¿Usas champú?

champú

 

Si respondes a la pregunta,¿ quién es la persona más importante en tu vida?,  y no eres tú, es que has pensado en montón de situaciones que, al menos, te serían menos agradables sin esa otra persona. Si de verdad no has reparado en que la persona más importante del mundo para ti, eres tú mismo, imagina dónde más podrías vivir que no fuese dentro de ti. A partir de ahí, ¿eres importante?

Cuando sabes que tú eres lo más importante para ti, no sólo empiezas a cuidar tu exterior tanto a nivel físico como de imagen, sino que comienzas a ser consciente de que todo esto repercute en ti mismo.

Esta cuestión a veces se confunde con vestir o estar en forma para impresionar a los demás pero ese pensamiento te distrae del objetivo, esa no es la cuestión fundamental, sino que cuidando tanto tu interior como tu exterior, tú estás impresionado contigo mismo, por lo que tus avances y tu pensamiento  se trasladan al exterior.

Volvemos al planteamiento básico que te debes grabar “ Soy lo que pienso”. Si tú mismo piensas que tu trabajo no tiene importancia, tú mismo te quitas importancia, y para ir a un trabajo así, necesitas vestirte de una manera determinada, hablar de una manera determinada y sentirte de una manera determinada, “sin importancia”.

Las actitudes que tomamos frente a la vida, no ya frente a lo que nos ocurre, sino para vivirla, las elecciones que tomamos y lo que nos decimos se exhibe a través de nuestros movimientos, lenguaje, vestimenta, etc… Aparece importante, pregúntate, ¿es esto lo que se  dice, piensa, se pregunta una persona importante?

 En muchas reuniones de emprendedores ahora te animan a que hagas y ensayes la pequeña charla de tu producto o servicio, tu elevator pitch, pero muchos, antes necesitamos hacer de nosotros mismos un producto vendible que no se viene abajo tras no pasar la primera prueba con un cliente, para poder después pasar a vender otra cosa.

Si nosotros no tenemos un discurso interiorizado positivo y energizante para contrarrestar toda esa  negatividad y esos vacuos comentarios del exterior que nos hacen daño,  no estaremos preparados para mostrar lo mejor de nosotros mismos tanto a nosotros, como a los demás.

Un niño refleja la conducta de sus padres, unos empleados la de sus jefes, una pareja la de la suya y tú mismo de lo que piensas, así que ten cuidado con quién quieres parecer, puedes ser un triunfador con datos objetivos en la mano y parecer todo lo contrario por  tu pensamiento que te delata en cuestiones como tu postura corporal, tu lenguaje, etc.

Que cómo puedes comenzar esta nueva relación contigo mismo, hoy quiero hacerte una propuesta, que seguramente cuando lo leas te hará reír, porque pensarás “está loca” pero estoy segura de que la probarás y funcionará.

En lugar de darte la consabida paliza mental con tus miedos y agobios y malos augurios, dedícate unos minutos por la mañana al autobombo, al autoelogio, no dejes que este chute de energía y de entusiasmo esté en manos de otros. Y lo de manos de otros lo digo literal.

Piensa que tu champú o  tu gel tiene poderes. Si, si como lo lees, cuando te embadurnes y  te des masajes en la cabeza, piensa que esa loción te  está convirtiendo en una persona importante, con muchas cualidades, especifícalas, no te dejes ninguna, sólo  las que digas en voz alta  las potenciará ese producto. No pares de extender tu champú o gel hasta que no te hayas dado tu charla motivadora. Haz tu propio anuncio con las habilidades y capacidades que te va a potenciar durante todo el día ese champú.

Piensa, busca que hay en ti mismo.

El éxito viene de un pensamiento dirigido y, ¿por qué no éste? Igual que sube la espuma de tu gel, igual subirá el concepto que tienes de ti mismo y la importancia que tienes para ti. Cada vez que oyes sobre un producto en un medio de comunicación, sólo oyes cosas buenas, ¿no? ¿Por qué no haces tú lo mismo contigo?

¡¡Limpia tu cabeza y tu mente a la vez!!

¡¡Enchúfate energía cada día!!

¿Qué te cuesta probar? 😉

 foto: mujerglobal

¿Quién te pone límites?

atrapasueños

“Cuando usted cree, su pensamiento encuentra medios para hacer” Schwartz

Eres de las personas que tiene muchas ideas y después las desecha porque le parecen imposibles, o ni siquiera se puede poner en muchas situaciones. Aceptas todo lo que existe sin cuestionártelo o has pensado cómo sería el mundo de otra forma.

Permite un ejemplo simple, en una conversación reciente sobre Política Penitenciaria Española en contraposición a la Noruega, pude comprobar cómo damos por asumidos muchos modos de proceder, tanto, que nos resulta poco probable imaginarnos o creer en la existencia de otros escenarios posibles. En este caso era sobre el futuro de las cárceles, y cómo podríamos trabajar en ese sentido, lo que más costó no fue recurrir a un montón de propuestas y políticas que se podían mejorar o implementar, sino creer que esas instituciones pudiesen desaparecer. Esto se puede extrapolar a otro muchos temas.

Lo que no imaginamos o no creemos que pueda existir, nos imposibilita para trabajar en esa dirección. No hace falta ser inventor o encontrar algo novedoso, sino abrir nuestra mente a un mundo de posibilidades que de momento no contemplamos.

De alguna u otra forma la mayoría de nosotros por  nuestra propia existencia, flexibilizamos nuestra forma de pensar, vamos abriendo nuestra mente, relativizando planteamientos antiguos y desechando creencias. Esto, lejos de restarnos personalidad, nos enriquece. Si cambiamos de opinión es porque utilizamos nuestra mente, porque somos permeables a valorar  otras circunstancias, matices y aportaciones ajenas.

Hoy es un buen día para reivindicar que mucha de esta apertura de mente se produce a través de los libros. En mi caso, leer ha hecho de largo, mucho más que viajar, sumado a un  interés por comprender cada vez a más personas, sus comportamientos, creer que puedo ayudarles y entenderles, a que valoren, sientan y vean, lo que pueden ser y no simplemente lo que se supone que son. Esto es mi motor.

Creer es uno de los impulsos mayores para derribar barreras y fomentar la creatividad del ser humano. Imaginaos la de personas que han creído que podían y han superado records mundiales, inventado todo tipo de avances que han mejorado nuestra vida, acabado estudios después de años sin hacerlo, superado todo tipo de discapacidades que a otros nos detendrían.

¡¡¡Bravo por tod@s ell@s!!!

Todos porque creyeron en esa máxima de Schwartz: “Su mente creará un medio si usted se lo permite”.

Seguro que tienes una lista de cosas que ibas a hacer y que no has hecho, sólo porque no has podido erradicar de tu vocabulario y de tu pensamiento, la palabra “imposible”. o las dudas infundadas sobre ti » no soy capaz». ¿Acaso lo has intentado?,¿perseverado en ello?

Seguro que si recuerdas esa lista, también la cantidad de argumentos que te diste en contra pero ¿y a favor?Hazla ahora. Nunca es demasiado tarde.

Corren malos tiempos para el pensamiento tradicional, conservador, inmovilista, si tu mente se va congelando con el tiempo, cada vez le costará más abrirse a nuevas ideas. Recuerda que no hay nada imprescindible, ni inmutable. ¡Todo es energía!

Da la bienvenida a tu poder creativo, cuestiona todo, haz experimentos, lee sobre todas las ideas que puedas, no te ciñas a lo de siempre. Eso ya sabes cómo funciona y hasta dónde puede llegar.

¿Quién te pone los límites?

No te preguntes, ¿puedes hacerlo mejor?, pregúntate, ¿cómo lo voy a hacer mejor?

foto:wearegonnabe

¿Qué energía desprendes?

energía

Te encuentras en cualquier reunión, hablando en grupo o acabas de ver de nuevo a una persona y de todas las cosas que le puedes preguntar y sobre las que te puedes interesar acerca de ella o de ellos, te restringes a enfermedades, sucesos desagradables o comentarios molestos.

Hace tiempo que practico  “comparte tus alegrías, no tus penas” aunque a veces el mundo parece confabularse en contra y muchos a mi alrededor practican lo contrario.

No sé si es cultural, hábito o adicción pero la selección de temas cuando entablas una conversación con una persona no tienen nada que ver con lo que yo considero sano y potenciador.

Pero mi sorpresa va más allá cuando manifiesto mi opinión y la respuesta de la mayoría consiste en “si no preguntas por esas cuestiones parece que no te preocupas”, pues bien yo que soy responsable de las emociones que provoco en los demás y de mi propio estado interior me niego a preguntar por todas esas cuestiones que, cuando estás fenomenal, te condenan a  volver a revivir emociones que te entristecen, te afligen, te preocupan y no aportan nada. Yo no tengo esa adicción.

Siento si a alguien le parece descortés pero a mí hacerlo me parece insalubre. Yo creo que quien ha sufrido pérdidas, enfermedades o cualquier eventualidad con  las que la vida nos sorprende a todos, a menudo, son propiedad única e intransferible de sus dueños y sus derechos también por lo tanto si esa persona no quiere hablar espontáneamente de esos temas o no los saca a colación, no seré yo quien lo haga.

Además yo en mi comportamiento voy más lejos y aunque esté preocupada o molesta con «mis temas» no los saco a relucir por deferencia hacia los demás, puesto que nunca sabemos cuándo podrá ocurrirnos algo a cualquiera de nosotros. Valoro tanto el tiempo que pasamos divirtiéndonos, distraídos y sin esos pensamientos que en ningún caso pretendo afligir con mis luchas. Mi supuesto desahogo, conexión y reconexión con mi negatividad, no quiero que sea la carga de los demás. Para ello también trabajo que ni siquiera me delate mi fisiología. «Yo mal, no todo mal».

Tanto es así que he comprobado cómo, no hablando de ello, apenas vuelvo sobre esas emociones negativas, continúo mi día con alegría y no dejo que me visiten a menudo, con lo que he resuelto varias cuestiones, con esa sencilla acción.

Soy la única responsable de la energía que llevo conmigo y en ningún caso quiero que sea negativa.

¡Por favor haz  tú lo mismo!

 responsabilidad energía

Foto:fullwillpower

¿Tienes remordimientos?

aeropuerto

 

Remordimiento en su acepción del Diccionario de la R.A.E. dice: “Inquietud, pesar interno que queda después de ejecutar una mala acción”.

Si reflexionamos sobre esa definición tenemos que encontrar nuestro significado para todas las palabras que la componen:

• ¿Qué es para ti el remordimiento?
• ¿Cómo se manifiesta la inquietud, qué efectos produce en ti?
• ¿Qué supone un pesar interno?, ¿para qué te sirve?
• ¿Cuánto tiempo queda?
• ¿Quién decide qué es una acción y cuáles son malas? ¿son malas para ti o para los demás?
• ¿Qué efecto producen en ti todas estas cuestiones?, ¿te espolean o te bloquean?

Cuando tienes remordimiento, ¿vives en el pasado, en el presente o en el futuro?

Dramatizar y convertir sucesos vitales en grandes obstáculos para avanzar  y vivir el presente, es algo que harás tú solito. Vivir implica un montón de oportunidades para disfrutar de la vida y una serie de capítulos trágicos como enfermedades o pérdidas que pueden trabajar en tu favor o en tu contra. Todo depende de lo que tú quieras hacer con ellos.

“Los problemas del pasado de las personas impactan en una de dos formas: o los hunden en una crisis o los empujan hacia adelante” J.Maxwell

Piensa en el juego de cualquier deportista: tenis, golf, fútbol… Imagina fallar una bola de set, dar un mal golpe o fallar un penalti. Si el remordimiento hiciese su aparición, qué oportunidades tendría esa persona de volver a dar un buen golpe o un buen pase, en definitiva de triunfar. Esa sensación, inquietud, de pesar le acompañaría o mejor dicho, perseguiría por todo el campo o la cancha, o peor aún le arruinaría la carrera. Si ellos lo trabajan y lo superan, tú también puedes.

De ninguna manera quiero minimizar lo que a cualquiera de vosotros os ha podido ocurrir en el pasado, sin embargo si que reflexiono con vosotros sobre la utilidad y el beneficio que supone seguir enganchados a esa emoción, a esos sentimientos, ¿para qué?.

No se trata tampoco de compararse, pero hay múltiples experiencias de personas que han sufrido episodios traumáticos en su vida y lejos de suponer para ellos abatimiento y rendición, los han utilizado como combustible para resurgir como el ave fénix y demostrarse a sí mismos que no se dejan robar la energía fácilmente con cuestiones del pasado.

Esto no lo hacen personas extraordinarias, sino quienes toman las riendas de su vida y deciden que sus lágrimas serán de la alegría que trasladan a su alrededor.

“Cada dificultad mayor que usted enfrenta en la vida es una bifurcación en el camino. Usted decide qué dirección tomar, si avanzar o declararse derrotado” J. Maxwell

Si tenéis la oportunidad de leer “El lado positivo del fracaso” de John Maxwell os encontraréis con muchas razones para considerar los “fracasos” como resultados no esperados, y entre todo, este texto referido a “La ciudad del remordimiento”:

«No había planeado viajar este año, pero sin darme cuenta me encontré preparando el equipaje. Y una vez que salí, me llené de temor. Fue otro viaje de culpa.
Reservé mi tique en la línea aérea El deseo que tuve. No necesité chequear mi equipaje porque en esa aerolínea todo el mundo lo carga teniendo que llevarlo por lo que parecen ser largas millas en el aeropuerto de la ciudad Remordimiento. Había allí gente de todo el mundo, encorvados bajo el peso del equipaje que ellos mismos habían empacado.
Tomé un taxi para que me llevara al Hotel Último Recurso. Durante todo el trayecto, el chofer no dejó de mirar por sobre su hombro. Al llegar, busqué el salón donde tendría lugar mi reunión, el Encuentro Anual de Compasión. Al registrarme, vi que todos mis antiguos colegas estaban en la lista:
Toda la familia Hacer: Haría, Hice e Hiciese Las dos Oportunidades: la Malgastada y la Perdida Todos los Ayer:
Había demasiados como para enumerarlos uno a uno, pero todos tenían historias tristes para contar. Sueños Rotos y Promesas Incumplidas también estaban allí junto con sus amigos No me eches la culpa a mí y No pude hacer nada.
Y, por supuesto, el renombrado cuenta-historias Es su culpa estaba allí para ofrecer horas y horas de entretenimiento.
Mientras me preparaba para pasar una larga noche, me di cuenta que una persona tenía el poder de enviar a toda esa gente a casa y terminar con la fiesta. Y esa persona era yo. ¡Todo lo que tenía que hacer era volver al presente y dar la bienvenida al nuevo día!
Si se ha encontrado embarcándose en un vuelo a la ciudad Remordimiento, reconozca que es un viaje que usted mismo planea y que puede cancelar en cualquier momento, sin multa ni penalidad. Pero la única persona que puede hacerlo es usted.»

Última llamada para los pasajeros del vuelo a “Ciudad del Remordimiento”, ¿te subes?

Os invito estos días a Desconectar, a Descansar y a Disfrutar…Nos vemos 😉

¿Te faltan conocimientos?

conocimiento

Muchos de nosotros buscamos excusas para no ponernos en marcha con el plan de nuestra vida o nuestro sueño, precisamente porque cuestiones como el miedo al éxito o  al fracaso nos bloquean y  hacen que ese vértigo nos impida seguir.

Da igual a lo que te dediques, tanto si es la pintura, como la informática, la publicidad o el cine, siempre podrás partir de alguna cuestión de la que careces para retrasar la acción.

Una de las excusas que más oigo últimamente es la falta de conocimientos, aunque después de darle bastantes vueltas, en la mayoría de los casos, puedo concluir que se traduce en  la falta de títulos, en la creencia de su necesidad para acceder a un trabajo por cuenta ajena y en una excusa para no empezar, en la propia.

En algunos casos en los que es flagrante que la formación es la excusa, ser  consciente de ello, es un gran paso para poder anticipar que posiblemente la consecución de algún máster o de algún curso, no dará con las claves para mejorar lo que puede ser otro tipo de inseguridad, pereza o de miedo. Sin embargo si servirá para mantenernos atenazados durante algún tiempo, sin desarrollar nuestro potencial.

El conocimiento general no se agota nunca, siempre hay algún curso, máster, experto que nos quede por hacer. Cada vez que acabamos uno, vemos con desesperación socrática que cada vez sabemos menos.

 “Sabemos muy poco, y sin embargo es sorprendente que sepamos tanto, y es todavía más sorprendente que tan poco conocimiento nos dé tanto poder.” Bertrand Russell

La cuestión es si en algún momento nos hemos trazado un plan de ruta, en el que el conocimiento sea una constante que trabaje en nuestro favor, que complemente nuestro camino haciéndonos éste menos tedioso.

“El conocimiento es la mejor inversión que se puede hacer.” Abraham Lincoln

 Cuando escuchas desarrollo personal, conocerse a uno mismo, tener objetivos, saber dónde vas, ¿a qué te suena?

 Acaso has indagado en tu interior o recurrido a tu imaginación para ver  dónde quieres estar en unos años y ponerte en marcha. Quizá llevas meses o años con la idea clara de lo que quieres hacer y estás poniéndote excusas para no empezar.

Todos somos capaces de volver a estudiar, continuar nuestro aprendizaje durante toda la vida, montar un negocio, ser mejores, si tomamos la determinación y nos ponemos manos a la obra.

“Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos”. Thomas Carlyle

La formación es un deleite del intelecto que te da herramientas para avanzar y crecer pero no puede ser una excusa para empezar. A lo mejor antes que cualquier conocimiento específico, es interesante conocerte a ti mismo y descubrir ese potencial que te hará invencible.

Foto: plataformaproyecta

¿Te imaginas estar allí?

playa

Pensar es un verbo que suelo utilizar muy a menudo y que recomiendo encarecidamente. Sin embargo desde que me dedico al desarrollo personal y tengo claro que “el mapa no es el territorio” he podido indagar en este concepto hasta poder llegar a la conclusión de que mi pensar y el de muchos otros, no consiste en lo mismo.

He descubierto que para muchas personas pensar, implica dejarse caer por rocosas laderas de pensamientos nada gratos que lastiman y desgastan, casi siempre tiene connotaciones negativas y pocas veces constituye una herramienta de análisis exenta de juicios personales del pasado.

A veces, para algunos,  incluso es mejor no pensar nada  a que la imaginación vuele siempre a los oscuros parajes que visita. Estoy segura de  que puedes trabajarlo, ya que la imaginación bien utilizada, es una herramienta que nos puede proporcionar increíbles momentos de disfrute, de paz y de tranquilidad.

Si no cejo en mi campaña para que medites y empieces a disfrutar de la concentración y del cese del diálogo interior, es para trabajar en esta dirección. Hoy os propongo ir más allá y utilizar nuestra mente y nuestros poderes creativos para que jueguen en nuestro favor.

Seguro que casi todo tenéis un lugar favorito en vuestra vida que asociáis con vuestro descanso, vuestro refugio, donde os cuesta poco recargar la batería y disfrutar.

 Pensad por unos minutos en ese lugar, con todo tipo de detalles, colores, olores, sonidos, si tenéis una fotografía cerca echadle un vistazo y memorizarla. Asocia esa imagen con todas las emociones positivas que os recuerde, para convertirla en una imagen potenciadora.

Practica la visualización durante una semana para que la mente haga bien el almacenamiento.

A partir de entonces cuando necesites esa sensación, porque te invadan poderosos sentimientos agresivos, de orgullo, de deseo o envidia, cierra los ojos y vuelve a ese momento, siéntate en ese lugar, sereno con la mente abierta, experimenta esa calma. Abstráete de lo que ocurre a tu alrededor.

Haz ese viaje siempre que lo necesites, no requiere mucho equipaje, ¿verdad?

Utiliza la imaginación para mejorar tu estado, para modificar el sufrimiento, no para incrementarlo con agoreras profecías.

“La imaginación es más importante que el conocimiento” A. Einstein

¿Tú bien, todo bien?

 

ok

 

Imagina que partieses de la nada y tuvieses que construir tu vida. Piensa en  que todo lo que vas a necesitar tiene que estar en  una lista. Una lista,  con todos y todo lo indispensable para que puedas llegar al punto en el que estás. Todo es todo, desde lo más básico y necesario.

 

Una vez la hayas confeccionado, establece dentro de ella  prioridades, pon en el primer lugar lo más importante en tu vida. Por favor, haz esto antes de seguir leyendo.

 

Mira tu lista. Repásala para que nada, ni nadie se te olvide. Haz otro ejercicio de visualización y piensa en  que lo que no incluyas, en ella, desaparecerá en los siguientes cinco minutos.

 

¿Qué hay en tu lista en primer lugar?

 

Si no estás tú, tienes algo sobre lo que reflexionar.

 

Si recuerdas el libro del Dr. Thomas A. Hardy “ I´m ok, you´re ok”, ( yo bien, tú bien) el simple título te dará muchas pistas. A pesar de que es un libro antiguo, en él explica cuatro posiciones ante la vida que nos pueden ser útiles para analizar y situarnos:

  1. Yo no estoy bien, Tú estás bien (I’m Not OK, You’re OK )
  2. Yo no estoy bien, Tú no estás bien (I’m Not OK, You’re Not OK)
  3. Yo estoy bien, Tú no estás bien ( I’m OK, You’re Not OK)
  4. Yo estoy bien, Tú estás bien (I’m OK, You’re OK)

 

Si eso no te da pista alguna piensa en ¿te quieres?, ¿te respetas?

Si no es así, pregúntate ¿cuál es la razón de anteponer a ti, a todos y todo lo demás?

¿Qué diferencias hay entre ser egoísta y  cuidarse y quererse  uno mismo?

¿Cómo puedes empezar a establecer las prioridades que te potencien?

¿Qué razones te han hecho posponer todo lo tuyo: tu cuidado, tu salud, tu bienestar?

¿Acaso, si no estás tú bien, puede ayudar a los demás a que estén bien?

Entre yo gano- tú pierdes, yo pierdo-tú ganas, los dos perdemos  y yo gano- tú ganas, ¿cuál es tu estrategia?, ¿te hace sentirte bien?

¿Cómo te vas a sentir en el momento en que decidas la estrategia que es mejor para ti y la pongas en marcha?

¿Has trazado un plan para pasar de tu actitud pasiva a una más asertiva, sin ser agresivo?

 

Echa un vistazo a los Valores que Elia Roca recoge de  Albert Ellis, seguro que te dan alguna pista:

»  Autoaceptación incondicional: cambiar exigencias por preferencias

 Tener un buen nivel de tolerancia ante las frustraciones: cambiar exigencias por preferencias con respecto a las cosas que no nos gustan de la vida y de las otras personas.

Visión del yo como potencial: tener claro que podemos aprender, desarrollar habilidades y mejorar

en muchas cuestiones.

Interés en uno mismo en primer lugar, combinado con interés por los demás.

Autorresponsabilizarnos de nuestros pensamientos, emociones y conductas.

Dirigir nuestra propia vida, sin pedir demasiado a los demás y sin dejamos manipular por ellos.

Ser tolerantes: reconocer el derecho a equivocarse, en uno mismo y en los demás.

Atrevemos a intentar lo que deseamos, sin quedar paralizados por el riesgo de “fracasar” o por el hedonismo inmediato (hacer sólo lo que nos apetece en el momento).

Comprometernos con actividades creativas o humanitarias, que nos ilusionen y que absorban una parte importante de nuestro tiempo y energía.

Procurar mantener una actitud racional, pensando en forma realista, científica, clara y flexible.

No tener reglas rígidas, estar abierto al cambio y aceptar la incertidumbre como una característica

de la realidad.

Reconocer que estamos determinados en parte, pero que también tenemos libertad para elegir.

 

 Como señalan McKay y Fanning los valores sanos son aquellos que: son flexibles (es decir, permiten excepciones y pueden cuestionarse y ponerse a prueba); son realistas (es decir, están basados en los hechos), y fomentan la felicidad y la autorrealización, a corto y largo plazo.»

 

¿Si tú bien, todo bien?

¡¡Buen fin de semana!!

¡¡Gracias por leer!!

 

 

¿Quién contamina paga?

contaminar

Creo que ha llegado el momento de subir la apuesta y poner a prueba mi entrenamiento. Hasta ahora he dependido de mi consciencia y mi responsabilidad para estar atenta a todos los comentarios tóxicos que podía hacer y evitarlos. A partir de ahora, pagaré 1 euro, por cada uno que haga.

Pienso ofrecer este pago a toda aquella persona que me sorprenda haciendo algún comentario de este tipo, es decir, que no tenga otra finalidad que menospreciar, ningunear, herir o reivindicar superioridad. Comentarios que no producen más que sufrimiento y son gratuitos.

He comprobado el efecto que cualquier tipo de comentario de estos, que a ti te parece inocuo, o lo haces sin darte cuenta, o te parece una graciosa ironía, o una ingeniosa broma, puede tener efectos devastadores e indeseados en los demás y en la confianza que das y recibes.

La pregunta que me hago ya no es, si es cierto o no lo que digo, es si merece la pena, y definitivamente, no.

Hace unos minutos podía tener alguna razón para pensar en que “no soy responsable de lo que tú entiendes sino de lo que yo digo” pero a partir de ahora puedo prometer y prometo que no volveré a hacer absolutamente ningún comentario destructivo, ni delante, ni detrás de persona alguna. Llevo tiempo entrenando pero como quiero depurarlo con el concurso de los demás, aquí va mi compromiso.

Seguro que como yo, habréis leído que la franqueza se utiliza como una herramienta de managment pero realmente lo que acababa siendo es un arma de destrucción masiva ( y también de autodestrucción).

Lo que es «la verdad» que yo creo, también puede herir a otras muchas personas y yo no tener esa intención, puedo querer espolear sus prejuicios, sacarles de su zona de confort, abrirles la mente pero seguro que cualquiera de estas funciones no la tienen los comentarios tóxicos, por mucho que lo parezcan.

Lo mismo funciona para la familia que para tus compañeros de trabajo o tu equipo. ¿A qué si tu puesto de trabajo o tu supervivencia dependiese de no hacer estos comentarios estarías más atento?

Yo estoy decidida a eliminarlos. Por eso, a partir de ahora me voy a preguntar:

  • ¿Este comentario ayuda a la persona con la que estoy hablando?
  • ¿Este comentario ayuda a la persona de la que estoy hablando?

 

Si mi análisis no pasa este filtro, no lo diré, o estaré contaminando y el que contamina paga.

Uff qué responsabilidad…en fin, allá voy!!

Inspiración: «What got you here won´t get you there» Marshall Goldsmith

Foto:dejadecontaminar

¿Empiezas por el espejo?

espejo

En nuestro camino encontramos algunas veces personas que, tras nuestro primer contacto con ellas, no parece que tenga mucho futuro esa amistad o incluso ese encuentro. Un mal gesto, una mala contestación y todo lo que podría ser un agradable intercambio se transforma en una agria situación de la que sólo obtenemos malestar.

Hace algunos años yo misma hubiese huido de estas situaciones, incluso habría albergado esa desagradable sensación de haber sido herida durante algún tiempo, o esa otra obsesión de lo que le podía haber dicho y no dije, desde que trabajo mi interior, todo eso ha cambiado.

Entiendo que mientras yo voy por la vida libre de cargas y he tenido que luchar sólo contra mis propios miedos y fantasmas, otras personas llevan mucho más tiempo luchando esas y otras batalla peores que ignoro. Muchas de ellas no saben o todavía no poseen herramientas para encontrar una salida mejor que expulsar esos “demonios”  contra otros.

No haber recibido todo el afecto y el amor en nuestros primeros años puede haber abierto heridas que necesitamos cerrar. A veces lo hacemos en falso  y henchidos de rabia, aumentamos nuestra autoestima como refuerzo, como defensa, pero nuestra relación con los demás no acabará de sanar.

En otros casos esa superación pasa por trabajar en nosotros la resiliencia, que nos hace menos vulnerable a las situaciones difíciles y nos ayuda a hacernos fuertes en nuestra vida. Pero nuestras heridas, nos continuarán acompañando.

Para reconocer estas situaciones en nosotros mismos y en los demás, se requiere un arduo trabajo de desarrollo personal y una apuesta definitiva por querer ser  feliz.

Estas heridas hacen que confiemos menos en los demás, que seamos más posesivos y celosos y que utilicemos nuestra imaginación para magnificar muchas de estas situaciones y nos hagan sufrir. Harán  que prefiramos permanecer al margen de relaciones y sentimientos de otras personas para alejarse del riesgo de sufrir.

La reflexión de este post no es buscar culpables fuera de nosotros, sobre estilos de familia, de padres, de relaciones, lo importante es cómo podemos ayudar a los demás a que esas heridas tarden menos en cerrarse.

Seguramente habrás presenciado miles de situaciones en que el comportamiento de la persona es inexplicable, rudo, ególatra, desagradable y tantas veces también ha ido seguido de un comportamiento de la persona con la que interactúa similar, de huída, o de crítica. Con esa reacción, sólo refuerzas el comportamiento anterior y no ayudas en la lucha interior que está librando. No hagas de espejo, mientra esa persona lo hace contigo.

Recuerda que las personas que son felices no tienen necesidad de demostrar nada, ni de sentirse heridas, ni de herir o desatar su peor parte frente a estas personas.

Son quienes conscientes de la responsabilidad al 100% de su propia mente, deciden tomarla y hacer que esa interactuación sirva de ayuda más que de lucha, sabiendo que no hay mejor medicina que la que a esa persona le ha sido negada, el amor y la comprensión. Hazlo de manera que la confianza y la paz puedan crecer en su corazón.

Quédate, interésate por esa persona y ofrécele lo que no tiene. Consigue que su sentimiento cuando te vayas, sea mejor que cuando llegaste. De ti depende tener éxito.

Para comportarse igual que la mayoría, ya hay muchos, si quieres empezar un cambio en el mundo, empieza por quién ves en el espejo, por  ti, recuerda esta canción:

“Si quieres hacer del mundo un lugar mejor, mírate a ti mismo y entonces, haz un cambio”

Man in a mirror, Michael Jackson

 

Inspiración: “Happiness” Matthieu Ricard

¿Las paces con la báscula?

bascula

Mi innata curiosidad y mi interés por ser cada vez más útil, me hacen  ir de un libro a otro sin descanso, esto que alterno con todo tipo de revistas y con una actividad informativa frenética, me hace llegar a conclusiones cada día más parecidas y simples que se basan en algo que, a día de hoy, todavía me cuesta darle una dimensión universal, y pensar en su función primordial, EL AMOR.

Lo último que ha caído en mis manos son dos libros, uno sobre la Felicidad del monje budista  Matthieu Ricard y otro sobre Ho´Oponopono del Dr. Hew Len, un sistema hawaiano para desarrollar nuestra mente, que unidos al bombardeo de mensajes que recibimos por doquier, me han hecho reflexionar sobre algo básico, el  cuerpo humano.

A pesar de que el sol brilla por su ausencia en nuestra recién estrenada primavera, todo lo demás sigue su curso. El comercio y la industria inician sus campañas para que nos vayamos preparando la piel, el cuerpo, la maleta, las vacaciones, y que todo se dirija a llevarnos al verano en las “mejores condiciones”.

Esto alerta de  que  habrá que deshacerse de la ropa en breve y para eso, nos debemos preparar, lo que no advierte ninguna de estas propagandas, es que los milagros existen sí, pero siempre y cuando hayan sido precedidos del suficiente tiempo para obrarlos, ahora sólo quedan las intervenciones de urgencia y los lamentos.

Hasta el esfuerzo, la constancia y el tiempo, hubiese llegado hasta hace poco pero después de leer parte de estos libros, mi visión ha cambiado. Uno de los primeros temas sobre los que habla el Dr. Chen y que  refiere en  sus múltiples consultas, es sobre la pérdida de peso.  A este tema él  responde con una práctica que hoy me gustaría compartir con todos los que estáis en esta misión:

“Hable con su cuerpo humano. Dígale “Te amo exactamente como eres. Gracias por estar conmigo. Si te has sentido maltratado por mí de cualquier modo, por favor perdóname”. Deténgase varias veces durante el curso del día y visite a su cuerpo humano. Que sea una visita de amor y agradecimiento. “Gracias por llevarme a todos los lados. Gracias por respirar, por los latidos de nuestro corazón».

Tome a su cuerpo como a un socio, no como a un sirviente. Hable con su cuerpo como si fuese un niño pequeño. Sea su amigo. Le gustan las grandes cantidades, montones de agua para funcionar mejor con él mismo. Usted puede considerar que él está hambriento, pero tal vez él pueda decirle que está sediento”.

 Seguramente nunca habías pensado desde esta perspectiva, ni hablado así a tu cuerpo, seguro que tus conversaciones frente al espejo eran todo lo contrario. Haz las paces con él y que todo empiece desde dentro en lugar de insistir desde fuera con espejos y básculas.

Si está dispuesto a ver estas cuestiones desde otra óptica y a trabajar con otras herramientas asumiendo tu responsabilidad sobre todo en un 100%, también te dejo un video de la neurocientífica  Sandra Aamodt, sobre nuestro hábito de comer y cómo mejorarlo.

http://www.ted.com/talks/sandra_aamodt_why_dieting_doesn_t_usually_work#t-51793

¿Qué es lo peor que podría pasarte por probar?

¿ Qué excesos te afectan?

 

brujula

 

No puedo dejar pasar esta semana sin recomendaros el libro de  Augusto Cury , “El vendedor de sueños.” Hace tiempo que leí su “Padres brillantes, maestros fascinantes” y me  enamoré de la literatura de este psiquiatra brasileño, por cierto si tienes niños cerca o te interesa saber más sobre cómo acercarte a su mundo y ser su inspiración, léelo.

Hoy quiero compartir con vosotros algo que yo misma he notado en mi vida desde hace relativamente poco y que quiero transmitir a través de este pasaje del libro:

 “—Físicamente, vivimos más tiempo que en el pasado, pero la percepción del tiempo es mucho más rápida. Los meses corren, los años vuelan. Algunos están en la cumbre de su juventud psíquica, pero se miran y descubren que tienen setenta u ochenta años. Actualmente, tener ochenta años es como tener veinte. ¿A ustedes, qué excesos los han afectado? —preguntó a los oyentes.

Desconcertados, en un rapto de sinceridad, los oyentes repasaron su vida y expusieron aquello que los asfixiaba.

—Exceso de compromisos —dijeron algunos.

—Exceso de información —afirmaron otros.

—Exceso de presiones sociales, competencia, metas, cobros, necesidad de estar siempre al día —manifestaron unos cuantos.

Éramos la sociedad del exceso; incluido el exceso de locuras.

Bartolomé no se quedó atrás y también hizo su aportación.

—Exceso de bebida. —Y como nunca podía dejar a nadie fuera de un asunto, nos miró y dijo—: Exceso de ego, de pereza, de religiosidad.

Le dimos un par de pescozones cariñosos.

La gente empezó a darse cuenta de que los excesos habían invadido nuestra vida. Tenían la necesidad de comprar sueños. El hombre de labios y ojos hinchados quería vendérselos, al menos quería ofrecerles unos pocos.”

 

“—¿Qué podemos hacer para cambiar esta extraña vida saturada de tensiones? —preguntó, angustiado, un hombre de unos sesenta años.

—Recorten los excesos, aunque pierdan dinero y rebajen su estatus —contestó el maestro, lacónico y directo—. Si no quieren llegar a viejos reclamando una juventud que ya pasó, deben tener el coraje de hacer recortes. Y no hay recortes sin dolor.

Me quedé pensando. ¿Acaso él había tenido el coraje de hacer esos recortes en su vida, o sólo era uno de esos teóricos que hablan sobre lo que nunca han experimentado? ¿Puede una persona sin experiencia abrir la mente a otras personas? Él me hizo notar que el tiempo volaba para mí. Yo estaba hundido hasta el cuello en el lodo de los excesos. Exceso de clases, de preocupaciones, de pensamientos, de pesimismo, de exigencias, de dudas. Yo había creado «superbacterias» que infectaban mi psique.”

 

Hasta hace poco yo también era una persona saturada de excesos, impuestos por una dinámica de vida que sólo te hace pensar en ti, en tu tiempo disponible, en tus compromisos sociales, en tu agenda, en vivir cuántas más experiencias mejor, en tener un exceso de actividad. Esto era lo normal.

Cuando empecé a disponer de mi propio tiempo, mi vida cambió, ya no era esclava de llenar mi tiempo para buscar algo que hacer, para poderlo contar y seguir hacia otra actividad.

Hace poco leí que existe, algo que me entristeció de mis adoradas redes sociales, un trastorno al que llaman FOMO (Fear of Missing Out) “Miedo a perderse algo” que es fomentado por lo que colgamos en ellas y consiste en ver lo que están haciendo otros y lejos de ser un motivo de alegría que tus amigos estén pasándolo bien, empezar  a cuestionarte que tu vida es menos interesante. Una ansiedad social que manifiesta el miedo a la exclusión. ¿No es esto un exceso de locura?

Yo ya no deseo el mismo lunes que llegue el viernes para volver a la rueda y querer conscientemente que pasen rápido cinco días de la semana que suponen  una enorme proporción de mi vida. Ya no tengo que mostrar ni demostrar nada. Me he vencido.

Ya no tengo que castigar mi cuerpo y mi mente con largas jornadas maratonianas sentada en una silla, con el síndrome de la clase turista acechándome y acabar pagándolo, recompensándome con los más deliciosos manjares que podía o con una actividad frenética en mi tiempo de ocio.

Conseguí   introducir la meditación, la concentración, el mindfulness por ejemplo en la comida y ralenticé mi aceleración, dejé de engullir. Cuido mi cuerpo, no como el escaparate con el que debo impresionar a los demás, sino como el hogar en el que debo y deseo vivir la máxima cantidad de años, en las mejores condiciones y lo hago con la satisfacción del esfuerzo recompensado. Lo ejercito para mantenerlo a punto y lo alimento lo mejor que puedo, aún sigo dándome caprichos, pero ya no son excesos.

 Disfruto mucho más de mi familia, de mis amigos, de mis libros, de la música, de todas esas pequeñas cosas que me regala la vida cada minuto y por las que a diario agradezco vivir. Cada vez que inspiro, es una acción que me llena del momento que vivo, inspiro lo bueno que hay en todo y en todos. Sigo entrenando cada día para no retroceder.

 

Habréis oído miles de historias sobre personas que lo dejan todo, se van a vivir al campo, a la playa, son voluntarios, cooperantes, dejan sus fantásticos trabajos para poder, por fin, vivir. Estas personas son quienes no tienen miedo a perderse y desistieron de sus proyectos por los excesos.

“La vida, como apunta Cury, se extingue rápidamente en el paréntesis del tiempo”. Pactemos no insuflarle mayor aceleración.

Sé consciente y disfruta de lo que la vida pone a tu alcance en cada momento, no mires sólo al frente, amplía hacia los lados, arriba y abajo, enlentece tus días, siendo consciente de que son un regalo que no volverás a vivir. No corras.

 

¡¡Buen fin de semana!!

¿Quién eres realmente?

apariencia

A la diferencia entre lo que somos en realidad y lo que queremos ser, hay quien lo llama “Vacío identitario” como  el Dr. Dispenza.

Hay quien reconoce que es una superposición de capas  de estados emocionales adictivos como la ira, el miedo, la ansiedad, los juicios, la inseguridad, la depresión, el engreimiento, el odio, la culpabilidad, la vergüenza que no reconocemos, ni trabajamos, que desde nuestro interior nos hace vulnerables y no estamos acostumbrados a lidiar con esa extraña sensación.

Vivir en esa dualidad no es inocuo y es muy común, quién no hace esfuerzos denodados por aparentar lo que no es, sólo para no decepcionar a su público y seguir el canon de su puesto de trabajo, de su supuesto rol en la sociedad, de lo que se espera de él.

Creerse ese tipo de superhéroe que puede con todo y no debe reconocer ninguna vulnerabilidad nos convierte en autómatas, no empáticos, que intentan distanciare de todo lo que nos puede producir una fisura en nuestra capa, cuando la brecha que estamos intentando tapar nos acabará engullendo con crisis familiares, nerviosas y toma de decisiones violentas que más tarde tendremos que lamentar.

Nunca había sido tan consciente de que la felicidad viene del interior y que para reparar en esto, hace falta pararse y reflexionar sobre lo que nos empuja a seguir en este gran teatro, representando un personaje que no nos hemos cuestionado.

Leyendo “El vendedor de sueños” de Augusto Cury recordé a qué presión están sometidas muchas personas que por el hecho de no reconocerlo y pedir ayuda, someten sus mentes a infinitas atmósferas.

Ahora los trabajos requieren una gran intensidad intelectual y  los CEOS, gerentes, managers, profesionales liberales  representan estar muy lejos del marxismo que poseía las fuerzas de producción. Mientras los empleados trabajan por un salario y su trabajo concluye con su jornada laboral, y practican como castigo  estar sometidos al consumismo que se proporcionan ellos mismos.

Sin embargo, nadie repara en la soledad de los líderes que no pueden reconocer sentirse asfixiados, nerviosos, sobrepasados con las preocupaciones. Ellos son quienes  lo trasladan a su vida personal e  impregnan todo su mundo de una dedicación que les convierte, sin poder reconocerlo en una casta de explotados, que maneja como puede esta situación. No hay ningún desdoro en pedir ayuda, a un Coach por ejemplo.

Su constante papel de parecer semidioses que pueden con todo, están en todo y no necesitan ningún tipo de ayuda, los que ni siquiera pueden tener más sueños que pensar en su siguiente escalada laboral, ¿les hace distintos?… ¿Es o no su brecha mayor?

Para saber quiénes somos recurrimos a experiencias pasadas y a las distintas emociones que nosotros hemos hecho que formen parte de nuestra identidad, para bien o para mal y no nos permitimos salirnos del guión.

Nuestra personalidad depende totalmente del entorno, como si a alguien más que a nosotros mismos le importase qué va a ser de nuestra felicidad. Creamos programas automáticos que relatamos sin pausa y no contentos con eso, incluso los vendemos como remedios a males ajenos.” Tú lo que tienes que hacer es..” Todo sin pensar.

Eso que parece envolvernos en una seguridad a prueba de bombas es, lo que a solas, te hace sufrir, querer pertenecer a un grupo, intentar que te etiqueten de una determinada manera, es un gasto de energía inútil que puedes emplear en ser feliz, en disfrutar de las pequeñas cosas, reconociendo que como cualquier otro Ser Humano eres vulnerable.

Lo que realmente cuenta es lo que eres de verdad. Búscalo, no lo dejes en lo que haces o en lo que tienes, la clave está en tu interior. No dejes de empezar a meditar o si lo haces ya, sé regular. La habilidad que debes desarrollar para cerrar este vacío es la autoconciencia, autoobservación, para reconocer qué está impactando en tu vida y qué motiva esos pensamientos y esas conductas.

De lo de fuera, con tu brecha sin resolver, siempre necesitarás más, nunca será suficiente reconocimiento, dinero, poder, belleza…

No te dejes poseer por nada exterior o siempre serás un esclavo de algo o de alguien.

Te dejo un interesante video que te hará reflexionar ¡seguro!

 

The price of invulnerability: Brené Brown at TEDxKC

¿Qué proyectas?

proyector

Quienes buscan empleo o mejorarlo, y tienen que volver  a conocerse de nuevo para poder reseñar sus cualidades y fortalezas, tienen serios problemas, no ya para verse a sí mismos, después de tantos años “sin mirarse”, sino que en pocas ocasiones han pedido opinión a quienes están a su alrededor constantemente y pueden ayudarles.

Solemos ser bastante reacios a dar nuestra opinión cuando alguien pregunta, qué puedes decir acerca de ellos, puesto que parece que de cualquier manera vas a  molestar y la verdad no  será nada agradable.

Esto ocurre, primero porque cuando alguien nos pregunta algo así, muchos aprovechan para hacer todo tipo de comentarios negativos sobre lo que a su juicio deberían cambiar, y en el mejor de los casos, decir algo bueno al final de la conversación como lenitivo de nuestro enfado o pesar.

Pero, ¿con qué motivo nos enfadamos?

La imagen que damos a los demás, dista bastante, en algunas ocasiones, de la que tenemos de nosotros mismos, puesto que no nos preocupamos en absoluto en testarla, vamos por la vida descuidados, absortos en nosotros, en nuestra cosas y en pocas ocasiones nos damos cuenta de cómo tratamos a los demás y cómo nos perciben.

Algunos, además, creen que por tener a las personas en cuenta medio minuto o no lastimarles con comentarios destructivos, ya están haciendo algo por ellos. De ahí la gran distancia entre su  propia imagen y la que dan. Si a esto le añadimos las interpretaciones que hacemos de los comportamientos, lo que para nosotros puede ser una paciencia infinita valorada en un 7/10 para otro significa, o bien una timidez excesiva, o incluso una flagrante falta de compromiso.

Si cuando pedimos opinión  sobre lo que ven o piensan de nosotros fuésemos neutros en la recepción y lo encajásemos como algo a tener en cuenta y a valorar para mejorar, quizá  no sólo habría una brecha menor entre lo que vemos y lo que ven, sino que podríamos ajustar mejor ambos y que trabajase en nuestro favor.

Pero en muchos casos aún incluso después de pedirlo, respondemos de la forma menos esperada, vociferando, discutiendo y rebatiendo lo que en realidad es, la opinión de otro.

Aún después de preguntar, pensamos que, “quién le ha dado permiso para criticarte”, “si soy mejor persona que ella” o que “es la última vez que pregunto” o incluso no vuelves a entablar  conversación. Condenándole al ostracismo después de juzgar severamente una cuestión sobre la que ni siquiera vuelves a reflexionar.

Lo mismo haces en las supuestas tormentas de ideas, donde no eres capaz de mantener el silencio, apuntar  y más tarde reflexionar, sino que las vas valorando o evaluando según se producen, sin tener en cuenta el efecto que tiene en los demás. ¿Quién después de eso se atreverá a proponer?

¿Cuándo podrás mantener una posición neutra, sin juzgar?, ¿qué te estás perdiendo por hacerlo, a menudo?,¿acaso juzga el médico cómo has tenido un accidente?

Qué te parece entrenar esta semana decir simplemente gracias cuando alguien te dé su opinión sobre ti o sobre algo de lo que has ideado o llevado adelante. No tomes partido, sólo agradece la aportación. Hazlo hasta que lo conviertas en automático. Así nadie discutirá contigo y te verán como una persona conciliadora.

Si no te ves o sientes capaz de hacerlo solo, dile a alguien que te ayude, será un importante entrenamiento que te reportará múltiples beneficios.

Al fin y al cabo están opinando sobre algo que te puede ayudar, no te lo tomes personal, puede que a lo mejor algún comportamiento tuyo se esté malinterpretando y te puede dar la opción de aclararlo, modificarlo o erradicarlo.

Recuerda que lo que proyectas será definitivo en tu vida.

¡Míreme a los ojos!

ojos

A lo mejor no lo ha pensado nunca, o no lo ha dado importancia, o piensa que no impacta en usted o no le merece la pena hacer el esfuerzo, pero establecer contacto visual con la otra persona, es definitivo en sus relaciones.

Imagínese por un momento, con lo deprisa que vamos por la vida, tiene usted pocos segundos o minutos para causar una impresión en otro y de ese tiempo, muchas veces depende un negocio, un trabajo, una relación… tiene usted muchas cuestiones que tener en cuenta a la vez pero una que será capital, lo que usted haga con sus ojos.

Además esta acción trabaja en dos direcciones, una afecta mucho a la confianza que usted tenga en sí mismo, puesto que no poder hacerlo tiene la causa en esa falta de entrenamiento y dos, la impresión que da a la otra persona puede interpretarse de muchas maneras, puede intuir que usted no es nada claro, que oculta algo, que se siente inferior, que no tiene seguridad en usted mismo, que se siente culpable, que desea que alguna cosa no se sepa de usted.

Lejos de interpretarse, como algunos creen, que es una forma de respeto, de no invadir el espacio ajeno y de no intimidar, la mayoría de los estudios que existen sobre esto advierten sobre lo contrario.

Incluso las universidades de Stirling y Aberdeen en Escocia han concluido que es más probable que una persona nos parezca más atractiva cuando nos mira a los ojos. El estudio partió de dos caras idénticas cuya única diferencia estribaba en la mirada y las preferencias de quienes miraban las fotos. De ese mismo estudio, aviso para navegantes también se extrae que las caras sonrientes nos atraen más.

Conquiste ese miedo entrenándolo, mire a la otra persona a los ojos, si lo hace a menudo acabará dominándolo. Si al principio le cuesta, enfoque a las cejas justo encima del ojo, apenas se notará la diferencia, pero recuerde que su objetivo está en el contacto visual. Conseguirlo le dará una herramienta definitiva.

Haga que sus ojos trabajen para usted, muestre confianza y haga crecer la suya.

¿Qué más da?

guiño

Esta frase que ya es motivo de sorna entre mis allegados, muestra mi evolución sobre el concepto de ganar que tenía impregnado en mi  ADN. A pesar de que ahora les produzca hilaridad y en el peor de los casos, parezca de un relativismo apabullante, es el resultado de meses de entrenamiento y análisis.

Una característica que comparten quienes tienen éxito en la vida es que están acostumbrados a ganar, esas personalidades forjadas a base de llevar adelante sus planteamientos y triunfar sobre los demás casi siempre, incluso cuando no es necesario o no se obtiene nada.

Discuten hasta la saciedad para que su postura prevalezca, agotando o desarmando al oponente con un juego de acoso y derribo. A pesar de que más tarde se arrepientan de chafar o humillar a las personas, su costumbre de ganar les puede en ese momento. En otras ocasiones para poder hacerlo es posible que la táctica sea ignorar al otro para que pierda protagonismo y descartarle como competidor.

Creo que es bueno competir con un mismo para ser mejor, pero este comportamiento de  ganar a toda costa, no ayuda a ningún cambio ni desarrollo personal y levanta más ampollas que otros entre los compañeros o amigos. Incluso cuando todo el mundo te da la razón, tú ya crees que es por tus grandes planteamientos, pero ¿has pensado alguna vez que es porque ya no te soportan?

Estoy de acuerdo cuando Marshall Goldsmith plantea  que este el de “ganar demasiado” es el peor comportamiento que podemos observar en las personas exitosas.

Él plantea un caso que quiero proponeros para vuestra reflexión: “Tú quieres ir a cenar a un restaurante y tu pareja/amigo/familiar a otro, tras tratar de convencerle con numerosos argumentos y referencias, acabas cediendo y yendo al otro restaurante. Cuando llegáis han olvidado vuestra reserva, tardan en sentaros, en serviros y  la comida no está buena. Tienes dos opciones: criticar la elección, poner de relevancia que ya lo dijiste, quejarte e intentar quedar por encima o callarte y comer” ¿Tú qué harías?

La respuesta a este caso dice mucho de ti mismo y de lo que priorizas. Yo misma después de tantos años en la política, me he podido dar cuenta de que este comportamiento es la raíz de muchos de los males de esta dedicación y es que la cuestión es ganar, que tu planteamiento prevalezca por encima del de los demás, si es similar, buscando diferencias, si es el mismo, reclamando yo lo vi primero, si  es diferente, no sólo defendiendo el mío sino echando por tierra el de los demás y no agotarse hasta que te sales con la tuya por KO o el combate ha finalizado por tiempo.

Este comportamiento limita el progreso, el éxito y el buen curso de las relaciones sociales. Si realmente quieres modificarlo puedes aprender a ser consciente de cuándo lo llevas a cabo y te dejas dominar por él, e ir tomando medidas. En muchos casos simplemente haciendo un análisis coste-beneficio te darás cuenta de que vale mil veces más el cariño, la sonrisa y el relajo de tu pareja o amigo que quedar por encima. Total ¿qué más da? 😉 ¡Déjalo fluir!

Es un cambio que no sólo te aporta paz y tranquilidad a ti, sino que la esparces allá donde vas y eres mucho más productivo  y conciliador.

¡Suerte en el cambio!

Ratas a la carrera

rat

Lo genial de leer varios libros a la vez es poder relacionar las ideas de autores dispares, sobre diferentes temas y mezclarlos a tu antojo, incluso añadir algún toque cinematográfico representativo, para producir tu propio pensamiento.

 El capítulo de “Política y economía del bienestar” del libro de Seligman “La vida que florece”, el artículo de Jeffrey Sachs “Tras la economía de la felicidad” y el concepto de “la carrera de la rata “del libro de Robert Kiyosaki “Padre rico, padre pobre” y de fondo el argumento de «Ratas a la Carrera» de Jerry Zucker, son los ingredientes  de mi reflexión de hoy

Mientras leía en Seligman sobre “la paradoja de Easterlin” , concepto empleado en la economía de la felicidad, que pone en cuestión la teoría tradicional económica que afirma que cuanto mayor sea el nivel de ingresos de un individuo, mayor será su nivel de felicidad, revisaba sus críticos y leía la nueva argumentación, basada en múltiples datos, paper que os dejo aquí, recordé a Kiyosaki.

Robert Kiyosaki con su concepto de “la Carrera de la rata”, habla de cómo la clase media se encuentra en constantes dificultades financieras, siempre buscando como conseguir más dinero a través de su empleo, o como mejorar en cuanto a salario, precisamente porque a media que éste aumenta, también lo hacen sus gastos. Muchas veces esto es consecuencia de seguir a la multitud y de tratar de mantener el paso de los demás con casas e hipotecas  cada vez más grandes, que en lugar de ser activos se convierten en pasivos y lastre de la mayoría de las familias. Esto hace a su vez que la necesidad de dinero les controle y el poder del dinero sea utilizado en su contra.

Sachs en su artículo también explica como “la búsqueda implacable de un mayor ingreso está conduciendo a una desigualdad y a una ansiedad sin precedentes y no a una mayor felicidad y satisfacción en la vida. El progreso económico es importante y puede mejorar la calidad de vida, pero sólo si es un objetivo que se persigue junto a otros”.

El reino de Bután en el Himalaya, hace tiempo que se ocupa de estas cuestiones y fruto de la persecución de otro índice “Felicidad Nacional Bruta” reunió a numerosos expertos cuyas conclusiones son más que interesantes, se da por descontado que sobre lo que aquí reflexiono, da por hecho que el desarrollo económico que alivia la pobreza es un paso vital para fomentar la felicidad.: Alimentos, agua potable, atención médica, educación y un empleo digno. Algo que incluso hoy en nuestra sociedad no tenemos tan claro.

Pero es interesante como, entre otras cuestiones, se alude a que la felicidad se logra a través de una estrategia equilibrada frente a la vida. Sin reemplazar nuestra dedicación a nuestras familias, amigos, comunidad e equilibrio interno en la intensificación de la búsqueda de ingresos que nos mantengan en “la carrera de la rata” y es cierto lo que apunta Kiyosaki, la educación que recibimos nos hace que seamos “buenos empleados” y no empleadores y nos prepara para no cuestionarnos esa carrera sino que participemos en ella a pesar de nuestra salud.

Otra de las cuestiones que además plantea, desde mi punto de vista, con gran acierto, es ¿qué es en nuestras vidas una casa, un activo o un pasivo? y a raíz de eso cuestionarnos muchos planteamientos que damos por hecho. Poniendo en evidencia la necesidad de una educación financiera desde el colegio.

Todo lo que tenemos es tiempo,¿ qué hacemos entonces dedicándolo a cuestiones que no nos hacen felices? Quizá como apunta Kiyosaki, debamos utilizar el «poder japonés del espejo», que simboliza el conocimiento de uno  mismo y nos preguntemos a nosotros mismos, ¿tiene todo esto sentido? puesto que “simplemente levantarse y trabajar más duro” sin preguntarnos para qué, puede hacer que algo como el dinero nos controle.

A lo mejor tu solución está en ser diferente y no seguir a la multitud. Recuerda a Wilde “Sé tú mismo. Todos los demás puestos están ocupados”  

 

¿Libre de culpa?

crimen

El primer libro que recuerdo me impactó de manera sobrecogedora fue “Crimen y Castigo” de Dostoievski, lo leí después de acercarme a este autor tras “Humillados y Ofendidos” y definitivamente se convirtió en mi favorito. Te dejo este link por si te interesa.

En esta novela psicológica comprendí como muchos seres humanos compartimos ese diálogo interior, a veces, desesperado,que cuestiona casi todo y castiga con insistentes preguntas acerca de qué nos impide hacer, qué es el bien y el mal y si es  éste último, justificable en alguna situación.

“Si el hombre lo tiene todo al alcance de la mano, y como buen holgazán, deja que todo pase ante sus mismas narices…esto es ya una axioma… es chocante que lo que más temor inspira a los hombres sea aquello que les aparta de sus costumbres”

También aprendí una lección, de las más importantes de mi vida y que a partir de entonces no me ha dejado: “Hacer lo  correcto”.

A través de los distintos personajes de la novela y de las tribulaciones del protagonista, entendí que cada uno debemos asumir nuestras consecuencias, vivir con los sentimientos de responsabilidad y gestionar el de culpa con nuestras herramientas.

Siempre he tenido claro que debería vivir conmigo, con  mi conciencia antes que con cualquiera de las opiniones o modas externas y decidí que siempre mi intuición basada en mis valores prevalecería ante cualquier atajo o vía fácil que se me ofreciese.

Además descubrí de esta manera tan sencilla y que me ha ahorrado tantos sinsabores, que mentir y engañar, puede ser algo que dé algún resultado inmediato pero que a medio o largo plazo destruye la confianza en uno mismo, desgasta en demasía y produce el efecto de desdibujar los límites entre el bien y el mal para siempre. Casi todo lo puedes llegar a justificar en aras de la supervivencia, pero no te desharás del sentimiento.

Entendí que dentro de nosotros hay un deseo de ser rectos, y de actuar correctamente que una vez traicionado no es gratuito vivir con él.

Tener la conciencia satisfecha construye la autoconfianza, porque cuando sabemos que hemos hecho algo injusto como dice Schwartz ocurren dos cosas negativas: “Primera nos sentimos culpables y esta culpabilidad da al traste con nuestra confianza. Segundo, otras gentes, más tarde o más temprano, se dan cuenta y pierden su confianza en nosotros. Haga lo que es justo y mantenga su confianza. Esto es pensar por sí mismo en el éxito”.

Recuerda que puedes engañar a una persona durante tiempo  pero no a todas todo el tiempo.

Si vivimos en una sociedad en la que la confianza es un principio básico que sostiene nuestras relaciones e intercambios, sostenerla y aumentarla, no sólo te ayudará en tus objetivos sino que será fundamental para tus éxitos.

Sé una persona en la que se pueda confiar y siéntete libre de culpa.

¿Por qué calle bajas?

 calle

AUTOBIOGRAFÍA EN CINCO CAPÍTULOS

Nyoshul Khenpo

1
Bajo por la calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Me caigo dentro,
Estoy perdido… impotente.
No es culpa mía.
Me tardo una eternidad en salir de allí.

2
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Hago como que no lo veo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en ese mismo lugar. Pero no es culpa mía.
Todavía me tardo mucho tiempo en salir de allí.

3
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera. Veo que está allí.
Igual caigo dentro… es un hábito. Tengo los ojos abiertos.
Sé donde estoy.
Es culpa mía.
Salgo inmediatamente de allí.

4
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera. Paso por el lado.

5
Bajo por otra calle.

Este hermoso cuento tibetano nos muestra como la reflexión puede traernos poco a poco la sabiduría al llegar a darnos cuenta de que caemos una y otra vez en pautas de conducta fijas y repetitivas, y empezamos a sentir el anhelo de librarnos de ellas, (de esquivar el hoyo en la acera). Naturalmente, podemos recaer una y otra vez, pero poco a poco podemos deshacernos de ellas y cambiar, (hasta bajar por otra calle). 

 _______________________________________________

Seguramente la reflexión sobre este cuento, os recuerde infinidad de adagios, proverbio y refranes que aplicamos en muy diversas situaciones pero en los que nos detenemos poco, como «Tropezar con la misma piedra” y  que te parezca que lo que vives a menudo es un “déjà vu” . Has pensado alguna vez,¿ por qué  te ocurre esto?

Seguro que lo has hecho y lejos de apartarte del caso concreto,  elevarte y evaluar la estrategia que utilizas, saber y entender cómo actúas, no sólo has efectuado alguna vinculación causa- efecto al azar, sino que lo has integrado en tu ser, en tu identidad y te has justificado diciendo que “todo me pasa por ser tal de tal cual manera».

Te propongo este cuento  como punto de partida para mayor abundamiento, no te quedes en la consecuencia, en el resultado, quizá lo que te ocurre es fruto de que siempre utilizas la misma táctica, te acercas a las cuestiones a resolver o a las personas con las que interactúas, haciendo lo mismo, con el mismo nivel de pensamiento y la mayoría de las veces, acabas en la misma situación.

Y si actuases de otra manera totalmente diferente y si te propusieses acercarte a esas cuestiones con modos de proceder que jamás hayas llevado a cabo. Si eres serio, acércate con humor, o viceversa. Si te enfadas y malhumoras, empatiza y siente compasión por la persona, intenta entenderla, ponerte en su lugar. Cambia tu registro.

Si siempre has hecho «eso» de «esa» manera, sorpréndete a ti mismo, busca otra forma, totalmente diferente, otra perspectiva. Producirás efectos totalmente distintos.

 

Seguramente al principio no te será fácil y quizá no te sientas cómodo pero encontrar varias calles por las que bajar, hace que no sólo a menudo puedas esquivar el tráfico y descubrir nuevos lugares, sino que con sólo  buscarlas entrenarás tu cerebro y en breve, te vas a sentir  mucho mejor.

¿Empiezas hoy?

¡¡Buen  fin de semana!!

 

Venderte, ¿sabes?

vender

Cuando le hablas de ventas o vender, a la mayor parte de la población, el terror salta a sus ojos. No estoy hablando de la “puerta fría”, que sería el top, o de abrir un negocio, o de vender algo tan etéreo como algún servicio, sino de algo tan sencillo como pasar al departamento de ventas de su empresa. A casi nadie le gusta.

Cuanto más alto es el nivel de estudios peor, menos se imaginan en ese ámbito que dejan desdeñosamente en manos de los que creen «menos formados», o en quienes  piensan que no tienen más futuro dentro de las compañías. No hablo de dirigir departamentos sino de la venta directa, del trato con el cliente, de los que tienen la información para que tu negocio despegue o se estrelle.

¿Has reflexionado alguna vez sobre lo que significa vender?¿qué opinas de esa actividad per se? ¿ qué podrías llegar a vender?, ¿qué necesitas para hacerlo?, ¿qué te asusta de ello?

Has reparado alguna vez en que en realidad todo es venta, aunque sólo en determinados trabajos se denomine tal cual. Todo tiene que ver con la influencia en las demás personas con hacerles ver que esto o lo otro es lo mejor. Lo haces con los coches, con las empresas, con la ropa, restaurantes… ¿qué te hace sentirte mejor y que te sea más fácil recomendar un restaurante que has conocido y por el que no cobras un duro, a hacerlo con uno para el que trabajas o que tienes?¿qué te lleva a, en caso de tener que elegir, entre venderte a ti mismo o hacerlo con otro, que te sea más sencillo esto último?

Esto no es inocuo en tu persona, sobre todo ahora que los empleos por cuenta ajena brillan por su escasez y los que hay requieren un esfuerzo a la enésima potencia para vender algo, no te va a ser fácil sobrevivir  teniendo esa mentalidad sobre las ventas. No existe un “no” como respuesta, ¿lo entiendes?

¿Qué es lo que piensas cuando te hablan de “Marca Personal”, de habilidades, fortalezas?, ¿sabrías decirme cuáles son las tuyas? ¿cómo puedes ser un valor añadido para un negocio en el que quieres entrar o el que quiere montar?¿ sabes venderte?

Creo que en nuestro caso tiene una gran parte cultural y social pensar que la venta es algo no claro, engañoso y que no es muy molón. De ahí que en nuestro país sigamos teniendo pocos millonarios, si os fijáis  el único que conocemos que se ha hecho a sí mismo, se dedica  a eso, a vender y no precisamente productos tecnológicos, hace algo que cualquiera de nosotros puede empezar haciendo. ¿Cuál es la diferencia?, ¿Qué se atrevió?

Todos los demás aspiran a gobernar o dirigir empresas de otros que ya están en marcha con los temidos servicios de venta que dependan de ellos y sólo gestionar la estrategia, algo que parece ser más fácil. Trabajar para otros, someter tu libertad, tus sueños, tu energía…tu vida.

Reminiscencias del pasado, con aristocracias económicas y políticas que han pasado de generación en generación, dirigiendo o parasitando empresas públicas o semi han ahogado “el sueño español” y denostado las ventas hasta el límite. No me extraña que los Padres Fundadores de los Estados Unidos se jactasen de que allí lo que impera es el talento y la virtud a diferencia de Europa. Aquí depende, o lo hacemos depender, de donde naciste.

No podemos hablar de algo que no conocemos, en lo que no creemos y lo que no sentimos. Esto empieza por nosotros mismos. El aforismo griego “Conócete a ti mismo” escrito en el Templo de Apolo en Delfos hace veinticinco siglos, es el mejor consejo para manejar la incertidumbre en la que vivimos: sabiendo venderte.

  • Conócete con la ayuda de un Coach
  • Lee libros sobre ventas, te cambiará la perspectiva. Un clásico: “El  vendedor más grande del mundo” de Og Mandino
  • Ensaya tu discurso personal hasta que suene como a ti te gusta.
  • Habla con mucha gente, a diario.
  • Practica con cualquier motivo.
  • Recuerda : “Todo en la vida son ventas” J.Rohn

“No temas al fracaso, que no te hará más débil sino más fuerte” te lo dice alguien que sabía mucho de eso, Abraham Lincoln

 

Excusitis: la mala salud

salud

“Si quieres hacerlo buscarás razones, si no excusas” W. Maugham

Cuanto más escucho a las personas los argumentos por los que no les va mejor en la vida, con más motivos me encuentro para avalar la tesis de nuestro gusto por escondernos tras miles de excusas.

David Schwartz con gran acierto lo denomina “Excusitis” y refiere los cuatro grandes grupos en los que dividimos estas razones para no hacer nada o para rendirnos a supuestas evidencias causa-efecto y poder justificarnos ante nosotros y ante los demás.

La primera de ellas, sobre la que reflexionaré hoy es «la mala salud», desde el “no me siento bien” a “me han pasado un montón de cosas”, parece que es  la cobertura  mágica ya que es un tema tan apreciado por todos, que produce un silencio o empatía automática pero, ¿has pensado en muchas de las personas que pudiendo esgrimir ese argumento, han triunfado por encima de lo fácil, se han sobrepuesto a ello y cuentan en su haber con historias de éxito?. ¿Conoces A Nick Vuijic?, lee sobre él, ¿qué hubieses hecho tú en su situación?

La mala salud  procura a veces no asumir responsabilidades, incluso en la prevención y el cuidado de su cuerpo, en el de asumir otras tareas, tener éxito en su campo.

Si usted destina la mayor parte de su energía o toda ella a focalizarla en su mala salud, lo único que potenciará serán estás dolencias, si además éstas le reportan la atención de los demás será la estrategia idónea para mantener su protagonismo a costa del sufrimiento y la preocupación de los que le rodean.

¿Quién nos dijo que la vida está ausente de enfermedad y que tendríamos un seguro contra ella?, ¿cómo se explica que tengamos tanto miedo a las enfermedades y  no nos cuidemos, ni la prevengamos cuando estamos disfrutando de periodos de ausencia de éstas?

Muchas de las estadísticas que la Sanidad maneja de nuestras visitas a los hospitales  tienen que ver con cuestiones emocionales que nosotros mismos no sabemos resolver por nuestra cuenta y hemos almacenado intentando olvidarlas hasta que han vuelto a salir a flote en forma de alguna cuestión de salud.

Si usted se empeña en asociar su fracaso buscando relaciones causa-efecto entre lo que le ocurrió y lo que está pasando las encontrará. Imagine que desde pequeño ha querido ser por ejemplo gimnasta y de repente sufre una lesión que se lo impide, tiene como mínimo dos opciones, una amargarse la vida pensando en lo que pudo ser y no fue, excusándose en su enfermedad para no hacer nada más que hacerse la víctima o levantarse y seguir  hacia delante advirtiendo la cantidad de decisiones que puede tomar  para dirigirse hacia su éxito personal.

No hace falta tener un problema físico o psíquico para no hacer algo, la mayoría de los que, de momento, no lo tenemos, muchas veces no nos atrevemos, por miedo, al éxito, al fracaso, a la acción, por pereza…

Si  tu excusa es la mala salud y  quieres algunas recomendaciones, te dejo algunas vacunas de Schwartz:

  • Rehuse conversaciones acerca de la salud: cuanto más hable de ella, será peor, incluso para su resfriado común. Hablar de ello fertiliza las semillas. Aburre a la gente y a usted le hace parecer una desvalida y egoísta persona.
  • Rehuse preocuparse de su salud: entre todas las enfermedades entre las que puede elegir con sus síntomas, póngase en lo mejor y quítelo hierro. Piense en qué hará para mejorar.
  • Siéntase agradecido por lo buena que es su salud, sea la que sea. Eche un vistazo alrededor, seguro que tiene algún ejemplo cerca para valorarla más.
  • Recuérdese que la vida es para disfrutarla. No la derroche, otros darían lo que fuese por estar en su situación.

Recuerde a Shakespeare: “Fuertes razones, hacen fuertes acciones”

¡¡¡Encuéntrelas!!!