertados, en un rapto de sinceridad, los oyentes repasaron su vida y expusieron aquello que los asfixiaba.

—Exceso de compromisos —dijeron algunos.

—Exceso de información —afirmaron otros.

—Exceso de presiones sociales, competencia, metas, cobros, necesidad de estar siempre al día —manifestaron unos cuantos.

Éramos la sociedad del exceso; incluido el exceso de locuras.

Bartolomé no se quedó atrás y también hizo su aportación.

—Exceso de bebida. —Y como nunca podía dejar a nadie fuera de un asunto, nos miró y dijo—: Exceso de ego, de pereza, de religiosidad.

Le dimos un par de pescozones cariñosos.

La gente empezó a darse cuenta de que los excesos habían invadido nuestra vida. Tenían la necesidad de comprar sueños. El hombre de labios y ojos hinchados quería vendérselos, al menos quería ofrecerles unos pocos.”

 

“—¿Qué podemos hacer para cambiar esta extraña vida saturada de tensiones? —preguntó, angustiado, un hombre de unos sesenta años.

—Recorten los excesos, aunque pierdan dinero y rebajen su estatus —contestó el maestro, lacónico y directo—. Si no quieren llegar a viejos reclamando una juventud que ya pasó, deben tener el coraje de hacer recortes. Y no hay recortes sin dolor.

Me quedé pensando. ¿Acaso él había tenido el coraje de hacer esos recortes en su vida, o sólo era uno de esos teóricos que hablan sobre lo que nunca han experimentado? ¿Puede una persona sin experiencia abrir la mente a otras personas? Él me hizo notar que el tiempo volaba para mí. Yo estaba hundido hasta el cuello en el lodo de los excesos. Exceso de clases, de preocupaciones, de pensamientos, de pesimismo, de exigencias, de dudas. Yo había creado «superbacterias» que infectaban mi psique.”

 

Hasta hace poco yo también era una persona saturada de excesos, impuestos por una dinámica de vida que sólo te hace pensar en ti, en tu tiempo disponible, en tus compromisos sociales, en tu agenda, en vivir cuántas más experiencias mejor, en tener un exceso de actividad. Esto era lo normal.

Cuando empecé a disponer de mi propio tiempo, mi vida cambió, ya no era esclava de llenar mi tiempo para buscar algo que hacer, para poderlo contar y seguir hacia otra actividad.

Hace poco leí que existe, algo que me entristeció de mis adoradas redes sociales, un trastorno al que llaman FOMO (Fear of Missing Out) “Miedo a perderse algo” que es fomentado por lo que colgamos en ellas y consiste en ver lo que están haciendo otros y lejos de ser un motivo de alegría que tus amigos estén pasándolo bien, empezar  a cuestionarte que tu vida es menos interesante. Una ansiedad social que manifiesta el miedo a la exclusión. ¿No es esto un exceso de locura?

Yo ya no deseo el mismo lunes que llegue el viernes para volver a la rueda y querer conscientemente que pasen rápido cinco días de la semana que suponen  una enorme proporción de mi vida. Ya no tengo que mostrar ni demostrar nada. Me he vencido.

Ya no tengo que castigar mi cuerpo y mi mente con largas jornadas maratonianas sentada en una silla, con el síndrome de la clase turista acechándome y acabar pagándolo, recompensándome con los más deliciosos manjares que podía o con una actividad frenética en mi tiempo de ocio.

Conseguí   introducir la meditación, la concentración, el mindfulness por ejemplo en la comida y ralenticé mi aceleración, dejé de engullir. Cuido mi cuerpo, no como el escaparate con el que debo impresionar a los demás, sino como el hogar en el que debo y deseo vivir la máxima cantidad de años, en las mejores condiciones y lo hago con la satisfacción del esfuerzo recompensado. Lo ejercito para mantenerlo a punto y lo alimento lo mejor que puedo, aún sigo dándome caprichos, pero ya no son excesos.

 Disfruto mucho más de mi familia, de mis amigos, de mis libros, de la música, de todas esas pequeñas cosas que me regala la vida cada minuto y por las que a diario agradezco vivir. Cada vez que inspiro, es una acción que me llena del momento que vivo, inspiro lo bueno que hay en todo y en todos. Sigo entrenando cada día para no retroceder.

 

Habréis oído miles de historias sobre personas que lo dejan todo, se van a vivir al campo, a la playa, son voluntarios, cooperantes, dejan sus fantásticos trabajos para poder, por fin, vivir. Estas personas son quienes no tienen miedo a perderse y desistieron de sus proyectos por los excesos.

“La vida, como apunta Cury, se extingue rápidamente en el paréntesis del tiempo”. Pactemos no insuflarle mayor aceleración.

Sé consciente y disfruta de lo que la vida pone a tu alcance en cada momento, no mires sólo al frente, amplía hacia los lados, arriba y abajo, enlentece tus días, siendo consciente de que son un regalo que no volverás a vivir. No corras.

 

¡¡Buen fin de semana!!

¿Quién eres realmente?

apariencia

A la diferencia entre lo que somos en realidad y lo que queremos ser, hay quien lo llama “Vacío identitario” como  el Dr. Dispenza.

Hay quien reconoce que es una superposición de capas  de estados emocionales adictivos como la ira, el miedo, la ansiedad, los juicios, la inseguridad, la depresión, el engreimiento, el odio, la culpabilidad, la vergüenza que no reconocemos, ni trabajamos, que desde nuestro interior nos hace vulnerables y no estamos acostumbrados a lidiar con esa extraña sensación.

Vivir en esa dualidad no es inocuo y es muy común, quién no hace esfuerzos denodados por aparentar lo que no es, sólo para no decepcionar a su público y seguir el canon de su puesto de trabajo, de su supuesto rol en la sociedad, de lo que se espera de él.

Creerse ese tipo de superhéroe que puede con todo y no debe reconocer ninguna vulnerabilidad nos convierte en autómatas, no empáticos, que intentan distanciare de todo lo que nos puede producir una fisura en nuestra capa, cuando la brecha que estamos intentando tapar nos acabará engullendo con crisis familiares, nerviosas y toma de decisiones violentas que más tarde tendremos que lamentar.

Nunca había sido tan consciente de que la felicidad viene del interior y que para reparar en esto, hace falta pararse y reflexionar sobre lo que nos empuja a seguir en este gran teatro, representando un personaje que no nos hemos cuestionado.

Leyendo “El vendedor de sueños” de Augusto Cury recordé a qué presión están sometidas muchas personas que por el hecho de no reconocerlo y pedir ayuda, someten sus mentes a infinitas atmósferas.

Ahora los trabajos requieren una gran intensidad intelectual y  los CEOS, gerentes, managers, profesionales liberales  representan estar muy lejos del marxismo que poseía las fuerzas de producción. Mientras los empleados trabajan por un salario y su trabajo concluye con su jornada laboral, y practican como castigo  estar sometidos al consumismo que se proporcionan ellos mismos.

Sin embargo, nadie repara en la soledad de los líderes que no pueden reconocer sentirse asfixiados, nerviosos, sobrepasados con las preocupaciones. Ellos son quienes  lo trasladan a su vida personal e  impregnan todo su mundo de una dedicación que les convierte, sin poder reconocerlo en una casta de explotados, que maneja como puede esta situación. No hay ningún desdoro en pedir ayuda, a un Coach por ejemplo.

Su constante papel de parecer semidioses que pueden con todo, están en todo y no necesitan ningún tipo de ayuda, los que ni siquiera pueden tener más sueños que pensar en su siguiente escalada laboral, ¿les hace distintos?… ¿Es o no su brecha mayor?

Para saber quiénes somos recurrimos a experiencias pasadas y a las distintas emociones que nosotros hemos hecho que formen parte de nuestra identidad, para bien o para mal y no nos permitimos salirnos del guión.

Nuestra personalidad depende totalmente del entorno, como si a alguien más que a nosotros mismos le importase qué va a ser de nuestra felicidad. Creamos programas automáticos que relatamos sin pausa y no contentos con eso, incluso los vendemos como remedios a males ajenos.” Tú lo que tienes que hacer es..” Todo sin pensar.

Eso que parece envolvernos en una seguridad a prueba de bombas es, lo que a solas, te hace sufrir, querer pertenecer a un grupo, intentar que te etiqueten de una determinada manera, es un gasto de energía inútil que puedes emplear en ser feliz, en disfrutar de las pequeñas cosas, reconociendo que como cualquier otro Ser Humano eres vulnerable.

Lo que realmente cuenta es lo que eres de verdad. Búscalo, no lo dejes en lo que haces o en lo que tienes, la clave está en tu interior. No dejes de empezar a meditar o si lo haces ya, sé regular. La habilidad que debes desarrollar para cerrar este vacío es la autoconciencia, autoobservación, para reconocer qué está impactando en tu vida y qué motiva esos pensamientos y esas conductas.

De lo de fuera, con tu brecha sin resolver, siempre necesitarás más, nunca será suficiente reconocimiento, dinero, poder, belleza…

No te dejes poseer por nada exterior o siempre serás un esclavo de algo o de alguien.

Te dejo un interesante video que te hará reflexionar ¡seguro!

 

The price of invulnerability: Brené Brown at TEDxKC

¿Qué proyectas?

proyector

Quienes buscan empleo o mejorarlo, y tienen que volver  a conocerse de nuevo para poder reseñar sus cualidades y fortalezas, tienen serios problemas, no ya para verse a sí mismos, después de tantos años “sin mirarse”, sino que en pocas ocasiones han pedido opinión a quienes están a su alrededor constantemente y pueden ayudarles.

Solemos ser bastante reacios a dar nuestra opinión cuando alguien pregunta, qué puedes decir acerca de ellos, puesto que parece que de cualquier manera vas a  molestar y la verdad no  será nada agradable.

Esto ocurre, primero porque cuando alguien nos pregunta algo así, muchos aprovechan para hacer todo tipo de comentarios negativos sobre lo que a su juicio deberían cambiar, y en el mejor de los casos, decir algo bueno al final de la conversación como lenitivo de nuestro enfado o pesar.

Pero, ¿con qué motivo nos enfadamos?

La imagen que damos a los demás, dista bastante, en algunas ocasiones, de la que tenemos de nosotros mismos, puesto que no nos preocupamos en absoluto en testarla, vamos por la vida descuidados, absortos en nosotros, en nuestra cosas y en pocas ocasiones nos damos cuenta de cómo tratamos a los demás y cómo nos perciben.

Algunos, además, creen que por tener a las personas en cuenta medio minuto o no lastimarles con comentarios destructivos, ya están haciendo algo por ellos. De ahí la gran distancia entre su  propia imagen y la que dan. Si a esto le añadimos las interpretaciones que hacemos de los comportamientos, lo que para nosotros puede ser una paciencia infinita valorada en un 7/10 para otro significa, o bien una timidez excesiva, o incluso una flagrante falta de compromiso.

Si cuando pedimos opinión  sobre lo que ven o piensan de nosotros fuésemos neutros en la recepción y lo encajásemos como algo a tener en cuenta y a valorar para mejorar, quizá  no sólo habría una brecha menor entre lo que vemos y lo que ven, sino que podríamos ajustar mejor ambos y que trabajase en nuestro favor.

Pero en muchos casos aún incluso después de pedirlo, respondemos de la forma menos esperada, vociferando, discutiendo y rebatiendo lo que en realidad es, la opinión de otro.

Aún después de preguntar, pensamos que, “quién le ha dado permiso para criticarte”, “si soy mejor persona que ella” o que “es la última vez que pregunto” o incluso no vuelves a entablar  conversación. Condenándole al ostracismo después de juzgar severamente una cuestión sobre la que ni siquiera vuelves a reflexionar.

Lo mismo haces en las supuestas tormentas de ideas, donde no eres capaz de mantener el silencio, apuntar  y más tarde reflexionar, sino que las vas valorando o evaluando según se producen, sin tener en cuenta el efecto que tiene en los demás. ¿Quién después de eso se atreverá a proponer?

¿Cuándo podrás mantener una posición neutra, sin juzgar?, ¿qué te estás perdiendo por hacerlo, a menudo?,¿acaso juzga el médico cómo has tenido un accidente?

Qué te parece entrenar esta semana decir simplemente gracias cuando alguien te dé su opinión sobre ti o sobre algo de lo que has ideado o llevado adelante. No tomes partido, sólo agradece la aportación. Hazlo hasta que lo conviertas en automático. Así nadie discutirá contigo y te verán como una persona conciliadora.

Si no te ves o sientes capaz de hacerlo solo, dile a alguien que te ayude, será un importante entrenamiento que te reportará múltiples beneficios.

Al fin y al cabo están opinando sobre algo que te puede ayudar, no te lo tomes personal, puede que a lo mejor algún comportamiento tuyo se esté malinterpretando y te puede dar la opción de aclararlo, modificarlo o erradicarlo.

Recuerda que lo que proyectas será definitivo en tu vida.

Comunicando, comunicando

telefono

Todavía recuerdo cuando estudiábamos los elementos de la comunicación haciendo alusión a emisor, receptor, mensaje, medio, código, canal… parecía tan sencillo… Sin embargo a medida que indago en las relaciones humanas y en cómo interactuamos, me doy cuenta de que muchos de los intercambios se producen sin pensar, sin preparar, casi por azar y con lo fácil que es entrenarnos para entendernos, partimos de todo lo contrario.

 Somos ya muy mayores cuando sabemos de la importancia del lenguaje corporal, de la habilidad para organizar nuestra comunicación para llegar a metas y resultados específicos. Yo misma hace relativamente poco que descubrí la Programación Neurolingüística (PNL), una metodología de autodesarrollo y ahora veo un mundo de posibilidades para mejorar mis relaciones con los demás, que debo entrenar sabiendo que “el resultado de mi comunicación es la respuesta que obtengo”, de mis generalizaciones, distorsiones, eliminaciones…Soy el elemento fundamental de mi mensaje.

Poco a poco nos damos cuenta de que nuestro proceso educativo está programado para que seamos buenos técnicos en el mejor de los casos, pero esto, sin una buena comunicación, no te hará un buen trabajador, un buen gerente, un buen líder.

 Aprender a comunicarnos es una capacidad que puede cambiar nuestras vidas, facilitarnos muchas cuestiones que, de otra manera, nos parecerían prácticamente imposibles de entender o aprender. Es la base para poder trabajar juntos y unidos.

Todos somos diferentes, no vivimos las experiencias de igual modo, enfocando en lo mismo y no lo interiorizamos de la misma forma. Por eso, para avanzar en nuestras relaciones es básico querer entenderse, ponerse en el lugar de la otra persona, pero no con tus capacidades y habilidades sino teniendo en cuenta las suyas. Encontrar una base común es el secreto en las sociedades, en las compañías, en la pareja.

Cuantas veces has escuchado es que mi jefe, mi mujer, mi marido, mi madre, mi padre, etc no me entiende. Todos nos empeñamos en  que el otro acabe en nuestro terreno, por las buenas o por las malas, en lugar de pensar que podemos resolver nuestras diferencias buscando lugares comunes, o ¿eso no es lo que haces cuando quieres agradar o convencer  a alguien para algo que te interesa?,¿te cansaste?

«Si siempre haces lo que siempre hiciste obtendrás lo que siempre obtuviste.» Anthony Robbins

“La comunicación se da cuando dos o más personas trabajan juntas para encontrar una base común del entendimiento.Y cuando la consiguen les otorga un alto nivel  de poder”. Esto que parece simple cuando lo resumen Jim Rohn requiere varias cuestiones que no estamos acostumbrados a entrenar:

  • La comunicación busca puntos en común, partir de las similitudes, no inventar diferencias.
  • Requiere un interés por entender lo que la otra persona nos está diciendo y si lo estamos entendiendo como ella pretende, para lo que no suponemos, preguntamos y confirmamos.
  • Escuchar es un presupuesto fundamental, no estar elaborando nuestra respuesta y pensando en ella cuando la otra persona nos está hablando.
  • Tener en cuenta lo que decimos, cuándo lo hacemos, cómo y lo que el otro percibe. Procure que sea el momento adecuado y que la otra persona esté lista y desee escuchar, no la interrumpa sus hobbies o en su trabajo. Sea respetuoso.

No haga lo que todos y revolucione su mundo, sea diferente. Si cambia, todo a su alrededor lo hará, como si fuese magia. ¡¡Sea divertido, empiece!!

«Las personas exitosas hacen mejores preguntas y como resultado obtienen mejores respuestas.» Anthony Robbins

Tu mentalidad, ¿es de este siglo?

mentalidad

Cada vez que salgo de alguna de mis sesiones de coaching, el chute de energía es increíble, ver, sentir, escuchar, asistir al despliegue del potencial de una persona, el cuál ella misma ignoraba y descubre que  lo posee, es un regalo que me hace sentirme  enormemente feliz.

Es genial trabajar con quienes tienen interés por su crecimiento  personal y lo anteponen a cualquier otra cuestión, considerándolo su mayor éxito, haciendo de su vida una emocionante aventura y es que, como bien apunta Jim Rohn en “Los 12 pilares del éxito”, éste y los ingresos rara vez son mayores que tu desarrollo como persona.

«Tienes que crecer personalmente hasta que valgas lo que quieres que paguen por ti. Tiene que gustarte en lo que te has convertido, no solamente interesarte por el dinero. Recuerda el proverbio “Aquel que sólo ama el dinero, nunca le va a parecer suficiente”.

Reflexiona sobre esto, “Las ganancias son mejores que los salarios”J. Rohn

Son personas muy interesantes, de las que aprendo constantemente, con características que les hacen diferentes a todos los demás, puesto que ese interés por “mejorarse” , hace que sean conscientes de lo que no les funciona, lo entienden como algo que les puede dar problemas en su vida y no dudan en responsabilizarse para pedir ayuda y entrenar nuevos hábitos que remen en la dirección de sus objetivos.

La pasión con la que muchos hablan de sus difíciles comienzos, de su interés por su entorno y de su perseverancia, es contagiosa, no suscita más que admiración y ganas de poner a su disposición tus mejores herramientas.

La gran diferencia, sin duda, la acción, mientras tú estás meses dándole vueltas a una idea y lo único que te preocupa es que te la copien, te lamentas de no tener los recursos necesarios o te imaginas las miles de formas para que esta fracase, ellos consiguen con su entrenamiento, mediante la prueba y el error, en muchos casos, muy bien analizados, ya han emprendido numerosos proyectos, disfrutan de la ejecución de su idea y de la innovación en sus empresas.

Son muchas las barreras mentales que nos ponemos y que además son reforzadas por los miedos ajenos, máxime ahora que éste parece atenazarnos constantemente.  Quienes luchan contra ellas y se demuestran que pueden a diario y que no hay más límite que el que tú te quieras poner, esos  son  que triunfan.

Encontrarás muchos voluntarios para minarte las ganas de llevar a cabo eso que quieres, demostrándote que arriesgas mucho más de lo crees saliendo de tu zona de confort  y que en cualquier caso, lo importante es que al menos tienes un trabajo.

Esa mentalidad conformista en un mundo en evolución donde las recetas antiguas caducan a diario, provoca no una  atrofia lenta como antes, sino que hace, que  en meses estés fuera del circuito.

Los nuevos tiempos  requieren nuevas formas y  para adaptarse lo primero que podemos hacer es tener una mentalidad de este siglo preparada para adorar los cambios y la incertidumbre y lejos de ver en ellos un peligro, avistar el gran abanico de posibilidades que hay detrás.

Si todavía tienes una mentalidad industrial preparada para el trabajo mecánico, las jerarquías inflexibles, el presentismo, jubilarte y encima hacerlo en esa empresa y crees ésta te hace un favor, no estás en la onda.

Ahora el recurso humano eres tú y tú, sólo tú, con tu interés por desarrollar tu potencial serás el responsable de tu futuro.

 No te estanques, ni te abandones. Siempre hay opciones.

¿Cuándo piensas empezar?

¡Míreme a los ojos!

ojos

A lo mejor no lo ha pensado nunca, o no lo ha dado importancia, o piensa que no impacta en usted o no le merece la pena hacer el esfuerzo, pero establecer contacto visual con la otra persona, es definitivo en sus relaciones.

Imagínese por un momento, con lo deprisa que vamos por la vida, tiene usted pocos segundos o minutos para causar una impresión en otro y de ese tiempo, muchas veces depende un negocio, un trabajo, una relación… tiene usted muchas cuestiones que tener en cuenta a la vez pero una que será capital, lo que usted haga con sus ojos.

Además esta acción trabaja en dos direcciones, una afecta mucho a la confianza que usted tenga en sí mismo, puesto que no poder hacerlo tiene la causa en esa falta de entrenamiento y dos, la impresión que da a la otra persona puede interpretarse de muchas maneras, puede intuir que usted no es nada claro, que oculta algo, que se siente inferior, que no tiene seguridad en usted mismo, que se siente culpable, que desea que alguna cosa no se sepa de usted.

Lejos de interpretarse, como algunos creen, que es una forma de respeto, de no invadir el espacio ajeno y de no intimidar, la mayoría de los estudios que existen sobre esto advierten sobre lo contrario.

Incluso las universidades de Stirling y Aberdeen en Escocia han concluido que es más probable que una persona nos parezca más atractiva cuando nos mira a los ojos. El estudio partió de dos caras idénticas cuya única diferencia estribaba en la mirada y las preferencias de quienes miraban las fotos. De ese mismo estudio, aviso para navegantes también se extrae que las caras sonrientes nos atraen más.

Conquiste ese miedo entrenándolo, mire a la otra persona a los ojos, si lo hace a menudo acabará dominándolo. Si al principio le cuesta, enfoque a las cejas justo encima del ojo, apenas se notará la diferencia, pero recuerde que su objetivo está en el contacto visual. Conseguirlo le dará una herramienta definitiva.

Haga que sus ojos trabajen para usted, muestre confianza y haga crecer la suya.