Venderte, ¿sabes?

vender

Cuando le hablas de ventas o vender, a la mayor parte de la población, el terror salta a sus ojos. No estoy hablando de la “puerta fría”, que sería el top, o de abrir un negocio, o de vender algo tan etéreo como algún servicio, sino de algo tan sencillo como pasar al departamento de ventas de su empresa. A casi nadie le gusta.

Cuanto más alto es el nivel de estudios peor, menos se imaginan en ese ámbito que dejan desdeñosamente en manos de los que creen «menos formados», o en quienes  piensan que no tienen más futuro dentro de las compañías. No hablo de dirigir departamentos sino de la venta directa, del trato con el cliente, de los que tienen la información para que tu negocio despegue o se estrelle.

¿Has reflexionado alguna vez sobre lo que significa vender?¿qué opinas de esa actividad per se? ¿ qué podrías llegar a vender?, ¿qué necesitas para hacerlo?, ¿qué te asusta de ello?

Has reparado alguna vez en que en realidad todo es venta, aunque sólo en determinados trabajos se denomine tal cual. Todo tiene que ver con la influencia en las demás personas con hacerles ver que esto o lo otro es lo mejor. Lo haces con los coches, con las empresas, con la ropa, restaurantes… ¿qué te hace sentirte mejor y que te sea más fácil recomendar un restaurante que has conocido y por el que no cobras un duro, a hacerlo con uno para el que trabajas o que tienes?¿qué te lleva a, en caso de tener que elegir, entre venderte a ti mismo o hacerlo con otro, que te sea más sencillo esto último?

Esto no es inocuo en tu persona, sobre todo ahora que los empleos por cuenta ajena brillan por su escasez y los que hay requieren un esfuerzo a la enésima potencia para vender algo, no te va a ser fácil sobrevivir  teniendo esa mentalidad sobre las ventas. No existe un “no” como respuesta, ¿lo entiendes?

¿Qué es lo que piensas cuando te hablan de “Marca Personal”, de habilidades, fortalezas?, ¿sabrías decirme cuáles son las tuyas? ¿cómo puedes ser un valor añadido para un negocio en el que quieres entrar o el que quiere montar?¿ sabes venderte?

Creo que en nuestro caso tiene una gran parte cultural y social pensar que la venta es algo no claro, engañoso y que no es muy molón. De ahí que en nuestro país sigamos teniendo pocos millonarios, si os fijáis  el único que conocemos que se ha hecho a sí mismo, se dedica  a eso, a vender y no precisamente productos tecnológicos, hace algo que cualquiera de nosotros puede empezar haciendo. ¿Cuál es la diferencia?, ¿Qué se atrevió?

Todos los demás aspiran a gobernar o dirigir empresas de otros que ya están en marcha con los temidos servicios de venta que dependan de ellos y sólo gestionar la estrategia, algo que parece ser más fácil. Trabajar para otros, someter tu libertad, tus sueños, tu energía…tu vida.

Reminiscencias del pasado, con aristocracias económicas y políticas que han pasado de generación en generación, dirigiendo o parasitando empresas públicas o semi han ahogado “el sueño español” y denostado las ventas hasta el límite. No me extraña que los Padres Fundadores de los Estados Unidos se jactasen de que allí lo que impera es el talento y la virtud a diferencia de Europa. Aquí depende, o lo hacemos depender, de donde naciste.

No podemos hablar de algo que no conocemos, en lo que no creemos y lo que no sentimos. Esto empieza por nosotros mismos. El aforismo griego “Conócete a ti mismo” escrito en el Templo de Apolo en Delfos hace veinticinco siglos, es el mejor consejo para manejar la incertidumbre en la que vivimos: sabiendo venderte.

  • Conócete con la ayuda de un Coach
  • Lee libros sobre ventas, te cambiará la perspectiva. Un clásico: “El  vendedor más grande del mundo” de Og Mandino
  • Ensaya tu discurso personal hasta que suene como a ti te gusta.
  • Habla con mucha gente, a diario.
  • Practica con cualquier motivo.
  • Recuerda : “Todo en la vida son ventas” J.Rohn

“No temas al fracaso, que no te hará más débil sino más fuerte” te lo dice alguien que sabía mucho de eso, Abraham Lincoln

 

Excusitis: la mala salud

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“Si quieres hacerlo buscarás razones, si no excusas” W. Maugham

Cuanto más escucho a las personas los argumentos por los que no les va mejor en la vida, con más motivos me encuentro para avalar la tesis de nuestro gusto por escondernos tras miles de excusas.

David Schwartz con gran acierto lo denomina “Excusitis” y refiere los cuatro grandes grupos en los que dividimos estas razones para no hacer nada o para rendirnos a supuestas evidencias causa-efecto y poder justificarnos ante nosotros y ante los demás.

La primera de ellas, sobre la que reflexionaré hoy es «la mala salud», desde el “no me siento bien” a “me han pasado un montón de cosas”, parece que es  la cobertura  mágica ya que es un tema tan apreciado por todos, que produce un silencio o empatía automática pero, ¿has pensado en muchas de las personas que pudiendo esgrimir ese argumento, han triunfado por encima de lo fácil, se han sobrepuesto a ello y cuentan en su haber con historias de éxito?. ¿Conoces A Nick Vuijic?, lee sobre él, ¿qué hubieses hecho tú en su situación?

La mala salud  procura a veces no asumir responsabilidades, incluso en la prevención y el cuidado de su cuerpo, en el de asumir otras tareas, tener éxito en su campo.

Si usted destina la mayor parte de su energía o toda ella a focalizarla en su mala salud, lo único que potenciará serán estás dolencias, si además éstas le reportan la atención de los demás será la estrategia idónea para mantener su protagonismo a costa del sufrimiento y la preocupación de los que le rodean.

¿Quién nos dijo que la vida está ausente de enfermedad y que tendríamos un seguro contra ella?, ¿cómo se explica que tengamos tanto miedo a las enfermedades y  no nos cuidemos, ni la prevengamos cuando estamos disfrutando de periodos de ausencia de éstas?

Muchas de las estadísticas que la Sanidad maneja de nuestras visitas a los hospitales  tienen que ver con cuestiones emocionales que nosotros mismos no sabemos resolver por nuestra cuenta y hemos almacenado intentando olvidarlas hasta que han vuelto a salir a flote en forma de alguna cuestión de salud.

Si usted se empeña en asociar su fracaso buscando relaciones causa-efecto entre lo que le ocurrió y lo que está pasando las encontrará. Imagine que desde pequeño ha querido ser por ejemplo gimnasta y de repente sufre una lesión que se lo impide, tiene como mínimo dos opciones, una amargarse la vida pensando en lo que pudo ser y no fue, excusándose en su enfermedad para no hacer nada más que hacerse la víctima o levantarse y seguir  hacia delante advirtiendo la cantidad de decisiones que puede tomar  para dirigirse hacia su éxito personal.

No hace falta tener un problema físico o psíquico para no hacer algo, la mayoría de los que, de momento, no lo tenemos, muchas veces no nos atrevemos, por miedo, al éxito, al fracaso, a la acción, por pereza…

Si  tu excusa es la mala salud y  quieres algunas recomendaciones, te dejo algunas vacunas de Schwartz:

  • Rehuse conversaciones acerca de la salud: cuanto más hable de ella, será peor, incluso para su resfriado común. Hablar de ello fertiliza las semillas. Aburre a la gente y a usted le hace parecer una desvalida y egoísta persona.
  • Rehuse preocuparse de su salud: entre todas las enfermedades entre las que puede elegir con sus síntomas, póngase en lo mejor y quítelo hierro. Piense en qué hará para mejorar.
  • Siéntase agradecido por lo buena que es su salud, sea la que sea. Eche un vistazo alrededor, seguro que tiene algún ejemplo cerca para valorarla más.
  • Recuérdese que la vida es para disfrutarla. No la derroche, otros darían lo que fuese por estar en su situación.

Recuerde a Shakespeare: “Fuertes razones, hacen fuertes acciones”

¡¡¡Encuéntrelas!!!

Entre algodones

algodones

Hay determinados términos como clase media, que hacen que inmediatamente salten las alarmas en mi mente. Primero por esa costumbre tan ancestral de clasificar y etiquetar para simplificar y por ende, casi siempre, errar. Después porque pocas personas revisan estas clasificaciones y entre otras cosas, porque muchas veces esconden subrepticias intenciones que acaban calando en nosotros para mal.

Atenta, además, contra la movilidad social, puesto que el grueso de esta categoría es tan extenso y su modificación en parámetros tan dinámica, como la de la propia sociedad, en realidad el término no dice nada y lo dice todo. No potencia los sueños, la ambición personal, la igualdad de oportunidades. Pero parece que la mayoría queremos mantenernos ahí. Debe ser un lugar seguro…

¿Qué nos hace sentirnos seguros ahí? pues parece ser que no te sientes ni el peor, ni el mejor de la clase, puedes ser tanto cola de león como cabeza de ratón dependiendo de tu lectura de las circunstancias y eso hacerte cada vez más conformista, menos crítico y más manipulable, algo que ya muchos interesados saben para jugar con tus miedos…

Sobre estos supuestos algodones que proceden de tener una economía familiar que permite vivir sin grandes lujos pero «bien»-todo según los índices de siempre PIB, PNB, PNN- nunca nos hemos preguntado si fomentan nuestras fortalezas o nuestras debilidades, nos potencian o nos acomodan.

Cuando hablo de zona de confort, sobre todo pienso en algunas generaciones que hemos y estamos disfrutado del esfuerzo de otros para formarnos y ahora pretendemos mejorarlo sin correr apenas riesgos. Ahora nuestra ventura nos parece una gran inversión y no nos acabamos de decidir por miedo a perder.

Esto ocurre cuando crees que tienes muchos más que perder que ganar ahí fuera, cuando crees que,  «que me quede como estoy” es lo mejor que nos puede pasar. ¿Qué estamos dispuesto a arriesgar para mejorar?

Entonces, para tu crecimiento personal ¿es bueno?, ¿para tu desarrollo, tu creatividad? Tus valores, ¿dónde quedan?

¿Hasta qué punto crees que nos ayuda que nos “regalen” y “regalar” lo que cuesta trabajo y dedicación?, ¿no ganarnos las cosas que queremos nosotros mismos?

Por no saber el esfuerzo que hay que emplear para cualquier cuestión material que se nos antoja imprescindible, desde pequeños, ¿ qué precio pagamos?. Qué fácil es decir no cuando no se tiene dinero y qué difícil cuando sí, ¿alguno nos resistimos?

 ¿Sabemos como peces en un gran estanque sobrevivir solos, o necesitamos siempre un culpable, un mecenas, un padrino?

Si lees testimonios de superación, puedes comprobar que hay muchos éxitos que proceden de la desesperación de superar  circunstancias adversas pero las menos, son por inspiración y el suficiente impulso para salir de nuestra zona de confort a la que  el «Nuevo diccionario de lengua espiritual» define como: ”Aparente estado de comodidad que te lleva a la muerte en vida. Justificación perfecta para no hacer, no crecer, no arriesgarse y no vivir”.

¿De verdad pensamos seguir en él?

El algodón a veces engaña. 😉

 ¡Buen fin de semana!

Tus gafas preferidas

gafas

Qué bien entrenamos hundirnos solitos. Dar a la opción de presentación y comenzar nuestra serie de diapositivas con imágenes, sonidos y sentimientos negativos y visionarlas una y otra vez.

Las vemos, a veces con auténtica fruición, quizá nos hemos vuelto adictos a ellas, o no somos capaces de revertir esa misma exposición con todo lo que nos hace felices y vivimos a diario.

Todo proceso, como la vida, tiene momentos en los que los resultados salen como esperábamos, otras veces que no y sin embargo de nuestra interpretación depende el resto del día o de nuestra propia vida.

“Los errores se transforman en faltas cuando los percibimos y reaccionamos a ellos incorrectamente. Las faltas se trasforman en fracasos cuando de manera continua reaccionamos a ellas incorrectamente” Kyle Rote

Este proceso que Rote describe requiere para su efectividad que tú tomes una serie de decisiones o al menos una en la clasificación de lo que puede ser una falta. Así que depende de ti, si sigue su curso o acaba convirtiéndose en un aprendizaje.

La aterradora palabra fracaso, que debía formar parte del acervo intrínseco de nuestro proceso de aprendizaje,  la estigmatizamos y con ello a las personas, condicionando potenciales brillantes futuros.

Como dijo Rice con gran sorna, “fracasar no es tan malo si se trata de un ataque al corazón”. Esto nos alerta de la importancia de la perspectiva en todo lo que vivimos. Acostumbramos a analizarlo todo con nuestros planteamientos de siempre, insistimos en resolver cuestiones con el mismo nivel de pensamiento en el que se crearon como refería Einstein.

Nada es tan grave como nuestro asustadizo cerebro lo pinta, si no, piensa en la de veces que has vivido algo anticipadamente y lo has hecho de forma que cuando el hecho se ha producido más tarde, ni era tan grave, ni tan horrible como imaginaste y sin embargo dejas con tranquilidad que todas tus células se hundan en tu estresante química, aún sabiendo que es el único cuerpo del que dispones para pasar el resto de tu vida.

Si puedes cambiar la forma en que te enfrentas a lo que denominarías fracasos en tu vida, ganarás fuerzas para ser perseverante y para llevar a buen  puerto tus metas y objetivos.

Hoy te planteo algo que, a lo mejor con tu actual nivel de pensamiento, 😉 te resulta incluso ridículo pero, lo que te pido, es lo de siempre, que lo pruebes y si no te funciona, lo descartes.

Busca unas gafas con los cristales de tu color favorito, tenlas lo más a mano posible y siempre que estés envuelto en una espiral que te agota y para la que nos encuentras salida, ponte las gafas y empieza a pensar en diferentes perspectivas como, qué haría en esta ocasión tu madre, tu padre, abuela, tu Coach, tu jefe, una persona alegre, positiva, otras personas, ponte en su lugar, con sus recursos.

Prohíbete que las razones o argumentos que des  sean negativos,  el fracaso no existe, es un aprendizaje, piensa en cuáles  puedes extraer, apúntalos  y con todo vuelve a revisar la historia.

Seguro que ya no se parece en nada. Ahora, ¡almacénala!

 

Tu manual de instrucciones

manual

“Si sigues a la multitud, el lugar donde llegarás será  a la salida”. No sé exactamente dónde encontré o leí esa máxima pero le agradezco al internauta que la colgó por lo que me ha inspirado.

Precisamente a raíz de mi lectura del libro “David y Goliat” de Malcom Gladwell, mis perspectivas se han ampliado considerablemente, si cabe. Si ya antes me cuestionaba todo lo que las personas asumimos como estándares o lo normal, ahora han pasado a formar parte de la clasificación de posibles fortalezas. De mí depende todo.

Si yo creo que mi timidez es un defecto, y juega en mi contra, partiré en la carrera desde posiciones negativas, por lo que tendré que trabajar el doble para llegar al mismo nivel. Además pensaré que este sobreesfuerzo me va a agotar e incluso puedo dejar la carrera antes de tiempo. Sin embargo lo veo como una necesidad de introspección para mejorar e innovar desde una reflexión más profunda, o creo que el sobreesfuerzo me hará fajarme en habilidades mejores y desarrollará otras, no sólo partiré de posiciones positivas sino que mi predisposición será la idónea para ganar. Y,¿ de quién depende esto?

En muchas ocasiones la mayoría de las personas consideramos debilidades nuestraa características personales que no casan con la media, o lo que se suponen que es lo bueno, o lo normal, o lo deseable… pero ¿quién realmente es quién decide esto?, ¿cuáles son las idóneas realmente? Si yo utilizo una supuesta debilidad como mi fortaleza, ¿qué es lo que va a ser?

Además también en la mayor parte de los casos, lejos de fortalecer cuestiones que nos espolean, nos retan, en las que somos buenos, las que nos apasionan, nos dejamos atribular por los demás poniéndonos en cuestión constantemente, comparándonos, dudando de nuestras posibilidades. Si partiendo de esto, del sentido positivo, seríamos excelentes, preferimos ceñirnos a la media, entrenando para ser mediocres en lo que no nos gusta porque es “lo que hay que hacer o creer”.

No sólo ocurre en el trabajo o con nuestras habilidades para éste, sino que en las relaciones humanas y sobre todo en las parejas también hacemos lo mismo, empeñarnos en caber en modelos estructurados por los demás, sin cuestionarnos sin ello nos hace felices. La vida es para disfrutarla a cada momento y viene sin libro de instrucciones, si utilizas el de otros, corres el riesgo de perderte lo que tus propias decisiones, metas y deseos harán de ella y por el contrario intentarás emular a otros, sin ver la realidad íntegramente, fingiendo una vida que no has elegido.

 Recuerda el aforismo chino: “El talento crece en la medida de la fuerza personal. El carácter se hace firme en la decisión”

No conozco ninguna historia de innovación o de creatividad conseguida  desde  los estereotipos o de los modelos establecidos, salirse de las normas, defender otros criterios, planteamientos y creer en ellos, te harán más fuerte.

Si te estancas en lo que supones tus puntos flacos, los denominas debilidades cayendo en la trampa del lenguaje y te lo crees, estás perdido. Sin embargo, si empiezas a pensar cómo esas cuestiones pueden jugar en a tu favor habrás emprendido el camino hacia tu éxito.: Encontrarte.

foto:pellizcosderealidad

¿Apagas fuegos?

fuego

¿Cuántas veces has oído como consejo “tienes que saber adónde quieres ir, tener un objetivo” dicho de una manera tajante, desde la superioridad que aparenta dar haberlo alcanzado, has buscado en ti y has bajado varios peldaños en tu estado interior al no haber encontrado respuesta?

 Cada vez tengo más claro que quienes hablan desde esa atalaya hablan para sí mismos y en realidad  de ese mensaje, su destinatario no es otro que su consciente y el emisor su propio inconsciente.

 Es cierto que hay personas que tienen clara su vocación y su planteamiento vital desde muy temprano, ya sea por emulación de familiares próximos, por algún suceso vital importante o porque han tenido la suerte de que a través de algún profesor, amigo, profesional  o familiar han podido indagar en sus deseo, valores y fortalezas para proyectar un futuro que una  pasión y  dedicación.

Un gran  parte de las personas no,  vamos, a veces, resolviendo lo que se nos plantea inmediatamente, sin levantar la cabeza para ver más allá de nuestro propio día, aquello que gráficamente sería que “los árboles no nos dejan ver el bosque”.

Antes la influencia familiar junto con la poca información que se tenía, reducía las oportunidades, ahora que son tan infinitas como Internet y los medios de masas, la gran variedad nos abruma, estresa y a veces nos hace dudar constantemente. Si podemos ver tantas imágenes por segundo, imaginaos la de información que tenemos para analizar, comparar e interiorizar.

 Si prestamos constante atención a lo inmediato, vamos resolviendo urgencias que no nos dejan pensar en lo importante, nos acostumbramos a ser “apagafuegos” y esto además de lo anterior ,nos hace convertirnos en adictos a estas sensaciones, de modo que, cuando no tenemos esas urgencias las buscamos, nos sentimos intranquilos o incluso vacíos porque no tenerlas nos obliga a pensar en un plazo más largo. ¿ Has pensado en qué te hace dejar todo para el último minuto?, ¿en qué lo conviertes?

Por eso como recomienda Covey “lo primero es lo primero”, para mitigar esto, podemos de vez en cuando reunir las suficientes fuerzas para tener un momento “Prevengo y Planifico” en el que comenzando por hacer  una simple  lista escrita de los acontecimientos vitales que en mayor o menos medida tendremos que afrontar y reflexionar sobre  ellos teniendo en cuenta cuál queremos que sea nuestra misión, nuestros valores y metas de alta prioridad, ¿qué es lo que en realidad queremos?

 A veces esta lista en positivo es bastante difícil de confeccionar, parece que en nuestro ADN alguien intentó imponernos lo negativo, en cualquier caso,escribe tu lista con lo que no quieres y a partir de ahí, transforma cada cuestión en positivo. Por ejemplo si “no quiero trabajar en un lugar donde no se respeten mis valores” tradúcelo a algo que tu cerebro procese, recuerda que no entiende el no, algo como “quiero trabajar en un lugar donde haya compromiso social,  se premie el esfuerzo o haya un ambiente de cooperación”. Lo que tú primes.

 Dedicarle tiempo a esta lista puede suponer  que de repente encuentres muchas de las respuestas que estás buscando y que han tropezado hasta ahora insistentemente con lo que no te gusta y de lo que huyes, lo que te desanima y desalienta.

Si no has encontrado impulso suficiente para hacerlo al leer este post, te invito a que reflexiones sobre estas palabras de Jim Rohn “ Nosotros sufrimos uno de los dos dolores: el dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento. La diferencia es que la disciplina pesa kilos mientras que el arrepentimiento pesa toneladas”.

 Cada día tiene muchas oportunidades pero si te dedicas a lo urgente, no tendrás tiempo para lo importante.

 Deja el modo supervivencia y utiliza tu día de la mejor forma que tú sabes, seleccionando las mejores oportunidades que te guiarán a esa meta que ahora vislumbras mejor.

¡¡Disfruta del fin de semana!!

¿Un mal día?

 

anochecer

Comenzábamos el mes con la publicación en Journal of Neuroscience de un estudio  que concluye que “ el cerebro edita los recuerdos constantemente” reconstruyendo cada información como un puzle formado por experiencias antiguas y recientes.

Si algo quedaba claro es que «la memoria está diseñada para cambiar, no reproducir los hechos, con lo que cualquiera de nosotros no somos testigos fiables».

«La memoria tiene que estar al día puesto que nos ayuda a toma decisiones en un momento concreto» y esto hace que edite cada escena para que encaje en nuestro presente.

Estas claves me hacen pensar en cómo almacenamos nuestros días.

Cuando muchos vuelven a casa o se encuentran con alguien en su regreso, en muchas ocasiones se puede oir un resumen del tipo “He tenido un día aciago, me levanté esta mañana, perdí el tren, llegué tarde y he tenido que salir más tarde para concluir el trabajo, encima ayer se me perdió el móvil, así que mi semana está siendo horrible, es que tengo muy mala suerte”.

Esto que leído y condensado parece incluso absurdo es lo que muchos cuentan como los grandes hitos de un día que, comparado con las 24 horas que respiró, para empezar, se pueden valorar como pequeñeces.

De nosotros depende que estas trivialidades constituyan nuestro día a día y por extensión califiquen nuestra vida. Si creyesemos  cierto que es “en lo que nos concentramos, lo creamos” seguro no haríamos estas negativas narraciones vitales.

Si unimos estas dos cuestiones, memoria y narrativa, podemos concluir  la importancia del Principio de Construcionista del Diálogo Apreciativo  atribuido a David Cooperrider, que consiste en, el concepto de que a través de nuestras conversaciones construimos y creamos nuestra realidad; cuando  a través del significado que damos a las palabras continuamente reinventamos nuestro pasado, presente y futuro e influimos decididamente en nuestros miedos, esperanzas, en general, en nuestro potencial.

Esta teoría significa que podemos crear y cambiar nuestras situaciones en parte a través de las preguntas que nos hacemos y enmarcando de nuevo los hechos, narrándolos  con otra perspectiva que nos haga brillar, superarnos, verlo como haberes y no debes.

Recuerda por un momento,

  • ¿Cómo hablas de lo que recuerdas que te ocurrió?, ¿crees que puedes cambiar la narración, el lenguaje, los verbos,  para que forme parte de tu vida de otra manera que trabaje el aprendizaje y la motivación?
  • Si fueras el actor que está detrás de esa narración, ¿cómo te sentirías?
  • Con ese tipo de narración ¿Eres capaz de adelantar tu futuro?

Lo que tú mismo te cuentes o cómo lo hagas será lo que te impulse o te lastre, si sabes que científicamente, no te puedes fiar de tu memoria y que cambias los hechos a tu antojo para adecuarlos a tu estado interno del momento, ¿qué te va a hacer recordar esto para que escribas tu guión a tu gusto ?

 ¿Cómo vas a invertir tu historia para multiplicar las posibilidades de mañana?

Ponte a ello ¡Ya!

¿Tienes tu dis-POSITIVO?

 

movilsmily

Si estamos dispuestos a romper con nuestros hábitos negativos: hablarnos mal, hacerlo sobre los demás, sobre problemas, recordar cosas tristes, enfadarnos, compararnos, etc, vamos a necesitar hacer acopio de grandes dosis de energía para impactar definitivamente en el 65%  de agua que es aproximadamente nuestro cuerpo y cambiar las vibraciones.

Por cierto, si quieres observar la belleza de este impacto de manera gráfica te invito a que pinches en este link y veas el documental de Masaru Emoto sobre “ Los secretos ocultos del agua” no te dejará indiferente.

La psicóloga Bárbara Fredrickson, asegura que para alcanzar la felicidad, la clave es aprovechar las emociones positivas y considerarlas “impulsoras de recursos”.

Las 10 emociones que Friedckson desarrolla en su libro “Positividad” son, como resume en su blog Happynewcomer: Alegría, gratitud, serenidad, interés, esperanza, orgullos, diversión, asombro y amor.

A raíz de esta relación y teniendo en cuenta los planteamientos de Seligman, lo que he aprendido en Programación Neurolingúística y mi pasión por la tecnología, os propongo que hagáis de  vuestro smartphone, tablet u ordenador un DIS- POSITIVO.

Todos esos Gigas de almacenamiento que rápidamente llenamos, hagamos que trabajen en nuestro favor, almacenemos felicidad, nuestras emociones positivas impulsoras. Guardar  estos momentos positivos te puede ayudar a optimizar tu vida, no los subestimes. Recurrir a ellos en el futuro será de gran ayuda.

Elige la aplicación que prefieras para almacenar imágenes, música y  notas y abre diferentes carpetas o temas para cada emoción positiva de las propuestas. Piensa en cada una de ellas y relaciónala con un momento de tu vida, una persona, música, una imagen o un pensamiento, sé lo más descriptivo posible, lo que ves, todo, colores, formas, lo que oyes, lo que sientes, grábalo. A partir de ahora recuerde hacerlo con lo que te ocurra y le produzca estas emociones, moléstate en guardarlas, merece la pena.

 «Alegría – Piense en la experiencia más positiva y memorable que ha tenido. Una vez que se sintió seguro, feliz y cómodo. Esto fue probablemente un momento en el que experimentó la alegría. Alegría viene de experiencias agradables y eleva nuestro bienestar en el que sentimos la luz y es vibrante.

Gratitud – Esto implica una emoción o actitud de agradecimiento en el que reconocemos algunos beneficios que hemos recibido. La gratitud puede girar en torno a cualquier cosa con la que te sientes agradecido por algo o alguien que haya estado o dado  en su vida.

Serenidad – Esta emoción llega cuando las cosas van bien. Puede experimentar un estado de paz y tranquilidad. Su mente no está inundada de preocupación, y es capaz de sentarse y relajarse. Serenidad proviene de esos momentos de quietud y calma en la que sólo puede “ ser”.

Interés – Es estar con ganas de aprender más y descubrir nuevas cosas fascinantes. Interés viene de ser curioso o participando en algo. Es un estado de intriga y asombro, donde usted quiere saber más y se lanza hacia un objeto de interés. Cuando se sienta interesado, y  abierto a nuevas experiencias y tener un deseo de explorar el mundo que te rodea.

Esperanza – Se trata de una creencia y sensación de que las cosas salgan mejor. Es saber que nuestros problemas actuales no son permanentes y que el futuro sigue siendo prometedor a pesar de las circunstancias difíciles. Una persona esperanzada cree que obtendrá las cosas, y no importa lo terrible de las circunstancias mantiene fe en que las cosas van a cambiar.

Orgullo – Esto viene de sentirse digno e importante en lo que uno hace o logra. No se trata de tener una abrumadora sensación de satisfacción, pero es tener algo terminado que es socialmente valorado y por lo que se siente orgulloso. Puede venir de un propósito del sentido que le damos y el significado de nuestros logros, esto ofrece un aumento de la confianza para expandir la fe en nuestro potencial para hacer grandes cosas.

Diversión – Cada vez que experimentamos situaciones divertidas, humor, con los demás nos sentimos divertidos. Podemos obtener entretenimiento  por reír con los demás con una broma divertida, viendo un cachorro o jugando un juego o una actividad divertida . La diversión nos ayuda a construir relaciones con los demás.

Inspiración – Esto viene de vivir una experiencia muy conmovedora y edificante, tales como los momentos en la vida cuando vemos la verdadera bondad o cuando alguien pasa por encima y más allá de lo ordinario. Hazañas asombrosas del intelecto, fuerza, agilidad y puede conducir a la inspiración. Un instante de excelencia puede ser un momento de inspiración.

Asombro – La noción de ser impresionado viene de sentir reverencia hacia algo muy poderoso y que cause admiración. Fredrickson señala que esto puede venir de experimentar fenómenos naturales, como el Gran Cañón, una hermosa puesta de sol, o el romper de las olas del mar. También puede provenir de maravillosas  creaciones de arte o desarrollos muy impresionantes. Estos son los momentos en los que nos damos cuenta de lo pequeño y ordinario que realmente son comparados con la inmensidad del mundo que nos rodea.

Amor – El amor es la recopilación de todas las emociones anteriores. En general, el amor tiene que ver con un sentimiento de afecto y el apego personal, es cuando tenemos un sentimiento muy positivo de conexión hacia otra persona. Esta sensación puede ser mejorada al ver que alguien realiza una hazaña increíble, riendo y divirtiéndose juntos. El amor es una amalgama de todos los estados emocionales que se reúnen a lo largo de nuestra vida.»

Cuando ya tengas hecha esta tarea, podrás recurrir a esta base de datos, siempre que necesites cambiar tu estado interior, si te abaten las emociones negativas, el miedo, la tristeza, la ira… siempre te podrás beneficiar de tu almacenamiento de emociones positivas, volviendo a ellas y rememorandolas, con los cinco sentidos, las veces y el tiempo que requieras para modificar tus sentimientos.

Esto no sólo repercutirá en ti sino que «cuanto más feliz y satisfecho estés con tu vida, más podrás dar a los demás», palabra de Martin Seligman.

¡¡No desaproveches tu dispositivo!!

¡¡¡Buen fin de semana!!!

Al mal tiempo…

lluvia

 

 

¿Cuántas veces no hemos iniciado tareas, ideas, empresas o aventuras pensando en la innumerable lista de cosas que podrían salir mal? Excusándonos en todas esas cuestiones que nos alejan de nuestro objetivo, haciendo nuestro día más tedioso y temeroso.

Has pensado alguna vez en ¿qué es lo peor que podría pasar? Hay quien como Dale Carnegie, advierte de lo interesante que es ver esta faceta, pensar en todo lo que puede salir mal y asumirlo como una consecuencia más de la aventura. Esto nos hace que ya no temamos “lo peor” puesto que contamos con esto desde el principio.

 Cuando escuchas historias o lees biografías de triunfadores, algo que os recomiendo, están trufadas de fracasos, de intentos, de resultados no esperados pero también de valentía, de perseverancia, de empuje y motivación para no rendirse.

 Es  cierto que en España echo de menos este tipo de historias, parece que el fracaso lejos de ser consecuencia de arriesgar y de que cada paso es lo que te acerca a tu objetivo o te enseña como dijo el inventor “otra manera más de cómo no se hace” es una lacra vergonzante que hay que ocultar y suplir con un exceso de ego que al final pasa factura, al menos energética. Incluso de la mayoría de las carreras y empresas que se admiran desconocemos el esfuerzo, el tesón y los fracasos que las precedieron como si todo cayese del cielo.

 Si no cambias tu percepción del fracaso serás un mediocre que no tomará las decisiones necesarias para hacer de tu vida algo extraordinario, así que luego no admires a filántropos, actores, actrices, inventores, empresarios, millonarios… ellos no hicieron lo mismo que tú, mirar desde tu zona de ¿confort? y pensar en cómo sería fracasar sino en cómo va a ser ganar, cueste lo que cueste.

 Yo soy la primera que trataba de inventarse excusas para evitarlo pero he de reconocer que hace tiempo cambié mi percepción sobre el fracaso, entendí que daños colaterales son consecuencias no previstas,  maximizo las posibilidades que están en mi mano a tope, con mis recursos, sé que los resultados no previstos, son sólo esos resultados, y ya el fracaso no me amilana, ni me avergüenza, ni me para, aunque todavía sigo trabajando y entrenando el cambio del ganador: “todo me hace más fuerte y me acerca a  mi objetivo”.

Me reté presentándome a unas elecciones con un partido nuevo pudiendo seguir en uno tradicional, porque creo que el ejemplo es básico; me reté presentándome a una oposición que requería una disciplina inusitada y conseguí adaptarme. Cualquiera podría pensar que fracasé en ambas empresas,  defender mis valores, arriesgar en el proceso y asumir los resultados como posibles e integrables en mi vida me han hecho resiliente, invencible.

 Ser consciente de este pensamiento es fundamental porque te coloca en una óptima posición, en la de CEO de tu vida, tomador de decisiones, abierto al cambio, a la reinvención, a los sucesos inesperados, a ver la vida con cristales rosas, pensando que detrás de cada giro, hay otra oportunidad seguro, y que si te entretienes en lamerte las heridas o mirarte el ombligo, ni las verás, ni podrás aprovecharlas.

A partir de hoy piensa en “si tu percepción de la forma en que reaccionarías al fracaso cambiase, ¿qué tratarías de lograr?

 ¡Atrévete!

A beneficio de inventario

genetica

Si pensamos en lo que significa la personalidad, podemos imaginar varias definiciones, desde grandes personajes, con su magnetismo personal y sus habilidades, pasando por un conjunto de comportamientos, rasgos emocionales, intelectuales y de carácter o incluso un patrón observable de conducta.

Aunque las teorías de la personalidad son abundantes y no concluyentes en muchos casos, teniendo que analizar el caso concreto sobre patrones generales, las variables de la personalidad son útiles para poder predecir y comprender la naturaleza humana.

Lejos de querer introducirme en este post en intrincados análisis, lo que me interesa para mi reflexión de hoy es si nuestra predisposición genética  nos influye en un  alto grado, y cómo conjuga eso con una creencia como la mía en que en cuestión de cambio personal, lo podemos todo.

El inventario de nuestros rasgos personales, lo trabajamos poco y salvo algún pseudotest que rellenamos en tiempo de ocio, dedicamos poco tiempo a analizarnos, y no sólo eso sino que dentro de este listado hacemos pocas clasificaciones para ver o poder entender si estos rasgos son heredados, del entorno, de nuestra propia adaptación o elegidos conscientemente.

Si quieres realizar algunos test de personalidad que te serán de mucha ayuda en tu desarrollo personal, regístrate y visita http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/Default.aspx

Te recomiendo que trabajes El “Test breve de Fortalezas”

Es cierto que algunas teorías de la personalidad fruto de investigaciones en los últimos veinticinco años han desilusionado a muchos, desdeñando el ambiente,  adjudicando una gran parte de causa a la genética, pudiendo afirmar que existen fuertes bases biológicas que nos predisponen a la tristeza, la ansiedad y la ira.

Cualquiera que lea esto y eche un vistazo a su árbol genealógico puede ver el lado negativo, focalizándose en esta razón como el inicio de sus males, rindiéndose a un futuro predestinado a repetir esquemas o bien puede comenzar a ser consciente de los rasgos sobre los que tiene un reto para mantener a raya.

Si estas teorías avalan esta influencia llegando hasta un 60%, podemos deducir que con nuestro entrenamiento y trabajo tenemos mucho por hacer y campo por recorrer, sin rendirnos o excusarnos en evidencias genéticas.

Igual que cualquiera que se entrena para prepararse para sufrir estados de ansiedad, de máxima tensión, por su profesión, como por ejemplo los pilotos, nosotros también podemos hacerlo. Si te consideras un pesimista nato, seguramente te levantarás algunos días con pensamientos negativos pero volverán a desplegarse ante ti muchas opciones y  seguro que entre ellas estará ser un héroe y vivir tu vida como tú quieres.

Haz que esta herencia la aceptes “a beneficio de inventario”, es decir, cuando  “el heredero está obligado a pagar las deudas y las demás cargas de la herencia sólo hasta donde alcanzan los bienes de la misma. Esto quiere decir que conserva, contra los bienes hereditarios, todos los derechos y acciones del causante, es decir, que no se confunden los bienes particulares del heredero con los que pertenezcan a la herencia.”

No te confundas. Delimita qué heredaste, qué quieres cambiar y con qué te quieres quedar y empieza a actuar como tal.

 

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Reacción en cadena

en cadena

La mayoría de las veces somos conscientes de cómo nos responden las personas con las que interactuamos en nuestro entorno pero en pocas ocasiones somos capaces de observar qué decimos o cómo nos dirigimos a ellas antes.

Pensar en cómo ocurre esto, seguro que su reacción hace que les califiquemos y, o estemos encantados de seguir a su lado o huyamos despavoridos en cuanto les vemos.

Seguro que recordáis a alguna persona a la que le cuentas algo emocionado y la respuesta te coloca en una desagradable posición con una crítica o una contestación no demasiado apropiada.

Del tipo: “He conseguido entradas para tal concierto”, “he comprado este libro que buscaba hace tiempo”, “se me ha ocurrido una idea de cómo mejorar el proyecto” con respuestas como: “seguro que te han salido más caras que a mí y además no has contado con tal o cual”, “el libro lo tengo hace tiempo y no merece la pena”, “emplear tanto tiempo en el proyecto no te va a servir de nada”.

¿Qué nos impide celebrar como se merece lo que los demás consideran un éxito? Quienes suelen compartir  sus éxitos depositan en nosotros la confianza suficiente para que sepamos acompañarles en su alegría.

De tu reacción dependerá lo que esa persona interiorice de ti. Si piensas en cómo sueles reaccionar a estos acontecimientos y en cómo los celebras recordarás cómo entablas distintos tipos de relaciones con las personas.

Si tras un aumento de sueldo, tu reacción sin contacto visual  con un tono plano, se basa en  que “seguro que tendrás que trabajar más y por lo tanto no tendrá tiempo para gastarlo”, es una reacción negativa, crítica, que no aporta nada más que una imagen de quien lo dice en el mismo sentido, pasiva y destructiva.

 No importa si el tema es trivial o trascendental, aprender a reaccionar de forma constructiva  y activa, no sólo mejorará tus relaciones sino que enfocarte en lo positivo y conseguir alegrarte de los éxitos ajenos redundará en tu felicidad.

Permitidme que empiece la semana con un entrenamiento que propone Martin P. Seligman en su Psicología Positiva, seguro que no os resultará fácil, requiere un esfuerzo grande pero merece la pena.

“Escucha con atención cada vez que una persona que te importe te cuente algo bueno que le haya sucedido. Desviese de su camino habitual  para reaccionar de forma activa y constructiva. Pida a la persona que lo reviva con usted; cuanto más tiempo se pase reviviéndolo mejor. Dedique mucho tiempo a reaccionar activamente, no sea lacónico. Busque también sucesos en su propia vida y deje constancia de cómo debe reaccionar para valorar más positivamente el hecho”.

Si crees que no se te da bien, entrena hasta que se convierta en un hábito.

Cuando se empieza a poner en práctica, caes mejor a los demás, pasan más tiempo contigo y confían más en ti. Te sientes mejor y todo ello refuerza tu capacidad de reaccionar activa y constructivamente.

Si alguien consiguió el objeto de sus sueños, qué te hace pregunta por la utilidad, recordarle que tiene miles  o dar tu opinión sobre él. ¡¡Sólo disfruta de su éxito!! 

Foto: caotero

¿Por ejemplo?

ejemplo

Hace muchos años, cayó en mis manos por casualidad un libro con diferentes metáforas e historias entre las que se encontraba una de Gandhi que ha inspirado mi vida y  que hoy quiero recordar al hilo de mi reflexión.

Gandhi y el azúcar

“Una mujer fue junto con su hijo a ver a Gandhi. Gandhi le preguntó que quería y la mujer le pidió que consiguiese que su hijo dejase de comer azúcar.

Gandhi le contestó: traiga usted otra vez a su hijo dentro de dos semanas.

Dos semanas más tarde la mujer volvió con su hijo. Gandhi se volvió y le dijo al niño: “deja de comer azúcar”.

La mujer muy sorprendida le preguntó: ¿por qué tuve que esperar dos semanas para qué usted le dijese eso? ¿Acaso no podía habérselo dicho hace quince días?

Gandhi contestó: no, porque hace dos semanas yo comía azúcar.”

 

Siempre he tenido esa necesidad de ayudar a las personas que en principio canalicé a través de las asociaciones, después continué con la política y que me ha hecho llegar hasta el coaching, impulsada por participar el crecimiento y cambio de quienes han despertado a un mundo que quieren mejorar empezando por su pequeño-gran radio de acción, su persona, en el que su conciencia y su responsabilidad son sus mejores herramientas.

Desde que me dedico a esta increíble vocación que es el coaching, siempre tuve clara esta historia, para mí el ejemplo es lo que más valor tiene en las personas porque lleva una importante parte de esfuerzo, de trabajo, de ser consciente y responsable para no hacer o hacer aquello que predicas.

¿Cuántas veces damos consejos sobre esto o aquello, a la ligera sin haberlo probado en nuestras carnes, en nuestro espíritu? ¿Cuántos deberías, tendrías…?

No lo vuelvas de decir o a recomendar si tú no eres un ejemplo de ello, primero tienes que conseguirlo para poder hacerlo y después con tu experiencia entender que uno no cambia de la noche a la mañana, que dejar de ser tú, lleva su tiempo y trabajo, sé condescendiente.

Me propuse hace tiempo dedicarme a esto con la tranquilidad y la paz de espíritu que proporciona que lo que piensas, dices y haces esté en consonancia y que cuando ayudes a alguien sepas por lo que está pasando, lo costoso que es librarse de hábitos físicos y emocionales pero lo liberador que es triunfar por encima de ellos.

Todos los días me propongo pequeños retos y he conseguido grandes avances: dejé de fumar, hago regularmente ejercicio físico, mejoré mi alimentación, perdoné, aumenté mi empatía, medito, adoro el coaching, devoro libros para ayudarme a ser mejor coach, cursos, estoy alegre, agradecida, creo en mis coachees, en su potencial, en las cosas extraordinarias de las que son capaces, aún por encima de sus propias creencias y lo consiguen…disfruto de las pequeñas y las grandes cosas que tiene la vida, sabiendo que mi mente tiene que trabajar para mí, no en  mi contra. Cada día, sigo entrenando.

Seguro que vosotros sois padres, hermanos, amigos, ejemplos en los que se pueden inspirar muchas personas a vuestro alrededor, confío en que todos, si os  lo proponéis y entrenáis podéis contagiaros y contagiar esa paz y esa alegría que proporciona crecer, desde dentro, en valores, objetivos y metas.

Ser conscientes de lo que queremos dejar atrás y cambiar, nos va a hacer saber qué queremos para el futuro, cuál es la huella que queremos dejar, lo que queremos pensar y hacer  de nosotros mismos para sentirnos orgullosos y empeñarnos en conseguirlo.

Ayer fue ayer y hace un rato también fue ayer, no pierdas ni un minuto más para transformarte y poder sumar, ayudar, impulsar, alegrar, agradecer, animar…tu entorno está en tu mano y tu satisfacción igual. Algo que te puede parecer artificial en principio puesto que nunca te comportaste así, te enganchará a la vida de una manera genial y ya serás un ejemplo sin necesidad de  esfuerzo.

“No es lo que decimos es lo que les mostramos lo que convence” Ramón Samsó

«Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo» Gandhi

¡¡Hazlo o no lo hagas pero no lo intentes!!

¡¡Buen fin de semana!!

 

¿Cómo quién?

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Hoy me gustaría plantearte una reflexión con este cuento «Las dos vasijas» de Jorge Bucay, en primer lugar me gustaría que lo leyeses con atención y sacases tus propias conclusiones sobre qué te sugiere el texto, para más tarde adentrarte en mi perspectiva y poder valorar si es la misma, si es diferente, si te añade algo nuevo.

Además de esta propuesta, quiero que seas consciente de que mi reflexión se basa en cómo yo he interiorizado experiencias y en cómo las relaciono con mis recursos, para que la próxima vez que oigas a alguien, hablar sobre algo, sobre lo que ya tienes una opinión, abras tu mente a los matices que pueden enriquecer tu pensamiento y evalúes de nuevo tu creencia. Utiliza tu mente para pensar.

«Un aguador de la India tenia sólo dos grandes vasijas que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los hombros. Una tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final del camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido.Esto sucedía diariamente.

La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros pues se sabía idónea para los fines que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido.

Así que al cabo de dos años le dijo: Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo

El aguador le contestó: » Cuando regresemos a casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino «Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de la vereda; pero siguió sintiéndose apenada porque al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio.

El aguador le dijo entonces: » ¿ Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino ? » Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas.

Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza. Todos somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.»

Te invito a que dediques unos minutos a escribir lo que te sugiere…

Me interesan, los efectos y el proceso de la comparación. Cada uno tenemos unas habilidades y capacidades, innatas y  entrenadas, diferentes y sin embargo, nos amargamos comparándonos, pero no en todo, puesto que la mayoría de las veces nos falta mucha información y sólo nos podemos basar en lo que percibimos sensorialmente,  que es un alterado pequeño porcentaje. Pero aún así acabamos poniendo el foco, en lo que se suponen nuestras «debilidades», en lugar de partir de nuestras fortalezas, para darle una oportuna vuelta  a esa perjudicial perspectiva. 

Dudar de nosotros mismos nos hace que baje nuestra autoestima y que cada vez tengamos menos fe en nuestras posibilidades. A veces se produce de manera tan simple como escuchando hablar a alguien que no tiene miedo a destacar  sus puntos fuertes y nosotros, en lugar de llevar la conversación a nuestro terreno, caemos en sus garras, hablando de sus fortalezas y en su análisis, sin recordar en lo que nosotros somos buenos, destrozando así en minutos, todo lo construido en años.

Algunos tienen la suerte de encontrar en el camino a aquellos que ven y apuestan por su potencial, personas que no necesitan sobresalir por encima de otros para brillar, sino que sacan lo mejor de nosotros mismos y refuerzan nuestra confianza haciéndonos capaces de obviar  todas las limitaciones que nos hemos impuesto. Si no lo has encontrado todavía, sigue buscando, conoce gente nueva «que tire de ti, no que te tire a ti».

Empezar a tener una visión positiva de ti mismo, de tu belleza, comienza con un diálogo interior sincero, con cariño, al margen de las exigencias, referencias y cuestionamientos externos.

Tú también eres capaz de hacer cosas extraordinarias, solo necesitas volver a creer en ti.

Fotograma: jamesonnotodofilmfest

¡En sólo 30 segundos!

primera impresion

Cuando conoces a alguien, ¿en qué es en lo primero que te fijas?

Si han sido unos segundos los que has podido compartir con esa persona, ¿qué recuerdos te quedan media hora después?

Recuerdas a alguna persona que conociste en una situación parecida y guardas buen recuerdo de ella, ¿qué te impactó?, ¿qué puedes adaptar?

Has reparado alguna vez en la primera impresión que tú das, en cómo te comportas cuando te presentan a alguien, qué imagen proyectas, qué puedes hacer para mejorar.

 Si tienes en ciernes una entrevista de trabajo, haces labores comerciales o te interesa el networking seguro que has hecho parte de este trabajo, pero ¿has ensayado conscientemente qué impresión quieres dar durante todo el tiempo?, ¿has pensado que cualquiera que conoces puede ser tu futuro empleador, cliente, proveedor?

 Si recuerdas cómo aprendiste por ejemplo algún deporte o a conducir, recordarás que al principio eran tantas las instrucciones que debías recordar que te parecía imposible llegar a realizarlo de manera automática y sin embargo lo haces.

 Esta primera impresión, que te puede lanzar e impulsar en cualquier momento y abrirte oportunidades, quizá la debas ensayar más a menudo. Comienza entrenando cada semana uno de estos consejos y en un mes  verás los resultados.

Eres de los que das poca importancia a la imagen, pues echa un vistazo a tu alrededor y dime si la apariencia  de tus compañeros, amigos o los que estás viendo dicen o no algo de ellos, probablemente habrás comprobado que hablan de su creatividad, de su interés por los demás, de su dedicación y de un montón de cuestiones que reflejan su personalidad. Si no estás seguro, pregúntale a alguien de tu entorno,¿qué imagen proyectas tú? Sobre todo para comprobar que no estás yendo en contra de tus propios intereses.

 El siguiente paso es comprobar ¿cómo es tu comunicación verbal?, si hablas correctamente, te expresas claramente, con un timbre y un ritmo adecuado, o te dejas llevar  por los nervios. Pregunta  de nuevo a un amigo, ensaya con él tu proceso y trata de mejorarlo.

 Si la comunicación verbal es importante, imagina la no- verbal que parte de ser más de un 80% del mensaje, ¿cómo das  la mano? Entrena la firmeza y el importante contacto visual para asegurar que no dejas nada a la improvisación.

 Por último lo más importante y a la vez lo más difícil de controlar y por lo tanto lo que más debemos ensayar, la actitud, si nosotros nos acercamos a alguien de manera que nuestros pensamientos sean quienes nos dirigen, a lo mejor estamos cometiendo uno de nuestros mayores errores, quizá estés pensando en alguna otra cosa que te fastidió o no salió como pensabas y lo estás transmitiendo en tu presentación.

Dedicar toda tu atención al momento, al “ahora” y lucir tu mejor y más sincera sonrisa, no sólo te abrirá más puertas, sino que también te hará sentirte mejor y estar más receptivo a posibles oportunidades que se te presenten, al mismo tiempo que dejarás una grata sensación en la otra persona.

Recuerda que en esos treinta segundos, alguien que no te conoce estará interpretando todos tus gestos sin tener unas pautas de cómo eres y será tu carta de presentación. Sé tú mismo, pero sé quien quieres ser.

“No hay una segunda oportunidad para una primera impresión”  Oscar Wilde

Fuentes: Forbes, lenguaje corporal

Foto;elenalfaro

¿Estás cómodo?

zona de confort

Si piensas lo bueno que eres en lo que haces y en que cada vez lo tienes más dominado y te requiere menos esfuerzo, te recomiendo  que en lugar de  celebrarlo, comiences a encender tu alerta puesto que cada vez los cambios serán para ti más traumáticos.

Si tu dedicación ya no te presenta un desafío sino aplicar la misma receta una y otra vez, deja de pensar en que es genial que lo bordes sino en que no estás dando tu 100%, en que empiezas o ya vives de las rentas y estás conduciendo con tu piloto automático encendido.

Si imaginas estas escenas o sientes que estás en este punto, no estás creciendo, ni aprendiendo ni arriesgando, esa seguridad de la que parece que disfrutas, te aporta una falsa sensación, cuando realmente necesites más recursos para afrontar situaciones distintas no sabrás actuar de otra forma.

Cuando has estado años y años haciendo lo mismo  sin plantearte crecer o mejorar tu comportamiento o tarea, con lo necesario, un minimovimiento cada día, lo único que has producido en tu cerebro es que las conexiones neuronales siempre iluminen la misma ruta, que se apaguen las demás y que el deambular constantemente por el mismo lugar te haya situado en un surco que te impide ver no sólo más allá sino lo que ocurre a tu alrededor.

Ya esa sensación de lo desconocido te resulta extraña y estresante y cuando vuelva a ocurrir seguramente se multiplique a la enésima potencia para situarte en posiciones de distrés y parálisis por el miedo y quien únicamente te habrá situado ahí, habrá sido la comodidad.

Cuando estás en este estado y tienes que llevar a cabo algún cambio forzado, por ejemplo uno de puesto en el trabajo, en muchas ocasiones lo rechazas en contra de tus propios intereses o lo aceptas a regañadientes sin ver la magnífica oportunidad de crecer que te presenta, simplemente porque tienes que volver a reconocer  que no sabes. Cuando precisamente ese es el primer paso para acelerar este aprendizaje, mostrar con tu ejemplo que este proceso es constante y que es una de las claves para tener éxito, como muy bien explica el genial Ken Robinson en este video.

http://www.wobi.com/wbftv/ken-robinson-power-i-dont-know

Niégate a vivir en la comodidad de la ignorancia, rebélate contra las quejas, excusas  y pegas de los cambios y piensa en ellos como una oportunidad de descubrir tu auténtica personalidad valiente, aventurera, inconformista.

¡¡ Demuéstrate lo que vales!!

Si tu tarea laboral no te ofrece muchas oportunidades de innovar, o es un paso demasiado difícil para ti, practica primero  en el ámbito personal, aprende algo que te dé miedo, con lo que no te atrevas, que no harías nunca porque estás muy cómodo, experimenta, vive con riesgo alguna aventura, algún viaje, deporte…

«La vida siempre te da dos opciones: la cómoda y la difícil. Cuando dudes elige siempre la difícil, porque así siempre estarás seguro de que no ha sido la comodidad la que ha elegido por ti.» (Adolfo Suárez)

¡¡Vuelve a sentir esa sensación de hormigueo en el estómago, de aceleración del corazón y de creer que estás haciendo algo grande que te hará invencible!! WOW!!!!

“Si usted insiste en permanecer en su zona de confort, no irá muy lejos.” Catalina Pulsifer

 ¡¡¡Aprovecha el fin de semana!!!

Antivirus: ¿está tu sistema protegido?

virus

¿Alguna vez te ha ocurrido un evento en tu vida, cuyo resultado no ha sido el esperado y tras hundirte en el abatimiento y la impotencia, lo has generalizado inoculándolo en tu mente como una generalización?

Te pondré un ejemplo, ¿recuerdas a cuántas entrevistas de trabajo te has presentado en tu vida, en cuántas conseguiste el resultado esperado, cómo archivaste ese acontecimiento y lo que eso ahora te hace pensar sobre quedarte sin trabajo o conseguir uno nuevo?

Imagina cuando empezaste a buscar  trabajo, cuando no tenías más experiencia que la de estudiar, acudir a clase y pasar los exámenes. De repente te enfrentabas a buscar trabajo sin ninguna experiencia previa en estas lides, pero con un ambiente propicio para el éxito en la búsqueda, pongamos por ejemplo, en el ciclo expansivo económico que vivió  España.

Todo jugaba en tu favor, las ofertas llovían, los salarios eran altos, los trabajos no exigían demasiado y casi todo, “se vendía solo”.

Casi  a la primera conseguiste el trabajo y te pusiste manos a la obra en lo que en principio creías que podía ser el trabajo de tu vida. Sin darte casi ni cuenta te adaptaste tanto que te creíste ser tu padre, viéndote jubilarte en esa empresa y disfrutando de esos beneficios el resto de tu vida. ¿Para quiénes crees que funcionaría la globalización?

Si durante el tiempo de la “crisis financiera y económica”  has perdido tu empleo, y has intentado conseguir otro, has ido a varias entrevistas que no han fructificado, o has conseguido uno con el que no estás muy emocionado, tus condiciones y experiencias no habrán sido muy positivas, sientes y oyes como en tu entorno, todo, se confabula para pintarte un oscuro panorama que sólo inocula virus como “no se puede encontrar un buen trabajo”, “las empresas no contratan”, “los sueldos son bajísimos”, “me va a costar el doble conseguirlo”, “ sin esto o sin  lo otro no conseguiré empleo”, “mejor estoy aquí calladito aunque esté mal”. Casi todo y todos parecen haberse conchabado contra ti y contra tu afán de salir adelante.

 Pero qué crees que hacen todos esos mensajes que se empeñan en repetir hasta la saciedad, la cantidad de miseria y de despropósitos que se gestan día a día, y te radian, televisan y cuchichean, crees que estar atento e informado de este tipo de cuestiones, ¿te potencia o por el contrario te anula?

Un virus mental es, según Robert Dilts una “clase particular de creencias limitadoras susceptibles de interferir seriamente con los esfuerzos propios y ajenos para sanar y mejorar”.

 Si para tu ordenador compras antivirus y también te proteges y vacunas contra los biológicos, qué te ocurre con los virus mentales, qué te hace que te entregues a ellos, los insertes en tu disco duro y sean tus drivers.

Para luchar contra un virus debes reconocer que lo tienes, neutralizarlo y filtrarlo para que tenga la importancia que debe en tu día a día.

 Para poder inmunizarte contra él necesitas clarificarte, ver y sentir qué creencias son tuyas y con cuáles del ambiente te has mimetizado, ser congruente con las que son tuyas y son potenciadoras, te ayudará, sobre todo si consigues alinearlas con  tus valores personales.

 En este caso, por unas cuantas entrevistas y comentarios inespecíficos y  sin base, no puedes generalizar tu creencia limitante.

Si tienes un virus busca un médico, un informático o un coach pero no dejes que acabe contigo sin luchar.

 

¿Lees la mente?

lectura de mente

Piensa en  la cantidad de veces que has juzgado a una persona por una interpretación inicial errónea. Algún gesto, alguna palabra, algún modo de hablar, ese vocabulario, ese lenguaje corporal que tú tenías vinculados a un montón de cuestiones que sacaban conocidos archivos en tu cabeza, ahora consiguen jugarte malas pasadas y hacerte caer en trampas que tenías superadas. Tú solito desentrañas el ser humano que tienes enfrente interpretando todos sus movimientos y palabras a tu antojo.

Cuántas veces reflexionas, antes de juzgar, sobre las personas que tienes alrededor, qué sabes de ellas, cuáles son sus pasiones, sus filias y sus fobias, sus experiencias vitales, ¿les has escuchado atentamente acaso?. Qué palabras utilizan con más asiduidad o qué movimientos se corresponden con sus diferentes estados relajado, nervioso, triste, alegre…

De repente caes en la cuenta de qué poco prestas atención y observas a los demás y con qué alegría les juzgas e interpretas, a veces hasta te has hecho tal idea mental que comienzas a desplegar tus poderes de adivinación, sin darles si quiera una oportunidad, sabiendo qué es lo que van a decir o cómo van a actuar en cualquier situación dada. ¿Te imaginas que alguien está haciendo eso contigo?,¿ qué oportunidades de cambio, de ser digno de  confianza o de que algo nuevo ocurra tiene esa persona con respecto a ti?

Recuerda que todos manejamos las experiencias con respecto a lo que nos ocurre a  nosotros y lo trasladamos al lenguaje y por medio de éste a  otros de la forma en que nosotros lo hemos interiorizado, es decir, puede que haya ocurrido lo que pensamos o no, y sin embargo pocas veces preguntamos, indagamos o vamos más allá, nos contentamos con lo que hemos podido filtrar con la ley del mínimo esfuerzo y grandes dosis de imaginación, interpretando de nuevo.

Piensa por un momento que muchas de esas personas con las que te sientes incómoda o que crees que no están ahí precisamente para remar a favor, pueden ser víctimas o protagonistas de casos como éste y sin embargo si abrieses  su mente y planteases más perspectivas, más opciones para explicar el comportamiento de los demás quizá obtendrías mejores resultados. ¿Te atreves a darles una oportunidad?

Si crees que tú eres mejor, esta pelota estará en tu tejado, abre tu mente, pasa sobre tópicos, observa, haz con ella algo totalmente diferente, crea espacios de confianza en los que te pueda contar, en los que pueda compartir contigo sus temores para poder crecer, para poder sanar y para sobre todo, deje esa ansiedad que provoca el que no encuentres a alguien que crea en ti y se  ocupe de ti, que te haga sentirte importante.

¡¡Hacer felices a los demás es una fórmula genial para ser tú feliz!!

¿Te pasas al siguiente nivel?

nivel

Has empezado a pensar que estás estancado y que hagas lo que hagas, no puedes salir de esa rutina. Te parece que en el trabajo no tienes más salida, ni proyección, de la que has tenido hasta ahora. y además  esta impotencia la trasladas a tu familia donde te sientes un marciano entre tanto plan y sueño. Te pasas horas taciturno, pensando en qué has hecho mal para merecer esto, si trabajas y trabajas, mientras acompañas estos sentimientos haciendo que dos hechos circunstanciales no deseados de tu día te lo amarguen, llevándolos contigo el resto del día.

No tienes porqué permanecer en esta pantalla, siempre hay una manera de cambiar las cosas, de pasar al siguiente nivel, si eres aficionado de los videojuegos sabrás que la práctica, la atención y aprender de los demás te puede dar muchas claves.

Quizás llevas haciendo lo mismo desde hace tiempo y pretendes que el resultado por sí solo sea distinto, hace años que no has mejorado tus habilidades, que vives de la rentas de alguna vez que lo hiciste todo bien.¿Cuánto hace que no vas a un curso, a un seminario?, ¿cuánto que no lees un libro que te ayude?, ¿cuánto que no hablas con alguien acerca de tu proyección?

¿Crees que  ha llegado el momento de cambiar ? pues escucha al genial  Jim Rohn “la única forma de que las cosas cambien es que usted cambie”.

 

¿Qué te parece empezar por cambiar el foco?, si hasta ahora has tratado de poner toda la carne en el asador en el trabajo, ahora hacerlo en tu propio desarrollo, en ti mismo, piensa, ¿cómo te va hacer sentirte?

La clave puede estar en ser el mejor en lo que haces, hagas lo que hagas, y eso se consigue, no intentando que los demás vean novedades donde no las hay o que reconozcan que llevas años haciendo lo mismo con iguales resultados, sino en crecer personalmente, en adquirir habilidades y comportamientos que no tienes, piensa en hacerte una auditoría empresarial-personal de todos tus departamentos, y ver dónde puedes hacer propuestas de mejora, quién te puede ayudar en ese cambio, un coach, un mentor, un amigo, tú mismo asistiendo a seminarios, cursos o leyendo, o quizá ampliando tu círculo de relaciones. Cualquiera de estas vías o todas a la vez, conseguirán acelerar el proceso, esto  junto a tu  tesón y constancia conseguirán  elevarte en tu posición y cambiar tu entorno y por ello tu vida.

Deja de confiar y apostar todo a obsesionarte con la engañosa satisfacción de obtener más dinero y lo que éste puede conseguirte y apuesta por ti, seguro va a ser mayor recompensa.

“Cada ser viviente parece esforzarse al máximo, excepto los humanos. ¿Qué tal alto crece un árbol? Tan alto como le es posible. Los seres humanos tienen la posibilidad de escoger. Ellos pueden escoger ser todo o ser menos. ¿Por qué no estiran al máximo su medida y son todo lo que pueden ser?” J.Rohn

Y tú, ¿Por qué?

Buen fin de semana!!!!

 

 

¿Tu mejor amigo?

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Imagina que tu mejor amigo, esa persona con la que pasas tanto tiempo charlando acerca de la vida, de tus sentimientos, a la que le cuentas todas tus inquietudes, intimidades, con quien eres auténticamente tú, totalmente sincero a pesar de saberte vulnerable, esa persona que te ayuda a ser mejor cada día, esa, de repente un día, empezase a ponerte pegas a todo, a intranquilizarte con dudas sobre tu futuro, sobre tus capacidades, a recordarte lo peor de tu pasado, a magnificar tus debilidades, a hacerte creer que no te mereces muchas cosas, que no eres suficientemente bueno, o peor, te compadeciese, le dieses pena y te tratase como una víctima, ¿durante cuánto tiempo más sería “tu mejor amigo”?

Algo que seguro has  visto claro en esta situación, cuando se trata de tu vida interior y de cómo te hablas a ti mismo, a lo mejor no lo ves, o no lo das tanta importancia, pero realmente, ¿con quién pasas más tiempo?, ¿con quién pasas largas horas a solas embebido en tus pensamientos?, ¿de dónde crees que salen éstos y cómo crees que se originan?

Frases como la famosa atribuida a Ford, en la que afirma algo así como que si crees que puedes, puedes y si crees que no, no ¿qué significado tiene para ti?, ¿cómo te ves y cómo te quieres ver realmente?, cuando escuchas que “eres lo que piensas” ¿a qué te suena?

Te parece que dedicarte un tiempo a ti, a tus necesidades, que prevalezca tu persona y tu criterio, en algunas situaciones por encima de agradar a los demás o caber en sus modelos y no decepcionarles, ¿te parece que eso es egoísta?

Te has parado a pensar alguna vez ,¿cómo te hablas?, ¿qué te dices?, ¿eres tu mejor  amigo o  tu peor enemigo? ¿te animas y motivas o por el contrario de pones obstáculos, barreras o límites?

Si estás haciendo tu propio análisis de estas cuestiones ya has empezado a ser consciente de qué puedes estar haciendo que tu vida no sea plena y feliz, sólo por lo que te dices a ti mismo. Esto ya es un gran paso.

Si quieres ir más allá , no dejes que ese enemigo, tu otro yo, te acobarde, plántale cara, debate con él, ponle un nombre, desdóblate en tu mente, argumenta en contra de su pesimismo con ejemplos de tu vida, que los hay buenos, seguro, búscalos, exagéralos, dales fuerza, exactamente lo mismo que haces con lo negativo, haz trabajar a tu mente, no la dejes con el piloto automático con el que lleva tantos años surcando cielos tormentosos constantemente sin ver la luz.

Haz caso a Henley : “Sé el capitán de tu alma”

Lo que uno hace

hacer

Vuelves del trabajo y te encuentras agotado, malhumorado y sin ganas casi de hablar pero sin embargo surge la idea de salir a correr, a bailar, a charlar con los amigos o a disfrutar de una obra de teatro, cine y no te lo piensas dos veces, sales y vuelves como nuevo.

¿Qué tipo de cansancio es ese que te agota hasta el extremo de dejarte casi inerte en el sillón pero que de repente te permite hacer muchas otras cosas?

 Seguro que quien pasa toda la semana trabajando y dedica el fin de semana al senderismo, montañismo, a viajar, etc., y sabe del esfuerzo físico que requieren todas estas actividades no se lo piensa dos veces antes de apuntarse a estos planes, a pesar de que haya sido una semana «agotadora».

 ¿Has pensando alguna vez que el trabajo mental, realmente no produce agotamiento sino va acompañado de otros sentimientos como la frustración, la preocupación y el resentimiento?

Si reflexionas  sobre esto, toman significado las palabras de Jobs en Standford cuando recomienda que busquemos nuestra pasión y que ya apuntaba Confucio “ Elige un trabajo que ames y no tendrás nunca más que volver a trabajar”.

El aburrimiento, el tedio fagocitan tu energía, tu alegría y  convierten las ocho horas que sueles estar trabajando en un castigo diario, por el que  desesperas  hasta poder, el viernes, en el mejor de los casos, salir de él.

En realidad, puede que estés tan absorto en pensar qué no te gusta tu trabajo, que te mereces algo mejor o que has tenido  mala suerte, que puedes ser incapaz de ir más allá y encontrarle un sentido a  lo que haces.

En muchas ocasiones ni siquiera apreciamos el tener una forma de contribuir de alguna manera al avance de la sociedad entendiendo qué misión tenemos en la vida y cómo podemos desarrollarla a través de nuestra tarea, has pensado  por un momento, ¿cuál es la tuya?

Si esto ya lo has hecho, puede que no hayas ido más lejos y no hayas visualizado que tu actual trabajo puede ser una etapa o un estadio anterior a otro que te llene más, que te motive y por ello puedes establecer una hoja de ruta que te acerque cada día más a tu objetivo. No te pongas límites, ponte retos.

Y finalmente has pensado en actuar como si tu trabajo te gustase, si creas un interés real en él y un objetivo diferente cada día lo harás  cada vez más interesante e incluso puede que esto te ayude en las cuestiones anteriores,  a la vez que disminuyen tu fatiga, tus tensiones y tus preocupaciones.

Si tú no le das importancia y significado a tu tarea, ¿quién esperas que se la dé y la encuentre interesante, provechosa y digna de tener en cuenta?

Piensa en esta frase de Sartre, “Felicidad no es hacer lo que uno quiere, es querer lo que uno hace”.

¿Por dónde vas a empezar?