¿Roble o junco?

juncos

Hace bastantes años recuerdo en mi casa, cómo después de debatir hasta la extenuación diferentes temas sin moverme un ápice de mis planteamientos, mi madre y mi tía me resumían esta historia para hacerme entender las implicaciones que tenía ser tan rígida en mis planteamientos y principios.

Lejos de reflexionar sobre ella, confundía la seguridad en mi misma con no dudar de ninguno de mis argumentos o creencias, ni siquiera tamizarlos con las perspectivas y opiniones vertidas por los demás.

De repente con algunas experiencias vitales muchas de estas creencias comenzaron a caer y empecé a cuestionarme cada vez más cosas, juzgaba cada vez menos a los demás, me di cuenta de la enorme energía empleada en mantener cuestiones que ni siquiera yo había vivido pero que, sin embargo, defendía como mi realidad, lo cual me hacía desgastarme en demasía y sufrir más de la cuenta.

Algunos años después empecé a ver todas las oportunidades que ser flexible, sin renunciar a mis valores, significaba, reservar mi caudal para ser más creativa, era capaz de relacionar muchas más cuestiones y muchos de los asuntos que antes me parecían líneas rojas, ahora quedaban soslayados por la propia experiencia y el mayor conocimiento y abundamiento en muchos temas y el enriquecimiento con una variedad increíble de perspectivas antes inimaginables.

No es fácil pasar de roble a junco, a veces incluso es mejor contar con ayuda externa para hacerlo más rápido, pero son tantos los beneficios que serán una de las mejores inversiones de vuestra vida.

Os dejo la metáfora «Roble y junco»

He aquí un lugar remoto, tierra adentro, perdido en el mapa entre ríos caudalosos y montañas que se alzan cielo arriba. Un fragmento del paisaje igual a muchos otros. Nadie parece fijarse en él.

En un punto del camino hay una pequeña edificación que todos han visto miles de veces, igual a muchas otras edificaciones vistas de la misma manera. Dentro, está el motor que extrae agua de un pozo; agua más valiosa que el petróleo en este terreno seco y áspero.

Al lado de la casita, y solitario como ella, había un roble. Grande, fuerte y majestuoso, parecía acompañarla, vigilarla y protegerla. También cerca de la casa, creciendo en el mismo margen de la acequia que salía de ella, había unas matas de junco. Verde, fresco y ondeante, jugaba con el agua que manaba del pozo, centelleando con mil colores.

El roble, tan viejo que había olvidado hasta su edad, y creyéndose el dueño del paisaje, solía increpar al junto.

– ¿Pero cómo se puede ser así, como tú? –le pregunta-. Dejarse doblegar por el viento, inclinándose con el peso de cada insecto que trepa por ti… ¿No tienes personalidad, o qué? Si dejas que todo el mundo te diga “ahora ve hacia allí” o “echa para allá”, nunca harás lo que desees.

El junco, dócil por naturaleza, nunca contestaba. De hecho, no tenía ningún problema en ser flexible. Si el viento giraba a la derecha, le venía bien. Y si al día siguiente lo empujaba a la izquierda, pues también. Cuando el viento dejaba de soplar, el junco volvía a su posición original. Se sentía feliz de jugar con su amigo el viento.

Un día, el cielo se fue volviendo gris. Un grupo de nubes oscuras taparon el sol y se extendieron por todo el horizonte. El viento empezó a soplar con fuerza, cambiando incesantemente de dirección.

– ¡Míralo, el pobre junco! –se reía el roble-. Ya no sabe quién es ni a dónde va.

Y el junco callaba.

El cielo se ennegreció aún más, y la fuerza del viento aumentó. Las hojas del roble batían como las alas de mil palomas asustadas y el junco saltaba de un lado a otro como un látigo. Algunas hojas del roble salieron volando.

-¡Eh! –chilló el roble-, ¡Esas hojas son mías!

Pero el viento no hizo caso y siguió soplando más y más fuerte. Algunas ramas del roble crujieron, se desgajaron y también salieron volando.

– ¿Pero qué haces? –se enfadó el roble-, ¿No ves que me haces daño?

Finalmente, la fuerza del viento fue tal que el tronco mismo se partió y se desplomó sobre la acequia, en las proximidades del junco. Con su último aliento de vida, le dijo:

– ¿Sabes?, amigo, mucho me temo que he aprendido tarde la lección: es mejor ser flexible. De este modo, si alguien te dobla, puedes volver a ser tú mismo.

Hoy, aún existen los juncos, pero del roble sólo queda la base del tronco, seca y muerta.

«Las especies que sobreviven no son las especies más fuertes, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor a los cambios». atribuída a Darwin está grabada en el mármol del vestíbulo de la Academia de Ciencias de California y figura actualmente en una exposición consagrada a la paleontología en la Ciudad de las Ciencias de París.

Foto: ojodigital.com

¿Quién engaña a quién?

engañar

Es irónico que lo que leo en publicaciones y libros científicos y compruebo que funciona para mí o para otras personas, a veces, cuando se lo traslado a otras personas, lo toman como una premisa que hay que rebatir y derribar con argumentos de lo más espurios para ellos mismos.

 Cierto es que  renunciar a hábitos que confundimos con nosotros mismos, puede infundir algún temor, pero muchas de estas acciones no tienen, ni quieren, la intención de ser ni siquiera consejos, como tampoco lo pretende ser este blog, sino un entrenamiento de prueba y error hasta encontrar la estrategia que nos funciona y nos hace feliz a cada uno.

 Realmente me parece increíble que, al margen de la hilaridad que pueda producir, las personas no crean, que “engañar” al cerebro con una correcta  posición andando, con una sonrisa, con el lenguaje, con determinados gestos y hábitos posturales, te cambia la percepción de ti mismo, tu confianza y tus decisiones y sin embargo no cuestionen que son ellos mismos quienes generan los pensamientos que les hace infelices, que es esa misma mente a la que también engañan basándose en experiencias pasadas vagamente  testadas y que les amargan la vida a diario.

Si alguien te pregunta cómo estás y le respondes “fenomenal”, ¿te estás engañando? Y si te lo preguntan y le respondes “fatal” o “podría estar mejor” ¿no?, ¿con quién te estás comparando?,¿en qué?,¿acaso tienes los datos suficientes para saber cómo se ve y se siente esa otra persona?, ¿en qué caso estás haciendo un resumen alejado de una visión apreciativa de lo que tienes?

 Si comparas tu interior, es decir, todo eso que estás pensando sobre ti, tu vida y tu entorno con el exterior de otras personas, en la mayoría de la ocasiones, saldrás perdiendo, porque nunca sabrás ni la mitad de cómo esa persona interpreta su realidad.

 No te rebeles contra un cambio que te puede allanar tu camino hacia la felicidad. De pensar en ser algo a serlo, es decir, que sea natural, espontáneo e inconsciente, sólo hay entrenamiento.

 Si comienzas por cambiar tu postura ante la vida, notarás un gran cambio. Si caminas erguido, seguro y con confianza, con paso firme y fuerte, mirando al frente, esto acabará trasladándose a tus pensamientos y reforzando tu persona y la creencia en ti mismo.

¿Qué fue antes que pensaste que eras inseguro y anduviste mirando al suelo  y dubitativo o que andando así te sentiste y actuaste de esa forma?

Vigílate porque así será tu día y por ende tu vida 😉

 

¿Adicto a tu química?

quimica

Piensa en alguno de estos sentimientos: culpa, ira, tristeza, vergüenza, depresión, preocupación. Ahora en las veces que crees que te asaltan y cómo responde tu cuerpo a estos sentimientos.

Imagina todos los años que has estado reproduciendo estas reacciones ante esos pensamientos hasta automatizarlos y creer que son tu realidad.

 Joe Dispenza explica con claridad como se produce químicamente este proceso:

Cada vez que se tiene uno de estos pensamientos, le indicas a tu cuerpo que produzca un serie de sustancias químicas de las que componen este sentimiento. Lo hacemos tan a menudo que nuestras células están habituadas a estar inmersas en este hábitat.

 Las células, con el paso del tiempo se adaptan y procesan mejor esta química. Empieza a ser normal para ellas este estado y lo empiezan a considerar agradable.

 ¿Recuerdas cómo te has habituado a ruidos y situaciones que al principio te resultaban molestas?

 Cuando el cuerpo se acostumbra y las células se dividen para formar otras células, éstas necesitarán un umbral más alto del sentimiento para habituarse. Estas dosis cada vez tendrán que ser más alta para sentirte mal y cuando menos te lo esperes, te habrás vuelto adicto al sentimiento de culpa, tristeza, vergüenza o miedo que tú mismo te has causado.

Esa actitud ahora te parecerá normal y ni siquiera tendrás que hacer esfuerzos para sentirte así, simplemente  te sentirás.

 Cuando leas algo sobre optimismo y pensamiento positivo  te parecerá una broma de mal gusto o algo inalcanzable porque cada vez que sigas las pautas que te recomiendan, producirás en tu mente un caos que sólo resolverás al volver a tus pensamientos y sentimientos de siempre.

De repente pensarás que “hoy no es un buen día para cambiar, que ya lo harás mañana” y volverás a buscar excusas y culpables en tu pasado, tus padres, tu pareja, profesores, compañeros, etc, para poder sentirte de nuevo como siempre. En algún lugar de tu mente, te gusta sentirte mal.

Si te identificas con este proceso y te reconoces haciendo esto, puedes llegar a  “desmemorizar” estos hábitos. Para poder llegar a hacerlo  necesitas cambiar tu estado de ser, es decir, que tu cuerpo y tu mente trabajen al unísono para modificarlo.

¡Buenas noticias! Entrenando, se puede llegar a impregnar tu subconsciente de emociones positivas.

Para empezar, consciente de este proceso.

Para ti, ¿es Navidad?

Navidad

Cada vez que pienso en Navidad, un montón de tópicos asaltan mi mente. Es cierto que en mi rostro se dibuja una sonrisa que me hace recordarlos con cariño y merecen mi reflexión.

Los fanáticos de estas fechas, sacan a relucir su mejor sonrisa y sus mejores sentimientos,  adornos, todo es poco para celebrar estos momentos, ser poseídos por un espíritu de desprendimiento, de solidaridad, de pensar en los demás y para ello, decoran las casas por dentro y por fuera, árboles, luces, guirnaldas, estrellas, belenes… Todo para impulsar ese espíritu navideño que debería durar el resto del año.

Por el contrario están los detractores, los que dicen, no poder soportar tanta impostura, artificialidad, dulzura y consumismo. Son los que prefieren pasar estos días sumidos en una nostalgia constante y una recriminación igual, a la alegría de los demás.

En medio, sitúo a los que hacen de esta época un tiempo para recordar constantemente lo que no tienen o echan de menos, y obligan a que en sus familias estos momentos, en lugar de disfrutar lo que tienen y aprovechar al máximo a los que están, prefieren hacer de su cara y de su actitud un castigo para los que graciosamente les rodean, como si mañana estuviese asegurado para alguien.

En muchas casas  los niños pequeños son la excusa perfecta para no tener que saltarse ni uno de los rituales y pasos que exige la Navidad, decorar y decorarse, cantar, comer en exceso y lucir un entusiasmo a prueba de creencias en renos,  Santas  y Reyes oriundos de tierras lejanas.Tú no necesitas excusas, ¿verdad?, ni estímulos externos…

Si recordamos cuentos antiguos, como el Navidad de Dickens o nos recreamos en nuevas versiones en películas o dibujos, alguna duda nos asalta, ¿podríamos ubicarnos o identificarnos con alguno de sus personajes?, ¿con cuál?

La Navidad es una excusa perfecta para poder lucir una actitud positiva, hacernos más felices, que esto revierta en los demás y realizarnos una cura momentánea frente a todo lo que ocurre a nuestro alrededor el resto del año. ¿por qué no poner de nuestra parte?

Te propongo que actúes como sí se gustase la Navidad, como si todos los tópicos de los que huyes y contra los que construyes, te pareciesen  instrucciones de uso de esta época.  Sé que crees que te producirá urticaria, que irás contra tus principios, que no puede funcionar esta chorrada, ¿qué te cuesta probarlo? ¿eres capaz de hacer esto por ti?, ¿ ver cómo te sienta?

Tienes casi veinte días para poder llevarlo a cabo. Alguna vez seguro que has pensado cómo te quedarían esos cuernos de reno o ese jersey de Santa o tu cara con los reflejos de las luces del árbol.

Haz algo diferente. ¡Haz como si te encantase la Navidad!

¡La actitud lo es todo!

Tu huella positiva

huella

¿En qué nos ayuda tomarnos demasiado en serio la vida?

Parece que en determinados momentos, sobre algunos temas y dependiendo de con quién estés y  lo que hagas, la vida debe tomarse a palo seco, con seriedad, sin sentido del humor.

Cada paso parece ser tan trascendental y todo tan serio que cualquier atisbo de sorna o chanza se señala como algo extemporáneo, irresponsable y a erradicar.

Quiero compartir a modo de ejemplo  mi experiencia , lo que años de dedicación política seria, en busca de la justicia, hicieron conmigo y con mi entorno.

Desde que recuerdo, siempre mi comunidad y mi alrededor han sido para mí, una preocupación constante. El cambio y el progreso, una obsesión por colaborar en conseguir un mundo cada vez mejor para más personas. Si el fin era y sigue siendo loable lo que ahora, con el tiempo vislumbré, no tan adecuado, fue el método.

Con mis años de ciencia conseguí dar demasiada importancia a los datos y a los números, que pensé como reza el Principito ”gustaban a los mayores”. Porcentajes, comparaciones, reglas, progresiones, de todo para intentar hacer ver a los demás si todo en lo que invertían y adeudaban era digno de tal esfuerzo económico. Conseguí agotar mi vital visión optimista.

Con la justicia como uno de los valores principales en mi escala y haciéndolo erróneamente depender en gran parte de mí, la lucha era diaria, intestina, agotadora y fútil.

Todo mi esfuerzo en presentar un panorama sistémico y relacionado con todo tipo de argumentos, era entendido como un tótum revolútum que según quién, había que abordar fragmentado, “como se había hecho siempre”. Nunca llegué a entender cómo se puede hacer tal cosa y después argüir “daños colaterales”.

Recordando todos mis desvelos por conseguir el cambio empujando con mis datos desde fuera, ahora creo que si no me hubiese tomado todo tan en serio y hubiese conseguido no escorar, por mi impotencia, mi sentido del humor, hubiese conseguido más.

Mis descripciones apocalípticas trufadas de datos, que por desgracia se han hecho realidad, no conseguían más resultado que el rechazo frontal de las personas. Leyendo a Goleman he descubierto el porqué.

“Centrarnos en lo negativo desemboca en el desaliento y la falta de compromiso. Y es que en el momento en que se ponen en marcha los centros neuronales que se ocupan del estrés, nuestro centro de interés pasa a ser el mismo estrés y el modo de aliviarlo”

Realmente necesitaba un cambio de visión de 180·, una visión más positiva, que ilusionase, en aquellos momentos creo que era incapaz de hacerlo. Esto que yo viví hace años ahora compruebo que lo experimentan muchas más personas.

Esta sensación negativa que consigue captar tu atención permanentemente tiene un valor motivado limitado puesto que  lo primero que persigue la mente es el modo de cambiar ese estado y se acaba ignorando. Produciendo el efecto contrario.

“La negatividad-explica Goleman- circunscribe nuestra atención a un rango muy limitado, aquello que nos perturba”. De hecho afirma que la mejor receta para la depresión consiste en centrar la atención en los aspectos negativos de la experiencia.

Pero no sólo conseguí hacerme eso a mí misma, cerrando  mi mente a las nuevas oportunidades y soluciones, sino que a base de debatir y pensar y repensar conseguí trasladarlo a mi entorno, haciendo crecer en ellos el sentimiento de que si no se preocupaban y compartían mi visión, estaban haciendo un flaco favor a la sociedad.

Años después he descubierto que “las emociones positivas abren el foco de la atención, permitiéndonos  captarlo todo. Es cierto que cuando contemplamos las cosas con una actitud positiva, nuestra percepción cambia”. Incluso como asegura la psicóloga Bárbara Fredickson “cuando nos sentimos bien nuestra conciencia se expande desde nuestro foco egocéntrico habitual, centrado en el  “mí”, hasta un foco más inclusivo y cordial centrado en el “nosotros”.

A partir de entonces pude resetearme de nuevo, volver a cargar mis programas de serie, mi pasión por las personas y mi creencia en que todos podemos ser y hacer cosas extraordinarias. Comprendí la importancia de centrarme en las fortalezas de las personas, de los temas, de todo y avanzar desde allí.

Movilizando nuevas ideas, planes, personas. Alentando la práctica y el aprendizaje conseguí en poco tiempo estar en forma de nuevo. Entiendo que la supervivencia pasa por tener en cuenta lo negativo pero ahora las proporciones entre esto y lo positivo están en mí,  mucho más equilibradas.

Si yo lo he conseguido, tú también  puedes.

¿Quieres comenzar tu viaje?

Si puedes soñarlo…

ensayo mental

 

“Si puedes soñarlo, puedes lograrlo” esta frase atribuida al genial Walt Disney que pone de manifiesto  los resultados positivos de la ensoñación, no deja de tener su vertiente sustentada  por la neurociencia, que se resume en el “ensayo mental”.

 Es cierto que cada vez escuchamos más a menudo palabras como “visualización” ya sea en tono sarcástico o como método de trabajo, el caso es que esta  técnica está calando hondo.

 Si recordamos a Aristóteles con su frase “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia no es una acción sino un hábito” podemos tener otra pista más.

 Teniendo en cuenta que la práctica mental de instrumentos, como el piano, ha demostrado una mejora en la ejecución por las personas que la han llevado a cabo, podemos estar más cerca de creer que el ensayo mental realmente puede ayudarnos.

«Cuentan que la atleta olímpica estadounidense Laura Wilkinson, estaba entrenándose para las Olimpiadas del 2000, y  sufrió un accidente, se fracturó tres dedos de los pies. Wilkinson siguió adelante con su entrenamiento, sentándose durante horas en el trampolín a visualizar cuidadosamente cada uno de sus saltos. Tras una reñida competición logró la medalla de oro en la modalidad de salto desde la plataforma de diez metros en los Juegos Olímpicos del 2000.

Muchos atletas se sirven del ensayo mental para visualizar el éxito. Es una de las estrategias de entrenamiento más poderosas. Es una excelente estrategia de autocontrol que utilizan muchos atletas para reducir la ansiedad o aumentar la concentración.

Muchos líderes utilizan el ensayo mental para visualizar con claridad la actuación ideal y mantener la atención en esa imagen. Es una de las estrategias de entrenamiento más poderosas para conseguir un mayor control de la mente y las emociones, así como para efectuar cambios deseables en la conducta. La práctica del ensayo mental también llamada “programación de la imagen positiva o visualización”, revierte la ansiedad y consigue focalizar la atención, la confianza y la creatividad.»

Para poder llevar a cabo esta experiencia, depositar la mente en un solo pensamiento es básico, por lo tanto la atención y la focalización completas será lo importante que tengamos que trabajar.

 También necesitamos tiempo para ensayar y permanecer en silencio sentados con nosotros mismos.

El comienzo pasa por explorar territorios nuevos y por elegir y mapear nuestro cambio. Lo que queremos ser y por lo que estamos dispuestos a esforzarnos.

 Como asegura el Dr. Dispenza “ensayar un nuevo estado de confianza en nosotros mismos puede abrirnos puertas en nuestro empleo y en todos los ámbitos de nuestra vida. La mayoría de las personas cree que las emociones son reales. Las emociones y los sentimientos son el producto final, el resultado de nuestras experiencias. Si no hay experiencias nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la actualización de sentimientos pasados. Se trata del mismo proceso químico vez tras vez. Una pregunta que ayudaría a cambiarnos es: ¿qué sentimiento tengo cada día que me sirve de excusa  para no cambiar? Si las personas empiezan a decirse: yo puedo eliminar la culpa, la vergüenza, las sensaciones de no merecer, de no valer….; si podemos eliminar esos estados emocionales destructivos, empezamos a liberarnos, porque son estos estados emocionales los que nos impulsan a comportarnos como animales con grandes almacenes de recuerdos. ¿Cuál es el mayor ideal de mí mismo? ¿Qué puedo cambiar de mí mismo para ser mejor persona? ¿A quién en la historia admiro y qué quiero emular?

Además ¿qué podemos perder en algo que no nos va a costar “mover un dedo”?

 Si estás decidido a cambiar, vas a tomártelo en serio y dedicarle tiempo, trabajar para dominar la habilidad de la observación y  bajar tu volumen interior. Comienza por

  • Recordar el cambio o la práctica  que quieres llevar a cabo
  • Experimentar cómo es la acción
  • Crear un ideal de lo que se quiere ser o hacer
  • Pensar en la persona en la que nos queremos convertir
  • Hacerlo concentrado durante mínimo diez minutos al día, todos los días.

Por ejemplo si queremos ser más pacientes:

Pensar en la paciencia, ¿qué pasaría si fuésemos más pacientes? en la persona en la que nos queremos convertir, en qué haría en las distintas situaciones a las que se enfrenta. Comparar los datos antiguos con los nuevos, bloqueando eso sí a nuestro crítico interior, al que nos dice que no seremos capaces o que no lo conseguiremos.

La ciencia está de nuestra parte” una nueva mente crea un nuevo cerebro”.

¡Visualízate!, ¡Comienza tu ensayo!

 fuentes: blog direccionhabilidosa/ entrevista DR. Joe Dispenza

Calma mental

meditación

He de reconocer que en los dos fines de semana que llevo de una formación intensiva de PNL (Programación Neurolingüística) he derribado gracias a nuevas vivencias, varias creencias que me separaban de experiencias increíbles.

Hoy quiero compartir la primera de ellas, hasta hace algunos días lo había leído mil veces, dicho y practicado por infinidad de personas y personajes desde el  Dalai Lama a Daniel Goleman, pasando por el Dr. Dispenza pero nunca pensé en que fuese conmigo, asocié su práctica a los típicos tópicos con los que había vivido hasta ahora que os ahorraré, puesto que ya me parecen cosas del pasado.

 Siempre había pensado que mi estilo de vida estaba relacionado más con agotarme para desestresarme que en relajarme sin más. Por ello me agotaba en infinidad de reflexiones y preguntas sobre cualquier tema, analizando y revisando una y otra vez mis planteamientos, buscando respuestas en los libros, en conferencias en cualquier lugar o si no corriendo o en el gimnasio agotando mi cuerpo físico.

Desde ese 30 de Noviembre mi vida cambió, mi encuentro con la meditación fue un descubrimiento  que me atrevo a decir está cambiando mi mente y por ende mi vida.

Mi diálogo interior era incesante, cuando escribía sobre “Sobrepensar” veía claramente mi  imagen unida  a esta actividad y sin embargo el ruido de los “rin gong” o cuencos tibetanos, más la ayuda de Gabriela una encantadora formadora nutrida de cosmopolitas experiencias, obraron el milagro, fueron los primeros minutos de vida que transcurrieron como segundos en los que sin estar dormida, no pensé en nada. Sí, sí, sólo escribirlo me sorprende.

 Mi temperatura corporal bajó hasta hacerme al final tener demasiado  frío en mis manos, fui consciente de todas y cada una de las partes de mi cuerpo y de su funcionamiento al margen de las demás. Paré mi cadena incesante de pensamientos y descansé, de manera que cuando acabó, sentí no sólo mi energía recargada, sino que todavía tenía dificultad en volver a conectar con las autopistas de información que atraviesan de manera constante mi mente.

 A partir de ahí y adaptando mi nueva actividad a mi vida, bajé en mi móvil una aplicación que me ayuda a practicar y ya no olvido nunca mis auriculares, por los que hasta entonces sólo había escuchado música para activarme y bailar, otra de mis pasiones.

 Entiendo las reticencias de los que leáis este post porque yo también las he tenido pero si tenéis la oportunidad de probarlo, por vuestro imparable diálogo interno, por el estrés que os vuelve ansiosos,tensos y preocupados, dadle una oportunidad.

Entre algunos de los beneficios están:

  • Ganar una perspectiva nueva de las situaciones estresantes.
  • Te muestra habilidades para manejar tu estrés.
  • Incrementa tu  autoconciencia.
  • Te enfoca en el presente.
  • Reduce las emociones negativas.

Imagina las combinaciones de estos beneficios y lo que por el contrario el estrés hace contigo.

Es simple, barato y no requiere ninguna equipación determinada.

Te dejo mi aplicación, pero si buscas ,seguro que puedes encontrar la que mejor te va a ti : 1giantmind

 Si te interesa el tema te dejo un video de Redes sobre Meditación y aprendizaje

¿Qué te cuesta probarlo? ¡A mí me cambió la mente!

El traje nuevo del jefe

traje

Conoce usted a  un  CEO, Jefe, Alcalde, Presidente, en definitiva alguien que tenga poder y lo ejerza en una organización o incluso lo es. ¿Ha pensado alguna vez cuál es una de  las cuestiones  más importante a las que se enfrenta?¿ha reflexionado sobre la información que le llega de los demás y el porqué?

 Hace tiempo que escucho y leo sobre los problemas que surgen en las organizaciones desde el punto de vista de los empleados y que tienen como punto de inicio la información que se les filtra a los prebostes.

Mientras rumiaba este tema, esta semana, han caído en mis manos varios documentos que me han ayudado en la reflexión. El primero de ellos ha sido un artículo en la revista TIME titulado  “The biggest problem with being a CEO” , que os dejo y el segundo un capítulo del libro “Focus” de Daniel Goleman  “Vernos como los demás nos ven”.

Automáticamente de su lectura recordé el fantástico cuento de Andersen, que para mí refleja estupendamente la cuestión “El traje nuevo del emperador”.

Algunos de los argumentos, con respecto a la posición, que leí, han sido:

“Es común para los CEO rodearse de personas que filtran la información negativa”.

“El presidente de una compañía ya sea grande o pequeña está aislado por su posición” Peter Drucker

Una de las soluciones propuestas por Drucker, sobre  de la que éste más tarde se volvió escéptico era “dejar el despacho y mezclarse con la organización  para ver con sus propios ojos que ocurría”, acabó desestimando esto y considerándolo una pérdida de tiempo, puesto que “inducía a una falsa sensación de seguridad”  creyendo que la información que obtenían es toda la que existía y no la que, intencionadamente, les proporcionan.

Algunas de las ideas propuestas a partir de aquí, son :

“No sólo tolerar el disenso dentro de la organización sino recompensarlo”, algo que expone incluso con respecto a recompensar el fracaso Jean Claude Biver, CEO de Hublot.

“Forjar cadenas de mando lo más cortas posibles, porque cada eslabón dobla el ruido y acorta el mensaje a la mitad “

Y finalmente  “salir completamente de la organización y ver lo que está ocurriendo en el mercado, hablar con tus clientes”

Lo que me llamó la atención de la información proporcionada por el artículo y  “The Drucker Institute”,  que complementa el libro de Goleman es el tipo de líder que se requiere, que no de jefe, que inspire la suficiente confianza como para que, lo que no va tan bien en la compañía o necesite atención le sea planteado sin miedos.

Ampliar la perspectiva con respecto a nuestra imagen, a cómo nos ven  los demás y lo que sabemos sobre nosotros mismos, evitando las generalizaciones, eliminaciones y distorsiones que se producen por  las opiniones, comentarios y actos, de unos pocos, es  fundamental para el CEO.

El poeta Robert Burns lo reflejó en unos versos:

¡Ah, si nos fuera dado el poder

de vernos como los demás nos ven!

De cuántos disparates y necedades nos libraríamos!

 Si estás en esta posición, quieres comenzar a trabajar esto y no sabes cómo, pide a alguien en quien confíes con toda la humildad y comprensión de la que seas capaz,  que te cuente tu propia vida. Empieza por escuchar cómo los demás te escuchan.

El autoconocimiento es la llave, y el coaching puede ser tu guía, una persona en  la que puedes confiar, un entorno seguro para tratar cuestiones que no quieres contar a nadie cercano, ni siquiera a tus familiares y que te va a hacer crecer.

 La valentía de no descartar lo negativo y menos halagador de nosotros mismos que sabemos debemos trabajar y entrenarlo con ahínco e interés es, a mi modo de entender, la clave para poder transmitir con naturalidad y claridad lo que queremos en nuestras organizaciones,. De otra forma,  seguiremos siendo “Emperador@s desnud@s”.

“Friendly Agreement Space”

pacto

Cuando uno entra en su casa por primera vez puede actuar de muchas formas dependiendo de lo que imagine, piense o tenga en mente hacer en ella o de ella.

En cualquier caso para cada uno su casa puede significar una cosa distinta, libertad, independencia, refugio y cada uno trasladará en  ella su forma de pensar o parte de su personalidad. Hay quien puede vivir años con un casquillo de bombilla como lámpara y quien por el contrario tiene que tener hasta el más mínimo detalle para encontrarse a gusto. Hay quien atesta de muebles y adornos la casa, la pinta y rápido le pone cortinas  porque le da calidez y a quienes les sobra todo y con lo mínimo se sienten inspirados porque facilita su deambular, su claridad en el pensamiento y su organización. Algo que en comunidad habrá que negociar.

A pesar de todo esto, sobre todo cuando se va a convivir, se olvidan, en aras de la amistad o el amor, las bondades de establecer unas reglas mínimas y sin embargo se van dando bandazos a base de discusiones y malos humos, hasta que se  establecen a la fuerza,  con el tiempo o directamente, cesa la convivencia.

Me pregunto yo, ¿no será más importante acordar una estrategia desde el principio?

Para poner en marcha una idea, qué mínimo que establecer un plan de negocio. Eso que parece tan obvio a nivel laboral y empresarial y que requiere expertos de todo tipo, en nuestro entorno personal, lo dejamos al albur de la compatibilidad de caracteres o a que éstos, en el mejor de los casos, los lime y armonice el tiempo.

Pues mi propuesta de hoy, si estás dispuesto a tener un plan estratégico con tus “socias” o  “socios” es establecer un lugar en la casa que sea  “Espacio de los acuerdos amistosos” (EAA) o si queréis darle un carácter más business J  un  “Friendly Agreement Space” (FAS) en el que lo que se diga, será siempre pensando en el otro, sólo se dirá lo que se piensa, que sirva para algo y sea verdad que, para alguna de las partes, necesita tratamiento y un acuerdo

Si es así, proceder con esta estrategia:

  • Seleccionar un espacio en la casa especificando una posición, que no sea habitual para que la podáis utilizar sólo en este caso, aclarad si es sentado, de pie, apoyado, cómo,  para que sea el lugar que denominaréis como vuestra zona de consenso, ahora y en el futuro. El primero que se proponga será por pragmatismo el elegido en caso de que no exista acuerdo, aunque si os lo habéis tomado en serio, seguro que esto no ocurre. Colocaos en ese espacio y en esa posición.
  • Recordad cada uno algún momento en el que habéis llegado a un acuerdo que os satisficiera. Recuperar el estado en el que lo tomasteis, la respiración, las sensaciones, las imágenes, los sonidos, todo lo que recordéis de aquella ocasión. No tiene por qué ser la misma situación para todos. Si os ayuda cerrad los ojos.
  • Haced un rápido inventario de todo: imágenes, sonidos, sensaciones… asociadas a ese estado.
  • Seleccionad algún color, símbolo o cualquier otro indicador,  palabra o sensación interna que sirva para recordarlo, para anclar ese estado.
  • Sal del espacio elegido y despréndete del estado que has generado con el recuerdo. Ahora comprobad que funciona volviendo a la posición, entrando y saliendo del estado.
  • Repetid los pasos hasta que tengáis  un acceso fácil a esa grata sensación de consenso en cuanto estéis  en ese espacio.

No os parece útil tener un lugar donde siempre se establezca consenso en casa, sin tener que callarte cosas y  discutir luego por ellas. Usad vuestra Zona Libre de Interferencias.

¿Qué os cuesta probar?

¡¡Feliz fin de semana!!

La ciudad de los pozos

pozo

He visto compartida en redes sociales,en muchas ocasiones, una frase  que  dice algo así como “Dedicamos mucho tiempo a  comprar cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos, tratando de impresionar a personas que incluso, no nos gustan.”

Si a esto le sumo unos cuantos artículos sobre la Navidad, las compras, el consumo y el materialismo que he leído últimamente, uno  hoy en The Guardian , que  os dejo, todo me lleva a pensar en  este cuento de Jorge Bucay titulado “La ciudad de los pozos». Me parece una inmejorable reflexión para indagar en el porqué de muchas cuestiones relacionadas con estos temas.

«Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta.

Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes …pero pozos al fin.

Los pozos se diferenciaban entre sí, no solo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.

La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado.

Un día llegó a la ciudad una «moda» que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.

Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de cosas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas , pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.

Pasó el tiempo.

La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más.

Los pozos no eran todos iguales así que , si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior…

Alguno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose.

No paso mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior.

Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera , pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad… Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho.

Pronto se dio cuenta que todo lo que tenia dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido…

Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho…

Un día, sorpresivamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: adentro, muy adentro , y muy en el fondo encontró agua!!!.

Nunca antes otro pozo había encontrado agua… «

Entiendo que hacerse preguntas sobre esto puede tener influencia de los propios prejuicios acerca de la imagen, el exterior o lo que ven los demás. Sin embargo a mí que me gusta la armonía, que la imagen sea agradable a los demás y una expresión de mi personalidad, dentro de mis posibilidades y gustos, reconozco que a menudo me planteo preguntas…

Sucumbir a los deseos instantáneos de poseer algo, ¿cuándo es  con la intención de llenar vacíos interiores?, ¿puede que alguna vez nos lleve  a que consumir sea una cuestión que no parezca tener fin?.  Incluso a que alguna vez ni siquiera nos han dejado ver si  nos hemos  planteado  su necesidad, su oportunidad, o si ya lo hemos convertido en un hábito.

Después de leer este cuento yo me planteo al menos unas cuantas  preguntas que comparto contigo

¿Cómo es tu pozo?

¿Se parece a los que tienes alrededor? ¿lo has elegido o lo copias? ¿lo comparas?

¿Quieres tener el de otros constantemente? ¿para qué?

¿Lo has ensanchado o profundizado?

¿Qué metes en él?, ¿para qué? ¿qué es lo importante para ti?

¿Qué te gusta y satisface de tu pozo?

¿Estás dispuesto a profundizar?

¿Qué estás dispuesto a sacar para  hacerlo? ¿Qué vas a invertir? 

¿Qué sensación te produce?

¿Qué va a a ocurrir cuando encuentres tu propio agua?

Has pensado alguna vez,¿ cuántas de estas cosas te impiden comunicarte naturalmente con los demás?

Agradar a todos

agradar

Al llegar por primera vez a un trabajo, a una pandilla, a cualquier organización o reunión social, una de nuestras preocupaciones puede ser conectar con todo el mundo y dejar que la mayoría tengan una buena sensación sobre nosotros.

Hacer esto en un corto espacio de tiempo y con un montón de objetivos móviles alrededor posiblemente sea más fácil que agradar y hacerse popular en nuestro entorno habitual  más cercano.

Un truco flash que pocas veces falla es ”interesarse por los demás en lugar de avasallarles con nuestros intereses y no dejar de hablar de nosotros”

Tratar desesperadamente de caer bien a todo el mundo, en todo momento es casi imposible pero sobre todo, en nuestros entornos laborales y de amistades puede tener efectos nada deseados para nosotros.

Puede producir una sensación de tensión y de estrés que apena nos deja ser nosotros mismos puesto que ponemos todo nuestro empeño y foco en los demás, en evitar sus críticas y ser objeto de sus halagos y reconocimiento,  lejos de sentirnos seguros, estaremos desempeñando una sucesión de papeles sin tener muy claro, si después de todo, va a funcionar. Por lo que saldremos de nuestro trabajo o nuestra reunión perdidos, derrotados y con una sensación artificial difícil de desprenderse de ella.

En el momento en que alguien nos dedique alguna opinión o crítica que no hayamos barajado o que para más inri hayamos trabajado para evitar, a nuestra sensación artificial se unirá la de un estrepitoso fracaso, que aumentará nuestro tiempo de recuperación.

Imaginaos si en vuestro círculo tenéis que hacer frente a unas cuantas personas, si ascendéis o ampliáis vuestros contactos, cómo se multiplicará el trabajo y como se dividirá vuestra fuerza mental y vuestra confianza en vosotros mismos.

Tampoco reparamos muchas veces en que las reacciones de los demás pueden parecer referirse a nuestro comportamiento o dirigirse a nosotros y sin embargo pueden proceder de una mala gestión de emociones de la propia persona, que trae consigo de otras cuestiones o experiencias y nos las lanza para, de alguna manera, sentirse aliviada.

¿Qué os parece ahora ir por la vida recogiendo las emociones negativas  de otros, responsabilizarnos de ellas, asumir culpas y encima querer agradar? ¿Cuánta energía diaria podemos dedicarle a todo esto y restársela a nuestros hobbies, pasiones y objetivos?

Quizá os suene o tengáis una  historia parecida a la que narra Dale Carnegie en uno de sus libros:

“Cuando el extinto Matthew C. Brush era presidente de la American International Corporation le pregunté si era sensible a las críticas. Me contestó así: «Sí, era muy sensible en otros tiempos. Tenía afán de que todos los empleados de la organización pensaran que era perfecto. Si no lo pensaban, me preocupaba. Trataba en primer lugar de agradar a la persona que me había atacado, pero el mismo hecho de entenderme con ella ponía a otros fuera de sí. Después, cuando trataba de arreglar cuentas con esa misma persona, me creaba otro par de moscardones. Finalmente, llegué a la conclusión de que cuanto más trataba de pacificar los espíritus más enemigos me creaba. Entonces me dije: ‘ Si consigues ser más que los demás, serás criticado. Acostúmbrate, pues, a la idea. Esto me ayudó enormemente. Desde entonces me fijé la norma de obrar como mejor sabia y podía y, a continuación, abrir el viejo paraguas y dejar que la lluvia de críticas cayera sobre él y no sobre mí».

 Entre ser desagradable con la mayoría de las personas para reforzarte y querer agradar a todo el mundo, hay una infinidad de posibilidades.

Una persona mentalmente fuerte, trata a todo el mundo de forma apropiada  y justa, con amabilidad y tampoco se asusta si tiene que defender algo o dar su opinión contraria.

Pensar que las críticas no son más que las opiniones de otros, basadas en su experiencia o en sus vivencias y que no son tu realidad, te hace ser consciente de que “la llave de tu felicidad, no la puedes poner en el bolsillo de cualquiera”.

Tu fuerza mental

caricia

Si algo es básico en tu vida y puede hacer de ti una persona de éxito o alguien infinitamente desgraciado, eso es tu mente.

Tus pensamientos son lo más importante que debes cuidar puesto que ese “juez” está permanentemente instalado en tu cabeza, hablándote, analizando y mostrándote muchas cuestiones que incluso, sólo pensándolas, parecen reales.

La importancia de tu fortaleza mental y el entrenamiento que lleves a cabo para incrementarla es primordial. De manera que si comenzamos a ver qué cuestiones son sumamente importantes hay una que a mi me parece definitiva: malgastar el tiempo en darse pena a  uno mismo.

No creo que conozcas a nadie que sea fuerte mentalmente y dedique su energía a sentirse apenado por sus circunstancias. Esto que en principio parece inocuo y se hace mucho, produce unos perniciosos efectos en tu vida.

 A veces nos gusta dar o darnos pena para llamar la atención, para que las personas nos traten con más deferencia y cariño, para no exigirnos, ni que nos exijan demasiado, para justificar nuestra inacción, para llamar la atención sobre la infinidad de obstáculos a los que nos enfrentamos, para mostrar las diferencias que existen entre los demás y nosotros mismos… para un sinfín de cuestiones que parecen dejarnos más tranquilos si las hacemos notar, pero ¿realmente esto nos ayuda?

Las personas que escuchan la queja o el lamento desde fuera puede que te presten atención pero no conseguirás el efecto deseado, en muchos casos pensarán que eres alguien que prefiere ser una víctima a ver todas estas circunstancias como normales o como un reto y superarlas.

Además de esta imagen también les trasladarás que eres una persona pusilánime que hace de cualquier situación un drama y que la pereza de tener que luchar contra los avatares propios de vivir te cansan a la primera de cambio. A quién así contratarías, ayudarías, querrías como amigo, como pareja…

 La responsabilidad también parece brillar por su ausencia en ese discurso, puesto que empezar a tomar decisiones y cambiar el curso de tu vida está en tu mano y sin embargo no lo haces. Todos los días es un nuevo comienzo para todos, incluso durante este mismo día, en cada instante, hay una nueva oportunidad. La vida en muchas ocasiones no es justa pero no sólo para ti, para todos.

 La capacidad para sobreponerte a cualquier evento con un resultado contrario o diferente al que deseabas o esperabas te pondrá en una situación de ventaja con respecto a todos los demás.

 La próxima vez cuando ayudes a alguien a mantener esa situación o te lo permitas, piensa en que todas esas «caricias» y «mimitos» que te haces, pueden salirte muy caros.

Rompe con ese estado.Levántate y actúa, será tu mejor decisión.

¡¡Muchas gracias!!

agradecer

Llevo años leyendo e investigando sobre la felicidad, índices, ingredientes, entrenamientos, informes, libros, videos… y de todos ellos he extraído una idea común e indispensable, que he puesto en práctica  “mostrar gratitud”.

 Podemos ser o estar agradecidos por lo que somos, por lo que tenemos, por las oportunidades que se nos presentan, por quienes nos rodean, por nuestro estado físico, psíquico, espiritual, por todo lo que nos ocurre en la vida, de lo que aprendemos, por lo que no, por lo que disfrutamos, por la familia, los amigos, los conocidos, los que nos inspiran, por las cosas sencillas y al mismo tiempo increíbles, respirar, movernos, ver, sentir, disfrutar, divertirnos… tenemos tantas cosas que agradecer y por las que sentirnos felices que hacer hincapié en lo que no nos gusta o en lo que no tenemos, no deja de ser un paradoja.

Desde hace tiempo creo firmemente en que la felicidad se entrena, al contrario que algunas personas que la esperan como inspiración y desesperan, la dividen en momentos dulces o la atribuyen a causas externas, yo sé que la felicidad necesita un entrenamiento diario para automatizar acciones nuevas y pensamientos positivos y que al tiempo, da sus frutos.

 Dentro de este ejercicio el agradecimiento forma parte de toda caja de herramientas para ser feliz y habiéndolo constatado en numerosos documentos me propuse hacer algo, en ese sentido, diferente.

Siempre he considerado que como dice una amiga mía que peina canas “educación y buenos modales, abren puertas principales” por lo tanto “gracias” y “por favor” forman parte de mi vocabulario habitual, pero no se trataba de eso, mi propósito consistía en hacer algo diferente que además incluyera salir de mi zona de confort.

 Llegó mi inspiración y me decidí a escribir una carta de agradecimiento a los seis miembros de mi familia, a los más cercanos, a los que forman parte de mi vida y que adoro.

 En  esa carta pensé en detallar todo lo que específicamente le agradezco a cada uno, que no deja de ser una parte de ellos que he incorporado en mi persona desde hace tiempo. Tras pensar detenidamente en cada uno de ellos, descubrí que me reconozco en todos y he aglutinado y trabajado  a lo largo de estos años las  habilidades y capacidades que en ellos admiro.

Agradecerles todo lo que he aprendido de ellos y me han aportado, ha significado una antes y una después en mi vida, no porque no se lo hubiese dicho antes en numerosas ocasiones sino porque el condensarlo todo en una carta personal produjo en mí, increíbles emociones.

 Confieso que no lloro casi nada, algo que en cualquier caso no me produce ni orgullo, ni preocupación, aunque reconozco que la impotencia antes las injusticias me sobrepasa ya sea real o figurada, pero lo que no recuerdo que me hubiese ocurrido nunca había sido llorar de alegría,  mal compañero de viaje el afán de control, pero con sólo pensar lo que asociaba  a  cada uno, una extraña sensación de alegría, acompañada de un montón de lágrimas brotaron de mi interior.

Decidí que el mejor regalo que les podía hacer el día de mi cumpleaños era entregarles la carta, y así lo hice, ayer, celebrando que pudimos estar todos juntos les entregué mi misiva, que curiosamente produjo en ellos el mismo efecto.

 Ahora puedo afirmar “ser agradecido, mostrar gratitud,  conduce a la felicidad”.

Os dejo algún dato más del Happiness Institute  que avala  que, sin duda, merece la pena serlo:

  • La personas agradecidas son más generosas con su ayuda a los demás, de media aportan un 20% más de tiempo y de dinero.
  • Las personas agradecidas tienen lazos más fuertes con sus comunidades.
  • Son un 13% menos proclives a las peleas y un 20% más susceptibles de concluir la  enseñanza básica.
  • Los adolescentes agradecidos son menos proclives a empezar a fumar
  • La gratitud se relaciona con la edad: por cada 10 años se incrementa en un 5%
  • Se tienen mejores relaciones con los otros y somos mejor aceptados.
  • Se tiene un 10% menos de estrés, se está en mejor forma física y la presión sanguínea es más baja en un 12%.
  • Paradójicamente el país que muestra más la gratitud es África

Y sobre todo lo más positivo que esta acción, mostrar gratitud, puede hacer por ti es darte 7 años más de vida.

¡¡¡ Muchas Gracias!!! Feliz «finde»!!!!

¿El vil metal?

dinerobilletes

Es curioso como hasta que no empecé mi propia aventura empresarial nunca había reflexionado sobre mi relación con el dinero.

Es cierto que desde pequeña mis aprendizajes dirigidos al ahorro, al esfuerzo en el trabajo, me habían ayudado a no tener problemas de este tipo, pero nunca me había cuestionado ni para qué ahorraba, ni si algún día dejaba de trabajar sujeta a una nómina a final de mes, qué pasaría.

El tiempo que viví en Estados Unidos impregnó muchas de mis creencias y me hizo sobre todo más libre en el pensamiento y la crítica, más consciente de que yo siempre iba a ser la protagonista de mi vida y que si me esforzaba podía  vivir mi propio sueño.

Estoy segura de que esa “programación” me hizo no dar muchas vueltas antes de decidirme a emprender. Lo que no logré extraer, fue ninguno de los presupuestos que muchos de sus autores motivacionales y coaches proclamaban en sus libros y conferencias sobre el dinero, todo lo que se refería a hacerse millonario y similar, me parecía una patraña engañabobos que no merecía mi atención.

He de reconocer  que me costó decidirme a leer “ Los secretos de la mente millonaria” de T. Harv Eker, algo que agradezco a la inspiración de una gran persona que la Red ha puesto a mi alcance.

Mis prejuicios respecto al dinero en exceso, que había interiorizado durante años asociándolo a cuestiones ilícitas o como mínimo turbias, a usos lejos de mis compromisos sociales y a que si le daba importancia perdería mi esencia y mi dedicación a mi desarrollo y a mis principios, me habían afectado sin que yo reparase en ello.

De todo esto puedes darte o cuenta o no, pero si decides poner un negocio cuyo objeto son servicios inmateriales, es decir, que tienes que valorar por  tu conocimiento y dedicación, rápidamente sabrás de lo que hablo, de lo que cuesta este planteamiento y de las reflexiones y tribulaciones que te planteas.

Te has preguntado alguna vez ¿qué oías de pequeño respecto del dinero?, ¿qué modelos veías?, ¿qué experimentaste?. ¿Cuál fue tu primera influencia, la programación verbal?

Todas estas cuestiones te han condicionado más de lo que crees y apenas las has cuestionado para por lo menos colocarlas en el acervo de su legítimo propietario.

Tu patrón del dinero está compuesto por una combinación de tus pensamientos, tus sentimientos y tus acciones entorno a él.

Reflexiona sobre este ejemplo: un niño que pide dinero a su madre y ésta le dice,” pídeselo a tu padre”, el niño puede llegar a interiorizar que las mujeres no tienen dinero y que dependen del de los hombres, ¿a que en principio parecía inocua la escena?

 Poco a poco vamos rellenando los archivos de nuestra mente con información de muchas cuestiones que luego aplicamos sin ser conscientes.

 A lo mejor nunca te has propuesto ser millonario, ahora puedes preguntarte el porqué, y al menos puedes empezar a preguntarte qué piensas acerca del dinero y sanear tu relación con él, seguro que te será útil.

Ser buena persona

serbuena persona

Construimos nuestro modelo de ver el mundo con una correlación de causas y efectos que convertimos en presupuestos verdaderos y que acaban dirigiendo nuestra mente.

En pocas ocasiones revisamos estos planteamientos aunque si supiésemos la trascendental importancia que tendrán en nosotros lo haríamos más a menudo.

A casi todo le buscamos la causa, es cierto que no es del todo difícil, señalamos un hecho, buscamos alrededor de él algo que para nosotros haya sido significativo y con estas presuposiciones avanzamos, archivándolo como si hubiese sido una hipótesis altamente analizada.

Este mecanismo hace que nosotros pongamos todo nuestro esfuerzo en esa causa que hemos detectado, por lo tanto imaginaos la importancia de la relación que hemos establecido.

Seguro que como yo habéis oído a vuestro alrededor un montón de frases que relacionan causa y efecto a las que habéis dado poca importancia pero que revelan mucho de las personas.

Una frase que a mí me llama la atención significativamente es “todo  me pasa por ser buena persona”. Si analizamos la frase, seguramente podemos encontrar a alguien que no ha obtenido el resultado esperado de una relación o interacción con otra u otras  personas, eso le lleva a pensar en que su esfuerzo para con ellas, ha supuesto un extra de energía o algo especial que relaciona con “ser bueno o buena”.

Lo que a partir de ahora interioriza es una relación causa-efecto en la que todo lo que asocia a ser buena persona no trae buenas consecuencias y por lo tanto juzguen ustedes mismos si volverá a hacerlo.

Además de esa reflexión, esa relación servirá también de excusa para continuar teniendo actitudes egoístas, no prestar atención a los demás y encerrarte en tu mundo, ya que a todos los demás les relacionas con un esfuerzo espurio.

 Si lo pensamos, ser buena persona puede significar muchas otras cosas “dar sin recibir”, “ayudar a los demás sin esperar contraprestación”, “no dejar que la actitud de otros interfiera en tu buen comportamiento”, “ hacer el bien independientemente de a quién”…etc y sin embargo de un plumazo, con una creencia, en una frase, la reduces a ti misma, a tus sentimientos y emociones.

 Si auditases el valor de ser buena persona seguramente tendrías otra perspectiva de ello y lo que almacenas o resumes puede cambiar.

 Te mostraré como comenzar a auditar tu creencia con un práctica de Robert Dilts, requiere lápiz, papel e interés 😉

  • Comienza por preguntarte si tu valor, en este caso “ser buena persona”, responder a estas preguntas, según Aristóteles es descubrir las causas subyacentes relacionadas con el valor.
    • ¿es importante y deseable? ¿por qué es importante y deseable?
    • ¿es posible conseguirlo? ¿por qué es posible cosegurilo?
    • ¿cuál es el camino que debe seguirse para conseguirlo? ¿Por qué ese es el camino adecuado?
    • ¿soy capaz de completar eses camino? ¿ por qué?
    • ¿merezco completar ese camino y conseguir lo que quiero? ¿por qué lo merezco?

Si contestas con sinceridad a estas preguntas podrás descubrir, qué hay detrás de este valor para ti, a lo mejor tienes que cambiarle el nombre, quizá tengas que reflexionar sobre si ser buena persona está dentro de ti o depende de tu relación con los demás, de quiénes sean,  preguntarte si el esfuerzo que implica cambiar tus automatismos para serlo  te merece la pena, si eres capaz…

Continúa la práctica y termina las siguientes afirmaciones con lo que tú piensas:

Ser buena persona es importante y deseable porque yo___________________

Ser buena persona es importante y deseable por consiguiente yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable siempre que yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable de modo que yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable, si yo________________________________

Ser buena persona es importante y deseable aunque yo __________________________________

Ser buena persona es importante y deseable del mismo modo que yo___________________________

Ahora lee cada una de ella suprimiendo la palabra en negrita ( «aunque» no está en negrita).

Repasa este conjunto coherente de afirmaciones y valora tu compromiso y tu creencia sobre el valor de “ser buena persona». Adelante,¡¡ descúbrete!!

¿Melancólico?

melancolia

Melancólica, cuando así leí describir su estado de ánimo a una gran amiga, pensé en esta palabra. Como soy consciente de que “el mapa no es el territorio” y puede significar  cuestiones muy diferentes para cada uno, me propuse investigar y reflexionar sobre ello.

Comencé por recursos propios, la primera frase que automáticamente mi mente relaciona con este concepto es una frase de Ortega y Gasset que dice “el trabajo improductivo conduce a la melancolía”.

Intenté relacionar estas dos situaciones y mientras la primera de mi amiga me suscitaba añoranza sobre determinados capítulos vitales que habían existido en el pasado y que el tiempo adornaba con toda clase de virtudes, la segunda me hacía recapacitar sobre cuándo un trabajo es improductivo, si al final incluso no obteniendo los resultados esperados de todo se puede aprender y acumular experiencias y sobre la importancia de cómo lo califiques puede ser definitiva en tus sentimientos.

Seguía sin obtener un denominador común que me hiciese poder arrojar un poco de luz sobre aquello. Si imagino un lenguaje corporal para la melancolía, veo a alguien con la mirada perdida, eso sí en dirección al suelo, con gesto serio, apoyada con desgana en su mano y suspiro va, suspiro viene, consumiéndose lentamente, siendo asaltada de vez en cuando por un “cualquier tiempo pasado fue mejor” o “lo que pudo ser y no fue”. De repente caigo, ¿para quién? ¿para mi?

¿Qué espero con esta actitud? Seguro que alguien venga en mi auxilio, compadeciéndome por mi estado, del que yo  hago gala, ¿qué quiero?

En cuanto alguien acude en mi auxilio, incluso antes de indagar en mis motivaciones para estar así, tengo algún reproche que hacer “claro como tú no…”, “es que tú no lo entiendes” ¿acaso es mío en exclusiva ese estado? ¿he pensado si puede alguien más sentirse  así y qué puedo hacer yo por él?

Es más, muchas veces  prefiero seguir en ese estado para que el protagonismo recaiga sobre mí, ¿será una llamada de atención?

Recuerdo una frase de Shaw “un egocentrista es un paquetillo de dolencias y agravios que se lamenta de que el mundo no se dedique a hacerlo feliz” ¿seré yo eso?

Recuerdo a Alfred Adler que dijo :” El individuo que no se interesa por sus semejantes es quien tiene las mayores dificultades en la vida y causa las mayores heridas a los demás. De esos individuos surgen todos los fracasos humanos” me hace despertar.  A los pacientes que sufrían de melancolía les decía: “usted puede curarse en catorce días si sigue esta prescripción, procure pensar cada día de qué manera usted puede complacer a alguien”.

¡Gracias por la clave! : Pensar sólo en mí y por ello, crearme problemas donde no los hay, hacerme la víctima para conseguir atención, al margen de que con ello amargue la vida a los que me quieren, poner trabas a todo lo que me aconsejen o me digan…estar melancólica.

¿Qué puedo concluir de esto? Que dejar de pensar en mí y hacerlo en los demás, interesándome por ellos y cómo ayudarles, como señala Dyer es ¡una felicidad mucho mayor! Una satisfacción de la que sentirme orgullosa de mi misma. El “egoísmo ilustrado” de Aristóteles.

A partir de ahora cuando me empiece a poner melancólica, pensaré en las infinitas veces que quiero cambiar el mundo, mejorarlo, lo tengo al alcance de la mano y malgasto mi energía en lamentarme, en lamerme las heridas, en magnificar simples cuestiones para darme pena…

A partir de ahora, ya no soy una víctima de este sentimiento, pensaré en Zoroastro “Hacer bien a los demás no es un deber. Es una alegría, porque aumenta tu propia salud y tu propia felicidad” o en Benjamín Franklin “cuando eres bueno para los demás, eres mejor para ti mismo”.

 

¿Tú prefieres seguir melancólico?

Tu anillo

anillo

La necesidad de reconocimiento, el valor que damos a la opinión de los demás, sentirnos importantes, queridos… ¿de quién o de qué lo  hacemos depender?

Quiero compartir con vosotros este maravilloso cuento de Jorge Bucay “ El verdadero valor del anillo” para reflexionar sobre estos pensamientos.

“Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada.

Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo: Cuánto lo siento, muchacho. No puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mi propio problema. Quizá después….. Y, haciendo una pausa, agregó: Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

E… encantado, maestro – titubeó el joven, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien – continuó el maestro. Se quito un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda y, dándoselo al muchacho, añadió-: Toma el caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él.

Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros giraban a cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener una moneda de oro para entregársela al maestro y liberarlo de su preocupación, para poder recibir al fin su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

Maestro – dijo -, lo siento. No es posible conseguir lo que me pides. Quizás hubiera conseguido dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

Eso que has dicho es muy importante, joven amigo- contestó sonriente el maestro- Debemos conocer primero el verdadero valor del anillo. Vuele a montar tu caballo y ve a ver al joyero. ¿Quién mejor que él puede saberlo?. Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca: no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo al chico:

Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo. ¿Cincuenta y ocho monedas?- exclamó el joven. Si-replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

– Siéntate – dijo el maestro después de escucharlo – . Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda”

 

  • ¿Qué es para ti el reconocimiento?, ¿qué porcentaje controlas tú de este valor?
  • ¿Dónde está el límite en lo que puedes hacer para sentirte valorado?
  • ¿Cuántos tienen que reconocerlo y valorarte?, ¿quiénes?
  • ¿Qué es para ti la opinión de lo demás?
  • ¿Qué eras antes de todo lo que los demás dicen de ti que eres?
  • ¿Qué quieres ser a partir de ahora?
  • ¿Quién debe evaluarte?,¿quién decide si debes mejorar?
  • ¿En manos de quién pones tu felicidad?

Estas son algunas de las preguntas que me sugiere el texto, ¿quieres enriquecerlas?. ¿tiene otro significado para ti? Compártelo.

Ayudémonos a seguir creciendo y a colocar cada valor en su lugar.

 

foto:fondoelseñordelosanillos

«Como si»

comosi

 

 

Cuando nos enfrenamos a la consecución de un objetivo o de una meta que sabemos que va a hacer la diferencia entre los que somos y lo que queremos ser o dónde estamos y dónde queremos estar, hay determinados obstáculos que se interponen en nuestro camino contra los que luchar.

 En nuestro proceso nuestra motivación para el cambio es definitiva y es lo que va a ser el motor de éste por lo tanto debemos evaluar este sistema para analizar si tenemos las creencias idóneas para llevar nuestro barco a buen puerto.

Enseguida aparecen creencias limitantes, de capacidad “yo no puedo”, de posibilidad “no es posible para mi” o de merecimiento “no me merezco”.

Robert Dilts propone cinco elementos, cinco creencias para analizarlas ya que las considera significativas en nuestro camino hacia el éxito de nuestro cambio:

  • Lo deseable del resultado. Debemos plantearnos si nuestro objetivo es deseable y merece la pena

  • Seguridad en que el objetivo es alcanzable. Saber que el objetivo es alcanzable.

  • Evaluación de los comportamientos que son necesarios para el resultado deseado. Si lo que hay que hacer es apropiado y ecológico para nosotros.

  • Creencia en la propia capacidad para llevarlos a cabo. Saber que tienes las capacidades necesarias.

  • Sentimiento de la propia valía y permiso para realizar los comportamientos que se requieren y llegar al lugar deseado. Tener la responsabilidad y saber que te lo mereces

Una vez tengas estas creencias evaluadas cada una de ellas del 1 al 5, te puedes plantear tu hoja de ruta para alcanzarlas.

Analizando tus propios recursos para afrontarlos o  buscando la ayuda de una coach para fortalecer el éxito en la consecución de tu meta, ya sea este objetivo referente a tu estado psíquico, físico, laboral, personal, etc.

Si quieres comenzar a ver más posibilidades ampliando tu marco de referencia en ese cambio, utiliza “como si”, te ayudará a crear contraejemplos y alternativas.

Dentro de este marco Milton Erickson repite que “puedes imaginar y dominar lo que quieras”.

Ensaya mentalmente estos pasos:

  • Actúa “como si” eso fueras capaz de hacerlo, ¿cómo sería?
  • Actúa “como si” ya hubieses tratado con esa objeción o interferencia ¿cómo responderías de forma diferente?

 

Una imprescindible misiva

carta

Cuando pensamos en qué consiste la confianza en uno mismo, podemos caer en el error de pensar que hay quien viene de serie con ella, quien la lleva en su denominación de origen y en otro caso no la puede conseguir y si no está de entrada en nuestro ADN, somos un caso perdido, ¡¡pues no!!

Se puede construir, adquirir, entrenar y está a nuestro  alcance, si todavía no te atreves a decir ” soy capaz de cualquier cosa” es porque te has pasado la vida en el entrenamiento contrario, diciéndote a ti mismo que no puedes, que no eres capaz, hablándote en negativo, rodeado de personas que no han creído en que tú fueses capaz y te lo han transmitido, principalmente porque ellos no se veían capaces de muchas cosas, además has estado escuchando continuamente lo que hacías mal y en pocas ocasiones te han felicitado por lo que has hecho bien o por lo que haces mejor o en lo que eres bueno y tú tampoco te lo has dicho.

 No te has atrevido a intentarlo por miedo al fracaso, cuando éste, el proceso de prueba y error, es el fundamento de la práctica y de la consecución de las metas que te propones en la vida, Qué, ¿te has rendido? ¿Ya ni siquiera te propones metas?¿por no decepcionar? ¿por no decepcionarte?

 Tú que te has sobrepuesto a miles de eventos no deseados en tu vida, que has sacado fuerzas de donde ni siquiera sabías que las tenías para afrontarlos, a pesar de que a tu alrededor nadie lo creía. Seguro que si repasas tu vida hay miles de capítulos de los que sentirte orgullos@ y los dejas a un lado para regodearte en tu pensamiento interno negativo.

 Dar relevancia a estas cuestiones, no para aprender, sino para castigar tu autoestima y la confianza en ti mismo harán que cada vez sea más difícil levantarte y seguir y tú no quieres eso, ¿verdad?

 No dejes pasar otro día más para empezar a construirte, de nuevo, con personas a tu alrededor que crean en ti y te impulsen y animen, partiendo de lo bueno. Que sean capaces de decirte a diario qué haces bien y lo mucho que progresas, ahí empezarás  a convertir tu “bellota” en “roble”.

 Mientras buscas un mejor ecosistema para desarrollarte, te dejo una genial charla y práctica del Dr Ivan Joseph en su TED “The skill of confidence

 Aprovecha este fin de semana y escríbete una carta a ti mism@, desgrana con detalle  las múltiples cualidades, momentos y  decisiones de las que estás orgulloso en tu vida, de cómo tú mismo llegaste a ellas y conseguiste remontar, cambiar, decidir… que sea prolija en todo tipo de halagos sinceros, como si algo muy importante dependiese de lo que allí ponga y guárdala.

Siempre que tus pensamientos vayan a ponerse tozudamente negativos, saca la carta y léetela.

Encontrarás un montón de razones para erguir tu cuerpo, levantar tu cabeza y salir a ¡¡¡¡¡¡comerte el mundo!!!!!!.

De ti depende. ¡¡¡¡Nadie va a creer en ti, si tú no lo haces!!!!

Energía verde

energiaverde

Con este título podía referirme a cualquier cuestión de sostenibilidad o energética y a nadie le hubiese llamado la atención, en este caso, sobre lo que quiero reflexionar con esta metáfora es, sobre el dinero, que tiene que ver con  ambas características también.

 Investigando sobre los factores motivantes en las personas no es ninguna novedad que  la mayoría y sin la necesidad de  ninguna fuente académica, pondríamos el dinero como un factor decisivo  y valoraríamos su efecto como positivo.

 Al margen de que si fuésemos más allá e indagásemos sobre otras cuestiones, seguramente descubriríamos como el compromiso, el propósito, los valores y otras cuestiones más espirituales tienen en muchos casos más fuerza, me limitaré  en este post al dinero y algunos de sus efectos psicológicos.

 El estudio “Las consecuencias psicológicas del dinero” llevado a cabo por Kathleen D. Vohs, Nicholas L. Mead y Miranda R. Godde y publicado en la revista “Science” es un buen punto de partida para observar los efectos del dinero en el comportamiento humano y sacar nuestras propias conclusiones.

Si pensamos en el dinero, en tenerlo, podemos valorar diversas situaciones, algunas que mejorarían, nuestras propiedades y pertenencias,el  acceso a las mismas y  nuestra independencia, y otros casos en los que el efecto sería una manera de separarnos de la sociedad y rebajar su armonía.

Los autores del estudio testaron cómo, activando en la mente el concepto del dinero, las personas nos comportábamos. La imprimación en una parte de los participantes se hizo de diversas formas mediante el recordatorio de frases sobre el dinero, la muestra de billetes del Monopoly, un salvapantallas con imágenes de billetes… Para el  resto de los participantes se utilizaron imágenes y frases neutras.

A continuación  les propusieron, varios experimentos, como algunos problemas para resolver y se les comunicó que podrían prestarles asistencia para su resolución, si así lo deseaban. La persistencia en no pedir ayuda iba a ser la primera de las medidas. Los que estuvieron “sometidos al dinero” trabajaron durante más tiempo, solos, para resolverlos. Sin embargo el someterles a  diferentes representaciones del dinero, no mostró diferencia. Esto se repitió en  más de siete  experimentos en los que se midió su comportamiento, ocurriendo lo siguiente en el grupo al  que “imprimaron” con el dinero:

  • Al pedirles que colocaran dos sillas para sentarse, los sometidos a la imprimación del dinero las colocaron mucho más lejos la una de la otra.
  • Al tener que ayudar a recoger lápices que se habían caído al suelo,  recogieron menos que sus compañeros.
  • Solicitándoles donaciones para el Instituto que llevaba a cabo el estudio, donaron significativamente menos.
  • Estaban dispuestos a hacer voluntariado durante mucho menos tiempo.
  • Escogieron la mayoría de actividades de ocio individuales.
  • Eligieron trabajar solos, en lugar de buscar compañeros

Si entendemos estas dos caras del dinero y por extensión de su vinculación al significado de independencia, podemos reflexionar sobre por qué lo podemos considerar un bien o un mal, una suerte o una desgracia, un buen siervo y un mal amo...

 El estudio constata que el dinero es una energía verde que mueve el motor de los individuos como tales, aunque también queda experimentalmente claro que a su vez disminuye motivaciones sociales o comunitarias.

 Te has preguntado alguna vez:

¿Cuál es tu relación con el dinero?

¿Cómo crees que te vas a relacionar con los demás cuando tengas más del que necesitas?

Si piensas en el dinero, recuerdas ¿cómo cambia tu comportamiento respecto a algo que, en otro caso, resolverías de otra forma?

¿Cómo adviertes este efecto?

¡A partir de ahora ten más en cuenta sus efectos!,¡ ya eres consciente!