Fin de un frenético día llegas a casa, abres corriendo la puerta, deseando entrar en tu refugio, te dispones a cerrarla y alguien pronuncia las palabras mágicas “ya era hora”. De repente un sinfín de pensamientos y emociones se abalanzan sobre ti. Notas como te hierve la sangre, como te suben las pulsaciones, como la irracionalidad se apodera de ti y sin más, estallas.
Todo tu día, tu ira, tus frustraciones lanzadas contra la primera persona que se interpone en tu camino, hubiese dado igual sobre lo que hubiese versado la frase de recepción. La necesidad de descargar era imperiosa, el torrente de emociones, imposible detenerlo.
Qué justo no, que con quien te quiere, te ayuda y te sostiene, la emprendas a la primera, cuando con otros, aguantas infinitamente, la máxima humillación. Quizá deberías repartir a cada uno lo suyo y no cargar las tintas en lo fácil, en quien crees, que a pesar de todo va a seguir ahí. No estés tan seguro, a lo mejor tu madre, con su amor incondicional, soportará esa injusticia arropándote con miles de excusas, sobre tu cansancio, tu trabajo, tus frustraciones, es decir, sobre todo lo que conlleva vivir, pero los demás, no aguantarán para siempre y quizás cuando hayas arrugado tanto el papel que envuelve sus corazones y decidas volver a intentar alisarlo y plancharlo, consigas romperlo.
No es tarde, puedes conseguir gestionar tus emociones, verbalizarlas y trasladarlas, de manera asertiva, a quien corresponda, por favor, las del trabajo, allí en la oficina, en el taller…
Imagina, antes de entrar, en la puerta de tu casa,un perchero, y cada día cuelga en él tus preocupaciones, frustraciones y problemas del trabajo, recógelos por la mañana.
No justifiques tus ataques y tus iras con los que debes compartir tus alegrías y dichas. Procura hacerles felices porque hacerlo, repercutirá en ti, además seguro que serán de los pocos que te echarán de menos si faltas, te escucharán si lo necesitas y no pedirán nada a cambio.
Piensa que quizá hoy, tu crédito está a punto de expirar. Merece la pena?
Cuestión de perspectiva
Realmente es tan difícil ponerse en los zapatos de otro? Son los indios quienes revelan en sus leyendas que deberás andar muchas leguas en ellos para poder entender y juzgar, tienen toda la razón pero no tenemos tanto tiempo. También cuando Einstein explica que no se pueden arreglar los problemas, con las mismas herramientas que los han creado, facilita la estrategia, pero a pesar de leerlo en numerosas ocasiones, hace falta verlo en los demás para darse cuenta de en qué consiste.
Casi todas las personas interpretamos, lo hacemos con nuestro entorno, con quienes están a nuestro alrededor, con las emociones, los olores, los sentimientos… con todo. A pesar de que sabemos que los sentidos nos engañan y que vemos lo que queremos ver , somos capaces de no dudar y afirmar muchas de nuestras percepciones como si fuesen verdades incuestionables. Cómo si no, podemos asegurar qué quería decir alguien con su gesto, con su mirada o sin decir nada.
Recuerdas la cantidad de veces que has hecho esto y te has visto con poderes como la lectura de mente, la previsibilidad de lo que van a decir los demás, o incluso de lo que dirían en una situación, la suposición de una observación nada escrupulosa… todo ello para poder achacar a alguien la intención de trasladarte emociones negativas y todo ello también si preguntar.
Para evitar llevarnos a engaño y hacerlo continuamente, lo mejor es hacerlo, preguntar, constatar si lo que nosotros hemos visto, entendido u oído se confirma con lo que otra persona percibe. Muchos de los malentendidos que utilizan las enredos de las películas, los trucos de magia y los chistes provienen de ahí. De los dobles sentidos, de lo que no se dice, de lo que nos vemos y se interpreta. Aunque en esas circunstancias puede resultar entretenido e incluso gracioso, en la mayoría de los casos, producen problemas de comunicación , que se agravan con el tiempo y se reproducen constantemente, porque casi todos intentamos resolverlos haciendo lo mismo que la vez anterior, con las mismas herramientas.
Si podéis pensar en alguien que os saca de vuestras casillas y no recordáis muy bien el porqué pensad por un momento en los desencuentros, casi siempre se producen por los mismos motivos y reaccionamos exactamente igual que la vez anterior. Probad algo, si tenéis la suerte de tener algún paciente y perspicaz amigo, o decidís contar un Coach, y le contáis vuestra historia, seguramente os ayudarán a buscar otra perspectiva, a encontrar otra versión. Si hasta ahora, vosotros, en cuanto no os daban la razón en un porcentaje alto, decíais básicamente que no podían llegar a entenderlo porque no estaban en tu misma situación y dejabais de escuchar . Cambiad de estrategia, usad otras herramientas.
Si en lugar de eso, dieseis por un momento una oportunidad a este nuevo razonamiento, planteamiento, historia, podríais tener una vertiente nueva, una nueva perspectiva que os sacase del bucle y os permitiese una visión menos emocional.
Al fin y al cabo en muchas ocasiones el no saber gestionar nuestras emociones nos juega malas pasadas, nos lleva siempre al mismo iracundo lugar, al que muchas veces no sabemos ni cómo hemos llegado, pero el tiempo que nos lleva volver a nuestro estado normal, nos alerta de lo poco saludable que es seguir en él.
La perspectiva lo cambia todo, quieres cambiar la tuya?
Tempus fugit
¨Lo que importa más, nunca debe estar a merced de lo que importa menos” Goethe
Esta sugerente cita, enmarca la reflexión, la gestión del tiempo, o como aclara Covey, la gestión de nosotros mismos. Dolores de cabeza, de cervicales, taquicardias, ataques de ansiedad, la sensación de que llevas todo el peso del mundo a tus espadas y de que llegas tarde a todo o te estás perdiendo lo mejor , son algunas de las sensaciones descritas por quienes padecen la falta de planificación de su tiempo y por ende de su vida.
Ser continuamente asaltado por pensamientos que responden a “tengo que”, seguidos de “no tengo tiempo para “ que se acumulan sin orden ni concierto en nuestra cabeza, hacen que andemos cabizbajos y pesarosos, que no disfrutemos de lo que estamos haciendo en ese momento , que lo hagamos en peores condiciones y que el “ ahora” nunca sea un momento entre el ayer y el mañana.
El tiempo no es oro, es lo más preciado que tenemos, ya que, a diferencia del metal, no se puede comprar, como bien señalaba Sampedro. Mientras el reloj inexorablemente marca el paso, qué nos hace ser tan descuidados con lo único que merece la pena en nuestra vida cuidar, qué nos impide planificarnos mejor y dedicarle más tiempo a nuestras prioridades, antes que lamentar no hacerlas.
Caminamos por la vida, sin pararnos a pensar qué otro modo de vivir habría para no permanecer en este bucle. En muchos de los casos que conozco esta necesidad vital es tan obvia que, simplemente al poner la persona, sobre una hoja de papel, sus tareas prioritarias, ya les relaja el cuerpo y distiende la rigidez del cuello. Una vez plasmado en papel ya pueden verificar que nos es cierto que no dispongan de tiempo, sino que o bien su mente les impedía entre tanto dato aclararse o que tienen ladrones del tiempo, que lejos de aportar nada acortan el día a pasos agigantados. La televisión y las personas tóxicas son algunos de sus principales exponentes. Si quiere pasar a modo “master” utilice una agenda, un soporte portátil que pueda transportar y consultar en cualquier lugar. Revíselo cada mañana. Sáquelo todo de su cabeza ya, descansará.
Para poder llevar a cabo una buena administración del tiempo es fundamental planificarlo y organizarlo, en primer lugar estableciendo prioridades, pero no sólo en el tiempo de trabajo sino en la vida cotidiana, además esta planificación debe ser realista, tiene que contar los desplazamientos, la necesidad de acoplarse a las distintas tareas y la parte de vida social o de interacción que tienen muchas de ellas. Para poder llevar a cabo esta planificación, hace falta establecer metas y objetivos previos y comenzar con una lista de tareas.
Establezca los roles que desempeña en su vida: individuo madre, padre, hermana, empleada, amiga, miembro de asociaciones, gerente… y distribuya a cada rol, metas, objetivos y resultados para los siguientes 7 días.
En la ejecución de la planificación, se requiere ser responsable y flexible, puesto que en numerosas ocasiones primar la eficiencia puede ser contraproducente, si en su lugar, valoramos las relaciones y los resultados, estos pueden ser mejores aún no habiendo cumplido con todas las tareas. Suele ocurrir porque muchas de las acciones que ponemos en marcha y las expectativas que depositamos sobre ellas, son terceras personas las que tienen el control y por lo tanto, la rigidez puede llevarnos a desmotivarnos y a claudicar cuando no se llevan a cabo.
La organización semanal es la más recomendable, proporciona una mejor visión que la diaria y además la vida de la mayoría de nuestro entorno también se rige por esta medida.
Pronto se dará cuenta de que dispone de tiempo de sobra e identificará los hábitos que le impiden gestionar mejor su vida. De usted depende que sigan o no en su agenda.
A continuación les mostraré una herramienta útil para su análisis, la matriz de Covey y su explicación:
En ella, los factores que definen las tareas son urgente e importante, ante lo urgente reaccionamos, cuadrante I, este agota y consume a muchas personas, este cuadrante crece hasta que domina. Las que son urgentes pero no importantes, son prioridades y/o expectativas de otros, en caso de que nos dediquemos principalmente al cuadrante III o en el IV , la vida que llevaremos será irresponsable.Las personas efectivas, que llevan a cabo tareas que requieren proactividad, es decir, hacen que las cosas ocurran, se sitúan fuera del III y IV, reducen el I y se sitúan en el II
Parafraseando a Drucker, las personas efectivas no se orientan a los problemas se orientan a las soluciones. Piensan preventivamente.
Steven Covey también plantea estas dos interesantes preguntas:
– ¿Qué puede hacer usted, que no esté haciendo ahora y que, si lo hiciera regularmente, representaría una tremenda diferencia positiva en su vida personal?
– ¿Qué produciría resultados similares en su vida profesional o en su empresa?
Hágase estas preguntas y tome decisiones. Nunca es tarde para hacerlo bien.
Elevator pitch
En un país donde está mal visto “venderse” porque eres un petulante o un arrogante o a ver qué te has creído, qué posibilidades tiene una persona que ha salido o no ha entrado en el mercado laboral de poner su empresa o dedicación en marcha, si no tiene claro que el producto que vende es él mismo.
Ese orgullo español, mal entendido, que nos hace intentar disimular nuestras carencias, esconder nuestros fallos y “venirnos abajo” a la primera de cambio, en qué nos es útil. Antes quizá cuando competíamos con nuestros iguales, en el país y los tópicos se condensaban en los vasos comunicantes, pero ahora es un lastre, una rémora, un maleficio que cuanto más invoquemos, peor.
Cómo vamos a promocionar valores como el esfuerzo, la perseverancia, el aprendizaje contínuo, si después no sabemos trasmitirlo porque o nos da vergüenza o hay que ser modesto, o humildes, qué necesidad de deslindar conceptos, adjetivos y perspectivas. Qué tiene que ver todo esto con proclamar a los cuatro vientos todo lo que te has ganado con tu esfuerzo, con tu trabajo, con tu tesón. Los norteamericanos dejaron atrás el concepto de Tocqueville de envidia democráctica, en el que quien despunta en el grupo es obligado por éste a volver al redil o estigmatizado para siempre, de qué sirve igualar por abajo, de nada!!!
Quién se ocupa de prender en las jóvenes generaciones el entusiasmo de hacer de su pasión, un trabajo y de éste su sueño, su forma de vida y su triunfo. Quién? Quién nos aborrega como si viviésemos en un país en el que todos somos iguales, en régimen de escasez y con la única posibilidad es “colocarse”. Quién les enseña a nuestros pequeños que no son capaces de ser quienes ellos deseen y que por el camino se encontrarán miles de obstáculos pero también miles de soluciones. Qué hay que luchar!
Prueben un divertido experimento cuenten su sueño a alguien, a quien le quiera escuchar díganles que como piensa trabajar en algo que le apasiona, poniendo los cinco sentidos, con todo su empeño y entusiasmo, seguro que no le va a faltar trabajo nunca. Que fruto de esto y gracias a su esfuerzo y tesón, cada vez podrá disponer de más ingresos y que sin querer seguro que se vuelve millonario y no descarta aparecer en la revista Forbes. La primera reacción será de asombro o de risa, pero cuando vean su entusiasmo y escuchen sus planes, pasarán a una segunda fase en la que al menos albergarán duda sobre su sueño y cuando se alejen se quedarán pensando si ellos mismos no se estarán perdiendo alguna oportunidad. Y sin embargo usted estará más conectado que nunca a su objetivo.
Pues claro! se pierden la oportunidad de buscar, de ensayar, de compartir, de probar, de soñar de pensar en grande, de vivir!!! Qué sería lo peor que nos podría ocurrir y si no soñásemos?
Claro ahora entiendo conceptos como la suerte, cuando pregunto -a quien lo argumenta como factor de desarrollo de sus carreras, o de sus logros o de su vida,o de vidas de éxito- a qué se refiere con suerte, la gran mayoría no sabe definirla, pero tras mucho divagar concluyen con similares definiciones de azar.
Nada que ver con cuestiones fundamentales como el carácter de la persona, con lo que ésta trasmite o quiere transmitir, con su trabajo personal para dar la imagen que quiere de sí mismo y no la que cree que da a los demás, con los riesgos que corre y las oportunidades que busca, con la superación de miedos y la automotivación diaria. Todo esto es el azar?
Si lee libros de desarrollo personal, autoayuda o como quiera denominarlos, la mayoría de los autores, ejemplos y testimonios de esfuerzo, son extranjeros, muchos de ellos norteamericanos. Tienen varias cosas en común, hablan de fracasos, de superación personal, de no tener más límites que los que uno se impone, del “tú sí que puedes”. Sabemos más de la vida de esfuerzo de cualquier Presidente norteamericano, de cualquier estrella de la NBA o Hollywoodiense que de nuestros propios vecinos. Es eso normal?
Aquí contar los fracasos no ayuda, sino que avergüenza y conlleva una lacra vital que hay ocultar a toda costa, como si que saliese todo a la primera y perfecto, fuese marchamo de calidad español. Ah! pero tampoco los éxitos, no se debe hacer, hay que disimular, no herir susceptibilidades. Hay que ser del montón, venga ya!!
El mundo ha cambiado y el cambio ha llegado para quedarse, así que si seguimos con esta promoción de valores. Nos espera un futuro “halagüeño”
Si queremos emprendedores necesitamos personas que crean en ellas mismas, que tengan capacidades para sobreponerse, inteligentes emocionalmente, que sepan cuáles son su cualidades y dónde las han adquirido, para qué sirven y cómo se emplean. Que la vida no consiste en conseguir un “buen” trabajo, se trata de hacer de nuestros sueños una manera de vivir, en la que las horas que empleas en tu labor no sean de castigo, sino de creatividad, de imaginación, de construir, sabiendo que el recurso humano del futuro serás tú mismo y que está lejos de mimetizarte con una empresa y pasar desapercibido dentro rezando para que no prescindan de tu servicios . Tu producto eres tú y necesitas un plan de ventas ,ya que tus futuros clientes estarán igual en la cola del supermercado , que en la del banco o en el parque. Así que prepárate.
Un “elevator pitch” es un anglicismo para denominar un discurso de un minuto en el que te vendas, tú y/o tu proyecto. Ya sabes cuáles son tus puntos fuertes, tu sueño… pues no pierdas el tiempo y púlelo. Te dejo una herramienta del Harvard Business School que te ayudará.
A qué esperas?
Mente sana en cuerpo sano
Mayo, se acaban los meses con «r,» sube el mercurio, llega el verano y se intensifica el bombardeo de las campañas de las cremas solares, los descuentos en los gimnasios, los trajes de baño y las dietas mágicas.Y por supuesto los que no han desaparecido, durante el año, las mujeres aladas de la lencería y los fornidos hombres de los perfumes, quienes ahora ya, nos resultan insultantemente perfectos.
Todos los reclamos publicitarios asocian el incumplimiento de los planteamientos anteriores con el miedo, miedo a no estar lo suficientemente atractivo, a no ser aceptados, consiguen en muchas ocasiones que cifremos nuestro bienestar en una carrera de fondo que incluya una delgadez extrema, un cuerpo fibroso plagado de músculos vigorosos, un moreno rabioso y una piel tersa que desdiga nuestra edad. Como sin esas condiciones uno no pudiese pasar el verano en la playa o en la piscina y tuviese que avergonzarse más de eso que de cómo he leído hace poco de “comer pañuelos de papel “para evitar la ingesta de alimento. Estamos locos o somos incapaces de ser felices, o quizá de conseguir los objetivos que nos planteamos o de vivir y disfrutar del momento sin presiones, ni condiciones ulteriores.
Dónde estaban estos pensamientos cuando llovía, cuando las bajas temperaturas escondían nuestra epidermis tras distintas mezclas de tejidos. “Tapar” la cuestión, significa eso, tal cual que nos olvidamos mientras no aflora. O es que quizá no tiene absolutamente nada que ver con comer saludable y mantenerse en forma.
En realidad, no tendríamos que necesitar un espejo, ni un nutricionista, ni un monitor que nos diga qué comer o qué hacer, de eso ya bastante sabemos.Necesitamos una mente que trabaje para que nosotros juguemos a nuestro favor, una mente que “autodiscipline” nuestro cuerpo. No para que los demás nos vean mejor o peor, sino para que estemos más conformes con nosotros mismos. En primer lugar porque conseguimos objetivos y eso nos reconforta y sube la autoestima y en segundo, porque estando sanos y en forma, tendremos que lamentar menos enfermedades.
Cada vez son más los estudios científicos que nos llevan a pensar que, a pesar de decirlo hace casi 2500 años, Hipócrates tenía razón cuando aconsejaba “que el alimento sea tu medicina”. Qué nos ocurre para que a pesar de ver que claramente estamos sobrealimentados, permanezcamos sin tomar una determinación. Porque está claro que cuando libros como “La enzima prodigiosa” son de los más vendidos en las ferias,el asunto nos importa.
Está comprobado que el exceso de alimentación no sólo nos acarrea problemas circulatorios, de huesos, de memoria, sino que también influye en otras enfermedades, físicas y psíquicas y aún así somos incapaces de ponernos manos a la obra. Comer de todo pero en pequeñas cantidades, en plato pequeño, cantidad de dietas infernales con defensores y detractores, efectos rebote, está claro de dónde procede nuestro superávit, de la cuenta de ingresos y gastos energéticos.
Conocemos también los beneficios del ejercicio físico, su relación directa con la felicidad, con la liberación de endorfinas, andar, correr, bailar, todo tipo de actividades físicas y deporte y sin embargo somos presa de las miles de excusas que anteponemos, en cuanto nos disponemos a hacerlo.
Observad además lo curioso de las distintas reacciones, como nos orientamos al placer: cuando nos asalta el «hambre», nos sentimos invadidos por una fuerza superior contra la que nos parece, no podemos luchar y pensamos que, cuando antes nos rindamos, antes disfrutaremos del recuerdo placentero inmediato que proporciona. Sin embargo cuando pensamos en el deporte, no nos enfundamos corriendo las zapatillas y salimos sin pensar, nuestra reflexión pasa por unos minutos en que ese impulso inicial se desvanece y las pegas entran en tropel en nuestra mente. En lugar de abrir la caja de los beneficios, escudriñamos en nuestras bolsas de basura y comparamos, esfuerzo, sudor con cualquier otra actividad y tras este concienzudo análisis, en numerosas ocasiones no salimos.
Qué ocurriría si empleásemos las estrategias al contrario: la de la comida en el ejercicio y la del ejercicio en la comida. Si nos relajásemos durante un rato antes de engullir cualquier cosa, preguntándonos para qué. Y si una alarma sonase y sin pensar saliéramos automáticamente a ejercitarnos.
Quizá sea un objetivo demasiado ambicioso para empezar.
Intenta algo más sencillo, visualízate todos los días, cómo quieres estar y qué vas a hacer cuando estés en forma, hazlo a menudo.
Dividir en tareas pequeñas un gran objetivo, será un mejor comienzo. Recuerda que tu peor enemigo es la estrategia todo-nada, tirar todo por la borda al menor obstáculo supondrá una mentalidad perdedora que tiene escasas posibilidad de conseguirlo y de volver a intentarlo.
Qué te pareceré llevar un diario de lo que comes, desde que te levantas hasta que te acuestas, busca una agenda que puedas transportar con facilidad o en el móvil, recomiendo mejor una libreta y escribirlo, da mejores resultados. Mañana intenta suprimir algo de esa lista. Cuando por las noches la ojees, tendrás una idea de lo que al día siguiente puedes modificar o eliminar, al cabo de la semana sabrás cómo comes, pésate cada quince días y apúntalo. Tú mismo verás el cambio y serás el responsable del mismo.
Con el ejercicio plantéate un objetivo pequeño, alcanzable, específico, por tiempo, por días y anótalo también en tu diario. Leerlo, revisarlo y tachar los objetivos cumplidos, será tu mejor recompensa. Si al principio necesitas ayuda acude a un Coach, nuestro trabajo consiste en que, tras un proceso de entrenamiento individual en el que te responsabilizas y conciencias, el resto del camino lo hagas tú solo.
Comienza pensando en lo bien que te vas a sentir dominando tu cuerpo y tu mente y haciéndoles que trabajen para ti todo el año, sin que tu esfuerzo se deba a tal dieta o a tal entrenamiento en los que hasta ahora ponías tus esperanzas.
Será sólo un éxito tuyo. Cuándo empiezas?
Piensa en grande
Desde que emprender es la opción que parece impregnar el ambiente, los términos empresariales inundan todo. Escuelas de negocios anuncian sus nuevos programas ad hoc, lo que te falta, lo que te piden, lo que hay que hacer con las ideas, lo que no, socios, fracasos, etc…
Una de las primeras advertencias que recibimos es la temeridad de llevar a cabo una idea de negocio sin un Plan, sin sondear lo que ofrece el mercado, tus competidores, si existe nicho de mercado, cuál va a ser tu público objetivo…
Cursos y más cursos sobre si es mejor ser autónomo, constituir una Sociedad Anónima, Limitada, Cooperativa, miles y miles de horas pensando en cómo desarrollar tu idea. Pero …y tu vida?
Tu vida tiene plan, tienes metas, objetivos, sabes dónde vas, cuánto tiempo tienes calculado que te va a llevar ir donde quieres, con qué recursos cuentas, si quieres o no socios y para qué….
Lo más importante, adónde vas a pasar el resto de tu vida, si no tienes Plan…donde los demás te lleven, dando tumbos, te rendirás a lo que llaman “destino”…
Yo que tú, de aquí al domingo, allá donde quiera que fuese, llevaría un papel conmigo, o en el móvil escrito o grabado, como prefieras y me haría un “ Plan de Vida”.
Empieza por pensar dónde quieres estar el año que viene este día, el 30 de Abril, qué quieres haber conseguido, haz una lista de recursos y piensa en cómo los vas a obtener, pon fechas concretas, sal de tu zona de confort! arriesga! sueña! Piensa en grande, como si el fracaso no existiera y fueses capaz de llevar a cabo eso que te apasiona, si límites, ponle los cinco sentidos, olores, sabores, tacto, vista y oído. Cómo será ese lugar, qué harás, qué verás,con quién estarás hablando, no escatimes ,si tiene que ser con Mark Zuckerberg, siéntate junto a él y háblale de tu proyecto.
Cuando acabes con 2014, piensa en “tu empresa”, tú mismo, en cinco años y repite la misma operación, con pelos y señales, tal vez ahora con más tiempo, te veas más lejos, más cerca de tu objetivo, piensa en quién te rodea, qué cualidades tienen, dónde estás ponle colores y sonidos atractivos, qué ves desde tu despacho, con quién vas a comer….
Y ahora en 15 años !!! En 2028, éste es tu Plan más ambicioso, aquí seguramente ya has conseguido tu objetivo, pero no puedes dejar de crecer, por lo tanto visualízate, consiguiendo logros que otros nunca imaginaron que consiguieses pero en los que tú siempre confiaste porque tenías un Plan. Tómate tu tiempo para completarlo, lo que ahora son sueños, a partir del lunes, será tu hoja de ruta.
Walt Disney, de quién en su comienzos dijeron que no tenía imaginación suficiente!! dijo : “Si puedes soñarlo, puedes lograrlo”. Recuerda que todo empezó con un ratón!! 😉
Foto: behance.net
Lo porvenir
Si de repente nos sorprendemos pensando en algo, boquiabiertos o cariacontecidos, seguramente tendrá más que ver con el pasado y con el futuro que con nuestro momento actual.
En pocas ocasiones concentramos nuestra energía en lo que hacemos y sin embargo no escatimamos en derrocharla con temores, deseos y esperanzas que nos alejan de las circunstancias actuales.
Aunque el pasado merecería detenerse en algún aspecto, pertenece a la parte de nuestra vida, que no podemos cambiar y que en mayor medida nos producirá desgaste improductivo, el efecto de frenarnos para asaltarnos con arrepentimientos, la añoranza de cambios poco viables o nostalgias de cualquier tiempo pasado. Por lo que recuerdo, primero, que no volverá y segundo, que gracias a él soy lo que soy.
Para la reflexión de hoy me quedo con el futuro, aunque no para instalarlo en mi pensamiento y hacer todo tipo de conjeturas que me obliguen a desear no haber tenido nunca neuronas y menos conexiones que las una, sino para advertir sobre lo que realmente no reparamos, el presente.
Lo primero que se me ocurre es preguntarme si yo uso la mente o la mente me usa a mí. Cuando hablamos de que pensamos en muchas ocasiones estos pensamientos, los decido yo o se van sucediendo en nuestra cabeza como por arte de magia. Tengo claro que de la nada no vienen así que soy yo y casualmente la condición de la mayoría de los que se agolpan incesantemente suelen ser la inutilidad, representan cuestiones futuras que o bien por su falta de control o por el ejercicio de la imaginación, convertimos en peligros como hidras, incapaces de ser combatidas.
Estos pensamientos alocados, sin dominar, acaban por no sólo gastar todas nuestras energías, sino a veces llegan incluso a fundirnos los plomos. Qué es lo que nos hace darles rienda suelta, como si viniesen del más allá y nosotros no tuviésemos acceso al botón de encendido/apagado. Qué nos hace no poder aclararnos ente tanto “ruido” mental y sólo desear tirar del enchufe.
No es de extrañar que, si éstas son nuestras tesis, el sufrimiento es constante y el resultado principal es “preocuparse”. Qué ocurre para que a quien le empiezas a hacer preguntas, que tengan que ver con buscar una solución entre tanta maraña, acabe parafraseando al Menón de Platón “no haces otra cosa Sócrates que problematizarme y problematizar a los demás” y le asemeje al pez torpedo.
Creer que no se puede uno desembarazar de estos pensamientos negativos, nos hace tener la mente condicionada a las experiencias pasadas, basadas en gran parte, en la poca experiencia que hemos tenido, magnificando la negativa. Identificamos nuestra persona con estos pensamientos, los pensamientos con las emociones que trasladamos a nuestro cuerpo y éste de nuevo con el pensamiento, retroalimentando un pernicioso bucle.
Alguna vez., seguro, has llegado a concentrarte en algo, de forma que el tiempo ha pasado sin que apenas te enteres y el trabajo ha sido tan productivo que te asombra. También lo puedes haber comprobado cuando haces un gran esfuerzo físico, por ejemplo mientras corres, o cuando te aventuras en un gran peligro, de ahí la adicción a los deportes de riesgo, o cuando contemplas o admiras algo de una belleza extraordinaria. Cuando sientes amor, alegría o paz. En casi todas estas situaciones podrás observar como el apagar ese ruido, además de ser posible, hace que seas más creativo, que te sientas vivo, invencible.
“Mindfulness” o la capacidad de estar presente, aboga por utilizar la meditación para mantener la mente en el presente, es un gran desafío para quienes hemos automatizado vivir en el pasado y en el futuro aumentando nuestros miedos y para quienes no paramos de pensar a lo largo del día. Os dejo este vídeo, de Andy Puddicombe: basta con 10 minutos al día., No consiste en dejar la mente en blanco, ni tiene como objetivo la relajación, sino en observar la realidad tal como es, sin las construcciones que nosotros hacemos alrededor. Como pregunta Andy, cuándo fue la última vez que no hicisteis nada durante 10 minutos.
Carl Jung, hace ya un siglo, decía que lo que resistes acaba por someterte. Aceptarlo y después analizarlo acabaría con gran parte de ese dolor al que acabamos acostumbrándonos y del que apenas podemos salir. No salimos cuando nos preguntamos en las distintas situaciones inesperadas por qué a mí, qué he hecho yo para merecerme esto… en lugar de entender que la vida es una sucesión de episodios y que de nosotros depende cómo se almacena. Que Séneca se plantease que “ lo importante no es lo que sufres, sino cómo lo sufres”, nos da una idea de los años que las personas llevamos cuestionando esto ,o como cuando dice Buda “ El dolor es inevitable y el sufrimiento opcional”.
Como otra prácticas sobre vivir el “ahora”, he encontrado en E. Tolle:
Cada vez que esteis llevando a cabo una tarea rutinaria, coger el autobús, subir una escalera, hacer la comida, escribir en el ordenador, poned los cinco sentidos y concentraros en la respiración que tenéis para detectar las emociones que os embargan. Preguntaos. Qué está pasando dentro de mí en este momento. Interesaros por el ahora.
Cuando os asalten todos esos pensamientos futuribles que os desasosiegan, pensad quién los crea, escuchad la voz de vuestro interior, sin juzgar nada, observad desde fuera al que piensa, la conciencia que los crea dónde está, se pueden cambiar, si conseguís escuchar varias voces, estáis accediendo a un estadio superior que os ayudará a pode cambiarlos. Eso es cambiar de actitud cuestiónate quién habla y rebate los argumentos, básate en experiencias pasadas de sufrimientos vanos. Vuelve a la respiración. Concéntrate.
Te imaginas que por no vivir “ ahora” y preocuparte en vano por el «futuro», acabaras con tu ”mañana”.
Qué vas a elegir?
¿Crees que puedes?
“ La gran finalidad de la vida no es el conocimiento, sino la acción” Thomas Henry Huxley
Inspiro profundamente… esta acción, inspirar, me parece tan gráfica de lo que supone leer e interiorizar pensamientos certeros, que cuando leí esta cita pensé, qué buena idea para una reflexión.
Cada objetivo, cada meta, cada idea que revolotea en nuestra mente, no es más que ruido sino se transforma en acción, lo que nos cuesta… por cada idea que nos emociona y entusiasma, acuden en su compañía miles de pensamientos para obstaculizarla, como una barrera, una protección y acabamos reaccionando a lo que nos ocurre, es eso lo mismo que acción…
Estos muros, estos pensamientos que llegan de avanzadilla, como certeros dardos que pinchan nuestros “globos” nos mantienen en, lo que creemos, una fortaleza, en una zona que por conocida, nos da la impresión de que esté bajo nuestro control, a salvo, aunque algo nos dice que no nos es grato permanecer en ella. En el fondo ,sabemos que lo que queremos está más allá. Fuera de nuestra zona de confort.
Este temor, nace de la falta de confianza, ésta de no saber de lo que somos capaces y esto de la falta de experiencia. Este círculo se retroalimenta manteniéndonos inmóviles en nuestra rutina. Para aumentar la confianza en nosotros no hay más que practicar, entrenar, rebasar los límites para poder poco a poco, aumentar nuestra zona de acción.
Os dejo este TED, de Matt Cutts, por si queréis empezar por un entrenamiento original.
Me interesa especialmente este tema ahora, en un país, en el que existen tantas posibilidades y las personas están tan preparadas, el entorno está influyendo en nosotros decisivamente. El ambiente físico nos domina y sólo reaccionamos a él, siendo víctimas de quienes nos hablan de falta de oportunidades y de apocalípsis a las que tenemos que asistir como espectadores y no como los verdaderos protagonistas del cambio, rodeados de agoreros que predicen desdichas y las esparcen como pólvora por las redes y los medios.
Qué pretenden dirigir y gobernar con el miedo… yo también soy de las que creen que las estadísticas las hacemos las personas.
Por eso me gusta recordar a Viktor Frankl, del que recomiendo con encarecimiento, su libro “El hombre en busca de sentido” y a Steven Covey, la palabra “proactivo” les debe a ellos su origen y desarrollo, respectivamente, así como su inmersión en el mundo de la empresa principalmente.
El Diccionario de la Real Academia no recoge este término, señala que la palabra “iniciativa” o “tener iniciativa” serían similares. Después de leer a estos autores, a mí me queda claro que “proactivo”-palabra que a muchos les resulta fútil, o que de tanto uso vacío, recuerda un poco a la manida “sinergias”- tiene entidad propia, relevancia y una actualidad asombrosa.
Explica Covey, que las personas nos dividimos en reactivas y proactivas. Las primeras, las que reaccionan a lo que les pasa, les afecta el entorno en exceso, si les tratan bien, se sienten bien y si les tratan mal, mal, es decir “ construyen sus vidas emocionales entorno a las conductas de otros” . Sin embargo las proactivas , no es que no les ocurran las mismas cosas, sino que las acciones que toman, son el fruto de sus propias decisiones, de su elección.
Recuerda mucho a los papeles de víctima (reactiva) y protagonista (proactiva), en cada persona, creo que más o menos la mezcla inicial es al 50% en cada uno, más tarde la persona en función de sus experiencias, aprendizajes y creencias , inclina la balanza hacia el lado que más le “ interesa”. Quienes lo hacen en el sentido de la víctima, de la persona reactiva, encuentran siempre a quien culpar, padres, amigos, compañeros, ciudad, trabajo, incluso al tiempo de lo que constantemente les ocurre. Los que además quieren a estas personas reactivas, ante su queja por no poder coger las riendas de su vida o por repetir constantemente su falta de suerte, hacen que los demás se vuelquen con ella, y asuman el control por ellas, con lo que la víctima, acaba siendo el centro de atención, algo que les proporciona emociones adictivas.
Estas personas, las víctimas, se acostumbran a que todos tomen decisiones por ellas, con lo que ese músculo, el de la toma de decisiones, que se entrena con la práctica, deja de funcionar, y la falta de habilidades y de capacidades se agrava con el tiempo, dejando a la persona en condiciones lamentables.
Este es un aviso para todas aquellas personas que pretenden sufrir, caerse y frustrarse ellas mismas por sus seres queridos, ayudarles a culpar a los demás o al entorno por lo que no les sale bien o como ellos esperaban. Lejos de hacerles bien alguno, les cortan sin piedad las alas, les dejarán sin herramientas, que les harán enfrentarse al futuro en inferioridad de condiciones. Usted será el responsable de que “se ahogue en un vaso de agua” cuando no esté en su presencia. Piénselo.
Si lee testimonios y biografías de gente interesante, observará que se modelaron y configuraron la mayoría de ellos, en la adversidad, en el esfuerzo, que nada es fruto de lo que las víctimas denominan suerte. Que se está muy confortable en casa dándose uno palmaditas en la espalda y compadeciéndose de todo lo “malo” que le ha ocurrido. Se ha preguntado en algún momento qué se ha aprendido de esa experiencia. Cree usted que todo pasa por algo.
Eche la vista atrás hoy y recuerde alguna de aquellas cosas que le parecían tan horribles, que no le dejaron dormir, que le parecían obstáculos insalvables, cómo le parecen hoy. Sino consigue recordar ninguna de estas experiencias, seguro que conoce a alguna persona que pasó por una circunstancia de gran sufrimiento , de superación y ha conseguido remontar, hable con ella, pídale ayuda, copie su comportamiento, sus pensamientos para salir de eso, no se le ocurre nadie, quizás le interese conocer a Nick Vujicic. A que ya no le parece tan difícil.
Incline la balanza hacia ser “proactivo”, tome la iniciativa de su vida, responsabilícese de ella.
Comience por tomar pequeñas decisiones, por mínimas y ridículas que le parezcan y llévelas a cabo, qué comer, cuándo levantarse, dejar algo durante unos días… poco a poco fortalecerá su músculo.
Desconecte el piloto automático y tome los mandos, ya no volverá a querer dejar su vida en manos de otros. Sentir el poder de controlar lo que va a ocurrir será una sensación mucho más grata y placentera que seguir como hasta ahora. Si necesita para ello la ayuda de un coach. No lo dude, seguro tendrá usted pocas ocasiones para invertir mejor su dinero.
Eso sí antes tendrá que reunir varios requisitos: tener determinación y entusiasmo, fe en que está en su mano y lo puede conseguir y mucha disciplina para entrenar.
Ford estaba en lo cierto, cuando dijo “Tanto si crees que puedes, como si crees que no, tienes razón”
Foto: M.Ferrer
La condición de Sísifo
Investigando sobre la motivación en el trabajo, me he encontrado con numerosas tesis y estudios que contemplan que el porcentaje del vil metal baja considerablemente con respecto a todo lo demás, cuando se valora junto a otras cuestiones.
Mientras muchos propietarios, jefes y gerentes, que no se sumaron ni siquiera al Jefe 2.0, siguen pensando en sus empleados, como unas sanguijuelas que sólo quieren más parte del botín, la mayoría de lo científicamente demostrado les contradice.
El resultado demuestra que esta recompensa económica palía en mayor o menor grado la falta de otros muchos conductores de la motivación, como la falta de finalidad, de emociones positivas, de reconocimiento, de relaciones laborales satisfactorias, camaradería y de sentido o significado del trabajo.
El sentido y el significado del trabajo del trabajo, eso es sobre lo que quiero reflexionar hoy.
Si comienzo mi exploración por las palabras “sentido /significado “rápidamente se me desconecta el zoom del ámbito laboral y la perspectiva holística de la vida me arrastra… Pulso de nuevo el zoom,.. trabajo.
Recuerdo el mito de Sísifo que tan bien refleja Camus:
“Los dioses habían condenado a Sísifo a subir sin cesar una roca hasta la cima de una montaña desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso.
Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.”
Cuando leemos esto , pensamos que puede ser descripción de más un trabajo, en el que no existe sentimiento de utilidad, de progreso, de propósito. Esta improductividad, conduce no sólo a la melancolía como diría Ortega sino a la desmotivación y a la destrucción,de la persona, sin finalidad, sin sentido.
Si esto ocurre en tu trabajo, esta versión moderna de tortura, seguramente es debido a un falta de entendimiento del liderazgo que motiva.
Quién no recuerda situaciones que ejemplifican este efecto destructivo. Empleados dedicados horas y horas al duro trabajo, ganadas al sueño, estudio, propuestas, soluciones, a sacar adelante un proyecto, una fusión, una presentación, un curso…de pronto el jefe irrumpe en la sala, donde se está expectante a cuál será el próximo paso y anuncia sin más, que el proyecto ha sido cancelado.
Imagínense en la situación de los empleados, todo su tiempo y su esfuerzo destruído en segundos, evaporado, sin más. No tenía el jefe muchas más opciones que desmotivar en 30 segundos a todo su personal. A partir de ahí la mayoría se van antes a casa, juegan y chatean más en el trabajo, se sienten menos creativos, no se identifican con los valores que dice la empresa defender.
No podría haber explicado que su proyecto pasaba a otro departamento o se tomaba en cuenta para la siguiente proposición, algo con un mínimo de sentido, de perdurabilidad. Si usted construye un castillo de arena en la playa, lo hace usted donde llegó la última ola, y si el agua lo arrastra, lo volvería a hacer en el mismo lugar.
Las personas llevamos a cabo acciones motivadas con la producción de resultados que nos hagan avanzar o por lo menos imbuidas en la creencia de la utilidad. Cuál es la razón para que quienes dirigen, subestimen el sentido de propósito de sus trabajadores.Para qué trabajan ellos…
El liderazgo que motiva y que no basa todo en la obtusa visión anclada en planteamientos salariales, busca no sólo crear una visión que inspire, sino que la explica, la traslada y la vive con sus empleados.
Este líder es juzgado y seguido por lo que hace, no por lo que dice, asume que en cuestión de personas no se pueden seguir estándares, trata de entender a cada uno con sus pensamientos y perspectivas, encontrando la alineación correcta de valores personales y de la compañía, no pregunta sin escuchar, es flexible, hace partícipes a todos de los logros, no rechaza un proyecto o lo cancela sin más, encuentra siempre una vía para encontrar significado a todo ese trabajo realizado y recompensarlo…
Vamos a reclamar ya estos líderes o vamos a convertirnos en Sísifo. Seamos conscientes de ese heroísmo absurdo que es ir a trabajar a un lugar donde no encuentras significado acaba con nuestras habilidades y capacidades.
Busquemos sentido a nuestros días. De este modo no tendremos que esperar con ansiedad el viernes.
Se anima?
Opinión: todo el mundo tiene una
En cuántas ocasiones una sencilla “opinión”, sobre un tema ha desembocado en una tormenta emocional, en la que una de las partes ha quedado petrificada por la reacción de la otra y ésta exhausta con el secuestro emocional que ha sufrido.
Si recurrimos al Diccionario la acepción sobre opinión, explica” dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable, dudoso o problemático” para a continuación decir” forma o concepto que se tiene de algo o de alguien”. Más de mil millones de entradas en Google abalan una palabra que además de poder ser pública, lo que es cierto es que la posee todo el público.
Quiero reflexionar hoy sobre las opiniones, sobre los juicios que nos afectan, sobre los cambios de opinión, sobre las opiniones gratuitas, sobre las opiniones negativas, sobre si se debe opinar alegremente, sobre qué opina la mayoría…
Muchos hemos sido testigos de lo que influyen las opiniones en las personas y el efecto que tienen sobre nosotros, hasta la más nimia alusión dicha en el momento preciso ( momentos de duda, de zozobra, de cambio), por la persona idónea (un jefe, un amigo, un familiar, un extraño) y en la cantidad justa, pueden tener, dependiendo de su contenido , efectos motivadores ( mensajes positivos , de confianza y ánimo) o devastadores (críticas con afirmaciones generalizadas y universales).
Es cierto, que debemos desarrollar herramientas internas que nos ayuden a bajarle el volumen a todo este ”ruido “y sea lo que tú piensas de ti mismo, lo fundamental. Aunque ejercitar nuestra persona para no provocar esos efectos tampoco es desdeñable, sobre todo, por los réditos que a largo plazo nos puede dar, tanto en nuestra vida laboral, como en la familiar.
La opinión soporta estadísticas sin fuente (el 30% de las personas no hacen eso, no son así), afirmaciones sin constatación ( porque lo digo yo o me parece a mi), aseveraciones sin conocimiento experto ( opinamos sobre medicina, religión, carácter) y la mayoría de ellas las archivamos en nuestro cerebro, sin darnos cuenta, como verdades incuestionables que en poco tiempo regirán nuestras vidas. Siendo, como asegura Vicenzo Gioberti, “enemigas directas de la verdad”
Bien están las opiniones pedidas, que lo que requieren y realmente solicitan de nosotros, es una confirmación de lo preguntado, ya que la cuestión casi siempre se plantea de manera que implícitamente, leyendo el lenguaje corporal, traslada el resultado. Si nuestro interlocutor no nos presta la suficiente atención y o bien contesta lo que cree, o lo primero que se le pasa por la cabeza, no entenderá para nada el arrebato de quien preguntó, quien sin embargo, si detectó, en su contestación, su «falta de tacto”. En este caso, prueben a repetir al “indagador” la misma pregunta pero con otras palabras, puesto que lo que muchos pretendemos, no es más que reflexionar en voz alta, y somos nosotros mismos los que tenemos todas las claves para su resolución. Simplemente sé el reflejo amigo, eso demostrará que prestas atención y que tienes interés en ayudar.
En cualquier caso, a ninguno se nos pasa por la cabeza la responsabilidad que supone opinar-aconsejar sin que sea algo científica o técnicamente probado, y aún así… y si nos culpan de su fracaso, tendrían o no razón… Y de su parte, si nosotros no vamos a soportar las consecuencias de nuestras opiniones, qué grado de fiabilidad pueden tener éstas. Y si piensan que “lo bueno” es aconsejar, sea como sea y sobre lo que sea, es porque si no, puede parecer que no te preocupas lo suficiente…
Otra cuestión es la opinión espontánea, gratuita. En más ocasiones de las que deseamos, además, las expresamos en forma negativa, si a esto le añadimos que las más numerosas versan sobre temas de los que «todo el mundo puede hablar», sin conocimiento experto, se tornan en agresiones continuas de las que en muchas ocasiones, es duro recuperarse. Es un tópico cierto, que es deporte nacional, opinar sobre la imagen o “vida” de personas a nuestro alrededor, sin que nadie nos lo pida, a bocajarro ( estás más …, menos …, te queda mejor aquello, tú eres muy…. Como instintivamente sabemos que para esto nunca es el momento, lo soltamos cuando menos se lo esperan, con lo que el efecto pernicioso es doble, si coincide en que esa inoportunidad proviene de la misma persona, se activará en nuestro cerebro un automatismo, que llevará a un secuestro emocional, encenderá un sistema de alarma y almacenará a esa persona como atacante y todo lo que nos diga o nos haga, a partir de entonces, será visto desde un prisma negativo. Ya pocas opciones tendrá de pasar esa persona a la lista A, y el comportamiento del agraviado basculará entre víctima inocente y/o justa indignación.
Si no puede remediarlo, no puede permanecer callado, describa, no opine, le entretendrá y ya que como dice Pla es mucho más difícil,que opinar, cuando haya acabado no le quedarán ánimos.
Tiene esto algo que ver con el respeto?
Os dejo como reflexión práctica un Diálogo de Sócrates:
Los tres filtros: Verdad, Bondad, Utilidad
– ¿Sabes, Sócrates, lo que acabo de oír sobre uno de tus discípulos?
– Antes me gustaría que pasaras la prueba del triple filtro.
El primero es el de la Verdad. ¿Estás seguro de que lo que vas a decirme es cierto? Platón
– Me acabo de enterar y …
– … o sea, que no sabes si es cierto.
El segundo filtro es el de la Bondad. ¿Quieres contarme algo bueno sobre mi discípulo?
– Todo lo contrario.
– Conque quieres contarme algo malo de él y sin saber si es cierto. No obstante aún podría pasar el tercer filtro, el de la Utilidad, ¿me va a ser útil?
– No mucho.
– Si no es ni cierto, ni bueno, ni útil, ¿para qué contarlo?
foto: http://www.educared.org.ar/comunidades/tamtam/ciclopedia/1212_Estereotipos.jpg
Soy mis libros (I)
Cuando con cuatro años comencé a leer el periódico, me acompañaba una manera átona de volar por las columnas, que provocaba hilaridad en mis fervientes oyentes, pero para mí hasta el momento era lo más importante que, gracias a mi superabuela, maestra vocacional y a sus horas de dedicación, había llegado a realizar. Curioso es, que lo primero que aprendí a leer es lo primero que aborrezco, ya ni los titulares de los diarios son de mi interés, es incomprensible que lleguen a mimetizarse tanto con una visión negativa, espuria e inútil de la vida. Sueño con el día en que alguna de las noticias inspiren positivamente, en lugar de prolongar agonía, con la invocación del mantra “todo puede ponerse peor”, también mejor! qué porcentaje de personas nos vemos representadas en todo ese desfile de discursos, truculentas barbaries y negatividad?…tampoco queremos ser víctimas del desaliento, el desánimo y la falta de confianza en las personas!
De lectura, si de los libros de mi aventura vital, mi “librida”, sobre eso quiero reflexionar hoy. “Adquirir el hábito de la lectura es construirse un refugio contra casi todas las miserias de la vida.” William S. Maugham. Éstos son algunos de los libros más importantes en mi refugio.
Después de mi primera experiencia con la prensa, mi infancia y juventud agradecen en mayor parte mis sueños e imaginación a las colecciones de Barco de Vapor, recuerdo los azules,” Un duende a rayas”, naranjas, “Los hijos del vidriero” y roja “La hija del Espantapájaros”. “Los cinco” de Enid Blyton con su perro también hacían las delicias de mis tardes y alguno que otro de aventuras, como “La isla del tesoro “ de Stevenson y “El libro de la selva” de Kipling .De Gran Angular me impactó bien temprano “El protocolo” mi primera experiencia con las enfermedades terminales y otro tipo de emociones y sensaciones distintas…
Pronto me encontré con Dostoievski por casualidad, con un viejo libro de casa, “Crimen y Castigo” creo que fue la primera vez que soñé con escribir, con poder a través del anonimato de las palabras y del entusiasmo de una descripción tan certera de la naturaleza humana, producir ese efecto tan excitante que aquel libro causó, en mí. Tanta fue la impresión que devoré “ Ej jugador”, “Humillados y ofendidos”, “ Los hermanos Karamazov”, “El idiota”, “El sepulcro de los vivos”… adopté a Dostoievski como mi autor favorito, el existencialismo como base de mi filosofía y me identifiqué desde lo más profundo con la lucha contra la injusticia. Sería capaz de parafrasear a Rémizov asegurando que “sin Dostoievski no sería quien soy”.
No todo el mundo puede tener un capítulo de “Rebeliones Universales” en su vida, “La rebelión de las masas” de Ortega y Gasset, “Rebelión en la granja” de Orwell y “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand, son las mías. Leer cada una de sus páginas, era sorprenderme asintiendo con la mayoría de sus pensamientos, poniendo nombre y apellidos a sus personajes, a los que agradezco, fomentaran mi espíritu crítico y mi necesidad de ser protagonista de los cambios, que quería, se produjesen. Asumí la rebeldía como una forma de vida.
Los clásicos, que como dice Mark Twain “es algo que todo el mundo quisiera haber leído y que nadie quiere leer”, me fascinaron, de hecho, en muchas ocasiones me han impedido disfrutar de la novela moderna, por no encontrar las mismas emociones en ella, sobre todo los ensayos, con Montaigne y los suyos a la cabeza, lo leas cuando lo leas, siempre parece contemporáneo, inspira algo. Maquiavelo, Stuart Mill … tantos que han comprendido mis tribulaciones, mis aspiraciones, mis inquietudes… que podría coincidir con Maurois y decir: “Un lector apasionado debe tener una biblioteca limitada, y releer cada año los mismos libros”.
Siempre he deseado que cuando se adquisiera un libro, debería venir anejo el tiempo para leerlo, tengo tan arraigado que lo único que tenemos es éso, que si encuentro alguno que no me entusiasma al principio, lo dejo sin remordimiento…me gustaría releer tantos…
Me encanta conversar, compartir y debatir, esto último lo saben algunos con creces, pero la soledad con mis libros, nunca ha sido un problema para mí. Como Monsieur Montesquieu “Nunca tuve una tristeza que una hora de lectura no haya conseguido disipar” y siempre he encontrado inspiración para tener miles de soluciones a las cuestiones que me ocupaban, la lectura ha sido inspiradora para mi, tanto es así que no podría copiar pensamiento alguno sin citar el autor, les debo tanto… Voltaire aconsejaba tener una colección de pensamientos que fuese como una farmacia donde se encontrase remedio a todos los males. Eso es lo que yo pretendo en las redes sociales, agradecerlos.
“Cuanto más se lee, menos se imita”. Jules Renard. Tener un pensamiento original no es sólo “alumbrarlo” o empeñarse en que sea nuevo, porque entonces difícil lo tendríamos, ser original es poder partir de un gran abanico y seleccionar los que te sean útiles para cada estado de tu espíritu y momento de tu vida, y mezclarlos a tu antojo proponiendo otras lecturas u otras perspectivas, o incluso planteándote preguntas que subyacen de esas palabras, es un ejercicio nada dogmático, que abre la mente y pone en marcha la máquina.” Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. Jorge Luis Borges
No sé si podría vivir sin leer, moriría de aburrimiento, tendría que acabar hablando de personas, de capítulos vitales intrascendentes a los que todos estamos expuestos y que únicamente hacen que las miserias de cualquiera se escruten con microscopio, manipulando el oprobio de quien decidan, o hacer cosas cada día más estrambóticas para tener experiencias que contar. No me interesa. «Por grandes y profundos que sean los conocimientos de un hombre, el día menos pensado encuentra en el libro que menos valga a sus ojos, alguna frase que le enseña algo que ignora». Larra
Cuánto más leo, menos sé, más quiero leer, este silogismo de tinte socrático, me hace reflexionar sobre la cantidad de dinero que se ahorraría, leyendo un poco más, “todo está en los libros” como canta Aute, aunque desde hace tiempo escucho, que decir «no leo», ya no causa ni rubor. «En muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida.» Ralph Waldo Emerson
Leo una acertada visión cosmopolita que comparto, “Uno es de donde tiene los libros”. Luis Señor. Gracias a la imaginación y a las nuevas tecnologías, puedo ser de cualquier parte en cualquier momento, variar de temática, de idioma y leer en cualquier lugar, algo que agradezco sumamente, aunque eche de menos el papel, ahora puedo compartir, subrayar y guardar mis tesoros sin problemas, aunque mi biblioteca siempre será un orgullo y un refugio para mí.
Decía Cicerón : “Si tienes una biblioteca con jardín, lo tienes todo”, la mía la construyeron mi abuela y mi padre, algo que les agradeceré siempre. Hoy tenerlo «todo» está a tu alcance, no?
Anticipa felicidad
Sé que habéis comenzado la semana con las pilas cargadas y que el mínimo hastío que os invade a estas horas, si seguís trabajando, pasa por lo bien que habéis aprovechado el ocio y lo que habéis disfrutado del fin de semana, de modo que recordad esos momentos para resurgir como el ave fénix y no os dejéis abatir por el cansancio.
Hoy quería reflexionar sobre la ventaja competitiva de la felicidad, muchos de vosotros sabéis que estoy devorando el libro de Shawn , y que os dejé en las redes un video sobre sus tesis, las cuales comparto en gran medida, puesto que tras practicarlas, ver y sentir los resultados, su funcionamiento, para mí , está constatado.
Es cierto, que cuando hablamos de felicidad, algunos ya poseen una ventaja y es que el carácter que han modelado hasta ahora, su genética, su entorno y la vivencias de sus experiencias han trabajado en ese sentido. Los que no, sin embargo, se preguntan y nosotros que hasta ahora no éramos así qué…
Tomemos la iniciativa y responsabilicémonos de comenzar a buscar la nuestra, ahora que sabemos que está en nuestra mano, no tenemos excusa.
Mi propuesta de hoy, es de reciente investigación pero mi práctica sobre ella tiene años de rodaje y funciona. No es más que anticipar felicidad, pensar en algo sugerente, ver una película, ir a un concierto, leer un libro, unas vacaciones, una fiesta, un capricho, una recompensa y situarla en el tiempo futuro, debe ser una cuestión que realmente nos proporcione felicidad pensar en ella. Está demostrado que el nivel de endorfinas, cada vez que pensemos en ello, subirá un 27%, accionando como un resorte los centros de placer de la mente. Cada vez que decaiga tu día y necesites un chute de energía piensa en ello, hacerlo te recompensará gratamente.
Esto que ahora os traslado con base científica, lo he vivido desde pequeña, todavía recuerdo cuando mi padre, sabiendo que a mis hermanos y a mí nos pirraban los coches, no perdía ocasión de, reunión familiar que se ponía seria, después de cenar, nos proponía la compra de alguno, recuerdo como mis hermanos y yo buscábamos como locos marcas, modelos, colores, precios y los defendíamos como los mejores, cuando habíamos soñado y debatido sobre ellos durante horas, la sesión de propuesta se acababa y todos nos íbamos a la cama, pensando en que, sin lugar a duda, le habíamos convencido o que en cualquier otro caso, debíamos pensar en otro nuevo mejor.
Como habréis adivinado, ninguno de aquellos coches acabó comprándose, cuando lo recuerdo todavía se me dispara el corazón de la ilusión, cuando lo cuento hay quienes se quedan atónitos y preguntan si nunca los comprabais, cómo volvíais a caer en la trampa, pues muy sencillo, porque la sola idea de pensar en todos aquellos fascinantes coches y en nuestro poder de convicción para que fuese el nuestro el elegido, eran momentos de tal felicidad que nadie quiso ponerle fin al juego.
Hoy en día lo sigo practicando, aunque parte de mi nuevo juego pasa por explicar que muchas de las cosas que hago y deshago pertenecen y se quedarán en el mundo de la imaginación, que es donde sigo teniendo mi refugio.
Qué te cuesta intentarlo?
Yo soy así
Y así seguiré nunca cambiaré…a quién le importa lo que yo haga, a quién le importa lo que yo diga… pues lejos de contradecir a Alaska, efectivamente a nadie le importa, a nadie más que a ti, por lo tanto si quieres o no «ser así» es una reflexión nada vacua que conviene hacerse alguna vez en la vida, eso sí, cuánto antes mejor.
Muchas son las creencias sobre el tema que hay que «coachear», pero sobre todo «ser así» tal cual, no es un marchamo de calidad, cuando no nos hace felices, cuando nos hace daño, cuando no nos sentimos bien, no hay porqué mantenerse, «ser así» no significa que hayamos sido geneticamente diseñados y herederos al 100%, con unas determinadas características, dejemos un 50% a este aspecto, un 10% al entorno et voilà, el 40’% restante lo gobernamos y controlamos nosotros.
Quién eres tú, quién soy yo, definitivamente quienes queramos ser, sólo nosotros somos responsables, sólo de nosotros y de nuestro esfuerzo depende el cambio, lo cuántico tiene claro que no hay materia sin vacío, que no hay bueno, sin malo, ying sin yang, por lo tanto, todos tenemos una coctelera de opciones dentro, sobre la que podemos elegir no sólo la dosis, sino los ingredientes y la mezcla de ellas.
Para qué defender en nuestro carácter, rasgos que no nos son útiles, que nos obstaculizan y nos impiden alcanzar metas y objetivos, que nos han arrojado en muchos casos los demás y hemos recogido y adoptado sin cuestionarnos, con «es que tú eres tal » o «tú como eres así» , si ERES, tienes pocas o ninguna posibilidades de cambiar porque has llegado a introducirlo en tu identidad, en tu capa más profunda de manera que crees que es inherente a ti y que desprendiéndote de ello renunciarías a ser tú, estás seguro de que no hay dentro de ti, otro tú deseando salir al exterior, ¡dale rienda suelta!, qué es lo peor que podría pasar…
‘Cambia!, se dice pronto pero se entrena con arduo trabajo, paso a paso dividiendo cada hito, en pequeñas tareas con recompensas iguales, viendo que cada meta que sobrepasas, tu nuevo yo, te gusta más, te hace sentirte mejor, más feliz, más tú.
Para qué seguir siendo egoísta, borde, gruñón, quejica, pesado, huraño.. si todos esos pensamientos y esas emociones no son ecológicas para ti. No vas a sentirte mejor cuando seas positivo, entusiasta, generoso,alegre, agradable…
Si la neurociencia ha descubierto primero, la plasticidad del cerebro, que aprende y desaprende a nuestras órdenes y esfuerzos, ademas de que las emociones y pensamientos positivos nos hacen ser más felices, dormir mejor, parecer más saludables, tener mejor visión periférica, enfermar menos y ser más atractivos, no es todo ésto suficiente motivación.
Se me ocurren otras dos creencias inútiles para no hacer el cambio, una que nos parezca que nos quita «personalidad», después de leer, cuestionatelo y dos, que el cambio no es posible, con un poco de amplitud de miras recuerda esa vez que cambiaste, qué te motivó, si lo lograste una vez, puedes volver a hacerlo, si no busca la ayuda profesional de un coach, no te rindas.
El cambio es una puerta que se abre desde dentro, así que de ti depende que la abras e invites a pasar a su nuevo yo, del que además de estar orgulloso, nunca te quieras desprender.
Tu marca personal
El momento en que vivimos, lamento que parezca un lugar común más, pero es literal es un momento de cambio, de paradigmas, de planteamientos, de creencias… revolucionario.
Si hasta hace poco se hablaba de conceptos como Sociedad del conocimiento, como algo que había cambiado nuestras mecánicas y presenciales sociedades, el impacto de este concepto hoy es una realidad, que coincidiendo con la crisis económica se ha hecho brutal.
La confusión comienza cuando achacamos a esta hecatombe económica esta transición y esperamos con ansiedad que todo vuelva a su lugar cuando escampe,pero este viaje no tiene retorno. Si ya antes de 2007, la sociedad global e interconectada había hecho su entrada, y todo comenzaba a cambiar con deslocalizaciones por competiciones salariales, esto no ha hecho más que acelerarlo.
Si antes tener un trabajo por cuenta ajena, para toda la vida, en la misma empresa, con subidas salariales anuales y demás complementos, parecía lo común, a partir de ahora serán “rara avis” los que sobrevuelen ese mundo. Si la jubilación a los 60 y toda una vida por delante de emociones contradictorias hacía su aparición con esperanzas de vida de 80, ahora eso no será la regla.
Esto que parece un relato en el que las columnas del templo se resquebrajan y amenazan con sepultarnos, puede tener otras miles de cuestiones positivas a las que nos podemos aferrar para recuperar la ilusión y el entusiasmo, cuando oímos que el tiempo es oro, y realmente no lo podemos comprar, ahora podremos disponer de más tiempo, no tendremos que trabajar en lo que no nos gusta, ni tener el jefe que no nos valora, ni el horario que no queremos, ni con los compañeros que detestamos… ¡seremos libres! Libres para poder decidir, ya no necesitamos convencer a nadie de lo que no somos, podremos mostrar nuestros intereses, nuestras capacidades y establecer nuestra propia marca.
Esto que a algunos nos potencia y activa tremendamente a otros les atenaza y atemoriza, por eso debemos prepararnos y adaptarnos, lo antes posible.
En las sesiones de coaching, sobre todo las de transición, trabajamos con el cambio, en algunos casos motivados por despido, por necesidad de volver a trabajar o por cambios en la vida personal. Reconozco que para mi generación y las anteriores, es todavía más difícil imaginar estos nuevos escenarios y mientras, nos debatimos entre cómo se hace el curriculum vitae perfecto, qué decir en las futuras entrevistas de trabajo, que nunca llegan y desesperarnos buceando en páginas de internet en las que la oferta que menos inscritos tiene, ronda los 600, se nos evapora la energía. Esta tarea improductiva,en muchos casos y que no se compatibiliza con otras que trabajen la toma de decisiones, la seguridad en uno mismo, la autoestima…etc, acaban haciendo mella y justo cuando menos te esperas y quieres desempolvarlas, o están demasiado oxidadas o directamente no están.
En el caso de los altos directivos, y de las nuevas generaciones, lo tienen claro, ellos son su propio “recursos humanos”, son su producto, su desarrollo personal en acción y tiene claro que deben considerarse una marca, que de ellos depende su formación y su carrera, al margen del trabajo que realizan porque éstos los hacen personas.
Esta marca no se crea sola, y si ocurre es porque la han creado los demás, sin tu permiso, sin tu colaboración y definirá tu futuro, lo vas a consentir, no vas a hacer nada, seguirás pensando cuando yo estaba en esta empresa era, mi jefe era, mi oficina era… o te vas a remangar y vas a tomar la iniciativa.
La marca personal es lo que va a definirte, es tu producto, lo que quieres ser, lo que quieres vender, lo que quieres que los demás piensen de ti, esto requiere planificación, reflexión, pensar en cómo quieres que esto sea.
Quieres empezar, pues haz una lista de todo lo que creas que te distingue, que hay en tu experiencia y te gusta, piensa en modelos de personas que han llegado a ser marcas y con los que te sientes identificado, lo que transmiten, cualquier relación sensorial te ayudará con tu marca: olor, sabor, visión, emoción. No requiere apenas inversión económica, te mantendrá enfocado en cuestiones positivas y si quieres continuar con este estudio de mercado, low cost, pregunta a tus amigos, conocidos y familiares, qué les evocas, qué cualidades ven en ti y piensa dónde quieres estar en el futuro, construye tu marca.
¿Vas a empezar hoy?
Foto: www.il3.ub.edu
Sea el tipo de persona que quiere conocer
Me encantan los pasos de cebra porque ya vayas en el coche, te sientes en un banco próximo o te pares cerca, quienes pasan por él hacen que instantáneamente fije mis pensamientos en sus gestos intentando adivinar qué piensan en ese mismo instante, a qué se dedican o qué origen tendrán las contorsiones de sus rostros y cuerpos.
Una mayoría abrumadora lleva la cabeza baja, y el gesto torcido, miran al suelo, perdiéndose la cantidad de cosas maravillosas que les rodean, deambulando como zombies, entiendo que es la tónica general y que lejos de sustraerse a las circunstancias, o incluso de mantenerse neutrales, se echan en brazos de la desesperación del ambiente, negativo, crítico, derrotista… como si una sonrisa o un gesto amable fuesen delitos de lesa humanidad, o que desentonar se asimilase a la locura más absoluta o a la irresponsabilidad más aberrante.
La ciencia ya ha demostrado que se es más positivo mirando hacia arriba, por eso las descripciones, en este sentido indican esa posición, “ estoy arriba”, “en el séptimo cielo”…Levante la cabeza
Esta sociedad que construimos entre todos, nos hace que los telediarios y los programas con más audiencia sean los que más pongan de relieve el lado oscuro de nuestra sociedad, no es gratis, nos pasa factura. Una extensa mayoría de nosotros en nuestras conversaciones usamos un porcentaje de negatividad abrumador: enfermedades, despidos, críticas a compañeros, amigos, países, equipos…. Como si enfocarse en lo positivo estuviese prohibido. Cómo ayudamos así, a quién…
A muchos de mis clientes les pregunto: Qué estás dispuesto a hacer por convertirte en el tipo de persona que te gusta conocer, a la que admiras, con la que quieres estar, el modelo que buscas…
En ningún caso la descripción de esas personas tiene matiz negativo, todo lo que resaltan de ellas es: bueno, amable, alegre, graciosa, trabajadora, persistente, solidario….
Qué nos hace desviarnos entonces de nuestro objetivo, comportarnos así, qué nos hace pararnos con cualquiera y en lugar de partir de sus virtudes y habilidades, rebuscar en el baúl y avasallar con odiosas comparaciones, recuerdos negativos y un montón de “ ya pero…”, “claro como a ti…”, “no puedo”, “ mi situación no es…” pregúnteselo por un momento, le gustaría ser amigo o amiga de usted mismo, sabe que enfocarse en lo negativo acaba siendo un aprendizaje que se vuelve contra usted y a partir de entonces también se hablará a sí mismo igual.
Se ha dado cuenta que de la cantidad de cosas buenas que tiene su día, sin embargo llega a casa y a quienes quiere y le esperan con cariño, les hace un selecto resumen de todo lo negativo que le ha ocurrido, qué van a pensar de usted, que es gafe, que tiene mala suerte, que es usted una víctima. Qué han hecho ellos y ellas para que usted no compartas sus alegrías, mire a su alrededor, todo lo que tiene positivo y que si desapareciese echaría de menos, agradézcalo.
Salga de esa adicción a lo negativo y distíngase de los demás. Sonría. Seguramente su nueva actitud atraerá oportunidades nuevas. Luego no diga que tal o cual tienen “suerte”, no existe, su actitud, su entrenamiento y lo que piense, determinarán su vida.
Sea el tipo de persona que quiere conocer, haga una lista de todas las cualidades que admira y comience por ensayarlas hasta que sean naturales, como hace con cualquier habilidad que quiere adquirir, ensaye y ensaye. Piensa usted que todos le conocemos tanto como para distinguir si es artificial o natural, compruebe que no.
Cuenta la leyenda navaja algo así como que dentro de todas las personas existe una lucha entre un lobo bueno y un lobo malo, cuál ganará… el que usted más alimente.
Si muchas personas que conozco han podido. Usted, también!!!
Creencias limitantes
¡Hola de nuevo! si trabajó las creencias ayer, haciéndose las preguntas que se proponían, analizando lo que estas opiniones, ideas y convicciones le han procurado en la vida, habrá observado como son el origen de muchos obstáculos que le han impedido ser su mejor versión y conseguir metas u objetivos..
Al haberse detenido en ellas y cuestionarlas, los sentimientos que éstas le producen,ya no son los mismos, se habrán debilitado aunque sea mínimamente. Piense en algo tan sencillo como » a mi todo el mundo me dice que no» o » yo nunca he conseguido que me escuchen» en qué se basan estas opiniones, cuántas veces ha puesto en marcha estas acciones y ha obtenido estos resultados y cuántas otras veces no, Se dará cuenta de lo mínimas que son las ocasiones en que se constata su creencia y sin embargo la cantidad de veces que creerse esto le ha hecho no preguntar, no hablar, no pedir y de las oportunidades que quedaron en el camino y otros aprovecharon…
Ahora, para conseguir deshacerse de ellas, siga los pasos descritos por Anthony Robbins «asóciese por completo a lo que estas creencias le han estado costando , y a los verdaderos costes que tendrán para su futuro si no cambia. Vincule a ellas un dolor tan intenso que quiera desprenderse de ellas para siempre y, finalmente, decida hacerlo así a partir de ahora.
Pero no podemos desprendernos de una pauta sin sustituirla por una nueva. Así que, ahora mismo, anote con qué va a sustituir las dos creencias !imitadoras que acaba de eliminar. ¿Se trata de sus antítesis? Por ejemplo, si tenía usted la creencia de que «Nunca podré alcanzar el éxito porque soy una mujer», su nueva creencia puede ser: «Precisamente porque soy una mujer dispongo de unos recursos que jamás tendrá un hombre». ¿Cuáles son algunas de las referencias con las que puede apoyar esta idea de forma que empiece a sentir la certidumbre acerca de ella? A medida que refuerce y fortalezca esta creencia, empezará a dirigir su comportamiento de una forma completamente nueva que le dará más poder.»
Las creencias tiene el poder de crear o destruir, por eso cuando se da tanta importancia a lo que pensamos y cómo nos hablamos, en realidad es porque influye directamente en como nos vemos y cómo interiorizamos lo que nos ocurre, usted ha oído hablar miles de veces del vaso medio vacío o medio lleno, pero recuerde que es una opción que no debe tomar su piloto automático, entrenar la mente para que los pensamientos sean útiles está en su mano, no hace falta ser un alumno avezado o tener especiales capacidades o habilidades, lo importante es tener la determinación de hacerlo, la creencia de que se puede cambiar, la conciencia de que está en su mano entrenando y la responsabilidad suficiente para no desmotivarse en el camino y ser lo suficientemente persistente. si es así «Good job!!!»
Foto:www.frasesdelalma.com
Trabajar Creencias
Una creencia es una sensación de certidumbre que parte de una idea, de una opinión y que toma cuerpo con el añadido de emociones y experiencias con las que las hacemos incluso convertirse en convicciones, la cuáles, su sólo cuestionamiento nos enoja, llegando a convertirse en obsesiones.
Muchas de estas creencias nos son decisiones conscientes y sin embargo van a ser la guía de nuestras vidas, algunas de ellas podemos adquirirlas incluso por prueba social «porque todo el mundo lo cree» y suponer un lastre que nos impide seguir creciendo como personas en los diferentes ámbitos de nuestras vidas.
Para poder hacer un buen trabajo sobre ellas os propongo un ejercicio de A. Robbins,
«Así que, ahora mismo, deje todo lo que esté haciendo , y tómese los próximos diez minutos para divertirse un poco. Empiece por buscar frenéticamente todas aquellas creencias que tenga, tanto las que le dan poder como las que se lo quitan, tanto pequeñas creencias que no parezcan importar , como las creencias globales que parecen establecer una gran diferencia.
Asegúrese de cubrir:
Las creencias del tipo «Si…, entonces», como, por ejemplo:
«Si me entrego consistentemente por completo , entonces alcanzaré el éxito», o bien: «Si soy totalmente apasionado con esta persona, entonces me dejará».
Creencias globales, como las que suelen tenerse sobre la gente: «La gente es básicamente buena», o bien: «La gente es un fastidio»; creencias sobre sí mismo, sobre la oportunidad , sobre el tiempo ,sobre la escasez y la abundancia.
Durante los próximos diez minutos, anote todas las creencias que pueda imaginar. Concédase el regalo de hacerlo ahora mismo. Una vez que haya terminado le mostraré cómo puede fortalecer aquellas que le dan poder , y eliminar las que se lo quitan. Hágalo ahora mismo.
¿Se ha tomado el tiempo suficiente como para haber escrito las dos listas, tanto las creencias que dan poder como las que lo quitan? En caso contrario , vuelva atrás y hágalo ahora mismo ¿Se ha tomado el tiempo suficiente como para haber escrito las dos listas, tanto las creencias que dan poder como las que lo quitan? En caso contrario , vuelva atrás y hágalo ahora mismo.
¿Qué ha aprendido al hacerlo? Tómese ahora un momento para revisar sus creencias. Decida cuáles son las tres que le dan más poder y márquelas con un círculo. ¿En qué sentido le dan más poder? ¿Cómo fortalecen su vida? Piense en los efectos positivos y continuos que tienen sobre usted. Hace años, yo hice una lista así, y me pareció valiosísima porque descubrí que tenía una creencia que estaba infrautilizada.
Pregúntese sobre estas creencias lo siguiente:
l . ¿Cómo es de ridícula o absurda esta creencia?
2. La persona de la que aprendí esta creencia; ¿valdría la pena imitarla en este ámbito en particular?
3. ¿Qué me costará emocionalmente el no desprenderme de esta creencia?
4. ¿Cuál será el coste para mis relaciones si no me desprendo de esta creencia?
5. ¿Cuál será el coste fÍsico si no me desprendo de esta creencia?
6. ¿Cuál será el coste financiero si no me desprendo de esta creencia?
7. ¿Cuál será el coste para mi familia y mis seres queridos si no me desprendo de esta
creencia?»
Mucho ánimo el secreto está en crecer constantemente!!!! 😉
Foto: educacioninteligenteycreativa.com
Un infalible networking: Sonríe :-)
Desde los diez años que me inicié en el Basic, con los discos de 5 1/4 y los 286, soy una enamorada de las nueva tecnologías, una «casi » nativa digital, pero a la vez una entusiasta de las personas, de compartir, conversar, abrazar y reír en comunidad. Combinar estas dos cuestiones nunca ha sido difícil, aunque reconozco que el Whatsapp está ocupándome más de la cuenta, y todavía hoy me cuestiono si es porque conforma un híbrido de ambas tendencias o estoy incubando una ciberadicción….algún día volveré sobre ésto.
Esta reflexión, tiene su origen en que a estos dos temas asocio, los emoticonos, y hoy quiero hablar de la sonrisa 🙂 , símbolo que uso muy a menudo. Para quienes nos gusta la ironía y ponemos mucha emoción en hablar y transmitir, los emoticonos son de gran ayuda, porque quién no ha leído un correo sin ellos y ha pensado «no se puede ser más desagradable» ,» qué seco» o similar y es que hasta ahora la entonación, y el lenguaje corporal son el 90% del mensaje.
Aunque son muchas las frases célebres que aluden a este gesto:
«La revolución del amor comienza con una sonrisa. Sonríe cinco veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír. Debes hacerlo por la paz. «Madre Teresa De Calcuta
«Es más sencillo obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada.»William Shakespeare
«Una gran sonrisa es un bello rostro de gigante». Charles Baudelaire
Emociones que desbordan
Basándome en el libro de Goleman “La práctica de la inteligencia emocional” quiero hoy proponeros una reflexión sobre las emociones que nos desbordan y la práctica de lo que podemos denominar “escaneo emocional”.
Daniel Goleman define la inteligencia emocional como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, así como los ajenos, de motivarnos y de saber manejar las emociones”.
Se lee pronto la frase pero si te detienes en cada coma y reflexionas, esta capacidad se complica. Si recuerdas un ejemplo reciente, te parece poco probable y si te ha ocurrido hace menos de una hora, es casi…
Ejemplos como tener que hablar en público, una discusión personal o laboral, un examen… pueden hacer que nuestro cerebro emocional desbanque al omnipotente Director General que es el lóbulo frontal y nuestra sensación sea la de un secuestro exprés del que no podemos zafarnos.
Son nuestros propios pensamientos y percepciones sobre la cuestión, los que hacen que rápidamente activemos el modo urgencia, supervivencia, ese modo que ancestralmente nos protege pero que nos deja apenas con poder para tareas sencillas y familiares.
Los efectos inmediatos de este modo nos son conocidos, temor, ataques de ansiedad, pánico, frustración, irritación, ira, rabia.
Estas situaciones estresantes además tienen un efecto multiplicativo, expresiones como “el peor momento posible” en nuestro lenguaje indican la acumulación de emociones que nos asaltan y que nos van elevando, entre otras cosas, el tono y la temperatura.
Cuando la hormona HTC y el cortisol hacen su aparición, ya hemos accionado el botón del pánico, la sobreexcitación es manifiesta y esto consume recursos de nuestro intelecto y los transfiere a los sentidos. Esto nos hace cometer más errores, distraernos más y tener menos memoria…les suena…
Todo esto mantenido en el tiempo puede desembocar en el conocido síndrome “burnout”.
Goleman alude a distintas estrategias, como evitar las distracciones externas, para fomentar la concentración, tener en cuenta lo que suponen llamadas, correos electrónicos… pero lo que realmente nos ayuda frente al estrés es desarrollar estrategias internas que nos permitan gestionar estos sentimientos. Establece una diferencia entre quienes son más flexibles a los altibajos de la vida, que se recuperan antes, mientras quienes se perturban, son más vulnerables.
Tampoco alude Goleman a la inhibición de estas emociones como la solución, puesto que algunas, también tienen su utilidad, cuando por ejemplo surgen injusticias o cuestiones que potencian y motivan la acción. Al igual que sofocar estos sentimientos puede derivar en serias complicaciones como la hipertensión.
La competencia ideal sería por tanto entrenar la posibilidad de elegir cómo expresar nuestros sentimientos.
En esta reflexión propongo el ejercicio de la conciencia de uno mismo, una de las herramientas que más entrenamos en coaching. Esta competencia, además de constituir una fundamental como punto de partida para hacer cambios y alcanzar objetivos, desempeña un factor fundamental frente al estrés.
Ser conscientes, como apunta Goleman de los sentimientos que bullen en nuestro interior pueden tener un efecto muy positivo sobre la salud y nos hace capaces de reconocer nuestra responsabilidad sobre cómo afrontar las situaciones, aumentando nuestra percepción de la capacidad de control sobre ellas.
A falta de poder monitorizar nuestro pulso cardíaco con la consiguiente alarma ante la alteración para avisarnos, prueben a establecer un horario en su día a día, al menos durante una semana para comprobar estos efectos, si lo desean pueden ponerse la alarma en el móvil y pasarse entonces el “escáner emocional”, anoten los resultados con precisión hora, día, situación y emoción, no se quede en las emociones primarias de Ribot: cólera, alegría, tristeza, miedo, pásense también el de las secundarias : amor, sorpresa, vergüenza y aversión.
Llevar esta acción a cabo, la detección, nos llevará un paso más allá en la gestión de nuestras emociones, continuar con el entrenamiento supondrá que podremos ser capaces de templar nuestros impulsos, nos haremos más flexibles y podremos responder con sosiego a los acontecimientos.
El momento es el idóneo, el reto-cambio que supone para muchos de nosotros vivir en un entorno de incertidumbre, nos puede hacer recordar la máxima darwiniana en la que se asegura que no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta.
Imagínese dirigiendo su vida y sus emociones a su antojo, es o no sugerente…
Imagen: deemocionesymas.blogspot.com
¿Qué nos motiva en el trabajo?
En este TED talk Dan Ariely a través del relato de distintos experimentos nos muestra el efecto que otras cuestiones distintas del dinero, tienen sobre cómo nos sentimos en el trabajo, dependiendo de qué implicación tengamos, es decir, cuánta conexión exista con la actividad, -si somos meros espectadores, nuestra visión del esfuerzo es menor y sí somos quienes la desarrollamos hasta cinco veces más- también nos habla de la creencia en el propósito de nuestra tarea y de lo que influye negativamente que sea improductivo o que no se valore lo suficiente. También alude a la importancia que tiene cómo se trasladen informaciones que afectan definitivamente al trabajador, como la cancelación de un proyecto en el que se ha trabajado duramente.
Concluye que seríamos más efectivos y mucho más felices si además del dinero,se tuvieran en cuenta la vinculación y el compromiso con el trabajo, que suponga un reto, identificarse con él, sentirse orgulloso, verle un significado, manteniendo que todo ello puede hacer a los participantes eficientes y felices.
Este TED es una buena inversión de tiempo para todos aquellos que desarrollan su puesto de trabajo en contacto con las personas y son los responsables de que utilicen su potencial al máximo.
Son muchas las herramientas de coaching que hacen que quienes están a los mandos en sus organizaciones, tengan la oportunidad de trabajar y desarrollar muchas de estas habilidades como lider-coach.
Para completar las percepciones económicas, cuyo efecto decrece a medida que pasa el tiempo, Pereira nos señala estas 10 «sencillas» formas no económicas para comenzar a motivar»:
1. Sea agradecido
2. Dedique tiempo a sus trabajadores
3. Proporcione feedback (retroalimentación, información del proceso)
4. Cuide el ambiente de trabajo
5. Proporcione información sobre la empresa
6. Involucre a los empleados
7. Fomente la autonomía
8. Establezca alianzas con cada trabajador
9. Celebre los éxitos
10. Utilice el desempeño para discriminar la tarea realizada.
Has pensado alguna vez, ¿qué te motiva a ti?
Y tú cómo motivas?























