¿Me recibes?

walkies

 

Una de las habilidades de cualquier persona que quiera liderarse y después liderar es aprender a escuchar.

Es sencillo escribirlo, recomendarlo y rogarlo pero ponerlo en práctica es una de las cuestiones que a muchos se nos hace más difícil. Sobre todo porque vivimos en una sociedad en la que hasta hace poco se identifica al fuerte, al poderoso o al jefe con el que habla y a los demás con los que escuchan a su amado gurú.

Tenemos tan grabado en el ADN esta cuestión que si te precias, puedes pasarte el día hablando en lugar de callar y escuchar. Esto que al principio es una muestra de fortaleza, acaba siendo tu Talón de Aquiles cuando acabas interrumpiendo, hablando sólo de lo que a te interesa o impartiendo monólogos sobre ti mismo.

Estamos tan acostumbrados a esta creencia, que no nos damos ni cuenta de que copamos las conversaciones y aburrimos al personal con nuestras interminables  peroratas.

A veces puedes pensar que tus temas son más interesantes o quizás no te has acostumbrado al silencio y te resulta violento, la cuestión es que hilamos unas cosas con otras y, lejos de interesar al personal, le demostramos lo poco que nos interesan sus historias, opiniones y sentimientos, la falta de paciencia que tenemos y lo interesante que nos parecen  nuestras vidas en comparación.

Cuando te quieres dar cuenta la verborrea impertinente se ha convertido en un hábito.

Si además tienes responsabilidad para con otras personas, familiar o laboral, a esta creencia de “el que calla otorga” le añadirás que “los jefes lo saben todo” con lo cual impartir doctrina y sentar cátedra serán dos objetivos tuyos para «hacerte respetar» que te exigirán ingentes cantidades de energía. Encima paradójicamente el  mensaje que les envías es que no te importan lo más mínimo, ¿te parece exagerado? Compruébalo.

Por si no te has enterado los tiempos han cambiado y ya nadie quiere un jefe así y menos si quieres ser un líder aunque es cierto que aprender a escuchar está a tu alcance y lo puedes entrenar con distintas tácticas.

Si acabas de empezar y consigues no interrumpir y dejas hablar hasta que la otra persona acabe su argumentación, sin manifestar desinterés física y mentalmente con tu interlocutor, habrás empezado el cambio.

Imagina que hablas por un walkie-talkie o que estás en una permanente conferencia, ¿a qué tienes que esperar a que el otro termine? Recuérdalo en presencia de tu interlocutor.

Si quieres saber lo que se siente, queda con una persona de confianza y cuéntale el experimento, dile que le vas a contar algo que para ti es muy interesante y hazlo pero dile que te interrumpa, se distraiga y cambie de tema mientras lo haces, así sabrás de primera mano cómo se siente a quién tú se lo haces y después, tú eliges.

Armarse de paciencia

paciencia

 

Las dos armas más poderosas son la paciencia y el tiempo” no sé si Tolstoi tenía toda la razón o parte, pero hay veces que haberla trabajado tiene sus réditos, uno no se rinde fácilmente.

Para cualquiera de nosotros vociferar, culpar a alguien, enfadarse con el sistema, con quien te atiende o incluso con algún objeto cercano o instrumental, cuando algo no va como queremos, es una de las primeras reacciones. Además de fastidiarse el resto del día

Seguramente habrás visto a algún deportista ensañarse con su raqueta, con su balón o con su útil de trabajo. A los demás con el teléfono, el ordenador, el ascensor o cualquier cosa que no trabaje a la velocidad de nuestras expectativas.

A lo mejor has cambiado de película en el cine o visitar algo, o  has dejado de adquirir aquello que querías simplemente porque había que esperar cola y no te era grato perder su tiempo allí.  Seguramente en algunos casos lo que ibas a adquirir tampoco era tan interesante o tan necesario pero… te diste cuenta de cómo la ira se apoderaba de usted durante la espera.

Yo he tenido mi  último entrenamiento esta mañana, tratando de enviar una solicitud telemática  a la Administración, he hablado por teléfono, he chateado en numerosas ocasiones y no he conseguido mi objetivo… de momento, registrar mi solicitud. La incidencia ha quedado registrada pero yo también he podido registrar mis emociones y pensamientos a lo largo del proceso y gestionarlas sin alterarme y sin culpar a nadie más que a mí del asunto.

Aunque lo podía considerar una pérdida de tiempo, a lo largo del proceso he aprendido algunas comprobaciones que ignoraba y he trabajado cómo mantener  mi paz interior y saber desconectar de esto para pasar a otro asunto.

Querer las cosas y tenerlas ya, es algo a lo que nos hemos acostumbrado a la velocidad del rayo, uno de los múltiples eslóganes «on line» que podemos  leer “ Cómpralo por la mañana y estrénalo por la tarde”.

Vivimos tan rápido que consumimos a la misma velocidad, apenas nos deleitamos con la cantidad de cosas magníficas que nos pasan a diario, no les damos apenas importancia y no sólo eso sino que cualquier atasco en nuestro camino, hace que nuestro día sea calificado como aciago. Da igual si es de la impresora, de tráfico, la tardanza de un compañero, alguien que no nos coge el teléfono cuando llamamos, todo nos pone de los pelos.

Si trabajas tu interior te darás cuenta de que esto te ocurre cada vez con menos asiduidad y tu paz interior aumenta si no es hora de que te pongas en marcha y ejercites tu paciencia.

Mantener la constancia a pesar de la dificultad, la oposición o la adversidad no sólo te  satisfará personalmente al haber vencido a tu “yo inmediato” sino que formará parte seguro de tu éxito.

Aquí te dejo unos curiosos e interesantes ejercicios :  http://es.wikihow.com/desarrollar-la-paciencia

Oooooohmmm!!! 😉

Foto:wikihow

Algo nuevo

new

 

 

Cuando pensamos en esta  frase es recurrente pensar en cosas  no en  actividades, a pesar de que quienes investigan concienzudamente sobre la felicidad no dejan de aconsejar la inversión en éstas últimas antes que en objetos.

 Y es sobre eso sobre lo que quiero reflexionar hoy, sobre lo nuevo. A  muchas personas el cambio en sus vidas les produce aversión, tratan de “rutinizar” tanto sus días que, cualquier cuestión sobrevenida les causa  problemas de estrés y sus consecuentes y perjudiciales reflejos fisiológicos.

 Cuando vamos creciendo es cada vez más usual reunir más y más  hábitos y rutinas que nos llevan a no tener que pensar o decidir para casi absolutamente nada a lo largo del día, siendo la mayoría de nuestros actos automáticos.

 Sólo tenéis que pensar, ¿cuándo fue la última vez que aprendiste o hiciste algo nuevo?

Seguro que en cuanto a idiomas, llevas años dándole al inglés pero, ¿lo has intentado con  otras lenguas? En cuanto a deporte ¿te atreves con alguna otra disciplina?, en tu formación, ¿has innovado? , ¿has cambiado de trabajo?, ¿de casa?, al menos, ¿de camino a ambos?

Quienes tienen éxito hacen todo lo contrario, se acostumbran a vivir cómodos  en la incertidumbre y arriesgan. Como ejemplo, un porcentaje muy alto de los CEO de las compañías, no están más de cinco años en el mismo trabajo.

 Ahora que la neurociencia  pone a tu alcance el saber que aprender o hacer algo nuevo,  es un estupendo ejercicio para tu mente que te aumenta las conexiones sinápticas y te mantiene joven la mente, no puedes seguir con antiguas recetas.

 Además,  saberte un aprendiz es bueno  para domesticar tu ego, para entender a quienes están empezando, te obliga a hacer las paces con esa frase que ya no utilizas hace tiempo “no lo  sé ”.

 Mantiene joven esa curiosidad que te lleva a estar alerta y disfrutar de los cambios, te ayuda a ser creativo, a tener muchas más perspectivas de la misma cuestión y opciones como solución.

 Recuerda que si no tienes “inputs” nuevos tus “outputs” serán los de siempre y continuarás intentando resolver problemas con el mismo nivel de pensamiento con el que crearon, con lo cual acabarás sintiéndote estancado.

 Estas son sólo algunos de los beneficios de aprender algo nuevo. Te dejo hasta el próximo 15 de Septiembre, cuando nos volvamos a ver para que hayas decidido qué será lo nuevo que hagas o aprendas este curso.

 Al fin y al cabo, todos necesitamos mejorar.

Te dejo este TED talk de Matt Cutts para que abundes más en tu compromiso

https://www.youtube.com/watch?v=Sq-3vKukRJ8

¿Qué autopistas iluminas tú?

autopistas

 

Si has tenido un insignificante contratiempo, como un resfriado, estas vacaciones, habrás podido comprobar la diferencia que existe entre pasarlo trabajando, en casa cerrado o cuando continúas disfrutando de tu tiempo de ocio. Seguro que no ha sido obstáculo para poder pasarlo bien, minimizando sus efectos y concentrándote en lo bueno. Además  seguro que si haces un resumen de tus vacaciones este pequeño contratiempo no te ocupará nada, mientras  que podrás narrar muchas anécdotas que evocarán agradables recuerdos para ti.

Esto lo que te demuestra es lo relativamente fácil que es entrenar tu mente para que lo positivo sea lo importante, enfocarte en las experiencias que te hacen sentirte bien, las emociones que te sean positivas, es más fácil de lo que todos creemos.

A veces  pretendemos hacer esto, intentar evocar todos estos momentos en situaciones en las que el estrés ha hecho su aparición súbitamente y en gran cantidad. Pero sólo conseguimos quedarnos en eso en el intento, diciéndonos a nosotros mismos que lo de poder cambiar tus pensamientos es una patraña.

Para que nuestra mente pueda acostumbrarse a vivir en positivo, en un remanso de paz, que nos haga relativizar todas nuestras experiencias y concluir algún aprendizaje útil de todas ellas requiere un entrenamiento consciente. Un cambio de nuestro modo automático.

Cada vez que recurrimos a pensamientos negativos, emociones negativas y experiencias de ansiedad, tristeza, miedo se encienden las mismas autopistas sinápticas en tu mente, recorres los mismos caminos y sólo enciendes esas luces, por lo tanto lo más fácil para tu mente será transitar por ellas sin el más mínimo esfuerzo.

Sin embargo si dejamos de ir tan deprisa por la vida, podremos disfrutar de pequeñas experiencias sumamente agradables que encenderán otras luces y abrirán otros caminos en nuestra mente e irán acostumbrándola a que éstas sean las sendas por las que queramos caminar. Esas experiencias que siempre decimos que son las mejores pero que vivimos a toda velocidad sin rememorarlas.

Si deseamos ser personas relajadas y tranquilas, ésas serán las experiencias que querremos vivir más a menudo, disfrutando de cada segundo de ellas y almacenando esa sensación para que cada vez sea más habitual en nuestra mente. Lo mismo  con el agradecimiento, el amor, la diversión… al contrario de lo que hemos hecho hasta ahora con el miedo, la culpa, la vergüenza, la ira…

Son las experiencias en las que nos concentramos las que marcan como funciona nuestra mente y ese modo automático que nos crea malos pensamientos o miedos lo hemos creado nosotros pensando en esos momentos durante tiempo, dándole a estos episodios más protagonismo del que querríamos en nuestro interior.

Por lo tanto está en nuestra mano modificarlo entrenando. Concéntrate en este verano y piensa a qué momentos das más importancia, a los positivos o a los negativos. Si ganan estos últimos quizá quieras construir otra autopista mejor.

Recuerda el adagio anglosajón “Use it or lose it” (o lo usas o lo pierdes)

¿Has perdido tu capacidad para ser feliz?

¿Eres lo que tienes?

tener

 

Acostumbrados a hacer pocos viajes interiores a las profundidades de nuestro ser, hacemos que la apariencia o “el tener” sea una cuestión que dirija en nuestras vidas, casi todo.

No  me refiero en concreto a nuestro aspecto sino a todas las cuestiones con las que vamos adornando nuestra persona hasta hacernos creer que somos nosotros mismos y que sin ellas dejamos de serlo.

A quién no le gusta una preciosa casa, o un estupendo y potente coche o la infinidad de cosas materiales que podemos conseguir casi siempre con dinero.

La cuestión es si, sin ellas, quedaría afectado nuestro ser, nuestro yo, la persona que llevamos años construyendo. Has pensado si todas esas cuestiones que te afanas en conseguir con gran esfuerzo, llenan todas tus inquietudes y anhelos.

Las personas somos mucho más de lo que hacemos y de lo que tenemos, de modo que cuando perdemos o ganamos parte de estas cuestiones,  se nos plantea algo sobre lo que reflexionar, si esto nos afecta  en lo más profundo, en nuestro interior, desequilibrando  nuestra vida y nuestro entorno.

Sin embargo si conseguimos bucear dentro de nosotros  y ver   dónde hemos almacenado lo que realmente importa, lo que somos, nuestras habilidades y capacidades únicas y hemos conseguido blindarlo y hacerlo crecer para cuando lo necesitemos. Todo será más fácil.

Cualquier obstáculo, cualquier lección estaremos  preparados  para hacerle frente, consiguiendo que nuestra inspiración interior nos guie para no dudar ni un minuto de nosotros mismos, sin confundir más lo que somos con lo que hacemos y menos aún con lo que tenemos.

 A partir de ahora asegúrate que la línea infranqueable de tu  ser sólo la atravieses para depositar cosas positivas sobre ti, que te impulsen y potencien. Deja fuera todo lo que no te sea útil, lo diga quien lo diga, incluso si lo has pensado alguna vez, sólo fue eso, alguna vez y   no es necesario serlo.

¿Qué vas a dejar que penetre en tu yo?

Tu cuerno de la abundancia

 

cuerno

 

Este símbolo de prosperidad y afluencia que data del siglo V a.C. , el cuerno de la abundancia, simboliza  un concepto que merece una reflexión.

En la mitología griega, Zeus fue criado por la cabra Amaltea con su leche. Zeus le rompió jugando con sus rayos uno de sus cuernos y para compensar este cuerno roto proporcionaba todo lo que deseaba  a quien lo poseyese.

He de reconocer que este término, la abundacia, no era un planteamiento que tuviese muy en cuenta hasta hace relativamente poco. Mi socialización en un mundo de escasez, en el que la lucha por los recursos está más cerca de la supervivencia que de cualquier otra cosa modificaba mi conducta, mi visión y mis estrategias desde hacía tiempo.

Cuando de repente mi afición por lo TED talks me hizo tropezarme con este optimista mensaje de Peter Diamandis “La abundancia es nuestro futuro” y éste me invitó a indagar sobre el cambio que mi visión necesitaba.

Una de las frases que me ayudaron en mi búsqueda : “El conocimiento, el deseo y el espíritu tienen fuerza y esa fuerza dentro de cada ser, es la clave para crear abundancia.” Epicuro

Este cuento del médico y conferencista hindú, Deepak Chopra, abundaba más en el asunto:

 “Hay dos diosas que habitan en el corazón de cada ser humano, y todos amamos profundamente a esos seres supremos.

Pero existe un secreto que tienes que saber, y yo te lo diré.

Aunque amas a ambas diosas, debes prestar más atención a una de ellas. Es la diosa del conocimiento y se llama Sarasvati. Persíguela, ámala, y préstale atención. La otra, Lakshmi, es la diosa de la Abundancia. Al ver que le prestas más atención a Sarasvati, Lakshmi se pondrá muy celosa y se fijará más en ti.

Cuanto más persigas a la diosa del Conocimiento, la de la Abundancia te perseguirá más a ti. Te seguirá donde quiera que vayas, y nunca te abandonará. Y tendrás para siempre esa abundancia que deseas.»

Al fin y al cabo ”la abundancia es la experiencia en  la que nuestras necesidades se satisfacen con facilidad y nuestros deseos se cumplen espontáneamente. Sentimos alegría, salud, vitalidad y felicidad en cada momento de nuestra vida”.

Cuando llegamos a ser conscientes del poder que tenemos de crear circunstancias favorables a nuestro alrededor poniendo nuestro conocimiento al servicio de los demás y creyendo en ese potencial, todo cambia dentro de nosotros.

La necesidad de aumentar ese conocimiento hace que nuestros miedos, nuestros bloqueos, y emociones negativas desaparezcan ante una misión que nos sobrepasa y sobrevive, que nos llena de energía.

Si quieres  comenzar a vivir con esta nueva visión y tener ese propósito superior,  te propongo estos ejercicios de Chopra para  la próxima semana:

Propósito superior.

Estoy aquí para servir. Estoy aquí para inspirar. Estoy aquí para amar. Estoy aquí para vivir mi verdad.

Comunión.

Mostraré mí aprecio a alguien a quien nunca lo he expresado. Pasaré por alto la tensión y seré amigable con alguien que me ha ignorado. Expresaré al menos un sentimiento que me ha hecho sentir culpable o avergonzado.

Conciencia.

Dedicaré diez minutos a observar y guardar silencio. Me sentaré a solas con el único fin de sentir mi cuerpo. Si alguien me molesta, me preguntaré qué hay detrás de mi ira y no dejaré de prestar atención hasta que desaparezca la incomodidad.

Aceptación.

Dedicaré cinco minutos a pensar en las cualidades de alguien que me desagrada. Leeré sobre alguna comunidad que considero intolerante e intentaré ver el mundo a su manera. Me miraré al espejo y me describiré exactamente como si fuera la madre o el padre perfecto que me gustaría haber tenido (empezando con la frase: “Para mí eres hermoso”.

Creatividad.

Imaginaré cinco cosas que puedo hacer y que mi familia jamás esperaría, y realizaré al menos una.

Esbozaré una novela basada en mi vida (todos los sucesos serán verdaderos, pero nadie adivinará que yo soy el protagonista). Inventaré algo que el mundo necesita desesperadamente.

Ser.

Pasaré media hora en un lugar tranquilo, percibiendo únicamente qué se siente existir. Me recostaré en el pasto y sentiré cómo la tierra se remueve lánguidamente bajo mí cuerpo. Inhalaré tres veces y dejaré que el aire salga lo más suavemente posible.

Eficiencia.

Evitaré controlar al menos dos cosas y veré qué sucede. Observaré una rosa y reflexionaré en la posibilidad de hacer que se abra más rápida o bellamente de lo que lo hace; luego me preguntaré si mi vida ha florecido con tal eficiencia. Me acostaré en un lugar tranquilo cerca del océano o con una grabación de sus sonidos- y respiraré a su ritmo.

Conexión.

Cuando esté con alguien y mi mirada se desvíe, la dirigiré de nuevo a sus ojos. Miraré con aprecio a alguien cuya importancia no he reconocido. Expresaré solidaridad a alguien que la necesita, de preferencia a un desconocido.

Dar.

Compraré el almuerzo y lo daré a una persona necesitada -o iré a una cafetería y comeré con ella. Elogiaré a una persona por una cualidad de la que se sienta orgullosa. Dedicaré hoy a mis hijos todo el tiempo que deseen.

Inmortalidad.

Leeré un texto sagrado sobre el alma y la promesa de la vida después de la muerte. Escribiré cinco cosas por las que quiero ser recordado. Me sentaré y experimentaré en silencio el lapso entre la inhalación y la exhalación, sintiendo la eternidad en el momento presente.

 ¡Nos vemos! Disfruta, descansa y desconcecta!! 😉

¿Pactas con tu diablo?

pactocastigador

 

Cuántas veces quieres aprender un idioma, ir al gimnasio, hacer deporte, cambiar de trabajo, levantarte antes, dejar algún hábito que te incomoda y tras comenzar tu hazaña y tener el primer traspié, lo dejas y te castigas con tu falta de voluntad, con tu pereza y con un sinfín de conjeturas, simplemente por una caída en tu larga carrera.

 Este diálogo interior te hará creer que no eres capaz de muchas cosas puesto que  generalizarás ese comportamiento y dejarán de contar los días en los que sí llevaste a cabo tu propósito y sin embargo no te recompensaste lo suficiente.

Si has tomado la determinación de hacer o dejar de hacer algo, si realmente estás decidido, piensa que es un trabajo en el que todos los pasos, por muy pequeños que sean, cuentan y que, seguramente tendrás recaídas pero éstas no significarán volver a la casilla de salida sino que tu objetivo entonces,  será levantarte y seguir tu camino.

Si eres de los que tu “yo castigador” interior prevalece sobre tu “yo comprensivo”, no eres muy buen amigo tuyo. Si quieres empezar a cambiar la potencia y el poder de ambos, ¿qué te parece un pacto?

Negocia contigo mismo, como lo harías en tu trabajo, con tu pareja, con tus hijos. Hoy no lo harás, o no será durante todo el tiempo que deseas o lo cambiarás por otra actividad, pero sin hablarte mal, simplemente continuarás diciéndote que a partir de mañana lo harás mejor, sólo y simplemente un poco mejor y te recompensarás y  felicitarás por ello, el doble de lo que te hubieses castigado normalmente hoy,  por no  hacerlo.

La autodisciplina nace de quererse a sí mismo y de tratarse con cariño para ir consiguiendo los objetivos y metas deseadas poco a poco.Si eres tu peor enemigo, desearás estar siempre dormido y para que los sueños se hagan realidad hace falta despertar.

¡¡Mucho ánimo!! 😉

Por alusiones

discusión

 

En demasiadas ocasiones concluimos una conversación discutiendo por un simple  malentendido. Alguien expone sus argumentos y su interlocutor se da por aludido  con alguno de los razonamientos, el cual entiende como un ataque personal.

La mayoría de las ocasiones la forma de continuar esa conversación sigue por malos derroteros acusando al ofendido de exagerar, no enterarse, creerse que todo va con él, que no se puede hablar de nada con él o con ella, a veces incluso subiendo el tono de voz hasta hacer insostenible el episodio o huyendo con la segura consecuencia de enturbiar la relación  gravemente.

Si de  algo dan buena cuenta  muchos estudios científicos sobre las relaciones humanas es de la necesidad de la interacción y la compañía. Así que ¿qué necesidad tenemos de llegar a ese punto si ni siquiera la otra parte quiso herirnos?

Algunos creen que lo que deben hacer en estas ocasiones es pedir perdón o disculparse pero teniendo en cuenta lo ocurrido no es una cuestión que deje tranquila a ninguna de las partes, puesto que no integra realmente un arreglo del entuerto. La persona que hablaba no quiso herir por lo tanto el perdón huelga y quien escuchaba se sintió mal dándose por aludido por alguna cuestión personal

Para resolver los malentendidos y no convertirlos en cuestión de estado, podemos utilizar la Técnica de Contraste que nos propone  Kerry Patterson en su “Crucial Conversations” cuya estructura tiene una parte negativa y otra positiva.

En la primera se trata de trasladar a nuestro interlocutor que no se tenía un propósito malicioso con el comentario y en la segunda parte clarificar nuestro verdadero propósito con el comentario.

La primera parte es la que debe dejar claro la no intención de molestar, esto devolverá la confianza y la seguridad a la relación y a la conversación en ese momento. Entonces podrás volver a aclarar qué querías decir y serás escuchado de otra manera muy distinta.

Cuando en el trabajo, por ejemplo, emites un juicio general y negativo sobre un grupo de empleados o sobre una tarea  concreta como “ en ventas es que son muy_____” y alguien se da por aludido, pedirle perdón , no arreglará en efecto, sin embargo especificar que no pretendías decir eso exactamente que te referías a alguien en concreto y en una situación especial hará que la otra persona salga de esa zona en la que se siente amenazada y no valorada en su trabajo.

Volver al mutuo respeto y propósito común hará que las aguas vuelvan a su cauce. Seguir empecinado en tu argumento, sin salir y volver a entrar en la conversación con otra actitud sólo empeorará las cosas.

Asegúrate de que no hieres más a la persona, merece la pena.
¡Tú eliges!

¿Qué es para ti la vida?

madreteresa

 

Cuando cuentas el relato de tu vida qué eliges, enfocas toda tu energía en lo que te falta, en lo que no has conseguido, en lo que no te gusta y cuando acabas el resumen te has agotado o por el contrario tu resumen tiene en cuenta todo lo que has obtenido, con detalle, agradeces con entusiasmo lo que te ha dado la vida, lo que puedes disfrutar, todo lo que te acompaña a diario y compartes esa emoción con los demás.

De ti depende que tu vida te guste o la desprecies, que sepas agradecer todo lo que te ha puesto ante ti, tanto los momentos difíciles como los mejores, en los que has aprendido y en los que has disfrutado.

 

Hoy te quiero dejar este poema de Madre Teresa de Calcuta para que una vez que hayas pensado en su autora, su vida, todo lo que fue y poseyó, puedas disfrutar de la inspiración que supone que alguien desde su perspectiva te envíe este mensaje por si estás dilapidando tu tiempo en quejarte, en ser negativo, en ponerte excusas, en criticar, cotillear o juzgar.

Leelo, saboréalo, medítalo e imagina tu realidad de una manera diferente, siempre con gratitud.

LA VIDA

 

La vida es una oportunidad, aprovéchala;

la vida es belleza, admírala;

la vida es beatitud, saboréala,

la vida es un sueño, hazlo realidad.

 

La vida es un reto, afróntalo;

la vida es un juego, juégalo,

la vida es preciosa, cuídala;

la vida es riqueza, consérvala;

la vida es un misterio, descúbrelo.

 

La vida es una promesa, cúmplela;

la vida es amor, gózalo;

la vida es tristeza, supérala;

la vida es un himno, cántalo;

la vida es una tragedia, domínala.

 

La vida es aventura, vívela;

la vida es felicidad, merécela;

la vida es vida, defiéndela

 

Madre Teresa de Calcuta

 

¿Qué es la vida para ti?

¡No esperes a que sea demasiado tarde para disfrutarla!

¿Quieres ganar la partida?

ajedrez

 

LA PARTIDA DE AJEDREZ 

 Al sultán le gustaba mucho jugar al ajedrez con Delkak, pero cada vez que este último le daba jaque mate, sentía una violenta cólera. 

 «¡Así seas condenado!» le gritaba. 

 Tomaba las piezas del tablero y se las lanzaba a la cabeza. 

 «¡Toma! ¡Ahí tienes al rey!» decía. 

 Delkak, con mucha paciencia, esperaba el socorro de Dios. Un día, el sultán le ordenó que jugara una partida y Delkak se puso a temblar como si se encontrase desnudo sobre el hielo. El sultán perdió de nuevo. Cuando llegó el momento fatal, Delkak se refugió en un rincón de la habitación y se ocultó detrás de seis capas de edredones para protegerse del lanzamiento de las piezas. 

 «¿Qué haces?» le preguntó el sultán. 

 Desde debajo de los edredones, Delkak le respondió: 

 «¡Dos veces condenado seas! Cuando tu cólera se desborda, nadie se atreve a decir la verdad. Eres tú quien ha perdido la partida, pero, en realidad soy yo el que sufre el jaque mate por tus golpes y me veo obligado a protegerme bajo los 

edredones para decirte:  ¡Condenado seas!» 

Si te sientes reflejado en este cuento sufí y utilizas la ira para defenderte y conseguir tus propósitos sin darte cuenta de que en realidad sólo te estás provocando sufrimiento a ti mismo. No te des por vencido, este hábito de dejarte llevar por ella, lo puedes modificar.

 

Muchos problemas físicos y cuestiones como alergias y dolores son muchas veces la manifestación de no liberar estas emociones negativas que nos provoca nuestra mente.

También la ira es muchas veces manifestación  de miedo, a cambiar, a madurar, a envejecer, y nos dejamos llevar por esta energía negativa sin darnos siquiera cuenta del tiempo  tan precioso que con ello perdemos y el estado interno en el que nos quedamos después.

Tanto cuando la expresamos y  exteriorizamos como cuando la ocultamos y reprimimos la ira crece y crece y se fortalece, se convierte en un hábito, en una respuesta automática.  Se manifiesta en nuestro cuerpo y en nuestra mente.

El pensamiento budista nos invita a abrazar este dolor, este miedo de manera que seamos conscientes de que es éste y no otras cuestiones externas, la semilla de nuestra ira.

Reconocerlo es un paso que nos lleva a la disposición de no herirnos inútilmente ni a nosotros ni a los demás, de poder pedir perdón sin que ello nos cueste, sabiendo que somos nosotros mismos los que padeceremos si no lo hacemos.

El budismo ofrece la práctica de los Cinco Recordatorios que  invito a probar.

  1. Mi naturaleza es la de envejecer. No puedo huir de la vejez.
  2. Mi naturaleza es la de enfermar. No puedo huir de la enfermedad.
  3. Mi naturaleza es la de morir. No puedo huir de la muerte.
  4. La naturaleza de todas las cosas y personas es la del cambio. No hay manera de evitar separarme de ellas. Nada puedo conservar. Vine al mundo con las manos vacías y lo abandonaré del mismo modo.
  5. Mis acciones son las únicas y verdaderas pertenencias que tengo. No puedo huir de las consecuencias de mis acciones. Ellas son el suelo en el que me apoyo

 

Esta práctica  acompañada  de una respiración profunda consciente te ayuda a cuidar tu ira. Inspirando eres consciente de todo tu cuerpo al igual que expirando.

Reconcíliate contigo mismo y tus miedos para poder ser feliz.

En lugar de «tranquilízate», tu mantra es “Respira consciente”.

¡Buen fin de semana! 😉

 

¡¡Seguro que vences ganes o pierdas tu partida!! 😉

El hipnótico canto de la cigarra

cigarra

 

Mientras mece mi pensamiento una chicharra, pienso en la brevedad de la vida y la fragilidad del Ser Humano. Viendo el telediario, compruebo que si te dejas llevar por los mensajes, tu mente se convierte en una montaña rusa de emociones.

Dos muertes noticiables en el mismo día, tan diferentes y tan iguales. Cuando uno piensa en el ideal de su vida a veces se debate  entre esforzarse en procurarse bienestar y entrar en esa carrera imparable que es el hedonismo o todo lo contrario,  renunciar a lo material y dedicar su vida a una misión que le sobre pase y sobreviva y  se centre en  asistir  a los demás.

El triunfo económico y convertirse en una celebridad en la profesión o en la dedicación de uno, no parece que siempre vaya acompañado de una felicidad que por otra parte muchos verían clara en esas condiciones. Casi siempre no dejas de ser tú con distintas condiciones externas y por mucho que algunas cosas materiales te falten o te sobren tu espíritu no descansa con ellas, hasta el límite de incluso acabar con tu vida.

Servir a los demás con una dedicación que va más allá  de temer por la propia existencia en la asistencia a otros, es tan digno de admirar y tan difícil de elegir que pocos optamos  por este camino. Sin embargo tener una misión es algo que te da una fuerza y un valor increíble que te empuja a llevar a cabo las gestas mayores. La dedicación a los demás, si algo tiene es, que deja poco tiempo a la melancolía, a la tristeza, a la autocompasión.

Me imagino qué podían estar pensando ambos en sus  últimas horas, qué resumen vital puede pasar por tu cabeza, agradeces, te arrepientes, te lamentas…

Esto se mezcla con los insistentes reportajes del turismo de lujo con playas paradisíacas, yates de infinitos metros de eslora, restaurantes inaccesible y la relación causa-efecto directa de estas cuestiones con la felicidad.

 Vuelvo a mi pensamiento inicial, quién podía tener acceso a estos lujos, estoy segura de que sí el actor y no el misionero. Esto me vuelve a hacer recapacitar  sobre qué hace feliz al Ser Humano, qué nos hace ser  eso, humanos, qué hacen todas esas cuestiones accesorias y superfluas sobre nosotros. Realmente nos hace disfrutar tenerlas o no tenerlas y desearlas sufrir.

Si corre la brisa y cierras los ojos en qué lugar del mundo puedes estar, quizá donde quieras, ¿aprecias ese momento?, poder respirar, vivir. Vives pensando en qué otro sitio te gustaría estar, con qué otra persona… entonces,¿dilapidas tu tiempo?, ¿menosprecias tu entorno?

Seguir escuchando la cigarras me hace recordar que me encanta el verano, esté donde esté, que puedo disfrutar de la energía del sol, de increíbles paseos, de largas y divertidas conversaciones con amigos, de mi familia, de todo lo que la vida ha puesto a mi disposición. ¡¡Cuánta fortuna!!

Agradecer lo que tienes siempre es un gran paso para la felicidad personal. Las cosas que más valen no cuestan dinero.

El bumerán de la amabilidad

boomerang

 

Es descorazonador como podemos llegar a ser tan inhumanas las personas, cómo incluso podemos sin rubor entrar en cualquier lugar o  pasar por el lado de muchos otros y comportarnos como si no hubiese nadie.

Podemos conformarnos con un mínimo de cortesía, buenos días  o tardes, gracias, por favor, adiós, y en nombre la buena educación hacer un esfuerzo, aunque no me refiero precisamente a esto, me parece un mínimo innegociable.

Hablo de ir más allá, de ver en cada persona con la que cruzamos nuestra vida un ser humano con los mismos ingredientes que nosotros, con más similitudes que diferencias,  aunque su trayectoria vital le  haya hecho combinarlos de otra manera.

Con algunas personas con las que charlo acerca de esto, piensan que siempre está en los demás y no en ellas mismas el tomar la iniciativa en el saludo, en la sonrisa, en esas palabras amables, en esa acción pequeña o grande que puede cambiar el curso de la historia personal de mucha gente, y ¿qué te cuesta?

Qué te cuesta ser proactivo y desplegar tu amabilidad con los demás, alegrarles la vida, al menos en su contacto contigo.  Parece un esfuerzo vacuo aunque si le das la oportunidad de ver su efecto, se convierte en un maravilloso bumerán que estarás encantado de que vuelva.

Un pequeño toque de calidez en la vida de otros puede ser mágico, sobre todo el aquellos con los que más cuesta hacerlo, quienes más lo necesitan, quienes por distintos avatares  están más que acostumbradas a que sean otras las formas con ellos o simplemente les ignoren, haciéndoles  invisibles y pequeñitos en su entorno.

Si realmente fuésemos conscientes de ese poder, en nosotros y en los demás, no escatimaríamos tanto y lo utilizaríamos  más a menudo.

Seguro que si lo piensas recuerdas algún episodio en tu vida en el que alguien fue amable contigo sin conocerte, te ayudó sin pedirlo, hizo algo por ti que te reconcilió con lo mejor de cada uno.

¿Qué te parece empezar hoy por alguna pequeña acción en la vida de alguien más?

Te invito a ver este video que seguro te inspirará

 

“La amabilidad es como una almohadilla, que aunque no tenga nada por dentro, por lo menos amortigua los embates de la vida”. Arthur Schopenhauer

Tira del freno de mano

frenodemano

 

 

“La violencia es miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias.” Antonio Fraguas Forges 

 

Otra de las estrategias que utilizamos cuando nos enfrentamos a una situación que nos resulta difícil manejar es la violencia. Cuando nos sentimos inseguros, otra de nuestras reacciones distinta del silencio es enturbiar las aguas hasta formar la tormenta perfecta.

La mayoría de las veces no somos capaces de frenar ese torrente de pensamientos que nos auguran que el tema se pondrá peor, que nos arrepentiremos de muchas de las cosas que vamos a decir y que nuestro estado interior estará alterado durante horas e incluso días.

La reacción automática primitiva que dejamos salir tiene como único objetivo que la otra persona cambie su parecer y se adecue a nuestro punto de vista sin condiciones.

“La violencia no es fuerza sino debilidad, nunca podrá crear cosa alguna, solamente la destruirá.”Benedetto Croce 

 Para ello no dudamos en sobrepasar los límites de su seguridad personal con alguna de estas tres estrategias, que son las más comunes:

Controlar, que consiste en insistir coercitivamente en que  tu forma de pensar es la mejor. Puedes intentarlo forzando a los demás a concluir tus puntos de vista o dominando la conversación para que nadie pueda añadir nada, preguntando directa e inquisitivamente a los demás, exagerando los hechos que aportas, cambiando los temas, apartando a personas de la conversación o con afirmaciones categóricas, como  “cualquier otra cosa es absurda”.

Etiquetar, poner una etiqueta a personas o  ideas de manera que su significado se encuentre enmarcado en estereotipos no deseados o en categorías que las infravaloren. “Tus ideas son del paleolítico”, “eres un antiguo”. Esto lo que procura es evitar tener que argumentar y defender tu posición pasando a un ataque personal que lejos de mejorar la relación o la conversación multiplica  infinitamente los efectos negativos.

Atacar, esta opción se define a sí misma. Produce una deriva en la conversación de discutir o hablar sobre un tema en el que no hay acuerdo a priori a hacer  sufrir a nuestro interlocutor, minusvalorándole o amenazándole. “ya verás como si no me haces caso te ocurre algo peor”.

Si ésta es tu estrategia y nunca has reparado en que puedes actuar como decidas y no seguir tu hábito de siempre, siendo consciente a lo mejor es el momento.

Para ser consciente de las condiciones en las que estás y de lo que vas a hacer o a decir, puedes probar muchas tácticas que te sean  útiles, la que yo practico es tener una señal o un gesto que te recuerde que por ese camino no vas bien y que ya sabes las fútiles  e indeseadas consecuencias de reaccionar instintivamente, sin pensar.

Yo tiro de un freno de mano imaginario, J para no caer por ese peligroso  precipicio. Prueba y si te sirve hazlo tan a menudo como sea necesario. Al principio tirarás tarde  y te tendrás que recomponer después de la caída pero poco a poco te irá funcionando mejor. No dejes de entrenar.

No dejes que la violencia te consuma, destroce tus relaciones y te evite disfrutar de otros puntos de vista igual  de interesantes.

“La violencia, sea cual sea la forma en que se manifieste, es un fracaso”. Jean Paul Sartre 

 

¡Hasta el lunes!

 Inspirtación: «Crucial conversations»

 

La estrategia del silencio

silencio

 

 

Cuando conseguimos ser conscientes de cómo somos, las cuestiones que nos suscitan determinadas emociones y nuestras reacciones a las mismas, es cuando podemos adelantar ese análisis de nosotros mismos, escanear nuestro estado interior y decidir cómo actuamos en lugar de dejarnos llevar por esos automatismos primitivos que tenemos instalados en nuestro software.

Cuando nos sentimos amenazados e inseguros nuestra reacción deriva en alguno de estos dos patrones: la violencia o el silencio.

Sólo cuando somos conscientes del grupo en el que nos encontramos podremos afrontar esas conversaciones que tenemos pendientes con determinadas personas, o  trasladar esos mensajes que no son de nuestro agrado y que  sin embargo por nuestro bienestar físico y mental  queremos transmitir. Decidimos actuar, no reaccionar.

Si utilizas la estrategia del silencio, es decir, decides reservarte esa información, crees que estás de alguna manera evitando  problemas potenciales, pero restringiendo esa importante información quien no descansará, serás tú mismo.

Existen diferentes formas de adoptar esta estrategia del silencio: enmascarar, evitar y retirarse.

Cuando enmascaramos, damos sólo unas pincelazadas selectivas de lo que queremos decir, para no molestar, utilizando para ello el sarcasmo, doramos la píldora, damos la razón o proponemos algo distinto. Solemos utilizar para ello generalidades como “a la gente no le gustaría”, “es una idea brillante pero no todo el mundo estaría de acuerdo” o “me parece genial pero yo haría esto otro”.

En el caso de que evitar sea nuestra estrategia, esto supone alejarse de completamente de cualquier tema de polémica, lo cual no tiene importancia  en algunos temas como el fútbol o la tiene relativa en la religión o la política, pero en cuanto a tu vida personal o laboral puede marcar la diferencia entre que sea un infierno o una delicia. En este caso, hablamos pero sin tocar ningún tema en concreto. Es la respuesta típica a la pregunta “¿qué tal me sienta este vestido?” Respondemos “te queda mejor el otro azul”.

Retirada, que implica salirse de una conversación o de una habitación o espacio cuando la conversación no es cómoda para uno mismo. “No creo que merezca la pena hablar de ese tema”.

En cualquiera de las tres versiones no consigues el objetivo de mantener una conversación o entablar una sobre un tema que te interesa porque no eres capaz de, cuando ésta deriva por otros derroteros o crees que puede llegar a más, utilizas tu estrategia del silencio.

Si reaccionas así la mayoría de las veces, seguro que conoces ese viejo refrán “Quien calla otorga», ¿es eso lo que quieres hacer?

Inspiración: «Crucial Conversations»

foto:psicolatina

Y si tuvieses el poder de evitarlas…

conversaciones

 

“Crucial Conversations Tools for Talking When Stakes Are High”, este libro conforma mi práctica para este verano y quiero compartirlo con vosotros.

El verano  es una época fantástica para entrenar la comunicación, sobre todo dentro de la familia, a veces la dinámica del  resto del año con el trabajo y las pocas horas que pasamos con ellos, hacen que pasar más tiempo juntos sea un reto para muchos, aunque sólo tienes que plantearte si quieres pasar un tranquilo periodo estival o no. Está en tu mano.

Si con alguien merece la pena hacer un esfuerzo es con la familia, en ese centro de interacciones que  muchas veces olvidamos que se basa en el amor y el sufrimiento que compartimos y que o bien nos hace crecer y fortalecernos, o puede que lo convirtamos en un infierno. De nosotros depende.

Uno de los puntos básicos que podemos tener en cuenta para mejorar nuestra comunicación es reflexionar  sobre quién es nuestro sujeto activo, a quien podemos controlar y supervisar el comportamiento, que no esté fuera de nuestro alcance, ni de nuestro control, es decir,  toda la responsabilidad recae en nosotros  mismos.

Si empezamos a tener esto en cuenta y no sólo nos centramos en el contenido y el receptor  de nuestros mensajes puede que mejoremos exponencialmente nuestras relaciones. Sólo ofrecer a nuestra mente otra perspectiva a tener en cuenta más allá de lo que decimos, al tener que observar  las condiciones en las que lo hacemos, nos lleva a ser  más conscientes de nuestro  impacto.

Si conseguimos poder “salirnos” de las conversaciones y vernos desde fuera, podremos llevar a cabo más acciones que nos lleven a retomar el diálogo y no nos conduzcan a una absurda y fútil discusión.

Cualquier amenaza o cuestión negativa que advertimos nos dura, sin hacer nada más, por el cortisol suministrado, 24 horas o más de recuerdo de este desagradable episodio, así que la próxima vez que vayas a decir algo que produzca este efecto por el mero hecho de salirte con la tuya, piensa en los efectos colaterales de seguir varios días con la misma molesta sensación.

Me encanta cuando  algunas personas se autoengañan  asegurando  que a ellos  los enfados se les pasan rápido, la mayoría de las veces, se refieren a los que ellos mismos provocaron por no callarse cuestiones cruciales para la otra persona  que sabía tendrían ese efecto. Sin embargo si se han sentido agredidas por otros, les dura lo que la neurociencia confirma.

Es lo bueno que tiene la convivencia que ya sabes las teclas que no tienes que tocar para  herir a la otra persona y sin embargo, ¿qué nos lleva a ello?, ¿qué nos hace herir a las personas a quienes más queremos y que forman parte de nuestro entorno más cercano, cuyo efecto en su humor influye directamente en el nuestro?

Primero, la falta de reflexión sobre la relación que nos une a esas personas, recordar qué nos hace quererlas tanto, no es más que amor y por lo tanto sus sufrimientos y su alegría es la misma que la nuestra, si ellos sufren, sufrimos y si ellos gozan, gozamos.

 

Segundo, que nos sentimos atacados en nuestra seguridad y cuando la cosa se pone fea, sólo pensar en “claudicar” hace que nos cuestionemos a nosotros mismos. No somos capaces de abstraernos del argumento o del contenido para tener una visión más amplia que tenga en cuenta nuestros sentimientos hacia la persona que tenemos enfrente y de lo que estamos provocando con lo que decimos, del daño que infligimos. Sólo pensamos en nosotros y en cómo nos sentimos.

Tercero, que cualquiera de las vías por las que solemos transitar en las discusiones, tanto el silencio como la violencia, tienen consecuencias no deseadas para todos.

 

Unas pautas que podemos seguir este verano para conservar nuestra tranquilidad en cualquier relación, son :

  • Ser conscientes, no sólo del contenido de lo que estamos diciendo, sino de las condiciones en las que lo hacemos.
  • Darnos cuenta de cuándo la cosa se pone seria y evitar continuar.
  • Tener en cuenta la seguridad de los que nos rodean y no torpedeársela.
  • Observar si se mueven hacia la violencia o hacia el silencio como estrategia personal.
  • Observar nuestra reacción en situaciones de estrés.

 

Seguramente tras una discusión o antes de empezar siempre pienses que la culpa es del otro, y que es un _______, pero éste seguro que pensará lo mismo de ti.

¿Y si tuvieses el poder de evitarlas?, ¿lo harías?

¡¡Empieza!!

foto:asociacioneducar

¿Dónde están tus llaves?

llaves

 

Es curioso observar a algunas personas cuando hablas sobre el poder de la sonrisa, es tal la incredulidad que sus gestos de sorpresa, de sorna  y de ironía se suceden incesantemente.

 Ser “happy” lo llaman ellos y lo desdeñan como si vestir esa seriedad que les caracteriza, ese pesimismo aplastante, ese mal humor  y esa queja continúa fueran el no- va- más de la atracción y la felicidad.

Inconscientes de su propio poder, ponen su estado interno al servicio de cualquiera que pase por su lado y decida con un comentario o un gesto amargarles el día.

Son acérrimos defensores de que uno no puede estar todo el día sonriendo, ni se puede ser feliz constantemente, que verlo todo de color de rosa es contraproducente y conlleva infinitos más riesgos que su apabullante “realismo”.

Además son combativos, cuando detectan que hay alguien así a su alrededor, positivo, no dudan en hacer de su acoso y derribo una misión, haciendo desde resúmenes de la situación mundial y nacional, hasta, en el caso de que no consigan su objetivo, no dudar en hacerles un resumen de lo que ellos consideran  que es su vida, haciendo que su película vital parezca más un drama que otra cosa.

Al principio entras en el juego e intentas convencer a la otra persona de que ver otra perspectiva de la vida o simplemente con ser agradecido la cosa cambia pero el esfuerzo es baladí, su malestar  le impide escuchar y su falta de recursos para salir de esa oscuridad es patente. Necesita ayuda.

De nada sirve que desde Darwin hasta ahora, asuntos tan a nuestro alcance como sonreír , estén abalados por cientos de estudios y teorías asegurando  que mejora la salud, alarga la vida,  aumenta las endorfinas y por ende te sientes mejor, reduce el estrés alargando  la vida e incluso te hace parecer más atractivo.

En este TED Talk Ron Gutman “ El poder  oculto de la sonrisa”,te desgrana muchos de estos ejemplos, no te lo pierdas.

Te dejo esta historia para que tú mismo saques tus propias conclusiones  :))

LAS LLAVES DE LA FELICIDAD

 

“En una oscura y oculta dimensión del Universo se encontraban reunidos todos los grandes dioses de la antigüedad dispuestos a gastarle una gran broma al ser humano. En realidad, era la broma más importante de la vida sobre la Tierra.

Para llevar a cabo la gran broma, antes que nada, determinaron cuál sería el lugar que a los seres humanos les costaría más llegar. Una vez averiguado, depositarían allí las llaves de la felicidad.

 

-Las esconderemos en las profundidades de los océanos -decía uno de ellos-.

-Ni hablar -advirtió otro-. El ser humano avanzará en sus ingenios científicos y será capaz de encontrarlas sin problema.

-Podríamos esconderlas en el más profundo de los volcanes -dijo otro de los presentes-.

-No -replicó otro-. Igual que sería capaz de dominar las aguas, también sería capaz de dominar el fuego y las montañas.

-¿Y por qué no bajo las rocas más profundas y sólidas de la tierra? -dijo otro-.

-De ninguna manera -replicó un compañero-. No pasarán unos cuantos miles de años que el hombre podrá sondear los subsuelos y extraer todas las piedras y metales preciosos que desee.

-¡Ya lo tengo! -dijo uno que hasta entonces no había dicho nada-. Esconderemos las llaves en las nubes más altas del cielo.

-Tonterías -replicó otro de los presentes-. Todos sabemos que los humanos no tardarán mucho en volar. Al poco tiempo encontrarían las llaves de la Felicidad.

 

Un gran silencio se hizo en aquella reunión de dioses. Uno de los que destacaba por ser el más ingenioso, dijo con alegría y solemnidad:

-Esconderemos las llaves de la Felicidad en un lugar en que el hombre, por más que busque, tardará mucho, mucho tiempo de suponer o imaginar…

-¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde? -preguntaban con insistencia y ansiosa curiosidad los que conocían la brillantez y lucidez de aquel dios-.

-El lugar del Universo que el hombre tardará más en mirar y en consecuencia tardará más en encontrar es: en el interior de su corazón.

 

Todos estuvieron de acuerdo. Concluyó la reunión de dioses. Las llaves de la Felicidad se esconderían dentro del corazón de cada hombre.”

 

 

 

¿Escuchas con atención?

mentemusica

 

Si alguna imagen sobre música tengo de pequeña es la de  mi padre relajado escuchando música a veces a través de sus auriculares, deleitándose con los sonidos, sin hacer otra cosa…Ese barroco trufado de instrumentos o el jazz más americano siguen siendo sus favoritos de los que disfruta ahora a través de nuevas tecnologías.

Leyendo una entrevista de Tod Machover , compositor, investigador musical  y Director del Departamento de Ópera del futuro del MIT, he recordado esta imagen al plantear  que la música cuando puede ser terapéutica y cuando más se disfruta es cuando no se hace otra cosa más mientras se escucha. Es interesante leer sus experiencias con personas con Alzheimer y con movilidad reducida.

Eso me ha hecho pensar en los momentos en los  que escucho música, cuando voy conduciendo, cuando estoy en el gimnasio, cuando leo… es cierto que en la mayoría de las ocasiones comparto este hobby con otros y  ahora no  me parece ni siquiera justo.

Tengo que reconocer que ningún tipo de música me es ajeno, ni  desagradable, tengo a mi alrededor tal variedad de gustos, que el eclecticismo en este ámbito es algo de lo que disfruto a menudo, y comparto  con Nietzche que “Sin música la vida sería un error.”

Es  impresionante como traslada emociones e historias como evoca momentos de felicidad, de tristeza, de entusiasmo a través de su melodía.

“La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu” Miguel de Cervantes

Pero a partir de hoy me he propuesto buscar momentos para escucharla con atención, sin hacer otra cosa al mismo tiempo, para poder disfrutarla y sentirla de otra manera, de manera cinestésica, es decir que la experiencia sea a través de todos los sentidos, intentando ponerla incluso color. Si ha conseguido desplegar su magia hasta ahora, en mi versión multitarea, me entusiasma sólo pensar lo que puede llegar a ser.

“El entrenamiento musical es un instrumento más potente que cualquier otro porque el ritmo y la harmonía encuentran su camino en los más profundo del alma”. Platón.

Es cierto que cuando medito, ahora que combino la meditación guiada con mi propia experiencia personal, disfruto de la música en otra extensión, pero no deja de ser una determinada para este ejercicio de concentración. Ahora quiero ir más allá y concentrarme en otro tipo de música que también me agrade para vivir una nueva experiencia.

Además hace unos días en un maravilloso TED talk sobre mejorar  la escucha, aprendí de Julian Treasure  un nuevo concepto, saborear el  “coro oculto”, con él nos propone buscar las melodías y los ritmos escondidos en  todo lo que se encuentra en nuestro entorno, aludiendo incluso a electrodomésticos como la lavadora.

Hace muchos años cuando dormía “en comunidad” y oía ronquidos, mi mente comenzó a hacerlo sola y asemejaba éstos a feroces olas del mar, que inducían mi sueño junto a grandes aventuras. Ahora sé que eso no sólo fomentaba mi creatividad sino que me ayudaba a escuchar mejor, con lo cual ahora busco allá donde estoy y escucho más allá de lo obvio.

El resto del año tendréis alguna excusa con el tiempo pero ahora en verano no tenéis más que razones para hacerlo.

¿Y si empezáis este fin de semana? 😉

Guionízate

guiones

 

 

Cada  vez tengo más claro que lo que menos parece que está preparado, más horas de trabajo lleva. Es cierto que si lees un discurso que prepara otro y no lo haces tú, se nota, si no lo adecuas  a tu vocabulario o a tus giros o no lo sientes, se nota.

Podemos leerlo y oírlo en cualquier discurso que haya pasado a la posteridad, el trabajo que hay detrás es mucho. Es conocido que, por ejemplo, Churchill dedicaba entre seis y ocho horas para preparar cuarenta minutos de discurso, y quién no recuerda «Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor «o «I have a dream» de Luther King . Pero, ¿cuántas personas están dispuestas a poner tanta atención y esfuerzo en su mensaje y sin embargo cuántas desean pasar a la posteridad? eso marca el valor añadido.

También podemos hacer alusión a películas y  programas ingeniosos que para hacer disfrutar al espectador hacen que sus guionistas trabajen incesantemente y perfilen hasta el más mínimo detalle, frases, diálogos, dejando en una incómoda situación cuando muchos de sus actores y presentadores deben tirar de sus recursos personales sin preparar.No hablemos de las veces que se lee y relee un libro antes de publicarse o un ensayo.Cuando se establece cómo debe ir un evento, una competición, o un trabajo establecido, todo está planeado al mínimo detalle.

Y mi reflexión es, si todo lo que nos parece importante lo planeamos tanto o somos conocedores de lo importante que es la preparación, ¿qué nos hace ir por la vida sin pensar lo que vamos a decir, lo que queremos expresar, con antelación?

Hay muchas conversaciones a menudo que son decisivas tanto familiares como laborales y las vamos postergando porque no es el momento, porque creemos que la otra persona no está preparada para escucharlo, porque no nos apetece, en realidad todas son excusas para no plantearnos de verdad en serio y con lápiz y papel lo que queremos decir y plantearnos un objetivo.

Si actuamos sobre la marcha, muchas de las emociones que acompañan a los propios nervios, nos pueden traicionar a última hora, de manera imprevista ¿por qué?  porque no nos hemos concentrado y practicado lo que queremos decir y cualquier cosa que ocurra o que replique nuestro interlocutor nos hace perder el hilo y desviarnos.

Esto requiere trabajo y dedicación pero es lo que marca la diferencia. En muchas ocasiones las personas tienen miedo a hablar en público y lo primero que pueden hacer es practicar lo que van a decir, controlar el tema, desarrollarlo y repetirlo hasta que estén cómodos con ello.

Lo mismo podemos hacer con lo que queremos decir a los demás, ¿qué te cuesta escribir en un papel los puntos más importantes de lo que quieres expresar y partiendo de ahí, practicarlo?

Hay otras personas que creen que esto no es natural que queda impostado y artificial, pero si lo pruebas, ocurrirá todo lo contrario sabrás el tiempo que te ocupa decirlo y de practicarlo mucho, acabarás por no leerlo e incluso estarás tan concentrado en el mensaje que tu tono, tiempo  y entonación serán acordes con tu lenguaje corporal y tus emociones las que transmitirás correctamente,  siendo y resultando auténtico. Además, al tener más seguridad, podrás prestar más atención a lo que ocurre a tu alrededor y serás más consciente del impacto de tu mensaje,  serás más claro y te comunicarás mejor.

Si necesitas practicarlo con alguien que te ayude, no lo dudes, hazlo, la base de todas tus interacciones y su éxito, tanto si eres político, como empresario, ejecutivo o tengas cualquier otra ocupación, pasan por comunicarte de la mejor manera posible.  

¿Qué puedo hacer diferente para mejorar esta situación?

solucion

 

Seguramente  no hace mucho tiempo has dicho esta frase “ el problema es…” y a continuación tú mismo o tu interlocutor habéis añadido otra causa u otra perspectiva de lo mismo “el problema es…”

No conozco a nadie todavía a quien la palabra problema no le recuerde algo negativo, molesto que le estresa o cansa y que influye directamente en su estado de ánimo  y por ende en su felicidad.

Además de la forma de enfrentarse  a ellos, hay quienes los ven como un reto y hay quienes directamente intentan  buscar algún culpable, pero lo que hacemos casi todos es buscar rápidamente una causa plausible para justificar ese efecto.

En esa búsqueda, de lo que no somos conscientes realmente es en la energía que derrochamos haciendo ese análisis en lugar de formular una mejor estrategia para poder aportar algo que nos haga salir de ese atolladero mental.

Nos enfocamos en el problema y rara vez usamos ese enfoque para colocarnos en una mejor posición buscando soluciones.

Si nosotros usamos esa gran  pregunta que Jason Selk aconseja como una de las grandes estrategias para tener fortaleza mental seguro que podemos cambiar la perspectiva y empezar a construir: ¿Qué puedo hacer diferente para mejorar esta situación?

Si realmente nosotros somos conscientes del poder de esta pregunta, seremos capaces de coger las riendas de nuestra vida y no volver a lamentar lo que el azar hace con nosotros.

Cuando creemos en nosotros mismos, nos sentimos protagonistas  y nos responsabilizamos del adecuado porcentaje de  control que tenemos sobre  lo que nos ocurre, nuestra vida cambia.

Si además incrementamos esta sensación con la oportunidad  de entrenar la visión incansable de enfocarnos en la solución y no en el problema, conseguiremos ir sumando habilidades que impactarán definitivamente en nuestra salud, en nuestra felicidad y  en nuestro éxito.

Podremos pasar de la fatiga, la ansiedad y la destrucción  del pensamiento negativo que busca porqués, a la mejora, la construcción, y el regalo del cómo o el para qué.

 

Cada vez que te enfrentes a un «problema» ya sea laboral o familiar,  utiliza los primeros minutos para acercarte a tu solución y no enfrascarte en una tarea fútil que acabará con todas tus opciones y tu energía.

Foto:imablumm

La vaca y la isla

 

vaca

 

LA VACA Y LA ISLA 

 “En una isla exuberante de verdor vivía una vaca en soledad. Pastaba allí hasta la caída de la noche y así engordaba cada día. Por la noche, al no ver ya la hierba, se inquietaba por lo que iba a comer al día siguiente y esta inquietud la dejaba tan delgada como una pluma.

Al amanecer el prado reverdecía y ella se ponía de nuevo a pacer con su apetito bovino hasta la puesta del sol. Estaba de nuevo gorda y llena de fuerza. Pero, en la noche siguiente, volvía a lamentarse y a adelgazar. 

 Por mucho tiempo que pasara, nunca se le ocurría que el prado no disminuía y que no tenía por qué inquietarse de aquel modo. 

 Tu ego es esta vaca y la isla es el universo. El temor del mañana adelgaza la vaca. No te ocupes del futuro. Más vale mirar el presente. Tú comes desde hace años y los dones de Dios, sin embargo, no han disminuido nunca. «

Lo repetimos incesantemente, lo escribimos , decimos, pensamos pero en cuántas ocasiones lo llevamos a cabo…

 Este cuento sufí me sirve de base para la reflexión que os propongo para el fin de semana: disfrutar del momento.

Son muchos los libros de filosofía oriental que he leído  y coincido con alguno de ellos en que  toda esta lectura, requiere mucha práctica.

Es tan difícil parar y comprobar  que  tu mente y tu cuerpo, necesitan  paz interior y  concentración, y que una estupenda inversión será  prestar atención a tu respiración y disfrutar de lo que estés haciendo en ese momento, que  supone gran consciencia y duro entrenamiento.

Es un sentimiento extraño, ir contracorriente, no perseguir lo inmediato, la acción, sobrepensar…dejar la adicción a todo lo que se consume instantáneamente.

A veces nos sorprendemos a nosotros mismos cuando prestamos atención a cosas tan básicas como lo que comemos, lo que vemos, olemos o bebemos, qué texturas tienen, a qué saben o huelen, deleitar con ello todos nuestros sentidos, en lugar  de hacerlo a la vez que miles de cosas, hablando, viendo la televisión, leyendo o pensando en nuestras cosas.

 Esas, nuestras cosas, las que pensamos ocurrirán mañana, son las que nos impiden disfrutar del día de hoy, de este momento

Damos por hecho que podremos disponer de mañana, aunque no tengamos ninguna constancia  de ello y eso es lo que nos evita ver que sólo somos presente y hace que cualquier evento futuro nos descoloque, desespere o exaspere. Esa buscada ansiedad…

No dejes que tu mente vaya más lejos del próximo segundo, del próximo minuto. Agradecer todo lo que eres, lo que haces y lo que tienes, mira a tu alrededor, escucha,  será un buen comienzo para ralentizar tu mente y poder inspirarte en todo lo que tienes a tu alcance, sin más.

¿Cuántas veces lo has pasado mal con antelación, construyendo pesadillas y preocupaciones?

Recuerda que hoy es el mañana que tanto te preocupaba ayer y, total ¿ha sido para tanto?

Disfruta de cada segundo hasta que nos volvamos a ver…

foto:loasturiano