¿EMPUJAS A TU VAQUITA?

cow-48494__180

«Un sabio maestro paseaba por el bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de conocer lugares y personas, y sobre las oportunidades de aprendizaje que nos brindan estas experiencias.

La casa era de madera y sus habitantes, una pareja y sus tres hijos, vestían ropas sucias y rasgadas, y estaban descalzos. El maestro se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia, y le dijo:

—En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir?

El hombre respondió calmadamente:

—Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Parte de la leche la vendemos o la cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina, y con la restante elaboramos queso, cuajada y otros productos para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo.

El sabio agradeció la información y contempló el lugar por un momento, antes de despedirse y partir. A mitad de camino le ordenó a su fiel discípulo:

—¡Busca la vaquita, llévala al precipicio y empújala!

El joven lo miró espantado y le replicó que ese animal era el medio de subsistencia de la familia. Como percibió el silencio absoluto del maestro, cumplió la orden: empujó a la vaquita al barranco, y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en su memoria.

Un día, el discípulo resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar para contarle la verdad a la familia y pedirle perdón. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba veía todo muy bonito, diferente de como lo recordaba. Se sintió triste, imaginando que aquella humilde familia había debido vender su terreno para sobrevivir. Aceleró el paso y, al llegar, fue recibido por un señor muy simpático, al cual preguntó por las personas que vivían en ese lugar cuatro años atrás. El hombre le respondió que allí seguían.

Sobrecogido, el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que había visitado algunos años antes con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor, el dueño de la vaquita:

—¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?

Emocionado, el hombre le respondió:

-Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos; así alcanzamos el éxito que sus ojos ven ahora.»

La inspiración o la desesperación pueden ser dos de las motivaciones que te induzcan a salir de tu zona de confort. Tu zona de confort es ese espacio en el que te sientes cómodo, en el que has automatizado muchas cuestiones que ya no tienes que pensar. No querer salir de ella, hará que dejes de probar tus límites y te impedirá saber cuán lejos puedes llegar.

 

Ese trabajo que no te gusta pero en el que sigues porque paga tus facturas, porque te da reconocimiento ante los demás, porque no te atreves a buscar lo que te gusta.

Esa relación, que sabes que está agotada, con la que continúas por todas esas razones que no son más que excusas para no seguir buscando tu felicidad, diciéndote que será inútil o que no existe, sólo para no tener que usar ese coraje que te llevará seguro a, por lo menos, sumar una victoria sobre ti mismo.

 

  • ¿Cuál es tu vaca, lo que no deja avanzar?
  • ¿Cuánto tiempo más vas a alimentarla?
  • ¿Cuántas excusas vas a inventar para no dar ese paso?
  • ¿A quién más vas a culpar de tu situación para ocultar tus miedos?
  • ¿Qué pequeños pasos puedes dar esta semana para superar tu límite?

Sé valiente. Toma riesgos. Nada puede sustituir a la experiencia. Paulo Coelho.

 

El camino del líder, de yo a nosotros

equipo

 

Si quieres ser un líder, éste es un viaje que, tarde o temprano tendrás que hacer. No podrás liderar un grupo, una organización, a personas, pensando sólo en ti. Hacerlo así, implicará que perderás la conexión con tu equipo, los demás no sentirán que cuentas con ellos, ni se sentirán implicados, ni respetados y dejarán de confiar y comprometerse con la causa. Tu interés no es compartido, no es inclusivo y no motiva. Estarás solo. Por lo tanto trata de liderarte primero tú mismo, con tu autocontrol y tu responsabilidad. Busca un coach.

A veces, tenemos tanto miedo o tantas inseguridades que nuestro primer refugio es ese, nosotros mismos, tratar de que nadie vea esas supuestas debilidades, dedicarnos por entero a trabajar lo que creemos nuestras fortalezas, cuestiones que sólo nos reportan beneficios a nosotros. Nos empeñamos en aislarnos, en trabajar sólo con quien nos gusta, e intentar diferenciarnos del grupo, con cuestiones externas y jerárquicas, para no necesitar mostrar esas habilidades indispensables para el liderazgo.

Pasar del yo, yo, yo, mi , me, conmigo a pensar siempre en el equipo, en nosotros, y en cómo servir a los demás, es lo único que mantendrá su confianza y hará que todos mantengan el compromiso y trabajen en el objetivo. Un objetivo, acordado, específico y común.

Para poder hacer esto te tendrás que acostumbrar a liderar en la adversidad, hacerlo cuando todo va bien y tu equipo es “perfecto”, tiene poco mérito. A veces, hay que contar e incluir en el equipo a personas que tú mismo no has elegido o que no se asemejan a ti. Esto en muchas ocasiones, lejos de perjudicar al grupo lo enriquecen, pero siempre que el líder sepa enfrentar o afrontar los diferentes cuidados que requieren los componentes de los grupos. Un trabajo arduo que nunca acaba y que requerirá de tu aprendizaje continúo.

Si no estás dispuesto a hacer esto, a cambiar tu actitud, a reconocer que tú tienes la llave, la responsabilidad, que no sabes todo, que cualquiera puede aportar y que de todos puedes aprender, no liderarás personas. Hay muchas otras oportunidades en las que podrás trabajar sólo o en exclusiva para tí y no afectarán al grupo o a la organización. No pierdas el tiempo y la salud. Pide ayuda sin la necesitas.

Si por el contrario estás dispuesto a hacerlo, te dejo algunas reflexiones que te pueden ayudar:

  • Acostúmbrate a vivir en la incertidumbre, con la inseguridad, a escuchar la crítica de los demás con tranquilidad y afán de aprender.
  • Manten tu hoja de ruta: a pesar de que los demás intenten modificarla. Ten claro el objetivo compartido del grupo y camina hacia él.
  • Lidera con el ejemplo: no pidas nada que tú mismo, no hagas, estés dispuesto a hacer o hayas hecho.
  • Permite con honestidad los fallos: alivia el miedo de tu equipo a fallar o a ser rechazado.
  • Motiva a tu equipo: celebra los aciertos, las fortalezas, el sobreponerse de las experiencias negativas.
  • Se imparable: para hacer cualquier cosa sólo se necesitan 20 segundos de coraje. Muestra que, a pesar de tu miedo, eres capaz de hacerlo.
  • Estáte preparado para la adversidad: las cuestiones que más nos impactan y afectan, siempre llegan cuando estamos desprevenidos, cuando no somos conscientes del papel que como líderes desempeñamos.

La vida es muy corta para empeñarte en cuestiones que no te llevan a ninguna parte.

 

 

¿TE DUELE EL CORAZÓN?

corazon

 

Me encantan los encendidos debates que provocan las cuestiones del corazón. Tanta emoción nos hace manifestarnos tajantes en muchos temas, sobre todo si los demás son los protagonistas y a nosotros nos salen gratis unas palabras o unas líneas.

Otra cuestión muy diferente parece cuando nos ocurre a nosotros y queremos que los demás sean comprensivos con nuestras decisiones, deseos y anhelos.

Hacemos de muchas de estas cuestiones, asuntos de honor que «mancillan nuestra honra» como si desde la Edad Media no hubiésemos evolucionado y la flexibilidad que nuestro mundo requiere, no tuviese que aplicarse a todas las facetas de nuestra vida.

Una actitud positiva y nada posesiva, nos puede hacer ver que, lo que ocurre a nuestro alrededor, pocas veces tiene que ver con nosotros, con hacernos daño o con perdernos el respeto y sí conque cada uno intenta resolver sus aflicciones de la mejor manera que sabe, aunque en muchas ocasiones, no elijan, a nuestro juicio, la mejor de las estrategias posibles.

Todos tenemos derecho a tomar malas decisiones, a equivocarnos, a pedir perdón, a que se nos perdone y a perdonar sin tener que dar explicaciones, ni sentir el juicio de los demás como prueba culpable. Cuando algo ocurre entre dos, sólo esos dos saben, en el mejor de los casos, la mayor parte de la historia, sus causas y consecuencias y sólo ellos tienen el derecho a tomar la mejor de las opciones para seguir adelante con su vida.

Muchas son las ocasiones en las que queremos que la otra persona, se comporte, sea, y reaccione como nosotros queremos, sin reparar en que es otra persona, con sus virtudes y sus defectos, como nosotros pero con otros, en algunos casos muy diferentes. Querer hacer a alguien como nosotros, eso sí que es no respetarle.

Cuando las cosas salen mal,cualquiera que sea la causa, no es nuestro estado de ánimo el que debe hablar por nosotros, sino tras una charla con alguien que no te quiera dirigir, sino que te quiera ayudar, seas tú mismo quien pueda tomar una decisión. Esa decisión es la que formará parte de tu vida, por lo tanto, sopesar todas las cuestiones y valores que te importan es lo fundamental.

Cuando la vida te golpea el corazón con algo inesperado:

  • Tómate algún tiempo para reflexionar, no tomes en caliente ninguna decisión.
  • No hables con personas cuyas creencias son tajantes y firmes en contra o a favor del tema
  • Manten tu mente firme en un sólo objetivo: ser feliz a pesar de todo y de todos
  • Enfócate en las soluciones, a veces nos gusta refocilarnos en la descripción del problema desde miles de perspectivas, que sólo nos hacen ahondar en la parte negativa y nos bloquea
  • Habla con alguien positivo, que te dé otra perspectiva, diferente a la que tú tienes, te abrirá la mente.
  • Háblate con cariño, recordándote lo bueno que tienes y lo que quieres.
  • Las circunstancias actuales no durarán eternamente y toda la presión que desde tu entorno sientes se esfumará y entonces tendrás sólo que asumir las consecuencias , así que piensa únicamente en ti y en tu felicidad. 
    Sólo tenemos un corazón y una vida. No lo olvides. Tú eres el único que decides. 😉

 

¿LEES LA MENTE?

face-622904__180

 

¿Cuántas veces has interpretado lo que otros pensaban o sentían por su comportamiento, por su tono, lenguaje o gestos?

¿Cuántas veces has juzgado a otros, simplemente por lo que vés? Sin preguntar, ni confirmar, basándote sólo en tu propio análisis.

¿Cuántas veces has sufrido por lo que pudieran pensar los demás sólo por asumir que sus gestos eran de no aprobación?

“Le estoy aburriendo”, “le caigo fatal”, “no me soporta” muchas de estas percepciones se basan en asumir que los gestos o comportamientos de los demás son de desaprobación respecto de algo que decimos o hacemos sin confirmarlo. Y al contrario, opinamos sin más de lo que otros hacen o dicen, sin ir más allá de lo que percibimos, ni contrastar.

¿Cuántas veces nuestros prejuicios y valoraciones nos hacen percibir erróneamente a los demás y cometer graves injusiticias de juicio?

¿Has pensado en que la mayoría de las personas sólo pensamos en nosotras mismas y en nuestras cuestiones y que pocas veces salimos de nuestro ensimismamiento para advertir qué necesitan o qué piensan los demás? Si reparases en esto, podrías entender, que  gran parte de este pensamiento es erróneo.

Este tipo de pensamiento, denominado  “lectura de mente” es uno más de los errores de pensamiento que puede afectarte más negativamente. Dramatiza gran parte de lo que te ocurre y destruye relaciones que ni siquiera habían empezado.

Te dejo esta historia «Las galletitas» que seguro, te suena para que reflexiones sobre ella:

Cuando la señora llegó a la estación, le informaron que su tren se retrasaría aproximadamente una hora. Un poco fastidiada, se compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua. Buscó un banco en el andén central y se sentó, preparada para la espera.

   Mientras ojeaba la revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. De pronto, sin decir una sola palabra, estiró la mano, tomó el paquete de galletas, lo abrió y comenzó a comer. La señora se molestó un poco; no quería ser grosera pero tampoco hacer de cuenta que nada había pasado. Así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete, sacó una galleta y se la comió mirando fijamente al joven.

   Como respuesta, el joven tomó otra galleta y, mirando a la señora a los ojos, se la llevó a la boca. Ya enojada, ella cogió otra galleta y, con ostensibles señales de fastidio, se la comió mirándolo fijamente.

   El diálogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta. La señora estaba cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, ella se dio cuenta de que solo quedaba una galleta, y pensó: «No podrá ser tan caradura», mientras miraba alternativamente al joven y al paquete. Con mucha calma el joven alargó la mano, tomó la galleta y la partió en dos. Con un gesto amable, le ofreció la mitad a su compañera de banco.

   —¡Gracias! —dijo ella tomando con rudeza el trozo de galleta.


   —De nada —contestó el joven sonriendo, mientras comía su mitad.

Entonces el tren anunció su partida. La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón. Desde la ventanilla, vio al muchacho todavía sentado en el andén y pensó: «¡Qué insolente y mal educado! ¡Qué será de nuestro mundo!». De pronto sintió la boca reseca por el disgusto. Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó estupefacta cuando encontró allí su paquete de galletas intacto.

Si no quieres que te juzguen sin razón, no lo hagas tú también. Pregunta, contrasta y confirma.

¿QUÉ TIPO DE PERSONA ERES TÚ?

fruit-stand-750801__180

 

 

Seguro que en multitud de ocasiones has pensado en los motivos por los que no asciendes en el trabajo y alguno de tus compañeros sí. Te dejo una interesante historia para que reflexiones sobre el tipo de persona en la que te ves reflejado y para que establezcas un plan que te acerque cada día a tus objetivos.

ASCENDER POR RESULTADOS
   Juan trabajaba en una empresa hacía dos años. Era muy serio, dedicado y cumplidor de sus obligaciones. Llegaba puntual y estaba orgulloso de que no haber recibido nunca una amonestación. Cierto día, buscó al gerente para hacerle un reclamo:
   —Señor, trabajo en la empresa hace dos años con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido dejado de lado. Mire, Fernando ingresó a un puesto igual al mío hace solo seis meses y ya ha sido promovido a supervisor.
   —¡Ajá! —contestó el gerente. Y mostrando cierta preocupación le dijo—: Mientras resolvemos esto quisiera pedirte que me ayudes con un problema. Quiero dar fruta para la sobremesa del almuerzo de hoy. Por favor, averigua si en la tienda de enfrente tienen frutas frescas.
   Juan se esmeró en cumplir con el encargo y a los cinco minutos estaba de vuelta.
   —Bien, ¿qué averiguaste?
   —Señor, tienen naranjas para la venta.
   —¿Y cuánto cuestan?
   —¡Ah! No pregunté.
   —Bien. ¿Viste si tenían suficientes naranjas para todo el personal?
   —Tampoco pregunté eso.
   —¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja?
   —No lo sé, señor, pero creo que…
   —Bueno, siéntate un momento.
   El gerente cogió el teléfono e hizo llamar a Fernando. Cuando se presentó, le dio las mismas instrucciones que a Juan, y en diez minutos estaba de vuelta. El gerente le preguntó:
   —Bien, Fernando, ¿qué noticias me traes?
   —Señor, tienen naranjas, las suficientes para atender a todo el personal, y si prefiere, tienen bananos, papayas, melones y mangos. La naranja está a 150 pesos el kilo; el banano, a 220 pesos la mano; el mango, a 90 pesos el kilo; la papaya y el melón, a 280 pesos el kilo. Me dicen que si la compra es por cantidades, nos darán un descuento de diez por ciento. Dejé separadas las naranjas, pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido.
   —Muchas gracias, Fernando. Espera un momento.
   Entonces se dirigió a Juan, que aún seguía allí:
   —Juan, ¿qué me decías?
   —Nada, señor… eso es todo. Con su permiso
Cuando pienses en qué tipo de persona eres, reflexiona sobre todo sobre:
  • ¿Qué tipo de persona contratarías tú?
  • ¿Cómo afrontas tus tareas?
  • ¿Esperas órdenes o tomas la iniciativa?
  • ¿Propones mejoras o ejecutas sin estar de acuerdo?
  • ¿Cuestionas todo o analizas para mejorar y proponer?
  • ¿Cómo puedes mejorar tus habilidades?
  • ¿A quién beneficia tu comportamiento actual?
  • ¿En quién o quiénes piensas cuando actúas?
  • Si tuvieses un empresa, ¿te contratarías a tí mismo? ¿para qué puesto?

Seguro que has comprobado que cuando uno arriesga su dinero, ¡no todo vale! 😉

¿QUÉ ES LO QUE TE ENFADA Y TE ENTUSIASMA?

OK

 

Ésta es una de las preguntas que más me ha ayudado a conocerme a mí misma. Si realmente llegas a ser consciente en los momentos en los que estás enfadado , tienes miedo , estás entusiasmado o te pierde la ambición, de las razones por las que lo haces, puedes llegar a saber mucho de tí y por lo tanto a empezar a pulir todas esas cuestiones que te empujan en tu desarrollo como persona.

En mi análisis y reflexión de esta cuestión he podido comprobar cómo tus propias creencias escuchadas en los labios de otros pueden hacer que pierdas el autocontrol y no soportes a la otra persona, sólo porque en realidad, esa cuestión, tú, te la has dicho miles de veces antes y con igual o peor intención.

A veces estas cuestiones están dirigidas desde fuera, es decir , que tu mente sin apenas ser consciente hace que las creencias de otras personas se conviertan en las tuyas y así decidas vivir. Siendo otra persona, viviendo en otro cuerpo y otra mente que no son realmente tuyos.Con el propósito de otro.

Todos tenemos una esencia que aportar a este mundo, única, que en muchas ocasiones no merece la pena que pase el filtro de aceptación de las personas que tenemos alrededor, porque entonces ya no serás tú, tus emociones, tus miedos, tus reacciones, siempre acabarán siendo mediatizadas por lo que los demás opinan.

Puede que entonces, cargues tu ira contra ellos y los rechaces puesto que no has encontrado en tí mismo la paz necesaria para entender que cuando el otro te habla, te habla casi siempre desde sus creencias, desde lo que él piensa que es lo bueno y lo malo para él, desde su experiencia vital, desde lo que a él le han enseñado o ha aprendido a base de conectar causas-efectos por doquier.¿Eso realmente qué tiene que ver contigo?

Tú, lejos de ser reflexivo y poder advertir esto, haces tuyo ese pensamiento, te conviertes en ese personaje y libras una absurda batalla contra él en tu interior, porque ese no eres tú. Sin poder salir de ese círculo vicioso, dudando de tí. Creyendo que la otra persona descubrió tu debilidad y te machaca con ello. Cuando eres sólo tú quien lo haces.

Si consigues sólo o con ayuda ver cuál es el camino, en esta vida, que te va a revelar tu verdadero viaje y a desarrollar tu principal misión, todas estas cuestiones acabarán formando parte de un paisaje que verás como observador cuando sigas tu camino.

En el siguiente TED de Adam Liepzig te enfrenta a cinco preguntas que puedes hacerte para iniciar este viaje:

  1. ¿Quién eres?
  2. ¿Qué haces?, ¿qué te encanta hacer?
  3. ¿Por quién o quiénes lo haces?
  4. ¿Qué quieren o necesitan ellos?
  5. ¿Qué consigues con ello?

El 20% de las personas más felices, relacionan las tres últimas de la misma forma, con los demás.

Espero que esto te sirva para reflexionar. 😉

El violin de Paganini

violines

Gracias a la gran recopilación de » La culpa es de la vaca» puedo contaros esta interesante historia:

«Hubo un gran violinista llamado Paganini. Algunos decían que era una persona extraña. Otros, que había en él algo sobrenatural. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, y por eso nadie quería perder la oportunidad de verlo tocar.

   Una noche, el escenario estaba repleto de admiradores preparados para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. El director entró y recibió una gran ovación. Pero cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró. El violinista se puso el instrumento en el hombro, y lo que siguió fue indescriptible: blancas y negras, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían tener alas y volar al toque de aquellos dedos encantados.

   De repente, un sonido extraño interrumpió el ensueño de la platea: una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto. El director paró. La orquesta se calló. El público estaba en suspenso. Pero Paganini no se detuvo. Mirando su partitura, continuó extrayendo sonidos deliciosos de su violín atrofiado. El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar.

   Cuando el público se tranquilizó, de repente otro sonido perturbador atrajo su atención. Otra cuerda del violín se rompió. El director y la orquesta pararon de nuevo, mas Paganini continuó como si nada hubiera ocurrido. Impresionados, los músicos volvieron a tocar.

   Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación. Todos los asistentes, asombrados, gritaron un «¡oohhh!» que retumbó por la sala: otra cuerda del violín se había roto. El director y la orquesta se detuvieron. La respiración del público cesó. Pero Paganini seguía: como un contorsionista musical, arrancaba todos los sonidos posibles de la única cuerda que le quedaba al destruido violín. El director, embelesado, se animó, y la orquesta volvió a tocar con mayor entusiasmo. El público iba del silencio a la euforia, de la inercia al delirio.»

 

  • Imagina que esto ocurre en tu ocupación, en tu vida diaria. Que de repente algo con lo que contabas, no está, desaparece, se rompe, no llega, lo olvidas… ¿cómo reaccionas?
  • ¿A qué o a quién te recuerda esta historia?
  • ¿Recuerdas alguna vez en que, a pesar de parecer que estuviese todo perdido, te sobrepusiste y alcanzaste tu meta?
  • ¿Encontraste una solución ante un «imposible»?
  • La mayor parte de las personas quieren alcanzar al gloria en sus respectivas ocupaciones aunque pocas están dispuestas a no rendirse ante el menor contratiempo. ¿Qué haces tú para ser diferente?, ¿para no desesperar?, ¿tienes siempre plan b, c..?
  • ¿Estás acostumbrado a tener siempre la razón y a no ver más allá de lo que esperas ocurra?
  • ¿Prefieres tirar todo el trabajo por la borda antes de ser creativo y perseverar en tu dedicación?

Aunque tu interior vaya, como el público, «del silencio a la euforia y de la inercia al delirio«, ¿cómo piensas que puedes empezar a ser tu propio Paganini?

¡¡Date otra oportunidad!! 😉

JORGE LORENZO:»EL CAMBIO»

lorenzo

¡No os podéis perder la entrevista de JJ Santos a Lorenzo el pasado domingo!

http://www.telecinco.es/motogp/temporada-2016/gran-premio-de-espana/MotoGP-Jorge_Lorenzo-Jerez_2_2168805061.html vía @telecincoes

La novedad era el cambio del Campeón del mundo de Moto GP de Yamaha a Ducati y la entrevista tenía por título eso “ El cambio” pero para mí el “gran cambio” de Jorge Lorenzo estaba en que todas las frases de esos más de cinco minutos de entrevista dejaban entrever que otra alteración se había producido.

El comienzo hablando de decisión arriesgada que le propone el periodista y vincularlo con la provocación de Valentino al aludir a la «testosterona masculina» para hacer la reflexión. Hace que Jorge Lorenzo no caiga en ninguna de las trampas propuestas devolviendo la cuestión a la libre interpretación de qué quiso decir Valentino y la referencia a preguntarle a él mismo. Indicando que su cerebro y su corazón fueron más importantes que ese tipo de insitintos primitivos.

Es interesante como el cambio en el comportamiento del piloto se interpreta por el periodista como un “ablandamiento” producido o bien por la madurez o bien por los años y como el campeón hace un análisis valiente de cómo te puede llegar a afectar la inseguridad personal, pudiendo llegar a interpretarse ésta como arrogancia o prepotencia. Explica como ser consciente de no necesitar camuflar esa inseguridad y sentirse bien consigo mismo le han ayudado en su actitud y han influido en su nueva imagen. Libre ya de las servidumbres de querer aparentar algo que no se es.

Admite la posibilidad de que sus gestos, aludiendo a su seriedad ante la concentración también se han interpretado, dando por hecho que era su carácter, enfatizando lo agrio del mismo. Faceta afable que reinvindica que existe cuando el reto no está ante él.

Admite que vive el momento en lo deportivo y en lo personal sin preocuparse en exceso lo que sucede en el futuro.

Analizando con tranquilidad y admitiendo los puntos fuertes de sus rivales, con normalidad cuando se le pregunta por ellos.

En un momento el periodista le traslada que quien sabe de motos piensa que “si la Ducati la cogen Lorenzo o Marc serán campeones del mundo” y es que su preparación mental, física y su deseo de arriesgar y superarse están sobradamente demostrados.

Admito que es mucho más sencillo, entre dos pilotos tan increibles, rendirse ante la sonrisa de Marc y su simpatía durante todo el proceso, que entender la cara de concentración de Lorenzo y el esfuerzo que está haciendo por mejorar y cambiar su comportamiento y su actitud dentro del circuito.

Para mí, existe un antes y un después de esta entrevista, en mi ya deportiva admiración por Lorenzo para empezar a admitir su gran liderazgo al destapar, sin complejos, su potencial también en su crecimiento personal.

Estoy con JJ Santos en que “ le va a ir muy bien y va a hacer historia”

Gracias por la lección Lorenzo. ¡Eres grande!

 

¿TU VIDA ES UN CHACHACHÁ?

cha.cha-cha-2

El chachachá es un ritmo creado en Cuba a partir del danzón y el son en los años 50. El nombre de chachachá, es debido al sonido que los bailarines producen al arrastrar los pies por el suelo al bailar. El nuevo ritmo se hizo muy popular en las salas de baile, porque el ritmo no era ni muy rápido ni muy lento, era un ritmo intermedio fácil de seguir.

En uno de los movimientos de este baile en el que puedes avanzar por toda la pista de baile se da un pequeño paso hacia atrás y en ese pequeño paso pongo hoy el foco.

chacha

Ninguno de nosotros alcanza su meta con un sólo paso, la mayoría de los retos que nos fijamos conllevan tiempo de esfuerzo para construir hábitos, redes neuronales, superar nuestra propia inercia a los automatismos de siempre y por ello, algún que otro bache emocional y un poco de desesperación.

Dejamos de fumar y fumamos un cigarro, decidimos correr y nos duele un día la rodilla y dejamos de hacerlo, comemos una hamburguesa y dejamos la alimentación sana, nos decidimos a aprender un idioma y el primer día que no vamos a clase, nos damos de baja, nos proponemos ser amables y al segundo bufido nos sale el primitivo. Todo ello aduciendo que no somos capaces, que nos supera, que nunca conseguiremos hacerlo, que nos sentimos fatal. Una serie de pensamientos tóxicos que acabamos vinculando a estas metas y que ya hace que, el simple hecho de pensar en ellas nos ponga a la defensiva, multiplicando nuestras excusas. Me gusta fumar, me merezco esta hamburguesa, total yo no necesito saber inglés en mi vida, no es tan importante estar en forma, es la gente la que me pone de los nervios…

“Los que renuncian son muchos más que los que fracasan” – Henry Ford

Nadie recoge lo que siembra si no ha procedido antes a ello y además no sólo debe pasar por la siembra, si no que ese cultivo requiere de todo su mimo y cuidado hasta que es recolectado, a pesar de estar sometido a cuestiones como el clima que ni siquiera podemos prever.

Imaginaos a cualquier deportista, a nuestro admirado Nadal que al primer punto que perdiese empezase a dar raquetazos, a quejarse y a regalar el partido a su oponente. Que sus temporadas sin títulos hubiesen hecho que se retirase del tenis, algo lógico según algunos “habiéndolo ganado todo.”

La motivación y el impulso no pueden estar en los demás porque entonces te servirán todas esas excusas que cuentas, pero a ti mismo no te engañas. Sin embargo tu determinación y esfuerzo te harán invencible.

A quienes nos apasiona despertar el talento en las personas, no nos son ajenas las dificultades por las que se pasa, la determinación que hay que tener, lo diferente que hay que ser a todos los demás para reconocer que somos falibles y perfectibles y poner toda nuestra energía en conseguirlo. Todo porque cada día pasamos por ello, por mejorar continuamente  y por eso entendemos la complejidad de entrenar sin desfallecer cuando todo parece jugar en contra. Creeme, en poco tiempo, todas esas recompensas, cuando vences, acaban acompañándote y motivándote para siempre.

Cuando has tomado la decisión, ¡ya estás en ello! aunque de repente flaquees y parezca que retrocedes, no es así. Hazte a la idea de que es un pasito atrás más del cha-cha-cha de la vida, etiquétalo como una forma de tomar impulso y de reforzar ese tesón para conseguir tu meta. Ya no eres el mismo que empezó, sabes mucho más y has conseguido sobre ti muchas más victorias. No te quites mérito. No partes del mismo lugar.

Las organizaciones tienen «planes de contingencia» por si algo sale mal. Baraja la posibilidad de que algo ocurra y cómo vas a reaccionar con tiempo. Antes de empezar,    ten en cuenta que a veces nos estancamos o retrocedemos y que existe la posibilidad de ese pasito atrás pero que no va a significar que si sigues adelante, no  cumplas tu propósito.

No te rindas, nadie alcanzó la otra orilla sin nadar o sin haber encontrado un puente.

Nadie deja de llegar a conseguirlo cuando se lo propone.

Tú, ¿vas a seguir bailando para celebrarlo antes o después, o te vas a rendir?

Por si acaso te dejo cómo…;)

¿HACES OÍDOS SORDOS?

 

RANITAS

 

LA RANITA SORDA

Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo. Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos, debían darse por muertas. Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras les decían que esos esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían, se dio por vencida y murió. La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió del hoyo. Las otras le preguntaron: «¿No escuchabas lo que te decíamos?». La ranita les explicó que era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco.

Piensa si en algún momento lo que alguien te ha dicho ha impedido o bloqueado algún proyecto, alguna acción o alguna conversación pendiente.

Recuerdas en algún momento que a pesar de lo que te decían los demás has conseguido tu meta. Cómo lo ves desde la distancia. ¿qué estrategia utilizaste?

¿Cómo puedes hacer que lo que te dicen los demás no te influya negativamente?¿qué es lo peor que podría pasar? ¡Cuenta con ello!

Quizás lo que te dicen los demás incluye sus miedos y sus limitaciones y tú sin darte cuenta estás haciéndolos tuyos. ¿Quién dijo miedo?

Y si todo eso que escuchas te impulsara en lugar de frenarte ¿harías oídos sordos?

¿JUEGAS A LOS MARCIANITOS?

spaceinvader

Aprender a cambiar los pensamientos negativos que hemos estado entrenando desde hace años, pasa por elaborar una estrategia que nos ayude para poder usar siempre que estos aparezcan.
Dándole vueltas a algo fácil de visualizar y que nos ayude a ver esta situación con otra perspectiva, vino a mi mente casi por casualidad un viejo juego electrónico de los 80, al que seguro muchos de vosotros habréis jugado hace tiempo: El juego de los marcianitos.(Os dejo un video al final del post, que os lo recordará).

En el videojuego, ahora da incluso sonries usando esta denominación, en una pantalla negra forman militarmente un montón de sencillas naves extraterrestres blancas que tratan con su avance de destruirnos. Nuestra tarea consiste en, haciendo movimientos con el mando o joystick, dispararles antes de que se acerquen a nosotros y acaben con alguna de nuestras vidas.

Pues esto que parece tan sencillo, que a muchos nos tuvo entretenidos durante algunos años, es lo que hoy os propongo como estrategia para haceros con vuestros pensamientos negativos y tóxicos.

En muchos casos cuando nuestra mente empieza a desarrollarlos, confundimos estos mismos pensamientos con nuestra propia mente, sin ser capaces de distinguir entre los productos de nuestra mente y nosotros mismos.

Muchos de estos productos son generalizaciones de momentos que hemos vivido como traumáticos en alguna ocasión y que revivimos como si fuesen ciertos, en el caso de que lo que nos esté pasando nos recuerde algo a aquéllo. Eso incluye los síntomas que se reproducen hasta hacer ese recuerdo tan vívido que da hasta miedo.

La buena noticia es que no son más que pensamientos que fabricamos por hábito y que somos capaces de, usando algunas estrategias, ir minimizándolos hasta hacerlos desaparecer, nadie dice que sea fácil, lo que sí que es cierto es que tu vida sin ellos, dará un giro de 180 º a mejor.

En Coaching lo llamamos reencuadre y consiste en cambiar el modo en el que vives las experiencias de esos mensajes tóxicos y decepcionantes que tú mismo te envías. No tratando de suprimirlos, porque no es posible y además la energía que emplearías sería agotadora para no conseguir nada, sino usando el conocimiento de “Yo no soy lo que pienso” para entrenar una estrategia en la que vayas siendo cada vez más consciente de que no son parte de tí, sino sólo lo que en un determinado momento piensas.

De repente empezarás a ver estos pensamientos negativos como falsos invasores de tu espacio vital y mental que en ciertos momentos te producen unos determinados y desagradables síntomas, sudor, palpitaciones, ansiedad… pero que lejos de negarlos empezarás a ver fuera de tí y cada vez más lejos.

Para ello necesitarás una estrategia, la que te propongo que puede funcionarte es que te imagines a los mandos de tu joystick mental y te decidas a acabar con el mayor número de invasores de tu espacio mental. Disparando contra ellos, tu propia munición como “Toma conmigo no puedes, “ no vas a dejar que deje de hacer nada por ti”, “ Ahora el que manda soy yo y voy a acabar contigo” hasta que liberes toda esa carga negativa en tu pantalla imaginaria y ese “Game over” sobre negro total te deje descansar, sintiéndote victorioso.
¿Comienzas tu juego?

 

¿Te lo tomas todo personal?

pensando

 

No sé si algunos de vosotros es consciente de que la mayoría de las cosas que nos pasan, tienen más que ver con el papel que desempeñamos en cada momento, que con quienes somos y de donde venimos y la poca habilidad que tenemos para encajar cada cosa en su sitio sin que nos lastime en lo personal.

Seguramente alguien ha comenzado cerca de ti una conversación con «la gente siempre está quejándose» y tú rápidamente has hablado de ti, «pues yo»…

Empezamos por asumir que cada cosa que dicen tiene que ver con nosotros, que es, además, cierta por el hecho de que la dicen y con nuestra simple actitud de enfado la damos por buena. Cuando casi siempre, lo que hablamos dice mucho más de nosotros que de la persona sobre la que expresamos nuestra opinión.

Darnos por aludidos, es una costumbre que tenemos porque en muchas ocasiones no vamos más allá de lo que estamos escuchando. No contextualizamos el tema, ni lo matizamos y a veces no nos damos cuenta de que sólo con nuestra actitud damos más datos y ponemos más de nuestra cuenta que cualquier cosa que digamos. Damos por hecho que las dos personas que hablamos vemos exactamente lo mismo.

Otras veces, reconocemos nuestra actitud en los demás y no nos gusta y no dudamos en dejarlo claro con las mismas herramientas que estamos cuestionando. Entonces es cuando necesitamos que alguien ajeno a nosotros nos dé su visión sobre nosotros, tan necesaria para poder mejorarnos, trabajando antes nuestra actitud, antes de tratar de cambiar a empujones la de los demás.

Darse por aludido también implica una cierta visión de uno mismo como el ombligo del mundo, narcisista, que cree estar en el pensamiento de todos, y que vé en los demás  la única intención de criticar y destruirle, cuando, si observamos la situación con detenimiento podemos comprobar como la mayor parte de nosotros, estamos casi siempre pensando y hablando de nosotros mismos y no de los demás.

Cuando recuerdas tu adolescencia criticando a tus padres, ¿querías herirlos o era una forma de tratar de separarte de ellos y reforzar tu independencia?

La calidad de nuestros días tiene mucho que ver con cuántas veces ponemos en marcha un urgente aviso en nuestra Central Mental de Alarmas. De cuántas veces asumamos que lo que nos están diciendo es algo que debe hacernos sentir de una determinada manera. Tiene mucho que ver con sentirse aceptado por los demás, algo que la mayoría de nosotros buscamos desesperadamente y que si no conseguimos ser conscientes de cómo nos afecta, puede hacernos creer que tenemos una vida dura e infeliz.

Pensar que así es tu vida y que no puede cambiar, hace que entres en un círculo vicioso en el que no sabrás que ha sido antes si el pensamiento tóxico o tu respuesta a la situación. Pronto te habrás acostumbrado a estar en ese permanente estado de alarma en el que crees que el mundo está contra ti y despertará todos esos síntomas que te hacen sentirte mal, a la vez que acostumbrarás a tu cuerpo a ellos y a las sustancias químicas perjudiciales que liberan.

Esto hará que cada situación que vivas la sobreanalices y la veas desde esa misma perspectiva en que te sientes constantemente atacado y no eres capaz de diferenciar lo que tú eres de esos pensamientos que te asaltan.

Y si preguntásemos cuando alguien habla, perdona ¿te refieres a mí? o ¿de quién hablas en realidad? ¿No avanzaríamos algo?

Juicios y perspectivas

1juicio

 

EL JUICIO

 

   Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de asesinato. El culpable era una persona muy influyente del reino, y por eso desde el primer momento se procuró hallar un chivo expiatorio para encubrirlo.

 

   El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar a la horca. El juez, aunque también estaba confabulado, se cuidó de mantener todas las apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado: «Conociendo tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios: escribiré en dos papeles separados las palabras “culpable” e “inocente”. Tú escogerás, y será la Providencia la que decida tu destino».

 

   Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: «Culpable». La víctima, aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una trampa. Cuando el juez lo conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados. Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa, tomó uno de los papeles, se lo metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon.

 

   —Pero ¿qué ha hecho? ¿Ahora cómo diablos vamos a saber el veredicto?

 

   —Es muy sencillo —replicó el hombre—. Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué.

 

   Con refunfuños y una bronca muy mal disimulada, debieron liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.

 

 

En su situación, ¿qué hubieses hecho?

¿Tienes siempre un plan B?

¿Cuántas opciones buscas antes de decidirte?

¿Cuándo eres más o menos creativo? ¿Depende de tu estado interno, de tu humor?

¿Eres de los que siempre ve posibilidades  o de los que lo ven todo negro o ponen pegas?

Si después de contestar a estas preguntas crees que necesitas entrenar, voy a proponerte un  ejercicio que cumple dos funciones:  fomentar la creatividad y mejorar la  toma decisiones, aprendiendo a valorar  varias perspectivas sobre el mismo tema.

Es de Edward de Bono :  Bueno/malo/ interesante.

Tienes que elegir un tema central o idea y pensar sobre ello:

1)qué es bueno,

2) qué es malo y

 3) qué es interesante.

 Trata de pensar sobre el máximo número de ejemplos de las tres opciones y ser proporcional. No se trata de encontrar la respuesta correcta, sino de ver todas las posibles interpretaciones de una idea.

Relacionándolo con el relato podemos poner el ejemplo de los juicios:

-Bueno: Consiguen impartir jusiticia y castigar al culpable

-Malo: Puede ocurrir que el declarado culpable sea inocente y condenado por algo que no ha hecho.

-Interesante: Observar cómo se articulan en ellos, la defensa y la acusación.

Haz este ejercicio con más opciones en cada versión y si puedes hacerlo cada día de esta semana con un tema, podrás comprobar tus avances. Poder ver más perspectivas de un mismo tema será una gran ayuda para cualquier cosa que hagas.

Si no crees que esto te puede ayudar, te invito a ver este Ted  de Roy Sutherland titulado “ La perspectiva lo es todo” que  seguro que te acaba de convencer:

Tus grandes éxitos

image

Un sábado por la mañana cualquiera, pones pie a tierra. En realidad no recuerdas qué fue lo primero que pensaste pero ya es tarde. Te pesa el cuerpo y no te apetece hacer nada. Dando tumbos vas de la cama al sofá, sin saber por qué lo único que quieres es seguir aletargado y no pensar en nada. Como si eso fuese posible. Haces una rápida pasada sobre lo que te espera ese fin de semana. Cumpleaños, cine, ruta de senderismo. La lista está repleta y aún así, lo único que te pide el cuerpo es descansar.

Imagina que entras en una tienda de discos, de vinilos y que estás decidido a llevarte uno para probar ese gran dispositivo láser que te regalaron tus amigos. Por cierto, qué grandes sabiendo que es tu mejor colección, hicieron un esfuerzo y con la mayor de las ilusiones te regalaron ese caprichito. Deambulas por la tienda, echas un vistazo a todos esos increibles éxitos que son parte de tu vida. La primera canción que cantaste en inglés, la última que ponían en tu garito especial, aquella con la que recuerdas tu fiesta de fin de curso, aquel viaje fantástico, cuando conseguiste acabar esa carrera, tu canción poderosa que te llena de energía en el gimnasio, la que te relaja, la que te recuerda a tu madre, a tus hermanos, a aquella persona, la que bailaste sin parar por enésima vez o la que cantas a grito pelado en el coche cuando vas solo.

Todos esos grandes éxitos que te hacen vibrar, que te devuelven a la vida en momentos que ésta parece haberse disipado, todas esas notas que alguien escribió para que tú las dieses contenido, las llenases con tus grandes éxitos, todas esas veces que te has sentido invencible después de tener una pequeña victoria sobre ti. Te das cuenta de qué pocas veces los escuchas, qué hace que no tengas estos discos a mano para poder ponerlos una y otra vez rememorando esos buenos tiempos.

Sigues dando vueltas por la tienda y de repente te topas con ese disco que hace tiempo guardaste en el más recóndito armario de tu casa. Ese que te recuerda cuando aquella persona desapareció de tu vida, cuando los pasaste mal en aquel momento, cuando más echabas de menos a los tuyos, cuando tu seguridad faltaba, vivías esa injusticia o te preocupaba en exceso un mañana incierto. Ese viejo disco ahora estaba allí, podías coger cualquier disco que te inspirase buenos recuerdos de esas cajas de cristal y  sin embargo aquel, captaba toda tu atención.

Era imposible dejar aquella posición, que se iba inclinando sobre la portada, hombros caídos, gesto serio, todo pesaba entonces. Sin darle más vueltas cogiste ese disco y lo llevaste al tocadiscos que la tienda ponía a tu disposición para escucharlo, fue posar la aguja sobre él y comenzar a rememorar todo aquellos que habías conseguido superar, y sin embargo eras incapaz de quitar el disco. De repente era una y otra vez el mismo sonido, el disco rayado, que habías escuchado miles de veces. Ese torturador sonido que hacía que mi vida fuese un infierno y lo había sacado de su funda y puesto yo mismo. De nuevo.

¿Qué esperaba escuchando esto de nuevo?

¿Qué discos pinchas tú en tu mente? ¿tus grandes éxitos o tu tortura?

De tí depende que tu vida sea una lista de tus grandes éxitos. Si no sabes cómo pincharlos busca ayuda y deja de escuchar el ruido de siempre.

¿Y si empiezas por hacer una lista de todos esos éxitos?

Los pensamientos que alimentan tu mente, te harán infinitamente feliz o infeliz, tú decides.

TÚ, ¿QUÉ PREFIERES?

image

Determinados términos, han llegado a tal grado de uso, que los significados para cada uno son totalmente distintos, para algunos se convierten en algo melifluo, ridículo, reiterado, absurdo, inalcanzable, para otros poseen un elemento motivador, de entusiasmo, que les empuja a explorar nuevos campos, ensayar y probar consejos, reglas y herramientas. Si algún concepto tiene todos estos condicionantes en su máxima expresión, ese es el de felicidad.

No creo que exista una definición que aglutine lo que es, o lo que no es, puesto que he llegado a comprobar que hasta la infelicidad puede llegar a ser una suerte de «felicidad», la forma de tener un protagonismo extremo en el entorno, en la que no importa el sufrimiento propio, sino lo bueno que te reporta como víctima que, a base de quejarse, dar pena y rebajar el ambiente de entusiasmo, consigue salirse con la suya.

Después de leer bastante literatura, a favor y en contra, lo único que me queda claro es, que tanto unos como otros, hacen de su dedicación una empresa al servicio del espíritu humano que les permite vivir. Además de recordar que desde los clásicos antiguos es reiterado el fondo y la forma de esta búsqueda. Lo que hago con lo que recomiendan es probarlo, practicar y ver, si a mí me sirve algo de lo que leo y tengo que admitir que a raíz de todo esto, mi visión y misión cambiaron de repente y por eso me dedico al coaching.

Ahora veo claramente por qué hay personas que tienen éxito, hagan lo que hagan, vayan donde vayan. Qué les hace ser líderes en sus grupos, queridos, respetados y seguidos. Principalmente porque reúnen unas características que a todos nos gustaría tener. Pero ocurre eso, que lo deseamos en modo condicional, lo que quiere decir que no estamos en absoluto dispuestos a poner entusiasmo alguno en entrenar las habilidades que nos llevarán cerca de ese objetivo deseado. No tener esa autodisciplina nos deja ya en una incómoda situación de partida.

Un sencillo ejemplo, a todos nos gusta que nos den la razón, que nos hagan caso, que no tengan en cuenta aunque no dudamos en querer obtener estos privilegios de los demás por cualquier método, desde interrumpir constantemente, hasta humillar, mentir, amenazar o insultar si no nos salimos con la nuestra.

En lugar de tratar de conocernos mejor, modificar nuestra estrategia y dar ejemplo de comprensión y proactividad, utilizamos las viejas herramientas que tenemos más que usadas, sin modificarlas para obtener resultados nuevos.

No me extraña que, como en este caso, liderados por nuestra ira interior, no consigamos más que reírnos de todos esos artículos y estudios que procuran una vida feliz lejos de estos sentimientos. Eso nos da una clara excusa para no tener que invertir nada para conseguirlo y sin embargo sí a estar dispuesto a invertir tu energía y por ende, tu humor, para trabajar más horas y conseguir un montón de cosas, que por sí solas nunca te harán feliz. Nunca serán suficientes, a no ser que tu interior esté sano y libre para poder albergar nuevos y potenciadores sentimientos.

Si algo he sacado claro en estos años de lo que puede estar cerca de la felicidad es conseguir “estar bien por dentro”. Como recomendaba el ancestral Oráculo de Delfos, conocerse a uno mismo y después entrenar para ser quien tú decidas ser.

Si sigue sin convencerte qué puede ser más beneficioso para ti, quizá debas preguntarte qué prefieres.

Vivir al lado de quien te enseña el lado positivo de las cosas y cómo aprender a verlo o con alguien a quien todo le parece mal, triste, injusto y que encima puede ir a peor.

Estar al lado de alguien que te impulsa, te ve capaz y te ayuda a mejorar o al lado de quien te dice lo que no le gusta de ti o lo que debes cambiar constantemente.

A alguien que te recibe y te despide con una sonrisa y te hace sentirme querido y bien o con alguien que siempre está melancólico, enfadado o serio que incluso se permite recordarte qué te hace estar tan bien con lo que te ocurre.

Entrenar consejos y recomendaciones de investigadores y expertos para mejorar tu visión de la vida o seguir con tus automatismos de siempre que se reducen a ser tan negativo que no sabes distinguir cuando te quejas.

Estar con personas con las que creces en conocimientos, con las que puedes analizar tus creencias, pudiendo cambiar de opinión o con quienes hablan de otros, la mayor parte del tiempo mal y no para construir precisamente.

Estoy segura de que después de estas reflexiones, te has decidido a ser ese alguien.
Busca ayuda y conócete. Será tu mejor inversión.

El rincón de pensar

the-mother-of-478319__180

 

Utilizo mucho el verbo pensar, dar vueltas a los temas, reflexionar sobre ellos, ver distintas perspectivas, relacionar unas cuestiones con otras y adoptar distintas visiones y soluciones, me ha hecho más creativa, comprensiva y resolutiva.

Desde hace algún tiempo, observo que en muchas personas este verbo es tabú, molesto, puesto que implica, no sólo volver sobre lo mismo, una y otra vez, sino que esas cuestiones son todas negativas y les producen sensaciones físicas que detestan, complicando el concepto.

Es cierto que ahora, mandar a los niños al rincón de pensar cuando hacen algo no deseable, tampoco ayuda mucho para las nuevas generaciones, puesto que es fácilmente asociado con que pensar es un castigo, en lugar de una recompensa.

Muchos de nosotros cuando nos enfrentamos al mundo de nuestros pensamientos, no lo hacemos con gusto, puesto que muchos de ellos, no son precisamente agradables y estar a solas con nosotros mismos supone una tortura que aliviamos con ruidosos sustitutos como la televisión o camuflamos con todo tipo de productos relajantes o ansiolíticos.

Por muy raro que os parezca, estos pensamientos son fabricados, guardados y liberados por nosotros mismos. La gran diferencia es que los archivamos sin hacerlo conscientemente y los liberamos y usamos cuando nuestra mente cree que estamos en situaciones similares.

Quienes llevan tiempo practicando meditación o mindfulness son, quienes poco a poco a través de la consciencia y la concentración, van desentrañando su sistema de pensamiento para poder hacerlo trabajar para ellos mismos en lugar de rechazarlo y reconocerlo como un instrumento de tortura.

El primer paso para que estos pensamientos tóxicos empiecen a dejar de serlo es observarlos. Detectar cuando se producen, qué acciones o recuerdos los liberan y qué sensaciones corporales  producen.

Cuando queremos acabar con estos pensamientos, no son ellos en sí, los que importan, porque más adelante te darás cuenta de que son absolutamente falsos, no importa lo que son, o lo que sientes, sino lo que haces con ellos.
La mayoría de las veces cambiaremos de actividad y dejaremos de observarnos para no reconocerlos y trabajarlos. Para no acabar perdido en tus pensamientos y agredido por ellos.
Si prefieres no rendirte y empezar a trabajar para que tus pensamientos jueguen en tu favor, prueba estos pasos:

Busca tu “rincón de pensar”
Siéntate cinco minutos, sin distracciones, fuera móvil.
Ten cerca un papel para anotar
Enfócate en tu respiración, nota como inspiras y espiras.
Observa los pensamientos que surgen en tu mente, entonces recuerda que estás pensando.
Apunta dos palabras relacionadas con cada pensamiento.
No trates de controlarlos o cambiarlos, simplemente cuando te des cuenta vuelve a observar tu respiración.

Con este ejercicio te darás cuenta de todo lo que piensas en sólo cinco minutos, de lo repetitivo o variado que puede llegar a ser.
Lo importante es hacer este ejercicio con constancia para empezar a ser consciente de lo que piensas, si no lo ves o sientes, no lo puedes cambiar.
En unas semanas continuaremos con el siguiente.

Recuerda que para conseguir cualquier meta la regularidad es la llave.
¡Buen trabajo!

¿Buscáis la fama?

seriefama

 

Algo con lo que no cuentas, cuando tienes la suerte de dedicarte a lo que te gusta y que entrenas, practicas y trabajas tantas horas,  es que el resultado de ese esfuerzo o pasión, puede pasar de ser tu éxito y a convertirse en tu  fama.

No creo que nadie esté preparado para ella, para que te reconozcan en cualquier lugar al que vas, para que opinen sobre todas tus cuestiones, públicas o privadas, verdades o mentiras, alegremente o  creyéndose con derecho, o para que te traten, para bien o para mal, con ese exceso de confianza.

No estoy hablando de quienes buscan la fama por la fama, quienes buscan que las referencias y las opiniones externas llenen el vacío de no crecer desde el interior, con bases fuertes. Quienes creen que lo que le va a reportar este tipo de «conocimiento» es positivo y sin embargo, cuando se apagan las candilejas sigue padeciendo el mismo vacío interior.

Me refiero, a quienes de repente, por su dedicación, se encuentra con esta faceta sin buscarla. A quienes, estar en el juicio público constantemente le agota y abruma. A quienes les causa inseguridad verse escrutado por unos ojos donde quiera que van y agredidos en su intimidad, puesto que, a través de los medios, forman parte ya de nuestra cotidianeidad.

Esta cara de muchas dedicaciones requiere un entrenamiento arduo, un crecimiento interior a una velocidad envidiable y una concentración en el objetivo a prueba de todo.

Nadie se puede imaginar lo que llegas a escuchar, a leer sobre ti, cosas que no tienen nada que ver con tu dedicación, ni con nada que se le parezca. Sin querer, este «reconocimiento social» llega y es algo que no sabes, o no puedes manejar.
Si encima te consideras perfeccionista, si te afecta en demasía lo que digan los demás y no te gusta la fama, el sufrimiento acecha seguro.
No voy a hablar sobre el exceso que se produce en cuanto esta parte de la fama, nos toca a las mujeres ya que los apelativos y opiniones se quedan, la mayoría de las veces en algo tan básico y atávico, lo que se ve.

Si en realidad te motiva lo que haces, y dejas de actuar en automático, analizando que la felicidad que te proporciona tu dedicación, no puede irse al traste por la opinión de unos cuantos -que seguramente son los que más gritan pero no los más numerosos- podrás levantar el vuelo, y ver con distancia todas estas cuestiones. Con entrenamiento y esfuerzo, se consigue.

Si te ocurre algo así, es el momento de reconocer que necesitas alguien que te ayude, antes de que te rindas o renuncies a algo que te encanta hacer. Antes de que  adviertas sensaciones que intentando disimular y evitar, acabes por exteriorizar de manera agresiva en unas manifestaciones que nadie entenderá, puesto que pocos creen que te pueda estar ocurriendo eso en tu situación.

Incluso si le debes a alguien la oportunidad de estar ahí, lo mejor que puedes hacer es continuar con tu labor , haciéndola lo mejor posible, sin ponerte la presión de agradarle en cada momento.

El verdadero triunfo es sentirse bien con uno mismo, conseguir tu razón de vivir y llegar al compromiso con tu objetivo.

Si recuerdas a la Directora Grant en la serie de los 80 “Fama” decía: “Buscáis la fama, pero la fama cuesta, pues aquí es donde vais a empezar a pagar…con sudor”. Tened claro que entrenando puedes hacer de ella, de la fama, una aliada para tu éxito.

Puedes empezar por:

Enfocarte en tu propósito último.
Rodearte de personas que te impulsen y mejoren.
Y decidirte a pedir ayuda para crecer.

¡No te rindas!

 

¿Nos falta amor?

love-angel-1082968__180

Tengo una abuela cerca, genial, que casi todo lo que hacen las personas negativo, lo  achaca a la falta de cariño, al principio me parecía fruto de una trayectoria vital en la que el amor de su vida se fue pronto, ahora sé que hay mucha verdad en ese pensamiento.

A veces tenemos que buscar la excusa de San Valentín para reflexionar sobre algo que debería ser tan cotidiano como hablar de amor. Es cierto que me causa cierto rubor incluso proponérmelo  puesto que tenemos tendencia a reducirlo, como el día, al romántico sin disfrutar de todas sus múltiples variedades, por lo que este post no deja de ser un reto para mí misma.

Hoy leyendo una entrevista de Gerald Hüther, un neurobiógo e investigador alemán en la que decía que “el amor es nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta” recordaba las palabras de la abuela.

Las familias nos mantenemos juntas por el amor, tenemos hijos, nos involucramos en el desarrollo de los demás, en su evolución y educación. Se sostienen gracias a que el amor ha hecho que la colaboración, la comprensión y la empatía consigan disculpar cualquier cosa y ser la razón para continuar juntos.

Los amigos, sólo entendiendo, comprendiendo, ayudando, disculpando, abrazando, escuchando, animando, todas las acciones que implica el amor, podemos tenerlos y mantenerlos cerca y sentirlos como parte de nosotros.

Si reflexionamos sobre esto podemos ver que donde más a gusto nos sentimos es donde la imperfección no es un problema, donde equivocarse pasa por saber pedir perdón y saber perdonar, donde las debilidades no son objeto a destacar sino que lo son nuestras fortalezas y todo esto, ¿ qué lo hace? Simplemente el amor.

No me canso de repetir, que en la mayoría de las ocasiones a quienes más cuesta querer suelen ser quienes más lo necesitan. Algo que me ha hecho sin duda compasiva y empática. Me ha hecho comprender a quienes viven en ambientes totalmente diferentes a en los que reina el amor. Lugares en los que la tensión, la competitividad, la sensación de lucha por la escasez, hacen que la ansiedad y el estrés sean las notas predominantes. ¿qué podemos esperar entonces? ¿es normal que en lugar de darles amor y una oportunidad de vivir en otro lado, pagarles con su misma moneda?

Estoy segura de que igual que se acostumbraron a sobrevivir en ambientes donde faltaba el cariño, con el tiempo sabrán apreciar lugares donde sí y cambiarán muchos de sus agresivos e improductivos tics que sólo juegan en su contra.

Si empezamos a conectarnos con el amor seremos capaces de ir mucho más allá en nuestro crecimiento porque no tendremos miedo a arriesgar, a fallar, a intentarlo una y otra vez. Por eso nunca entenderé por muy naif que suene o parezca que los dirigentes y supuestos líderes en todos los ámbitos partan de otro sentimiento que no sea el fomento de la conexión entre todos, del amor, de lo que nos une, en lugar de lo que nos separa.

Por encima de políticas e ideas, todos queremos que nos vaya cada día mejor como sociedad, que mejoren su calidad de vida no sólo nuestros vecinos, nuestros compatriotas, sino todos los que hemos de vivir juntos en este mundo. Lo que no hemos entendido es, que de la colaboración y la cooperación, sacaremos mucho más que del enfrentamiento y la agresión.

La lucha por el poder y la dominación sin establecer nada nuevo, hace que desde los pensadores griegos pilares de nuestra civilización tengamos pendiente una evolución personal, individual pero no como hasta ahora, para mejorar nuestras posiciones materiales personales, sino para que nuestro crecimiento espiritual nos lleve a hacer algo grande juntos, algo que sólo podremos hacer, con amor.

 

Lo haces o no lo haces pero no lo intentes

yoda

Muchas veces, haciendo depender nuestro destino de cuestiones externas y pensando  que es fruto, más del azar que de lo que nosotros podamos hacer o decir, eludimos la responsabilidad sobre, las decisiones que podemos tomar,  las herramientas que podemos usar y  la actitud que podemos adoptar, rindiéndonos antes, incluso, de haber empezado el camino.

Observando el «éxito» de los demás, es más fácil decirnos a nosotros mismos que nos faltan habilidades y capacidades, que reconocer que no estamos dispuestos a hacer ninguna inversión o esfuerzo para cambiar algo o hacer realidad el sueño.

Una de las acciones más fructíferas que podemos realizar, mejorar y perfeccionar es nuestro uso de lenguaje, qué cosas decimos y cómo lo hacemos para almacenarlas en nuestra mente.

¿Quién no ha escuchado a alguien hablando de lo “ilusionante” de su futuro en condicional? “Me gustaría estudiar chino, querría levantarme antes,  sería genial ser más paciente…». Cualquier deseo que manifestemos en condicional, lo vemos tan lejos que lo «condicionamos» mentalmente por si no encontramos las ganas, la motivación para hacerlo y no queremos decepcionarnos admitiendo un posible fracaso, permitiéndonos no invertir un ápice de energía.

Por si condicionarlo, no fuese suficiente, generalizamos con el lenguaje también lo negativo, para hacerlo tan pesado que mentalmente no nos apetezca retomarlo más. Eso lo hacemos, por ejemplo, con los devastadores “ siempre” y “ nunca”. Sobre todo  cuando a lo que nos referimos con ellos, seguramente, ha sucedido muchas menos veces de las que creemos.
“Siempre que he tratado de dejar de fumar, a los pocos meses he vuelto”. Seguramente te hará pensar que lo hiciste muchas más veces de las que han sido en realidad pero es tan impactante la frase, que la bandera blanca de rendición salta antes de incluso acabarla, considerándote un fracasado, algo que extrapolas a otros muchos ámbitos de tu vida sin apenas darte cuenta.

El otro extremo, «nunca», es tan demoledor como éste, “nunca he conseguido hablar bien inglés, nunca voy al gimnasio más de un mes, nunca consigo controlar mi ira, …”. Si lo piensas esto no es del todo cierto. Si no, haz la prueba.

Dibuja en un papel una línea larga que pueda representar los años de vida que puedes llegar a tener, sé optimista, fíjate la esperanza de vida de tu país, por ejemplo. Ahora dibuja en proporción dónde te encuentras en este momento y  cuándo y cuánto tiempo ha ocurrido eso que generalizas. De verdad, ¿es siempre?, ¿nunca?

Como entiendo que instalarse todas estas alarmas en nuestro lenguaje no es fácil y queréis empezar ya. Solo recordaros la frase del maestro Yoda  para hacer intensivo el entreno “lo haces o no lo haces pero no lo intentes”.

Así que no te digas una vez más que lo vas a intentar porque no va a funcionar. ¡Buen trabajo!

Carnaval, ¿te quiero?

Carnaval

 

Seguro que no has pensado en que esto te pueda ayudar. Entiendo, que suena raro al principio. Sin embargo sé que después de reflexionar sobre ello, lo verás de modo diferente.

Aunque hasta ahora no lo hayas dado importancia, lo que piensas sobre ello,  lo que haces, es algo que refleja muy bien tu personalidad y que si  consigues sobreponerte  y dominarlo, en determinadas ocasiones, te puede aportar una gran victoria personal. Ese algo que, si tienes en demasía, puede ser un freno para tu proyección, que sin embargo puedes trabajar, es tu sentido del ridículo.

Por ejemplo, disfrazándote. A algunos les parece una actividad reservada a quienes les gusta  poner sal gorda a la vida, a otros les parece poco serio, hay a quienes verse feo o ridículo, les espanta nada más pensarlo. Sin embargo a otros, cualquier ocasión les parece estupenda para pasar de ser, desde una bailarina de ballet a alguien de la familia Potato y lo hacen entusiasmados.

Dándoles vueltas al tema, podemos pensar, entre otras miles de razones, que quienes se niegan a hacer este tipo de prácticas, suele ser porque realmente les importa demasiado lo que los demás piensan de la imagen que transmiten y que, de ninguna manera, pasarán por ser el centro de atención para ser el hazmerreír de los demás.Sin reparar en cuán pocas veces podemos ser causa de hacer pasar a los demás un buen rato.

Si os dais cuenta, incluso en las películas los grandes premios, son los que se llevan quienes caracterizados a peor, exhiben sin complejos todo tipo de imperfecciones en sus personajes. También hay algunas culturas que exacerban este sentimiento, siendo la vergüenza y que se rían de uno, a veces «delito de lesa majestad». Sin embargo otras, en las que en su educación, mantienen el día del pijama para ir a clase, ir con la ropa al revés o disfrazados muy a menudo, tienen esta habilidad harto trabajada y son capaces de reírse de sí mismos con mayor naturalidad.

Además cuenta con la creatividad que puedes desarrollar buscando el mejor atuendo para tu personaje, reciclando cosas del baúl o haciéndolas tú mismo. Incluso, aunque cuentes con las críticas de que ha sido poco el esfuerzo, solo con comprarlo y vestirlo, trabajarás más habilidades de las que crees.

Muchos de nosotros necesitamos el anonimato de las masas o  alguna  ayuda extra para poder mostrarle al mundo que su opinión, nos puede importar en mayor o menor medida pero que somos capaces de sobreponernos, confiar en nosotros mismos, tirar de autoestima y salir a la calle con llamativas pelucas y estridentes colores.

Pocas ocasiones tenemos para trabajar nuestro sentido del ridículo adrede como en esta época. La oportunidad para entrenar ese sentimiento que te atrapa cada vez que te expones a los demás con tan buen humor, es única, para no desaprovecharla. Familiarizate con esas sensaciones de miedo y ansiedad en entornos donde te sientas seguro y pueda ser divertido.

Como nos preguntamos siempre, ¿qué es lo peor que nos podría suceder?

Parece al principio que puede ser algo inadecuado, poco serio, que puede afectar a quien eres pero, piénsalo un momento. Y si esto te ayudase a dar un gran paso en ese avance para que las circunstancias externas te diesen un poco igual y te atrevieses a hacer, a decir, a pedir, a preguntar muchas más cosas.

Y si este entreno, sirviese para que poco a poco fueses haciendo y diciendo lo que quieres sin esperar la aprobación de nadie. Y si cada vez fueses un poco más libre, ¿no sería maravilloso ese pequeño- gran azoramiento tras esa máscara o bajo esa peluca?

No dejes que todos estos “y si” carcoman tu mente. No evites estas situaciones, afróntalas cuanto antes y gana en seguridad y confianza.

 Ten unos segundos de coraje y demuéstrate que puedes vencer tus miedos con humor.

¿Y si acompañas a Georgie Dann? ¡no será genial!  😉