La sociedad impredecible

imprecedible

Desde que estalló la crisis económica y se unió a los vaticinios de globalidad y mundialización, el mundo parece  estar constantemente en movimiento y para muchos de nosotros, la incertidumbre es casi una novedad, ¿es esto cierto o es parte de nuestra percepción?

Leyendo  “El cisne negro” de Taleb, te vuelves consciente de la poca predecibilidad de los acontecimientos que transforman el mundo y de las principales causas por las que esto ocurre.

Este matemático y  ensayista  considera un Cisne Negro  un suceso improbable, cuyas consecuencias son importantes y sobre el que las explicaciones posteriores no se buscan en el azar sino en modelos anteriores y perfectos.

Hace un repaso histórico por fenómenos como la expansión del cristianismo y posteriormente del islamismo, como sucesos altamente improbables en su tiempo. Viajando más adelante en él, hace alusión a la irrupción de Google y al 11 de Septiembre americano, la crisis económica de 2007. Nadie había previsto nada…

De muchas de sus afirmaciones se extrae, que el hombre sólo investiga sobre lo que conoce y por lo tanto deja que lo desconocido le sorprenda. Estudia huracanes y seísmos donde se han producido o en zonas cercanas, intentando catalogar las causas para poder explicarlo. Refleja cómo, a pesar de que economistas de diferentes escuelas dieron  distintas soluciones a las depresiones en los ciclos económicos, las causas  de éstas fueron “la  estabilidad y la ausencia de crisis que estimularon la asunción de riesgos, la complacencia y el adormecimiento de la conciencia”, ¿os suenan?

Esto es una de las causas por lo que según Taleb lo hacemos, porque los sucesos a los que encontramos causa nos parecen más creíbles, por muy rara que ésta nos parezca. Lo que hace que nuevamente la impredecibilidad del mundo nos aborde inesperadamente.

Aplicamos lo que denominamos el “sentido común” que no es más que parafraseando a Einstein, el conjunto de prejuicios acumulados a través de los siglos. Que ya de nada nos sirve…

Habiendo avanzado varios capítulos del libro, incluso me atrevería a afirmar que la información que recibimos  por los medios habituales y conforme a la que tomamos decisiones, nos perjudica más que beneficia. Disminuye nuestro conocimiento del mundo. Todo se refiere y documenta en el pasado y sin embargo es lo novedoso, lo que modifica el curso de la Historia, lo que omitimos constantemente.No estamos acostumbrados a jugar con el azar.

No aprendemos reglas, sino hechos. Tampoco ponemos mucho énfasis en lo abstracto. No dedicamos mucho tiempo a pensar y cuando lo hacemos, regresamos de nuevo  al pasado para repasar hechos y atemorizarnos con los mismos miedos. Cuando en muchas ocasiones, la probabilidad de que vuelvan a ocurrir es mucho menor.

Taleb alude a que el mundo se volverá menos predecible a medida que pase el tiempo y aconseja que lo que nos parece extremo, desconocido y muy improbable, será lo que nos domine. Por lo tanto propone la necesidad de que tomemos estos sucesos extremos, como punto de partida.

Vivir en nuestro planeta requerirá grandes dosis de imaginación.  Si seguimos reprimiéndola en los demás, nos haremos un flaco favor. Tú mismo, en qué extrema, desconocida o poco probable situación te has imaginado …

Márqu(di)ez

marc

Disfrutando de un fin de semana  de motociclismo estaba, cuando atónita asistí  a como Márquez conseguía adelantar a Valentino en el Laguna Seca, en la curva con más solera del campeonato, y entonces lo recordé.

En ese momento volví a ver a Márquez en su entrevista antes de la carrera, hablando del circuito, de la dificultad de adelantar y de ese adelantamiento a Stoner, que en 2008 el propio Valentino había llevado a cabo en esa misma curva.

Los ojos y los gestos de Márquez lo decían todo, él también se veía adelantando en esa curva a quien años antes había pedido autógrafos, reconociendo su admiración por él.

En Márquez debo reconocer muchas cosas, algunas que doy por supuestas en deportistas de élite, como sus largas horas de entrenos y trabajo duro,  pero de entre ellas, quiero destacar varias especiales que me enganchan:

Su pasión por el riesgo, consciente de que pasar a la Historia exige dar lo mejor de ti mismo y salir de la zona de confort, no duda en hacerlo en cada carrera.

Su sonrisa, no existe una sola fotografía en que ese optimismo que destila, no se refleje en su cara y en sus gestos.

El dominio de sus pensamientos, en muchas de sus entrevistas podéis leer este verbo “pensar”. Dos declaraciones de este fin de semana “no pensé en Valentino, cuando adelanté, pensaba en Bradl…” y “después de adelantar a Rossi he pensado que tenía que ganar”.

Hacer Historia en MotoGP siendo un novato no es nada fácil pero el caso de Márquez es un reflejo más de que los pensamientos que elijes  te pueden hacer ganar o perder.

Fueron los sociólogos William I. Thomas y  el sociólogo Merton , quienes investigaron sobre el tema, el primero enunció su Teorema  “ si las personas definen situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias”, y el segundo, en su  libro “Teoría social y estructura social” acuñó el término “profecía autocumplida” y es la frase de Henry  Ford “ Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón”  la que mejor condensa este pensamiento.

Ambos tratan de la percepción y de las expectativas y de cómo éstas se pueden hacer realidad para quienes las proyectan. Precisamente porque tu predisposición y tus creencias  influyen en tu estado mental, en tu esfuerzo  y en las consecuencias de poner todo al servicio de una meta.

Cuando alguien es el primero en algo, antes que nadie, no tiene ninguna referencia o modelo que batir o igualar. Luchar contra nuestro diálogo interno  basado  en nuestra reducida experiencia y costumbre o en multitud de tópicos y batirlo fabricando tus propias profecías,  va a hacer que avances,  sobrepasando tus límites y haciéndote cada vez más poderoso. Nada es imposible

Inspírate en Márquez para saber cómo hacerlo y en el genial Valentino para saber encajar lo que no sale como quieres.

En ambos casos dos grandes.

¿Practicas el ABCD? (IV)

abcd

Esta pequeña anécdota con la que comencé la semana y que realmente sucedió, me ha dado pie para reflexionar sobre lo importante que es el estilo con el que explicamos, y «nos explicamos», las cosas que nos ocurren.

En ambos casos, tanto en el de “La mala suerte” como en el de ¨La buena fortuna” ambas historias pertenecían a estilos de explicación de los hechos totalmente distintos.

La historia podía ser una desgraciada incidencia que no le pasó a nadie más que a mí en aquel lugar, o un pequeño incidente que me proporcionase  otras aventuras.Mi entrenamiento me hizo disfrutar de la segunda opción.

Elegir el estilo de explicación optimista hace que no te estreses y por lo tanto, que  tus posibilidades, opciones  y oportunidades crezcan con tu creatividad.

En el caso de que la emoción negativa te secuestre, serás rehén de un estado que te perjudicará tanto física como psíquicamente y tu estilo te explicación pesimista te hará hundirte cada vez más.

Hay profesiones como las que están relacionadas con las ventas cuya  vivencia de conceptos como  esfuerzo y rechazo están desequilibradas en favor  de ésta última y o bien tu estilo es positivo o estás abocado a no poder superar tanta negativa.

La buena noticia es que se puede entrenar. Eso sí, sólo si somos capaces de no dejarnos llevar por el hecho en sí y la interpretación que por defecto hace nuestra mente, llenándonos de miedo y peligro, podremos.

Existe un “Modelo  ABCD”  de interpretación que inició el psicólogo Albert Ellis y que Martin Selligman y Karen Reivich han perfeccionado, que nos puede ayudar.

La “A” se refiere a “Adversity”, Adversidad,  la “B” a “Belief”, Convicción, la “C” “Consequence”, Consecuencia  y la “D” es de “Disputation”, Debate.  Con ánimo de que coincida también en castellano creo que entender bagaje como el conjunto de nuestras certezas, convicciones y creencias también nos servirá para el uso del acrónimo y que el ABCD lo podamos practicar en castellano.

Adversidad, es el hecho que no podemos cambiar, lo que ha ocurrido tal cual.

Bagaje es como reaccionamos al evento, lo que hace que nosotros por nuestra experiencia o creencias pensamos que ha ocurrido y el significado que con estas herramientas lo damos. En esta parte es donde decidimos si lo que nos ha ocurrido va a producir unos efectos a largo plazo, a corto y si nos va a ayudar a crecer o nos va a llevar a estados negativos e inactivos.

Consecuencia, si la anterior fase ha sido positiva, disfrutaremos de la mejor condición para afrontarlo pero si el estado al que nos ha empujado  es de consecuencias negativas.  Rápidamente pasaremos a la “D”

Debate, es esta fase entablamos una conversación con nosotros mismos. Primero, nos aseguramos de que entendemos que todo lo que estamos imaginando que va a ocurrir, es fruto de nuestra pequeña experiencia, de nuestros pensamientos, de como hemos almacenado  lo que nos han contado, hemos leído o visto. Si lo aclaramos en voz alta obtendremos una ayuda más  útil. Como si discutiésemos con otra persona, preguntando y rebatiendo cada argumento. Hasta que desentrañemos todo los «peros» y «porqués» del asunto.

Para preguntarnos finalmente si, ¿es realmente tan malo lo que os ha ocurrido?  o sólo el hecho de poder preguntarnos esto ya es un logro.

El tópico de que “las cosas nunca son tan malas como parecen“se hace realidad en la mayoría de las ocasiones. Entonces, por qué no adaptarse poco a poco…

Cuando abras tu próxima galleta de la fortuna, podrás leerla con dos estilos muy diferentes, tú decides con cuál lo harás.

La buena fortuna (III)

suerte

[…] […] «Tu galleta de la fortuna» […] […]

Emprendíamos nuestra marcha para parar doscientos metros más adelante y ver otra magnífica construcción, cuando alguien amablemente nos advirtió, que nuestra  llanta descansaba en la calzada.

Sin mediar gesto alguno, nos orillamos  donde pudimos parar, chequeamos la rueda de repuesto y al ver que era de las que sólo recorrían 200 kilómetros y que no podríamos llegar con ella a nuestro destino,  llamamos a la asistencia en carretera.  Nos aseguraron que en media hora estarían allí para llevarnos a un taller cercano y ver si era un pinchazo y lo podíamos solucionar allí mismo, o deberíamos cambiar el neumático.

Al saber que disponíamos de media hora, vimos la posibilidad de bajar  andando al lugar que tanto ansiábamos visitar y así lo hicimos. Un maravilloso lugar desde luego, del que no tuvimos que prescindir.

Justo cuando regresábamos al coche, llegó la grúa, y en media hora estábamos en el taller, una de las ruedas se había desgastado  demasiado  por el interior y el bordillo que subimos, la acabó de reventar. Qué hubieses pasado en carretera en caso de haber continuado, esa  hubiese sido otra cuestión a la que estábamos expuestos por lo tanto, nos alegramos del incidente.

Entre las opciones que barajamos,  pasar la noche en aquel pueblo y comprar la rueda al día siguiente en otra ciudad, ya que ellos no disponían de ella o, viajar a Madrid en autobús, elegimos la primera.

Al disponer de la tecnología necesaria para trabajar desde allí, llamamos al seguro que nos proporcionó una noche en un recién remodelado hotel de ese maravilloso pueblo del norte, que gracias a este incidente conocimos. Pudimos disfrutar de un domingo estupendo con paseo, descanso. visitas y cena en una agradable terracita.

A la mañana siguiente, descansados y encantados volvimos a viajar en grúa hasta otra ciudad cambiamos  los neumáticos y con  la oficina ambulante volvimos a Madrid. EN-CAN-TA-DOS

La mala suerte (II)

mala suerte

Continuación de » Tu  galleta de la fortuna «[…]

Al salir del coche nos miramos, una mueca de desagrado fue el desencadenante de un aciago día.

Con todas las personas que había allí y tuvo que pasarnos a nosotros, siempre igual, además quién nos creería. Sólo pensábamos visitarlo unos minutos y volver a Madrid. Estábamos muertos, el sueño y el calor en una peligrosa mixtura amenazaban.

Habíamos  cambiado alguna rueda antes, hacía siglos, ese no era el momento idóneo, queríamos volver a casa, teníamos muchas cosas que hacer. Eso era mala suerte, estábamos tan lejos.

Debíamos avisar de las novedades. Cogí el teléfono para avisar del incidente  a la familia y en el trabajo. Qué pasó que nadie nos creía. No nos había  ocurrido nada grave. Se suscitó mas controversia, entre unos creyendo que intentábamos ocultar algo importante y los que creían que era una excusa, acabamos de arreglarlo.

Comenzamos una discusión sobre quién se encargaba de las revisiones del coche, quién cambiaría la rueda. La cuestión se complicó cuando descubrimos que la rueda de repuesto nos llevaría como mucho 200 kilómetros más cerca.

Aquello era insostenible, los reproches cada vez tenían su origen en hechos más antiguos ya discutíamos sobre la tarde anterior. Ni siquiera habíamos visitado todo lo que nos proponíamos y la cuestión era ahora otra muy diferente.

Cambiamos de mala gana la rueda, a pleno sol y proseguimos nuestro viaje. Teníamos 200 kilómetros para encontrar un taller, las emociones negativas nos asaltaban constantemente. El domingo era un mal día para todo y  los teléfonos acabaron sin cobertura intentando localizar una tienda de repuestos abierta.

La cuestión se complicaba por momentos… más a nivel personal. Hubiese hecho cualquier cosa por salir de aquel coche. Volverme en autobús era una opción cada vez más sólida.

Tu galleta de la fortuna (I)

fortuna

Durante esta semana quiero que compartamos  la valoración que hacemos de los sucesos que nos ocurren en nuestra vida por triviales que nos parezcan.

Este fin de semana hemos vivido una situación  que me ha hecho reflexionar sobre si alguien es afortunado o desafortunado y a qué se debe.

Nuestra historia comienza cuando recorrimos el viernes para pasar el fin de semana más de quinientos kilómetros- La razón, un compromiso profesional cuya parte lúdica se alargó hasta bien entrada la madrugada del sábado. Tras dormir unas horas en un  confortable hotel y degustar un delicioso desayuno, el domingo a mediodía,  emprendimos la marcha, de vuelta a Madrid.

Decidimos parar por el camino para visitar algunos lugares que llevábamos tiempo queriendo disfrutar y que nos llevarían poco tiempo. Cuando volvimos al coche y nos dispusimos a reiniciar la marcha, una persona nos advirtió, que nuestra llanta estaba en el suelo. Nuestro regreso se detuvo de repente…

Teniendo en cuenta que había que cambiar la rueda y que  con la  nuestra  de repuesto sólo podíamos recorrer 200 kms., que era domingo y ningún taller cercano estaba abierto y  que deberíamos estar a la mañana siguiente, hoy  lunes trabajando a 500 km en Madrid

Te parece que, ¿nos sorprendió la mala suerte o la fortuna?

Lo que no te mata…

loquenotemata

La vida no siempre es un camino de rosas pero sí existe la opción de elegir cómo transitar por las experiencias.

Cómo puede la propia vida  establecernos su hoja de ruta llevándonos a empujones hasta lugares donde no hubiésemos querido llegar. Cómo ocurre esto. Por qué en muchas ocasiones un hecho traumático, un incidente en nuestra vida nos supera y nos relega a meros espectadores de una película en la que estamos a merced de un guionista sobre el que nos encontramos sin ascendiente.

Para cualquier cosa en esta vida necesitamos un Plan. Hasta para pasar por estos tragos y si no, un buen acompañante que nos ayude, no dejándonos lamernos nuestras heridas, sino inspirándonos para hacernos dueños de nuestro destino.

Son muchas las personas que  a pesar  de haber pasado por estos hechos, principalmente enfermedades y accidentes, han conseguido que estos acontecimientos les ayudasen a crecer. Los especialistas lo llaman Crecimiento Postraumático.

A veces estas personas reconocen que fue  necesario que la vida les pusiera ante estas situaciones para que realmente valorasen lo que tenían, creyesen en ellos mismos, en su fuerza interior, en que lo podían superar, sintiesen el calor de los demás y priorizasen  sobre lo que les ocupaba y preocupaba.

Ninguno estamos exentos de enfermar o de tener un accidente, son cuestiones tan naturales como otra cualquiera. En realidad tampoco prestamos tanta  atención  a nuestras acciones o  cuidados físicos y psicológicos, como para creernos inmunes. Entonces qué nos hace pensar el porqué de ocurrirnos a nosotros. Qué nos hace rebelarnos contras cuestiones de esta índole. Acaso no despertamos cada mañana agradeciendo todo lo que nos ocurre, si no diésemos muchas cosas por hecho…

Cuanto más leo sobre el cerebro y  sus efectos, más relación veo entre casi todo lo que nos ocurre y lo que pensamos, y nunca he visto a nadie preocupado por esto. Es más, nuestro instinto de supervivencia, el  que nos hace estar alerta de los peligros es el sistema que dejamos en modo automático continuamente, sin trabajar otra opción.

Cuánto puede aguantar cualquier cuerpo en un modo alarma continuo. Muchos de estos pensamientos pueden estar basados en criterios más o menos objetivos, pero muchos de los peligros que nos atenazan son imaginados y tiene que ver más con el futuro que con lo que nos ocurre en ese instante. Como si el futuro estuviese asegurado, invertimos en él esfuerzo y energía a raudales.

Muchos eventos vitales no ocurren necesariamente para mejor, pero hay muchas personas que son capaces de hacer, de lo que les pasa, lo mejor. Este es un entrenamiento al que cualquiera de nosotros se puede someter y que nuestra mente  nos agradecerá.

Si podemos elegir entre ver el lado útil de las cosas, para qué dejar a nuestros patrones automáticos decidir por nosotros.

El profesor Dispenza después de estudiar miles de casos de lo que podrían denominarse “sanaciones  milagrosas” que la ciencia no puede explicar, estableció unas características comunes a todos los casos:

La primera de ellas es que estas personas aceptaban que existía algo por encima de ellos, en un aspecto espiritual que podía ayudarles.

La segunda es que tenían clara su responsabilidad en su enfermedad, teniendo en cuenta sus pensamientos y su actitud, ser víctimas y pasarse la vida en permanente estado de enfado, entre otras, habían sido causas de su estado y por lo tanto ellos mismos podían revertirlas.

Y la última es que establecieron un Plan, en el que creyeron desde el principio y no se apartaron de su ejecución. Asumiendo la responsabilidad de reinventarse  en personas que ellos mismos admirasen y no en las personas que habían sido hasta ahora.

Es cierto que podrás seguir preguntándote porqué a mí pero seguro que si pasas al siguiente nivel, el de la responsabilidad y la creencia de que puedes hacer algo, todo cambiará.

Tiene o no tiene que ver con lo que piensas…

¿En “justa” reciprocidad?

reciprocidad

La reciprocidad es una cuestión que curiosamente en todas las sociedades del mundo se respeta, si alguien hace algo por ti, te encuentras conque el hacer algo por ella se convierte en una necesidad vital.

Has reparado en que a veces puede ser usada contra ti hábilmente.

Este sentimiento que guía en muchos casos nuestras acciones sin nosotros pretenderlo, usado de manera consciente supone una modificación de la conducta de  las personas.

Seguramente recordáis alguien que sin vosotros pedirlo os ha traído algo , os ha regalado algo u os ha hecho un favor recientemente. A partir de ese momento te sientes en deuda, independientemente de la persona acreedora, un duendecillo anda por tu mente intentando desembarazarse de esa cuestión. Y cómo, normalmente saldándola cuanto antes.

En muchos casos simplemente contestamos: “gracias, ya sabes que si necesitas algo” pues ese algo de ese momento, estás expuesto a que esa persona “se lo cobre”. Un cheque en blanco te hará, prácticamente,  hacer lo que te pida.Será la única forma de acabar con ese sentimiento de débito.

Tras indagar sobre esta cuestión, por ejemplo he observado la actividad los “me gusta” y “compartir” en Facebook. Se refleja claramente este comportamiento humano. Si alguien cliquea en un post tuyo, rápidamente buscamos alguno  de la otra persona para hacer lo mismo. Si no, hacemos como que ni siquiera lo vemos, a pesar de que toda la información pase descaradamente por nuestros muros e incluso nos guste. Acaba siendo una cuestión de ignorar o de no mostrar  bien  que estamos conectados la mayor parte del día o  bien nuestro interés por esa persona.

El porqué de este comportamiento daría para otro post, hoy me ciño a la reciprocidad. De cualquier forma empieza a pensar , cómo actúas tú en las redes

Otros ejemplos claros de la utilización de la reciprocidad son las muestras gratuitas que las marcas nos ofrecen y regalan, las degustaciones gratuitas, no son inocuas. Tampoco  las contribuciones a las Campañas Electorales, como estamos comprobando e incluso si alguien que nos disgusta nos hace un favor, sólo por no deberle nada, corremos raudos a pagarlo.

Ese entrenamiento desde pequeños, que hemos llevado a cabo para no saltarnos la regla, hace que nos resulte desagradable el sentimiento y que tenga un alto valor psicológico.

En cualquier caso este aviso en para que ese sentimiento lo puedas detectar y no te suponga ser víctima de una manipulación o por lo menos  que  reconozcas su influencia. Siempre, quien intenta hacerlo con otra intención,  toma la iniciativa. De ti depende que exista o no esa deuda.

Dar sin esperar nada a cambio, es una de las formas más gratificantes de vivir. Convicción a la que solemos llegar cuando ya hemos gastado demasiado tiempo y energía en acumular, sin ver resultados. Quien así se comporta nunca está en deuda con nadie, porque no tiene apego a nada.

Conseguiremos ese desapego algún día…

“Quítate el impasse”

imapsse

Si tras estudiar una cuestión o pensar en ideas o proyectos nuevos, tienes la sensación de estar estancado y de no poder avanzar, en neurociencia este bloqueo se denomina impasse.

En la sociedad actual la mayor parte de los trabajadores hacemos tareas que están relacionadas con la creatividad. La innovación en este tipo de cuestiones, es un bien precioso  para la gran mayoría de las empresas.

Para relegar el proceso de pensamiento reproductivo y  acceder a un proceso de pensamiento productivo, es decir, generar nuevas ideas, debemos conocer algunas de las tácticas  y estrategias que la ciencia pone a nuestra disposición.

Si en algo están de acuerdo todas las fuentes consultadas es que el estrés, los juicios anticipados y las críticas son enemigos de este planteamiento. Nuestra costumbre de esperar a que alguien proponga o escriba negro sobre blanco para cuestionarle absolutamente todo, tiene toda la pinta de ser una práctica del pasado y de trabajadores obsoletos.

La tendencia se dirige a separar completamente las fases en la creatividad, cuando nos dedicamos a idear o a producir para salir de estos bloqueos, las ideas deben fluir sin restricciones de ningún tipo. Os diré que en las empresas más punteras el ratio que alcanzan es de 100 ideas a la hora.

La novedad es vanguardia y ésta a su vez ganancia y valor añadido.

Un impasse es un obstáculo que nos encontramos en este proceso de producción, que lejos de ser insalvable requiere de conocer algunos trucos para salir de él. Incluso cuando tu trabajo es altamente rutinario, hay días que necesitas tu creatividad  para hacer frente a esta perspectiva nueva que se te plantea.

Uno de los procesos que funcionan es el famoso llevado a cabo por Edison que preguntado por el agotamiento que podían producirle sus fracasos en la búsqueda de su invento, él insistía en que había descubierto numerosas formas de que no funcionase. Por lo tanto probar una solución tras otra hasta obtener la deseada es una opción.

Si haces una posible lista con las soluciones también te ayudará.

Otra opción aportada por el profesor Bachrach es no focalizarte  cada vez más fuerte y más tiempo sino hacer algo completamente diferente en los siguientes minutos, algo   que te interese y que sea divertido.

Si relacionas estos consejos con empresas creativas e innovadoras conocidas, te darás cuetna que la neurociencia las gobierna. Todo está dispuesto para que el proceso de creatividad sea el idóneo.

Y finalmente te dejo un ejercicio propuesto por Bachrach para cuando experimentes un bloqueo mental:

Imagina que lo que te está bloqueando se representa de una manera física en algo de lo que te puedas desprender y que puedes llevar puesto: jersey, anillo, gorra, zapato…

Cuando lo tengas visualizado y asociado con tu bloqueo, quítatelo.

Seguro que te sentirás más libre y relajado.

Qué puedes aprender de Homeland

homeland

Seguramente para muchos de vosotros el Sargento Brody no es un personaje desconocido, en el caso de que así lo fuera, os invito a leer una sinopsis de la serie Homeland.

El personaje del Sargento se desarrolla a través de flashbacks de su captura, encarcelamiento y tortura en Irak. Tras ocho años de cautiverio, en una operación de las Delta Force, es rescatado y vuelve a los Estados Unidos como un héroe de guerra, más tarde acaba destapándose como un aliado de Al-Qaeda.

Tras seguir la serie en televisión y leer sobre estrategias de la guerra de Corea  y de persuasión , he querido reflexionar sobre cómo alguien tan vinculado y comprometido con la defensa de un país, como para alistarse en un ejército que continuamente participa en conflictos bélicos, puede acabar cambiándose de bando y trabajar para el enemigo y qué podemos aprender.

Ser congruente con lo que uno piensa y  hace es una cuestión bastante importante para el ser humano, por eso cuando se quiere investigar sobre personas, es más importante observar el comportamiento que el discurso.

El caso de esta serie parece extraño pero si nos atenemos a las muchas ocasiones en que somos manipulados por pequeñas peticiones sin que nosotros lo notemos, no será tan raro que entendamos cómo  pueden  acabar  cambiando  nuestros sentimientos, las de más impacto. Por ejemplo, la simple firma en una petición, nos hace que a partir de ese momento, nuestros sentimientos cambien y estemos mucho más sensibilizados con la causa. Siguiendo la filosofía “ comienza pequeño y construye”.

Para que nosotros lleguemos a la situación del Sargento Brody, Cialdini, apunta que el compromiso con la causa es la llave y para analizar cómo debe ser éste, estaremos atentos a cinco cuestiones.

La primera de ellas es que sea activo, es decir, que Brody al comenzar a enseñar la lengua inglesa al hijo del dirigente de Al-Qaeda, Abu Nazir, estaba llevando a cabo una acción que poco a poco modificaba su mente con respecto a los yihadistas y a la vez introducía en sus conceptos y dogmas. Un niño que podía comparar con sus hijos y que era querido por su padre, a pesar de que era un terrorista, hacía que su compromiso fuera más fuerte. Cuando en un ataque norteamericano matan al niño, la empatía con su cruzada se acrecienta.

La segunda que fuera público, al hacer su compromiso público delante del resto de terroristas y enlaces, del compañero convertido al Islam y pensando en las personas que verían la grabación de su video confesando que  iba a llevar a cabo un atentado, fue definitivo. Además, al grabar ese video, su único deseo es ser congruente consigo mismo y su mensaje, por lo tanto, no se vuelve a cuestionar su misión hasta que su hija interviene para quitarle la idea.  Como explican los psicólogos Jones& Harris, lo que piensan que es cierto los que están a nuestro alrededor, determina enormemente lo que nosotros pensamos que es verdad.

Los compromisos públicos son muchos más duraderos.

En tercer lugar debe costar mucho esfuerzo el compromiso, a Brody le cuesta años de torturas en los que se utilizan ritos similares a los que él mismo entrenó en los Marine y de los que también participan tribus como los Thonga y algunas macabras iniciaciones de las fraternidades norteamericanas que tienen que ver con morir casi de sed, de hambre,ser golpeado, morir de calor o frío, castigos y amenazas de muerte, comidas sin sabor y todo tipo de castigos imaginables…

La última de las cuestiones referentes a cómo hacer del compromiso la clave, pasa porque sea escogido libremente, es decir, que no haya atisbo de recompensa inmediata en hacerlo, sino que aceptemos una responsabilidad interior sin presión externa. Una vez que el Sargento es liberado y devuelto a los Estados Unidos la única presión que tiene para llevar a cabo el atentado es su propio convencimiento de que la misión es legítima.

Ahora imaginaos estos cinco puntos vinculados a una meta u objetivo que queráis llevar a cabo, ¿podrían ser efectivas herramientas para ponerlo en marcha?.

Inténtalo y dinos si entiendes a Brody o no.

¡¡No se me enojen!!

enojo

No sé, si siendo tan reciente la última vez que el enfado intentó capturarme está bien que escriba acerca de ello.

Aunque vista la duración, que en otro momento me hubiese fastidiado varios días, y en esta ocasión se condensó en un atisbo, no sólo creo que debo escribir sino compartir todos los trucos  con los que  entreno. Una vez funcionan unos, otras veces otros y a veces necesito todos a la vez.

En mi caso cuento con una ventaja y es que no tengo mal humor y además  mejoro mi paciencia a pasos agigantados. Lo que me hace gracia es, que mientras yo hago denodados esfuerzos por gestionar mi enojo, hay personas que presumen de mal carácter como si fuese algo de lo que estar orgulloso.

Habréis oído, en varias ocasiones que las cosas con fulanito funcionan bien o que todo el mundo le respeta  porque tiene carácter, personalidad, todos eufemismos para decir que tiene mal humor y la gente le teme.

Hay a quienes les precede su reputación y muchos son los personajes célebres reconocidos por su mal humor, tanto es así, que recuerdan los logros en su profesión o dedicación menos, que sus actos fuera de control.

Hablar cuando uno está enfadado no suele ser buena idea, la ofuscación te impide pensar con claridad, recuerdas otros episodios similares que te incrementan la emocionalidad y el resultado es algo que debes mantener y alimentar, porque de otro modo sólo cabría pedir disculpas y reconocer la desmesura.

Intentar justificar tu irascibilidad, te hará incompatible con el cambio. Y todo a tu alrededor sea un ficticio remanso de paz, puesto que para no alterar el entorno  nadie hablará contigo más que de cosas triviales y aún así, acabarás tratando de imponer tu voluntad.

De tus enfados, sólo hay un responsable tú. Existe una leyenda budista cuya enseñanza casa bien con nuestro refrán que dice “las barcas en el mismo puerto se rozan” y es que el enfado muchas veces es, sí chocar contra otra barca pero en la mayoría de las ocasiones, ésta  iba a la deriva,  no la dirigía nadie y por lo tanto demuestra  que cuando nos enfadamos, no hay nadie en el otro bote.

No es fallo del otro porque para ti, siempre hay otra opción.

Algunos de los trucos que uso :

  • El típico contar hasta 10, distrae la mente y evita el primer impulso
  • Cerrar la boca y ahora añado no escribir mensajes
  • Ponerle algo de humor
  • Darle otra perspectiva  y ponerme en su lugar, buscando una justificación.
  • Pensar en el hecho como si hubiese ocurrido hace tiempo

Y mi favorita escuchar tu música preferida a tope pensando en tu lugar preferido, imposible que no mejores!!!

Nunca digas, nunca jamás

never

Esta cultura nuestra,en la que nos socializamos, si algo nos graba a fuego es  ver dificultades, carencias o defectos en todo aquello sobre lo que ponemos el foco de atención.

Nos acostumbramos a aplicar tan sólo nuestra experiencia y lo que pensamos, como si fuera un remedio para todo, a cualquier aflicción, sin darnos cuenta de que estamos mediatizados por lo poco que vemos, leemos, escribimos y por cómo lo contamos.Sólo hacer esto nos mantiene siempre dentro de los mismos límites y nos impide crecer, innovar, ir más allá

Si a cualquiera de nosotros, nos invitan a pensar tres minutos para definir los rasgos fundamentales de la cultura de nuestra empresa, organización o familia. Aunque tengamos más y mejores cosas que decir, no desaprovechamos el momento para dar unas grandes pinceladas de lo que, a nuestro entender, debemos corregir, en la mayoría, lo que no tenemos, será lo fundamental. No sólo eso, incluso  si tuviésemos que partir de algo para mejorar, sería de esa lista de faltas.

Parece como si algún tipo de maldición se pudiese cerner  sobre nosotros si descarnadamente afirmamos que coincide con nuestros valores, que comparte nuestra misión, que nos gusta. Al segundo siguiente añadiríamos coletillas como “de momento” o “hasta ahora”. Qué  nos ocurre cuando hay que  apreciar  lo que uno tiene…

Qué conseguimos añadiendo a todas las frases “siempre” cuando de lo que vamos a hablar es algo que queremos corregir o “nunca” cuando queremos que sea el hábito. Reflexiona sobre estas palabras, es cierto, que siempre o que nunca. Piensa, cuántas veces, muchas, pocas. Cuantifica, quizá sean sólo una o dos.Que posibilidad de cambio hay en  un comportamiento  que se lleva a cabo siempre, y  nunca…

Qué nos hace ver un” problema” en cada cuestión. Sobre todo el lenguaje. No ser consciente de que almacenamos las cosas con las palabras que nos dirigimos. Por lo tanto, sólo comenzar a detectar qué palabras son nuestras habituales será un paso decidido en la buena dirección.

Si nuestro lenguaje no  nos faculta para buscar más soluciones, para utilizar nuestra imaginación de la mejor manera y lo usamos para torturarnos y decirnos “no irás a pensar  bien  y si luego todo va mal» o «siempre sale mal”. Nos boicoteamos a nosotros mismos constantemente.

Si  al menos,  almacenas la experiencia  apreciando lo bueno,  durante el lapso de tiempo que resta hasta el evento, estarás bien, eso significará que lo podrás encarar mejor, que no habrás minado tu autoestima y tus nervios con todo tipo de elucubraciones.

Es cierto, que para nuestras entrenadas mentes es más fácil recurrir a agoreros pensamientos que a otros más útiles.  Pero no puedes hacer que tu sistema de alarma se mantenga en el nivel  DEF CON 1, no llegarás a diferenciar una simple eventualidad de una catástrofe. Utilizarás la misma energía en ambos casos y todo se convertirá en un «problema» que alertará tu sistema.

Te propongo que esta semana analices los efectos de “siempre” y “nunca” en tus frases. La mayoría de las veces hacen daño. Desterrémoslas.

Generalizar  es «siempre» un error. Entrenas y te atreves a no hacerlo.

¡¡¡Vilma, ábreme la puerta!!!

vilma

Adivino que, como yo, has empleado mucha de tu energía en el “cambio” de otros. Has insistido hasta la saciedad, primero por, lo que tú creías que eran, “las buenas” y  harto de no obtener  resultados, “por las malas”.

Dime que con algunos lo has intentado miles de veces…y no cambian. Les has dado oportunidades, se lo has dicho de todas formas… Estás tan cansado, que  todo lo que te propongan, ya lo has probado.

Has conseguido incluso, que la otra persona, con su sola presencia te soliviante. Es verle y dolerte el estómago, cambiarte el gesto, tensarse tu cuerpo. No quieres reconocer que te has rendido, que no le soportas y  no piensas dedicarle un minuto más.

Bienvenido al, por defecto, modo habitual de cambio.

Seguro, que si piensas en ti mismo, comprobarás  que la puerta del cambio, sólo  se abre desde dentro, con lo cual, por mucho que llamen y  empujen desde fuera, el esfuerzo será en balde. Algo tendrá que moverse dentro de ti para que lo hagas.

Quiere eso decir que el cambio no es posible. No. Sólo quiere decir que las personas no van a ser como nosotros queramos si no ven en ese cambio el cumplimiento de algún deseo, sueño u objetivo. Y que nosotros con nuestro empecinamiento, consejitos y reprimendas, no conseguiremos nada, a no ser, que nuestro discurso sea el idóneo.

Piensa por un momento en alguna ocasión en la que alguien te haya influido para cambiar. Quizá  te mostró una nueva opción, matiz, una nueva perspectiva, algún elemento que te amplió tu visión. Quizá te descubrió recursos  que existían, en los que no habías reparado o te resaltó habilidades que tú nunca hubieses visto. Quizá confió en ti para que hicieses cosas que tú no te hubieses atrevido solo.

Te invito a que hagas una lista de esas personas, mínimo tres, quienes más han influido en tu vida, en este sentido. Recuerda y apunta al lado, los momentos decisivos en que te ayudaron, qué te dijeron.
No continúes leyendo  hasta que no la hayas terminado.

Seguramente esa lista te haya recordado las claves a las que todos asociamos estos momentos, cuando nos sentimos invencibles, orgullosos de nosotros mismos, agradecidos.

Estas emociones que te embargan son las que producen los Potenciadores de Estados Positivos. Estos no parten de lo negativo, esto ya lo recuerda nuestra mente por defecto, como ayuda a la supervivencia. Son las palabras que alguien nos dedica reseñando lo mejor de nosotros.

Mi “yo ideal” parte de mis fortalezas  porque de otra manera, con todo perdido, no me importará quedarme en la casilla de salida, sin hacer nada, pensando en la futilidad de  ese esfuerzo.

Si tenéis cerca a alguien que creéis que necesita un  cambio, no luchéis contra él, cambiad de actitud, mostradle el camino  fácil.Comenzar a apreciar lo que hace bien por mínimo  que sea y habréis prendido, en él, la llama de la superación. También conseguiréis, si lo hacéis bien, estar en su lista.

Será un proceso que requerirá constancia y tendrá momentos de alarma, retroceso y vuelta a empezar, pero si alguien cree en ti, potencia tus fortalezas y te abre un gran abanico de posibilidades, seguro que tienes más posibilidades de no rendirte y quien empujaba la puerta, agradecido, reservará su energía.

Quieres estar en alguna lista?

Desconecta el zoom

zoom

Este cuento tradicional, que recoge Doria en su libro, nos hace reflexionar sobre cómo interiorizamos lo que nos ocurre y cómo podemos ayudarnos a que la próxima vez nuestra perspectiva, con la que nos acerquemos a otras cuestiones, sea mucho más beneficiosa para nosotros.

PUEDE SER, PUEDE SER
En el lejano Reino de Kariel, vive Long Ching, un anciano de frágil cuerpecillo y larga barba blanca. Sus modales serenos y su palabra siempre cuidadosa y amable, hacen de él un hombre respetado en toda la comarca.
Las gentes afirman que Long Ching, en su juventud, fue iniciado en los misterios de la antigua sabiduría. Y en realidad, tanto sus vecinos como su único hijo que con él vive, admiran su gran lucidez y templanza.
Aquel día, los vecinos de Kariel se encontraban muy apenados. Durante la pasada tormenta, las yeguas de Long Ching había salido de sus corrales y escapado a las montañas, dejando al pobre anciano sin los medios habituales de subsistencia. Ante tal hecho, el pueblo sentía una gran consternación por lo que sus habitantes no dejaban de desfilar por su honorable casa:¡”Qué desgracia”! ¡”Pobre Long Ching”! le decían sus vecinos, ¡”Maldita tormenta cayó sobre tu casa”! ¡”Qué mala suerte ha pasado por tu vida”! ¡”Tu casa y tu hacienda está perdida…”!Long Ching, amable, sereno y atento, tan sólo decía una y otra vez: Puede ser, puede ser…
Al poco, el invierno comenzó a asomar sus primeros vientos trayendo un fuerte frío a la región, y ¡Oh sorpresa! Sucedió que las yeguas de Long Ching retornaron al calor de sus antiguos establos, pero en esta ocasión, lo hicieron preñadas y acompañadas de caballos salvajes encontrados en las montañas.
Con esta llegada, el ganado de Long Ching se vio incrementado de manera inesperada.
El pueblo, al enterarse de tal acontecimiento, sintió un gran regocijo por la buena suerte del anciano, de tal forma que, uno a uno, fueron desfilando por su casa, para felicitarlo por tal bonanza.
¡”Qué buena suerte tienes anciano”! ¡”Benditas sean las yeguas que escaparon y más tarde aumentaron tu manada”! ¡”La vida es generosa contigo Long Ching…”!
A lo que el sabio anciano tan sólo contestaba una y otra vez: Puede ser, puede ser.
Pasado un corto tiempo, los nuevos caballos fueron domesticados por el hijo de Long Ching que, desde el amanecer hasta la puesta del sol, no dejaba de preparar a sus animales para las nuevas faenas. Podría decirse que la prosperidad y la alegría reinaban en aquella casa.
Una mañana como cualquier otra, sucedió que uno de los caballos derribó al joven hijo de Long Ching con tan mala fortuna que sus piernas y brazos  e incluso algunas costillas, se fracturaron en la tremenda caída. Como consecuencia, el único hijo del anciano quedaba impedido durante un largo tiempo para la faena diaria.
El pueblo quedó consternado por esta triste noticia por lo que todos los vecinos fueron pasando por su casa, mientras decían al anciano:¡”Qué desgraciado debes sentirte Long Ching”! le decían apesadumbrados.¡”Qué mala suerte, tu único hijo”! ¡”Malditos caballos que han traído la desgracia a tu casa”!
El anciano escuchaba sereno y tan sólo respondía una y otra vez: Puede ser, puede ser…
Con el tiempo, el verano caluroso fue pasando y cuando se divisaban las primeras brisas del otoño, una fuerte tensión política con el país vecino estalló en un conflicto armado. La guerra había sido declarada en la nación y todos los jóvenes disponibles eran enrolados en aquella negra aventura.
Al poco de conocerse la noticia, se presentó en el poblado de Kariel un grupo de emisarios gubernamentales con la misión de alistar para la batalla a todos los jóvenes disponibles de la comarca. Al llegar a la casa de Long Ching y comprobar la lesión de su hijo, siguieron su camino y se olvidaron del muchacho que tenía todos los síntomas de tardar en recuperarse durante una larga temporada.
Los vecinos de Kariel sintieron una gran alegría cuando supieron de la permanencia en el poblado del joven hijo de Long Ching. Así que, de nuevo, uno a uno fueron visitando al anciano para expresar la gran suerte que de nuevo al anciano con su Ala tocaba.
¡”Gran ventura ha llegado a tu vida Long Ching”! le decían ¡”Bendita caída  aquella que conserva la vida de tu hijo y lo mantiene a tu lado durante la incertidumbre y la angustia de la guerra”! ¡”Gran destino el tuyo que cuidade tu persona y de tu hacienda manteniendo al hijo en casa”! ¡”La buena suerte bendice tu morada”!.El anciano mirando con una lucecilla traviesa en sus pupilas tan sólo
contestaba: Puede ser, puede ser

Seguramente te hayas enfrentado a acontecimientos en tu vida que parecen trastocar todos los planes y que si no los pones en perspectiva, dirías seguro algo como «qué mala suerte tengo siempre» o «siempre me pasa lo mismo». Pero también es cierto que estos «golpes de mala suerte» nos han llevado por caminos, que de otro modo no habríamos escrutado y en muchas ocasiones, nos han proporcionado grandes momentos, nos han hecho conseguir encontrar el significado de nuestra vida y nos han puesto más  cerca de nuestros éxitos personales.

Si algo quiero transmitiros en este post es un pensamiento que se le atribuye al Dalai Lama y que se condensa en la siguiente cita «Recuerda que no conseguir lo que quieres, a veces significa un maravilloso golpe de suerte».

Personalmente, es una idea que ha calado hondo en mi vida, constituyendo un aprendizaje diario. Me obliga a quitar el zoom de la vivencia en concreto y a incluirla en un escenario más amplio. Hacer esto te ayuda a  que desenganches de sentimientos perjudiciales  como la vergüenza, la  culpa y la tristeza, haciendo que  buscar la parte positiva y diferente del acontecimiento, entrene tu cerebro para ver nuevas oportunidades.

Si recuerdas algo que en el pasado viviste como un obstáculo insalvable que parecía que había acabado con tus sueños y  tus planes, la interesante perspectiva del tiempo te habrá hecho ver, incluso, que  «todo ocurre por algo».

Si vas a pasar el resto de la semana pensando en lo que te ha sucedido, al menos dale una nueva vuelta, más útil. El pasado es eso,  pasado,  nada puedes cambiar, refocilarte en cada escena de tu película, sólo hará que te quedes estancado en esa pesadilla y te sientas cada vez peor.

Desconecta el zoom y  mira otra vez la situación con una perspectiva más amplia. Piensa qué has aprendido de tu experiencia, con qué merece la pena quedarse.

No te fustigues y lo revivas, no te servirá de nada. Estarás tan ocupado, lamiéndote las heridas o planeando la venganza, que te impedirá ver las infinitas oportunidades que surgen a tu alrededor.

Las cosas no son buenas o malas, son diferentes puntos de vista.

Pueden ser como tu quieras!!!!!

¿Vigilas tu playa?

vigilantes

Si hablamos de influencia y de los impactos a lo que estamos sometidos diariamente, no podemos excluir el del principio de contraste del que, en numerosas ocasiones, somos víctimas.

La sofisticación de su actuación  sobre nosotros es explotada en numerosas ocasiones por avispadas personas o geniales comerciantes  que, sin darnos cuenta, nos “colocan” sus productos como si de nosotros mismos hubiese nacido la idea.

Si prestáis atención, cuando entráis a cualquier comercio y os atiende un buen comercial, siempre os llevará y os ofrecerá  los productos más caros que hay en la tienda. Si no están a vuestro alcance, o no os convence, ya estaréis listos para que os ofrezcan cualquier otro producto, será muy difícil que no acabéis comparando y comprando productos que, sin el del  precio inicial, no os hubiesen parecido un chollo.

En el caso de que  hayáis comprado el primero, o uno caro, ya será más fácil hablar de complementos  de precio inferior. Lo mismo ocurre por ejemplo en la compra de un automóvil, cuando el modelo está seguro, atacamos con los paquetes extras, por comparación, todos te parecen mucho más baratos, que el propio coche.

En el caso de las personas, también ocurre esto, si  estás con una persona hablando y te parece muy interesante, atractiva o inteligente, la siguiente persona que veas, que no responde a tu modelo inicial quedará por este efecto eclipsada por la primera. De ahí el impacto de la publicidad estática y en TV, cualquier cosa sobre la que después fijes tus expectativas, acabará defraudándote.

Los experimentos en los que  basa Cialdini este principio, parten de las diferencias de temperatura en tres vasos de agua: uno  frío, otro templado y el último, caliente. Quienes introducen la mano primero, en el caliente,  el templado les parece frío y los que lo hacen en el frío, es el templado el que califican como caliente. También demuestra cómo quienes ven series en TV como “Los Angeles de Charlie” o “Los Vigilantes de la Playa” y empapelan sus habitaciones con fotos de sus atractivos personajes, encuentran sus citas muchos menos atrayentes que quienes no, o quienes ven un programa diferente.

Esto que os parece tan obvio al leerlo, y que seguro os ha recordado numerosos ejemplos, es casi indetectable en la práctica, y los que son conscientes de este efecto, lo utilizan ejerciendo una gran influencia sobre nosotros.

La práctica de hoy es un “arma de doble filo” puesto que puedes ser la parte activa y utilizar este truco en tu favor, o jugar a detectar si es cierto que a tu alrededor se suceden estas situaciones  fuera de tu control. Tú eliges.

¿Un Tetris?

tetris

Un estudio del departamento de psiquiatría de la Harvard Medical School  investigó el efecto de este juego en alrededor de unas treinta personas. Recordáis en qué consiste, hay que ir colocando cuatro piezas con formas distintas  para que vayan encajando en los huecos libres y rellenen una fila, cuando está completa, se elimina, si no las colocas bien, se van amontonando hasta que llenan la pantalla y pierdes la partida.

Pues bien, estas treinta personas, jugaron durante bastantes horas al día, durante tres días seguidos. El resultado fue, que cuatro días después del experimento, algunos no podían dejar de soñar con las piezas del juego cayendo del cielo, otros las veían en cualquier lugar, incluso hubo alguno que describió sus visitas al supermercado como una partida del juego, en la  que intentaba rellenar los  huecos entre las cajas de cereales y demás productos.
¿Qué es lo que había ocurrido? Pues que ellos mismos habían instalado ese software y esos patrones en su cabeza tras tantas horas de juego.

Esto es lo que muchos de nosotros hacemos cuando no desconectamos de los comportamientos que tenemos en nuestros trabajos, en los que  consumimos tantas horas al día. Existen muchas personas que son incapaces de romper el patrón del comportamiento y la función que desempeñan en sus trabajos. Os pondré tres ejemplos de dedicación en las que se da,  en un grado considerable y  con los que rápidamente podéis encontrar analogías con vuestra profesión. Uno de ellos son los maestros, quienes se pasan el día corrigiendo a sus alumnos comportamientos y déficit de conocimientos, que  tienen dificultad para  compartimentalizar espacios y  siguen  haciendo lo mismo en su vida con sus familias, otro pueden ser los auditores, personas que se pasan el día buscando en grandes cantidades de información el error y por lo tanto lo continúan haciendo en el ámbito privado y personal y finalmente, el de los deportistas profesionales que trasladan la competición fuera de sus deportes.

Ninguno trata de ser descortés, pesado o desagradable pero el patrón de comportamiento que tanto han entrenado y que tan buenos resultados le da en su trabajo, se manifiesta en ámbitos donde no es tan bien recibido, pudiendo llegar a causar problemas de inadaptación. Pero la gran noticia es, que esta cuestión de enfoque se puede trabajar y conseguir circunscribirla a su ámbito correspondiente. Esto demuestra que el patrón que tú entrenas en tu cerebro, éste lo traslada a otras facetas de tu vida.Por lo tanto,  aunque el relatado sea un efecto indeseado,  podéis imaginaros otras habilidades beneficiosas como: ser más alegres y optimistas.

La práctica de hoy es  una cuestión de escaneo. Pensemos en un escáner, una máquina que tenemos que poner en marcha, cuidar su mantenimiento, configurarla y  que nos sirve para explorar y reconocer, ya sea en medicina, en electrónica o en informática.

Nuestro propio escáner, un dispostivo que  podemos configurar y  que pretende  que escaneemos para explorar y reconocer lo positivo que nos ha ocurrido en el día, para que entrenar este  patrón, nos sea cada vez más familiar y automático.Está científicamente comprobado que ser optimista multiplica las oportunidades y posibilidades en tu trabajo y en tu vida.

Ponlo en marcha, piensa en todas las cosas positivas que te han ocurrido hoy, mínimo tres. Sólo hacer este escaneo ya te proporcionará bienestar y te dará una idea de lo relativamente fácil que es la solución.

Empieza a usar tu mente como un filtro antispam, o te vas a dejar  invadir por cualquier cosa.

¡¡¡Fenomenal!!!

IMG_0820

Son alimento para la mente y arrojan luz sobre el entendimiento y el conocimiento, las palabras, según Jim Roth.

A veces creemos que lo importante  de lo que decimos es lo que queremos decir pero, es realmente lo que decimos. Parece  un trabalenguas y es una realidad, el significado de las palabras, acaso es el mismo para todos.

Qué tiempo empleamos en especificar el término que mejor se adapta a lo que queremos  expresar. Usamos tanta jerga y términos genéricos que a veces somos incapaces de aportar algo más allá  de definiciones de situaciones como  “marrón”, “bueno” o “malo”.

Definir y concretar,  lo alejamos de nuestras posibilidades hasta con las emociones más básicas, ya no sabemos si mal , es triste, enfadado, asustado o enfermo. Damos tan pocos datos a nuestros interlocutores que estos podrán apenas entendernos y menos empatizar con nosotros. Lo hacemos tanto con lo bueno, como con lo malo, pero especialmente con lo primero.

Ponemos poco empeño en trasladar la realidad como la vemos y a veces es esa misma ansiedad, la de no saber cómo expresarlo, la que nos hace sentirnos impotentes para resolverlo. Incluso advertimos menos  soluciones a lo que nos aflige.

Paulo Coelho afirma que no hay arma más poderosa que las palabras y no puedo estar más de acuerdo. Quién si no, nos despierta todas las mañanas. Las palabras se agolpan en nuestra mente nada más abrir el ojo, y a algunos todavía les resuenan las de sus sueños. Qué nos decimos, cómo nos hablamos. Son palabras potenciadoras, positivas, que describen un fantástico día por delante, o todo lo contrario.

Las palabras, los pensamientos, las emociones, las fabricamos nosotros y de nosotros depende primero, que seamos conscientes de esto, segundo, que sepamos que  podemos elegir estas u otras y tercero que somos responsables de lo que de ellas se derive en nuestro día y en nuestra vida .

Esto también se traslada a nuestra relación con los demás, tanto en lo que nosotros decimos como en lo que nos dicen, o no te das cuenta cómo te afecta lo que escuchas.

Si queremos que las personas tengan la deferencia de hablarnos de modo que nos sintamos bien, cómo podemos ser nosotros quienes tomemos la iniciativa. El lenguaje es muy importante en tu experiencia diaria. las palabras que asociamos con la propia vivencia, se convierten en la experiencia misma.Te propongo un truco.

Cada vez que alguien te pregunte cómo estás, responde: “¡Fenomenal!,  Si, si sé que todo no es perfecto, pero piensa en todo lo que tienes y quieres agradecer, no tengas miedo a decirlo, suena ¡Fenomenal!

Te sentirás mejor, al recordar que es un supuesto truco, esbozarás una sonrisa, todos los mensajes que le enviarás a tu cerebro serán de bienestar y positivos. Si sigues practicando, tu humor mejorará, tus relaciones con los demás también  y acabarás disfrutando de todas las pequeñas y grandes cosas que tienes que agradecer en tu vida.

Que no se quede en ti, haz que sea un truco colectivo, compártelo  y que todos, como mínimo el verano de 2013 estemos ¡Fenomenal! . Contágiate.

Recuerda que si no, todo podría  desaparecer…

¿Realmente importa?

importancia

Mientras los hechos se suceden a velocidades de vértigo en nuestra vida. Nuestro cerebro no descansa a pesar de hacer una selección  y filtro constante  para no conseguir gripar nuestros motores, pero aún así, hay quienes se empeñan en dar a muchos de estos acontecimientos el mismo valor y someter a varias atmósferas sus neuronas constantemente.

Ocuparse y preocuparse  por hechos sobre los que no se tiene control, hace que nuestra  imaginación en un uso perjudicial nos sirva para provocar más miedos y ansiedad, en lugar de ayudarnos con las soluciones. Es lo que provoca el estrés, una merma importante en  nuestras capacidades, sobre todo en  la creatividad. Nos acostumbramos a vivir en un estado de alarma constante, siendo difícil que podamos, en este estado, trabajar para buscar soluciones.

Otro de los esfuerzos que acometemos  para aumentar nuestro nivel de estrés es darle a las cuestiones que vivimos en las relaciones con otros, más importancia de la que realmente tienen, magnificando los rasgos negativos y yendo más allá de los hechos. Añadiéndoles creencias, suposiciones y experiencias anteriores. La mayor parte de las veces no ocurre lo que imaginamos. Aunque en muchas ocasiones lo complicamos nosotros hablando de más sobre la cuestión y poniendo a nuestro interlocutor alerta, al dar argumentos y excusar comportamientos que ni siquiera había detectado, por no tener que ver con lo estrictamente ocurrido.

Muchas personas lo llaman “no tener la conciencia tranquila”, pero en muchas ocasiones también responde a circunstancias que por las  analogías de recuerdos que suscitan en nuestra mente, creemos que se repiten en su integridad y por lo tanto, nos enfrentamos a ellas, de nuevo, con las mismas armas. Si una vez no funcionaron y te trajeron complicaciones, qué te hace pensar que ahora sí lo harán.

“La manera en que vemos el problema es el problema” dice Steven Covey. Si respondemos a las creencias que los demás tienen de nosotros disculpándonos y contando una película que nada tiene que ver con los hechos, no trasladaremos  lo que queremos manifestar en realidad, ni conseguiremos nuestro objetivo.

La mejor forma de no ser presa de estos momentos es la reflexión, no actuar ni por impulsos, ni por consejo externo.  Los demás también tienen sus experiencias, creencias e intereses, que aunque no sean trasladados con abyecta  intención, pueden complicar en lugar de resolver, ellos casi nunca tendrán que soportar las consecuencias. Nosotros tenemos todos los datos, resolvamos.

Para tu diálogo mental, escribe en un papel los hechos tal y como ocurrieron, pregúntate qué importancia tienen para ti y qué importancia crees que  tendrán para la otra persona. Qué quieres hacer, cuál es tu objetivo, cómo te sentirías mejor y si con esto que vas a hacer, vas a estar más cerca de tu meta. Guárdalo, léelo en tres días y si sigues pensando lo mismo, hazlo. Si no, habrás comprobado que en un secuestro emocional es mejor no tomar decisiones.

Recuerda el proverbio chino “Si tienes un problema que no tiene solución, para qué te preocupas, y si tiene solución para qué te preocupas.”

Deja fluir el “qi”

Descubre el Efecto Pigmalión

efecto pigmalion

El poder que tienen nuestros pensamientos y creencias  sobre nosotros, lo comprobamos a diario. Cuando nos decimos que  somos o no  capaces, que el día va a ir mejor o peor, que esto o aquello nos lo merecemos o no.

Todas nuestras creencias se hacen realidad de una u otra forma. Y raro es el día en que desde por la mañana somos conscientes de la importancia de planificar, para que todo este caudal de energía juegue en nuestro favor.

Cambiar el punto de apoyo de nuestra vida hacia lo positivo, es un factor fundamental, ya dimos algunas pautas en el post “Enfócate en lo bueno”, ahora quiero hablar de este efecto en los demás. Cómo nuestras palabras y nuestros pensamientos afectan a quienes nos rodean.

La importancia de creer en las personas y en sus habilidades y capacidades es definitiva para llevar una empresa a buen puerto. Si en algún equipo quien dirige no cree en los demás y se lo traslada por medio de gestos, reparto de tareas o incluso repitiéndole constantemente lo que hace mal, no conseguirá su objetivo, sólo quemarle, desmotivarle y mermar su confianza en sí mismo.

Muchos son los experimentos en los que se demuestra que enfatizar la fe y creencia en las capacidades de las personas, tiene efecto inmediato. Por ejemplo, los que recoge Shawn en su libro. Él ha comprobado que en un  experimento  para resolución de problemas matemáticos, en el que se pasaron dos cuestionarios entre personas de diferentes razas, tras el primero se les indicó que las personas asiáticas tenían  mejores resultados en estas áreas que los demás, en el segundo cuestionario esto se demostró con el aumento en su puntuación.

Son muchos los personajes famosos que tuvieron la suerte de contar con un efecto Pigmalión en casa, sus madres, como fue el caso de Caruso, que consiguió no desanimarle a pesar de las negativas que recibió en su infancia y en el principio de su carrera.

Esto quiere decir que además de cambiar nuestro estado mental también podemos hacerlo con el de los demás. Por lo tanto, aviso para todos esos jefes y padres, que, lejos de confiar y alimentar las capacidades de sus empleados e hijos, se enfocan en los errores y defectos.

Si quieres ser el escultor de Ovidio y conseguir con tu mármol una Galatea ideal, cuando vayas a ir a trabajar y  pienses en tu equipo, pero también cuando sea  en tu  familia  o amigos,  pregúntate:

  • Creo que las habilidades y capacidades de ellos están predeterminadas o en que pueden mejorar con esfuerzo
  • Qué les haría encontrar esa fuerza necesaria para hacer el esfuerzo
  • Cómo puedo yo contribuir con mis palabras, gestos y creencias

epigmalion

Negociación o adhesión

negociacion

Puede  ser que sólo sean de tu agrado y conectes con las personas que te dan la razón. Seguro que conoces a alguna persona que no te ha dado la razón y sin embargo te cae bien. Quizás entiendes su comportamiento porque los argumentos que esgrime para no coincidir, son los mismos que has dado tu alguna vez o que comprendes que son aceptables. Has pensado en cómo influye esto en ti.

Cuánta importancia tiene que te den la razón en todo y de inicio, para que exista la posibilidad de llegar a un acuerdo en una negociación.
Qué es cooperar, dar opiniones sentando cátedra, sobre el trabajo o la idea de otros, atacándolas y malogrando el prestigio de su portavoz, sin añadir nada nuevo.
Qué te hace pensar que tú eres mejor, si sólo tienes tu perspectiva y tu experiencia.
Qué te impulsa a desdeñar las ideas de otro, sólo porque no son las tuyas. Quizá podrían ayudarte a matizar o mejorar.
Cuando cooperas, trabajas en equipo, colaboras, hacéis juntos, dónde te posicionas, dónde te imaginas tú: en el grupo, al frente del grupo o por encima de él.

Antes de ir a una negociación, tienes claro el objetivo, lo que estás dispuesto a ceder, de qué se va a hablar en la reunión y quién lo va a hacer. La preparación es lo más importante o vas cómo si tu idea se defendiese sola. Trabajas sobre los argumentos de “acusación” y “defensa” para ver todos los prismas.

Has valorado que captar con simpatía los distintos puntos de vista de los que negocian con antelación, poniéndote en su lugar y reflexionando sobre las distintas creencias que pueden tener, les puede hacer más proclives a llegar a un acuerdo contigo.

Estás tan pendiente de ti, de lo que vas a decir y de lo que te van a responder, que no escuchas y no prestas atención a sus gestos y movimientos.

Juzgas a las personas por su primera impresión, pero, controlas la que tú das. Tu tono de voz, lo que dices, tus gestos y tu imagen.

Te condiciona lo que los demás te han contado sobre los negociadores, tanto que a veces sólo vas a confirmar que tienen razón o crees que esa parcialidad es fruto de su propia experiencia e indagas sobre todo sin prejuicios.

Qué prefieres en el fondo, que la idea se lleve a cabo o que quede claro que el que mandas y de quién fue la idea, eres tú.

Si quieres jugar el papel de negociador y quieres mejorar, qué de lo anterior vas a tener en cuenta.

Recuerda que un “no” es un obstáculo muy difícil de salvar.

Quieres entrenar acciones útiles:
1) Empieza por defender la postura del contrario, resalta todos sus puntos de vista y pon énfasis en lo común.
2) Discutir no da beneficios, ni resuelve nada. No caigas en hablar sobre anécdotas, ni en reproches de ningún tipo.
3) Sugiere, no opines.

Si al principio no lo consigues, sólo empezar a detectar tus tics, es un buen comienzo. ¡No te desanimes!