¡Vamos Rafa!

Rafael Nadal
Autodisciplina, uff qué fácil es decirlo. Cuántas veces la hemos echado de menos. Sabemos de su utilidad aunque, dónde está cuando se la necesita.
Cuando pienso en ella siempre recuerdo el experimento de Walter Mishel de la Universidad de Standford, sí el de las golosinas con los niños de 4 años. Consiste en que se les da un dulce a cada niño y se les da la opción de comerlo inmediatamente o se les promete darles dos, si esperan quince minutos. El experimento desgrana la variedad de comportamientos que tiene los niños a partir de esta propuesta. A veces me pregunto qué habría hecho yo en ese caso. Parece definitivo, y se comprobó diez años después, que quienes esperan, les depara un futuro mucho más halagüeño que  a los que inmediatamente engullen su dulce, tanto en su desarrollo social como  intelectual.
El autocontrol se basa en la relación que cada uno establece entre ahora y el futuro. Hay quienes ante la certeza de que la acción tenga una repercusión positiva en el futuro, se comprometen con el objetivo: ejercicio, comida, trabajo y otros que se muestran más impulsivos y tiene una visión a más corto plazo.
Una  consecuencia de la falta de autodisciplina es la procrastinación o lo que es lo mismo, posponer nuestras obligaciones. Es una tendencia bastante extendida y contra la que luchamos poco, dejándola formar parte de nuestra vida, sin cuestionarla, con la excusa de que nos gusta trabajar con presión, contra reloj… para llegar a tiempo a los “deadline”, que por cierto, ya podían colaborar y ser más positivos, denominarse “lifeline” 🙂
Nuestra lucha interna entre nuestro Dr. Jekyll , que nos aconseja empezar lo antes posible y hacerlo concentrados y nuestro Mr. Hyde, que es el niño que llevamos dentro y nos mima, quitándole importancia a nuestra responsabilidad y nos induce a no llevarlo a cabo cuando debemos,casi siempre se decanta por este último, en pos de la ley del mínimo esfuerzo, creándonos unos sentimientos negativos que nos producen adicción , “nunca seré capaz”, “no lo conseguiré”. En nuestra zona negativa a pesar de sentirnos seguros, no nos es tan agradable, la sensación que tenemos es que necesitamos un cambio y lo requerimos ya.
Mientras nos debatimos entre “deberías ” y “tengos” sube la temperatura de nuestra olla a presión. Si a esto le sumamos la exigencia de la perfección , esto nos hará seguro dejarlo para otro momento, diciéndonos “si no lo haces correctamente, no lo harás en absoluto”.
Seguro que te ha ocurrido esto con algún propósito, a mí, al principio, con el blog que me he comprometido a escribir con toda la asiduidad de la que sea capaz. Hace tiempo que olvidé el perfeccionismo que me impedía empezar. Éste afecta a tu perseverancia y mina tu autodisciplina. En mi caso me dije,” escribe aunque no lo veas perfecto, si no, nunca empezarás, ni mejorarás, ni conseguirás tu objetivo”.
Mi reflexión de hoy quería que os sirviese para acercaros a un sistema más efectivo para vuestras metas, que además reduzca vuestros conflictos internos: Las recompensas.
Todos merecemos una recompensa, aunque sea por algo que tenemos que hacer de todos modos. Grábatelo. La mayoría recibimos dinero por trabajo y no nos parece tan mal, pues con todo lo demás igual,  establece tu propio sistema de recompensas. Son motivadoras y eficaces.
Hoy os dejo de práctica una recompensa:  los elogios personales.
Divide ese objetivo que tanto te cuesta en pequeñas minitareas alcanzables y accesibles. A cada paso, dirígete un elogio: “soy el mejor”, ”buen trabajo”. Recuerda a Nadal  y su “Vamos Rafa».

Cualquier momento y cualquier lugar son buenos.
Usa palabras que te hayan supuesto apoyo en tus logros en el pasado y que te trasladen a estados potenciadores. Si lo asocias a una persona, recuerda su tono de voz y sus palabras exactas.
Es un sistema de recompensas que no admite castigos, si cometes algún error, decirte algo negativo, hará que tires tu trabajo por la borda, es contraproducente. Eres humano un “me equivoqué y la próxima vez lo  haré mejor” te pondrá en marcha de nuevo. Sé comprensivo contigo mismo no somos infalibles y las mentalidades “todo o nada” son mentalidades perdedoras.

Es un recurso muy accesible para no utilizarlo muy a menudo, no?

Sin «peros»

yesbut

Habéis tenido alguna vez una conversación llena de “peros”. Qué sensación os ha transmitido vuestro interlocutor, recordáis?

La sensación que a mí me queda, que no  va a cambiar absolutamente nada de lo que se estaba cuestionando, la perspectiva que le he trasladado para su reflexión no ha servido para nada y además he perdido el tiempo.

La razón? Muy simple, todas las frases comenzaban por un propósito y una admisión de que quería hacer algo para tal o para cual cosa y a continuación su subordinada, incluía como prólogo un “pero”. Este “pero” anulaba todo lo que iba a hacer después.

Habíais reparado en este efecto, esta palabra, a veces califica lo que ha ocurrido en la frase anterior y a veces lo anula.

Cuando alguien te pide ayuda para hacer algo y le dices “si ,pero” la persona  que esperaba la respuesta, ya está cerrada a lo que escuche a continuación, sabiendo que o bien puede ser una  excusa para no hacerlo o una modificación principal de su proposición. En cualquier caso, el impacto de esta conjunción es letal en el lenguaje.

Cuando participamos en una  tormenta de ideas y la mayoría   lanza la suya, basta un “pero”  para que los intervinientes  pasen de un entusiasmo increíble a cerrarse en banda para proponer más asuntos, al sentirse cuestionados, manipulados, o puestos en evidencia.

Si es durante una discusión, decir “si pero” implica que incluso cuando era patente el reconocimiento del planteamiento y estaba cerca la disculpa, el “pero” tiene un efecto  nocivo que indispone al oyente.

Es una cuestión fundamental en el aprendizaje, sobre todo en cómo aceptamos las evaluaciones. Reconocer nuestros defectos o lo que debemos mejorar es difícil, un “pero” en la asunción de la crítica, seguro significará, no sólo que no vamos a cambiar y a mejorar, sino que no sabemos encajarla.

Solo tenéis que fijaros en el lenguaje corporal de la otra persona para ver el efecto de la palabra. Suele ser el inicio de algo que el interlocutor no quiere escuchar y que sabe que no jugará en su interés.

Analizad  estas frases: ”Sí creo que me debo disculpar pero que él también lo haga” y “ sí creo que me debo disculpar y que él también lo haga” o “ me ayudas? Sí, pero cuando acabe de comer” y “ me ayudas? Sí, cuando acabe de comer. Véis la diferencia? Cuál preferís?

Enfócate en las alternativas de tu  mensaje para no indisponer a tu interlocutor. Utiliza “y”, “aunque”, “por lo tanto”, “por eso”, “luego”, etc. Busca otras opciones, si te interesa ser  efectivo con tu lenguaje.

Lo que quieras que ocurra no va a ocurrir con la palabra “pero”.

Menos “peros” menos resistencias.

Te gustaría probar si eres capaz de vivir “sin peros”?

Tú, mis reglas

reglas

Cuanto más indago en el comportamiento humano y en cómo vivimos las experiencias, más creo que la mayoría de las veces la comunicación es inexistente y la convivencia, un milagro. Milagros que se producen cuando las personas que se unen por azar o porque se buscan, comparten modelo y reglas, o lo más lógico, lo acuerdan y explican. Tú y yo, nuestras reglas.
Casi todos nosotros tenemos claro lo que soportamos o no soportamos de los demás. A veces esto es, lo que nos recuerda a nosotros mismos y no nos gusta, como asegura Jung, y otras veces es que intentamos imponer nuestras reglas para todo, sin ni siquiera tratarlo o negociarlo. Pretendiendo que las otras personas posean poderes de adivinación e interpretación sobre las nuestras, que por supuesto son las obvias, las de todos, las de siempre, las normales. NO son las tuyas!!.
Quién no ha tenido una amistad que se ha deteriorado con el tiempo o directamente se ha roto, por esperar de la otra persona comportamientos que nosotros dábamos por hecho que debían ser de determinada forma y no fueron así. Muchos de nosotros tenemos cánones, reglas o modelos de lo que deben hacer los demás, anejos a determinados roles. Yo mis reglas, tú mis reglas.

El colmo en estos casos es cuando la persona exige las reglas del rol a los demás pero ella no los cumple en la misma situación. No se da por aludida. La versión yo sin reglas, tú mis reglas. Esta insostenible versión necesita una bondad y amor  infinitos  para mantenerse…

Las madres deben escuchar y ayudar, los amigos deben estar para todo, los hermanos son de esta o de la otra forma. Ser hermano, madre o amigo para cada uno significa una cosa, en la mayoría de los casos parecida, pero casi nunca igual. La vida está llena de matices diferenciadores. Por lo tanto es poco probable que las personas se adapten a nuestro modelo y a las expectativas añadidas, si nosotros no lo explicamos.
Si cada uno tenemos nuestro propio perfil genético y hemos sido socializados en diferentes ambientes, con diferentes creencias políticas, religiosas, culturales, sociales, económicas, cómo demonios vamos a tener concepciones iguales sobre todo, sería mágico, telepático.
Hay quien piensa que un amigo debe estar ahí en los momentos malos, para ser un hombro sobre el que llorar, pero hay otras personas que piensan que en esos momentos son menos necesarios que  cuando necesitan impulso y entusiasmo para compartir sueños, proyectos y alegrías. En estos casos tan distintos, si ambas personas son amigos, o expresan sus deseos, o quedan decepcionadas cada una por su lado, sin ni siquiera saber qué pasó, qué hicieron mal o qué ocurrió. La amistad languidece hasta quedar extinta y parecer completos extraños.

Lo mismo podemos observar en otros roles como jefes, compañeros, de los que esperamos unas determinadas habilidades y un trato específico y lejos de trasladárselo, vamos acumulando malestar hasta que el hastío nos hace verles y conectar la furia interior. En estos casos se suma que tampoco conseguimos ser lo suficientemente asertivos como para ir diciendo aquello que no nos gusta y agradecer y manifestar lo que sí. De modo que de la acumulación de emociones sale nuestro yo primitivo cada vez que oímos su nombre, vemos su cara, o hacemos algo que tenemos imprimado.
Cada vez que lo rememoramos y contamos, si nadie nos da otra perspectiva o nos contraviene, vamos reafirmando la historia e incluso manipulándola a nuestro antojo para asumir con creces el papel de víctima. En el que sufrimos con inmensas dosis de bondad los ataques de los demás, sin merecerlos.

Sepan ustedes que la otra persona al otro lado de la relación está pensando exactamente lo mismo que nosotros. Con lo que la relación no tendrá ningún futuro, puesto que el ego hará el resto, impidiendo ser los primeros que nos disculpemos, los primeros que preguntemos cómo hemos llegado hasta aquí y sin embargo dediquemos más tiempo a cuestiones como de quién fue la culpa, comparando situaciones a lo largo de toda la relación para establecer puntuaciones en el marcador y pensando que nuestra defensa está asegurada no dando nuestro brazo a torcer.

Pues malas noticias. Si es una amistad o relación que valoras o que al menos valorabas, no te será tan fácil dejarlo. Tendrás una conversación pendiente, que te asaltará a lo largo de los años.
Siempre podemos elegir. Haya pasado el tiempo que haya pasado. Seguro que nos sentiremos mejor si lo aclaramos, aunque sólo sea para que nuestra mente descanse. El perdón es la base de la felicidad, todo lo demás pertenece al miedo, la culpa y la vergüenza .
Como asegura Jampolsky “en el terreno de las decisiones, la mente ego quiere hacernos creer que a menos que todo sea exactamente como creemos que debe ser, no podemos ser felices”

Si ésta es tu mente y pretendes convivir y relacionarte con tus reglas, al menos explícalas.

Escúchame

escuchar

La mayor parte de nuestra  preocupación cuando nos planteamos una nueva reunión, una cita o una entrevista es, qué vamos a decir. Pensar y repensar en qué fascinante anécdota o qué respuesta tan inteligente daremos a las preguntas que nos hagan.

Nuestro diálogo interno no para, adelante y atrás, nueva pregunta, nuevo argumento, nueva presentación. Casi nunca, a no ser que nuestra naturaleza nos lo imponga, hemos pensado en ir a escuchar. Incluso cuando  esa  es  la actividad exigida,  tampoco desconectamos nuestra conversación interior.

Hoy me gustaría reflexionar sobre  escuchar.

Pocas veces nos lo proponemos, casi siempre estamos enfrascados  en nuestros pensamientos. Culturalmente además  hemos tenido miedos y  complejos,  hemos malentendido lo que implica cambiar de opinión, matizar tus argumentos o querer llevar razón siempre, confundiéndonos e integrando la aversión  a parecer inseguro, débil o no suficientemente convincente si no agotábamos a los demás con nuestro amplio argumentario.

En realidad, daba igual lo que dijese nuestro interlocutor, nosotros ya teníamos el fichero sobre el asunto descargado en nuestra mente y comenzábamos a leer sin importarnos lo más mínimo el receptor.

En el mejor de los casos era un diálogo de besugos cada uno con su tema y posición, pero se me ocurren un montón de ejemplos más en los que el significado de nuestra falta de atención empeora por momentos. Imagínense el caso de los que llegan a una reunión y hablan, hablan y hablan, sin reparar en que los demás están intentado decir algo. Contra esa velocidad, esa cantidad de datos y esa desenvoltura, la mayoría se retira y activa el “stand by” hasta que acaba. Pensando como mínimo, qué pesadez de persona. Si el tema es la persona en sí, la percepción pasa de pesado a maleducado , petulante, arrogante, y a un sentimiento de no querer volver a  departir con él jamás.

Por  la parte emisora, imagínense las excusas, los nervios, hablar para no escuchar a otros, presumir, dejar claro quién manda, entretenerles…

Escuchar implica observar, un buen oyente es quien está pendiente no sólo del contenido del mensaje del interlocutor sino de  todos los elementos del mensaje,  lenguaje corporal, el tono de voz, su intensidad y la velocidad. Para poder hacerse una idea  de la situación mucho más allá de lo que en principio, frívolamente observaríamos.

Escuchando se aprende muchísimo, más que hablando claro, puesto que los argumentos que nosotros esgrimimos son fruto de nuestro conocimiento y por lo tanto no supone adquirir perspectiva o «inputs» diferentes.

Escuchar además conlleva mostrar un completo dominio de nosotros mismos. Conseguir escuchar a una persona, olvidándote de lo que tú quieres decir para entender lo que quiere decir ella, sin suponer, sin interpretar, exige una dedicación total. Llegar a contener ese gatillo que activamos cuando un pensamiento que creemos oportuno, ingenioso o importante llega a nuestra mente, acaba siendo una tarea hercúlea.

Acaso practicamos la escucha activa en alguna de sus manifestaciones ? Alguna  vez habéis intentado recordar una conversación lo más exactamente posible, haciendo un resumen a posteriori, sabríais decir el color de los ojos de vuestro interlocutor, estáis atentos a sus gestos, le prejuzgáis por su apariencia,  respondéis al móvil cuando os están hablando, estáis  pensando en lo que vas a decir, le interrumpís.. .si las respuestas son las  tres primeras  negativas y las cuatro siguientes afirmativas, no escuchas.  Puedes practicar  y cambiar tus respuestas!

Son muchos los obstáculos de la escucha activa. Os contaré, para animaros, una historia que os puede ayudar y serviros como buena práctica.
Un mandatario de un país, al que le  visita  otro, la noche anterior se la pasa estudiando  la pesca y los botes, la pasión del visitante. Cuando la conversación se inicia al día siguiente, tras los saludos de rigor, comienza  hábilmente sobre pesca y botes, el visitante entre sorprendido y emocionado comienza su disertación, horas y horas hablando de su pasión. Tal fue la escucha activa, que de las 12 horas que duró la visita, el anfitrión habló la última hora para concretar los términos de su nuevo acuerdo. Sobre el cuál parecía más que reticente antes de la visita.

Las personas  que hacen que los demás se sientan importantes, pueden cambiarles la vida. Escuchar es la base de esta habilidad. No me digan  que no está al alcance de todos.

Si no tiene algo que les motive a hacer esto  recuerden a Emerson  “Todo hombre es superior a mí  en  algún sentido. En ese sentido aprendo de él.”

De quiénes aprendes tú? Cómo?

Tu profecía Maya

mayas
“A partir de sábado 22 de diciembre del año 2012 todas las relaciones estarán basadas en la tolerancia y la flexibilidad, pues el hombre sentirá a otros como otra parte de sí mismo.
El hombre vivirá la primavera galáctica, el florecimiento de una nueva realidad basada en la integración con el planeta y todos los seres humanos para en ese momento comprender que somos parte integral de un único organismo gigantesco y nos conectaremos con la tierra, los unos con los otros, con nuestro sol y con la galaxia entera; todos los hombres comprenderán que el reino mineral, vegetal, animal y toda materia esparcida por el universo a todas escalas desde el átomo hasta la galaxia, son seres vivos con una conciencia evolutiva” Séptima profecía Maya.
Desde que los mayas entraron en escena, a finales de 2012, en algunos casos interpretados como profetas apocalípticos del mundo, mucho se ha escrito sobre el asunto, hasta que visto el nulo efecto en forma de fenómeno físico de dimensiones mundiales, nadie ha vuelto a reparar en ello. Sin embargo yo puedo afirmar un cambio de rumbo en el mundo que percibo, alejado de medios de masas y cercano a la cotidianidad.
Hasta hace poco la mayoría estábamos atrapados en un fenómeno de la industrialización, trabajar para ganar dinero, para comprar y consumir y con ello alcanzar la felicidad. Nos pusimos el listón muy alto, pero no sólo a nosotros, sino al resto del mundo. De qué modo si no, podíamos seguir consumiendo de todo a esas velocidades y en esas cantidades, mientras al otro lado del mundo el crecimiento era mínimo o inexistente, a costa de los recursos naturales comunes.
Se había instalado entre nosotros, asumir que todos debíamos vivir a costa de otros y que esto era lo normal. Cuando desde la política se lanzaron mensajes como refundar el capitalismo o un cambio de sistema, nadie creyó en que los mismos que ayudaron a crear los problemas, los iban a resolver, por lo tanto estábamos condenados a recesiones y depresiones vinculadas a medio abecedario en V, en L, en W. En fin, a soportar nuestras privaciones como un castigo divino.
Cuando la crisis estaba en su punto álgido, ya las generaciones más jóvenes se preguntaban si vivir para trabajar y para acumular riquezas y dinero, cuyo tiempo para gastar no podían comprar, era lo ideal. Y partiendo de estos planteamientos comenzaron a pensar en trabajos con significado más allá de la remuneración económica, en tareas que implicasen una cooperación con el mundo en el que vivían pensando en que las fronteras y las barreras físicas y mentales, eran cada día más, un injusto invento del hombre con miedo a un mundo global, en el que cada uno debía soportar el azar de nacer en un sitio o en otro, sin más solución que la aceptación y la abnegación.
Que los trabajos tuviesen un significado y una utilidad, más allá de uno mismo, comenzó a ser una exigencia y tras el discurso de Steve Jobs en Standford, las jóvenes generaciones empezaron a buscar su pasión. A desarrollar su potencial humano, trabajando la inteligencia emocional y planteando una estrategia para alcanzar sus sueños.
Es difícil pasar de un mundo en el que lo importante es un trabajo fijo, con un horario y una remuneración concreta, a un trabajo que simula navegar en la incertidumbre y  sin estas condiciones, pero en realidad, dependerá cada día más de nuestras capacidades, habilidades y esfuerzo. Este cambio, como otros muchos producirá vértigo, desconcierto e inadaptados, pero quienes antes lo consideren, como su futuro cierto, mejor posicionados estarán.
Cuando los mayas hablaban de un cambio de energía, es ese cambio que ya se ve en la cooperación, las redes, la tecnología y la colaboración, una solución mejor y más enriquecida a las cuestiones que nos preocupa. Esta energía es la que desarrolla el crowdsourcing, el crowdfunding, los experimentos online, los cursos de las mejores universidades al alcance de tu red….
Todo esto sumado a la falta del estrés laboral que provocaban los trabajos tradicionales, hará que las personas vuelvan a trabajar en cuestiones que les motiven, les hagan creativos y les apasionen, en las que encuentren un significado y una fuente de inspiración importante.
Una energía que nos hará pensar en nuestras habilidades, sean las que sean, enfocarnos en ellas y trabajarlas para ponerlas al servicio de la sociedad, en profesiones nuevas, que inventaremos y que dentro de un cuarto de siglo serán las demandadas.
Cuando conceptos como “sociedad del conocimiento”, todavía chirrían, de eso saben mucho los informáticos, y la gente todavía se pregunta por qué ahora se paga por el conocimiento y no por un esfuerzo físico ya atávico, el mundo se ha movido hacia un panorama mucho más sugerente que el de un trabajo como maldición bíblica.
Si piensas en lo mejor que puedes hacer y te pones a ello, estarás en mejor posición que lamentándote y buscando un culpable.
Descúbrete, desarrollate, y construye.
Profecía o maldición, tú decides.

¡Tú decides!

decisiones
Seguro que si en este momento no estáis dándole vueltas a un tema recurrente, lo habréis  hecho hace poco o en breve caeréis en ese estado. Cuando nos empeñamos en pensar en un asunto cada equis tiempo y no lo resolvemos, se convierte en una rémora en nuestras vidas y nuestro avance personal.
Si bien es cierto que vivir en el pasado produce melancolía y en el futuro desarrolla ansiedad, el presente lo valoramos poco, a veces como si tuviésemos toda la vida por delante para concluir temas. Pues lamento deciros que no, el tiempo pasa tan deprisa que la mayor parte de las personas convierte su vida en un lamento, sólo pensando en la cantidad de oportunidades y trenes que ha visto pasar sin detenerse.
Sólo se necesitan veinte segundos de coraje para decir que sí, para proponer algo, para hacer esa llamada, mandar ese mensaje, mañana será otro día y tendrá otras decisiones que tomar, no esquives las de hoy.
Comienza por no utilizar el condicional como tiempo verbal, resérvalo para lo negativo que pueda pasar, todo lo demás en presente: me gusta, lo quiero  y lo voy a hacer, sin deberes, sin excusas. El camino del fracaso y de no vivir, está lleno de buenas intenciones y de  no tomar decisiones.
Si nunca te parece el momento adecuado de tomarlas, ahí van unos científicos consejos: tómalas  después de haber tomado azúcar, la glucosa hace que tu pensamiento se vincule más a tu bienestar futuro, hazlo después de un sueño reparador, las emociones del día anterior se han mitigado y se está más despejado, la falta de sueño hace que tomemos decisiones más arriesgadas y hazlo sin pensarlo demasiado, si no te asaltarán muchas dudas y no la tomarás nunca.
Si eres de los que han dejado que los demás tomen decisiones por ti, durante mucho tiempo, al principio, porque te daba igual y después por desidia  o por no molestarte, no es tarde. A tomar decisiones se aprende, como todo, tomándolas. Empieza por las pequeñas, decide en todo, qué comer, qué comprar, qué vas a decir a tal persona, cómo vas a intervenir en la próxima reunión. Cada decisión que tomes será un paso en el refuerzo de tu capacidad de acción. Sé proactivo, no esperes a que las cosas sucedan, haz que pasen. Esto engancha y cuando lo practiques  algunas veces y veas su resultado, será difícil que vuelvas a esconderte tras alguien nunca más.
Si has tomado la decisión, no utilices la palabra “pero”, invalidará toda tu acción anterior, te desmotivará y te lanzará una excusa, para dejarlo para otro día. Tú no quieres eso, verdad? No sigas pensando en lo que no quieres, en lo que te produce dolor, en lo que quieres evitar, dirígete a lo que te produce placer, lo que quieres, con decisión. Te mereces ser feliz y capaz de comandar tu vida sin necesidad de otros.
El poder de decisión es el poder de cambiar tu vida, en cuanto comiences, no podrás parar. Aprenderás de ellas, de tus errores, de tus fracasos, serán tuyos, no de nadie más, ni influidas por otros. Son las decisiones lo que dirigen tu destino y no las circunstancias, si no, piensa en la cantidad de gente que conoces que triunfaron a pesar de sus circunstancias. Aquí tienes un video de muchos celebérrimos.
Piensa en la  frase de Hellen Keller “La vida es una atrevida aventura o no es nada” es cierta.
Si quieres comenzar tu aventura, escribe dos decisiones que vas a tomar, una muy sencilla y otra más difícil,lleva a cabo  la primera. Te aseguro que cuando la tomes, no tardarás mucho en seguir tu hoja de ruta.
Buen viaje 🙂

foto: imaginedreamid.blogspot.com.es

Solución Arquímedes

arquimedes

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo” esta frase es, con la que Arquímedes presentaba el poder de un fulcro, o punto de apoyo.No sólo tiene aplicación en la física, en nuestra vida, también podemos utilizar una analogía que parte de la psicología positiva que nos demostrará muchas posibilidades.
Si reflexionáis durante unos minutos, sobre cuál es vuestro punto de apoyo diario, muchos de vosotros os daréis cuenta que, o no lo tenéis muy claro, o bien no lo habíais pensado nunca, o quizá el punto de apoyo os lo marcan los acontecimientos, o los demás. En nuestra reflexión de hoy intentaremos encontrar en el trabajo algún punto de apoyo que os ayude a que podáis tener la suficiente potencia para levantar cualquier resistencia que éste os imponga.
Para llevar a cabo el entreno necesitamos una “mentalidad de crecimiento”, esto qué significa. La psicóloga de Standford, Carol Dweck concluyó en sus estudios que existen dos tipos de personas, unas con “mentalidad de crecimiento “ ,quienes creen que pueden cambiar y mejorar con esfuerzo cualquiera de sus habilidades y las de “mentalidad fija” que creen que las habilidades vienen determinadas de serie. Por un momento pensad en alguna habilidad que no teníais y hayáis adquirido con esfuerzo: deportes, programas informáticos, hablar en público, montar en bici…
Si creéis que podéis hacerlo, podréis, pero lo mismo ocurre al contrario, si creéis que no podéis…
En primer lugar, abordaremos el lenguaje con que nos referimos a nuestro trabajo, alguna alusión positiva diaria ? La construcción mental y lingüística que hagamos de nuestras rutinas diarias, definirán nuestra realidad así que, si pensamos que tenemos una bazofia de trabajo, así será y nuestro día será igual.
Qué te parece si en lugar de dejar que los demás nos definan el puesto de trabajo con un título en nuestra tarjeta, o en la Relación o Registro, empezamos a definirlo nosotros, y si le das otra perspectiva pensando en qué ocurriría si nuestro trabajo no existiera, cuál es nuestro propósito final, qué grado de satisfacción proporcionamos a nuestro consumidor o cliente final en lugar de entretenernos con lo negativo,madrugar, llegar, el cansancio….

Estudia qué necesitas para convertir tu trabajo en una vocación. Esto no depende de la tarea, depende de la actitud, del significado que le queramos dar. Puedes pensar en que ser un conserje es recoger la basura de los demás y ser el último de la compañía, o pensar que eres la imagen de la compañía, lo primero que ven y quien se encarga de que todo esté perfecto. Tú eliges.
Os contaré un experimento: el personal de limpieza de  un hotel, dos equipos, al primero un entrenador físico les explica cuántas calorías y cuántos músculos se ejercitan en su trabajo y qué pueden hacer para mejorar el ejercicio en él, al otro equipo, no se les explica nada. Semanas después los que pensaban en el ejercicio como factor motivador, no sólo habían perdido peso, sino que habían bajado incluso su colesterol. Todos habían hecho el mismo trabajo. La única diferencia era cómo habían concebido sus mentes el trabajo que estaban realizando.
Coge papel y boli y escribe todas tus rutinas diarias en una lista, a continuación de cada una escribe una actividad productiva a la que la puedas vincular. Cuando estés realizándola o a punto de empezar, piensa en la productividad, tu escenario, tu actividad y tu vida, cambiarán. Por ejemplo, en lugar de quejarte del recorrido a tu trabajo, estudia idiomas, ejercita tus músculos, escribe… haz algo que te guste o te sea productivo.
Cuando vayas a ir a una tediosa reunión en la que sabes que si no se acuerda algo en los cinco primeros minutos, será una más, introduce tu objetivo dentro de ese que no es tuyo, piensa en cómo harías tú la reunión, fíjate en el lenguaje corporal de tus compañeros, intenta adivinar sus estados de ánimo, observa qué le falta a la presentación, sé creativo con tus objetivos.
La meta final es que en ningún momento tengas la sensación de que estás perdiendo el tiempo y que tu trabajo no es importante. Considera todo desde un punto de vista útil y divertido, propóntelo como un juego.
Al fin y al cabo la empresas punteras en el mundo es lo que hacen , no?
Empieza por ti mismo. No necesitas trabajar en Google para ser más feliz en tu trabajo, todo es proponértelo.
Has cogido papel y boli ya?

Sintonizando

sintonizar

Agradecemos a Alfred  Korzybski la disciplina de la semántica general, en ella este polaco desarrolla una teoría sobre cómo influyen en el ser humano y en su percepción de las cosas, tanto la estructura del sistema nervioso, como la de las lenguas que utilizamos.

Su cita más famosa es la que se refiere a que “el mapa no es el territorio” con ella,  expresa como, a pesar de estar todos  asistiendo a la misma realidad, el hecho de tener diferentes filtros sensoriales, nos hace que percibamos diferente.

La realidad la percibimos a través de nuestros sentidos: oído, vista, sensación táctil , olfativa o sabor. Cuántos más sentidos intervengan en esa percepción más rica será la fotografía que tengamos de ella, pero esto no significa que otra persona, incluso aquella que está a nuestro lado no  pueda tener otra mezcla de estas herramientas y no percibir lo mismo,tener otra experiencia. Por lo tanto, tenemos entre otras muchas, dos opciones para sintonizar con los demás.

La primera es preguntar, no dar nada por hecho, no pensar que la otra persona está advirtiendo lo mismo y que va a responder de la misma forma que nosotros. Tenemos un ejemplo muy claro en los colores, sin tener en cuenta cuestiones de visión como el daltonismo, lo que para nosotros puede ser rojo, para otros puede ser naranja y para otros incluso marrón. Por lo tanto, si vamos a pintar algo para otros, mejor que delimitemos de antemano el color exacto que percibe el receptor del trabajo.

Esto que en este ejemplo parece tan simple, trasládelo al lenguaje, cuando nos expresamos con palabras, dando por hecho que tienen el mismo significado para todos. Llévelo al extremo, con  palabras como felicidad, éxito, amor. Experimente, pregunte sobre su significado a otras dos personas.

Seguramente,  se ha cuestionado pocas  veces  si significan lo mismo para usted que para su interlocutor.Esta es una de la cuestiones principales de la mala comunicación, dar por hecho que se piensa y se percibe lo mismo, imaginar, creer que se poseen  poderes de adivinación y que con pocos datos que le den y nada que pregunte, le tomarán por un cerebro genial. Cuál será  su sorpresa cuando compruebe, tras concluir la tarea asignada, el encargo o la acción, que nada tiene que ver con las expectativas de quien lo delegó. Pregunte, no tiene más implicación que aclarar, sobre todo, para evitar malentendidos, será mejor esto a que alguien piense a posteriori que usted, a pesar de poner esa cara de interesante y no preguntar, no se entera de nada.

Siempre es mejor cuestionar y revisar lo que creemos y hemos entendido, a tener que lamentarlo después.

Nuestros filtros sensoriales, que eliminan, distorsionan y generalizan, descargan al sistema nervioso de la ingente cantidad de información que recibe, haciendo que esta selección sea personal e intransferible. Por lo que, si queremos ponérselo fácil también a los demás, deberemos preguntarles  a su vez, qué han entendido de lo que les hemos contado y explicarnos mejor o con más detalle si confirmamos que difiere.

Otra cuestión a tener en cuenta para sintonizar, es el canal que predomina en  nuestro interlocutor, visual (vista-ver) auditivo (decir-oir) o kinestésico (sentir-hacer) técnicamente se denominan submodalidades, pero lo interesante , es que lo que decimos, los verbos, sustantivos  y expresiones que utilizamos, nos dan mucha información de cómo conectar mejor con la otra persona.

Por ejemplo si la frase reiterada fuese “ no veo nada claro mi futuro” sería visual, ¨todavía oigo su voz como si estuviese aquí”  sería auditivo y “ me siento desilusionada con su comportamiento” sería kinestésico.  Si estamos pendientes de en qué canal “trasmite” nuestro interlocutor y utilizamos el mismo, seguro que sintonizamos antes y mejor. Si no, también podemos utilizar un sistema que aglutine todos : Cómo lo ves, dime qué te parece, cómo te sientes cuando te lo cuento.

Hay un ejemplo muy curioso que seguro que os aclara todo esto, amplía vuestro conocimiento y lo hace más ameno. Se trata del amor y sus fases. En la fase inicial de enamoramiento todos ponemos todo de nuestra parte, hacemos regalos, preparamos cenas, ponemos música, decimos frases  románticas, hacemos  caricias, damos abrazos y besos. Todo, por llevar a cabo muestras de nuestros sentimientos inequívocos para conseguir nuestro objetivo, trasladar que esa persona es importante para nosotros y estamos dispuestos a hacer, decir, y mostrar todo lo que esté en nuestra mano. Con el paso del tiempo, ese sobresfuerzo del principio, lógicamente se desvanece y cada uno vuelve a su canal original. Mientras estábamos en la primera etapa no echábamos de menos nada porque fuese cual fuese nuestro canal estaba satisfecho ampliamente pero ahora, sin saber porqué tenemos la sensación de que ya no nos quieren o nos quieren cada vez menos. Esta percepción puede darse porque si alguien  fuese principalmente auditiva y su pareja kinestésico, ella estaría esperando palabras y frases reconfortantes, mientras él querría abrazos, caricias y besos. Cuando se acercase a ella en busca de estas, le rechazaría al no oír nada de lo que espera y entonces pensaría  que sólo quiere sexo. Él tampoco entendería nada porque estaría esperando estas acciones y llevaría recibiendo todo el rato, “te quieros” y frases románticas, que cuestionaría por su nulo contenido en sensaciones físicas.

Esto que ahora les habrá resultado sencillo entender, ocurre en todos los ámbitos, en el del aprendizaje, en el laboral, exposiciones en público, cada uno usa su canal. Así que busquen el  suyo, el de quien quieran sintonizar y dependiendo del interés y de la relación,  acuerden y recuerden transmitir por los mismos.

Os dejo este link a un test de Robert Dilts para que averigües tu submodalidad. Y un paper por si quieres ampliar información.

Espero que os sea de ayuda 😉

Enfócate en lo bueno

focus-on-the-good-sm

Salimos por la mañana de casa con la linterna encendida, adónde enfoca, hacia delante, casi siempre hacia abajo, pocas veces hacia arriba y rara vez a izquierda y derecha.
Qué significa?Quién nos dio la linterna? Para qué nos sirve? Siempre enfocamos lo mismo?
Si, si, la linterna es nuestra pero rara vez la utilizamos en el modo manual, casi siempre se encuentra en el automático, enfocamos donde siempre y encontramos lo de siempre.
Desde por la mañana son la radio, los periódicos, la red o la tv quienes nos dirigen la luz hacia donde quieren, principalmente hacia lo negativo. Esta mañana tornados, muertes, políticos corrupción, banqueros, déficit, sueldos más bajos que la UE.

A partir de ahí ya puede pasarnos algo maravilloso, como que hayamos partido de un lugar donde nos quieren, miman, alimentan y cobijan, que todo dará igual e irá a peor .

En este día ya no volveremos a acordarnos de adónde dirigimos nuestro enfoque, estaremos tan embebidos pensando en todo lo negativo que incluso trabajar será más que nunca un castigo divino. Este estrés, generado por estos pensamientos, nos pondrá en una situación en la que las emociones nos bullirán a tales grados por dentro, que arrojaremos bocanadas de ellas hirviendo sobre cualquiera que nos contradiga o moleste lo más mínimo.
Por qué no cambias el foco, qué te parecería ser el dueño de tu linterna. Levantarte por la mañana e iluminarte frente al espejo, decidiendo cómo va a ser tu día, proponiéndote que ese día, vas a enfocar lo que quieres, por ejemplo la bondad de las personas de tu alrededor. Que a pesar de sus gestos, gruñidos y contestaciones, vas a ir a más allá, vas a tratar de llegar a las luchas que esa persona esté librando, a conseguir que al menos, cuando esté junto a ti o cerca, se sienta tranquila.
Piensa en cómo sería si nada más salir de casa alguien te diese los buenos días con una sonrisa de oreja a oreja y te abriese la puerta para salir, te cediese el sitio en el metro o en el autobús, si el conductor te saludase cordialmente. Si en lugar de todas esas entradas negativas en tu sistema, sólo hubiese cosas positivas.
Imagina si en tu trabajo tu jefe o tus compañeros te dijesen, Hola ______ qué gusto volver a verte por aquí esta mañana, me alegra mucho que trabajes en esta empresa, somos lo que somos gracias a ti. Qué, no empezarías el día “enchufado” y con un subidón de autoestima que te haría ser más productivo, más creativo y mejor empleado, jefe, madre….
Quién cree en cada uno de nosotros hoy, si no hacemos más que pasarnos el día arrojando sobre los demás nuestros miedos, y quejas, «gracias a que me pagan porque mi jefe tal o cual», pero» tal y como está el mercado, como está el mundo»,…Cómo está?
El mundo nunca ha estado mejor que ahora.
Sólo con echar un vistazo a la Historia podemos tener una visión clara de todo lo que parecía imposible y  más tarde se ha llevado  a cabo, principalmente porque las leyes de lo posible las ponemos nosotros y son modificables permanentemente.
Me gustaría que echaseis un vistazo a este TED de Rita Pierson, para ver el poder de los demás.Si no se os humedecen los ojos y el corazón os palpita, preparado para conseguir vuestra hazaña, entonces no habréis experimentado el sentimiento de poder que tienen las palabras y las acciones. No las de los demás o las de quienes deben o son  modelos. No, no las nuestras, las de todos.
Piensa en ti mismo de qué te sirven las críticas por sistema de los demás o los «deberías», «tendrías», «cambia esto», «cambia lo otro». No sería genial que alguien te dijese en lo que eres bueno, increíble, único! !!!!!!!!Cientos de veces!!
Levántate mañana, sonriente, enfocando lo positivo, con una sonrisa y haz que alguien a tu alrededor vuelva a creer en él mismo, alienta sus virtudes, con sinceridad, agradeciéndole que puedas disfrutar de su compañía, de sus habilidades , de su corazón. Alucinarás con el efecto creado.
Imagina si todos tuviésemos, al menos, una persona así en nuestra vida, que nos empoderase, que subiese nuestra estima a diario, que no nos comparase, que nos dijese es posible, tú puedes, de qué seríamos capaces. ..
Qué te cuesta probarlo.Alguien tiene que empezar .Te animas?

Dar o recibir feedback

feedback

Feedback o realimentación es una palabra, que se comienza a utilizar en teoría de sistemas y cibernética, más tarde se introduce en cuestiones sociales, políticas y económicas.
Técnicamente se refiere a un mecanismo de control en el que una pequeña cantidad de información que procede de los resultados de un producto o proceso, se redirigen a la entrada para influir en el proceso de nuevo, estableciéndose un bucle de realimentación.

Supone un intercambio de datos en el proceso, tanto de aprendizaje, como de mejora y puede darse en su versión negativa o positiva. Se puede utilizar desde el punto de vista del desempeño o del progreso dependiendo de la intencionalidad del feedback. Algunos ya conoceréis la herramienta Feedback 360•.
El objetivo de esta herramienta es mejorar la autoconciencia y responsabilidad de la persona sobre lo que está realizando,cómo lo ven sus superiores, compañeros y colaboradores, también se denomina feedback, cuando se hace sobre el estudio de un producto para mejorar su venta o su desarrollo.
Cuando es administrado con efectividad es altamente beneficioso, y puede utilizarse para construir conocimiento, habilidades, incrementarlas y desarrollar hábitos efectivos que influyan en el rendimiento de la persona.
Todos tenemos alrededor personas de quienes recibimos feedback y a quienes se lo proporcionamos. Para que esto se lleve a cabo en las mejores condiciones, podemos establecer unas pautas:
Proporcionar información sobre lo que hace quien aprende, sin hacer una crítica, con información específica lo más descriptiva posible sobre qué es lo que lleva a cabo, cómo lo hace y qué ha hecho diferente que lo mejora.
Se debe tener cuidado sobre cómo se pone en marcha,el profesor  Deci, identifica algunas situaciones en las que dar feedback a una persona reduce la motivación, puesto que algunos pueden interpretar éste como un exceso de control sobre su desempeño, o creen que se les está observando muy de cerca por lo que desarrollan nerviosismo, también alude a una sensación de competición que no gusta.

La forma de evitar todas estas suspicacias es emplear el suficiente tiempo, explicar a la persona el proceso, la utllidad para ellos mismos, que sean quienes analicen y consigan los datos y que el proceso sea, lo más confidencial posible.
El feedback debe estar orientado a objetivos, relacionados con éstos. Partiendo de la situación en que se encuentra el estudiante, empleado o persona, dónde quiere llegar y cómo se va situando en el proceso, es decir, qué será lo siguiente. Si esto se lleva a cabo gráficamente se mejorará el proceso, al hacerlo más visual.
Si esto se realiza pronto, la persona será consciente del control que esta herramienta le proporciona sobre su desarrollo. También evita que se desvíe del objetivo o que trabaje en otra dirección. Así que lejos de sentir miedos e inseguridades o incluso no admitirlo por soberbia, debemos considerarlo una oportunidad. Que nuestros compañeros, familiares, empleados o jefes nos den su opinión basada y versada en como ellos viven nuestro desempeño es un beneficioso y gratuito espaldarazo a nuestra vida y carreras.Se puede convertir en una buena forma de avanzar. Dar y recibir feedback es una herramienta muy útil tanto en nuestro cambio, como en nuestra estabilidad.
Si trabajamos mejor, nos sentiremos mejor. La mayoría de nosotros está motivada para desarrollar sus tareas incrementando el rendimiento y desempeño.
Respecto de los tipos de feedback, positivo ( referente a fortalezas, reacciones correctas y consecución de objetivos) y negativo ( debilidades, reacciones incorrectas y falta de cumplimiento de los objetivos),podemos asemejarlos  a ver la botella medio llena o medio vacía.
Recientes investigaciones como la de Finkelstein y Fishback : “Tell me what I did wrong: experts seek and respond to negative feedback” han puesto de manifiesto que de cara a mejorar el rendimiento y desempeño de los noveles o juniors en las tareas o dedicaciones, que comprensiblemente,  van a desarrollar sus tareas con más errores, funciona mejor un feedback positivo. Basado en sus puntos fuertes.
Sin embargo los expertos o seniors valoran y responden mejor al feedback negativo, ya que la seguridad que poseen, les hace preocuparse más de cómo mejorar y no lo toman como un ataque a la autoestima, sobre todo cuando se refiere a su influencia en el progreso hacia los objetivos. Aunque en esta misma investigación, también se demuestra que en el caso de la falta de compromiso de la persona con los objetivos, mejora en ambos casos, juniors o seniors, un feedback positivo.
Esta es una potente herramienta en el ámbito de la empresa, pero no la deje en ese ámbito, utilícela en su vida con su familia, con sus amigos, si es autónomo con sus clientes, proveedores…

No pierda la oportunidad de una mejora continua por no preguntar. Pida feedback, sobre cómo le ven, cómo hace las cosas, cómo podría mejorar y sea cuidadoso si lo da. Elija un momento en que la intimidad y el no sentirse secuestrado por ninguna otra emoción le permitan hacer las apreciaciones necesarias, con la tranquilidad  y reflexión suficientes para que resulten útiles.
Cuando se inscribió en el templo de Apolo el aforismo “Conócete a ti mismo”, se pensaba en esto?

No networking?

networking
Tener un espíritu emprendedor y fomentarlo, te da alas, lo recomiendo. En cualquier momento del día o de la noche se te ocurre una idea para implementar en tu negocio, cualquier necesidad de los demás se convierte en un reto para ti y te entusiasma tanto que no tardas ni dos minutos en encontrar diligentes oyentes que reciban tu “bombardeo”.
Eureka! En los posts en los que he ido desgranando los cambios que creo se están produciendo en nuestra sociedad y como ir adaptándose, reseñé la importancia de tener tu marca personal y cómo comenzar. Tras trabajarlo después, en varias ocasiones con mis clientes, detecté otra necesidad y es la puesta en marcha de la marca.
La mayoría de nosotros sabemos en qué somos buenos y qué sabemos hacer, incluso hemos desarrollado un Plan de Negocio o un desarrollo personal y profesional, como mínimo para los próximos cincos años. Hasta ahí genial.
A partir de este momento es donde comienzan la mayoría de las inseguridades y titubeos. Ahora qué. Si no hacemos nada, es difícil que alguien llegue a saber en qué consiste nuestra dedicación, si nos quedamos en el siguiente paso, el perfil en las redes sociales, seguimos sin poner toda la carne en el asador. Si en un arrebato de compromiso y disciplina hemos puesto en marcha nuestro blog, podemos sentirnos orgullosos, pero eso no nos acercará a nuestros clientes y empleadores, ellos no están en su mayoría en la red pendientes de nuestras entradas.
Las redes y las webs nos proporcionan información sobre las ofertas para asistir a miles de encuentros de profesionales y hacer networking en muchos lugares. En este momento debemos pensar en cómo abordar la estrategia y para qué. En principio, nos planteamos asistir a cualquiera de estos encuentros plagados de tarjetas con magníficas presentaciones y en el mejor de los casos con un trabajo mini-discurso (elevator pitch) para que al primero que se nos acerque asaetearle con nuestra información.
Trasladar esta información es esencial pero si eres tímido, modesto, te cuesta romper el hielo o crees que hablar de ti y bien es fanfarronear y ser arrogante, estás perdido.
La eliminación de barreras tiempo de trabajo-tiempo de ocio y el crecimiento de los multiprofesionales autónomos harán que todos los lugares donde acudas sean los idóneos para encontrar clientes o contactos que supongan un empujón en tu carrera y en tu negocio definitivo.
Lo mismo ha ocurrido con los contactos, hace tiempo sólo los utilizabas para conocer gente y ligar y desde hace algunos años los estás utilizando para pasar el curriculum o para que intercedan por ti ante personas que conocen.
Has pensado en acordar con alguien intercambiar este papel de relaciones públicas? Piensa en si en lugar de acudir a esas reuniones con multitud de miedos a hablar de ti y de lo tuyo, fueses acompañado por otra persona en tu misma situación y cada uno “vendiese” la idea o la marca del otro. No sería ésta una genial cooperación, que procuraría un servicio de Relaciones Públicas increíble y acorde con tu presupuesto cero.
Comienza tu estrategia a través de Facebook, Linkedin o Twitter, o de las páginas que visitas porque se relacionan con tu sector, haz una lista con los eventos interesantes del mes y busca tu “acompañante”.
Si no tienes amigos-familiares disponibles o con ellos no te sientes seguro, o simplemente prefieres hacerlo “solo”, contrata a una persona externa, a alguien como Coach, además de procesos de coaching y entrenamiento de herramientas de inteligencia emocional y que mejoran tu empleabilidad, entre los servicios que presto, está el de acompañamiento en “networking” que incluye trabajar la motivación dentro y fuera de estos eventos.
Encontrar a alguien a quien le importes tú y tu éxito es muy importante, que además sea extrovertido, tenga facilidad con las relaciones sociales y que después del trabajo conjunto, te conozca y crea en ti, es fundamental.
Si lo piensas, romper el hielo no es una tarea nada fácil y si a eso le sumas que es para introducirte en determinados círculos, cuando no estás muy ducho en ello y encima para hablar de ti, puede ser un obstáculo que a priori te resulte insalvable. Pero en cuanto te pongas en marcha, pasará de ser una tarea que odias a algo que te va a proporcionar tantos beneficios que pensarás, cómo no lo he hecho antes”
Entre contratar una gran empresa de publicidad y quedarte en casa lamentándote, hay infinidad de opciones.Ve subiendo escalones poco a poco y si necesitas ayuda pídela.
Cuándo empiezas?

Pedir ayuda

help
Una cuestión no bien vista en Occidente, sinónimo de debilidad, de flaqueza, digna de esconder y avergonzar. Es o no es absurda la creencia?
Desde que somos pequeños necesitamos ayuda para muchas cosas, al principio incluso para sostenernos erguidos, alimentarnos y los cuidados más básicos y en nuestra vejez, los que llegan, acaban teniendo que lidiar con similares necesidades.
Si a temprana edad, son nuestros padres quienes nos proporcionan esta ayuda, alertados por nuestros llantos, poco a poco van desarrollando un sentido de la responsabilidad que les agudiza la previsión de muchos de nuestros gestos y sonidos, para prestos asistirnos con abnegación.
Literalmente acaban leyéndonos la mente, por lo que no aprendemos a pedir ayuda, cosas, está claro que sí, pero sólo eso, y menos a acompañarlo de un por favor o un gracias. De repente creemos que somos lo suficientemente autónomos para no necesitar a nadie, y por lo tanto desdeñamos cualquier tipo de ayuda que venga de frente o haya que agradecer, preferimos que sea tácita y que incluso a posteriori, podamos criticar sin problemas.
Esto nos hace tener una falsa imagen de fortaleza de nosotros mismos, que se desvanece en cuanto hay que salir del cascarón y enfrentarse al mundo real. Todos los que aseguramos que no necesitamos ayuda temblamos ante cualquier desafío e intentamos disimular este temor con cualquier argucia, sólo para no demostrar que no lo sabemos resolver. Si ésta es nuestra táctica, jamás estaremos en condiciones de aprender nada, ni de reflexionar sobre nosotros mismos, ni de cuestionarnos algo.
Pero qué bien se vive haciéndose el “fuerte” cacareando a los cuatro vientos “yo nunca pido ayuda”. Pero lo hacemos porque nos cuesta reconocer que no sabemos o por no tener que devolver el favor, por no agradecerlo, por no desconfigurar nuestra propia imagen de autónomo o simplemente porque todo ese ego concentrado en orgullo y amor propio nos parece tan insalvable que preferimos seguir con el papel.
Son las miles de veces que nuestros padres, y en concreto nuestras madres, nos han ayudado sin tener que pedirlo, quienes nos han hecho pensar eso, que nadie nos ayudaba. Son quienes nos han acostumbrado a que todo el mundo debe imaginar nuestras necesidades y ofrecerse sin más.
Todos los que nos confesamos culpables de intentar adivinar las necesidades de otros y ayudarles sin que lo pidan, les estamos haciendo un flaco favor. En primer lugar nuestra previsión interpreta lo que puede ocurrir, casi siempre negativo, y nos adelantamos para intentar evitárselo a toda costa, sin que lo pida. Cometemos dos errores uno, impedir que se acostumbren a algo tan vital como es soportar las frustraciones, los ataques o cómo se esfuman las expectativas y dos, a desarrollar las herramientas necesarias para enfrentarse a esto. Hundirse con cualquier incidente azaroso o no saber cómo resolver sus propias cuitas harán de las personas unas inadaptadas a las que cada vez les costará más salir adelante.
Además siempre encontrarán en nosotros unos culpables en quienes descargar su ira o su pena difícilmente remontable. Entre ver sufrir desde la barrera y deshacer entuertos por otros que ustedes creen que son más frágiles, atémonos a la silla, observemos como a pesar de la dureza de las circunstancias, la resiliencia va ganando batallas a los miedos y a las supuestas debilidades. Todo el mundo lleva una bellota dentro que se puede convertir en un roble, no hagamos de la bellota de los demás nuestro propio bonsái.
Nuestra ayuda se pide por favor, se argumenta con razones de peso y se reciben las gracias cuando termina. Si quieren colaborar en la construcción de personas fantásticas háganles llevar un diario de gratitud, trabajen y entrenen con ellos la necesidad que tenemos todos de pedir y agradecer ayuda, física, psicológica, emocional y lo importante que es, para mejorar y sentirse bien. No les evite nada. Enseñe a dar gracias por todo lo que tienen y por tener la oportunidad de desarrollar capacidades y habilidades que, de eliminarse, harían de su vida una tortuosa ruta.

¿Te ofendes?

ofender

Ofender u ofenderse. Mi reflexión de hoy, tiene que ver con cuestiones tan discutibles como dignidad y amor propio, sin llegar a ser “concepto jurídico indeterminado”, se convierten en un cajón de sastre que nosotros llenamos con nuestras experiencias.

A mí, ofensa y todo lo que tiene que ver con sus acepciones y explicaciones me suena y parece más propio de la Edad Media que de la Era Digital, pero en fin…

Para ofender u ofenderse hacen falta dos partes claramente diferenciadas, la activa o la que ofende y la pasiva u ofendida. Además no es posible que exista la que ofende sin la colaboración activa de la ofendida, de ahí “no ofende quien quiere sino quien puede”.

Si pensamos en la cantidad de cosas dispares que pueden ofender a unos y a otros, encontramos un laberíntico contexto. Resolvamos comenzar por la parte activa, puede hacerlo, ofender, por varios motivos pero simplificando podríamos resumirlos en dos: ignorancia y maldad.

Si la ofensa proviene de la primera, la ignorancia,es claramente disculpable, aunque inolvidable en muchos casos. Si se tiene la suficiente asertividad para desentrañar el agravio, con buenos modos y sin perder las formas, se puede aclarar preguntando a la parte activa por la intención y en caso de que esta no fuera maldad, poder llegar a trasmitir la incomodidad de la ofensa y la necesaria disculpa. Fin del capítulo “no lo olvido”

Si por el contrario la ofensa proviene de la maldad, es decir, en varias ocasiones ya se le ha hecho la apreciación sobre la inoportunidad de la misma y aún así continúa, se deberá apreciar dolo en la intención de la parte activa e interpretar que procede de la maldad y existe una tercera opción y es presuponer la mala intención con la información que se posee, sin preguntar, y en estos dos casos, o bien planear una sigilosa venganza o buscar el enfrentamiento, no exento de falta de control por nuestra parte, lo que llevamos horas pensando se lo espetamos a la otra persona sin miramientos. Capítulo “ni olvido ni perdono”

Hasta aquí el proceder habitual, el establecido, lo típico, en cualquiera de los tres casos ya se ha ofendido uno. El comentario o el gesto, ya se ha convertido en ofensa, herido el amor propio o la dignidad y el mecanismo de defensa ya está en marcha, dependiendo de si la persona controla o no sus emociones, puede ser que empiece por un dolor de estómago, enrojecimiento de cara, aceleración de pulso, sudor y que “sólo” quede en eso: una sobredosis de cortisol corriendo por nuestro cuerpo, bajándonos las defensas y exponiéndonos a todo lo que haya en ese momento en el mercado de las enfermedades.

Si continúa, comienza con una serie de pensamientos negativos hacia el ofensor que activan el mismo protocolo pero que además, como nos encontramos en la preparación de la venganza, durará hasta que volvamos a encontrarnos al sujeto.

Existe otra opción y es que sea un comentario a través de tercero, en el que éste ha puesto ya de de su parte, al trasladarlo, aunque sólo sea lo necesario para magnificarlo, porque con qué otro motivo se traslada? Sea con buena o mala intención, al fin y al cabo vuelve a ser una interpretación del contexto y ya no propia, sino de otros, es decir,de esto «creer la mitad de la mitad” pero con un agravante, se ha hecho pública y eso requiere vendetta.

Si tanto te hiere, será que lleve algo de razón, te dirás, con lo que eso y minar tu autoestima y tu seguridad será todo uno, si bajas dos tonos, subirlos cuánto tiempo te llevará?
Si tanto te preocupa, es que tú lo haces? Con alguna insana intención?

Has pensado alguna vez que lo que piensas, atrae pensamientos del mismo signo. No te la juegues.

Hay quien dice que a quienes más cuesta querer, son los que más lo necesitan, a lo mejor tu ofensor, tiene disculpa: su círculo no ha sido tan sano como el tuyo y sólo sabe manifestarse así para llamar la atención, a lo mejor te ve tan alegre que piensa probar tus límites, a lo mejor está llevando a cabo una lucha interior para salir de ese bucle, quizás sea un forma un tanto extraña de reforzar su seguridad y si sólo quiere provocarte…

Quien se comporta así tiene los días contados en lugares donde florecen otros valores. La madre Teresa de Calcuta aconsejaba que procurases que quien estuviese contigo se fuese siempre, mejor de lo que había llegado.

Seguro que si practicas, consigues decir muchas más cosas agradables que negativas y que las personas quieran estar contigo, en lugar de o no estar o temerte por tus palabras.

Si algo está a punto de ofenderte cierra tus compuertas, pon tu mente a trabajar, qué puede ser más importante en este mundo que tu paz interior y tu felicidad. A quién estás dispuesto a dar el poder suficiente para turbarla con sus palabras. Qué parte de lo que los demás digan sobre ti controlas. Basas en ese inexistente porcentaje tu seguridad.

Charles Dickens y Abraham Lincoln cuentan que utilizaban una magnífica herramienta para estos casos, si no consigues mantener tu paz interior y te enojas u ofendes,escribe una carta al ofensor. No escatimes en “adjetivos”, descripciones, tacha, borra, rehazla y cuando hayas terminado, rómpela y tírala.

No le des más importancia de la que tiene o conseguirás justo el efecto contrario dentro y fuera de ti.

Un consejo sabio pero antiguo : “Una ofensa es mejor disimularla que vengarla” Séneca.
Y si en lugar de disimularla, no te dieses por aludido o disculpases la inoportunidad?
Pregúntate cuánto piensas poner de tu parte en ser feliz? Y en lo contrario?

¿Quién es tu modelo?

modelizar
Si usted piensa en una persona a la que admira, que ha conseguido muchas de sus metas en la vida o algunas de las que a usted le gustaría conseguir, seguramente habrá tenido la tentación de quitarle mérito y achacarle a la suerte gran parte de ese logro.
Sin embargo, si hiciese labores de investigación más profundas, podría llegar a la conclusión de que oportunidad y preparación colapsaron en el tiempo para lograrlo.
Si otros lo consiguieron, qué cree que le diferencia a usted de ellos y de ellas. Quizá la determinación, el deseo ferviente de conseguir algo, a lo mejor la fe en la posibilidad de conseguirlo o  la perseverancia necesaria para prepararse a fondo y  no retirarse o rendirse antes de tiempo. Entre estos requisitos por supuesto, se integra de manera definitiva, no tenerle miedo al fracaso, ni a aprender, ni a  preguntar cada día.
Conozco a varias personas que hasta hace poco, no utilizaban dispositivos tecnológicos por no preguntar cómo se encienden o pedir ayuda para iniciarse en ellos. Se perdían un mundo lleno de posibilidades por no admitir que no sabían!, yo tampoco y sigo ignorando muchas cosas que no me importa preguntar. Qué es lo peor que me puede pasar…seguir en la ignorancia cuando tengo la información a mi alcance sería una necedad.Saben ustedes qué inyección de autoestima es verse haciendo cosas que no habían pensado ni en sueños.

A muchas de estas personas-modelo  las vemos o escuchamos pequeños espacios de tiempo a través del día o de las semanas y esto nos dificulta tener una idea global de su dedicación y su esfuerzo, a veces no están en nuestro entorno, aunque gracias a las redes sociales, casi siempre a nuestro alcance.
Hace poco leí un artículo, en Inc.com, sobre las grandes posibilidades de éxito que tienen quienes se atreven a ponerse en contacto con las personas a las que admiran o a quienes desean parecerse. Son muy pocas las y los que tienen los veinte segundos de coraje que se necesitan para intentarlo, con una llamada, un correo, un tuit…
El modelado es una estrategia que en base a ajustarse a modelos existentes, las personas podemos desarrollar comportamientos de éxito de cara a nuestras metas y objetivos. Para que esta estrategia diera frutos deberíamos tener de la persona a modelar, las creencias, cómo almacenan sus pensamientos y cuál es su fisiología.
Algunos de estos datos los conocemos a través de las biografías, imprescindibles para esto. La de, por ejemplo, Steven Spielberg que explica como desde muy pequeño se recorría todos los estudios, persiguiendo a directores de cine para ver el trabajo que desarrollaban y cómo lo hacían con un tesón y un entusiasmo admirables. Lebron James, MVP de la NBA en dos ocasiones y alero de los Miami Heats, también lo hizo con Kareem Olajuwon, para mejorar su juego.
No sólo sirve ver su ejemplo, o partes de su biografía, hay que conocer qué piensan, qué creen, cómo lo almacenan, qué se dicen a sí mismos. En el mundo empresarial Peter Drucker hizo lo mismo en el mundo de los negocios, trasladando modelos de gestión de las corporaciones modernas. Hoy en día se le sigue considerando el gran filósofo del managment.
Modelar significa reproducir, así que debemos procurar que se asemeje lo máximo posible a nuestro ideal, esa es nuestra responsabilidad. Dentro de este proceso de cuánta más información tengamos, mejor será nuestra estrategia. En caso de que no poseamos demasiada información, la fisiología de esa persona también nos dará muchos datos.
Existe un proverbio que dice “Si quieres ser fuerte, hazte el fuerte”, por lo tanto si actúas como si ya poseyeras ese rasgo, puede que al principio no te sientas muy cómodo sea incluso artificial pero si continúas practicando y lo vas añadiendo a tu “repertorio” acabarás “siendo así”. Lo puedes comprobar efectiva y rápidamente con tu postura corporal, si dejas de encorvarte y te mantienes erguido, lo mismo ocurre con la respiración, el gesto y los movimientos. Prueba ahora mismo y utilízalo siempre que desees cambiar tu estado de ánimo.
Modela hasta que puedas modelizar, es decir, construir el tuyo propio.

Piensa que tú también puedes ser el modelo de alguien, así que recuerda que siempre el ejemplo valdrá más que las palabras y si no lo crees echa un vistazo a este video.

Te atreves?

Colgar antes de entrar

image

Fin de un frenético día llegas a casa, abres corriendo la puerta, deseando entrar en tu refugio, te dispones a cerrarla y alguien pronuncia las palabras mágicas “ya era hora”. De repente un sinfín de pensamientos y emociones se abalanzan sobre ti. Notas como te hierve la sangre, como te suben las pulsaciones, como la irracionalidad se apodera de ti y sin más, estallas.
Todo tu día, tu ira, tus frustraciones lanzadas contra la primera persona que se interpone en tu camino, hubiese dado igual sobre lo que hubiese versado la frase de recepción. La necesidad de descargar era imperiosa, el torrente de emociones, imposible detenerlo.
Qué justo no, que con quien te quiere, te ayuda y te sostiene, la emprendas a la primera, cuando con otros, aguantas infinitamente, la máxima humillación. Quizá deberías repartir a cada uno lo suyo y no cargar las tintas en lo fácil, en quien crees, que a pesar de todo va a seguir ahí. No estés tan seguro, a lo mejor tu madre, con su amor incondicional, soportará esa injusticia arropándote con miles de excusas, sobre tu cansancio, tu trabajo, tus frustraciones, es decir, sobre todo lo que conlleva vivir, pero los demás, no aguantarán para siempre y quizás cuando hayas arrugado tanto el papel que envuelve sus corazones y decidas volver a intentar alisarlo y plancharlo, consigas romperlo.
No es tarde, puedes conseguir gestionar tus emociones, verbalizarlas y trasladarlas, de manera asertiva, a quien corresponda, por favor, las del trabajo, allí en la oficina, en el taller…
Imagina, antes de entrar, en la puerta de tu casa,un perchero, y cada día cuelga en él tus preocupaciones, frustraciones y problemas del trabajo, recógelos por la mañana.
No justifiques tus ataques y tus iras con los que debes compartir tus alegrías y dichas. Procura hacerles felices porque hacerlo, repercutirá en ti, además seguro que serán de los pocos que te echarán de menos si faltas, te escucharán si lo necesitas y no pedirán nada a cambio.
Piensa que quizá hoy, tu crédito está a punto de expirar. Merece la pena?

Cuestión de perspectiva

perspectiva

Realmente es  tan difícil ponerse en los zapatos de otro?  Son los indios  quienes revelan en sus leyendas que deberás andar muchas leguas en ellos para poder entender y juzgar, tienen toda la razón pero no tenemos tanto tiempo. También cuando Einstein explica que no se pueden arreglar los problemas, con las mismas herramientas que los han creado, facilita la estrategia, pero a pesar de leerlo  en numerosas ocasiones, hace falta verlo en los demás para darse cuenta de en qué consiste.

Casi todas las personas interpretamos, lo hacemos con nuestro entorno, con quienes están a nuestro alrededor, con las emociones, los olores, los sentimientos… con todo. A pesar de que sabemos que los sentidos nos engañan y  que vemos lo que queremos ver , somos capaces de no dudar y afirmar muchas  de nuestras percepciones como si fuesen verdades incuestionables. Cómo si no, podemos asegurar qué quería decir alguien con su gesto, con su mirada o sin decir nada.

Recuerdas la cantidad de veces que has hecho esto y te has visto con poderes como la lectura de mente, la previsibilidad de lo que van a decir los demás, o incluso de lo que dirían en una situación, la suposición de una observación nada  escrupulosa… todo ello para poder achacar a alguien  la intención de trasladarte emociones negativas y todo ello también si preguntar.

Para evitar llevarnos a engaño y hacerlo continuamente, lo mejor es hacerlo, preguntar, constatar si lo que nosotros hemos visto, entendido u oído se confirma con lo que otra persona percibe. Muchos de los malentendidos que utilizan las enredos de las películas, los trucos de magia y los chistes provienen de ahí. De los dobles sentidos, de lo que no se dice, de lo que nos vemos  y se interpreta. Aunque en esas circunstancias puede resultar entretenido  e incluso gracioso, en la mayoría de los casos, producen problemas de comunicación , que se agravan con el tiempo y se reproducen constantemente, porque casi todos intentamos resolverlos haciendo lo mismo que la vez anterior, con las mismas herramientas.

Si podéis pensar en  alguien  que os saca de vuestras casillas y no recordáis muy bien el porqué pensad por un momento en los desencuentros, casi siempre se producen por los mismos motivos y reaccionamos exactamente igual que la vez anterior. Probad algo,  si tenéis la suerte de tener  algún paciente y perspicaz amigo, o decidís contar un Coach, y le contáis vuestra historia, seguramente os ayudarán a buscar otra perspectiva, a encontrar otra versión. Si hasta ahora,  vosotros, en cuanto no os daban  la razón en un porcentaje alto, decíais   básicamente que no podían  llegar a entenderlo porque no estaban en tu misma situación y dejabais de escuchar . Cambiad de estrategia, usad otras herramientas.

Si en lugar de eso, dieseis por un momento una oportunidad a este nuevo razonamiento, planteamiento, historia, podríais tener una vertiente nueva, una nueva perspectiva que os sacase del bucle y os permitiese una visión menos emocional.

Al fin y al cabo en muchas ocasiones el no saber gestionar nuestras emociones nos juega malas pasadas, nos lleva siempre al mismo iracundo lugar, al que muchas veces no sabemos ni cómo hemos llegado, pero el tiempo que nos lleva volver a nuestro estado normal, nos alerta de lo poco saludable que es seguir en él.

La perspectiva lo cambia todo, quieres cambiar la tuya?

Tempus fugit

relojes

¨Lo que importa más, nunca debe estar a merced de lo que importa menos” Goethe

Esta sugerente cita, enmarca  la reflexión, la gestión del tiempo, o como aclara Covey, la gestión de nosotros mismos. Dolores de cabeza, de cervicales, taquicardias, ataques de ansiedad, la sensación de que llevas todo el peso del mundo a tus espadas y de que llegas tarde a todo o te estás perdiendo lo mejor , son algunas de las sensaciones descritas por quienes padecen la falta de planificación de su tiempo y por ende de su vida.

Ser continuamente asaltado por pensamientos que responden a  “tengo que”, seguidos de “no tengo tiempo para “ que se acumulan sin orden ni concierto  en nuestra cabeza, hacen que andemos cabizbajos y pesarosos, que no  disfrutemos de lo que estamos haciendo en ese momento , que lo hagamos en peores condiciones y que el “ ahora” nunca sea un momento entre el ayer y el mañana.

El tiempo no es oro, es lo más preciado que tenemos, ya que, a diferencia del metal,  no se puede comprar, como bien señalaba Sampedro. Mientras el reloj inexorablemente  marca el paso, qué nos hace ser tan descuidados con lo único que merece la pena en nuestra vida cuidar, qué nos impide planificarnos mejor y dedicarle más tiempo a nuestras prioridades, antes que lamentar  no hacerlas.

Caminamos por la vida, sin pararnos a pensar qué otro modo de vivir habría para no permanecer en este bucle. En muchos de los casos que conozco esta necesidad vital  es tan obvia  que, simplemente al  poner la persona, sobre una hoja de papel, sus tareas prioritarias, ya les relaja el cuerpo y distiende la rigidez del cuello. Una vez plasmado en papel ya pueden verificar que  nos es cierto que no dispongan de tiempo, sino que o bien su mente les impedía entre tanto dato aclararse o que tienen ladrones del tiempo, que lejos de aportar nada acortan el día a pasos agigantados. La televisión y las personas tóxicas son algunos de sus principales exponentes. Si quiere pasar a modo “master” utilice una agenda, un soporte portátil que pueda transportar y consultar en cualquier lugar. Revíselo cada mañana. Sáquelo todo de su cabeza ya, descansará.

Para poder llevar a cabo una buena administración del tiempo es fundamental planificarlo y organizarlo, en primer lugar estableciendo prioridades, pero no sólo en el tiempo de trabajo sino en la vida cotidiana, además esta planificación debe ser realista, tiene que contar los desplazamientos, la necesidad de acoplarse a las distintas tareas y la parte de vida social o de interacción que tienen muchas de ellas. Para poder llevar a cabo esta planificación, hace falta establecer metas y objetivos previos y comenzar con una lista de tareas.

Establezca los roles que desempeña en su vida: individuo madre, padre, hermana, empleada, amiga, miembro de asociaciones, gerente… y distribuya a cada rol, metas, objetivos y resultados para  los siguientes 7 días.

En la ejecución de la planificación, se requiere ser responsable y flexible, puesto que en numerosas ocasiones primar la eficiencia puede ser contraproducente, si en su lugar, valoramos las relaciones y los resultados, estos pueden ser mejores aún no habiendo cumplido con todas las tareas. Suele  ocurrir porque muchas de las acciones que ponemos en marcha y las expectativas que depositamos sobre ellas, son terceras personas las que tienen el control y por lo tanto, la rigidez puede llevarnos a desmotivarnos y a claudicar cuando no se llevan a cabo.

La  organización semanal  es la más recomendable, proporciona una mejor visión que la diaria y además la vida de la mayoría  de nuestro entorno también se rige por esta medida.

Pronto se dará cuenta de que dispone de tiempo de sobra e identificará los hábitos que le impiden gestionar mejor su vida. De usted depende que sigan o no en su agenda.

A continuación les mostraré una herramienta útil para su análisis, la matriz de Covey y su explicación:

la foto (1)

En ella, los factores que definen las tareas son urgente e importante, ante lo urgente reaccionamos, cuadrante I, este agota y consume a muchas personas, este cuadrante crece hasta que domina. Las que  son urgentes pero no importantes, son prioridades y/o expectativas de otros, en caso de que nos dediquemos principalmente al cuadrante III o en el IV , la vida que llevaremos será irresponsable.Las personas efectivas, que llevan a cabo tareas que requieren proactividad, es decir, hacen que las cosas ocurran, se sitúan fuera del  III y IV, reducen el I y se sitúan en el II

Parafraseando a Drucker, las personas efectivas no se orientan a los problemas se orientan a las soluciones. Piensan preventivamente.

Steven Covey  también plantea estas dos interesantes preguntas:

– ¿Qué puede hacer usted, que no esté haciendo ahora y que, si lo hiciera regularmente, representaría una tremenda diferencia positiva en su vida personal?

– ¿Qué produciría resultados similares en su vida profesional o en su empresa?

Hágase estas preguntas y tome decisiones. Nunca es tarde para hacerlo bien.

Elevator pitch

elevator

En un país donde  está mal visto “venderse” porque eres un petulante o un arrogante o a ver qué te has creído, qué posibilidades tiene una persona que ha salido o no ha entrado en  el mercado laboral de poner su empresa o dedicación en marcha, si no tiene claro que el producto que vende es él mismo.

Ese orgullo español, mal entendido, que nos hace intentar disimular nuestras carencias, esconder nuestros fallos y “venirnos abajo”  a la primera de cambio, en qué nos es útil. Antes quizá cuando competíamos con nuestros iguales, en el país  y los tópicos se condensaban en los vasos comunicantes, pero ahora es un lastre, una rémora, un maleficio que cuanto más invoquemos, peor.

Cómo vamos a promocionar valores como el esfuerzo, la perseverancia, el aprendizaje contínuo, si después no sabemos trasmitirlo porque o nos da vergüenza o  hay que ser modesto, o humildes, qué necesidad de deslindar conceptos, adjetivos y perspectivas. Qué tiene que ver todo esto con proclamar a los cuatro vientos todo lo que te has ganado con tu esfuerzo, con tu trabajo, con tu tesón. Los norteamericanos dejaron atrás el concepto de Tocqueville de envidia democráctica, en el que quien despunta en el grupo es obligado por éste a volver al redil  o estigmatizado para siempre, de qué sirve igualar por abajo, de nada!!!

Quién se ocupa de prender en las jóvenes generaciones el entusiasmo de hacer de su pasión, un trabajo y de éste su sueño, su forma de vida y su triunfo. Quién? Quién nos aborrega como si viviésemos en un país en el que todos somos iguales, en régimen de escasez y con la única posibilidad es “colocarse”. Quién les enseña a nuestros pequeños que no son capaces de ser quienes ellos deseen y que por el camino se encontrarán miles de obstáculos pero también miles de soluciones. Qué hay que luchar!

Prueben  un divertido experimento cuenten su sueño a alguien, a quien le quiera escuchar  díganles que como piensa trabajar en algo que le apasiona, poniendo los cinco sentidos, con todo su  empeño y entusiasmo, seguro que no le va a faltar trabajo nunca. Que fruto de esto y gracias a su esfuerzo y tesón, cada vez podrá disponer de más ingresos  y que sin querer seguro que se vuelve  millonario  y no descarta aparecer en la revista Forbes.  La primera reacción será  de asombro o de risa, pero cuando vean su  entusiasmo y escuchen sus planes, pasarán a una segunda fase en la que al menos albergarán duda sobre su sueño y cuando se alejen  se quedarán pensando si ellos mismos no se estarán perdiendo alguna oportunidad. Y sin embargo usted estará más conectado que nunca a su  objetivo.

Pues claro! se pierden la oportunidad de buscar, de ensayar, de compartir, de probar, de soñar de pensar en grande, de vivir!!! Qué sería lo peor que nos podría ocurrir y si no soñásemos?

Claro ahora entiendo conceptos como la suerte, cuando pregunto -a quien lo argumenta como factor de desarrollo de sus carreras, o de sus logros o  de su vida,o de vidas de éxito- a qué se refiere con suerte, la gran mayoría no sabe definirla, pero tras mucho divagar concluyen con similares definiciones de azar.

Nada que ver con cuestiones fundamentales como  el carácter de la persona, con lo que ésta  trasmite o quiere transmitir, con su trabajo personal para dar la imagen que quiere de sí mismo y no la que cree que da a los demás, con los riesgos que corre y las oportunidades que busca, con la superación de miedos y la automotivación diaria. Todo esto es el azar?

Si lee libros de desarrollo personal, autoayuda o como quiera denominarlos, la mayoría de los autores,  ejemplos y testimonios de esfuerzo, son extranjeros, muchos de ellos norteamericanos. Tienen varias cosas en común, hablan de fracasos, de superación personal, de no tener más límites que los que uno se impone, del “tú sí que puedes”. Sabemos más de la vida de esfuerzo de cualquier Presidente norteamericano, de cualquier estrella de la NBA o Hollywoodiense que de nuestros propios vecinos. Es eso normal?

Aquí contar  los fracasos no ayuda, sino que avergüenza y conlleva una lacra vital que hay ocultar a toda costa, como si que saliese todo a la primera y perfecto, fuese marchamo de calidad español. Ah! pero tampoco los éxitos, no se debe hacer,  hay que disimular, no herir susceptibilidades. Hay que ser del montón, venga ya!!

El mundo ha cambiado y el cambio ha llegado para quedarse, así que si seguimos con esta promoción de valores. Nos espera un futuro “halagüeño”

Si queremos emprendedores necesitamos  personas que crean en ellas mismas, que tengan capacidades para sobreponerse, inteligentes emocionalmente, que sepan cuáles son su cualidades y dónde las han adquirido, para qué sirven y cómo se emplean. Que la vida no consiste en conseguir un “buen” trabajo, se trata de hacer de nuestros sueños una manera de vivir, en la que las horas que empleas en tu labor no sean de castigo, sino de creatividad, de imaginación, de construir, sabiendo que el recurso humano del futuro serás tú mismo y que está  lejos de mimetizarte con una empresa y pasar desapercibido dentro rezando para que no prescindan de tu servicios . Tu producto  eres tú y necesitas un plan de ventas ,ya que tus futuros clientes estarán igual en la cola del supermercado , que en la del banco o en el parque. Así que prepárate.

Un “elevator pitch” es un anglicismo para denominar un discurso de un minuto en el que te vendas, tú y/o tu proyecto.  Ya sabes cuáles son tus puntos fuertes, tu sueño… pues no pierdas el tiempo y púlelo. Te dejo una herramienta del  Harvard Business School que te ayudará.

A qué esperas?

Mente sana en cuerpo sano

davinci

Mayo, se acaban los meses con «r,» sube el mercurio, llega el verano y se intensifica el bombardeo de las campañas de las cremas solares, los descuentos en los gimnasios, los trajes de baño y las dietas mágicas.Y por supuesto los que no han desaparecido, durante el año, las mujeres aladas de la lencería y los  fornidos hombres de los perfumes, quienes ahora ya,  nos resultan insultantemente perfectos.

Todos los reclamos publicitarios asocian el incumplimiento de los planteamientos anteriores con el miedo, miedo a  no estar lo suficientemente  atractivo, a no ser aceptados, consiguen en muchas ocasiones que cifremos nuestro bienestar en una carrera de fondo  que incluya una delgadez extrema, un cuerpo fibroso plagado de músculos vigorosos, un moreno rabioso y una piel tersa que desdiga nuestra edad. Como sin esas condiciones uno no pudiese pasar el verano en la playa o en la piscina y tuviese que avergonzarse más de eso que de cómo he leído hace poco de “comer pañuelos de papel “para evitar la ingesta de alimento. Estamos locos o somos incapaces de ser felices, o quizá de conseguir los objetivos que nos planteamos o de vivir y disfrutar del momento sin presiones, ni condiciones ulteriores.

Dónde estaban estos pensamientos cuando llovía, cuando las bajas temperaturas escondían nuestra epidermis tras distintas mezclas de tejidos. “Tapar” la cuestión, significa eso, tal cual que nos olvidamos mientras no aflora. O es que quizá no tiene absolutamente nada que ver con comer saludable y mantenerse en forma.

En realidad, no tendríamos que necesitar un espejo, ni un nutricionista, ni un monitor que nos diga qué comer o qué hacer, de eso ya bastante sabemos.Necesitamos una mente que trabaje para que nosotros  juguemos a nuestro favor, una mente  que “autodiscipline”  nuestro cuerpo. No para que los demás nos vean mejor o peor, sino para que estemos más conformes con nosotros mismos. En primer lugar porque conseguimos objetivos y eso nos reconforta y sube la autoestima y en segundo, porque estando sanos y en forma, tendremos que lamentar  menos enfermedades.

Cada vez son más los estudios científicos que nos llevan a pensar que, a pesar de decirlo hace casi 2500 años,  Hipócrates  tenía razón  cuando aconsejaba “que el alimento sea tu medicina”. Qué nos ocurre para que a pesar de ver que claramente estamos sobrealimentados, permanezcamos sin tomar una determinación. Porque está claro que cuando libros como “La enzima prodigiosa” son de los más vendidos en las ferias,el asunto nos importa.

Está comprobado que el exceso de alimentación no sólo nos acarrea problemas circulatorios, de huesos,  de memoria, sino que también influye en otras enfermedades, físicas y psíquicas y aún así somos incapaces de ponernos manos a la obra. Comer de todo pero en pequeñas cantidades, en plato pequeño, cantidad de dietas infernales con defensores y detractores, efectos rebote, está claro  de dónde procede  nuestro superávit,  de   la cuenta de ingresos y gastos energéticos.

Conocemos también los beneficios del ejercicio físico, su relación directa con la felicidad, con la liberación de endorfinas, andar, correr, bailar, todo tipo de actividades físicas y deporte y sin embargo somos presa de las miles de excusas que  anteponemos, en cuanto nos disponemos a hacerlo.

Observad además lo curioso de las distintas reacciones, como nos orientamos al placer: cuando nos asalta el «hambre», nos sentimos invadidos por una fuerza superior contra la que  nos parece, no podemos luchar  y pensamos que, cuando antes nos rindamos, antes disfrutaremos del recuerdo placentero inmediato que proporciona. Sin embargo cuando pensamos en el deporte, no nos enfundamos corriendo las zapatillas y salimos sin pensar, nuestra reflexión pasa por unos minutos en que ese impulso inicial se desvanece y las pegas entran en tropel en nuestra mente. En lugar de abrir la caja de los beneficios, escudriñamos en nuestras bolsas de basura y comparamos, esfuerzo, sudor con cualquier otra actividad y tras este concienzudo análisis, en numerosas ocasiones no salimos.

Qué ocurriría si  empleásemos las estrategias al contrario: la de la comida en el ejercicio y la del ejercicio en la comida. Si nos relajásemos durante un rato antes de engullir cualquier cosa, preguntándonos para qué. Y si una alarma sonase y sin pensar saliéramos automáticamente a ejercitarnos.

Quizá sea un objetivo demasiado ambicioso para empezar.

Intenta algo más sencillo, visualízate todos los días, cómo quieres estar y qué vas a hacer cuando estés en forma, hazlo a menudo.

Dividir en tareas pequeñas un gran objetivo, será  un mejor comienzo. Recuerda que tu peor enemigo es la estrategia todo-nada, tirar todo por la borda al menor obstáculo supondrá una mentalidad perdedora que tiene escasas posibilidad de conseguirlo y de volver a intentarlo.

Qué te pareceré llevar un diario de lo que comes, desde que te levantas hasta que te acuestas, busca una agenda que puedas transportar con facilidad o en el móvil, recomiendo mejor una libreta y escribirlo, da mejores resultados. Mañana intenta suprimir algo de esa lista. Cuando por las noches la ojees, tendrás una idea de lo que al día siguiente puedes  modificar o eliminar, al cabo de la semana sabrás cómo comes, pésate cada quince días y apúntalo. Tú mismo verás el cambio y serás el responsable del mismo.

Con el ejercicio plantéate un objetivo pequeño, alcanzable, específico, por tiempo, por días y anótalo también en tu diario. Leerlo, revisarlo y tachar los objetivos cumplidos, será tu mejor recompensa. Si al principio necesitas ayuda acude a un Coach, nuestro trabajo consiste en que, tras  un proceso de entrenamiento  individual en el que te responsabilizas  y conciencias, el resto del camino lo hagas tú solo.

Comienza pensando en lo bien que te vas a sentir dominando tu cuerpo y tu mente y haciéndoles que trabajen para ti todo el año, sin que tu esfuerzo se deba a tal dieta o a tal entrenamiento en los que  hasta ahora ponías tus esperanzas.

Será sólo un éxito tuyo. Cuándo empiezas?