¿Contradices?

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Quiero empezar la semana compartiendo  una interesante reflexión sobre  este Cuento Zen de Mariano Merino:

» Maestro, tenemos la tendencia a contradecir. Oímos hablar a alguien y antes de valorar lo que dice ya estamos elaborando la respuesta.

Nos es difícil aceptar plenamente que alguien tiene razón y algo agregamos a su argumento. ¿ por qué es eso? por miedo hijo, por miedo. Como no estamos seguros de nosotros mismos, no podemos estarlo de los demás. Identifica tu miedo y aprenderás a escucharlo profundo.»

De nuevo un comportamiento automático que influye definitivamente en nuestro día. Que seguro en muchos casos nos causa ansiedad, nerviosismo, tener que responder a nuestro ego, dando una respuesta o haciendo una aportación única y que por contra puede dar una imagen de nosotros de impaciencia, suficiencia y molestia que ni siquiera nos es propia, sino que nos la autoimponemos.

Y si cambias…

¿Qué es para ti escuchar?

¿Cómo entrenas la escucha activa?

¿Qué te hace pensar que tienes que añadir rebatir, aportar, que simplemente no puedes dar la razón tal cual?

¿Qué va a ocurrir simplemente cuando manifiestes tu acuerdo o cuando preguntes para tener más información, para mostrar interés por la otra persona?

¿Qué piensas de quien actúa así? ¿qué impresión crees que vas a dar?

Has valorado alguna vez que las personas que más y mejor escuchan son las mejor valoradas por los demás.

Qué te impide hacerlo y relajarte, prestando más atención a los demás que a tu propio diálogo interior y a tu ego.

Apártalos y disfruta más de la vida. ¿Te animas?

No te tomes «tu mente» tan en serio

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En numerosas ocasiones te sorprendes cuando los pensamientos negativos parecen que se abalanzan sobre ti, tenebrosos, desafiantes, haciéndote pequeñito, augurándote malos presagios, incluso inmovilizándote.

 Los pensamientos no vienen de fuera, los creas tú mismo con los miedos y los automatismos de reacción y asociación que te vas creando con el tiempo, a veces sólo el verbo pensar te atormenta vinculado a este pesar.

El no prestar atención al “ahora” y vivir en el pasado o el futuro, provoca estos patrones en tu mente. No liberarte de lo que no puedes cambiar  y elucubrar con todo lo malo que crees que puede llegar, te impide disfrutar de tu propia alegría.

Tú que has configurado tu mente de esa forma, eres la única persona que siendo consciente de esto la puedes cambiar, hacer que trabaje en tu favor y no en tu contra.

 Para practicar esto te recomiendo “Observar al pensador “de Eckhart Tolle  que funciona  para liberarte de tu mente.

Empieza por escuchar la voz que habla dentro de tu cabeza, hazlo tan a menudo como puedas. Seguro que en tu forma de pensar existe un patrón de pensamientos que han estado dando vueltas en tu cabeza desde hace tiempo.

Cuando escuches esa voz no juzgues, no te metas en la historia y opines o juzgues. “Que la voz esté allí y tu observándola”, esto te mostrará como ese pensamiento no eres tú, y comenzarás a tener otra dimensión de tu conciencia. Lo escuchas y además te ves a ti mismo.

 Con la práctica irás teniendo cada vez periodo más largos de quietud y paz mental cuando el pensamiento se acalla.

Otra propuesta del mismo autor es dirigir el foco de atención al ahora. Retirar tu conciencia de tu actividad mental y dedicarla a observar con detalle lo que estás haciendo en ese momento, a tu respiración, a como bajas o subes las escaleras, los músculos que trabajas, los ruidos que oyes…

 Mantenerte presente evitará que desperdicies tanta energía en cuestiones que o bien ya han sucedido y no puedes cambiar o a amargarte con otras que puede que nunca ocurran.

No te tomes tu mente tan en serio, algún día te reirás de esa voz que antes no te dejaba vivir.

Tu lista de negociar

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Negociar, si consideramos nuestra acepción  la que afirma “tratar asuntos públicos y privados procurando su mejor logro”. Has pensado en la cantidad de veces que debes  hacerlo en los distintos ámbitos que componen tu vida, en cómo lo haces, y en si llegas a estar satisfecho y conseguir tu objetivo.

Quizá lo hayas estado intentando sin seguir una estrategia que te dé unos réditos mejores. A lo mejor no acabas de caer en qué hiciste aquella vez que te fue tan bien. Hoy te propongo que tengas en cuenta algunas cuestiones que seguro te ayudarán.

En muchas ocasiones cuando vamos a una negociación nos obsesionamos tanto con nuestros resultados óptimos o con lo que queremos, que acabamos no prestando atención a algunos detalles que harán de ella un éxito o un fracaso. Si quieres no perder detalle lleva una lista.

Incluye:

Todos tus sentidos deben estar perfectamente alertas para no perderte detalle, todo lo que ves, oyes y sientes forma parte de la negociación.Apúntalo. Al final te ayudarán con tu intuición.

Lo que sabes de tu interlocutor, gustos, formación, situación personal, ten muy en cuenta que no prestarle atención significará un mal punto de partida. Si algo es inherente a la mayoría de los mortales es el gusto porque alguien nos haga sentirnos importantes, con lo cual, si no prestas atención y no haces de tu interlocutor el protagonista, no sabrás cuál es su  punto de vista, cuáles son sus líneas rojas en la negociación y cómo puedes adaptar tu producto, servicio o petición a sus necesidades.

Plantéate un resultado positivo que quieras alcanzar en la reunión, manifiéstalo afirmativamente. Enfócate en lo que quieres y no te distraigas con lo que no quieres, desperdiciarás energía y te alejarás de tu objetivo.

Lleva tus cinco puntos clave escritos y revísalos cada poco tiempo para no perderte en otras cuestiones. Durante la reunión haz otra lista con los de tu interlocutor, lo que queremos lo decimos varias veces cuando hablamos y suele ser en los primeros minutos, estate atento.

Puede que tu interlocutor sea más de detalles y tu de visión general adáptate o no serás capaz de interesarle. Desgrana alguno de los procesos.

Finalmente lo que será definitivo es tu estado de ánimo, éste puede jugarte malas pasadas, hacer que tu interlocutor interprete lo que no es o ponerte en una embarazosa situación al no poder gestionar tus emociones.

Si tienes alguna situación anterior en que te recuerdas en un estado potenciador, eufórico y en la que todo te fue bien, recuerda ese mismo momento, si tienes un sitio favorito de relax, piensa en él cuando lo necesites, cualquier lugar con todos los detalles que seas capaz para volver a ese estado, si no lo encuentras, pregúntate  antes de entrar ¿ por qué  soy feliz?

Recuerda. “La negociación sugiere un compromiso, una posición ubicada en algún lugar entre dos posiciones existentes”.

Tu manumisión

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Las citas de autores célebres han acompañado muchas de mis tribulaciones y reflexiones, arrojándome luz sobre muchas de las cuestiones que había de resolver, incluso cuando abro mis ojos a este mundo cada mañana escojo, con esmero,una que guíe mis pasos durante ese día.

Uno de mis autores favoritos  es Epicteto de Frigia, esto hace que se produzca dentro de mí una sensación agridulce, si pienso que sus pensamientos están en vigor a día de hoy cuando hace más de veinte siglos que vivió, me apena que nos sigan afligiendo los mismos miedos. Sin embargo todos y cada uno de sus pensamientos encierran una gran belleza, en pocas palabras, condensar tantas emociones, pensamientos y acciones, abruma.

Si indagáis en su biografía podréis comprobar como este filósofo estoico  fue esclavo en su  origen, y tras su manumisión fundó una escuela en la que pudo enseñar distintas disciplinas, entre las que sobresale la ética y que como Sócrates, lo que conocemos es a través de sus discípulos. Estos capítulos vitales le colocan en una privilegiada posición para hablar de  asuntos como el miedo y  el Ser Humano.

Una de sus preocupaciones fue que las personas estuviesen atentas a lo que pueden cambiar para poder mejorar y continuar su vida en pos de hacer lo correcto. Haciendo suya una reflexión que, para mí,  es el inicio de toda felicidad: ¿Qué depende de mí?

“¿He de preocuparme por el lugar en que me halle o por los compañeros que tenga o por lo que ellos digan de mí? De ninguna manera” Epicteto

  Si eres consciente de esto, podrás ser libre y feliz, los demás y lo que ellos hagan, en modo alguno dependerá de ti y si cifras en ellos tu felicidad y tu paz interior, apenas llegarás a conseguirla en algún momento.

“La felicidad sólo puede ser hallada en el interior.» Epicteto

Que nos previniese de las consecuencias que pueden tener sobre nosotros los malos pensamientos de nuestro espíritu, ya adelantaba una tesis defendida hoy desde la medicina y es cómo, lo que consideramos problemas en nuestras vidas, lo que no se ajusta a las expectativas que tenemos y nos desvela constantemente, puede causarnos graves trastornos orgánicos.

Si a esto pensamientos les añadimos algunos del psicólogo William James que asegura que “no podemos cambiar instantáneamente nuestras emociones con la decisión de hacerlo pero sí, si cambiamos nuestras acciones podremos lograrlo”.Que continúa explicando “por lo tanto el camino voluntario de valor soberano para llegar a la alegría, si es que las has perdido, es sentarte alegremente y actuar y hablar como si la alegría ya estuviese a tu lado”.Esto significa, una vez más, que dentro de ti, de mí, de nosotros, está la solución a todo lo que buscamos.

Es curioso cómo cuando cuento esto, hay personas que su primera reacción es “claro qué quieres que me engañe, si estoy mal, estoy mal”. Lo primero que me pregunto es cómo están tan seguros de que su opinión o percepción acerca del asunto no es el engaño, o quizá la gran importancia que le dan a algo nimio, o a  lo que ellos creen que ocurrirá…

«Ninguna persona es libre, si no es su propio amo.» Epicteto

Ponte por un momento en que fueses otra persona, pero tu propio amo ¿acaso no te darías la orden de ser feliz?

No te dejes vencer por tu adicción a los pensamientos negativos, no será inocuo, ¿acaso verterías veneno sobre tu organismo a sabiendas de que lo es?

¡Entrena! ¡Libérate! Sonrisa amplia, saca pecho, canta, silba…no se puede estar triste con una felicidad radiante.

“No se llega a campeón sin sudar” Epicteto.

Sé diferente, lee

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Leyendo el libro de Josh Kaufman “MBA personal”, encuentro que lo que plantea es muy interesante. Su cuestionamiento de lo que un MBA puede hacer por ti, me lleva a mi reflexión de hoy.

Mi privilegiada visión de una parte importante de la sociedad ocupada en mejorarse continuamente y dispuesta a arriesgar en la búsqueda de su felicidad  y de su pasión, hace que crezca en mi una visión optimista que nada tiene que ver con los que desde su sofá ven con pesimismo como se suceden las noticias y  las agoreras previsiones en  prensa y  televisión.

Muchas de ellas están iniciando sus aventuras vitales con sus primeros años en el mercado laboral, con lo que mi motivación para acompañarles y hacerles cuestionarse todo, se duplica.

Lo que  quiero transmitir de estas jóvenes promesas, es una reflexión sobre la preocupación que tienen la mayoría de ellos por el conocimiento, el aprendizaje y todo lo que les sitúe en una mejor posición de cara a dedicarse a lo que quieren, convencidos de que el discurso de Jobs en Standford puede ser una realidad en sus vidas.

Os sorprenderían sus trayectorias, sus idiomas, estudios y experiencia y aún así barajan todos los días, continuar con máster,  formaciones, de cursos con altos importes económicos, en su preocupación por aprender.

A veces esta preocupación por la falta de “formación específica” les hace verse incapaces de cambiar su corta carrera profesional, de lo que unos años más tardes cuando hayan comprobado de qué va el mercado laboral llamarán “reinventarse”. Cuando cualquiera que tuviese en cuenta sus cualidades y la necesidad que tienen por aprender, ser útiles y dedicarse a su pasión, les abriría todo tipo de puertas, y eso , ¿por qué?

Porque el “statu quo” te impide no encasillarte, te obliga a tener que  dedicarte a tu primera opción aunque no sea la que te gusta, porque los años de experiencia sirven para eso para seguir haciendo lo mismo hasta que no tengas que pensar o preocuparte de cómo hacerlo.

Ellos sin embargo tienen claro que eso es lo que no quieren, aburrirse, perder el entusiasmo, no tener un propósito y un compromiso en su vida laboral, se ven presos en la tela de araña que otros tejen desde hace años…

No hace falta que gasten grandes cantidades de dinero en sus sueños, para muchos, su futuro pasa por dedicarse a su propio negocio y han interiorizado, un mantra social,  “sin un MBA nunca serán exitosos”, pues ahí van tres  geniales consejos del libro:

1)  Andy Walter, Director de Procter and Gamble “Si dedica la misma cantidad de tiempo y energía que pasaría estudiando un MBA a trabajar a conciencia y mejorar su  técnica, saldrá igual de bien parado”.

2)   Seth Godin, especialista en marketing, “Me cuesta mucho entender por qué se considera que sacarse un MBA es el mejor modo de emplear el tiempo y el dinero en lugar de pensar que es mucho mejor la experiencia combinada con la lectura de unos 30 ó 40 libros”

3)  Bertrand Russell, filósofo,“En todos los asuntos es muy saludable poner, de vez en cuando, un signo de interrogación en aquello que siempre hemos dado por sentado”

 

No des por sentado que para llevar a cabo tus sueños, te falta algo, busca dentro de ti.

Os dejo este link por si queréis empezar a leer una buena lista

http://personalmba.com/best-business-books/

¿Obstáculos?

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Quiero dejaros para el fin de semana un cuento, «Obstáculos» de mi admirado Jorge Bucay, la selección que hago de lo que leo y que me gusta compartir con vosotros, es lo que más me inspira.

Espero que a vosotros también os ayude en vuestro camino…

Cada vez estoy más convencida que a través de las historias y las metáforas interiorizamos mejor lo aprendido y podemos buscar soluciones a cuestiones que, como analogías, podemos resolver en nuestro desarrollo y nuestra vida..

Leed el cuento una primera vez sin deteneros, buscando la enseñanza principal, lo que os evoca, pero no os perdáis una segunda lectura, de cada frase, deleitaros en sus posibilidades.

Cada frase de este cuento encierra una enseñanza, una interpretación, que seguro nos  hace avanzar un poco dentro de nosotros…

OBSTÁCULOS

Voy andando por un sendero.

Dejo que mis pies me lleven.

Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien.

Siento que la ciudad me atrae.

Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.

Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.

Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo… dudo.

Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto… Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.

Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos…

Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo… y resisto.

Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado… descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños…

Me siento abatido… Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca… No dejaré que el muro impida mi paso.

Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire… De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.

Me recuerda a mí mismo… cuando era niño. Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?

El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?

Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras… os obstáculos

los trajiste tú.

Os dejo una pequeña muestra  de  preguntas sobre las que podéis indagar:

Tú, ¿andas o esperas sentado a que las cosas pasen?

¿Observas lo que hay a tu alrededor?, ¿disfrutas del paisaje, de las pequeñas cosas?

¿Sabes dónde quieres ir?, ¿qué necesitas para hacerlo?

¿Qué obstáculos ves, sientes, oyes, te imaginas?, ¿te los has puesto tú?, ¿qué te motiva a superarlos?

¿Cuándo eras pequeño, los recuerdas? ¿De dónde salieron? ¿Qué te impide creer en ti? 

¿Qué te  hace renunciar, enfadarte, sentirte abatido, rendirte? ¿Es un objetivo suficientemente poderoso?

¿Cuándo vas a cambiar obstáculos por retos y a salir de tu zona de confort?

Si tenéis la suficiente fortaleza para  plantearos alguna de estas cuestiones y empezáis a conoceros mejor, os enganchará tanto que seguro, será un viaje vital apasionante.

¡¡¡¡¡¡Buen y reflexivo fin de semana!!!!!!

 

 

foto:formulaenlosnegocios.com

¿Cómo?

como

A solas o abstraídos en nuestro mundo en cualquier lugar, qué es lo que nos hace tener pensamientos autodestructivos, ser esclavos de las emociones que fabricamos en nuestra mente, seguir produciendo que nuestra conducta en lugar de jugar en nuestro favor lo haga en nuestra contra.

Todas estas redes rutinarias que hemos instalado en nuestro cerebro con el tiempo  y que en realidad son las que menos nos cuesta conectar, ¿nos hacen felices?, o lo seríamos más si encendiésemos nuestro lóbulo central y empezásemos a dirigir nuestros días y nuestras vidas.

Si consiguiésemos dejar nuestra pizarra en blanco de vez en cuando, acallar la crítica interior, los fracasos pasados.

Por ejemplo, usted es o se considera observador pero ¿se observa a sí mismo?¿es consciente de que lo que piensa y siente lo genera usted mismo?¿tiene la paciencia y el valor necesario para ralentizar su ritmo de vida y analizar su personalidad?

Consigue bajar el volumen de tu ruido interior, trabaja la capacidad de concentración y observa críticamente su comportamiento. Es capaz de verse desde fuera en todas esas situaciones en las que se preocupa en exceso o le asalta el miedo.

Quizá nuestra propensión a estar enfocado hacia fuera y a dejarnos influir por su entorno nos haga esclavos de estas sensaciones autodestructivas.

Quizá tengamos el compromiso de cambiar, la autodeterminación y la fuerza y energía necesarias para hacerlo. Para dejar atrás todas esas adicciones emocionales que buscamos continuamente para mantenernos en ese estado en el que los dolores de espalda, los resfriados y el estrés son cotidianos.

Para llevarlo a cabo necesitará esfuerzo, voluntad y compromiso.

Si empezamos a dedicar tiempo a las respuestas a estas cuestiones más allá de nuestra estricta supervivencia

  • ¿Cómo puedo mejorar?
  • ¿Cómo puedo modificar mi conducta?
  • ¿Cómo puedo reinventarme?
  • ¿Cómo puedo ser distinto de cómo soy?
  • ¿cómo sería mi vida si______________?
  • ¿Cuál es el ideal superior de mí mismo que puedo imaginar?
  • ¿Qué quiero en verdad?

Si eres capaz de trabajar esto cada día, hasta que las respuestas te satisfagan, estás preparado para tu ensayo mental.

“Una nueva mente crea un nuevo cerebro”J.Dispenza

Foto:enredenlared

Herir susceptibilidades

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Cuando pienso en esta frase un montón de imágenes y situaciones se agolpan en mi mente.

¿Cuántas veces no decimos esto o aquello o no hacemos lo que realmente queremos por no herir a alguien?¿Qué queremos decir? ¿escondemos algún tipo de miedo? ¿al fracaso? ¿ a no gustar? ¿al frío que creemos se siente en soledad?

En muchas ocasiones partimos de querer gustar a todo el mundo, de no encajar bien que cada uno tiene su opinión, conforme a sus creencias y de que no podemos  contentar a todos. En los trabajos procuramos “llevarnos bien con todo el mundo” y lo relacionamos con darles a ellos más importancia que a nuestros propios sentimientos y emociones o que a nuestras responsabilidades.

Lo que no acertamos a pensar mucho antes es, ¿qué es la susceptibilidad?, ¿en qué grado es respetable?, ¿cuándo nuestra manifestación pasa de ser una opinión a una falta de respeto o a un comentario insolente?

En algunas ocasiones pasamos directamente de una actitud pasiva, lo soportamos todo y relativizamos nuestras discrepancias y opiniones en aras de la paz social, de nuestro “confort momentáneo”  y de repente nos tornamos en seres con una actitud agresiva impropia de una persona que nunca polemiza pero que está harta de callar.

Muchas veces aunque sea una estrategia que mantiene tu paz interior durante algún tiempo, no decir lo que quieres por pensar en lo que los demás van a pensar de ti, acabará por influirte incluso en tu posición física haciendo que tu caída de hombros y cabeza te ponga en una posición más que sencilla para que “todo el mundo te pase por encima”.

Si has conseguido dejar tu ego atrás y que esto no te produzca la más mínima afrenta, ¡Enhorabuena! Te encuentras en un estado de desarrollo superior encomiable, si no es así tu paz interior dependerá de eso que no has dicho o no has hecho o por el contrario has dicho o has hecho en contra de tu voluntad y para agradar a los demás.

Si quieres darle la vuelta a esta cuestión prueba con estas estrategias:

  • Inicia la conversación con elementos racionales y no emocionales. Ejemplo: “Si continúas viniendo a mi mesa, mientras trabajo no podré acabar mi tarea a tiempo” en lugar de “eres muy pesado” “me estás cansando…”
  • Pide con respeto lo que quieres que la otra persona haga. Ejemplo: “ te ruego que no me interrumpas continuamente”
  • Explicar el beneficio que te produce el cambio. Ejemplo: “ Si no me interrumpes continuamente puedo acabar mi tarea y después, si puedo, te ayudo con la tuya”

¿Tu organización necesita un cambio?

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Hablar de cambio significa para muchas personas un proceso, para el que su predisposición, en muchas ocasiones, no es la idónea.

La falsa seguridad que proporciona llevar años haciendo lo mismo, nos hace permanecer en una zona de confort, sobre la  que si indagamos y reflexionamos, no parece tan confortable.

Nuestra aversión a lo desconocido contrasta con la dinámica de nuestra sociedad y de los cambios que se producen en el mundo a velocidad de vértigo, así que mejor que nos vayamos adaptando para poder sobrevivir.

A esto también se le añade la poca habilidad que muchos líderes poseen para introducir el cambio, sin prever posibles resistencias y la mejor forma de hacerlo para que nadie lo vea como una amenaza y sí como un reto.

El profesor Bacharach, Director del Instituto Cornell, nos propone cuatro interesantes cuestiones a tener en cuenta si queremos predisponer positivamente a nuestro equipo:

  • Fomentar la competencia entre ellos. Muchas personas cuando consiguen un trabajo con unas habilidades y una formación determinadas, no continuamos aprendiendo y mejorando, nos estancamos confiados en que, saber hacer nuestra tarea es nuestra única responsabilidad. El cambio supone un reto, explicar con detalle las nuevas funciones y dar un periodo de tiempo para poder adaptarse son claves en este punto.

  • Miedo al fracaso. No estar a la altura de las circunstancias, no poder llevarlo a cabo de una manera satisfactoria o poderlo hacer mal, son cuestiones que frenan el cambio y el desarrollo en las organizaciones. Proporcionar un espacio en el que la seguridad de que nada de lo que hagamos o digamos será objeto de chanza o castigo, abrirá nuestras mentes y hará que la tensión y el miedo a fracasar  se relajen.

  • Asegurar el estatus. Otra de las precauciones que tenemos cuando nos enfrentamos a un cambio, es qué va a ocurrir con nuestro puesto, con nuestras funciones. Vemos amenazada la estructura, lo que lleva a que si aseguramos, en principio, el estatus de los más afectados por el cambio, colaboraremos en mejorar su no resistencia

  • Hacer de lo nuevo algo familiar. Hacer del trabajo una rutina nos permite hacerlo de modo automático y estos hábitos se convierten en algo familiar, de modo que los cambios suponen una energía extra en nuestro desempeño. Por lo que introducir los cambios de manera incremental hace que nos vayamos acostumbrando a lo nuevo sin grandes esfuerzos, sin plantearnos que nos pueda causar ansiedad. Apelar a la paciencia de nuestro equipo también ayudará.

La resistencia al cambio encubre la reticencia a aceptar amenazas a nuestra seguridad. Todo tipo de tópicos y refranes alertan de lo desconocido en el cambio, lo que hace que nuestras expectativas sobre él, la mayoría de las veces, sean negativas.

Si realmente lo piensas, te preguntarás lo que George Hebert  ¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?

Foto: pulso social

Fuente: Inc.com

¿Confías en lo que ves?

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Contar y escuchar historias es una gran ayuda para reflexionar  sobre nuestro  comportamiento, para vernos en un espejo y poder llegar a disociarnos del hecho y tener una visión más clara del asunto.

La mente humana puede contener según la  cifra estimada recientemente por el periodista británico Mike Holderness en la revista New Scientist10 elevado a 80.000.000.000.000 ideas, una cifra que supera el número de átomos que hay en el universo.

Conociendo este dato, todos podemos influir en los demás, contar historias, tenemos esa capacidad y si pensamos en el pasado y lo que ha perdurado durante siglos podemos afirmar que cuentos, leyendas, parábolas, historias en general son las que permanecen  e influyen en las mentes de todos nosotros.

Has pensado alguna vez, si tú ¿cuentas historias?, ¿qué necesitas para que éstas sean interesantes? A esto le dedicaré otro post.

Hoy os lo quiero demostrar con este cuento de Lie Zi, “LA SOSPECHA”  es que  a través de él, podemos inferir, cómo vemos a los demás, cómo interpretamos las cosas a nuestro antojo y casi siempre buscamos afirmar  nuestro pensamiento, en lugar de dudar  y que nuestra primera mirada y análisis sea para cuestionar lo que vemos, lo que entendemos y lo que pensamos.

La mayoría  de las entradas  a través de nuestros sentidos, las filtramos para poder abarcar algo esta ingente información  y ahí es donde hacen su entrada entre otras muchas cuestiones nuestros propios filtros y creencias, que rara vez cuestionamos. Leed y ved su efecto:

“Un hombre perdió su hacha; y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho – exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven – idéntica a la de un ladrón. Observó su forma de hablar – igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto.

Pero más tarde, encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes a los de un ladrón.”

La próxima vez, al menos, te sorprenderás pensando que piensas esto y te preguntarás a ti mismo de dónde lo he obtenido  y cómo he llegado a esta conclusión.

Ser conscientes, es el principio…

Esa es la cuestión

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Problema, en cuanto oímos esta palabra, ¿qué archivos  sacamos de nuestra mente? Para empezar, buscamos en las emociones negativas, después, consideramos la búsqueda de un culpable, que no sólo acarree  la responsabilidad sino que admita que inherente a esta culpa, ha de ser el primero que debe restituir la situación a la inmediatamente anterior.

En lugar de pensar en colaborar, en buscar una solución, conseguimos tener a todos los interlocutores  a la defensiva, y a nadie buscando opciones.

Y si en lugar de denominarlo así y sacar esos archivos, buscásemos otro nombre como referencia,  que volcase otros ficheros más deseables: asunto, cuestión a resolver, reto, desafío, tarea mejorable, incidente…usemos la riqueza de la lengua castellana, seguro que se nos ocurren múltiples ideas. ¿A qué suena diferente?

No sólo eso, parafraseando a Steven Covey, la mayoría de las veces “el problema está en el modo en que vemos el problema”. Podemos estar insistiendo en los mismos procesos durante meses y no encontrar solución, sin cambiar de enfoque.

Cuando valoramos una situación que requiere nuestra atención, lo que solemos hacer es ir directamente  al contenido, a los hechos, circunstancias y personas que están implicadas, hacia fuera. Sin embargo no valoramos la percepción interior  que nosotros tenemos del mismo, todos los “a priori» con los que nos enfrentamos a la solución y que influyen tanto en el proceso como en las posibilidades de éxito.

Sobre nuestros familiares, empleados, compañeros, jefes, tenemos una serie de creencias y de etiquetas puestas desde hace años, que nos influyen y les influyen, cercenándonos las opciones, reproduciendo tópicos  limitantes que nos derivan a desenlaces ya conocidos.

Se atribuye  a Einstein la cita referente a que si quieres resultados distintos no  puedes seguir haciendo lo mismo, se refería al mismo nivel de pensamiento. Ayuda para ampliar la perspectiva te impulsará, introducir elementos nuevos en el análisis  que produzcan un cambio en tu interior, en tu mirada.

Cuando te enfrentes  a una situación por resolver, comienza por:

  • Denominarlo de una manera sugerente,  como reto
  • Utiliza la primera persona del plural, no busques culpables
  • Consigue un ambiente en el que la mayoría se encuentre cómoda para opinar
  • Empieza desde cero, “sin a priori» sobre el tema o las personas.
  • Concéntrate en las virtudes de los que te rodean y parte de ellas, olvida sus defectos.
  • Entrena hasta conseguir  comprender e integrar esto en tu vida

Si crees en las personas se nota, lo notan y su predisposición hacia ti y hacia la cuestión cambian.

No existe remedio más mágico que tu cambio de actitud. Si tú cambias, las cosas cambian.

A qué Shakespeare no escribió  “Ser o no ser, ese es el problema” 😉

Foto:optimismodigital

¿Quién debería?

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Nuestra socialización, es decir, todos los años que llevamos absorbiendo y reproduciendo todo lo que ocurre  y cómo lo hace en nuestro entorno, es la responsable del grado de asimilación de nuestra cultura y por ende de los “debes” y “deberías” que nos imponemos con facilidad.

Muchas de las actitudes y comportamientos que hemos copiado y que tanto nos cuesta reproducir, en realidad  no son los que nos hacen más felices o los que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos, a veces son grandes cargas que o aprendemos a analizar continuamente o se convierten en increíbles obstáculos para  nuestra  felicidad.

El tener estos comportamientos predeterminados con software obsoleto nos hace sufrir y evita que tomemos nuestras propias decisiones, haciendo que incluso cuando más claro lo tenemos, pensemos “no sé si debería”.

Imagina el efecto de seguir reproduciendo los roles masculinos y femeninos de hace siglos, porque es lo que determinada gente espera de ti. ¿Crees que juegan a tu favor o en tu contra? ¿te sientes culpable si haces lo que quieres y no lo que se supone que “deberías hacer”?

Otro ejemplo como reproducir comportamientos medievales en función de la “estatus social” y responder a los de los  demás, ¿te limita o te potencia?

Buscar a la persona adecuada en tu vida con los parámetros de otros, ¿a quién queremos hacer feliz?

Pensar que cada cosa tienen su sitio o su manera de hacerse única, ¿cómo ayuda esto a innovar, a que te sientas creativo, a que atrevas a arriesgar?

¿Qué va a ocurrir si necesitas constantemente la aprobación de los demás o seguir una reglas con las que no sólo no estás de acuerdo, sino que te hacen daño? ¿La vida de quién estás viviendo? ¿Cuántas crees que hay para no querer disfrutarla?

Tus “deberías” evitan tu desarrollo personal, tu crecimiento, la confianza en ti mismo. Mientras tu foco de aprobación este en los demás, ellos gobernarán tu vida.

El comienzo para acabar con este comportamiento es revisar si tú lo piensas: ¿Cuántos “deberías” tienes? Antes, esta palabra pesaba en tu día a día, pero no acertabas a saber el porqué. Ahora que ya sabes el efecto ¡¡¡¡ CUESTIÓNALOS!!!!

Comienza a complacerte a ti mismo en lugar de estar pendiente de normas externas. Seguramente si lo piensas, caerás en que los demás pueden hablar de ti de cualquier manera, hagas lo que hagas, pero mientras tú, puedes haber escogido ser feliz.

No lo pongas en manos de otros.

Elogios sinceros

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Si fuésemos realmente conscientes del poder de las palabras y de lo mucho que podemos conseguir con las personas, escogiéndolas cuidadosamente, no sólo la vida sería más agradable, sino que nuestras capacidades y habilidades rebasarían con mucho, los límites que nos autoimponemos y marcamos en los demás.

Si pensamos en decirle a alguien algo para corregir o señalar  un defecto o algún comportamiento no muy bueno, encontramos cantidad ingente de personas dispuestas a hacerlo y que por el contrario piensan que decir lo que está o se hace bien no merece la pena, porque es lo normal.

Ahora que lo has leído qué piensas. ¿Crees que partiendo exclusivamente de lo negativo es la mejor forma de  inspirar y motivar a alguien a hacer algo mejor?

Muchas personas también piensan que decir lo bueno es ser pelota, adular, pero entre un elogio sincero y motivador y unas palabras artificiales, genéricas y sin otra intención que dorar la píldora, hay un largo trecho.

Piensa en ti mismo, imagina que un día has trabajado mucho algo, una tarea, un discurso, una idea y llega alguien y te dice “esta idea está muy currada” o “es muy innovadora” ¿es o no una inyección motivadora? Imagina lo mismo con una comida, una jugada en un deporte, un estilismo o una intervención en una reunión…

¿Qué es lo que nos hace pensar que unas palabras agradables de recompensa no son naturales?¿ Quizá las pocas veces que las decimos? ¿Quizá las pocas veces que las recibimos? ¿Cómo podemos tener el propósito de ser felices y hacer felices a los demás sin tener esta importante cuestión en cuenta? ¿Cómo puede saber alguien si está haciendo las cosas bien o no?

William James dijo “el principio más profundo del carácter humano es ser apreciado”. ¡Aprecia!

Un importante hombre de negocios hablando sobre el éxito de su empresa dijo: “Considero que el mayor bien que poseo es mi capacidad para despertar entusiasmo entre los hombres, y que la mejor forma de desarrollar lo mejor que hay en el hombre es por medio del pareció y del aliento”,“no hay nada que mate tanto las ambiciones de una personas como la crítica de sus superiores. Yo jamás critico a nadie. Creo que se debe dar a una persona incentivo para que trabaje. Por eso siempre estoy deseoso de ensalzar, pero soy remiso para encontrar defectos. Si algo me gusta soy caluroso en mi aprobación y generoso en mis elogios.” (D.Carnegie)

Las personas comunes, que no son líderes, hacen precisamente lo contrario, vociferan y airean los defectos de las personas y si les gusta algo, simplemente no dicen nada.  Y lo que es peor, además de sufrir esto en sus carnes, ni siquiera dudan en cambiarlo y copian el modelo sin más.

Si nunca lo has hecho al principio te costará. Busca elogios sinceros que hacer y empieza a hacerlos a menudo. Pronto se convertirá en algo habitual que no sólo agradecerán los demás, a ti también te cambiará la vida.

Recuerda que decir cosas negativas es muy fácil y tiene demasiada competencia.¡No es tu negocio! 😉

Foto:pagina22

Sé tú el cambio

gandhi

Respecto del desarrollo personal  y las habilidades sociales, la empatía, asertividad, inteligencia emocional, dos personas que vivan o trabajen juntas, pueden estar situadas en las antípodas y mientras una no ceja narrando las bondades de éstas, a la otra persona o le suenan a chino, les chirrían con sus procederes, o directamente le tachan de sensiblero, soñador, inmaduro o  que le falta un hervor.

 La distancia marcada por dos posiciones tan antitéticas puede dar lugar a una incomunicación, falta de entendimiento, sospechas, recelos y tópicos no faltos de atrezzo interpretativo que pueden hacer de la improductividad el marchamo de su relación.

De este modo quienes comienzan a entrenar para estar en un nivel superior con respecto a estas habilidades, buscan compromiso y propósito en su trabajo y personas con este desarrollo, y pocas posibilidades tienen,sin abrir su perspectiva a otras situaciones, de entender a quienes han conocido un panorama muy distinto, ya sea por el entorno en el que han vivido, trabajado, por quienes les rodeaban, o porque hasta ahora nadie le ha despertado el interés o mostrado los beneficios de esta «magia social”.

 La velocidad para ir de una posición a otra, el espacio y el tiempo dependen de varios factores, del interés que se despierte en la persona, del modelo y ejemplo que quien está en un nivel más avanzado dé, de la pericia para mostrar los beneficios que tenga, en fin de poner en marcha todas las cualidades que se presuponen cuando “te has trabajado” durante tiempo.

Algunas personas   se rinden enseguida, les dan dos oportunidades y a continuación se pliegan a tacharla como una persona imposible. Seguramente no han pensado en los años que han tardado en automatizar sus reacciones a sentimientos de recelo, desconfianza, temor a fracasar, a mostrar inseguridades, a decir “no sé”. Quizá necesite más tiempo y tú te has rendido.

Hay una frase que se le atribuye a Gandhi que plasma perfectamente el modo de uso para provocar el cambio “Sé el cambio que quieras ver en el mundo”.

 A partir de ahora cuando quieras que algo cambie, que alguien cambie, no sigas empujando, no critiques, no gastes tu energía en enfocarle o enfocarlo. Simplemente dirige el foco hacia ti y piensa:

  • ¿Qué no he hecho hasta ahora?
  • ¿ Qué puedo hacer diferente?
  • Piensa en esa persona en su situación personal , laboral en sus aprendizajes.
  • Adáptate a su lenguaje, a sus tiempos, indaga en lo que cree.
  • Acércate en  pequeños pasos que no perturben su desarrollo, ni desequilibren de golpe su vida

Seguramente encontrarás  muchas más pistas de esta forma, para acompañarle a su siguiente nivel.

No todo el mundo ha tenido la suerte que tú de ser consciente de que el poder reside en uno mismo y en sus habilidades para interactuar con los demás.

Plantéatelo como un reto, hoy esa persona se llama de una determinada forma y ocupa un determinado puesto pero mañana puede ser otra y dentro de unos meses otra y si no has conseguido tu propósito, empujando desde fuera y frontalmente su cambio, tu vida será melancólica e improductiva.

Seguro que prefieres ser un líder-coach. ¡Entrena!

Recuerda de nuevo a Gandhi » Perder la paciencia es perder la batalla»

Decláralo

compromiso

“Los pensamientos llevan a sentimientos, los sentimientos llevan a acciones, las acciones llevan a resultados”

Esta máxima de T. Harv Eker, guía mi reflexión de hoy.

Hoy quiero compartir con vosotros una estrategia que a mi me ha funcionado bastante bien durante años y después de leer bastante sobre el tema tiene su base científica: las declaraciones.

 Para la mayoría de los humanos, el hacer una afirmación sobre algo, o responder positivamente  a una petición por nimia que sea, no es inocuo. El compromiso que se adquiere con verbalizarlo es más poderoso de lo que a simple vista parece.

Con dar “nuestra palabra” manifestamos nuestro más férreo compromiso  con la causa o la cuestión que se esté dirimiendo.

Pero qué hace que sea diferente, que este sistema lo utilicemos con los demás y no con nosotros mismos, todo lo habitualmente que podemos.

Al fin y al cabo la energía que desprende una declaración funciona igual en lo externo que en lo interno. Si a esto le añadimos que es un elemento seguro  de éxito. ¿Qué nos da tanto miedo?

Cuando pronuncias una declaración en voz alta- aunque el compromiso no sea público, lo que lo subiría unos cuantos peldaños en la escalera de la acción- como asegura Elker, hace que tu cuerpo vibre y todas las células de tu cuerpo respondan a esta frecuencia. Esto envía un poderoso mensaje a tu subconsciente.

Una declaración se dirige al futuro, oficializa lo que antes sólo era un deseo y lo convierte en algo realizable para lo que nos hemos puesto en marcha. A pesar de que otra vocecita dentro de nosotros nos advierta  de lo ridículo del asunto ¡funciona!

Pruébalo no necesita más que intimidad y  decisión, piensa que “tu mundo interior crea tu mundo exterior” que el ensayo mental, Joe Dispenza entre otros, han demostrado que funciona y que Cialdini y sus leyes de influencia también refrendan que el compromiso y la congruencia son las mayores fuerzas impulsoras.

 Una declaración, la asociamos con algo serio, que respetamos. ¡Aprovechémoslo! ¡Qué juegue a nuestro favor!

Comienza a hacerlo, ponte delante del espejo y di en voz alta en qué consiste tu compromiso, qué quieres ser, qué quieres hacer, hazlo varias veces al día, al menos mañana y noche. Piensa una frase positiva y dila con entusiasmo y energía.

Si es negativa, no funcionará, tu subconsciente no entiende de “noes”.

Hacer esto, te llevará a pensar que estás cada día más cerca de tu objetivo, qué lo puedes lograr y te remitirá sin duda alguna a valorar y estudiar  todas los pasos que tienes que poner en marcha para hacerlo. Te impulsará a la acción, puesto que te recordará día y noche tu compromiso.

Yo lo hice, hace diez años y dejé de fumar, sin más, por respeto a mi palabra, a mi compromiso. Valora tus pensamientos en su fundamental medida. Seguro que tú también puedes hacerlo.

 ¡Ánimo! 😉

Foto:andresvegas

¡Qué nadie te pare!

no pares

Desempleado, parado, sin trabajo, además de los lunes, el resto de la semana al sol… qué vemos y qué no vemos detrás de unos números que avanzan, parece que sin freno…

Seguramente alguno  de vosotros, también ha pasado por esta experiencia, os encontráis en ella o conocéis a alguien que lo está viviendo.

Hoy me gustaría hacer una reflexión sobre el efecto que produce en nuestra mente este hecho y lo que funciona.

Cuando alguien se queda sin empleo, lo primero que sufre es su autoestima. En lugar de hacerte cualquier otra pregunta que te impulsa y te motiva, lo recurrente es ¿por qué a mí? ¿qué he hecho yo? ¿ qué va a pensar ..? Estas preguntas lejos de ser inocuas, comienzan a abrir grietas en nuestro barco recién encallado.

A esto le sigue un periodo de edulcorar esos tiempos pasados, y aunque te hubieses movido años en una zona de confort, nada “confortable”, te parece ahora un lugar idílico.

Cuando acabas esta parte estás listo para  comenzar a dudar de tus capacidades, primero piensas en tu edad, en tu formación, en el mercado, en el ambiente, en que ya nada volverá a ser como antes. Todo se magnifica y cuanto más tiempo pase más insalvable. Has pensado en  ¿por qué va a ser peor?

Cuánto dura esta fase, pues todo lo que quieras porque ahora desde que te levantas hasta que te acuestas ya no tienes otra cosa en la que pensar, más que en flagelarle, darte pena o por qué no, ponerte en marcha..

Según pasan los días los miedos se van haciendo más grandes en proporción directa a tu tiempo libre y la soledad en casa, cuando” todos los demás trabajan”, comienza a hacer estragos en tus habilidades, ya no sabes ni cómo se hace un CV actual, ni  dónde se busca trabajo, ni a quién contárselo cuando aún tú no lo has asumido y por si fuera poco, acompañas tu día a día de corruptelas televisadas y noticias negativas.

Qué es lo que puedes hacer desde el primer día, ACCIÓN, tomar papel y boli y escribir ¿cuál es el problema?, no es nada absurdo, escribir los hechos hace que nos aclaremos mucho las  ideas.

A partir de ahí  ¿qué puedo hacer?

Una lista con todas las ideas que se me ocurran para encontrar trabajo, no te quedes en internet, hacer el seguimiento sólo de estas opciones te consumirá por el estrés y la ansiedad. Sal, visita y busca, queda con quienes creas que te pueden ayudar. Mantener y ampliar tu red social es indispensable para encontrar empleo y para mantener y mejorar tus habilidades sociales.

Divide tu lista en semana y las acciones de la semana en días, por pequeñas que sean las acciones que lleves a cabo, al menos que sea una al día para acostarte con sensación de satisfacción.

Recuerda estas palabras de Tennyson: “ Debo perderme en la acción si no quiero marchitarme en la desesperación”. No te sientes a lamerte las heridas y a rumiar lo que pudo haber sido y no fue.

Ocúpate, el trabajo aunque no sea remunerado te mantendrá activo, ahora puedes ayudar a tus padres, hermanos, asociaciones, amigos a hacer lo que ellos no pueden y tú sí por disponer de lo más preciado, el tiempo.

Muchas prestigiosas universidades han puesto a tu alcance a través de internet cursos gratuitos. Apúntate:

http://www.openuped.eu/

https://www.coursera.org/

Practica idiomas, al menos inglés, escucha las interesantes charlas de TED duran unos veinte minutos, muchas están subtituladas: http://www.ted.com/

Mantente actualizado, lee algún artículo interesante: http://www.almendron.com/tribuna/

Incluye una actividad física en tu rutina diaria y ponte metas.

Recuerda  también que “eres lo que comes” así que quizás ahora no sea el mejor momento para alimentarte de lo que te quita energía. ¡La necesitas toda!

Sobre todo no te consumas con ”los diablillos “, que destruyen nuestra fuerza de voluntad y nuestro poder de acción. El estrés te hará ver  menos opciones y oportunidades.

 “El secreto de ser desdichado estriba en tener ocio para pensar si se es feliz o no”     

                    George Bernard Show

¡No dejes que el ocio te pare y acabe con tus nervios!

¿Quién quieres ser?

quien

Quiero comenzar la semana con una reflexión sobre  este cuento de Jorge Bucay “Como crecer”.

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.


El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid.

Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.

La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.

Entonces encontró una planta, una Fresia, floreciendo y más fresca que nunca.

El rey preguntó:

¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?

No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías Fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: «Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda».

Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a vos mismo.
No hay posibilidad de que seas otra persona.
Podes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o podes marchitarte en tu propia condena…

 

¿Con qué árbol, arbusto o flor del cuento te identificas?

¿Qué te hace definirte así?

¿Con quién te comparas tú?

¿Qué te hace compararte?

¿Quién quieres ser? ¿quieres ser otro  o no quieres ser tú?

De lo que eres ¿no te gusta nada..?

¿Qué es lo que no te gusta?

¿Qué  puedes cambiar, que no te hace feliz?

¿Qué has hecho hasta ahora  para cambiarlo?

Imagina que eres tú, quién quieres ser, sin ser la copia de nadie, ¿cómo te ves?, ¿cómo te sientes? ¿cómo te suena?

¿Cuándo vas a contribuir con tu fragancia?

 

 

 

 

Foto:shosan

Cara a cara

caraacara

Miedo, pereza o vergüenza. Si lo piensas detenidamente la mayoría de las cuestiones que no resuelves en tu día a día,  que te impiden alcanzar tus sueños y que te apartan de tu éxito, tienen que ver con ellas.

En este post quiero reflexionar sobre cómo nos escondemos tras todo lo que la tecnología pone a nuestra disposición para no llevar a cabo muchas de las acciones que podemos resolver «cara a cara» y cómo influye en nuestro entorno.

 Cuando en nuestros equipos- y para mí no tiene diferencia laboral o personal- se convierte en cotidiano  resolver cuestiones importantes a través de correos electrónicos, mensajes de texto o chateando, estamos haciéndonos un flaco favor a nosotros mismos y al equipo.

La importancia de los mensajes no está en ese 10%  del contenido, sino en el tono, en la expresión corporal, en la mirada en un sinfín de cuestiones, que si ya son difíciles de tratar por teléfono, imagina en la Red.

Como tú escribes un correo, con la intención que lo haces y lo que quieres decir, depende de tu estado de ánimo, de tu redacción, de cómo hayas entendido el mensaje, de lo inspirado que estés en ese momento, de lo que te haya ocurrido desde que comenzó el día… de un montón de detalles que a pesar de los emoticonos que puedas utilizar, no trasladan la mayor parte de tu mensaje.

Si es imprescindible esta forma de trabajar en tu caso, presta mucha atención a las diferentes lecturas que puede tener tu mensaje y acláralas por adelantado.

Si no es así y puedes desplazarte dentro de tu oficina hazlo, los beneficios son increíbles. Los espacios abiertos te conectaron con los cercanos pero todavía puedes ampliar más tu conexión, incrementar tus conocimientos, tener otras perspectivas, aumentar tu creatividad y convertirte en innovador.

No  hay mayor inversión, ni más económica  en una compañía que  dos o más empleados se conozcan por aquello de las sinergias.

Además desarrollas  tus habilidades sociales, tu comunicación, que sólo se mejoran con el entrenamiento: la empatía, asertividad, apertura de mente… Todo esto, sólo poniéndolo en práctica, conseguirás dominarlo.

 Una posición constante detrás de tu mesa, escondido tras tu pantalla te aportará bastante poco a tu vida y a tu  desempeño.

Nuestra neuronas espejo están deseando trabajar y conectarse para ampliar tu red social, tus habilidades y  tu felicidad, que parecen buenos caminos para el éxito.

Así que la próxima vez que tengas que resolver algo importante que sea «cara a cara».

Un minuto  de coraje, dará sus réditos.- 😉

HOY

hoy

Cuántas veces hemos oído «vivir el momento», y cuántas veces hemos reflexionado sobre esto. En mi caso en numerosas ocasiones he pensado en «el momento», no como el siguiente minuto o la próxima hora, sino en una foto más amplia en la que pensaba en el momento vital, en un lapso de tiempo que ahora veo demasiado largo.

 En esos pensamientos cabían todos los tiempos verbales, pasado, perfectos y no tan perfectos, y por supuesto futuros condicionados, acrecentados y modelados.

 Además, cada vez el tiempo iba más deprisa en  mi reloj, en mi calendario. Programando, planificando se solapaban unas estaciones con otras hasta hacer del tiempo una cuestión irrespirable. Hasta que un día pensé que había una palabra que todavía no había tomado la importancia necesaria en mi vida: HOY

 Pensé si me levanto cada mañana y cojo la mochila de ayer, seguramente pueda incluir lo bueno, pero tendré que entrenar si no quiero que lo pendiente, lo que no me gusta, lo que no quiero repetir o recordar, venga en ella. Levantarse con un peso a la espalda es ya un handicap de entrada.

 Sobre el pasado no puedo cambiar nada, todo puedo hacerlo desde hoy pero no desde ayer con lamentos y arrepentimientos que significarán una estaca con cadena a un día que ya no viviré de nuevo.Y sin embargo, me impedía pensar en HOY.

 Si en cuanto abro el ojo, entre las sábanas, pienso en el futuro, además de que las circunstancias de falta de luz y estar en horizontal avivarán mi hemisferio derecho  e imaginar y elucubrar será más fácil, qué consigo pensando en una cantidad de escenarios futuros que nadie me asegura poder vivir y llegar a decir como Montaigne “Mi vida está llena de desdichas, la mayoría nunca ocurrieron”. De nuevo me pierdo HOY.

Para qué ver lo que está tan lejos, en ambas direcciones, cuando tengo a mano ver HOY y vivir HOY.

Unos de los consejos más certeros  de Carnegie que leí acerca de esto, fue “vivir los días en compartimentos estancos”. Cerrar todos los días las compuertas al pasado y al futuro, hacerlo escuchando caer esas mamparas, viendo como se interponen entre esas coordenadas  para poder sentir y vivir ese día y disfrutar de todo lo que tiene, sin comparaciones con recuerdos de memoria o de imaginación.

Fuera despilfarro de energía, la necesito toda para disfrutar de este día, nunca más lo voy a vivir y sin embargo lo dilapidaba sin hacerlo ni caso.

La mejor forma de prepararse para mañana es hacer genial el trabajo de HOY.

Os recuerdo unos versos del poeta indio Kalidasa a los que podéis darles un lugar preferencial en vuestro escritorio y vuestra vida todas las mañanas:

Salutación al alba

¡Mira este día!

Es vida, y vida de tu misma vida.

En su transcurso breve,

Cuánta verdad y realidad contiene

Tu existencia, se hallan contenidas:

La fruición del propio crecimiento,

La gloria de la acción.

 

Un sueño nada más es el ayer

Y una imagen tan sólo es el mañana.

Mas hoy, si como cumple lo vivieres,

Hará sueño de dichas de ayer

Y visión de esperanzas el mañana.

¡Atento mira, pues hacia este día!

Tal la salutación al alba sea.

 

Foto. tuyaeresfeliz