Sé tú el cambio

gandhi

Respecto del desarrollo personal  y las habilidades sociales, la empatía, asertividad, inteligencia emocional, dos personas que vivan o trabajen juntas, pueden estar situadas en las antípodas y mientras una no ceja narrando las bondades de éstas, a la otra persona o le suenan a chino, les chirrían con sus procederes, o directamente le tachan de sensiblero, soñador, inmaduro o  que le falta un hervor.

 La distancia marcada por dos posiciones tan antitéticas puede dar lugar a una incomunicación, falta de entendimiento, sospechas, recelos y tópicos no faltos de atrezzo interpretativo que pueden hacer de la improductividad el marchamo de su relación.

De este modo quienes comienzan a entrenar para estar en un nivel superior con respecto a estas habilidades, buscan compromiso y propósito en su trabajo y personas con este desarrollo, y pocas posibilidades tienen,sin abrir su perspectiva a otras situaciones, de entender a quienes han conocido un panorama muy distinto, ya sea por el entorno en el que han vivido, trabajado, por quienes les rodeaban, o porque hasta ahora nadie le ha despertado el interés o mostrado los beneficios de esta «magia social”.

 La velocidad para ir de una posición a otra, el espacio y el tiempo dependen de varios factores, del interés que se despierte en la persona, del modelo y ejemplo que quien está en un nivel más avanzado dé, de la pericia para mostrar los beneficios que tenga, en fin de poner en marcha todas las cualidades que se presuponen cuando “te has trabajado” durante tiempo.

Algunas personas   se rinden enseguida, les dan dos oportunidades y a continuación se pliegan a tacharla como una persona imposible. Seguramente no han pensado en los años que han tardado en automatizar sus reacciones a sentimientos de recelo, desconfianza, temor a fracasar, a mostrar inseguridades, a decir “no sé”. Quizá necesite más tiempo y tú te has rendido.

Hay una frase que se le atribuye a Gandhi que plasma perfectamente el modo de uso para provocar el cambio “Sé el cambio que quieras ver en el mundo”.

 A partir de ahora cuando quieras que algo cambie, que alguien cambie, no sigas empujando, no critiques, no gastes tu energía en enfocarle o enfocarlo. Simplemente dirige el foco hacia ti y piensa:

  • ¿Qué no he hecho hasta ahora?
  • ¿ Qué puedo hacer diferente?
  • Piensa en esa persona en su situación personal , laboral en sus aprendizajes.
  • Adáptate a su lenguaje, a sus tiempos, indaga en lo que cree.
  • Acércate en  pequeños pasos que no perturben su desarrollo, ni desequilibren de golpe su vida

Seguramente encontrarás  muchas más pistas de esta forma, para acompañarle a su siguiente nivel.

No todo el mundo ha tenido la suerte que tú de ser consciente de que el poder reside en uno mismo y en sus habilidades para interactuar con los demás.

Plantéatelo como un reto, hoy esa persona se llama de una determinada forma y ocupa un determinado puesto pero mañana puede ser otra y dentro de unos meses otra y si no has conseguido tu propósito, empujando desde fuera y frontalmente su cambio, tu vida será melancólica e improductiva.

Seguro que prefieres ser un líder-coach. ¡Entrena!

Recuerda de nuevo a Gandhi » Perder la paciencia es perder la batalla»

Decláralo

compromiso

“Los pensamientos llevan a sentimientos, los sentimientos llevan a acciones, las acciones llevan a resultados”

Esta máxima de T. Harv Eker, guía mi reflexión de hoy.

Hoy quiero compartir con vosotros una estrategia que a mi me ha funcionado bastante bien durante años y después de leer bastante sobre el tema tiene su base científica: las declaraciones.

 Para la mayoría de los humanos, el hacer una afirmación sobre algo, o responder positivamente  a una petición por nimia que sea, no es inocuo. El compromiso que se adquiere con verbalizarlo es más poderoso de lo que a simple vista parece.

Con dar “nuestra palabra” manifestamos nuestro más férreo compromiso  con la causa o la cuestión que se esté dirimiendo.

Pero qué hace que sea diferente, que este sistema lo utilicemos con los demás y no con nosotros mismos, todo lo habitualmente que podemos.

Al fin y al cabo la energía que desprende una declaración funciona igual en lo externo que en lo interno. Si a esto le añadimos que es un elemento seguro  de éxito. ¿Qué nos da tanto miedo?

Cuando pronuncias una declaración en voz alta- aunque el compromiso no sea público, lo que lo subiría unos cuantos peldaños en la escalera de la acción- como asegura Elker, hace que tu cuerpo vibre y todas las células de tu cuerpo respondan a esta frecuencia. Esto envía un poderoso mensaje a tu subconsciente.

Una declaración se dirige al futuro, oficializa lo que antes sólo era un deseo y lo convierte en algo realizable para lo que nos hemos puesto en marcha. A pesar de que otra vocecita dentro de nosotros nos advierta  de lo ridículo del asunto ¡funciona!

Pruébalo no necesita más que intimidad y  decisión, piensa que “tu mundo interior crea tu mundo exterior” que el ensayo mental, Joe Dispenza entre otros, han demostrado que funciona y que Cialdini y sus leyes de influencia también refrendan que el compromiso y la congruencia son las mayores fuerzas impulsoras.

 Una declaración, la asociamos con algo serio, que respetamos. ¡Aprovechémoslo! ¡Qué juegue a nuestro favor!

Comienza a hacerlo, ponte delante del espejo y di en voz alta en qué consiste tu compromiso, qué quieres ser, qué quieres hacer, hazlo varias veces al día, al menos mañana y noche. Piensa una frase positiva y dila con entusiasmo y energía.

Si es negativa, no funcionará, tu subconsciente no entiende de “noes”.

Hacer esto, te llevará a pensar que estás cada día más cerca de tu objetivo, qué lo puedes lograr y te remitirá sin duda alguna a valorar y estudiar  todas los pasos que tienes que poner en marcha para hacerlo. Te impulsará a la acción, puesto que te recordará día y noche tu compromiso.

Yo lo hice, hace diez años y dejé de fumar, sin más, por respeto a mi palabra, a mi compromiso. Valora tus pensamientos en su fundamental medida. Seguro que tú también puedes hacerlo.

 ¡Ánimo! 😉

Foto:andresvegas

¡Qué nadie te pare!

no pares

Desempleado, parado, sin trabajo, además de los lunes, el resto de la semana al sol… qué vemos y qué no vemos detrás de unos números que avanzan, parece que sin freno…

Seguramente alguno  de vosotros, también ha pasado por esta experiencia, os encontráis en ella o conocéis a alguien que lo está viviendo.

Hoy me gustaría hacer una reflexión sobre el efecto que produce en nuestra mente este hecho y lo que funciona.

Cuando alguien se queda sin empleo, lo primero que sufre es su autoestima. En lugar de hacerte cualquier otra pregunta que te impulsa y te motiva, lo recurrente es ¿por qué a mí? ¿qué he hecho yo? ¿ qué va a pensar ..? Estas preguntas lejos de ser inocuas, comienzan a abrir grietas en nuestro barco recién encallado.

A esto le sigue un periodo de edulcorar esos tiempos pasados, y aunque te hubieses movido años en una zona de confort, nada “confortable”, te parece ahora un lugar idílico.

Cuando acabas esta parte estás listo para  comenzar a dudar de tus capacidades, primero piensas en tu edad, en tu formación, en el mercado, en el ambiente, en que ya nada volverá a ser como antes. Todo se magnifica y cuanto más tiempo pase más insalvable. Has pensado en  ¿por qué va a ser peor?

Cuánto dura esta fase, pues todo lo que quieras porque ahora desde que te levantas hasta que te acuestas ya no tienes otra cosa en la que pensar, más que en flagelarle, darte pena o por qué no, ponerte en marcha..

Según pasan los días los miedos se van haciendo más grandes en proporción directa a tu tiempo libre y la soledad en casa, cuando” todos los demás trabajan”, comienza a hacer estragos en tus habilidades, ya no sabes ni cómo se hace un CV actual, ni  dónde se busca trabajo, ni a quién contárselo cuando aún tú no lo has asumido y por si fuera poco, acompañas tu día a día de corruptelas televisadas y noticias negativas.

Qué es lo que puedes hacer desde el primer día, ACCIÓN, tomar papel y boli y escribir ¿cuál es el problema?, no es nada absurdo, escribir los hechos hace que nos aclaremos mucho las  ideas.

A partir de ahí  ¿qué puedo hacer?

Una lista con todas las ideas que se me ocurran para encontrar trabajo, no te quedes en internet, hacer el seguimiento sólo de estas opciones te consumirá por el estrés y la ansiedad. Sal, visita y busca, queda con quienes creas que te pueden ayudar. Mantener y ampliar tu red social es indispensable para encontrar empleo y para mantener y mejorar tus habilidades sociales.

Divide tu lista en semana y las acciones de la semana en días, por pequeñas que sean las acciones que lleves a cabo, al menos que sea una al día para acostarte con sensación de satisfacción.

Recuerda estas palabras de Tennyson: “ Debo perderme en la acción si no quiero marchitarme en la desesperación”. No te sientes a lamerte las heridas y a rumiar lo que pudo haber sido y no fue.

Ocúpate, el trabajo aunque no sea remunerado te mantendrá activo, ahora puedes ayudar a tus padres, hermanos, asociaciones, amigos a hacer lo que ellos no pueden y tú sí por disponer de lo más preciado, el tiempo.

Muchas prestigiosas universidades han puesto a tu alcance a través de internet cursos gratuitos. Apúntate:

http://www.openuped.eu/

https://www.coursera.org/

Practica idiomas, al menos inglés, escucha las interesantes charlas de TED duran unos veinte minutos, muchas están subtituladas: http://www.ted.com/

Mantente actualizado, lee algún artículo interesante: http://www.almendron.com/tribuna/

Incluye una actividad física en tu rutina diaria y ponte metas.

Recuerda  también que “eres lo que comes” así que quizás ahora no sea el mejor momento para alimentarte de lo que te quita energía. ¡La necesitas toda!

Sobre todo no te consumas con ”los diablillos “, que destruyen nuestra fuerza de voluntad y nuestro poder de acción. El estrés te hará ver  menos opciones y oportunidades.

 “El secreto de ser desdichado estriba en tener ocio para pensar si se es feliz o no”     

                    George Bernard Show

¡No dejes que el ocio te pare y acabe con tus nervios!

¿Quién quieres ser?

quien

Quiero comenzar la semana con una reflexión sobre  este cuento de Jorge Bucay “Como crecer”.

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.


El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid.

Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.

La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.

Entonces encontró una planta, una Fresia, floreciendo y más fresca que nunca.

El rey preguntó:

¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?

No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías Fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: «Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda».

Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a vos mismo.
No hay posibilidad de que seas otra persona.
Podes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o podes marchitarte en tu propia condena…

 

¿Con qué árbol, arbusto o flor del cuento te identificas?

¿Qué te hace definirte así?

¿Con quién te comparas tú?

¿Qué te hace compararte?

¿Quién quieres ser? ¿quieres ser otro  o no quieres ser tú?

De lo que eres ¿no te gusta nada..?

¿Qué es lo que no te gusta?

¿Qué  puedes cambiar, que no te hace feliz?

¿Qué has hecho hasta ahora  para cambiarlo?

Imagina que eres tú, quién quieres ser, sin ser la copia de nadie, ¿cómo te ves?, ¿cómo te sientes? ¿cómo te suena?

¿Cuándo vas a contribuir con tu fragancia?

 

 

 

 

Foto:shosan

Cara a cara

caraacara

Miedo, pereza o vergüenza. Si lo piensas detenidamente la mayoría de las cuestiones que no resuelves en tu día a día,  que te impiden alcanzar tus sueños y que te apartan de tu éxito, tienen que ver con ellas.

En este post quiero reflexionar sobre cómo nos escondemos tras todo lo que la tecnología pone a nuestra disposición para no llevar a cabo muchas de las acciones que podemos resolver «cara a cara» y cómo influye en nuestro entorno.

 Cuando en nuestros equipos- y para mí no tiene diferencia laboral o personal- se convierte en cotidiano  resolver cuestiones importantes a través de correos electrónicos, mensajes de texto o chateando, estamos haciéndonos un flaco favor a nosotros mismos y al equipo.

La importancia de los mensajes no está en ese 10%  del contenido, sino en el tono, en la expresión corporal, en la mirada en un sinfín de cuestiones, que si ya son difíciles de tratar por teléfono, imagina en la Red.

Como tú escribes un correo, con la intención que lo haces y lo que quieres decir, depende de tu estado de ánimo, de tu redacción, de cómo hayas entendido el mensaje, de lo inspirado que estés en ese momento, de lo que te haya ocurrido desde que comenzó el día… de un montón de detalles que a pesar de los emoticonos que puedas utilizar, no trasladan la mayor parte de tu mensaje.

Si es imprescindible esta forma de trabajar en tu caso, presta mucha atención a las diferentes lecturas que puede tener tu mensaje y acláralas por adelantado.

Si no es así y puedes desplazarte dentro de tu oficina hazlo, los beneficios son increíbles. Los espacios abiertos te conectaron con los cercanos pero todavía puedes ampliar más tu conexión, incrementar tus conocimientos, tener otras perspectivas, aumentar tu creatividad y convertirte en innovador.

No  hay mayor inversión, ni más económica  en una compañía que  dos o más empleados se conozcan por aquello de las sinergias.

Además desarrollas  tus habilidades sociales, tu comunicación, que sólo se mejoran con el entrenamiento: la empatía, asertividad, apertura de mente… Todo esto, sólo poniéndolo en práctica, conseguirás dominarlo.

 Una posición constante detrás de tu mesa, escondido tras tu pantalla te aportará bastante poco a tu vida y a tu  desempeño.

Nuestra neuronas espejo están deseando trabajar y conectarse para ampliar tu red social, tus habilidades y  tu felicidad, que parecen buenos caminos para el éxito.

Así que la próxima vez que tengas que resolver algo importante que sea «cara a cara».

Un minuto  de coraje, dará sus réditos.- 😉

HOY

hoy

Cuántas veces hemos oído «vivir el momento», y cuántas veces hemos reflexionado sobre esto. En mi caso en numerosas ocasiones he pensado en «el momento», no como el siguiente minuto o la próxima hora, sino en una foto más amplia en la que pensaba en el momento vital, en un lapso de tiempo que ahora veo demasiado largo.

 En esos pensamientos cabían todos los tiempos verbales, pasado, perfectos y no tan perfectos, y por supuesto futuros condicionados, acrecentados y modelados.

 Además, cada vez el tiempo iba más deprisa en  mi reloj, en mi calendario. Programando, planificando se solapaban unas estaciones con otras hasta hacer del tiempo una cuestión irrespirable. Hasta que un día pensé que había una palabra que todavía no había tomado la importancia necesaria en mi vida: HOY

 Pensé si me levanto cada mañana y cojo la mochila de ayer, seguramente pueda incluir lo bueno, pero tendré que entrenar si no quiero que lo pendiente, lo que no me gusta, lo que no quiero repetir o recordar, venga en ella. Levantarse con un peso a la espalda es ya un handicap de entrada.

 Sobre el pasado no puedo cambiar nada, todo puedo hacerlo desde hoy pero no desde ayer con lamentos y arrepentimientos que significarán una estaca con cadena a un día que ya no viviré de nuevo.Y sin embargo, me impedía pensar en HOY.

 Si en cuanto abro el ojo, entre las sábanas, pienso en el futuro, además de que las circunstancias de falta de luz y estar en horizontal avivarán mi hemisferio derecho  e imaginar y elucubrar será más fácil, qué consigo pensando en una cantidad de escenarios futuros que nadie me asegura poder vivir y llegar a decir como Montaigne “Mi vida está llena de desdichas, la mayoría nunca ocurrieron”. De nuevo me pierdo HOY.

Para qué ver lo que está tan lejos, en ambas direcciones, cuando tengo a mano ver HOY y vivir HOY.

Unos de los consejos más certeros  de Carnegie que leí acerca de esto, fue “vivir los días en compartimentos estancos”. Cerrar todos los días las compuertas al pasado y al futuro, hacerlo escuchando caer esas mamparas, viendo como se interponen entre esas coordenadas  para poder sentir y vivir ese día y disfrutar de todo lo que tiene, sin comparaciones con recuerdos de memoria o de imaginación.

Fuera despilfarro de energía, la necesito toda para disfrutar de este día, nunca más lo voy a vivir y sin embargo lo dilapidaba sin hacerlo ni caso.

La mejor forma de prepararse para mañana es hacer genial el trabajo de HOY.

Os recuerdo unos versos del poeta indio Kalidasa a los que podéis darles un lugar preferencial en vuestro escritorio y vuestra vida todas las mañanas:

Salutación al alba

¡Mira este día!

Es vida, y vida de tu misma vida.

En su transcurso breve,

Cuánta verdad y realidad contiene

Tu existencia, se hallan contenidas:

La fruición del propio crecimiento,

La gloria de la acción.

 

Un sueño nada más es el ayer

Y una imagen tan sólo es el mañana.

Mas hoy, si como cumple lo vivieres,

Hará sueño de dichas de ayer

Y visión de esperanzas el mañana.

¡Atento mira, pues hacia este día!

Tal la salutación al alba sea.

 

Foto. tuyaeresfeliz

«Sobrepensar»

overthinking

Hace tiempo cuando me refería a  pensar, asumía que todo el mundo partía del mismo significado  y le daba la misma y beneficiosa importancia. Sin embargo desde que entiendo que “el mapa no es el territorio” he ido indagando sobre el tema hasta comprobar y leer cuestiones sorprendentes sobre las que quiero reflexionar.

Las sesiones de coaching se desarrollan a través de preguntas basadas en la «mayéutica socrática», por medio de las cuales el coachee busca, dentro de sí mismo, sus propias respuestas. Este proceso me ha mostrado lo poco familiarizados que estamos, la mayoría, con que nos pregunten otra cosa que no sean datos o conocimientos.

En principio hay a quienes les resultan incluso molestas, ya que el indagar en nuestras emociones, sentimientos y pensamientos, no es fácil, aunque cuando comprobamos que desentrañar la maraña nos lleva a encontrar respuestas y a resolver orígenes y derribar barreras, nos parece incluso magia.

Esto que me parecía tan extraño, después de leer el genial libro de Augusto Cury  “Padres brillantes, maestros fascinantes” me ha dejado la opción de pensar, “ como algo infernal”, meridianamente clara.

Leyendo el influjo que tienen tanto  la «televisión con su extensa cantidad de estímulos visuales y auditivos, como el exceso de información al que estamos sometidos  y la paranoia del consumismo y la estética que dificultan la internalización,» veo causas que proporcionan y  revelan mucho más sobre la cuestión.

Cury explica como “la televisión  muestra más de 70 personajes por hora con diferentes características personales”, imagine la amplia variedad, apuntando que, a partir de ahí, éstos compiten en las memorias de los hijos, con los registros  de sus padres y maestros. Esto significa que,estos últimos, pierden la capacidad de influir emocionalmente en ellos.

Además cita como consecuencia, la generación del Síndrome del Pensamientos Acelerado (SPA): Incremento de la velocidad sustancial en la producción de los pensamientos que aumenta considerablemente la ansiedad  y disminuye la concentración. ¿Les suena?

Consecuentemente esta ansiedad genera nuevos estímulos para aliviarla y el proceso se convierte en una adicción en toda regla.

Dice el propo Cury algo que hoy es fácilmente comprobable que  “ pensar es excelente; pensar demasiado es terrible”. Lean algunos de los síntomas : sueño insuficiente, irritabilidad, sufrimiento anticipado, aversión a la rutina, olvidos, dolor muscular, gastritis, taquicardia…

Quienes piensan demasiado “ le roban energía vital a la corteza cerebral y sienten una fatiga excesiva sin haber hecho ejercicio físico”.

Incluso se produce un proceso de disminución de memoria, “ el cerebro que es más listo que nosotros se bloquea para que pensemos menos y gastemos menos energía”

Entre las consecuencias se cita “ pérdida del placer en las pequeñas cosas de la vida cotidiana” se reconoce intentando hacer cosas extraordinarias constantemente,  experiencias arriesgadas, compras compulsivas…

Ahora entiendo como “ la gran amenaza para la calidad de vida del hombre moderno no es su trabajo, la competencia, las excesivas horas de trabajo, no la presión social, sino el exceso de pensamiento […] que rumia el pasado, desarrolla sentimientos de culpa, genera preocupaciones  acerca de problemas existenciales y sufrimiento anticipado”.

Ha pensado en aprender a meditar… aunque no será fácil, quizá sea una de las soluciones… sobre las que volveré.

Espejo, espejito

espejos

En muchas ocasiones pensando en cómo resolver problemas con nuestros equipos tanto en familia como laborales, establecemos una desesperante dinámica,  pensar todo el tiempo con las mismas herramientas  y percepciones. Este surco que hacemos insistiendo, va incrementando nuestra ansiedad a la vez que reduce los escenarios y se convierte en un lugar del que es difícil salir.

Como tantas otras veces esta falta de  perspectiva nos hace que pongamos el foco en los demás  y no en nosotros mismos, intentando que cambien “a las bravas”, imponiendo y ordenando o rendirnos excusándonos porque no tiene remedio, es así.

Ser flexibles y tener la habilidad de ver muchas perspectivas es sinónimo de éxito en nuestra vida. Si cada vez que nos ocurre algo similar, pensásemos en  que nuestra experiencia y conocimientos  son tan pequeños que sin cuestionarlos y trabajarlos no podremos entender nada, partiríamos de una mejor posición.

Ponte en esta situación, piensa en una personas con la que tu relación no sea la mejor del mundo, seguro que estás pensando en que todo lo que ha ocurrido es culpa suya, que además  casi puedes asegurar que lo hace adrede para hacerte la vida imposible y que lo has intentado alguna vez pero como no tuviste éxito, pasas.

Ese “paso” no es más que, te has rendido, lejos de plantearte distintos escenarios, has seguido pensando en ti, sin salir de tu círculo y de tu habitual forma de pensar. Imagina si no eres muy optimista cómo ha sido la elaboración.

Si quiere comenzar a trabajar ser más flexible, más poderoso en tu análisis de las relaciones con las personas y quieres tener más éxito: comienza a ampliar tu  perspectiva, te dejo un ejercicio de Robert Dilts para que entrenes.

  • Elige una relación sobre la que quieres trabajar
  • Qué sabes de esa persona: gustos, situación laboral, personal, edad, formación… piensa en tener un perfil de él o ella lo más amplio posible.
  •  Ahora trabaja distintas posiciones perspectivas:
    • 1ª posición: tu punto de vista
    • 2ª  posición: desde la posición de la persona que has observado,  ponte en  sus zapatos, ¿cómo lo ves?
    • 3ª posición: observador independiente: como si estuvieses fuera de la relación y describieses lo que está pasando.
    • 4ª  Observador externo todavía más alejado.
    • Ve reflexionando sobre la situación, tomando las distintas posiciones y preguntándote cómo lo ves. Es importante que hagas algo distinto para pasar de una situación a otra, levántate, da una vuelta… que se note el cambio.
    • Después de ir de la 1 a la 4 , reflexiona sobre cómo ves las otras posiciones ahora, pasa a la 3ª a la 2ª piensa en cómo ha cambiado la situación.

Es interesante que alguien te guie y acompañe en ese ejercicio aunque estoy segura de que si  entrenas y tomándotlo en serio, en cualquier caso, este espejo te abrirá los ojos.

 

Foto: starvingneuron

 

 

Tu Banda Sonora

musci

“Sin música la vida sería un error” Nietzche

Si compartes este pensamiento, este post te va a gustar porque no sólo de la música podemos extraer la parte emocional y evocativa sino que podemos experimentar para observar cuál es la más indicada para nuestra cuestión a resolver.

La música es universal, todas las culturas de alguna forma la han ido extendiendo a lo largo de la Historia. Algunos arqueólogos han encontrado flautas hechas de hueso de hace 40.000 años e incluso antes ya se hacía música con palos y piedras.

Los neurocientíficos han demostrado durante la década pasada que la música estimula numerosas regiones de nuestra mente a la vez, las que responden a las emociones, la memoria, el control motórico , el ritmo y el lenguaje, es decir, que la mente “¡está que se sale!” cuando escucha música.

Gracias a esto se han desarrollado muchos tipos de terapia con música. Incluso se ha demostrado que tiene un particular efecto para manifestar un sentimiento de unidad, pertenencia y confianza entre individuos, que podéis comprobar con los diferentes himnos.

Pero lo interesante de este post no son estas peculiaridades sino trasladarte algo que puedes practicar y que los antiguos griegos ya sabían, cómo la música afecta a mente y cuerpo.

Al influir sobre las ondas cerebrales, cada música puede cambiar tu estado de ánimo. Por ejemplo la música barroca te ayuda  a crear una conciencia relajada conocido como estado alfa.

Para poder disfrutar de los efectos de la música puedes:

  • Diversificar la música que escuchas: pasarte del rock, al jazz, pop, cualquier cambio introducirá nuevas sensaciones en tu mente.
  • Al cambiar el ritmo alentarás tu creatividad, descubriendo lo inesperado.
  • Si algún tipo de música no te gusta, no te empeñes, tu intuición te ayuda a sentirte mejor.
  • Cambia las noticias de la mañana por una música que te inspire. Tu día comenzará de una forma muy distinta.

Para que crees consciencia de lo que la música puede hacer por ti, te dejo una práctica de Romilla Ready:

1.Piensa en un asunto pendiente o problema que te mortifique; califícalo en una escala del 1 al 10 y anota el resultado en un folio.

  2. Escoge tres piezas musicales de distinto estilo.

  Por ejemplo, inténtalo con música del barroco, música instrumental y baladas suaves.

  3. Pon a sonar la primera pieza mientras piensas en tu asunto; luego califica tus reflexiones en una escala del 1 al 10. Ahora toma nota de cómo te sientes al respecto.

  4. Repite el paso anterior mientras suena la segunda pieza; no olvides calificar tus sensaciones y opinar sobre tus reflexiones.

  5. Repite una vez más el ejercicio escuchando la tercera pieza; no olvides calificar tus sensaciones y opinar sobre tus reflexiones.

  ¿Has cambiado tu manera de pensar? ¿Qué música crees que te ha hecho más poderoso y recursivo?

Anímate a hacer la práctica y descubre “la Banda Sonora de tu Vida”

Foto: taringa

¿Eres un Samurái impasible?

samurai

Hoy quiero compartir con vosotros este cuento zen samurái, llamado “El Samurái Impasible”.

» Cerca de la ciudad de Edo vivía un anciano samurai que, retirado del servicio del emperador, había montado una escuela en la que enseñaba tanto los principios de la espada como los principios del budismo zen. Su fama era grande y sus alumnos, admirados por la elegancia de su maestro, afirmaban que este seguía en forma pese a su edad y que nadie podía vencerle.

 Sus desmedidos comentarios llegaron a oídos de un joven samurai que, ávido de fama, se presentó en la escuela para retar al anciano. El joven guerrero, un ser vil y taimado, jamás había perdido un duelo ya que antes de que iniciar la pugna insultaba a sus rivales para descentrarlos. Cuando así lo hacía estos se apresuraban a desenvainar su espada perdiendo la concentración debida y dejándolo el hueco en la guardia que precisaba para darles muertes.

La poco elegante táctica jamás le había fallado y por eso cuando el anciano samurai aceptó el reto y ambos salieron al patio rodeados por los aprendices de este empezó a insultarlo. Cientos de improperios salían de su sucia boca pero el anciano permaneció calmado e inmóvil sin darle réplica y sin desenvainar su katana para no darle la ventaja que buscaba. Irritado porque su táctica no daba fruto y temeroso de ser el primero en echar mano de la espada siguió con sus insulto durante horas e incluso llegó a tirar varias piedras al anciano.

 Al caer la tarde y sintiéndose tan exhausto como humillado, el impetuoso guerrero se retiró y fue entonces cuando sus alumnos, indignados con el modo de actuar de su maestro, lo rodearon y lo acosaron a preguntas. «¿Cómo ha podido soportar tanta ignominia?, ¿Por qué no desenvainó la espada?, ¿Acaso no era mejor morir que quedar como un cobarde ante sus alumnos?

 El Samurai le dejó hablar y cuando por fin se callaron alzó su mano preguntó: «Si alguien viene a ti con un regalo, y no lo aceptas, ¿A quién pertenece el regalo? Tras mirarse extrañados unos a otros uno de respondió «A aquel que vino a entregarlo». Sonriendo el Samurái concluyó «Bien has respondido, y esa misma respuesta sirve para le envidia, la rabia y para los insultos, ya que si no los aceptáis seguirán perteneciendo a quien cargaba con ellos».

 Has pensado alguna vez,¿ cuánto vale tu paz interior?, ¿qué tiene que ocurrir para salgas de tu equilibrio y te batas en refriegas dialécticas o físicas por caer en la provocación de otra persona?

Qué te ha hecho caer en esa trampa, ¿tu ego?, ¿lo que opinasen los demás? ¿el impulso de la masa? ¿la presión social del grupo? ¿tu supuesta  prevalencia física? ¿intelectual?

Quizás piensas que no  responder  se puede interpretar como un signo de cobardía, ¿les vas a dar a ellos el poder de conectar y desconectar tu ira, tu enfado, de abrir la canalización de todas las sustancias tóxicas que esto implica, teniendo un solo cuerpo para toda la vida? ¿qué te va a hacer diferente a los demás?

¿Qué es lo inteligente, lo ecológico para ti? Quedarte después pensando en todo lo que podías haber dicho, no dijiste y le volverás a decir no sé cuándo y hasta entonces sin desengancharte del episodio, o quizá en  lo que hiciste, no hiciste, harás…

Convierte el automatismo de la respuesta que te justifica, en la no acción contra los ataques.

 Al principio será un esfuerzo titánico  que acabará convirtiéndose en “no aceptar el regalo envenenado”, o quizá quieres cargar con ello…

¿Dónde estás?

teléfono

Son dos palabras, dos solamente, pero he podido comprobar el efecto irritante, molesto y provocador que tienen en algunas personas y me he preguntado el porqué.

 Tras una conversación telefónica en la que los interlocutores protagonistas eran  las personas que más quieres en la vida, madres, padres, hijos  y parejas, he podido comprobar cómo aquéllas acababan en unos términos nada deseables y casualmente comenzaron, nada más descolgar, con esta pregunta: ¿Dónde estás?

 El razonamiento de los que sufrieron el ataque de ira y llevaron la conversación por malos derroteros, se basaba en que la única razón de esta pregunta era el control sobre sus vidas y sobre las actividades que realizaban. Para ellos era imposible barajar una intención positiva en esta “curiosidad malsana” y continuaban con la explicación fabulando sobre intenciones que una vez exteriorizaban, acababan pareciéndoles exageradas.

 Sin embargo la otra parte, admitía alucinada, que era una forma de hablar que no iba más allá de una costumbre, y que en el mejor de los casos saber si estaba dentro o fuera de casa, lejos o cerca, y cómo, eran datos que simplemente les tranquilizaban al darles  esas coordenadas.

 Cómo entonces se puede llegar a liderar una tarde de conflicto con estas simples palabras.

Desde que el perro de Paulov segregaba saliva al sonido de la campana son innumerables los estímulos que aprehendidos en nosotros desencadenan una respuesta externa. Ésta en algunos casos es positiva y nos pone en un estado potenciador pero en otros, no es precisamente beneficiosa…

 Al igual que cuando oímos hablar sobre una comida que nos gusta o la vemos nos relamemos, o tenemos determinados recuerdos ante un olor determinado, también hacemos otro tipo de asociaciones negativas con determinados estímulos.

 Muchas de estas situaciones hasta ahora podían ser desconocidas para ti o no les prestabas suficiente atención. A partir de ahora no tienes por qué seguir comportándote de esa manera cuando ocurre el estímulo, ya sabes que tienes opción de escoger tu reacción.

 Puedes haber caído en el hábito de responder de manera negativa en muchas de las situaciones que se te presentan a lo largo del día y pocas veces te has cuestionado si éstas son útiles para ti o por el contrario te incomodan hasta tal punto, que la relación que mantienes con una de las personas, que más quieres, se convierte por este mecanismo en un desagradable contacto diario.

 A partir de ahora piensa en cómo sería tu vida si nadie se interesase por ti, si nadie te preguntase. Piensa en qué preguntas haces tú al coger el teléfono  y valora los efectos que tú también puedes producir en los demás

Quizá ¿dónde estás? no sea tan grave como parece. 😉

foto:estiloyseducción

Training day

correr

Llevas demasiado tiempo haciendo lo que los demás esperan de ti. Te miras en el espejo y lo que ves no te gusta, a  pesar de que tu vida a los ojos de cualquier otro sería una vida perfecta.

Nunca has tenido el valor de preguntarte: ¿qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida?

Has renunciado a los sueños que tenías, a llevar a cabo con pasión todo lo que realmente deseas para adaptarte a un mundo que no te gusta. Has pensado en cambiarlo y sin salir de tu mente, te has rendido.

Quieres  tomar el poder, empezar a trabajar en lo que realmente te apasiona, quizá te parezca una locura, ahora mismo los límites se multiplican en tu cabeza y quizá una sensación de vértigo te atenaza y acelera la respiración.

No has podido encontrar a personas que están en el siguiente nivel, que  han conseguido pasar por encima de  todos esos miedos y obstáculos que juegan en tu contra justo cuando tus planes se magnifican y  se convierten en tu motor.

¡Hacer algo fabuloso con la vida es una cuestión que está al alcance de todos!, aunque no cualquiera consigue que esta misión sea una obsesión y no deje de avanzar hacia ella.

Para conseguir estos objetivos se necesita, como mínimo, ser perseverante y para esto tener disciplina.

Si estás decidió a ser quien buscas en el espejo y quieres empezar a trabajar en ello, te dejo una interesante práctica de Robin Sharma: “The daily five, the nightly three”.

 Cuando te despiertes por la mañana piensa en cinco cosas que vayas a hacer durante el día, que hagan de éste, un día diferente, valioso y que te acerquen a tu objetivo. No intentes que sean metas inabarcables o muy costosas que te hagan renunciar a llevarlas a cabo. Divide tu objetivo en pequeñas tareas y hazte el firme propósito de ponerlas en marcha.

Piensa en que te van a convertir en un hombre o una mujer de acción, que te van a llevar  a un nivel diferente en el que ya no van a ser deseos o intenciones sino que son actividades específicas y medibles encaminadas a un objetivo mayor.

Por la noche antes de acostarte, aunque tu día haya sido duro, encuentra tres cosas que hayas llevado a cabo y puedas celebrar, apúntalas en tu diario de a bordo, libera dopamina y ¡siéntete fuerte!

Imagina, al cabo de un mes, y de ¡un año! cuántos días valiosos habrás vivido y en la recompensa que significará haber realizado y agradecido todas esas  acciones que te han puesto en tu camino hacia el objetivo.

¡Es tu vida!, no querrás mirar hacia atrás dentro de muchos años y ver que te rendiste antes de empezar, ¿no?

 Foto:foroatletismo

Invierte en ti mismo

dinero

«Lo importante, las personas», esta declaración, lo mismo puede servir para un eslogan político, que lo ha sido, como para cualquier compañía que publicitariamente pone el acento en las personas, para una organización no gubernamental que se nutre de su motivación para poner en marcha sus proyectos, para un gobierno, en realidad es un cajón de sastre que parece, sirve como mantra para todo pero, ¿es después verdad?

 Si algo he ido notando poco a poco durante estos años de la crisis económica, es que muchas personas han cambiado de sentido en la misma dirección si antes el viaje era del “ser “ al “tener” pasando por el “hacer”. Ahora el viaje es en dirección contraria y cada vez son más las que ponen el énfasis en su desarrollo como personas, siendo conscientes de que la respuesta a su felicidad no está en lo que tienen, ni siquiera en lo que hacen y sí en lo que son.

 Me alegra saber que en muchas ocasiones estos viajes han dejado atrás la compra masiva de  bienes, invirtiendo horas y horas de trabajo en conseguir un dinero, que a su vez les proporcionase un bien, que influyese en su felicidad y, tras conseguirlo, comprobar que no, entendiendo como mensaje que no seguía siendo suficiente y continuar en la espiral. A que escrito así sobre el papel  no parece tan bonito.

 EL “tener”, coches, casa, artículos y más artículos que lejos de acompañarnos a un idílico escenario nos hacían ansiar más y más, porque en la comparación y en el deseo todo puede ser inabarcable y frustrante. Y sin embargo, ha tenido que ser un debacle económica la que nos haya hecho parar, al menos, que nos sirva para reflexionar.

Si pensamos en el “hacer”, también nos atacó vilmente, todos los que no iban a la universidad, alcanzaban título y doctorados, eran ingenieros o licenciados, parecía que no tenían suficiente importancia en el mundo, aunque su dedicación después supusiese veinticinco horas al día, no disfrutar de esos ingresos o de esas familias o amigos olvidados y tener la mayor parte del tiempo su energía consumida, por lo que hasta su color físico, era el gris. Ahí vimos que tampoco estaba la felicidad.

 Finalmente muchos han llegado a esta etapa el “ser” dándole importancia a lo que tenemos dentro, a nuestra voz interior, escuchando a nuestra mente y a nuestro corazón para entender qué es lo que a nosotros nos hace felices al margen de las convenciones sociales y la presión.

Aunque yo me pregunto, si ¿todavía estamos dispuestos a hipotecarnos por algún bien, que no necesitamos?, ¿no va a ser mejor invertir en nosotros mismos?

Ve a conferencias, charlas, cursos, networking, aprovecha todo lo que tu tiempo y tus recursos te permitan para crecer. Aprende idiomas, contrata coaching, lee libros, viaja, cuida tu cuerpo, haz ejercicio, come saludable. Todo lo que hagas invirtiendo en tu interior te proporcionará satisfacción y estar orgulloso de ti mismo.

Recuerda esta frase de Benjamin Franklin: “ Invertir en conocimiento produce siempre los mejores beneficios”.

¡Imagínate si este conocimiento es sobre ti.!¿Has pensado que te puede cambiar la vida para siempre? ¿Puede hacer esto un coche? ¡Tú eliges!  

Optimiza tu conexión P2P

p2p

Has conocido personas a lo largo de tu vida con las que te ha sido fácil conectar, no te ha costado en absoluto confiar en ellas y  te has sentido bien cuando estabas a su lado.

 Sin embargo hay otras personas con las que no acabas de compenetrarte, no te gusta cómo se dirigen a ti, como se comportan cuando están contigo, su tono, sus ademanes. Crees que les has dado miles de oportunidades para que cambiasen de actitud pero te parece que ninguna la han aprovechado.

Si aún así quieres ser proactivo y quieres que esa relación cambie, además te dedicas a los negocios y no puedes permitirte no conectar con las personas con las que trabajas o entablas una relación comercial, éste es tu post.

 Algunos lo denominan “rapport”,  otros, compenetración, y a mí me gusta más conexión, aunque lo importante es que se establezca una relación que sea positiva para ambas partes.

Para poder entender los beneficios puedes pensar, primero en una persona con la que consideres que conectas, ¿qué señales te transmite? ¿Cómo se genera y cómo se lleva a cabo  esa conexión? Y después compáralo con otra persona con la que se produzca la sensación contraria. Tras este análisis, qué crees que puedes cambiar en el segundo caso.

 Quizá tienes pensamientos sobre la segunda preconcebidos que te impiden ir más allá, ser más flexible en esa relación, o es cuestión de conocerla mejor, de dedicarle más tiempo, o quizá haces lo que la mayoría y en lugar de ser reactivo y esperar que esa persona se acerque a ti y se ajuste, te merezca la pena  ser proactivo y hacerlo tú.

Si es así comienza practicando  estos pequeños “tips”:

  • Pon interés en descubrir qué es importante para ella, trata de entenderla.
  • Presta atención a las palabras que repite, esas claves son sus favoritas e incorpóralas con suavidad en la conversación.

Mejora tu conexión y el intercambio de información fluirá.

¿Qué te cuesta probar?

Foto: velocidad.es

¿Quién mejor que tú?

elefrante rosa

“Vamos, no te asustes de mí. ¿Qué quieres preguntarme?

—Es acerca de mi beca, del premio París que obtuve.

—¿Sí?

—Es por cuatro años; pero, por otra parte, Guy Françon me ha ofrecido un puesto en su oficina, hace algún tiempo, aunque todavía está pendiente y no sé cuál de los dos aceptar.

Roark lo miró, movió los dedos y empezó a golpearlos lentamente sobre los escalones.

—Si quieres mi opinión, Peter —dijo al fin—, te diré que has cometido ya un error al pedírmela o al pedírsela a cualquiera. Nunca pidas opiniones a nadie, por lo menos acerca de tu trabajo. ¿Acaso no sabes lo que quieres? ¿Cómo puedes soportar eso de no saber lo que quieres?

—Eso es precisamente lo que admiro de ti. Tú siempre sabes decidirte.

—Deja los cumplimientos.

—¿Cómo te arreglas siempre para saber decidirte? —¿Cómo puedes dejar que los otros decidan por ti?

—Pero es que yo nunca estoy seguro de mí mismo, Howard. No sé si soy tan bueno como los demás dicen. Esto no se lo confesaría a nadie más que a ti. Creo que es porque tú estás siempre seguro por lo que yo…”

 Este pasaje de “El Manantial” de Ayn Rand refleja a la perfección  la reflexión que quiero hacer hoy  sobre la toma de decisiones.

Cuando recabamos datos y experiencias para tomar decisiones, nunca tendremos todos los que son pero además, los que están, podemos haberlos interiorizado de diferentes formas.

Primero porque nuestros sentidos filtran los acontecimientos del día a día para poder asimilar parte de ese aluvión de información que recibimos.

Segundo porque tanto nuestra experiencia, como nuestra socialización,  nos ha hecho que tengamos unas determinadas creencias  acerca de lo que podemos y debemos  hacer  y lo que no.

Seguramente tú, en un caso que se refiera a otra persona, puedes estar tan seguros como ellos cuando te aconsejan, principalmente porque no sufrirán las consecuencias de éstas o porque realmente no han pensado nunca en la responsabilidad que esto implica.

Tercero porque  procesando la información podemos tener cualquiera de estas tres referencias:

  • Referencia  interna con comprobación interna: la persona se convence con respecto a sus propios criterios y no necesita aprobación exterior.
  • Referencia interna con comprobación externa: toma la decisión con su propio criterio pero lo comprueba y consulta  con su entorno.
  • Referencia externa con comprobación externa: los criterios son del entorno y el punto de vista de aprobación también  es externo.
  • Referencia externa con verificación interna: los criterios son del entorno y se comprueban internamente antes de llevarlo a cabo.

Esta clasificación no es en sí misma ni buena ni mala, aunque puede dar lugar a que, de la toma de decisiones que realizas en tu vida, puedas acabar culpando a todas esas referencias externas que te “aconsejaron”.

En realidad para tomar decisiones que afectan a tu vida nadie mejor que tú para hacerlo. Las decisiones se aprenden a tomar, tomándolas, a menudo, todas las que puedas.

A fin de cuentas a quienes  relatas los hechos, les omites mucha información sobre intuiciones, percepciones y datos que das por hecho que conocen u olvidas y sin los cuales no será muy certero su consejo. Como mucho lo que podrás obtener es, conforme a su experiencia y lo que escucha un  consejo ad hoc, exprés, sin elaborar y caducado, ya que se basa principalmente en el pasado.

Si necesitas tomar una decisión sobre tu vida, busca un amigo o un  profesional que no esté afectado, o al que no interese influir en el curso de tu historia y que te ayude a clarificar tus objetivos por tus propios medios, porque nadie mejor que tú para saber qué quieres y qué no.

También te recordaré que tu inconsciente, el que se refocila en lo negativo y los miedos cuando no le tienes entretenido, no puede procesar negativos. Así que si le dices “no pienses en un elefante rosa”, lo que no podrás hacer será quitarte de la cabeza esa mezcla entre Dumbo y la Pantera Rosa.

Logra que tu inconsciente trabaje contigo y plantéale tu objetivo en positivo siempre que pienses ” no quiero__________” pregúntate qué quieres a cambio y establece esto último como objetivo.

Si perseveras, lo conseguirás.

Foto: Galería.colorir

Adiós Diógenes

basura

Piensa en si alguna vez te has callado algo que te molestaba durante tanto tiempo que, cuando finalmente lo has dicho, ni era el tono, ni el momento, ni con la emoción correcta y lejos de sentirte mejor, has producido el efecto contrario, te  has sentido peor.

 Si es así, puedes comenzar a pensar en ti mismo, en que tus derechos, opiniones y comentarios puedes aprender a decirlos sin alterarte, en el momento preciso y de forma positiva para que produzcan los efectos oportunos.

 Si lo mantienes dentro de de tu mente martilleándote y haciendo que tu diálogo interior te vuelva loco, será como si tu cerebro estuviese lleno de basura y por no sacarla, se convirtiese en un problema crónico de “salud familiar o laboral”. Todas esas componendas dando vueltas y vueltas,  diciéndote lo que le deberías haber dicho, lo que te has callado…

No sé cuánto tiempo puedes vivir en ese desesperado miniencierro pero de lo que estoy segura es de que no es nada ecológico para ti. Sin  resolver absolutamente nada, te haces la vida imposible.

No decir lo que te molesta, por miedo a que se deteriore la relación o a que la otra persona no lo reciba de manera amistosa es una cuestión que minará tu interior y hará que tu vida, tus emociones, tu tranquilidad y tu humor estén en poder de otra persona.

Si es cierto que hay que armarse de valor y quitarse a veces la pereza para decirlo y no dejarlo pasar, para ponerte en marcha sólo tienes que elucubrar con los momentos que por esa nimiedad sin resolver, pasarás a lo largo de lo que debe ser tu magnífico día.

No significa esto que vayas a conseguir lo que quieres pero haberlo expresado y reivindicado es ya una liberación.

Ser asertivo es muy importante para poder desarrollar un paz interior que te acompañe en tu felicidad cotidiana, así que no almacenes lo que se convertirá en basura en tu interior y di adiós a Diógenes.

Podrás saber algo más de la asertividad en esta página

http://es.wikipedia.org/wiki/Asertividad

Y en esta otra encontrarás un test para medir tu asertividad http://www.psicoactiva.com/tests/asertividad.htm

Para empezar a limpiar tu mente comienza por darle importancia a como estructuras los mensajes, es decir, pasa del “tú” al “yo”.

Si te das cuenta, cuando voy a decirte algo que me molesta y el sujeto eres “tú” aparece la culpabilidad,  el ponerse a la defensiva, la discusión y el no acabar bien, justo lo que tú piensas que va a ocurrir cuando no lo quieres decir.

Sin embargo si el sujeto soy “yo” y tranquilamente te indico lo que me molesta, el sentimiento que me produce  y el porqué, sin juzgar tu comportamiento, tendré muchas más posibilidades, no sólo de conseguir mi objetivo, sino de sentirme estupendamente una vez que lo he dicho.

 Si tu entorno no se corresponde con la foto, ¿por qué tu mente sí?

Acuérdate de sacar tu basura todos los días 🙂

Sin etiquetas

etqueta

Cuántas veces desde pequeños habréis oído decir sobre personas “es tímido”,” es travieso”, “es despistado”, “es desordenado”…la lista sería inabarcable y quizás sobre  vosotros también haya caído alguno de  estos hechizos infantiles.

Si tu primera socialización, contacto con el mundo, con la cultura, con las reglas se produce en tu casa, en tu colegio y más tarde con los amigos y los medios de comunicación, cuando lleves en el mundo cuatro años tus reglas son las reglas de tu entorno y si ellos deciden que eres tal o cual, ¿qué herramientas posees para negarlo?,¿qué posibilidades tienes de ser lo contrario?

Seguramente tanto para no decepcionar a quien así nos tilda o porque de algún modo esa etiqueta también nos resulta cómoda, adoptamos el papel de “nuestra vida”, con unos guionistas externos, unos directores que ni siquiera reparan en las consecuencias de sus etiquetas y nosotros preocupados de no defraudar a nuestro público.

En otros casos, nuestro comportamiento similar en unas cuantas ocasiones hace que nos encasillen en un tipo de persona, sobre todo para tener que ahorrarse prestarnos más atención y valorar otras cuestiones más potenciadoras que nos harían sobresalir.

Lo peligroso de esto es que lo almacenamos e interiorizamos en nuestro yo más profundo “el ser” llegando a creer que principalmente esta faceta de nuestra vida, es la que nos define.

¿Qué oportunidades de ser vulnerables damos a quienes decimos que son “fuertes”?, ¿qué opciones les quedan a estas personas para cambiar de comportamiento?, ¿para poder ser ellas mismas? Personas normales que, como la mayoría, están capacitadas para ser como  ellas quieran y sin embargo, lo que más le preocupa es desempeñar el  papel que le han asignando los demás.

De esta situación se puede salir y se puede cambiar, sólo o con ayuda, de un coach por ejemplo.

 No necesitas seguir actuando y dando vida a un personaje que no te gusta.

Algo que funciona y que puedes introducir en tu rutina es: (Rellena el espacio con la etiqueta de la que te quieras desprender)

1)  La característica de la que me quiero desprender es _________________, en lugar de decir “yo soy_______”, cámbialo por “yo tengo momentos en los que me comporto o actúo de manera_________”

2)  Esa misma característica , si estás ensayando el nuevo comportamiento y alguien te dice “pero tú eres_____”, dile en el acto,” yo ERA__________________, ya no”.

3)  Sobre todo no esparzas este hechizo sobre otros y nos les indiques lo que son, que se definan ellos mismos.

Sólo se etiquetan los productos, no las personas.

“Y si/es que, ¿las utilizas?”

pregunta

Cuando en alguna de mis sesiones o de las conversaciones que mantengo empiezo a escuchar “y si…” y “es que…” la mayor parte de las veces el Plan de acción o no se ha cumplido o no se va a cumplir.

Si hasta ahora no habéis reparado en el uso de de estas expresiones, hoy me gustaría que empezásemos a tomar conciencia del efecto que tienen en nosotros y en los demás.

Si empezamos por “y si”, comenzamos con condiciones, cuanto más irrealizables y peregrinas, mayor será el miedo a llevar a cabo la acción que evitamos.

Al almacenar la acción seguida de la condición afloran los “yo no puedo”, “esto es imposible”, sólo con pensar en la tarea.

Además suelen ser anticipaciones de futuro agoreras, los escenarios en los que los planteamos, no suelen ser nada halagüeños,  con lo que éstas crecen en proporción directa a nuestra ansiedad y nuestros temores se magnifican.

Si a un “puedes hacer esto” respondemos con un “y si “, reconozcámoslo hay pocas probabilidades de llevarlo a cabo.

Si usamos “es que”, automáticamente planteamos una excusa, a veces sin reparar en lo que estas palabras significan. No lo vas a hacer, porque lo primero que planteas en un pega o una queja. Cierto es que quien quiere hacerlo busca una razón y quien no, una excusa.

En ambos casos, no sólo nos afecta a nosotros y a nuestra forma y predisposición para llevar a cabo la tarea, a nuestros interlocutores les habrá quedado claro.

En muchos casos da igual que lo acabes haciendo, aunque sea con ahínco y dedicación, la sensación que habrás dejado en la otra persona no es positiva y además la solemos generalizar “siempre pone excusas” o “siempre pone pegas o se queja”. Y esas percepciones son difíciles de cambiar.

Incluso usar estas palabras, denota también que estas rápidas respuestas eluden tanto el compromiso, como la responsabilidad y  manifiestan  falta de reflexión, porque sin haber dado una vuelta al asunto  y sin tener apenas datos, ya elucubras con lo negativo y cuestionas los resultados.

Dedica esta semana a detectar estas palabras en tu vocabulario y en las conversaciones con los demás.

Valora el efecto.

¡No digas que nadie te ha avisado! 😉

Foto: laciudadviva

Salirse del guión

rigidez

Reflexionando sobre el planteamiento de objetivos, pensé en que cualquiera de los dos post anteriores podía sugerir bondades de una característica, que lejos de ayudarnos en nuestro desarrollo, nos perjudica, la rigidez.

 Cuando planteamos unos objetivos, el simple hecho de establecerlos, de tener una estrategia, nos motiva y nos pone de buen humor.

Escribirlos y visualizarlos es parte del trabajo, sin embargo revisarlos, como mínimo semanalmente, se convierte en  lo fundamental. Esto nos hace que sigamos teniendo la ilusión y la motivación del primer día y que tengamos en cuenta el dinamismo y los cambios continuos de la vida.

 Cada día nos sorprende una noticia nueva para la que no estaban preparados nuestros objetivos. ¿Quiere decir eso que hemos dado al traste con nuestros planes?, ¿Qué nuestra lista de objetivos ya no sirve?

Tomar decisiones a diario con nuevos datos se ha convertido en una necesidad actual y por lo tanto es algo que tenemos que integrar en nuestras dinámicas de “planificación”, que acabarán siendo “planes de previsión”.

 La seguridad sólo depende de nosotros mismos, de nuestro interior, todo lo demás puede cambiar de un momento a otro. La lista de objetivos es sólo una herramienta en nuestra estrategia de cara a la felicidad, que ciertamente ayuda.

¿Habremos fracasado si no se cumplen? Si tenemos en cuenta que esta afirmación proviene de no salir las cosas como estaba establecido, puede, pero significa esto que no habremos dado con otra solución a otra cuestión, que  no habremos aprendido otra forma, como decía Edison, de no hacerlo para conseguir determinados resultados. Definitivamente, no fracasamos.

¿Salirse del guión, está penalizado? Por supuesto que no, es más, está recomendado por la neurociencia aumentar nuestras conexiones sinápticas haciendo cosas que nunca hemos hecho, aprendiendo, probando, además la creatividad parte de estas incursiones en lo desconocido, en la mezcla, en salirse de la rutina.

Ponte en la situación de que el plan de crecimiento laboral que tienes previsto desarrollar en una empresa se reduce a tu país. Qué ocurriría si te ofreciesen una oportunidad en otro lugar. Seguramente los miedos a salirte del plan, te impedirían tomar una decisión que te reportaría beneficios a futuro.

La rigidez es la base de los prejuicios, de la infelicidad, de la resistencia ante la curiosidad y supone la falta de innovación y de creatividad.

Usa tus planes como un guión actualizable. No permitas que la rigidez apague tu ilusión, ni tus oportunidades.

Ser espontáneo también tiene su premio.

foto:descargarobinhood

Saber adónde vamos

adonde vamos

Si somos conscientes de la importancia de tener objetivos y hemos llevado a cabo el ejercicio propuesto por Jim Rohn en el post anterior estamos preparados para darle forma a nuestro futuro.

Ahora tenemos que decidir cuáles de los objetivos de nuestra lista los queremos cumplir a corto o a largo plazo, para ello al lado de cada objetivo en nuestra lista elegiremos entre 1,3,5 y 10 años para alcanzar cada objetivo.

Si encontramos un equilibrio entre los plazos de los objetivos nos será más fácil alcanzarlos.

La razón de establecer varios objetivos y no uno sólo radica en que se ha comprobado que si se lucha por uno y se consigue, la sensación de vacío y de haber terminado el propósito  en la vida es a veces una agria victoria que puede plantear otras cuestiones.

Una vez tenga la lista revisada, elija cuatro objetivos como máximo en cada una de las categorías por plazos y haga lo siguiente:

  • Descripción con máximo detalle de lo que desea. Ya sea una cuestión material o un empleo o negocio. Piense en cargo, salario, forma, color…
  • Escriba el motivo por el que desea alcanzar o adquirir ese objetivo. Si no consigues encontrar razones seguramente será un capricho. Bórrelo y escoja otro objetivo.

Copie los dieciséis objetivos en su teléfono móvil, en su tableta, agenda, cuaderno… y revíselos cada semana.

Cada objetivo debe incluir los pasos que está dando y los que debe dar para conseguirlos.

Si deseas tener éxito en sus propósitos esta lista será de máxima importancia. Significa que va por el mundo con sus propios planes, no esperando lo que el azar y el destino le tienen preparado.

La sensación de dominio y de ir cumpliendo objetivos, desde los más sencillos, generarán en nosotros confianza  suficiente para seguir con nuestra lista, aunque simplemente el hecho de tenerla nos da un impulso vital importante.

El establecer objetivos no es un proceso puntual, se lleva a cabo a lo largo de toda la vida.

Si no está demasiado convencido recuerde a Séneca : «Cuando no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos  son desfavorables».

 Foto:robertorobles.com