¿Qué das por hecho?

ordenes

 

 

Una de las cuestiones que más inversión de tiempo y de dinero conllevan en muchas de nuestras empresas es «dar por hecho» cosas.

Damos por hecho que todo el mundo conoce y comprende la misión y la visión de la empresa, lo que significa cada palabra, lo que conlleva y lo tiene presente.

Damos por hecho que las personas han entendido los objetivos y comprenden en qué consisten y  qué  se espera de ellos.

 Damos por hecho que, con escasa indicaciones, las personas harán el trabajo conforme a nuestras expectativas, que saben cómo hacerlo.

 Damos por hecho que tienen los conocimientos y las habilidades que se esperan para desempeñarlo.

 Damos por hecho tantas cosas que todavía usamos las viejas frases de “hazlo como siempre”, “esto ya sabes cómo hacerlo”, “sabes lo que esperamos de ti”  y  todavía creemos que tendrá inmediata respuesta afirmativa, sin que incluso el interlocutor se atreva a preguntar qué o cómo por no estar a la altura.

 La cuestión es cómo nos comportamos ante una orden que nos está clara o que no tiene suficiente detalle como para que se lleve a cabo cumpliendo lo esperado.

 La confusión tiene dos direcciones y comportamientos paradógicos : una, al que ordena le resulta más fácil e invierte menos tiempo al principio y el que recibe la instrucción por miedo o vergüenza no es capaz de preguntar para asegurase de que ha entendido lo que le piden o resolver alguna duda que tenga, por lo tanto lo hace como él cree. Esto se multiplica en estrés cuando el empleado en novel.

 Este proceso lleva a un sinfín de acciones negativas empezando por el feedback cuando se entrega, o no está bien confeccionado, o no en el plazo que se quería o no como tú querías. Entonces comienza un proceso en que las dos personas entran  en un bucle en el que piensan mal el uno del otro, culpándose mutuamente de lo que consideran un fracaso sin autoría propia. Eso enturbia el trabajo, la relación y consigue incrementar la rotación en ese departamento o con ese manager.

Si deseas que esto no ocurra así puedes establecer un procedimiento que comience por clarificar qué, cómo, cuándo y dónde debe estar efectuado el trabajo con el detenimiento necesario.

En primer lugar puedes conseguir que la persona que trabaja contigo sea capaz de dibujar mentalmente lo que necesita ser hecho, con todo tipo de detalles. Explicándole qué es lo que hace ese trabajo importante para la compañía. Puedes preguntarle si tiene alguna cuestión acerca de ello y escuchar con atención, esto te dará muchas pistas de los obstáculos que ve de entrada y podrás ayudarle. Si es una persona que lleva tiempo en la empresa puedes pedirle su punto de vista y sugerencias.

En segundo lugar, puedes comprobar qué ha entendido la persona, hazle un resumen de todo lo que le has transmitido y pídele el suyo propio  para chequear su grado de comprensión, cada persona según nuestras experiencias pasadas ponemos el foco en algo diferente que puede no ser coincidente.

 Y finalmente proporciona feedback con regularidad y no sólo negativo, sobre todo cuando se llega nuevo a un sitio o se desempeña una tarea nueva, que se encuentre apoyo en los jefes y los compañeros es algo muy agradecido e  inolvidable. No pienses en, si a ti te lo hicieron o no. Sé su entrenador, alguien proactivo y hazlo sin más.

Todo este proceso puede durar ¿cuánto?,¿diez minutos?

¿Configuras tu semáforo?

semaforo

 

Imagina que un semáforo dirigiese tu vida. Como en el elemento de circulación, las órdenes por las que te puedes regir son rojo, ámbar y verde. Como para circular, rojo significa detenerse, ámbar precaución o detenerse  y verde avanzar.

 Si ya te has situado en este elemento y detenido a pensar su funcionamiento, seguro que ya has reparado en que existe o debe existir un centro en cada ciudad en el que se regula y configura  la duración de cada luz del  semáforo en función del tráfico que hay en cada intersección.

Ahora ponte en la situación que en que tú mismo regulas el semáforo de tu vida. Puedes pensar por un minuto, ¿ en qué posición pasa la  mayor parte del tiempo tu mente?

Puedes ser de las personas cuya amígdala refiere un cerebro  que responde a una alerta continua, es decir, vives en modo supervivencia, con ese mecanismo de  la antigüedad, tiempo en que este tipo de cerebro era necesario para mantenerse vivo con las constantes amenazas de la propia la naturaleza. Tu mente continúa en este modo, de manera que se alarma por cualquier suceso que entiende es una amenaza y por ende te considera en peligro. Poniendo en marcha  cortisol, la hormona del estrés y  el sistema parasimpático,  haciéndote sentirte mal  y produciéndote una reacción excesiva  independientemente de la importancia del hecho. De debates entre un constante amarillo y un intermitente rojo. Imagina, ¿qué puede producir esto en tu cuerpo y mente?

Puede que tu amígdala te alerte igualmente de estos peligros pero tú estés alerta y no te produzca esta reacción. Es decir circules entre verde y ámbar.

Y puede que no sólo la hayas acostumbrado a vivir en alerta roja o amarilla sino que hayas conseguido a través de tu entrenamiento consciente pasar al verde y vivir tranquila, con algún amarillo que reflexionas con tu recursos y experiencias para volver al verde.

Hay quienes esperando un milagro, sólo quieren utilizar esta estrategia en los momentos en que ya han sido invadidos por el estrés, y claramente,  no funciona. Cambiar tus hábitos de pensamiento no lleva unas pocas semanas. Imagina todo el tiempo que has empleado en configurar el semáforo con el que “circulas” hasta ahora.

La buena noticia es que no tienes por qué seguir utilizando esas pautas que te mantienen a la defensiva, en guardia, alerta, estresado, que te consume ingente energía y te deja exhausto.

Dos cuestiones que la neurociencia ha puesto a tu disposición, tras conocer la plasticidad del cerebro sano hasta que mueres son la meditación, que entre otra cuestiones te ralentiza el diálogo interior, te “desenchufa” y te enfoca y el entrenamiento del pensamiento para no pasar por alto las experiencias placenteras y positivas, rememorándolas conscientemente a lo largo del día.

De ti depende ¿configuras tu semáforo?, ¿o piensas que seguir en rojo es inocuo?

Nada es para siempre

relojarena

 

Cuando nos encontramos ante una decisión que consideramos difícil, sobre todo porque nos hará salir de una situación en la que estamos estancados o nos sentimos bloqueados, le damos tanta importancia que nunca nos parece que tenemos lo suficientes datos y estamos lo suficientemente seguros como para tomarla sin más.

Si recuerdas cuál fue la última de este tipo de decisiones que has tomado y te das el tiempo necesario para rememorar tu estado entonces, podrás comprobar por analogía que, lo que hace tiempo te parecía decisivo, hoy no es más que un momento más de tu vida.

Parece paradógico que en un mundo en el que lo único seguro es el cambio, busquemos denodadamente la estabilidad, en el trabajo, en la pareja, en casi todo… a pesar de que no deja de ser una ilusión y que no reparamos mucho en como dice la canción “y cómo hemos cambiado”.

Quizá hoy te parezca decisivo salir o no con una persona, irte a vivir con ella, cambiar de trabajo, reinventarte y te dé miedo o pereza, aunque si recuerdas las numerosas veces que has pasado por esto, no podrás por menos que relativizarlo. Ve por ello, por lo que te importa. ¿Qué es lo peor que podría pasar?

 

Si buscas la estabilidad, esa supuesta seguridad que no es más que un sentimiento, a lo mejor te estás perdiendo lo mejor de la vida, que es vivirla y tener los suficientes arrestos para comprobar si ese deseo que tienes hace tiempo  o esa decisión que no te deja dormir, merece la pena. Prueba. Eso significa estar vivo y dirigir tu vida.

Nunca sabrás si eligiendo otra cosa en ese preciso momento habrías acertado. Puedes castigarte, no muy inteligentemente, adornando tras el paso adelante la  posibilidad que descartaste pero no dejarás de engañarte a ti mismo.

Todas las decisiones que tomas van forjando tu personalidad y añadiéndose al acervo de tu experiencia, por lo tanto tras cualquier decisión ya no serás el mismo. Serás más sabio.

Juzgar tus decisiones del pasado con tus conocimientos actuales no es justo, ni sano, ni  aporta nada positivo.  Piensa que habrás aprendido y la próxima será siempre decidirás mejor.

¿Prefieres vivir o arriesgar o lamentarte en tus últimas horas?

te dejo este TED de Dan Gilbert para que abundes en tu reflexión.

¡¡Yo lo tengo claro!! Nada es para siempre.

¿Promueves indecisos?

indecisos

 

 

“No tiene iniciativa”

“Tarda siglos en decidirse”

«Todo lo que tengo que decidir yo»

«No puede hacer nada sin mi»

«No se decide nunca»

“Al final lo tengo que hacer yo”

“Nunca sabe lo que quiere”

Estas son algunas de las perlas que les dedicamos a las personas que etiquetamos como indecisas, y por ende débiles  y lo hacemos sin paños calientes, con crueldad y superioridad, pero ¿te has preguntado alguna vez si tienes algo que ver en ello?

Has pensado si tienes la suficiente paciencia para que esa persona  responda o actúe a otra velocidad distinta de tus expectativas, o les has dado la oportunidad de que diga  o haga algo diferente a lo que tú piensas.

Seguro que si a alguien le preguntas qué quiere comer y en los siguientes segundos le ofreces tus opciones, indicándole cuál sería la óptima, le queda poco por pensar.Sobre todo porque ya te has encargado de dejarle claro que eso se decide en segundos y si no es así, no está preparado.

Seguro que si encargas a esa persona una tarea y cuando te la entrega o la realiza no responde a tus expectativas, rápidamente le das las instrucciones pertinentes, sin reparar en preguntar por qué lo ha hecho así, o pensar que a lo mejor incluso lo ha mejorado y tú no eres capaz de verlo. Dándole a entender que su iniciativa huelga y que debe ceñirse a lo correcto que es lo que tú piensas.Ya no hablo de si encima criticas destructivamente la propuesta.

Seguro que sólo con tu propia experiencia, has visto a esa persona que no ha elegido algo, de acuerdo a tu criterio y sin dudarlo le espetas que eso no le conviene, como si supieses todo acerca de ese tema, da igual si es aceptar o rechazar un trabajo, una pareja, una actividad…es más, osas hacerlo, sin haberla vivido.

 

Incluso te has atrevido a no dejar en paz a esa persona, basándote en el chantaje moral del cariño o de la responsabilidad para no cejar en tu intento, por cualquier medio, de influir hasta conseguir tu propósito, salirte con la tuya.

Entonces de qué te quejas después sobre esa persona si la has hecho a tu imagen y semejanza, no hará o dirá nada, al menos en tu presencia, que muestre una  preferencia propia, primero por miedo a tus represalias y segundo porque tiene tan poco entrenada la toma de decisiones y la  proactividad, gracias a ti, que tomar la delantera nunca estará entre sus primeras opciones.

¿Necesitas que te consulten todo para sentirte seguro?

Quizá lo que necesites sea un viaje a tu interior para ver dónde nace ese afán de control y si tú lo tienes todo en orden.

De verdad que piensas que tu experiencia es tan fantástica como para ser el modelo a seguir por todo el mundo.

O que tu visión de futuro es parte de tu poder paranormal.

De lo que sí estoy segura es  que lo quieres hacer es ayudar a esa persona y en ese momento no encuentras más recurso que empujarla al cambio. Pero éste es una puerta que se abre desde dentro así que por qué no intentas hacerle preguntas, sabiendo que nadie tiene la respuesta ideal, y le ayudas a reflexionar para que tome su propia decisión.

Quizás aprendas algo, matices tus «verdades incuestionables» y puedas ver el potencial real de esa persona, sin tus filtros.

 

No creo que quieras ser más responsable de otras vidas que de la tuya propia.

Tú decides pero al menos luego, no le critiques. Es parte de tu obra  J

¡Buen fin de semana!

¿Cómo empiezas tu día?

 

amanecer

 

Suena el despertador abres el ojo y cuando te das cuentas de que estás en tu cama y es lunes, deseas meterte en la máquina del tiempo hasta el viernes, da igual si desaparecen días de tu vida. No te gusta tu trabajo, no te gustan tus compañeros, tienes un largo camino hasta el trabajo con tráfico, o apretado en un transporte que aborreces. Todo el trayecto lo haces mirando al suelo, absorta en tus pensamientos negativos. Todo es susceptible de ir a peor. Efectivamente levantas la persiana y está lloviendo… más atasco, más tristeza, más melancolía, peor humor. Cambio de atuendo…no puedes desayunar, no llegas, me voy.

Suena el despertador con tu canción favorita y ensayando ese paso tan divertido de este verano, te levantas pensando en que tu día va a estar lleno de oportunidades. Quizá conozcas a alguien en el tren o el autobús, a lo mejor este contacto te lleva a una buena e interesante conexión personal o laboral, voy a ir sonriendo,  erguida, pisando fuerte para aumentar mi  seguridad, seguro que consigues que se dirijan  a ti o quizá empezarás ese libro tan interesante o escucharás esas clases de inglés en el coche. Siempre aprovechando el tiempo. Vas a poner en marcha una nueva estrategia con ese compañero que no conectas, lo verás como un reto, eres proactiva y no esperas a que los demás, tomándote la delantera, dirijan tu vida. Desayunas fuerte para vivir un día lleno de oportunidades y sorpresas que no vas a volver a vivir y piensas exprimirlo desde el primer minuto. Agradeces  este día.

No tienes para qué levantarte no tienes empleo, te sientes tan raro y diferente que te gustaría despertarte el día que vuelvas a tener que levantarte para trabajar, aunque no te guste el trabajo, o tus compañeros o esté lejos, otra vez perderías días de tu vida para pasar de esta situación.

Está lloviendo, lo que le faltaba a tu ánimo unas melancólicas gotas de agua cayendo a través de la ventana, ni siquiera habrá gente por la calle, te vuelves a la cama. No volverás a encontrar trabajo, mira cómo está todo. Vas a poner las noticias que siempre refuerzan tus tesis. Todo está mal.

Suena el despertador y no tienes que ir a ese trabajo que tanto detestabas, por fin tienes el tiempo y la energía suficiente para buscar lo que quieres. En realidad te han hecho un favor, obligándote a salir de tu zona de confort, tú sola no lo hubiese hecho nunca y ahora te das cuenta de todas las habilidades que estabas perdiendo. Tendrás que restringir tus gastos pero tienes demasiadas cosas y es para ti un reto vivir con menos, además tu aventura merece la pena.

Llueve, genial, estás a cubierto calentita, todo estará más verde y colorido este año, y eso te permitirá que disfrute más de la naturaleza y pensarás en toda las personas a las que el agua hace felices y que contribuyen a la mía, como los agricultores. Gracias por este agua que además amortigua la polución. Además hoy no contaminas con tu coche. Desde casa empezarás tu estrategia para conseguir el trabajo que quieres. Te pones a ello.

 

Tus pensamientos hacen tu vida. Ésta puede ser un infierno o una gran aventura. De ti depende si todo es amenaza o reto.

¿Me recibes?

walkies

 

Una de las habilidades de cualquier persona que quiera liderarse y después liderar es aprender a escuchar.

Es sencillo escribirlo, recomendarlo y rogarlo pero ponerlo en práctica es una de las cuestiones que a muchos se nos hace más difícil. Sobre todo porque vivimos en una sociedad en la que hasta hace poco se identifica al fuerte, al poderoso o al jefe con el que habla y a los demás con los que escuchan a su amado gurú.

Tenemos tan grabado en el ADN esta cuestión que si te precias, puedes pasarte el día hablando en lugar de callar y escuchar. Esto que al principio es una muestra de fortaleza, acaba siendo tu Talón de Aquiles cuando acabas interrumpiendo, hablando sólo de lo que a te interesa o impartiendo monólogos sobre ti mismo.

Estamos tan acostumbrados a esta creencia, que no nos damos ni cuenta de que copamos las conversaciones y aburrimos al personal con nuestras interminables  peroratas.

A veces puedes pensar que tus temas son más interesantes o quizás no te has acostumbrado al silencio y te resulta violento, la cuestión es que hilamos unas cosas con otras y, lejos de interesar al personal, le demostramos lo poco que nos interesan sus historias, opiniones y sentimientos, la falta de paciencia que tenemos y lo interesante que nos parecen  nuestras vidas en comparación.

Cuando te quieres dar cuenta la verborrea impertinente se ha convertido en un hábito.

Si además tienes responsabilidad para con otras personas, familiar o laboral, a esta creencia de “el que calla otorga” le añadirás que “los jefes lo saben todo” con lo cual impartir doctrina y sentar cátedra serán dos objetivos tuyos para «hacerte respetar» que te exigirán ingentes cantidades de energía. Encima paradójicamente el  mensaje que les envías es que no te importan lo más mínimo, ¿te parece exagerado? Compruébalo.

Por si no te has enterado los tiempos han cambiado y ya nadie quiere un jefe así y menos si quieres ser un líder aunque es cierto que aprender a escuchar está a tu alcance y lo puedes entrenar con distintas tácticas.

Si acabas de empezar y consigues no interrumpir y dejas hablar hasta que la otra persona acabe su argumentación, sin manifestar desinterés física y mentalmente con tu interlocutor, habrás empezado el cambio.

Imagina que hablas por un walkie-talkie o que estás en una permanente conferencia, ¿a qué tienes que esperar a que el otro termine? Recuérdalo en presencia de tu interlocutor.

Si quieres saber lo que se siente, queda con una persona de confianza y cuéntale el experimento, dile que le vas a contar algo que para ti es muy interesante y hazlo pero dile que te interrumpa, se distraiga y cambie de tema mientras lo haces, así sabrás de primera mano cómo se siente a quién tú se lo haces y después, tú eliges.

Armarse de paciencia

paciencia

 

Las dos armas más poderosas son la paciencia y el tiempo” no sé si Tolstoi tenía toda la razón o parte, pero hay veces que haberla trabajado tiene sus réditos, uno no se rinde fácilmente.

Para cualquiera de nosotros vociferar, culpar a alguien, enfadarse con el sistema, con quien te atiende o incluso con algún objeto cercano o instrumental, cuando algo no va como queremos, es una de las primeras reacciones. Además de fastidiarse el resto del día

Seguramente habrás visto a algún deportista ensañarse con su raqueta, con su balón o con su útil de trabajo. A los demás con el teléfono, el ordenador, el ascensor o cualquier cosa que no trabaje a la velocidad de nuestras expectativas.

A lo mejor has cambiado de película en el cine o visitar algo, o  has dejado de adquirir aquello que querías simplemente porque había que esperar cola y no te era grato perder su tiempo allí.  Seguramente en algunos casos lo que ibas a adquirir tampoco era tan interesante o tan necesario pero… te diste cuenta de cómo la ira se apoderaba de usted durante la espera.

Yo he tenido mi  último entrenamiento esta mañana, tratando de enviar una solicitud telemática  a la Administración, he hablado por teléfono, he chateado en numerosas ocasiones y no he conseguido mi objetivo… de momento, registrar mi solicitud. La incidencia ha quedado registrada pero yo también he podido registrar mis emociones y pensamientos a lo largo del proceso y gestionarlas sin alterarme y sin culpar a nadie más que a mí del asunto.

Aunque lo podía considerar una pérdida de tiempo, a lo largo del proceso he aprendido algunas comprobaciones que ignoraba y he trabajado cómo mantener  mi paz interior y saber desconectar de esto para pasar a otro asunto.

Querer las cosas y tenerlas ya, es algo a lo que nos hemos acostumbrado a la velocidad del rayo, uno de los múltiples eslóganes «on line» que podemos  leer “ Cómpralo por la mañana y estrénalo por la tarde”.

Vivimos tan rápido que consumimos a la misma velocidad, apenas nos deleitamos con la cantidad de cosas magníficas que nos pasan a diario, no les damos apenas importancia y no sólo eso sino que cualquier atasco en nuestro camino, hace que nuestro día sea calificado como aciago. Da igual si es de la impresora, de tráfico, la tardanza de un compañero, alguien que no nos coge el teléfono cuando llamamos, todo nos pone de los pelos.

Si trabajas tu interior te darás cuenta de que esto te ocurre cada vez con menos asiduidad y tu paz interior aumenta si no es hora de que te pongas en marcha y ejercites tu paciencia.

Mantener la constancia a pesar de la dificultad, la oposición o la adversidad no sólo te  satisfará personalmente al haber vencido a tu “yo inmediato” sino que formará parte seguro de tu éxito.

Aquí te dejo unos curiosos e interesantes ejercicios :  http://es.wikihow.com/desarrollar-la-paciencia

Oooooohmmm!!! 😉

Foto:wikihow

Algo nuevo

new

 

 

Cuando pensamos en esta  frase es recurrente pensar en cosas  no en  actividades, a pesar de que quienes investigan concienzudamente sobre la felicidad no dejan de aconsejar la inversión en éstas últimas antes que en objetos.

 Y es sobre eso sobre lo que quiero reflexionar hoy, sobre lo nuevo. A  muchas personas el cambio en sus vidas les produce aversión, tratan de “rutinizar” tanto sus días que, cualquier cuestión sobrevenida les causa  problemas de estrés y sus consecuentes y perjudiciales reflejos fisiológicos.

 Cuando vamos creciendo es cada vez más usual reunir más y más  hábitos y rutinas que nos llevan a no tener que pensar o decidir para casi absolutamente nada a lo largo del día, siendo la mayoría de nuestros actos automáticos.

 Sólo tenéis que pensar, ¿cuándo fue la última vez que aprendiste o hiciste algo nuevo?

Seguro que en cuanto a idiomas, llevas años dándole al inglés pero, ¿lo has intentado con  otras lenguas? En cuanto a deporte ¿te atreves con alguna otra disciplina?, en tu formación, ¿has innovado? , ¿has cambiado de trabajo?, ¿de casa?, al menos, ¿de camino a ambos?

Quienes tienen éxito hacen todo lo contrario, se acostumbran a vivir cómodos  en la incertidumbre y arriesgan. Como ejemplo, un porcentaje muy alto de los CEO de las compañías, no están más de cinco años en el mismo trabajo.

 Ahora que la neurociencia  pone a tu alcance el saber que aprender o hacer algo nuevo,  es un estupendo ejercicio para tu mente que te aumenta las conexiones sinápticas y te mantiene joven la mente, no puedes seguir con antiguas recetas.

 Además,  saberte un aprendiz es bueno  para domesticar tu ego, para entender a quienes están empezando, te obliga a hacer las paces con esa frase que ya no utilizas hace tiempo “no lo  sé ”.

 Mantiene joven esa curiosidad que te lleva a estar alerta y disfrutar de los cambios, te ayuda a ser creativo, a tener muchas más perspectivas de la misma cuestión y opciones como solución.

 Recuerda que si no tienes “inputs” nuevos tus “outputs” serán los de siempre y continuarás intentando resolver problemas con el mismo nivel de pensamiento con el que crearon, con lo cual acabarás sintiéndote estancado.

 Estas son sólo algunos de los beneficios de aprender algo nuevo. Te dejo hasta el próximo 15 de Septiembre, cuando nos volvamos a ver para que hayas decidido qué será lo nuevo que hagas o aprendas este curso.

 Al fin y al cabo, todos necesitamos mejorar.

Te dejo este TED talk de Matt Cutts para que abundes más en tu compromiso

¿Qué autopistas iluminas tú?

autopistas

 

Si has tenido un insignificante contratiempo, como un resfriado, estas vacaciones, habrás podido comprobar la diferencia que existe entre pasarlo trabajando, en casa cerrado o cuando continúas disfrutando de tu tiempo de ocio. Seguro que no ha sido obstáculo para poder pasarlo bien, minimizando sus efectos y concentrándote en lo bueno. Además  seguro que si haces un resumen de tus vacaciones este pequeño contratiempo no te ocupará nada, mientras  que podrás narrar muchas anécdotas que evocarán agradables recuerdos para ti.

Esto lo que te demuestra es lo relativamente fácil que es entrenar tu mente para que lo positivo sea lo importante, enfocarte en las experiencias que te hacen sentirte bien, las emociones que te sean positivas, es más fácil de lo que todos creemos.

A veces  pretendemos hacer esto, intentar evocar todos estos momentos en situaciones en las que el estrés ha hecho su aparición súbitamente y en gran cantidad. Pero sólo conseguimos quedarnos en eso en el intento, diciéndonos a nosotros mismos que lo de poder cambiar tus pensamientos es una patraña.

Para que nuestra mente pueda acostumbrarse a vivir en positivo, en un remanso de paz, que nos haga relativizar todas nuestras experiencias y concluir algún aprendizaje útil de todas ellas requiere un entrenamiento consciente. Un cambio de nuestro modo automático.

Cada vez que recurrimos a pensamientos negativos, emociones negativas y experiencias de ansiedad, tristeza, miedo se encienden las mismas autopistas sinápticas en tu mente, recorres los mismos caminos y sólo enciendes esas luces, por lo tanto lo más fácil para tu mente será transitar por ellas sin el más mínimo esfuerzo.

Sin embargo si dejamos de ir tan deprisa por la vida, podremos disfrutar de pequeñas experiencias sumamente agradables que encenderán otras luces y abrirán otros caminos en nuestra mente e irán acostumbrándola a que éstas sean las sendas por las que queramos caminar. Esas experiencias que siempre decimos que son las mejores pero que vivimos a toda velocidad sin rememorarlas.

Si deseamos ser personas relajadas y tranquilas, ésas serán las experiencias que querremos vivir más a menudo, disfrutando de cada segundo de ellas y almacenando esa sensación para que cada vez sea más habitual en nuestra mente. Lo mismo  con el agradecimiento, el amor, la diversión… al contrario de lo que hemos hecho hasta ahora con el miedo, la culpa, la vergüenza, la ira…

Son las experiencias en las que nos concentramos las que marcan como funciona nuestra mente y ese modo automático que nos crea malos pensamientos o miedos lo hemos creado nosotros pensando en esos momentos durante tiempo, dándole a estos episodios más protagonismo del que querríamos en nuestro interior.

Por lo tanto está en nuestra mano modificarlo entrenando. Concéntrate en este verano y piensa a qué momentos das más importancia, a los positivos o a los negativos. Si ganan estos últimos quizá quieras construir otra autopista mejor.

Recuerda el adagio anglosajón “Use it or lose it” (o lo usas o lo pierdes)

¿Has perdido tu capacidad para ser feliz?

¿Eres lo que tienes?

tener

 

Acostumbrados a hacer pocos viajes interiores a las profundidades de nuestro ser, hacemos que la apariencia o “el tener” sea una cuestión que dirija en nuestras vidas, casi todo.

No  me refiero en concreto a nuestro aspecto sino a todas las cuestiones con las que vamos adornando nuestra persona hasta hacernos creer que somos nosotros mismos y que sin ellas dejamos de serlo.

A quién no le gusta una preciosa casa, o un estupendo y potente coche o la infinidad de cosas materiales que podemos conseguir casi siempre con dinero.

La cuestión es si, sin ellas, quedaría afectado nuestro ser, nuestro yo, la persona que llevamos años construyendo. Has pensado si todas esas cuestiones que te afanas en conseguir con gran esfuerzo, llenan todas tus inquietudes y anhelos.

Las personas somos mucho más de lo que hacemos y de lo que tenemos, de modo que cuando perdemos o ganamos parte de estas cuestiones,  se nos plantea algo sobre lo que reflexionar, si esto nos afecta  en lo más profundo, en nuestro interior, desequilibrando  nuestra vida y nuestro entorno.

Sin embargo si conseguimos bucear dentro de nosotros  y ver   dónde hemos almacenado lo que realmente importa, lo que somos, nuestras habilidades y capacidades únicas y hemos conseguido blindarlo y hacerlo crecer para cuando lo necesitemos. Todo será más fácil.

Cualquier obstáculo, cualquier lección estaremos  preparados  para hacerle frente, consiguiendo que nuestra inspiración interior nos guie para no dudar ni un minuto de nosotros mismos, sin confundir más lo que somos con lo que hacemos y menos aún con lo que tenemos.

 A partir de ahora asegúrate que la línea infranqueable de tu  ser sólo la atravieses para depositar cosas positivas sobre ti, que te impulsen y potencien. Deja fuera todo lo que no te sea útil, lo diga quien lo diga, incluso si lo has pensado alguna vez, sólo fue eso, alguna vez y   no es necesario serlo.

¿Qué vas a dejar que penetre en tu yo?

Tu cuerno de la abundancia

 

cuerno

 

Este símbolo de prosperidad y afluencia que data del siglo V a.C. , el cuerno de la abundancia, simboliza  un concepto que merece una reflexión.

En la mitología griega, Zeus fue criado por la cabra Amaltea con su leche. Zeus le rompió jugando con sus rayos uno de sus cuernos y para compensar este cuerno roto proporcionaba todo lo que deseaba  a quien lo poseyese.

He de reconocer que este término, la abundacia, no era un planteamiento que tuviese muy en cuenta hasta hace relativamente poco. Mi socialización en un mundo de escasez, en el que la lucha por los recursos está más cerca de la supervivencia que de cualquier otra cosa modificaba mi conducta, mi visión y mis estrategias desde hacía tiempo.

Cuando de repente mi afición por lo TED talks me hizo tropezarme con este optimista mensaje de Peter Diamandis “La abundancia es nuestro futuro” y éste me invitó a indagar sobre el cambio que mi visión necesitaba.

Una de las frases que me ayudaron en mi búsqueda : “El conocimiento, el deseo y el espíritu tienen fuerza y esa fuerza dentro de cada ser, es la clave para crear abundancia.” Epicuro

Este cuento del médico y conferencista hindú, Deepak Chopra, abundaba más en el asunto:

 “Hay dos diosas que habitan en el corazón de cada ser humano, y todos amamos profundamente a esos seres supremos.

Pero existe un secreto que tienes que saber, y yo te lo diré.

Aunque amas a ambas diosas, debes prestar más atención a una de ellas. Es la diosa del conocimiento y se llama Sarasvati. Persíguela, ámala, y préstale atención. La otra, Lakshmi, es la diosa de la Abundancia. Al ver que le prestas más atención a Sarasvati, Lakshmi se pondrá muy celosa y se fijará más en ti.

Cuanto más persigas a la diosa del Conocimiento, la de la Abundancia te perseguirá más a ti. Te seguirá donde quiera que vayas, y nunca te abandonará. Y tendrás para siempre esa abundancia que deseas.»

Al fin y al cabo ”la abundancia es la experiencia en  la que nuestras necesidades se satisfacen con facilidad y nuestros deseos se cumplen espontáneamente. Sentimos alegría, salud, vitalidad y felicidad en cada momento de nuestra vida”.

Cuando llegamos a ser conscientes del poder que tenemos de crear circunstancias favorables a nuestro alrededor poniendo nuestro conocimiento al servicio de los demás y creyendo en ese potencial, todo cambia dentro de nosotros.

La necesidad de aumentar ese conocimiento hace que nuestros miedos, nuestros bloqueos, y emociones negativas desaparezcan ante una misión que nos sobrepasa y sobrevive, que nos llena de energía.

Si quieres  comenzar a vivir con esta nueva visión y tener ese propósito superior,  te propongo estos ejercicios de Chopra para  la próxima semana:

Propósito superior.

Estoy aquí para servir. Estoy aquí para inspirar. Estoy aquí para amar. Estoy aquí para vivir mi verdad.

Comunión.

Mostraré mí aprecio a alguien a quien nunca lo he expresado. Pasaré por alto la tensión y seré amigable con alguien que me ha ignorado. Expresaré al menos un sentimiento que me ha hecho sentir culpable o avergonzado.

Conciencia.

Dedicaré diez minutos a observar y guardar silencio. Me sentaré a solas con el único fin de sentir mi cuerpo. Si alguien me molesta, me preguntaré qué hay detrás de mi ira y no dejaré de prestar atención hasta que desaparezca la incomodidad.

Aceptación.

Dedicaré cinco minutos a pensar en las cualidades de alguien que me desagrada. Leeré sobre alguna comunidad que considero intolerante e intentaré ver el mundo a su manera. Me miraré al espejo y me describiré exactamente como si fuera la madre o el padre perfecto que me gustaría haber tenido (empezando con la frase: “Para mí eres hermoso”.

Creatividad.

Imaginaré cinco cosas que puedo hacer y que mi familia jamás esperaría, y realizaré al menos una.

Esbozaré una novela basada en mi vida (todos los sucesos serán verdaderos, pero nadie adivinará que yo soy el protagonista). Inventaré algo que el mundo necesita desesperadamente.

Ser.

Pasaré media hora en un lugar tranquilo, percibiendo únicamente qué se siente existir. Me recostaré en el pasto y sentiré cómo la tierra se remueve lánguidamente bajo mí cuerpo. Inhalaré tres veces y dejaré que el aire salga lo más suavemente posible.

Eficiencia.

Evitaré controlar al menos dos cosas y veré qué sucede. Observaré una rosa y reflexionaré en la posibilidad de hacer que se abra más rápida o bellamente de lo que lo hace; luego me preguntaré si mi vida ha florecido con tal eficiencia. Me acostaré en un lugar tranquilo cerca del océano o con una grabación de sus sonidos- y respiraré a su ritmo.

Conexión.

Cuando esté con alguien y mi mirada se desvíe, la dirigiré de nuevo a sus ojos. Miraré con aprecio a alguien cuya importancia no he reconocido. Expresaré solidaridad a alguien que la necesita, de preferencia a un desconocido.

Dar.

Compraré el almuerzo y lo daré a una persona necesitada -o iré a una cafetería y comeré con ella. Elogiaré a una persona por una cualidad de la que se sienta orgullosa. Dedicaré hoy a mis hijos todo el tiempo que deseen.

Inmortalidad.

Leeré un texto sagrado sobre el alma y la promesa de la vida después de la muerte. Escribiré cinco cosas por las que quiero ser recordado. Me sentaré y experimentaré en silencio el lapso entre la inhalación y la exhalación, sintiendo la eternidad en el momento presente.

 ¡Nos vemos! Disfruta, descansa y desconcecta!! 😉

¿Pactas con tu diablo?

pactocastigador

 

Cuántas veces quieres aprender un idioma, ir al gimnasio, hacer deporte, cambiar de trabajo, levantarte antes, dejar algún hábito que te incomoda y tras comenzar tu hazaña y tener el primer traspié, lo dejas y te castigas con tu falta de voluntad, con tu pereza y con un sinfín de conjeturas, simplemente por una caída en tu larga carrera.

 Este diálogo interior te hará creer que no eres capaz de muchas cosas puesto que  generalizarás ese comportamiento y dejarán de contar los días en los que sí llevaste a cabo tu propósito y sin embargo no te recompensaste lo suficiente.

Si has tomado la determinación de hacer o dejar de hacer algo, si realmente estás decidido, piensa que es un trabajo en el que todos los pasos, por muy pequeños que sean, cuentan y que, seguramente tendrás recaídas pero éstas no significarán volver a la casilla de salida sino que tu objetivo entonces,  será levantarte y seguir tu camino.

Si eres de los que tu “yo castigador” interior prevalece sobre tu “yo comprensivo”, no eres muy buen amigo tuyo. Si quieres empezar a cambiar la potencia y el poder de ambos, ¿qué te parece un pacto?

Negocia contigo mismo, como lo harías en tu trabajo, con tu pareja, con tus hijos. Hoy no lo harás, o no será durante todo el tiempo que deseas o lo cambiarás por otra actividad, pero sin hablarte mal, simplemente continuarás diciéndote que a partir de mañana lo harás mejor, sólo y simplemente un poco mejor y te recompensarás y  felicitarás por ello, el doble de lo que te hubieses castigado normalmente hoy,  por no  hacerlo.

La autodisciplina nace de quererse a sí mismo y de tratarse con cariño para ir consiguiendo los objetivos y metas deseadas poco a poco.Si eres tu peor enemigo, desearás estar siempre dormido y para que los sueños se hagan realidad hace falta despertar.

¡¡Mucho ánimo!! 😉

Por alusiones

discusión

 

En demasiadas ocasiones concluimos una conversación discutiendo por un simple  malentendido. Alguien expone sus argumentos y su interlocutor se da por aludido  con alguno de los razonamientos, el cual entiende como un ataque personal.

La mayoría de las ocasiones la forma de continuar esa conversación sigue por malos derroteros acusando al ofendido de exagerar, no enterarse, creerse que todo va con él, que no se puede hablar de nada con él o con ella, a veces incluso subiendo el tono de voz hasta hacer insostenible el episodio o huyendo con la segura consecuencia de enturbiar la relación  gravemente.

Si de  algo dan buena cuenta  muchos estudios científicos sobre las relaciones humanas es de la necesidad de la interacción y la compañía. Así que ¿qué necesidad tenemos de llegar a ese punto si ni siquiera la otra parte quiso herirnos?

Algunos creen que lo que deben hacer en estas ocasiones es pedir perdón o disculparse pero teniendo en cuenta lo ocurrido no es una cuestión que deje tranquila a ninguna de las partes, puesto que no integra realmente un arreglo del entuerto. La persona que hablaba no quiso herir por lo tanto el perdón huelga y quien escuchaba se sintió mal dándose por aludido por alguna cuestión personal

Para resolver los malentendidos y no convertirlos en cuestión de estado, podemos utilizar la Técnica de Contraste que nos propone  Kerry Patterson en su “Crucial Conversations” cuya estructura tiene una parte negativa y otra positiva.

En la primera se trata de trasladar a nuestro interlocutor que no se tenía un propósito malicioso con el comentario y en la segunda parte clarificar nuestro verdadero propósito con el comentario.

La primera parte es la que debe dejar claro la no intención de molestar, esto devolverá la confianza y la seguridad a la relación y a la conversación en ese momento. Entonces podrás volver a aclarar qué querías decir y serás escuchado de otra manera muy distinta.

Cuando en el trabajo, por ejemplo, emites un juicio general y negativo sobre un grupo de empleados o sobre una tarea  concreta como “ en ventas es que son muy_____” y alguien se da por aludido, pedirle perdón , no arreglará en efecto, sin embargo especificar que no pretendías decir eso exactamente que te referías a alguien en concreto y en una situación especial hará que la otra persona salga de esa zona en la que se siente amenazada y no valorada en su trabajo.

Volver al mutuo respeto y propósito común hará que las aguas vuelvan a su cauce. Seguir empecinado en tu argumento, sin salir y volver a entrar en la conversación con otra actitud sólo empeorará las cosas.

Asegúrate de que no hieres más a la persona, merece la pena.
¡Tú eliges!

¿Qué es para ti la vida?

madreteresa

 

Cuando cuentas el relato de tu vida qué eliges, enfocas toda tu energía en lo que te falta, en lo que no has conseguido, en lo que no te gusta y cuando acabas el resumen te has agotado o por el contrario tu resumen tiene en cuenta todo lo que has obtenido, con detalle, agradeces con entusiasmo lo que te ha dado la vida, lo que puedes disfrutar, todo lo que te acompaña a diario y compartes esa emoción con los demás.

De ti depende que tu vida te guste o la desprecies, que sepas agradecer todo lo que te ha puesto ante ti, tanto los momentos difíciles como los mejores, en los que has aprendido y en los que has disfrutado.

 

Hoy te quiero dejar este poema de Madre Teresa de Calcuta para que una vez que hayas pensado en su autora, su vida, todo lo que fue y poseyó, puedas disfrutar de la inspiración que supone que alguien desde su perspectiva te envíe este mensaje por si estás dilapidando tu tiempo en quejarte, en ser negativo, en ponerte excusas, en criticar, cotillear o juzgar.

Leelo, saboréalo, medítalo e imagina tu realidad de una manera diferente, siempre con gratitud.

LA VIDA

 

La vida es una oportunidad, aprovéchala;

la vida es belleza, admírala;

la vida es beatitud, saboréala,

la vida es un sueño, hazlo realidad.

 

La vida es un reto, afróntalo;

la vida es un juego, juégalo,

la vida es preciosa, cuídala;

la vida es riqueza, consérvala;

la vida es un misterio, descúbrelo.

 

La vida es una promesa, cúmplela;

la vida es amor, gózalo;

la vida es tristeza, supérala;

la vida es un himno, cántalo;

la vida es una tragedia, domínala.

 

La vida es aventura, vívela;

la vida es felicidad, merécela;

la vida es vida, defiéndela

 

Madre Teresa de Calcuta

 

¿Qué es la vida para ti?

¡No esperes a que sea demasiado tarde para disfrutarla!

¿Quieres ganar la partida?

ajedrez

 

LA PARTIDA DE AJEDREZ 

 Al sultán le gustaba mucho jugar al ajedrez con Delkak, pero cada vez que este último le daba jaque mate, sentía una violenta cólera. 

 «¡Así seas condenado!» le gritaba. 

 Tomaba las piezas del tablero y se las lanzaba a la cabeza. 

 «¡Toma! ¡Ahí tienes al rey!» decía. 

 Delkak, con mucha paciencia, esperaba el socorro de Dios. Un día, el sultán le ordenó que jugara una partida y Delkak se puso a temblar como si se encontrase desnudo sobre el hielo. El sultán perdió de nuevo. Cuando llegó el momento fatal, Delkak se refugió en un rincón de la habitación y se ocultó detrás de seis capas de edredones para protegerse del lanzamiento de las piezas. 

 «¿Qué haces?» le preguntó el sultán. 

 Desde debajo de los edredones, Delkak le respondió: 

 «¡Dos veces condenado seas! Cuando tu cólera se desborda, nadie se atreve a decir la verdad. Eres tú quien ha perdido la partida, pero, en realidad soy yo el que sufre el jaque mate por tus golpes y me veo obligado a protegerme bajo los 

edredones para decirte:  ¡Condenado seas!» 

Si te sientes reflejado en este cuento sufí y utilizas la ira para defenderte y conseguir tus propósitos sin darte cuenta de que en realidad sólo te estás provocando sufrimiento a ti mismo. No te des por vencido, este hábito de dejarte llevar por ella, lo puedes modificar.

 

Muchos problemas físicos y cuestiones como alergias y dolores son muchas veces la manifestación de no liberar estas emociones negativas que nos provoca nuestra mente.

También la ira es muchas veces manifestación  de miedo, a cambiar, a madurar, a envejecer, y nos dejamos llevar por esta energía negativa sin darnos siquiera cuenta del tiempo  tan precioso que con ello perdemos y el estado interno en el que nos quedamos después.

Tanto cuando la expresamos y  exteriorizamos como cuando la ocultamos y reprimimos la ira crece y crece y se fortalece, se convierte en un hábito, en una respuesta automática.  Se manifiesta en nuestro cuerpo y en nuestra mente.

El pensamiento budista nos invita a abrazar este dolor, este miedo de manera que seamos conscientes de que es éste y no otras cuestiones externas, la semilla de nuestra ira.

Reconocerlo es un paso que nos lleva a la disposición de no herirnos inútilmente ni a nosotros ni a los demás, de poder pedir perdón sin que ello nos cueste, sabiendo que somos nosotros mismos los que padeceremos si no lo hacemos.

El budismo ofrece la práctica de los Cinco Recordatorios que  invito a probar.

  1. Mi naturaleza es la de envejecer. No puedo huir de la vejez.
  2. Mi naturaleza es la de enfermar. No puedo huir de la enfermedad.
  3. Mi naturaleza es la de morir. No puedo huir de la muerte.
  4. La naturaleza de todas las cosas y personas es la del cambio. No hay manera de evitar separarme de ellas. Nada puedo conservar. Vine al mundo con las manos vacías y lo abandonaré del mismo modo.
  5. Mis acciones son las únicas y verdaderas pertenencias que tengo. No puedo huir de las consecuencias de mis acciones. Ellas son el suelo en el que me apoyo

 

Esta práctica  acompañada  de una respiración profunda consciente te ayuda a cuidar tu ira. Inspirando eres consciente de todo tu cuerpo al igual que expirando.

Reconcíliate contigo mismo y tus miedos para poder ser feliz.

En lugar de «tranquilízate», tu mantra es “Respira consciente”.

¡Buen fin de semana! 😉

 

¡¡Seguro que vences ganes o pierdas tu partida!! 😉

Tu liderazgo diario

liderheroe

 

Influencia, su significado tiene para algunas personas connotaciones negativas, para otros está más cerca de la manipulación que de otra cuestión, quizá otros lo ven como una vía que nos acerca a una persona o posición de la que podemos obtener algo pero realmente podemos darle un significado que nos ayude y potencie. ¿Y si la influencia  fuese un componente indispensable del liderazgo?, ¿y si ser líder no fuese algo extraordinario y estuviese al alcance de todos?

En muchos grupos seguro que podéis distinguir o identificar a alguien que predomina en cuanto a opiniones, propuestas pero es realmente alguien a quien te gusta seguir, del que te gusta aprender o a quién te gustaría emular.

Si repasas líderes que puedas recordar con facilidad y que sean objeto de la admiración de muchos en el mundo, seguro que puedes encontrar unas características comunes que poco tienen que ver con lo que en nuestros grupos pueden considerarse  “líderes”: Gandhi, Mandela, Madre Teresa o Martin Luther King, difieren seguro de quien se impone o predomina por encima de los demás en cualquier grupo que conozcamos y, ¿qué les hace diferentes?

Desde mi punto de vista varias cosas pero lo primero es que empezaron por ellos mismos, cultivando su interior y venciendo hábitos que interfieren en una vida con una misión, son quienes influyen con su ejemplo, ningunos de ellos separaba su acción de su palabra, ni daba  órdenes , no manipulaba, ni engañaba, ni amenazaba, sin embargo sí influían e inspiraban a sus seguidores. La mayor prueba de potencial de un líder son éstos, sus seguidores.  

«Los líderes sobresalientes salen de su camino para potenciar el autoestima de su personal. Si las personas creen en sí mismas, es increíble lo que pueden lograr».
Sam Walton, fundador de Walmart y Sam’s Club.

 

No hay mayor prueba para tu liderazgo que hacerlo en una organización voluntaria en la que nadie espera de nadie recompensa económica, de posición o profesional. En la que son las acciones que parten de las ideas y del interés y el propósito común las que triunfan y son atractivas.

Piensa en tu posición actual, en tu familia, con tus amigos, en tu trabajo, la influencia que tienes es debido a tu ocupación y preocupación por los demás, a tu interés en sacar lo mejor de cada uno o quizá nunca has pensado que pudieses llevar a cabo un cambio positivo en tu entorno o tu dominio se debe al miedo que infundes por tu ira o por tus amenazas, o que eres necesario en este momento.

John C. Maxwell hace alusión a diferentes características de un líder que forman parte de su influencia en los demás:

  • Carácter: quién eres, ¿conoces a tu yo interior?
  • Relaciones: a quién conoces, ¿tienes seguidores?
  • Conocimiento: qué sabes, ¿te interesas por todo?
  • Intuición: qué sientes, ¿te das cuenta de lo que te rodea?
  • Experiencia: dónde has estado, ¿qué experiencias has vivido?
  • Éxitos pasados: qué has hecho, ¿qué retos has superado?
  • Habilidad: qué puedes hacer, ¿de qué eres capaz?

Si estás interesado en mejorar tu liderazgo puntúate cada de estas características con respecto a ti mismo y reflexiona sobre, cómo puedes mejorar las que tienes con menos puntuación.

Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser mejores, eres un líder”. Jack Welch.

Si no crees que puedas te invito a ver este video de Drew Dudley sobre el «Liderazgo diario»

 

¿Te atreves? J

El hipnótico canto de la cigarra

cigarra

 

Mientras mece mi pensamiento una chicharra, pienso en la brevedad de la vida y la fragilidad del Ser Humano. Viendo el telediario, compruebo que si te dejas llevar por los mensajes, tu mente se convierte en una montaña rusa de emociones.

Dos muertes noticiables en el mismo día, tan diferentes y tan iguales. Cuando uno piensa en el ideal de su vida a veces se debate  entre esforzarse en procurarse bienestar y entrar en esa carrera imparable que es el hedonismo o todo lo contrario,  renunciar a lo material y dedicar su vida a una misión que le sobre pase y sobreviva y  se centre en  asistir  a los demás.

El triunfo económico y convertirse en una celebridad en la profesión o en la dedicación de uno, no parece que siempre vaya acompañado de una felicidad que por otra parte muchos verían clara en esas condiciones. Casi siempre no dejas de ser tú con distintas condiciones externas y por mucho que algunas cosas materiales te falten o te sobren tu espíritu no descansa con ellas, hasta el límite de incluso acabar con tu vida.

Servir a los demás con una dedicación que va más allá  de temer por la propia existencia en la asistencia a otros, es tan digno de admirar y tan difícil de elegir que pocos optamos  por este camino. Sin embargo tener una misión es algo que te da una fuerza y un valor increíble que te empuja a llevar a cabo las gestas mayores. La dedicación a los demás, si algo tiene es, que deja poco tiempo a la melancolía, a la tristeza, a la autocompasión.

Me imagino qué podían estar pensando ambos en sus  últimas horas, qué resumen vital puede pasar por tu cabeza, agradeces, te arrepientes, te lamentas…

Esto se mezcla con los insistentes reportajes del turismo de lujo con playas paradisíacas, yates de infinitos metros de eslora, restaurantes inaccesible y la relación causa-efecto directa de estas cuestiones con la felicidad.

 Vuelvo a mi pensamiento inicial, quién podía tener acceso a estos lujos, estoy segura de que sí el actor y no el misionero. Esto me vuelve a hacer recapacitar  sobre qué hace feliz al Ser Humano, qué nos hace ser  eso, humanos, qué hacen todas esas cuestiones accesorias y superfluas sobre nosotros. Realmente nos hace disfrutar tenerlas o no tenerlas y desearlas sufrir.

Si corre la brisa y cierras los ojos en qué lugar del mundo puedes estar, quizá donde quieras, ¿aprecias ese momento?, poder respirar, vivir. Vives pensando en qué otro sitio te gustaría estar, con qué otra persona… entonces,¿dilapidas tu tiempo?, ¿menosprecias tu entorno?

Seguir escuchando la cigarras me hace recordar que me encanta el verano, esté donde esté, que puedo disfrutar de la energía del sol, de increíbles paseos, de largas y divertidas conversaciones con amigos, de mi familia, de todo lo que la vida ha puesto a mi disposición. ¡¡Cuánta fortuna!!

Agradecer lo que tienes siempre es un gran paso para la felicidad personal. Las cosas que más valen no cuestan dinero.

El bumerán de la amabilidad

boomerang

 

Es descorazonador como podemos llegar a ser tan inhumanas las personas, cómo incluso podemos sin rubor entrar en cualquier lugar o  pasar por el lado de muchos otros y comportarnos como si no hubiese nadie.

Podemos conformarnos con un mínimo de cortesía, buenos días  o tardes, gracias, por favor, adiós, y en nombre la buena educación hacer un esfuerzo, aunque no me refiero precisamente a esto, me parece un mínimo innegociable.

Hablo de ir más allá, de ver en cada persona con la que cruzamos nuestra vida un ser humano con los mismos ingredientes que nosotros, con más similitudes que diferencias,  aunque su trayectoria vital le  haya hecho combinarlos de otra manera.

Con algunas personas con las que charlo acerca de esto, piensan que siempre está en los demás y no en ellas mismas el tomar la iniciativa en el saludo, en la sonrisa, en esas palabras amables, en esa acción pequeña o grande que puede cambiar el curso de la historia personal de mucha gente, y ¿qué te cuesta?

Qué te cuesta ser proactivo y desplegar tu amabilidad con los demás, alegrarles la vida, al menos en su contacto contigo.  Parece un esfuerzo vacuo aunque si le das la oportunidad de ver su efecto, se convierte en un maravilloso bumerán que estarás encantado de que vuelva.

Un pequeño toque de calidez en la vida de otros puede ser mágico, sobre todo el aquellos con los que más cuesta hacerlo, quienes más lo necesitan, quienes por distintos avatares  están más que acostumbradas a que sean otras las formas con ellos o simplemente les ignoren, haciéndoles  invisibles y pequeñitos en su entorno.

Si realmente fuésemos conscientes de ese poder, en nosotros y en los demás, no escatimaríamos tanto y lo utilizaríamos  más a menudo.

Seguro que si lo piensas recuerdas algún episodio en tu vida en el que alguien fue amable contigo sin conocerte, te ayudó sin pedirlo, hizo algo por ti que te reconcilió con lo mejor de cada uno.

¿Qué te parece empezar hoy por alguna pequeña acción en la vida de alguien más?

Te invito a ver este video que seguro te inspirará

 

“La amabilidad es como una almohadilla, que aunque no tenga nada por dentro, por lo menos amortigua los embates de la vida”. Arthur Schopenhauer

Tira del freno de mano

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“La violencia es miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias.” Antonio Fraguas Forges 

 

Otra de las estrategias que utilizamos cuando nos enfrentamos a una situación que nos resulta difícil manejar es la violencia. Cuando nos sentimos inseguros, otra de nuestras reacciones distinta del silencio es enturbiar las aguas hasta formar la tormenta perfecta.

La mayoría de las veces no somos capaces de frenar ese torrente de pensamientos que nos auguran que el tema se pondrá peor, que nos arrepentiremos de muchas de las cosas que vamos a decir y que nuestro estado interior estará alterado durante horas e incluso días.

La reacción automática primitiva que dejamos salir tiene como único objetivo que la otra persona cambie su parecer y se adecue a nuestro punto de vista sin condiciones.

“La violencia no es fuerza sino debilidad, nunca podrá crear cosa alguna, solamente la destruirá.”Benedetto Croce 

 Para ello no dudamos en sobrepasar los límites de su seguridad personal con alguna de estas tres estrategias, que son las más comunes:

Controlar, que consiste en insistir coercitivamente en que  tu forma de pensar es la mejor. Puedes intentarlo forzando a los demás a concluir tus puntos de vista o dominando la conversación para que nadie pueda añadir nada, preguntando directa e inquisitivamente a los demás, exagerando los hechos que aportas, cambiando los temas, apartando a personas de la conversación o con afirmaciones categóricas, como  “cualquier otra cosa es absurda”.

Etiquetar, poner una etiqueta a personas o  ideas de manera que su significado se encuentre enmarcado en estereotipos no deseados o en categorías que las infravaloren. “Tus ideas son del paleolítico”, “eres un antiguo”. Esto lo que procura es evitar tener que argumentar y defender tu posición pasando a un ataque personal que lejos de mejorar la relación o la conversación multiplica  infinitamente los efectos negativos.

Atacar, esta opción se define a sí misma. Produce una deriva en la conversación de discutir o hablar sobre un tema en el que no hay acuerdo a priori a hacer  sufrir a nuestro interlocutor, minusvalorándole o amenazándole. “ya verás como si no me haces caso te ocurre algo peor”.

Si ésta es tu estrategia y nunca has reparado en que puedes actuar como decidas y no seguir tu hábito de siempre, siendo consciente a lo mejor es el momento.

Para ser consciente de las condiciones en las que estás y de lo que vas a hacer o a decir, puedes probar muchas tácticas que te sean  útiles, la que yo practico es tener una señal o un gesto que te recuerde que por ese camino no vas bien y que ya sabes las fútiles  e indeseadas consecuencias de reaccionar instintivamente, sin pensar.

Yo tiro de un freno de mano imaginario, J para no caer por ese peligroso  precipicio. Prueba y si te sirve hazlo tan a menudo como sea necesario. Al principio tirarás tarde  y te tendrás que recomponer después de la caída pero poco a poco te irá funcionando mejor. No dejes de entrenar.

No dejes que la violencia te consuma, destroce tus relaciones y te evite disfrutar de otros puntos de vista igual  de interesantes.

“La violencia, sea cual sea la forma en que se manifieste, es un fracaso”. Jean Paul Sartre 

 

¡Hasta el lunes!

 Inspirtación: «Crucial conversations»

 

La estrategia del silencio

silencio

 

 

Cuando conseguimos ser conscientes de cómo somos, las cuestiones que nos suscitan determinadas emociones y nuestras reacciones a las mismas, es cuando podemos adelantar ese análisis de nosotros mismos, escanear nuestro estado interior y decidir cómo actuamos en lugar de dejarnos llevar por esos automatismos primitivos que tenemos instalados en nuestro software.

Cuando nos sentimos amenazados e inseguros nuestra reacción deriva en alguno de estos dos patrones: la violencia o el silencio.

Sólo cuando somos conscientes del grupo en el que nos encontramos podremos afrontar esas conversaciones que tenemos pendientes con determinadas personas, o  trasladar esos mensajes que no son de nuestro agrado y que  sin embargo por nuestro bienestar físico y mental  queremos transmitir. Decidimos actuar, no reaccionar.

Si utilizas la estrategia del silencio, es decir, decides reservarte esa información, crees que estás de alguna manera evitando  problemas potenciales, pero restringiendo esa importante información quien no descansará, serás tú mismo.

Existen diferentes formas de adoptar esta estrategia del silencio: enmascarar, evitar y retirarse.

Cuando enmascaramos, damos sólo unas pincelazadas selectivas de lo que queremos decir, para no molestar, utilizando para ello el sarcasmo, doramos la píldora, damos la razón o proponemos algo distinto. Solemos utilizar para ello generalidades como “a la gente no le gustaría”, “es una idea brillante pero no todo el mundo estaría de acuerdo” o “me parece genial pero yo haría esto otro”.

En el caso de que evitar sea nuestra estrategia, esto supone alejarse de completamente de cualquier tema de polémica, lo cual no tiene importancia  en algunos temas como el fútbol o la tiene relativa en la religión o la política, pero en cuanto a tu vida personal o laboral puede marcar la diferencia entre que sea un infierno o una delicia. En este caso, hablamos pero sin tocar ningún tema en concreto. Es la respuesta típica a la pregunta “¿qué tal me sienta este vestido?” Respondemos “te queda mejor el otro azul”.

Retirada, que implica salirse de una conversación o de una habitación o espacio cuando la conversación no es cómoda para uno mismo. “No creo que merezca la pena hablar de ese tema”.

En cualquiera de las tres versiones no consigues el objetivo de mantener una conversación o entablar una sobre un tema que te interesa porque no eres capaz de, cuando ésta deriva por otros derroteros o crees que puede llegar a más, utilizas tu estrategia del silencio.

Si reaccionas así la mayoría de las veces, seguro que conoces ese viejo refrán “Quien calla otorga», ¿es eso lo que quieres hacer?

Inspiración: «Crucial Conversations»

foto:psicolatina