¿Qué proyectas?

proyector

Quienes buscan empleo o mejorarlo, y tienen que volver  a conocerse de nuevo para poder reseñar sus cualidades y fortalezas, tienen serios problemas, no ya para verse a sí mismos, después de tantos años “sin mirarse”, sino que en pocas ocasiones han pedido opinión a quienes están a su alrededor constantemente y pueden ayudarles.

Solemos ser bastante reacios a dar nuestra opinión cuando alguien pregunta, qué puedes decir acerca de ellos, puesto que parece que de cualquier manera vas a  molestar y la verdad no  será nada agradable.

Esto ocurre, primero porque cuando alguien nos pregunta algo así, muchos aprovechan para hacer todo tipo de comentarios negativos sobre lo que a su juicio deberían cambiar, y en el mejor de los casos, decir algo bueno al final de la conversación como lenitivo de nuestro enfado o pesar.

Pero, ¿con qué motivo nos enfadamos?

La imagen que damos a los demás, dista bastante, en algunas ocasiones, de la que tenemos de nosotros mismos, puesto que no nos preocupamos en absoluto en testarla, vamos por la vida descuidados, absortos en nosotros, en nuestra cosas y en pocas ocasiones nos damos cuenta de cómo tratamos a los demás y cómo nos perciben.

Algunos, además, creen que por tener a las personas en cuenta medio minuto o no lastimarles con comentarios destructivos, ya están haciendo algo por ellos. De ahí la gran distancia entre su  propia imagen y la que dan. Si a esto le añadimos las interpretaciones que hacemos de los comportamientos, lo que para nosotros puede ser una paciencia infinita valorada en un 7/10 para otro significa, o bien una timidez excesiva, o incluso una flagrante falta de compromiso.

Si cuando pedimos opinión  sobre lo que ven o piensan de nosotros fuésemos neutros en la recepción y lo encajásemos como algo a tener en cuenta y a valorar para mejorar, quizá  no sólo habría una brecha menor entre lo que vemos y lo que ven, sino que podríamos ajustar mejor ambos y que trabajase en nuestro favor.

Pero en muchos casos aún incluso después de pedirlo, respondemos de la forma menos esperada, vociferando, discutiendo y rebatiendo lo que en realidad es, la opinión de otro.

Aún después de preguntar, pensamos que, “quién le ha dado permiso para criticarte”, “si soy mejor persona que ella” o que “es la última vez que pregunto” o incluso no vuelves a entablar  conversación. Condenándole al ostracismo después de juzgar severamente una cuestión sobre la que ni siquiera vuelves a reflexionar.

Lo mismo haces en las supuestas tormentas de ideas, donde no eres capaz de mantener el silencio, apuntar  y más tarde reflexionar, sino que las vas valorando o evaluando según se producen, sin tener en cuenta el efecto que tiene en los demás. ¿Quién después de eso se atreverá a proponer?

¿Cuándo podrás mantener una posición neutra, sin juzgar?, ¿qué te estás perdiendo por hacerlo, a menudo?,¿acaso juzga el médico cómo has tenido un accidente?

Qué te parece entrenar esta semana decir simplemente gracias cuando alguien te dé su opinión sobre ti o sobre algo de lo que has ideado o llevado adelante. No tomes partido, sólo agradece la aportación. Hazlo hasta que lo conviertas en automático. Así nadie discutirá contigo y te verán como una persona conciliadora.

Si no te ves o sientes capaz de hacerlo solo, dile a alguien que te ayude, será un importante entrenamiento que te reportará múltiples beneficios.

Al fin y al cabo están opinando sobre algo que te puede ayudar, no te lo tomes personal, puede que a lo mejor algún comportamiento tuyo se esté malinterpretando y te puede dar la opción de aclararlo, modificarlo o erradicarlo.

Recuerda que lo que proyectas será definitivo en tu vida.

Comunicando, comunicando

telefono

Todavía recuerdo cuando estudiábamos los elementos de la comunicación haciendo alusión a emisor, receptor, mensaje, medio, código, canal… parecía tan sencillo… Sin embargo a medida que indago en las relaciones humanas y en cómo interactuamos, me doy cuenta de que muchos de los intercambios se producen sin pensar, sin preparar, casi por azar y con lo fácil que es entrenarnos para entendernos, partimos de todo lo contrario.

 Somos ya muy mayores cuando sabemos de la importancia del lenguaje corporal, de la habilidad para organizar nuestra comunicación para llegar a metas y resultados específicos. Yo misma hace relativamente poco que descubrí la Programación Neurolingüística (PNL), una metodología de autodesarrollo y ahora veo un mundo de posibilidades para mejorar mis relaciones con los demás, que debo entrenar sabiendo que “el resultado de mi comunicación es la respuesta que obtengo”, de mis generalizaciones, distorsiones, eliminaciones…Soy el elemento fundamental de mi mensaje.

Poco a poco nos damos cuenta de que nuestro proceso educativo está programado para que seamos buenos técnicos en el mejor de los casos, pero esto, sin una buena comunicación, no te hará un buen trabajador, un buen gerente, un buen líder.

 Aprender a comunicarnos es una capacidad que puede cambiar nuestras vidas, facilitarnos muchas cuestiones que, de otra manera, nos parecerían prácticamente imposibles de entender o aprender. Es la base para poder trabajar juntos y unidos.

Todos somos diferentes, no vivimos las experiencias de igual modo, enfocando en lo mismo y no lo interiorizamos de la misma forma. Por eso, para avanzar en nuestras relaciones es básico querer entenderse, ponerse en el lugar de la otra persona, pero no con tus capacidades y habilidades sino teniendo en cuenta las suyas. Encontrar una base común es el secreto en las sociedades, en las compañías, en la pareja.

Cuantas veces has escuchado es que mi jefe, mi mujer, mi marido, mi madre, mi padre, etc no me entiende. Todos nos empeñamos en  que el otro acabe en nuestro terreno, por las buenas o por las malas, en lugar de pensar que podemos resolver nuestras diferencias buscando lugares comunes, o ¿eso no es lo que haces cuando quieres agradar o convencer  a alguien para algo que te interesa?,¿te cansaste?

«Si siempre haces lo que siempre hiciste obtendrás lo que siempre obtuviste.» Anthony Robbins

“La comunicación se da cuando dos o más personas trabajan juntas para encontrar una base común del entendimiento.Y cuando la consiguen les otorga un alto nivel  de poder”. Esto que parece simple cuando lo resumen Jim Rohn requiere varias cuestiones que no estamos acostumbrados a entrenar:

  • La comunicación busca puntos en común, partir de las similitudes, no inventar diferencias.
  • Requiere un interés por entender lo que la otra persona nos está diciendo y si lo estamos entendiendo como ella pretende, para lo que no suponemos, preguntamos y confirmamos.
  • Escuchar es un presupuesto fundamental, no estar elaborando nuestra respuesta y pensando en ella cuando la otra persona nos está hablando.
  • Tener en cuenta lo que decimos, cuándo lo hacemos, cómo y lo que el otro percibe. Procure que sea el momento adecuado y que la otra persona esté lista y desee escuchar, no la interrumpa sus hobbies o en su trabajo. Sea respetuoso.

No haga lo que todos y revolucione su mundo, sea diferente. Si cambia, todo a su alrededor lo hará, como si fuese magia. ¡¡Sea divertido, empiece!!

«Las personas exitosas hacen mejores preguntas y como resultado obtienen mejores respuestas.» Anthony Robbins

Tu mentalidad, ¿es de este siglo?

mentalidad

Cada vez que salgo de alguna de mis sesiones de coaching, el chute de energía es increíble, ver, sentir, escuchar, asistir al despliegue del potencial de una persona, el cuál ella misma ignoraba y descubre que  lo posee, es un regalo que me hace sentirme  enormemente feliz.

Es genial trabajar con quienes tienen interés por su crecimiento  personal y lo anteponen a cualquier otra cuestión, considerándolo su mayor éxito, haciendo de su vida una emocionante aventura y es que, como bien apunta Jim Rohn en “Los 12 pilares del éxito”, éste y los ingresos rara vez son mayores que tu desarrollo como persona.

«Tienes que crecer personalmente hasta que valgas lo que quieres que paguen por ti. Tiene que gustarte en lo que te has convertido, no solamente interesarte por el dinero. Recuerda el proverbio “Aquel que sólo ama el dinero, nunca le va a parecer suficiente”.

Reflexiona sobre esto, “Las ganancias son mejores que los salarios”J. Rohn

Son personas muy interesantes, de las que aprendo constantemente, con características que les hacen diferentes a todos los demás, puesto que ese interés por “mejorarse” , hace que sean conscientes de lo que no les funciona, lo entienden como algo que les puede dar problemas en su vida y no dudan en responsabilizarse para pedir ayuda y entrenar nuevos hábitos que remen en la dirección de sus objetivos.

La pasión con la que muchos hablan de sus difíciles comienzos, de su interés por su entorno y de su perseverancia, es contagiosa, no suscita más que admiración y ganas de poner a su disposición tus mejores herramientas.

La gran diferencia, sin duda, la acción, mientras tú estás meses dándole vueltas a una idea y lo único que te preocupa es que te la copien, te lamentas de no tener los recursos necesarios o te imaginas las miles de formas para que esta fracase, ellos consiguen con su entrenamiento, mediante la prueba y el error, en muchos casos, muy bien analizados, ya han emprendido numerosos proyectos, disfrutan de la ejecución de su idea y de la innovación en sus empresas.

Son muchas las barreras mentales que nos ponemos y que además son reforzadas por los miedos ajenos, máxime ahora que éste parece atenazarnos constantemente.  Quienes luchan contra ellas y se demuestran que pueden a diario y que no hay más límite que el que tú te quieras poner, esos  son  que triunfan.

Encontrarás muchos voluntarios para minarte las ganas de llevar a cabo eso que quieres, demostrándote que arriesgas mucho más de lo crees saliendo de tu zona de confort  y que en cualquier caso, lo importante es que al menos tienes un trabajo.

Esa mentalidad conformista en un mundo en evolución donde las recetas antiguas caducan a diario, provoca no una  atrofia lenta como antes, sino que hace, que  en meses estés fuera del circuito.

Los nuevos tiempos  requieren nuevas formas y  para adaptarse lo primero que podemos hacer es tener una mentalidad de este siglo preparada para adorar los cambios y la incertidumbre y lejos de ver en ellos un peligro, avistar el gran abanico de posibilidades que hay detrás.

Si todavía tienes una mentalidad industrial preparada para el trabajo mecánico, las jerarquías inflexibles, el presentismo, jubilarte y encima hacerlo en esa empresa y crees ésta te hace un favor, no estás en la onda.

Ahora el recurso humano eres tú y tú, sólo tú, con tu interés por desarrollar tu potencial serás el responsable de tu futuro.

 No te estanques, ni te abandones. Siempre hay opciones.

¿Cuándo piensas empezar?

¡Míreme a los ojos!

ojos

A lo mejor no lo ha pensado nunca, o no lo ha dado importancia, o piensa que no impacta en usted o no le merece la pena hacer el esfuerzo, pero establecer contacto visual con la otra persona, es definitivo en sus relaciones.

Imagínese por un momento, con lo deprisa que vamos por la vida, tiene usted pocos segundos o minutos para causar una impresión en otro y de ese tiempo, muchas veces depende un negocio, un trabajo, una relación… tiene usted muchas cuestiones que tener en cuenta a la vez pero una que será capital, lo que usted haga con sus ojos.

Además esta acción trabaja en dos direcciones, una afecta mucho a la confianza que usted tenga en sí mismo, puesto que no poder hacerlo tiene la causa en esa falta de entrenamiento y dos, la impresión que da a la otra persona puede interpretarse de muchas maneras, puede intuir que usted no es nada claro, que oculta algo, que se siente inferior, que no tiene seguridad en usted mismo, que se siente culpable, que desea que alguna cosa no se sepa de usted.

Lejos de interpretarse, como algunos creen, que es una forma de respeto, de no invadir el espacio ajeno y de no intimidar, la mayoría de los estudios que existen sobre esto advierten sobre lo contrario.

Incluso las universidades de Stirling y Aberdeen en Escocia han concluido que es más probable que una persona nos parezca más atractiva cuando nos mira a los ojos. El estudio partió de dos caras idénticas cuya única diferencia estribaba en la mirada y las preferencias de quienes miraban las fotos. De ese mismo estudio, aviso para navegantes también se extrae que las caras sonrientes nos atraen más.

Conquiste ese miedo entrenándolo, mire a la otra persona a los ojos, si lo hace a menudo acabará dominándolo. Si al principio le cuesta, enfoque a las cejas justo encima del ojo, apenas se notará la diferencia, pero recuerde que su objetivo está en el contacto visual. Conseguirlo le dará una herramienta definitiva.

Haga que sus ojos trabajen para usted, muestre confianza y haga crecer la suya.

¿Qué más da?

guiño

Esta frase que ya es motivo de sorna entre mis allegados, muestra mi evolución sobre el concepto de ganar que tenía impregnado en mi  ADN. A pesar de que ahora les produzca hilaridad y en el peor de los casos, parezca de un relativismo apabullante, es el resultado de meses de entrenamiento y análisis.

Una característica que comparten quienes tienen éxito en la vida es que están acostumbrados a ganar, esas personalidades forjadas a base de llevar adelante sus planteamientos y triunfar sobre los demás casi siempre, incluso cuando no es necesario o no se obtiene nada.

Discuten hasta la saciedad para que su postura prevalezca, agotando o desarmando al oponente con un juego de acoso y derribo. A pesar de que más tarde se arrepientan de chafar o humillar a las personas, su costumbre de ganar les puede en ese momento. En otras ocasiones para poder hacerlo es posible que la táctica sea ignorar al otro para que pierda protagonismo y descartarle como competidor.

Creo que es bueno competir con un mismo para ser mejor, pero este comportamiento de  ganar a toda costa, no ayuda a ningún cambio ni desarrollo personal y levanta más ampollas que otros entre los compañeros o amigos. Incluso cuando todo el mundo te da la razón, tú ya crees que es por tus grandes planteamientos, pero ¿has pensado alguna vez que es porque ya no te soportan?

Estoy de acuerdo cuando Marshall Goldsmith plantea  que este el de “ganar demasiado” es el peor comportamiento que podemos observar en las personas exitosas.

Él plantea un caso que quiero proponeros para vuestra reflexión: “Tú quieres ir a cenar a un restaurante y tu pareja/amigo/familiar a otro, tras tratar de convencerle con numerosos argumentos y referencias, acabas cediendo y yendo al otro restaurante. Cuando llegáis han olvidado vuestra reserva, tardan en sentaros, en serviros y  la comida no está buena. Tienes dos opciones: criticar la elección, poner de relevancia que ya lo dijiste, quejarte e intentar quedar por encima o callarte y comer” ¿Tú qué harías?

La respuesta a este caso dice mucho de ti mismo y de lo que priorizas. Yo misma después de tantos años en la política, me he podido dar cuenta de que este comportamiento es la raíz de muchos de los males de esta dedicación y es que la cuestión es ganar, que tu planteamiento prevalezca por encima del de los demás, si es similar, buscando diferencias, si es el mismo, reclamando yo lo vi primero, si  es diferente, no sólo defendiendo el mío sino echando por tierra el de los demás y no agotarse hasta que te sales con la tuya por KO o el combate ha finalizado por tiempo.

Este comportamiento limita el progreso, el éxito y el buen curso de las relaciones sociales. Si realmente quieres modificarlo puedes aprender a ser consciente de cuándo lo llevas a cabo y te dejas dominar por él, e ir tomando medidas. En muchos casos simplemente haciendo un análisis coste-beneficio te darás cuenta de que vale mil veces más el cariño, la sonrisa y el relajo de tu pareja o amigo que quedar por encima. Total ¿qué más da? 😉 ¡Déjalo fluir!

Es un cambio que no sólo te aporta paz y tranquilidad a ti, sino que la esparces allá donde vas y eres mucho más productivo  y conciliador.

¡Suerte en el cambio!

¡Cuide sus depósitos!

deposito

No deja de repetirse que es sólo su imaginación, que no tiene nada que temer pero en cuanto se despista, ahí está otra vez embebido en esos aciagos pensamientos.

El miedo es como dice Schwartz “una suerte de infección psicológica” para la que debemos proceder con tratamientos similares a los que llevamos a cabo para las del cuerpo.

El miedo nos impide desarrollar todo nuestro potencial, nos bloquea, enferma, acaba con nuestra vitalidad, nos arruga, nos vuelve grises, taciturnos. Explica porque hacemos poco y disfrutamos menos.

Para empezar a trabajar esta limitación, podemos pensar que nadie nació con confianza, en todos los casos se ha gestado a lo largo de los años, eso sí con más acción que pensamiento, poco a poco.

Las personas que han vencido a la preocupación, son las que han superado este miedo atenazador. Muchas veces el miedo es un exceso de imaginación mal dirigida, nos encontramos ante un panorama en el que podemos elegir muchas opciones que nos son favorables, tanto a nivel laboral, como de salud o incluso relacional y sin embargo nos obcecamos en las negativas, refocilándonos en lo peor que puede pasar.

A pesar de que nos decimos que nos es real no somos capaces de recomponernos. La buena noticia es que sí, la cuestión es que este trabajo de años, revertirlo lleva su tiempo y entrenamiento, tras tomar la determinación de hacerlo.

Quiero compartir, la metáfora de Schwartz que explica de una manera sencilla con el “Banco de la mente” como podemos, tras aislar nuestro temor y aclarar de qué tenemos miedo, pasar a la acción.

“Su cerebro se parece a un banco. Haga todos los días depósitos de pensamientos en el “banco de su mente”. Estos depósitos crecen y llegan a constituir su memoria. Cuando usted afloja el paso en pensar o cuando hace frente a un problema, dice a su memoria-banco ¿qué sé yo de esto?”

Su banco responde con retazos de información, la memoria suministra la información. Esto quiere decir que si usted ingresa supuestos fracasos, miedos y temores, cuando vaya a retirar su capital será éste y no otro el que recuperará. Si decide ingresar pensamientos de momentos y situaciones en los que se sintió poderoso y triunfador habrá ganado mucho cuando vaya a recoger sus frutos.

Dos cosas que puede hacer para cuidar sus depósitos:

 

  • Deposite sólo pensamientos positivos en el banco de su memoria. Todos tropezamos con situaciones de desaliento, que no nos gustan pero minimícelas, piense en lo que aprendió de ellas y lo fortalecido que ha conseguido salir. Oblíguese a que su último pensamiento por la noche sea de agradecimiento y también el primero de la mañana. No se ponga palos en sus propias ruedas, necesitará la energía para resolver muchas cuestiones durante el día, no se agote  usted solo.
  • Retire tan sólo pensamientos positivos de su banco de memoria. Acostumbre a su mente a hacer exactamente lo contrario de lo que hace hasta ahora, cuando busca en su mente no encuentre  pensamientos negativos para cualquier evento o magnifique algún episodio antiguo haciendo que su miedo sea insalvable, al fin y al cabo, no fue más que una pequeña experiencia en todos sus años de vida no la generalice.

Puede usted ver en el mismo cuadro un increíble amanecer a un día lleno de posibilidades para cambiar su vida o un oscuro crepúsculo que agota sus oportunidades. De sus depósitos depende.

¡¡Vigile su cuenta!!

¿A tu edad?

cumple

“Estoy mayor”, “soy muy mayor para eso”, “me siento viejo”, «soy demasiado joven», “a mi edad”, “con mis años”, infinidad de referencias a los años que hacen de estos una barrera y sin darnos cuenta nos impiden disfrutar de una larga vida llena de posibilidades.

Muchos creerán que, cómo te afecta lo que piensas de la edad en tu vida, es un tema baladí y que puede sólo influir en edades, que podrían considerarse avanzadas, pero si escuchas con atención, en cualquier década  puedes encontrar alusiones a ella  como obstáculo, sobre todo si deseas enfocarte sobre ella.

Si todavía recuerdas cuando eras pequeño, deseando crecer y cumplir 18 años para hacer muchas cosas de las que hacen los mayores que se suponía te van a liberar del yugo  de tus padres…, también recordarás cuando los cumpliste y viste que había miles de yugos esperando para que  escogieses otro distinto. Pasaste del  “eres muy pequeño” y “qué sabrás tú con esa edad” a medio decidir, en el mejor de los casos, tu dedicación en la vida, siendo ya » muy mayor» para echarle la culpa a otro.

Acabas tu formación y entras en el mercado laboral dando tumbos, cuando te quieres dar cuenta, llevas cinco años con el mismo empleo y quieres cambiar, de función, de sector, y te dices que “con esa edad ya no tendrás oportunidades en otro”. ¡No tienes ni 30 años y ya piensas que te han dado el papel de tu vida y que estás encasillado para siempre!

 Quiere decir eso que esos 4 ó 5 años de formación o esos 4 ó 5 años de trabajo, ¿van a decidir el resto de tu vida?, ¿qué no podemos cambiar?, ¿qué se acabaron sus oportunidades de ser lo que quieres? ¡Ni hablar! Seguro que otros cuantos años compatibilizando tu vida con sus estudios te abrirá nuevas puertas. ¿Qué son 4 años comparados con los 80 que puede vivir?

Además también “eres demasiado joven “para asumir ese puesto de responsabilidad, ¿ seguro que sabrás desempeñarlo?¿ llevar un equipo de personas de más edad?

“La juventud también es una desventaja cuando está en el pensamiento.” Schwartz

Llegan los 40, ¿ahora si que “eres mayor”?, piensas que las oportunidades se dividen en menos de la mitad, “¿quién va a contratar a alguien con mi edad?” Acostumbrados a primar la experiencia en tareas repetitivas y nada motivantes, eso de reinventarse no es para ti, tú eres de la antigua guardia. A pesar de que lleves trabajando sólo 15 años y te queden por delante 30 o más años de vida productiva, ¿pones el foco en los  15?, ¿eres ya viejo o eres todavía joven? Tú eliges.

Imagina como se reduce tu campo de visión a los 50, a los 60, en esta edad además, si no lo has hecho antes, lo complicarás con achaques de salud, que lejos de vincularlos a tu falta de ejercicio, buena alimentación y nula prevención, se lo atribuirás directamente a la edad. ¿Te gustaría hablar con personas que llevan toda la vida con problemas crónicos y sólo ven lo positivo de vivir?

A pesar de tener la esperanza de vida más alta del mundo junto con Japón, a partir de los 70 sólo se habla de cómo se nota “el bajón que se produce”. Este, te dará la excusa ideal para cada vez hacer menos cosas, no contemporizar con los demás, no esforzarte en cuestiones como no tener que recordar si lo que has contado, lo has hecho ya mil veces, a pesar de que la memoria si la usas, por lo general, te acompaña hasta el último momento.

¿En qué se convierte la edad en todas estas etapas de la vida? EN UNA EXCUSA.

Una excusa, que te evita enfrentarte a cuestiones que tienes que resolver, ser responsable de tu estado físico, de que tus sueños se hagan realidad, de que en tu vida dediques tu tiempo a lo que te gusta. Cuando vences la excusa de la edad te sientes más optimista y joven.

“La vejez es una enfermedad de fracaso. La derrota viene por no rehusar permitirla que le obligue a echar marcha atrás”

 

¿Quieres acabar con ella?

 

  • Empieza por pensar  “ soy joven”, “no viejo”. No lo vuelvas a decir, eso ya te dará un impulso e información positiva a tu cerebro.
  • Mira el tiempo productivo que te queda, recuerda todo lo que tienes por delante.
  • Piensa en todas las cosas que te pueden ocurrir en un día, imagina en un mes, en un año.
  • Invierte tu tiempo en lo que realmente quieres hacer. Sólo es demasiado tarde cuando tu mente negativa se hace con los mandos. Deja de excusarte con “debería haberlo hecho hace años”. ¡Empieza hoy!
  • Recuerdas tus mejores años están por venir. ¡Espéralos preparado y en forma!

¡Nunca es tarde!

Alguien dijo que la edad sólo importa en los vinos y en los quesos, ¿acaso no eres tú una persona?

¡Buen fin de semana!

 

¡Entrénate como líder!

 

lider

Cualquiera puede elegir una revista, diario o web y estoy segura de que encontrará la palabra “líder” en numerosas ocasiones, referida a movimientos sociales, a partidos políticos, a empresas y organizaciones, si se detiene un momento a pensar en qué es ser líder, entonces ya está decidiendo interesarse por cómo convertirse en uno.

 La mayoría de los que denominamos así, son “impuestos” o elegidos por personas ajenas a nosotros como los que dirigen  empresas, partidos u otras organizaciones y sin embargo les introducimos en esa categoría sin cuestionárnoslo. ¿Ha pensado alguna vez en si reúnen algunas características personales similares?, ¿se parecen entre ellos?

Para mí sin embargo, un “líder” es aquella persona a quien quiero seguir, cuyas cualidades forjadas a base de esfuerzo y ejemplo son inspiradoras, de manera que la elijo para guiarme y para, a través de él o ella, cambiar mis pensamientos, creencias y acciones para ser mejor.

Entonces, ¿es un jefe es de por sí, un líder? Pues depende de su modo de actuar.

A muchas personas ocupar una posición de autoridad, les cuesta a nivel personal y les produce una sensación de inseguridad  que  lejos de manejarla y admitir  esta vulnerabilidad con la naturalidad de quien no lo sabe todo,  manifiestan su debilidad construyendo múltiples barreras entre ellos y los demás, trasladándoles sólo órdenes en lugar de partir de un diálogo sostenido o incluso  llegan a querer controlar todo tanto, que la sensación que transmiten es de poca confianza en los demás. Eso para mí tampoco es un líder.

Otros, aprendieron a base de años de sufrimiento, estando a las órdenes de un jefe, lo que esto implica, ser duro, decir lo negativo sin rebozo, tratar sin miramientos a sus empleados y conseguir copiando el modelo, que el temor haga de las suyas. Eso para mí tampoco es un líder.

Ser líder para mí supone ser capaz de influenciar a otros para que, sin ninguna coacción, quieran seguirle a uno. Es una persona que siempre saca lo mejor de ti porque cree en tu potencial, porque escucha más que habla y comprende más que juzga y no se rinde porque tu rendimiento actual no sea el idóneo. Los líderes hablan  siempre sobre lo que puedes llegar a  ser.

Hay millones de grandes líderes por el mundo, que pensando  que ser líder tiene algo que ver con alguno de los modelos nefastos narrados antes, no piensan en este concepto como algo que pueda tener que ver con ellos y sin embargo tienen ese potencial en sus manos.

   Jim Rohn habla de un líder cuyo reto es “ ser fuerte pero no rudo; ser amable pero no débil, ser atrevido pero no matón, ser pensativo pero no perezosos, ser humilde pero no tímido,  ser orgulloso pero no arrogante,  tener humor sin ser tonto”. Esto que quiere decir que las características “malas” pueden llegar a ser buenas si no se exageran y se usan de manera egoísta.

 Para que esto ocurra, un líder siempre hace que los demás se sientan importantes, esto es un viejo anhelo del ser humano, que el líder conoce y satisface, a pesar de su ego.

Además “los grandes líderes tienen una visión optimista”. Saben que hacia donde dirigen, es un mejor destino.

 Piensa un momento, cuando hablas o te relacionas con las personas de tu círculo más cercano, ¿cómo actúas tú?, ¿ quieres ser el jefe o el líder?

El mundo necesita más  líderes y menos jefes , ¡entrénate!

liderjefe

 

imagen:mujerlider

Ratas a la carrera

rat

Lo genial de leer varios libros a la vez es poder relacionar las ideas de autores dispares, sobre diferentes temas y mezclarlos a tu antojo, incluso añadir algún toque cinematográfico representativo, para producir tu propio pensamiento.

 El capítulo de “Política y economía del bienestar” del libro de Seligman “La vida que florece”, el artículo de Jeffrey Sachs “Tras la economía de la felicidad” y el concepto de “la carrera de la rata “del libro de Robert Kiyosaki “Padre rico, padre pobre” y de fondo el argumento de «Ratas a la Carrera» de Jerry Zucker, son los ingredientes  de mi reflexión de hoy

Mientras leía en Seligman sobre “la paradoja de Easterlin” , concepto empleado en la economía de la felicidad, que pone en cuestión la teoría tradicional económica que afirma que cuanto mayor sea el nivel de ingresos de un individuo, mayor será su nivel de felicidad, revisaba sus críticos y leía la nueva argumentación, basada en múltiples datos, paper que os dejo aquí, recordé a Kiyosaki.

Robert Kiyosaki con su concepto de “la Carrera de la rata”, habla de cómo la clase media se encuentra en constantes dificultades financieras, siempre buscando como conseguir más dinero a través de su empleo, o como mejorar en cuanto a salario, precisamente porque a media que éste aumenta, también lo hacen sus gastos. Muchas veces esto es consecuencia de seguir a la multitud y de tratar de mantener el paso de los demás con casas e hipotecas  cada vez más grandes, que en lugar de ser activos se convierten en pasivos y lastre de la mayoría de las familias. Esto hace a su vez que la necesidad de dinero les controle y el poder del dinero sea utilizado en su contra.

Sachs en su artículo también explica como “la búsqueda implacable de un mayor ingreso está conduciendo a una desigualdad y a una ansiedad sin precedentes y no a una mayor felicidad y satisfacción en la vida. El progreso económico es importante y puede mejorar la calidad de vida, pero sólo si es un objetivo que se persigue junto a otros”.

El reino de Bután en el Himalaya, hace tiempo que se ocupa de estas cuestiones y fruto de la persecución de otro índice “Felicidad Nacional Bruta” reunió a numerosos expertos cuyas conclusiones son más que interesantes, se da por descontado que sobre lo que aquí reflexiono, da por hecho que el desarrollo económico que alivia la pobreza es un paso vital para fomentar la felicidad.: Alimentos, agua potable, atención médica, educación y un empleo digno. Algo que incluso hoy en nuestra sociedad no tenemos tan claro.

Pero es interesante como, entre otras cuestiones, se alude a que la felicidad se logra a través de una estrategia equilibrada frente a la vida. Sin reemplazar nuestra dedicación a nuestras familias, amigos, comunidad e equilibrio interno en la intensificación de la búsqueda de ingresos que nos mantengan en “la carrera de la rata” y es cierto lo que apunta Kiyosaki, la educación que recibimos nos hace que seamos “buenos empleados” y no empleadores y nos prepara para no cuestionarnos esa carrera sino que participemos en ella a pesar de nuestra salud.

Otra de las cuestiones que además plantea, desde mi punto de vista, con gran acierto, es ¿qué es en nuestras vidas una casa, un activo o un pasivo? y a raíz de eso cuestionarnos muchos planteamientos que damos por hecho. Poniendo en evidencia la necesidad de una educación financiera desde el colegio.

Todo lo que tenemos es tiempo,¿ qué hacemos entonces dedicándolo a cuestiones que no nos hacen felices? Quizá como apunta Kiyosaki, debamos utilizar el «poder japonés del espejo», que simboliza el conocimiento de uno  mismo y nos preguntemos a nosotros mismos, ¿tiene todo esto sentido? puesto que “simplemente levantarse y trabajar más duro” sin preguntarnos para qué, puede hacer que algo como el dinero nos controle.

A lo mejor tu solución está en ser diferente y no seguir a la multitud. Recuerda a Wilde “Sé tú mismo. Todos los demás puestos están ocupados”  

 

¿Libre de culpa?

crimen

El primer libro que recuerdo me impactó de manera sobrecogedora fue “Crimen y Castigo” de Dostoievski, lo leí después de acercarme a este autor tras “Humillados y Ofendidos” y definitivamente se convirtió en mi favorito. Te dejo este link por si te interesa.

En esta novela psicológica comprendí como muchos seres humanos compartimos ese diálogo interior, a veces, desesperado,que cuestiona casi todo y castiga con insistentes preguntas acerca de qué nos impide hacer, qué es el bien y el mal y si es  éste último, justificable en alguna situación.

“Si el hombre lo tiene todo al alcance de la mano, y como buen holgazán, deja que todo pase ante sus mismas narices…esto es ya una axioma… es chocante que lo que más temor inspira a los hombres sea aquello que les aparta de sus costumbres”

También aprendí una lección, de las más importantes de mi vida y que a partir de entonces no me ha dejado: “Hacer lo  correcto”.

A través de los distintos personajes de la novela y de las tribulaciones del protagonista, entendí que cada uno debemos asumir nuestras consecuencias, vivir con los sentimientos de responsabilidad y gestionar el de culpa con nuestras herramientas.

Siempre he tenido claro que debería vivir conmigo, con  mi conciencia antes que con cualquiera de las opiniones o modas externas y decidí que siempre mi intuición basada en mis valores prevalecería ante cualquier atajo o vía fácil que se me ofreciese.

Además descubrí de esta manera tan sencilla y que me ha ahorrado tantos sinsabores, que mentir y engañar, puede ser algo que dé algún resultado inmediato pero que a medio o largo plazo destruye la confianza en uno mismo, desgasta en demasía y produce el efecto de desdibujar los límites entre el bien y el mal para siempre. Casi todo lo puedes llegar a justificar en aras de la supervivencia, pero no te desharás del sentimiento.

Entendí que dentro de nosotros hay un deseo de ser rectos, y de actuar correctamente que una vez traicionado no es gratuito vivir con él.

Tener la conciencia satisfecha construye la autoconfianza, porque cuando sabemos que hemos hecho algo injusto como dice Schwartz ocurren dos cosas negativas: “Primera nos sentimos culpables y esta culpabilidad da al traste con nuestra confianza. Segundo, otras gentes, más tarde o más temprano, se dan cuenta y pierden su confianza en nosotros. Haga lo que es justo y mantenga su confianza. Esto es pensar por sí mismo en el éxito”.

Recuerda que puedes engañar a una persona durante tiempo  pero no a todas todo el tiempo.

Si vivimos en una sociedad en la que la confianza es un principio básico que sostiene nuestras relaciones e intercambios, sostenerla y aumentarla, no sólo te ayudará en tus objetivos sino que será fundamental para tus éxitos.

Sé una persona en la que se pueda confiar y siéntete libre de culpa.

¿Por qué calle bajas?

 calle

AUTOBIOGRAFÍA EN CINCO CAPÍTULOS

Nyoshul Khenpo

1
Bajo por la calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Me caigo dentro,
Estoy perdido… impotente.
No es culpa mía.
Me tardo una eternidad en salir de allí.

2
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Hago como que no lo veo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en ese mismo lugar. Pero no es culpa mía.
Todavía me tardo mucho tiempo en salir de allí.

3
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera. Veo que está allí.
Igual caigo dentro… es un hábito. Tengo los ojos abiertos.
Sé donde estoy.
Es culpa mía.
Salgo inmediatamente de allí.

4
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera. Paso por el lado.

5
Bajo por otra calle.

Este hermoso cuento tibetano nos muestra como la reflexión puede traernos poco a poco la sabiduría al llegar a darnos cuenta de que caemos una y otra vez en pautas de conducta fijas y repetitivas, y empezamos a sentir el anhelo de librarnos de ellas, (de esquivar el hoyo en la acera). Naturalmente, podemos recaer una y otra vez, pero poco a poco podemos deshacernos de ellas y cambiar, (hasta bajar por otra calle). 

 _______________________________________________

Seguramente la reflexión sobre este cuento, os recuerde infinidad de adagios, proverbio y refranes que aplicamos en muy diversas situaciones pero en los que nos detenemos poco, como «Tropezar con la misma piedra” y  que te parezca que lo que vives a menudo es un “déjà vu” . Has pensado alguna vez,¿ por qué  te ocurre esto?

Seguro que lo has hecho y lejos de apartarte del caso concreto,  elevarte y evaluar la estrategia que utilizas, saber y entender cómo actúas, no sólo has efectuado alguna vinculación causa- efecto al azar, sino que lo has integrado en tu ser, en tu identidad y te has justificado diciendo que “todo me pasa por ser tal de tal cual manera».

Te propongo este cuento  como punto de partida para mayor abundamiento, no te quedes en la consecuencia, en el resultado, quizá lo que te ocurre es fruto de que siempre utilizas la misma táctica, te acercas a las cuestiones a resolver o a las personas con las que interactúas, haciendo lo mismo, con el mismo nivel de pensamiento y la mayoría de las veces, acabas en la misma situación.

Y si actuases de otra manera totalmente diferente y si te propusieses acercarte a esas cuestiones con modos de proceder que jamás hayas llevado a cabo. Si eres serio, acércate con humor, o viceversa. Si te enfadas y malhumoras, empatiza y siente compasión por la persona, intenta entenderla, ponerte en su lugar. Cambia tu registro.

Si siempre has hecho «eso» de «esa» manera, sorpréndete a ti mismo, busca otra forma, totalmente diferente, otra perspectiva. Producirás efectos totalmente distintos.

 

Seguramente al principio no te será fácil y quizá no te sientas cómodo pero encontrar varias calles por las que bajar, hace que no sólo a menudo puedas esquivar el tráfico y descubrir nuevos lugares, sino que con sólo  buscarlas entrenarás tu cerebro y en breve, te vas a sentir  mucho mejor.

¿Empiezas hoy?

¡¡Buen  fin de semana!!

 

Venderte, ¿sabes?

vender

Cuando le hablas de ventas o vender, a la mayor parte de la población, el terror salta a sus ojos. No estoy hablando de la “puerta fría”, que sería el top, o de abrir un negocio, o de vender algo tan etéreo como algún servicio, sino de algo tan sencillo como pasar al departamento de ventas de su empresa. A casi nadie le gusta.

Cuanto más alto es el nivel de estudios peor, menos se imaginan en ese ámbito que dejan desdeñosamente en manos de los que creen «menos formados», o en quienes  piensan que no tienen más futuro dentro de las compañías. No hablo de dirigir departamentos sino de la venta directa, del trato con el cliente, de los que tienen la información para que tu negocio despegue o se estrelle.

¿Has reflexionado alguna vez sobre lo que significa vender?¿qué opinas de esa actividad per se? ¿ qué podrías llegar a vender?, ¿qué necesitas para hacerlo?, ¿qué te asusta de ello?

Has reparado alguna vez en que en realidad todo es venta, aunque sólo en determinados trabajos se denomine tal cual. Todo tiene que ver con la influencia en las demás personas con hacerles ver que esto o lo otro es lo mejor. Lo haces con los coches, con las empresas, con la ropa, restaurantes… ¿qué te hace sentirte mejor y que te sea más fácil recomendar un restaurante que has conocido y por el que no cobras un duro, a hacerlo con uno para el que trabajas o que tienes?¿qué te lleva a, en caso de tener que elegir, entre venderte a ti mismo o hacerlo con otro, que te sea más sencillo esto último?

Esto no es inocuo en tu persona, sobre todo ahora que los empleos por cuenta ajena brillan por su escasez y los que hay requieren un esfuerzo a la enésima potencia para vender algo, no te va a ser fácil sobrevivir  teniendo esa mentalidad sobre las ventas. No existe un “no” como respuesta, ¿lo entiendes?

¿Qué es lo que piensas cuando te hablan de “Marca Personal”, de habilidades, fortalezas?, ¿sabrías decirme cuáles son las tuyas? ¿cómo puedes ser un valor añadido para un negocio en el que quieres entrar o el que quiere montar?¿ sabes venderte?

Creo que en nuestro caso tiene una gran parte cultural y social pensar que la venta es algo no claro, engañoso y que no es muy molón. De ahí que en nuestro país sigamos teniendo pocos millonarios, si os fijáis  el único que conocemos que se ha hecho a sí mismo, se dedica  a eso, a vender y no precisamente productos tecnológicos, hace algo que cualquiera de nosotros puede empezar haciendo. ¿Cuál es la diferencia?, ¿Qué se atrevió?

Todos los demás aspiran a gobernar o dirigir empresas de otros que ya están en marcha con los temidos servicios de venta que dependan de ellos y sólo gestionar la estrategia, algo que parece ser más fácil. Trabajar para otros, someter tu libertad, tus sueños, tu energía…tu vida.

Reminiscencias del pasado, con aristocracias económicas y políticas que han pasado de generación en generación, dirigiendo o parasitando empresas públicas o semi han ahogado “el sueño español” y denostado las ventas hasta el límite. No me extraña que los Padres Fundadores de los Estados Unidos se jactasen de que allí lo que impera es el talento y la virtud a diferencia de Europa. Aquí depende, o lo hacemos depender, de donde naciste.

No podemos hablar de algo que no conocemos, en lo que no creemos y lo que no sentimos. Esto empieza por nosotros mismos. El aforismo griego “Conócete a ti mismo” escrito en el Templo de Apolo en Delfos hace veinticinco siglos, es el mejor consejo para manejar la incertidumbre en la que vivimos: sabiendo venderte.

  • Conócete con la ayuda de un Coach
  • Lee libros sobre ventas, te cambiará la perspectiva. Un clásico: “El  vendedor más grande del mundo” de Og Mandino
  • Ensaya tu discurso personal hasta que suene como a ti te gusta.
  • Habla con mucha gente, a diario.
  • Practica con cualquier motivo.
  • Recuerda : “Todo en la vida son ventas” J.Rohn

“No temas al fracaso, que no te hará más débil sino más fuerte” te lo dice alguien que sabía mucho de eso, Abraham Lincoln

 

Excusitis: la mala salud

salud

“Si quieres hacerlo buscarás razones, si no excusas” W. Maugham

Cuanto más escucho a las personas los argumentos por los que no les va mejor en la vida, con más motivos me encuentro para avalar la tesis de nuestro gusto por escondernos tras miles de excusas.

David Schwartz con gran acierto lo denomina “Excusitis” y refiere los cuatro grandes grupos en los que dividimos estas razones para no hacer nada o para rendirnos a supuestas evidencias causa-efecto y poder justificarnos ante nosotros y ante los demás.

La primera de ellas, sobre la que reflexionaré hoy es «la mala salud», desde el “no me siento bien” a “me han pasado un montón de cosas”, parece que es  la cobertura  mágica ya que es un tema tan apreciado por todos, que produce un silencio o empatía automática pero, ¿has pensado en muchas de las personas que pudiendo esgrimir ese argumento, han triunfado por encima de lo fácil, se han sobrepuesto a ello y cuentan en su haber con historias de éxito?. ¿Conoces A Nick Vuijic?, lee sobre él, ¿qué hubieses hecho tú en su situación?

La mala salud  procura a veces no asumir responsabilidades, incluso en la prevención y el cuidado de su cuerpo, en el de asumir otras tareas, tener éxito en su campo.

Si usted destina la mayor parte de su energía o toda ella a focalizarla en su mala salud, lo único que potenciará serán estás dolencias, si además éstas le reportan la atención de los demás será la estrategia idónea para mantener su protagonismo a costa del sufrimiento y la preocupación de los que le rodean.

¿Quién nos dijo que la vida está ausente de enfermedad y que tendríamos un seguro contra ella?, ¿cómo se explica que tengamos tanto miedo a las enfermedades y  no nos cuidemos, ni la prevengamos cuando estamos disfrutando de periodos de ausencia de éstas?

Muchas de las estadísticas que la Sanidad maneja de nuestras visitas a los hospitales  tienen que ver con cuestiones emocionales que nosotros mismos no sabemos resolver por nuestra cuenta y hemos almacenado intentando olvidarlas hasta que han vuelto a salir a flote en forma de alguna cuestión de salud.

Si usted se empeña en asociar su fracaso buscando relaciones causa-efecto entre lo que le ocurrió y lo que está pasando las encontrará. Imagine que desde pequeño ha querido ser por ejemplo gimnasta y de repente sufre una lesión que se lo impide, tiene como mínimo dos opciones, una amargarse la vida pensando en lo que pudo ser y no fue, excusándose en su enfermedad para no hacer nada más que hacerse la víctima o levantarse y seguir  hacia delante advirtiendo la cantidad de decisiones que puede tomar  para dirigirse hacia su éxito personal.

No hace falta tener un problema físico o psíquico para no hacer algo, la mayoría de los que, de momento, no lo tenemos, muchas veces no nos atrevemos, por miedo, al éxito, al fracaso, a la acción, por pereza…

Si  tu excusa es la mala salud y  quieres algunas recomendaciones, te dejo algunas vacunas de Schwartz:

  • Rehuse conversaciones acerca de la salud: cuanto más hable de ella, será peor, incluso para su resfriado común. Hablar de ello fertiliza las semillas. Aburre a la gente y a usted le hace parecer una desvalida y egoísta persona.
  • Rehuse preocuparse de su salud: entre todas las enfermedades entre las que puede elegir con sus síntomas, póngase en lo mejor y quítelo hierro. Piense en qué hará para mejorar.
  • Siéntase agradecido por lo buena que es su salud, sea la que sea. Eche un vistazo alrededor, seguro que tiene algún ejemplo cerca para valorarla más.
  • Recuérdese que la vida es para disfrutarla. No la derroche, otros darían lo que fuese por estar en su situación.

Recuerde a Shakespeare: “Fuertes razones, hacen fuertes acciones”

¡¡¡Encuéntrelas!!!

Vivir sin leer, ¿puedes?

libro

Todavía recuerdo mi programa infantil favorito en el que una de las protagonistas poseía un curioso “superpoder” que yo ansiaba tener. Mordía los libros y automáticamente todo su contenido era traspasado a su mente, como por arte de magia. En infinidad de ocasiones he vuelto sobre este pensamiento deseándolo con el mismo entusiasmo con el que lo hacía cuando mi edad no superaba una cifra.

Tengo que agradecer a mi abuela que desde alrededor de los cuatro años pudiese volar sobre el periódico, eso sí sin comas ni acentos. A partir de ahí, mis mejores momentos intelectuales han sido sobre las páginas de un libro.

“El estudio ha sido para mí el principal remedio contra las preocupaciones de la vida; no habiendo tenido nunca un disgusto que no me haya pasado después de una hora de lectura”. Montesquieu. 

Siempre me ha parecido alucinante y me ha preocupado, la cantidad de personas que conozco que han desempeñado altos cargos en gobiernos, empresas y distintas organizaciones que sin rubor admiten que hace tiempo que no leen por falta de éste. No entiendo cómo se puede vivir sin que se renueve constantemente el combustible del que se surte el cerebro, que además se pueda hacer de una manera tan sencilla y económica y sin embargo se haga tan poco.

“Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”. Miguel de Unamuno. 

Cuando pienso en que muchas personas harían un máster y serían capaces de atraparse en un crédito para gran parte de su vida y sin embargo no son capaces  de leer los libros que están a su alcance y que versan sobre lo mismo, no me lo puedo creer.

Compruebo a diario como en las redes sociales las imágenes triplican las visitas a los textos y si estos son  de más de 400 palabras incluso se condenan al ostracismo, ¿para preservar la vista quizá?

El que lee se dedica principalmente a la novela, que no lo critico, pero les animo a que busquen textos y libros que beneficien su cambio, que amplíen su campo, su perspectiva, que incrementen sus experiencias.

Muchas personas de éxito han escrito libros sobre éste o sus propias biografías, son caminos para encontrar la inspiración suficiente para hacer cosas extraordinarias y están a tu alcance.

Enamorada de la tecnología, no creo que esta magia nos haya quitado un ápice de interés en los libros, todo lo contrario, ha puesto a nuestro alcance saber lo que leen y escriben los más interesantes personajes, el precio de los libros en formato digital más económico, las críticas y recomendaciones y  la  posibilidad de la lectura en el lenguaje original.

No leer, es el colmo de la necedad, de la pereza, de la pérdida de unos recursos que nos harían de otro modo ser geniales y sin embargo los desdeñamos y cambiamos por la queja continua o las experiencias de acción que contamos para impresionar, con lo emocionante y sencillo que es vivirlas desde tu sillón, con tu imaginación.

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Jorge Luis Borges. 

 

El aprendizaje se basa principalmente en esta actividad, la lectura, por muchos cursos que hagas, si no se acompañan de textos no tendrán un impacto en tu persona. Aunque si buscas coleccionar títulos entonces no habrá otro camino, los libros quedan en tu mente y en tu corazón no en un trozo de papel que afirma que los has leído para convencer a otros de que lo has hecho.

 “En muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida”. Ralph Waldo Emerson.

 

Os dejo la lista que recomienda Jim Rohn en “Los doce pilares del éxito”, que coinciden con los que mayor impacto han producido mi persona:

1. La Biblia

2. «Cómo leer un libro» de Mortimer Adler

3. «En pos de lo Supremo» de Oswald Chambers

4. «As a Man Thinketh» de James Alien (Como un Hombre Pensante)

5. «Seeds of Greatness» de Denis Waítley (Semillas de Grandeza)

6.» Seasons of Life» de Jim Rohn. (Las Estaciones de la Vida)

7. «The Pursuit of God» de Acden W. Tozer (La Búsqueda de Dios)

8. «Think and Grow Rich» de Napoleón Hill (Piense y Hágase Rico)

9. «El Poder del pensamiento tenaz» del Dr. Norman Vincent Peale

10. «Pensar en Grande», la magia del éxito de David Schwartz

11. «El Vendedor más grande del mundo» de Og Mandino

12. «Cómo Ganar Amigos e Influir en las Personas» de Dale Carnegie

13. «La Rebelión de Atlas» de Ayn Rand

14. «El Hombre en busca del sentido»  de Viktor E. Frankl

15.»Acres of Diamonds» de Russell Conwell (Toneladas de Diamantes)

16. «See You at the Top» de Zig Ziglar (Te Veo en la Cima)

17. «Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva» de Stephen R. Covey

18.» Lessons in History» de William James Durant (Lecciones en la Historia)

19. «El Hombre más Rico de Babilonia» de George S. Clason

20. «The Story of Philosophy «de William James Durant (La Historia de la Filosofía)

Sólo tienes que leer unas cuantas hojas al día, y en poco tiempo, habrás leído el libro entero.

 Comprométete con tu desarrollo personal, no lo dejes en manos de los demás. Merece la pena.

Entre algodones

algodones

Hay determinados términos como clase media, que hacen que inmediatamente salten las alarmas en mi mente. Primero por esa costumbre tan ancestral de clasificar y etiquetar para simplificar y por ende, casi siempre, errar. Después porque pocas personas revisan estas clasificaciones y entre otras cosas, porque muchas veces esconden subrepticias intenciones que acaban calando en nosotros para mal.

Atenta, además, contra la movilidad social, puesto que el grueso de esta categoría es tan extenso y su modificación en parámetros tan dinámica, como la de la propia sociedad, en realidad el término no dice nada y lo dice todo. No potencia los sueños, la ambición personal, la igualdad de oportunidades. Pero parece que la mayoría queremos mantenernos ahí. Debe ser un lugar seguro…

¿Qué nos hace sentirnos seguros ahí? pues parece ser que no te sientes ni el peor, ni el mejor de la clase, puedes ser tanto cola de león como cabeza de ratón dependiendo de tu lectura de las circunstancias y eso hacerte cada vez más conformista, menos crítico y más manipulable, algo que ya muchos interesados saben para jugar con tus miedos…

Sobre estos supuestos algodones que proceden de tener una economía familiar que permite vivir sin grandes lujos pero «bien»-todo según los índices de siempre PIB, PNB, PNN- nunca nos hemos preguntado si fomentan nuestras fortalezas o nuestras debilidades, nos potencian o nos acomodan.

Cuando hablo de zona de confort, sobre todo pienso en algunas generaciones que hemos y estamos disfrutado del esfuerzo de otros para formarnos y ahora pretendemos mejorarlo sin correr apenas riesgos. Ahora nuestra ventura nos parece una gran inversión y no nos acabamos de decidir por miedo a perder.

Esto ocurre cuando crees que tienes muchos más que perder que ganar ahí fuera, cuando crees que,  «que me quede como estoy” es lo mejor que nos puede pasar. ¿Qué estamos dispuesto a arriesgar para mejorar?

Entonces, para tu crecimiento personal ¿es bueno?, ¿para tu desarrollo, tu creatividad? Tus valores, ¿dónde quedan?

¿Hasta qué punto crees que nos ayuda que nos “regalen” y “regalar” lo que cuesta trabajo y dedicación?, ¿no ganarnos las cosas que queremos nosotros mismos?

Por no saber el esfuerzo que hay que emplear para cualquier cuestión material que se nos antoja imprescindible, desde pequeños, ¿ qué precio pagamos?. Qué fácil es decir no cuando no se tiene dinero y qué difícil cuando sí, ¿alguno nos resistimos?

 ¿Sabemos como peces en un gran estanque sobrevivir solos, o necesitamos siempre un culpable, un mecenas, un padrino?

Si lees testimonios de superación, puedes comprobar que hay muchos éxitos que proceden de la desesperación de superar  circunstancias adversas pero las menos, son por inspiración y el suficiente impulso para salir de nuestra zona de confort a la que  el «Nuevo diccionario de lengua espiritual» define como: ”Aparente estado de comodidad que te lleva a la muerte en vida. Justificación perfecta para no hacer, no crecer, no arriesgarse y no vivir”.

¿De verdad pensamos seguir en él?

El algodón a veces engaña. 😉

 ¡Buen fin de semana!

Tus gafas preferidas

gafas

Qué bien entrenamos hundirnos solitos. Dar a la opción de presentación y comenzar nuestra serie de diapositivas con imágenes, sonidos y sentimientos negativos y visionarlas una y otra vez.

Las vemos, a veces con auténtica fruición, quizá nos hemos vuelto adictos a ellas, o no somos capaces de revertir esa misma exposición con todo lo que nos hace felices y vivimos a diario.

Todo proceso, como la vida, tiene momentos en los que los resultados salen como esperábamos, otras veces que no y sin embargo de nuestra interpretación depende el resto del día o de nuestra propia vida.

“Los errores se transforman en faltas cuando los percibimos y reaccionamos a ellos incorrectamente. Las faltas se trasforman en fracasos cuando de manera continua reaccionamos a ellas incorrectamente” Kyle Rote

Este proceso que Rote describe requiere para su efectividad que tú tomes una serie de decisiones o al menos una en la clasificación de lo que puede ser una falta. Así que depende de ti, si sigue su curso o acaba convirtiéndose en un aprendizaje.

La aterradora palabra fracaso, que debía formar parte del acervo intrínseco de nuestro proceso de aprendizaje,  la estigmatizamos y con ello a las personas, condicionando potenciales brillantes futuros.

Como dijo Rice con gran sorna, “fracasar no es tan malo si se trata de un ataque al corazón”. Esto nos alerta de la importancia de la perspectiva en todo lo que vivimos. Acostumbramos a analizarlo todo con nuestros planteamientos de siempre, insistimos en resolver cuestiones con el mismo nivel de pensamiento en el que se crearon como refería Einstein.

Nada es tan grave como nuestro asustadizo cerebro lo pinta, si no, piensa en la de veces que has vivido algo anticipadamente y lo has hecho de forma que cuando el hecho se ha producido más tarde, ni era tan grave, ni tan horrible como imaginaste y sin embargo dejas con tranquilidad que todas tus células se hundan en tu estresante química, aún sabiendo que es el único cuerpo del que dispones para pasar el resto de tu vida.

Si puedes cambiar la forma en que te enfrentas a lo que denominarías fracasos en tu vida, ganarás fuerzas para ser perseverante y para llevar a buen  puerto tus metas y objetivos.

Hoy te planteo algo que, a lo mejor con tu actual nivel de pensamiento, 😉 te resulta incluso ridículo pero, lo que te pido, es lo de siempre, que lo pruebes y si no te funciona, lo descartes.

Busca unas gafas con los cristales de tu color favorito, tenlas lo más a mano posible y siempre que estés envuelto en una espiral que te agota y para la que nos encuentras salida, ponte las gafas y empieza a pensar en diferentes perspectivas como, qué haría en esta ocasión tu madre, tu padre, abuela, tu Coach, tu jefe, una persona alegre, positiva, otras personas, ponte en su lugar, con sus recursos.

Prohíbete que las razones o argumentos que des  sean negativos,  el fracaso no existe, es un aprendizaje, piensa en cuáles  puedes extraer, apúntalos  y con todo vuelve a revisar la historia.

Seguro que ya no se parece en nada. Ahora, ¡almacénala!

 

Tu manual de instrucciones

manual

“Si sigues a la multitud, el lugar donde llegarás será  a la salida”. No sé exactamente dónde encontré o leí esa máxima pero le agradezco al internauta que la colgó por lo que me ha inspirado.

Precisamente a raíz de mi lectura del libro “David y Goliat” de Malcom Gladwell, mis perspectivas se han ampliado considerablemente, si cabe. Si ya antes me cuestionaba todo lo que las personas asumimos como estándares o lo normal, ahora han pasado a formar parte de la clasificación de posibles fortalezas. De mí depende todo.

Si yo creo que mi timidez es un defecto, y juega en mi contra, partiré en la carrera desde posiciones negativas, por lo que tendré que trabajar el doble para llegar al mismo nivel. Además pensaré que este sobreesfuerzo me va a agotar e incluso puedo dejar la carrera antes de tiempo. Sin embargo lo veo como una necesidad de introspección para mejorar e innovar desde una reflexión más profunda, o creo que el sobreesfuerzo me hará fajarme en habilidades mejores y desarrollará otras, no sólo partiré de posiciones positivas sino que mi predisposición será la idónea para ganar. Y,¿ de quién depende esto?

En muchas ocasiones la mayoría de las personas consideramos debilidades nuestraa características personales que no casan con la media, o lo que se suponen que es lo bueno, o lo normal, o lo deseable… pero ¿quién realmente es quién decide esto?, ¿cuáles son las idóneas realmente? Si yo utilizo una supuesta debilidad como mi fortaleza, ¿qué es lo que va a ser?

Además también en la mayor parte de los casos, lejos de fortalecer cuestiones que nos espolean, nos retan, en las que somos buenos, las que nos apasionan, nos dejamos atribular por los demás poniéndonos en cuestión constantemente, comparándonos, dudando de nuestras posibilidades. Si partiendo de esto, del sentido positivo, seríamos excelentes, preferimos ceñirnos a la media, entrenando para ser mediocres en lo que no nos gusta porque es “lo que hay que hacer o creer”.

No sólo ocurre en el trabajo o con nuestras habilidades para éste, sino que en las relaciones humanas y sobre todo en las parejas también hacemos lo mismo, empeñarnos en caber en modelos estructurados por los demás, sin cuestionarnos sin ello nos hace felices. La vida es para disfrutarla a cada momento y viene sin libro de instrucciones, si utilizas el de otros, corres el riesgo de perderte lo que tus propias decisiones, metas y deseos harán de ella y por el contrario intentarás emular a otros, sin ver la realidad íntegramente, fingiendo una vida que no has elegido.

 Recuerda el aforismo chino: “El talento crece en la medida de la fuerza personal. El carácter se hace firme en la decisión”

No conozco ninguna historia de innovación o de creatividad conseguida  desde  los estereotipos o de los modelos establecidos, salirse de las normas, defender otros criterios, planteamientos y creer en ellos, te harán más fuerte.

Si te estancas en lo que supones tus puntos flacos, los denominas debilidades cayendo en la trampa del lenguaje y te lo crees, estás perdido. Sin embargo, si empiezas a pensar cómo esas cuestiones pueden jugar en a tu favor habrás emprendido el camino hacia tu éxito.: Encontrarte.

foto:pellizcosderealidad

¿Te rodeas de lo mejor?

alrededor

Cuando hayas leído el título del post,  tu mente puede que piense en algo material, en cosas que se supone, que una vez obren en tu poder, conformarán tu idílica vida. Pues lo siento pero no, soy de las personas que piensan que hay infinidad de cuestiones antes que esas, que afectan a tu felicidad con un mayor impacto. Entre ellas de quién te rodeas.

Has pensado alguna vez ¿cómo te afectan y cómo afectas a la gente que te rodea? A tus familiares, amigos, parejas, compañeros, qué efectos produce  la interacción diaria que tienes con ellos.

Mírate por un momento en todas esas relaciones, ¿cómo reaccionas cuando te cuentan  sus ilusiones, metas y objetivos?, ¿qué les  aportas como persona, eres optimista, cariñosa, entusiasta de sus proyectos, les das ideas, les empoderas?, ¿cómo reaccionas a sus problemas, a sus inquietudes, eres un hombro para llorar o sólo lloras en el suyo?

¿Te alegras y preocupas de sus éxitos, de sus avances o por lo contrario siempre les miras desde tu beneficio, desde lo que ellos deberían hacer y no hacen? ,¿cuántas veces les agradeces lo que te aportan?

¿Qué haces en realidad por ellos, para mantenerles?,¿ les dices que te importan?, ¿haces algo?

Mírales ahora a ellos, ¿qué ocurre cuando compartes con ellos tus proyectos, tus sueños, tus lecturas, pensamientos?, ¿casan con el futuro que tú deseas para ti?, ¿comparten tu visión del éxito, del aprendizaje, de la vida para aportarla energía?¿ reman contigo en la misma dirección?

¿Son personas posibilistas que te ayudan, te empoderan, creen en ti y tienen los mismos anhelos y valores o por el contrario te ves sumido en un diálogo sordo en el que cada vez participas menos y te encuentras menos identificado?

¿Qué te hace seguir anquilosado en esas relaciones y lejos de alimentarlas con tu impronta, someterte a ellas con la  pérdida de capacidades, aptitudes y entusiasmo que conllevan?

Para conseguir lo mejor, deberás no sólo ser lo mejor, sino rodearte de lo mejor.

La gente en tu vida, tiene una influencia y poder definitiva, piensa en cuando hablas con esa persona, después ¿cómo te sientes?, ¿te inspira?, ¿te desespera?

La influencia es tan imperceptible como un pequeño empujón, pero si no la recibes, a veces, tú sólo no serás capaz de ponerte en marcha.

¿Quiere esto decir que des al traste con tus relaciones? No, pero sí que reflexiones sobre ellas para poder dominar el efecto y analizar el tiempo y empeño que se merecen. No todas las relaciones son iguales y algunas nos aportan mucho más gasto de energía que ingresos, eso no es justo, ni sano.

Piense en su vida como en una receta de cualquier guiso, si tiene mucha sal, estará salado y no bueno, si tiene una carne mala, tampoco será un buen guiso, piense en las especias, en el tiempo que debe dedicarle a cada ingrediente y qué ocurre, tanto cuando hay poco, como cuando hay demasiado de  él.

Desarróllate personalmente, sé consciente y útil,  cuando haya conseguido esto, dosifique sus relaciones, introduzca innovaciones adecuadas y tendrá el empujón que su entusiasmo y su vida necesitan.

Si el refrán “dime con quién andas…” es demasiado determinista, seguro que si vigilas tus pasos conscientemente, obtendrás mejores resultados. Cuídate.

foto:lanuevaeconomia

¿Apagas fuegos?

fuego

¿Cuántas veces has oído como consejo “tienes que saber adónde quieres ir, tener un objetivo” dicho de una manera tajante, desde la superioridad que aparenta dar haberlo alcanzado, has buscado en ti y has bajado varios peldaños en tu estado interior al no haber encontrado respuesta?

 Cada vez tengo más claro que quienes hablan desde esa atalaya hablan para sí mismos y en realidad  de ese mensaje, su destinatario no es otro que su consciente y el emisor su propio inconsciente.

 Es cierto que hay personas que tienen clara su vocación y su planteamiento vital desde muy temprano, ya sea por emulación de familiares próximos, por algún suceso vital importante o porque han tenido la suerte de que a través de algún profesor, amigo, profesional  o familiar han podido indagar en sus deseo, valores y fortalezas para proyectar un futuro que una  pasión y  dedicación.

Un gran  parte de las personas no,  vamos, a veces, resolviendo lo que se nos plantea inmediatamente, sin levantar la cabeza para ver más allá de nuestro propio día, aquello que gráficamente sería que “los árboles no nos dejan ver el bosque”.

Antes la influencia familiar junto con la poca información que se tenía, reducía las oportunidades, ahora que son tan infinitas como Internet y los medios de masas, la gran variedad nos abruma, estresa y a veces nos hace dudar constantemente. Si podemos ver tantas imágenes por segundo, imaginaos la de información que tenemos para analizar, comparar e interiorizar.

 Si prestamos constante atención a lo inmediato, vamos resolviendo urgencias que no nos dejan pensar en lo importante, nos acostumbramos a ser “apagafuegos” y esto además de lo anterior ,nos hace convertirnos en adictos a estas sensaciones, de modo que, cuando no tenemos esas urgencias las buscamos, nos sentimos intranquilos o incluso vacíos porque no tenerlas nos obliga a pensar en un plazo más largo. ¿ Has pensado en qué te hace dejar todo para el último minuto?, ¿en qué lo conviertes?

Por eso como recomienda Covey “lo primero es lo primero”, para mitigar esto, podemos de vez en cuando reunir las suficientes fuerzas para tener un momento “Prevengo y Planifico” en el que comenzando por hacer  una simple  lista escrita de los acontecimientos vitales que en mayor o menos medida tendremos que afrontar y reflexionar sobre  ellos teniendo en cuenta cuál queremos que sea nuestra misión, nuestros valores y metas de alta prioridad, ¿qué es lo que en realidad queremos?

 A veces esta lista en positivo es bastante difícil de confeccionar, parece que en nuestro ADN alguien intentó imponernos lo negativo, en cualquier caso,escribe tu lista con lo que no quieres y a partir de ahí, transforma cada cuestión en positivo. Por ejemplo si “no quiero trabajar en un lugar donde no se respeten mis valores” tradúcelo a algo que tu cerebro procese, recuerda que no entiende el no, algo como “quiero trabajar en un lugar donde haya compromiso social,  se premie el esfuerzo o haya un ambiente de cooperación”. Lo que tú primes.

 Dedicarle tiempo a esta lista puede suponer  que de repente encuentres muchas de las respuestas que estás buscando y que han tropezado hasta ahora insistentemente con lo que no te gusta y de lo que huyes, lo que te desanima y desalienta.

Si no has encontrado impulso suficiente para hacerlo al leer este post, te invito a que reflexiones sobre estas palabras de Jim Rohn “ Nosotros sufrimos uno de los dos dolores: el dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento. La diferencia es que la disciplina pesa kilos mientras que el arrepentimiento pesa toneladas”.

 Cada día tiene muchas oportunidades pero si te dedicas a lo urgente, no tendrás tiempo para lo importante.

 Deja el modo supervivencia y utiliza tu día de la mejor forma que tú sabes, seleccionando las mejores oportunidades que te guiarán a esa meta que ahora vislumbras mejor.

¡¡Disfruta del fin de semana!!

¿Un mal día?

 

anochecer

Comenzábamos el mes con la publicación en Journal of Neuroscience de un estudio  que concluye que “ el cerebro edita los recuerdos constantemente” reconstruyendo cada información como un puzle formado por experiencias antiguas y recientes.

Si algo quedaba claro es que «la memoria está diseñada para cambiar, no reproducir los hechos, con lo que cualquiera de nosotros no somos testigos fiables».

«La memoria tiene que estar al día puesto que nos ayuda a toma decisiones en un momento concreto» y esto hace que edite cada escena para que encaje en nuestro presente.

Estas claves me hacen pensar en cómo almacenamos nuestros días.

Cuando muchos vuelven a casa o se encuentran con alguien en su regreso, en muchas ocasiones se puede oir un resumen del tipo “He tenido un día aciago, me levanté esta mañana, perdí el tren, llegué tarde y he tenido que salir más tarde para concluir el trabajo, encima ayer se me perdió el móvil, así que mi semana está siendo horrible, es que tengo muy mala suerte”.

Esto que leído y condensado parece incluso absurdo es lo que muchos cuentan como los grandes hitos de un día que, comparado con las 24 horas que respiró, para empezar, se pueden valorar como pequeñeces.

De nosotros depende que estas trivialidades constituyan nuestro día a día y por extensión califiquen nuestra vida. Si creyesemos  cierto que es “en lo que nos concentramos, lo creamos” seguro no haríamos estas negativas narraciones vitales.

Si unimos estas dos cuestiones, memoria y narrativa, podemos concluir  la importancia del Principio de Construcionista del Diálogo Apreciativo  atribuido a David Cooperrider, que consiste en, el concepto de que a través de nuestras conversaciones construimos y creamos nuestra realidad; cuando  a través del significado que damos a las palabras continuamente reinventamos nuestro pasado, presente y futuro e influimos decididamente en nuestros miedos, esperanzas, en general, en nuestro potencial.

Esta teoría significa que podemos crear y cambiar nuestras situaciones en parte a través de las preguntas que nos hacemos y enmarcando de nuevo los hechos, narrándolos  con otra perspectiva que nos haga brillar, superarnos, verlo como haberes y no debes.

Recuerda por un momento,

  • ¿Cómo hablas de lo que recuerdas que te ocurrió?, ¿crees que puedes cambiar la narración, el lenguaje, los verbos,  para que forme parte de tu vida de otra manera que trabaje el aprendizaje y la motivación?
  • Si fueras el actor que está detrás de esa narración, ¿cómo te sentirías?
  • Con ese tipo de narración ¿Eres capaz de adelantar tu futuro?

Lo que tú mismo te cuentes o cómo lo hagas será lo que te impulse o te lastre, si sabes que científicamente, no te puedes fiar de tu memoria y que cambias los hechos a tu antojo para adecuarlos a tu estado interno del momento, ¿qué te va a hacer recordar esto para que escribas tu guión a tu gusto ?

 ¿Cómo vas a invertir tu historia para multiplicar las posibilidades de mañana?

Ponte a ello ¡Ya!